Limpieza
SHE´s P.O.V.
No les mentiré, desprecio cuando mi familia viene de visita para navidad, toda esa bola de hipocritas solo se reúnen por que son verdaderamente cínicos. Desde que me doy cuenta de todo lo que ha pasado en esta familia no ha sido más que un tormento que he tenido que arrastrar. Tener que fingir con esas personas que desprecio me causa nauseas.
Bueno, creo que he exagerado, solo un poco, no todo es tan malo, aún existe bondad, o al menos es lo que quiero creer, pues más allá de que pueda tomar una rica taza de ponche navideño.
Como todos los años, mi primo Hugo está de regreso en la ciudad, es como mi confidente y a quien gracias a él, las fiestas decembrinas no son tan malas, pero no podré salir a pasear con él hasta que limpie el ático.
Dios, ¿acaso no sacar buenas calificaciones es más que suficiente? ¿Por qué debo de ir limpiar ese lugar olvidado por Dios? No se si quieren ahorrarle trabajo a Martha (quien nos ayuda con la limpieza de la casa) o solamente les agrada torturarme.
Simple y sencillamente en pocas palabras; lo odio.
—Querida— escuche mi madre llamarme— baja por favor.
Hice una pequeña mataron para poder llegar con ella. Mis sospechas eran que se encontraba aún en la cocina y era verdad, estaba haciendo aún la sobre mesa del desayuno.
—Mande ma…
—Aparte del perfume que querías de regalo, ¿quieres algo más? —dijo levantando la vista del celular para verme— tu padre está comprando las cosas.
—Oh… Un libro, el que sea, es bueno.
—Está bien…
—Gracias —me di la media vuelta dispuesta a irme.
—Querida… —me detuve y volví a verla.
—¿Si?
—¿Ya limpiaste el ático?
—Estoy en eso…
—Apúrate entonces.
La verdad es que no había iniciado, solo de entrar a ver el desmadre que tenemos, me da una pereza que consume mi energía. No tuve más remedio que llamar a Hugo, también está de vacaciones y es un desquehacerado, que me venga ayudar.
“Compra todo el departamento de limpieza de la tienda” algo así le dije y cumplió, compro toallitas desinfectantes, aerosoles, cloro, limpiador, detergente en polvo, bolsas y muchas cosas que no utilizamos.
—¿Por qué tus padres siempre te ponen a limpiar los lugares tan polvosos?
—No está tan polvoso, el bungalow del año pasado.
—Tienes razón jajaja estabas bien afónica en la cena de navidad, no se quitó hasta año nuevo.
—Nunca entenderé los métodos de crianza de mi padres…
Pusimos música para poder recoger, etiquetar y organizar todo. Teníamos adornos festivos para decorar la casa, juguetes viejos, equipo deportivo y varios recuerdos de la vida de solteros de mis padres.
—Oye bonita, ¿qué es esto?
—¿Qué es qué?
Lo miré y tenía en sus manos una caja metida en una bolsa negra, por los pedazos de cinta adhesiva mal colocados supe que era.
—Es mi cápsula del tiempo —me aproxime.
—¿No se supone que esas cosas se deben poner bajo tierra ?
—Mi mamá no me dió permiso de enterrarla —solté una risita al recordarlo.
Tenía como unos nueve cuando la hice, era otoño y yo no paraba de imaginarme la vida que tendría cuando fuese grande. La verdad, no cumplió del todo mis expectativas.
Quitar la bolsa fue relativamente sencillo, tenía ya acumulando ocho años de edad, así que su envoltura se desmoronaba con el menor de los rasguños. Me senté en el viejo sillón verde que tuvimos que jubilar porque nunca se mandó a componer. Puse la caja en mis piernas y empecé a maravillarme de las cosas que estaban ahí.
Aquella vieja caja de botas destapó recuerdos me invadieron con cada cosa que tocaba y le mostraba a Hugo; desde el collar que hice con el kit de fantasía que me regalaron, mi toalla con la que limpiaba mi cara, mis guantes favoritas que rompí por el uso y una pequeña bolsa con cosas que gente había regalado.
—Mira, esto te gustará —abrí la bolsa de celofán y de ahí saqué un pin de mickey mouse metálico— ¿recuerdas esto?
—Así que aquí lo tenías… —él lo tomó— tremendo berrinche que hiciste esa vez.
—Si, aún lo recuerdo.
También tenía el anillo que me gustaba de mi madre, el gemelo que mi padre me regaló por qué perdió uno, una pulsera que Mía me dió cuando aún no me odiaba y una usb negra con rojo.
—¿Qué tiene la memoría?
—Música, Josh me la regaló, me gustaba mucho lo que escuchaba…
—¿Josh?
—Si…
Josh es de nuestros primos más grandes en la familia, hace años tuvo una pelea con su padre y decidió irse. Hasta donde conocemos, se hizo de un restaurante, pero la familia tomó distancia de él.
—Confesaré que no recordaba tenerlo…
Una enorme melancolía entró en mi cuerpo, él fue como un hermano mayor para mi a pesar de la brecha tan grande de edad que nos llevábamos. Por los constantes viajes de negocios de sus padres él siempre se quedaba con nosotros, prácticamente era su casa. Cuando sus padres volvían no podían atenderlo, pues estaban más ocupados con sus hermanos más chicos, quienes son casi de mi edad. Con los años decidió irse, pero en ese momento él estaba con sus padres y no pude despedirme de él, pues encima, yo estaba en la escuela. Se que se pasó a despedir de mis padres y les agradeció por haberlo criado y estado a su lado. Se comunicó conmigo al día siguiente desde ese teléfono de monedas para avisarme que para que sus padres no se metieran en su vida, cortaría la comunicación con todos. Yo tenía diez y él tenía veintidós.
—No sabes cuanto lo extraño.
Mi vista se nublo y yo solo hice un puchero para contener las lágrimas próximas a salir. Hugo me sobo el hombro.
—Ay bonita… Ya avanzamos mucho, te parece si vamos a comer… —miró su reloj— y luego vemos lo que hay en la USB.
—Si… —trate de sonar reconfortada.
Bajamos, habían hecho pollo con verduras y arroz, nos servimos con dos vasos de jugo de naranja comercial. Trate de comer tranquila antes de ver que tenía la USB. La comida no la sentí del todo, pero me dejó satisfecha.
Al levantar la cocina, fuimos a mi cuarto por la compu y subimos nuevamente. Al abrir los archivos de la USB tenía varias carpetas con trabajos de la escuela, dibujos, imágenes, GIFS y obvio, la música.
La primera canción que se reprodujo fue 19-2000, de Gorillaz.
— ¿Te acuerdas de esta Banda?
—Claro que sí.
—Me enteré que hace un tiempo habían venido a México por su álbum que sacaron.
—¿Aún existen?
—Claro que existen.