𝗽𝗶𝗻𝘁𝗼𝗿 𝗻𝗼𝗰𝘁𝘂𝗿𝗻𝗼 ★.¡𝟬𝟬!

Desde el inició de la noche joven, y radiante. El encuentro parecía un pacto una elaborada cita que se planeaba con meticuloso cuidado, el sonido húmedo aumentaba el ambiente feroz que había en la atmosfera, el rose de los labios volviéndose más y más violento. Era un llamado de aquellos bajos pero satisfactorios instintos.
Salvador era un ser prohibido. Altamente fuera del alcance de cualquier inepto, pero cualquier inepto puede tenerlo si es feroz en la cama. Aquel pequeño, y suave, tenía un lado que no podía ignorar; Lo vanidoso y egocéntrico que es con su apariencia, como todo el mundo menciona así él también termino creyéndolo.
Bajo las manos fuertes de un verdadero artista. Unas fuertes manos que apretaban ahora los muslos blandos de Salvador, y este no se quedaba atrás en la jugada, metía su mano dentro de la camisa a botones desabrochando los primeros tres que revelaban, de ante mano, un cuerpo bien ejercitado. Sin dejar atrás la tarea de besarse como si el mundo acabará pronto.
Las prendas que cubrían, si es que se menciona la parte de cubrir no lo hacían muy bien, el cuerpo de el salvadoreño, estaban siendo despojadas por aquellas manos, pues el francés tenía un ligero apuro entre sus piernas que estaba siendo dolorosamente duro.
— ¿Por que tan rápido? — Menciono Salvador, ya separándose de el intenso besuqueo que tenía.
— ¿Acaso quieres que sea romántico? — Pregunto.
— Claro, haz bien tu cortejo — Casi decía, como una exigencia no una petición/favor.
— ¿Mmh?, ¿Me pides cortejarte después de follar en cada que podemos? —
— Esos encuentros no existen para mi, soy un hombre casado — Dijo haciéndose el digno.
El Salvador era de tierras humildes, de querer vivir con una sonrisa deslumbrante, digna de un comercial de alguna pasta dental, pero no todo tenía que vivir con felicidad. Un hombre tan poderoso lo desposo, pero eso no significa que el ahora puede hacer lo que se le de la gana, ni siquiera estaba su disque esposo para consolar sus momentos de calor, ¿Qué podía hacer él?.
— Pronto divorciado, por querer chuparle la verga a otro hombre — Dijo con una sonrisa ladina.
— Agradece, que sea tu verga — Mostrando un leve signo de molestia. Abalanzándose hacía el francés, mientras mordía el labio inferior de este.
El besuqueo constante continuó, como si una guerra se tratará. Las manos de el tricolor subían hasta el trasero de el salvadoreño que estaba perfectamente destapado e indefenso, labor que hizo bien mientras conversaba con el salvadoreño.
Sus dedos ya rosaban la entrada contraria, donde metió dos dedos de una sola vez, lo que hizo soltar un gemido agudo y ahogado por parte de el bicolor, siendo atrapado entre besos feroces que le robaban el aliento y cortados jadeos por estar siendo penetrado por los largos dedos de el francés.
— ¡Ahg-. . .!- Mhg¡- Bast-. . .¡Ah! —Los dedos de Francia hacían el trabajo perfecto de un va y ven, cambiando su ritmo para darle chance a unas bocadas de aire pero repentinamente cortadas por el sentir de las embestidas.
Los besos bajaron de ferozmente calientes, a húmedos y mordidas que solo le hacían compañía a el resto de gemidos de el salvadoreño. Su cuello, hombros y clavícula eran atacados por mordidas y chupones lascivos y notorios.
— ¡N-. . .o-o!, ¡AH!-. . . No-mhg, marque-. . s! —Pedía el salvadoreño, sintiendo y el tercer dedo rozando en su entrada, y sintiendo el clímax de aquella situación.
— ¿Uhm?, Pero sabes delicioso-. . . Además, tus bellos gemidos me dicen que lo haga — Decía sonriendo, mientras veía las expresiones encantadoras de su hermosa soberana, con sus ojos entre cerrados y con suaves lágrimas amenazando salir.
Con sus labios abiertos, produciendo, numerosos gemidos calientes, mientras veía su goteante miembro causa de la estimulación. Aquel jugueteo de dedos terminó con todo el semen caliente y chorreante de su miembro cayendo en su propio vientre y mojando sus propios muslos.
— M-mierda. . . ah-. . .ah — Respiraba intentando recomponerse, después de a verse corrido como si una pequeña fuente fuese.
— No sabes la buena vista que das — Dijo burlón el francés, completamente satisfecho de ver a aquella vanidad ser domada por las fuertes ganas de sexo.
El Salvador solo soltó una mirada de odio. Por más que odiará lo arrogante de el europeo, estaba demasiado excitado e dilatado para no pensar en otra cosa, que no sea ser partido por la verga de ese francés.
— Tal vez haga una pintura, en estás posición-. . .¿Te parece? — Volvía con ese tonito de arrogancia y irrites.
