Capitulo 1
La noche está perfecta hoy, no hay ruido, hace frío, el cielo está despejado, la luna se ve perfecta y yo... Estoy sola...Sin alguien... ¡Ay Ina!, deja de pensar en eso por dos segundos, estoy bien, todo está bien... ¿O tal vez no?
Últimamente he pensado mucho y no me gusta estar estancada en el mismo pensamiento, pero ¿Qué más puedo hacer?, todos los días estoy agobiada por tantas cosas y cuando por fin puedo tener un momento para mi, lo desperdicio en esta clase de pensamientos.
A veces me gustaría dejar de pensar tanto en esa idea tonta y cobarde... Pero por más que quiero sigue volviendo... Y creo que es la mejor opción.
Son tantas cosas que pensar que sin darme cuenta ya estoy en la orilla de este viejo edificio, mirando los seis pisos de altura, debería darme miedo pero no siento nada, en cambio miro al cielo estrellado y admiro su belleza. Son estos pequeños momentos de felicidad los que hacen que siga, aunque ya no pueda más. Voy a dejar de pensar y dejaré que pase lo que tenga que pasar. Sólo cerraré mis ojos y...
Las calles están solas y el frío es espantoso a pesar de que tengo una chamarra y una bufanda para soportar este frío infernal, llevo caminando horas y horas pero no logro saber en dónde estoy. La ciudad está tan cambiada que ya ni siquiera la reconozco aunque haya crecido aquí, pero el tiempo pasa y las cosas cambian.
Por un momento me detengo y pienso en dónde estaría aquel edificio abandonado... Nada me viene a la mente pero... ¿Qué es eso que escucho?... ¿Pasos?
Siento que mi cuerpo se tensa, no, no es posible que me hayan seguido hasta aquí. Camino un poco más y sigo escuchando pasos detrás de mí. Sin pensarlo mucho, sigo caminando y estoy por girar en la siguiente esquina, cuando lo hago me echo a correr lo más rápido posible. Sé que no servirá de mucho pero tengo que ganar tiempo. Logró ver un callejón cerca y no dudo en meterme en el.
Para mi desgracias me tengo que deshacer de mi bufanda para despistar a mis seguidores. La tiro un poco después del callejón para crear la ilusión de que se me cayó cuando comencé a correr, esperó que funsioné o estere en grandes problemas.
—Mira lo que tenemos aquí —alcancé a escuchar la voz de un hombre desde el callejón.
—Es una bufanda muy bonita —una voz femenina lo acompañó.
—Deberíamos llevarla.
Escuche que los pasos se alejaron y mire con precaución para confirmar que me dejaron de seguir. Para ser policía son bastante tontos.
Una vez tranquila miré a todos lados, ese callejón en particular me recordaba a algo, me tomé mi tiempo para ver el lugar y mirar la calle de enfrente. Fue ahí que caí en cuenta que ese era el edificio que estaba buscando, mi felicidad duró poco al ver que alguien se encontraba al borde del edificio.
Extrañamente se sentía muy bien estar a la orilla, la brisa se sentía más fresca y no tenía miedo de estar ahí.
—Ni se te ocurra saltar —dijo una mujer detrás de mí.
Me asuste porque no la escuché cuando llegó. La miré y me sorprendí porque en cierta manera ya la había visto en alguna parte. Tenía el cabello hasta la cintura y era ondulado, vestía de color negro y se notaba bastante asustada, pero pude notar en sus ojos ¿Felicidad?, no sabría describirlo pero sentí que entre ella y yo había algo raro.
Ahí estaba esa jovencita, de unos dieciséis años aproximadamente con su uniforme de la escuela todavía, me miraba raro pero eso no era lo importante, lo importante era alejarla de la orilla y que no pensara en la estupidez de saltar, y menos ahora que estoy aquí para impedirlo.
No sé qué pasará después, no sé cómo reaccionar a esta situación. ¿Debería convencerla de que no saltara?, ¿Tal vez correr para jalarla?. Cualquier paso en falso puede ser su fin, y después no sabría como vivir luego de esto.
Con mucho cuidado se acerco a mi pero con confusión, no tenía la idea de lo aliviada que estaba. Ya sin pensar me abalance a ella y le di un abrazo.
—¡Estás viva!, ¡Gracias a Dios estas bien! —Podía sentir que el alma me regresó al cuerpo, llegué a tiempo— No sabes lo feliz que me hace que aún estés... Viva.
Tenía tantas preguntas que hacer, ¿Quién es está mujer y por qué me abraza?, ¿Por qué está tan feliz? y lo más importante, ¿De dónde la conozco?
Se apartó de mí un poco pero seguía agarrándome de los brazos, su felicidad se transformó en seriedad, y finalmente me soltó.
—Lo siento es solo que... no puedo creer que esté aquí, quiero decir, que estés aquí, mejor dicho que estemos aquí.
—Disculpe pero en primer lugar ¿Quién es usted y que quiere decir con eso?
—¿¡Cómo que quién soy!?, soy... —En ese momento se interrumpió ahí, quería decir algo pero las palabras no le salían, de repente empezó a respirar rápido y se notaba asustada por algo.
—Ani, soy Ani —respondí después de mucho tiempo.
¿En qué estaba pensando?, soy tan descuidada y eso no es bueno. Debo pensar en cada cosa que diga o puede ser el fin.
—Muy bien... Ani... Espero que ahora esté bien, y no, no me iba a lanzar si es eso lo que le preocupa.
Se notaba más tranquila y la única loca era yo, pero ella no sabe aún lo que viene, estoy segura de que solo me dice eso para tranquilizarme pero se que no es seguro dejarla sola. Suspiré profundamente y actuaré como si nada hubiera pasado.
—Tenía que asegurarme, pero si dices que estás bien... Supongo que así es jovencita...
La señora hizo una pausa y supuse que quería saber mi nombre, dudé en decírselo pero después de todo se preocupó por mí, decirle mi nombre era lo mínimo que podía hacer.
—Ina, me llamo Ina.
—Ina... —se quedó pensando un poco pero después me miró y sonrió— Qué bonito nombre.
—Gracias.
Nos vimos un rato, juró haber visto a esa mujer, ya la conozco pero no sé de dónde, quisiera preguntarle pero creo que no es el momento, además, no conocía mi nombre y ciertamente no conozco a ninguna Ani.
—Ya me tengo que ir, fue un gusto conocerla.
Y sin decir más, baje las escaleras pensando en lo que pasó, sin dudas en una de mis noches más extrañas.
Se fue y me dejó sola, aún no puedo creer que si hubiera tratado más sería demasiado tarde. Ahora debo de crear una coartada para no ser descubierta por la policía y debo buscar un lugar en donde quedarme. Miro el lugar en donde estaba... Por más que intento recordar no puedo, sé que esto ya lo había vivido pero no lo sé con certeza. Sigue haciendo mucho frío y me lamento profundamente haber dejado mi bufanda atrás, pero no tenía de otra.
Solo el tiempo sabrá que pasará conmigo...