Zoológico de bestias

Summary

Feshgaits = fesh ( carne) + gaits ( postura, movimiento)... Curioso cuanto menos... Los suelen confundilos con los skinwalkers y los doppelgangers Son muy peligrosos, pueden imitar voces y se comen a sus víctimas para así tomar la forma de la otra persona.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1.

Capítulo 1:

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Desde que era un niño, Katsuki había escuchado y leído miles de historias fantasiosas. Aquellos libros ilustrados con monstruos de la mitología, seres mágicos que convivían entre ellos en calles, casas, en todos lados, pero que eran imperceptibles bajo el ojo humano.

Su amor por aquellos seres mitológicos llegó a hacerle obsesionarse con la historia. Comenzó a leer más libros en busca de una respuesta, de una pista sobre aquellos seres, pero con el tiempo aquel sueño se fue olvidando.

Creció hasta convertirse en un adulto joven. Tenía las ideas claras, sueños, metas específicos que anhelaba cumplir. Con el tiempo, Katsuki Bakugou se convirtió en universitario. Un joven con muy buenas notas que estudiaba la carrera que le gustaba, más la vida no le resultaba tan sencilla ya que nuevos problemas aparecían en su vida.

<<Beca denegada>> Leyó mientras veía aquel correo. No podía creer que su esfuerzo se veía limitado a aquellas dos simples palabras.

Él no estaba dispuesto a rendirse tan fácilmente, no deseaba dejar que la vida, las deudas, el dolor de los sueños frustrados, acabase con lo único que le quedaba en la vida.

Así, con una meta clara, tuvo que encontrar un empleo de medio tiempo. Necesitaba algo sencillo que no le llevará mucho tiempo, pero que pagarán bien. Por suerte un amigo le habló sobre una especie de zoológico especial, uno con un nombre que jamás había escuchado en toda su vida.

— ¿Zoológico de Bestias? — le pregunto a su amigo mientras tomaban un café a las afueras de la universidad.

—En realidad lo llaman ¨El susurro de la cripta de las bestias¨ — corrigió brevemente— pero me gusta más llamarlo zoológico de bestias — rápidamente el pelirrojo sonrió, recordando la noticia que iba a darle— Mi jefa me dejo comentártelo— soltó antes de dar otro sorbo a su café — es sencillo y pagan muy bien.

— ¿Cuál es el truco? — pregunto.

Todo de aquel trabajo sonaba demasiado bien para ser cierto. La cantidad de dinero que pagaban era demasiado buena para ser el trabajo de una simple persona que debía vigilar y alimentar a animales exóticos. Sentía que debía de haber algún truco escondido.

El pelirrojo se detuvo por un momento. Parecía pensar detenidamente hasta que simplemente negó con la cabeza y volvió a sonreír.

— Solo sigue las reglas y estarás bien— rápidamente sacó una tarjeta que le entregó al rubio— si te interesa llama a ese número.

Kirishima se puso de pie y miró la hora. Llegaba tarde por lo que simplemente se despidió de su amigo y se fue corriendo a su siguiente clase.

Katsuki, se preguntaba qué tipo de reglas tendría que seguir. Según lo que le había comentado Kirishima, se trataba de un trabajo muy sencillo en el que solo debía cuidar a animales exóticos, limpiar algunas veces y alimentarlos. Nada que no hubiese hecho antes, cuando cuidaba mascotas. Recordaba también que hasta aquel momento Kirishima no le había comentado demasiado del trabajo, al parecer le habían hecho firmar un acuerdo de confidencialidad muy gordo, por eso se sorprendió cuando le comento unos días atrás lo que técnicamente hacía en aquel lugar.

Pasó toda la tarde pensando en aquello.

Al llegar a su casa y ver a su pobre padre aún buscar a su esposa desaparecida y las cuentas que aún debían pagar supo que no podía ponerse exquisito a la hora de buscar un empleo.

Con aquello en mente, no pudo dudarlo más. Esa misma tarde llamó al número.

La voz al otro lado de la línea sonaba agotada, pero le tomaron los datos necesarios. Aquella persona le explicó de nuevo lo que implicaba su trabajo, las pequeñas tareas que debían realizar, el acuerdo que debería firmar al llegar al recinto y del como lo que viese en el lugar no podría salir. Katsuki simplemente aceptó todo aquellos acuerdos, parecía tan fácil que no lo dudo. Aunque en su interior tenía el presentimiento de que algo realmente malo podría tener aquel empleo tan simple.

—Será un placer trabajar con usted — soltó la voz al otro lado. Aquella voz soltó una carcajada final, como si de una premonición se tratase.

Lo que no sabía Katsuki era que aquel otro empleado reía divertido porque la cripta de las bestias tendría a un nuevo cuidador, otro joven desesperado dispuesto a cuidar a bestias míticas. Esas bestias eran aquellas que aparecían en pesadillas, películas de terror, leyendas; hadas, duendes, Pies grandes, ninfas, entre múltiples más, que se dividían según el nivel de peligrosidad que presentaban para los seres humanos.