— Haz lo que quieras-. . . ¿Vas a meterla o-? ¡HAA! —
La oración de el salvadoreño fue ferozmente complacida, y cortada, por la ya entrada de el miembro de el tricolor entre sus piernas, el sonido húmedo era lascivo y complaciente. Salvador enrolló sus piernas al rededor de la cintura de el francés, mientras este sujeto con las caderas con firmeza y una autoridad indescriptible.
— Mierda-. . mhg- Aprietas muy rico, ¿Sabes? —
— Solo muevet- ¡AAh!. . . uhg- ¡SI! ~ —
La primera estocada llegó profundamente en el interior de el guanaco; Francia halaba de esas azuladas y gorditas caderas para meter más profundo aquel miembro de buen tamaño, mientras los minutos avanzaban también el ritmo de las embestidas siendo mucho más rápidas, dejando a Salvador con una maraña de gemidos húmedos y altos.
— ¡ah- HA!-. . ¡Hmhg- SI~!- ¡Carajo-si, si. . .- HAa ~!. . .hm —
— Mierda-. . . Uhmg-. . . Luces como una- ah.- perra justo ahora -. . .ha —
— ¡HAa!- Si!!~ - s-soy tu...¡MHG!- perra, ¡ah! — Dijo con media sonrisa y con un poco de saliva saliendo de sus labios semi abiertos, completamente extasiado.
Los ojos de el bicolor estaban casi de un color blanco, mientras halaba aquellas blancas sabanas de seda, que estaban siendo manchadas por toda la cantidad de líquido pre-seminal que salía de ambos miembros, Salvador se sentía en el jodido cielo pero a la vez en el infierno por que nunca se calmaba aquella hambre de ser llenado por un gran y venuda verga.
— ¡hMG!- carajo-. . . Esto es increíble- ¡Dios!- ha. . . —
— ¡MHH! ~ ¡SI!- c-correte. . . ¡Ah- AH- ~ lléname!- hmg —
La acción era rápido, se oía el chocar de las pieles húmedas en aquella zona, mientras la cama rechinaba de manera turbulenta, acompañaba el sonido de los increíblemente altos gemidos de el salvadoreño y los jadeos roncos de Francia.
El tricolor sentía el gran pecado, la lujuria lo carcomí al ver una mínima parte de el salvadoreño, aquel enorme trasero completamente suyo- completamente follable. Francia sentía aquella pesadez de ser atrapado por el esposo de su, sensual, soberana.
Un humilde pintor, que encontró a la más lascivas de sus musas, pero aún que tenga las piernas de par en par para él podía crear un retrato jodidamente caliente pero sobre todo, artístico. Francia tomo por la espalda baja a el pequeño americano, haciendo que arquee su espalda y sienta aquel pito dentro de él más grande y largo llegando abultarse en su vientre.
Sintiendo el contacto de la caliente piel, y el sudor de ambos cuerpos exhaustamente hormonales por un poco de placer.
— ¿-Qu-e-. . .mhg- Ah~ ha-. . .ces? — El cuerpo de el salvadoreño estaba sensiblemente caliente, cada parte de su pequeño ser ardía incontrolablemente.
— Si tanto quieres que te follen, hazlo tu mismo — Habló el francés, mientras tomaba la cintura de el bicolor y darle una firme estocada que encontró aquel punto que ponía a el salvadoreño más que placentero.
— ¡AHMG! ~ B-. . .bastar-. . .¡Ooh! mier-. . .¡Aaah! —
Los ojos de el salvadoreño estaban más que en blanco por toda aquella descarga eléctrica y sexual justo en su próstata, la que era duramente embestida, a como podía lograrlo pues sus piernas estaban exhaustas y sus caderas ardían, quería que ese sexy y animal francés lo llenará pero su cansancio parecía ganarle.
Una parte más de el cuerpo de el salvadoreño era estimulada, su pecho y pezones, parecían dos botoncitos duros y sonrosados, sintiéndose complacido por el rose que estos con el pecho de el tricolor, que de vez en cuando movía la cintura de el salvadoreño hacía abajo para que llegará a aquel preciado punto.
— ¡AAah! ~ má-. . .s ¡Ahg-HM! m-más. .!A-HA Si ~¡¡ —
Francia sentía la amenaza de venirse en cualquier momento, con toda la estimulación hacía su pobre miembro, aguantando los sentones de el enorme trasero azulado y hambriento de el centroamericano. Finalmente el caliente líquido llenó por completo a él bicolor, escurriendo un poco de este de su entrada de echo.
Toda aquella esperma, hizo que el salvadoreño tuviera su segunda corrida, manchando el propio abdomen de el francés, que manejaba su agitada respiración mientras aún con mano dura sostenía las caderas, hinchadas ya, de el guanaco.
Las mejillas de el salvadoreño estaban completamente rojizas, inclusive las mejillas de su trasero también, era un delicioso desastre completamente lleno de el semen de el europeo, la tensión era existente.
Ambos terminaron otra noche de amantes, completamente cansados, con un beso caliente y desesperado, separándose con un delgado puente de hilo de la saliva.
— ¿Segunda ronda? —
— ¿Segunda ronda? —
Mencionaron al uní solo ambos, que solo sonrieron y volvieron a unirse en un beso necesitado y deseado.