Aquel trabajo sonaba tan fácil porque solo debía seguir unas reglas. Unas reglas para no morir en el intento, bajo las garras de aquellos seres que pondrían día a día en peligro su existencia, y por supuesto mantener la boca cerrada en el exterior.

...

Katsuki quedó con que solo trabajaría los fines de semana. Por suerte su empleador le permitía estudiar en las horas que tenía para descansar en el lugar, incluyéndole durante las comidas.

Al llegar al lugar acordado se encontró con una caseta diminuta a las afueras de un pueblo abandonado. Por un momento se sintió como un completo idiota por caer bajo el engaño o broma de su amigo. No podía creer que alguien tan cercano le había hecho aquella broma sabiendo lo desesperado que se encontraba por encontrar un empleo de forma urgente.

Para empeorar la situación, una inminente lluvia cayó sobre él. Su cuerpo quedó empapado en cuestión de segundo, y la rabia comenzó a apoderarse de él, dispuesto a golpear a su amigo en cuanto lo viese.

— Oye, no te quedes fuera— escucho le decía Kirishima desde la puerta de aquella caseta— date prisa y entra.

Katsuki se acercó furioso a la entrada, por supuesto que iba a entrar, pero solo a recriminarle por aquella broma de mal gusto.

Justo cuando estaba por gritar a su amigo se topó que, dentro de aquella caseta, Kirishima, le esperaba en un ascensor que no pegaba con absolutamente nada del lugar.

—¿Qué es esto? — preguntó Katsuki señalando el ascensor.

— Sube, a la jefa no le gusta que lleguemos tarde— soltó intentando apurar al rubio.

Sin obtener respuesta, y algo desconfiado, Katsuki subió al ascensor. Al entrar y fijarse en los botones noto que este tenía más de sesenta plantas bajo tierra, algunos botones estaban en verde, naranja, rojo, azul y una sola de color azabache.

Kirishima presionó un botón, la planta menos uno. El único botón de color blanco puro. Se trataba de la planta de control, donde todos los empleados podían descansar, estaban las cámaras y podían acceder con rapidez al exterior.

Al abrirse las puertas se encontró con una sala enorme. Por el lugar pasaban personas con trajes de color oscuro, de un lado a otro, con cajas, armamento y objetos que el en su vida había visto.

— La jefa te está esperando— dijo un chico pelinegro mientras parecía llevar una caja con comida para algún animal.

Kirishima asintió al chico para saludarlo y comenzó a caminar, guiando así a Katsuki por el lugar.

Durante la breve caminata Katsuki pudo observar cómo cada pantalla enfocaba a un ser extraño diferente. No sabía si aquello era una broma, pero pudo reconocer a seres de leyendas antiguas, de cuentos de hadas, de películas de terror, seres paranormales entre miles más. Quería decir algo, pero los que se ocupaban de las cámaras parecían completamente atentos a cada movimiento de cada ser extraño.

No tardaron demasiado en llegar al despacho de una mujer que veía una pantalla de forma concentrada. La mujer levantó la vista y miró al joven rubio frente a ella. Con un rápido movimiento se levantó y se acercó para saludarlo con una enorme sonrisa.

— Bienvenido— soltó apretando su mano— Kirishima me habló bien de ti.

— Mucho gusto— soltó Katsuki, devolviendo el saludo.

Kirishima simplemente saludó con la mano y se dirigió a hacer su trabajo.

— Siento el misterio de todo esto, pero como habrás notado no tenemos animales aquí— dijo con una sonrisa— tu trabajo solo será cuidar a mis pequeños.

La mujer presionó su reloj inteligente y la habitación se llenó de pantallas que mostraban seres que daban miedo y otros que causaban sensaciones extrañas.

— ¿Qué son exactamente? — preguntó Katsuki viendo en una de las pantallas a una sirena.

— Oh, son todo tipo de seres— soltó casi sin importancia — no te mentiré, algunos podrían matarte al instante— se detuvo para coger unos papeles que le fue entregado a él rubio— esto es un acuerdo de confidencialidad junto a unos papeles que nos quitan el peso de hacernos cargo de algún error tuyo. Nada de lo que veas aquí existe fuera del recinto, así que te recomiendo que no hables de ello con nadie.

— ¿Y si no firmo? — sentía verdadera curiosidad por la reacción de aquella mujer tan risueña.

La sonrisa de la mujer permaneció en sus labios, imborrable, como si aquella simple opción no existiese.

— Oh, bueno. Tendría que matarte— dijo riendo— pero estoy segura de que mantendrás la boca cerrada y seguras con el trabajo. Esto no quita que dejes el trabajo en algún momento, simplemente que una vez quieras marcharte te será prohibido hablar del tema, claro si quieres mantener tu seguridad y la de tu familia.

Bakugou intentó sonreír, pero no le salió. En verdad, en aquel momento sentía miedo de aquella mujer, por mucho que sonriera y se viera como alguien agradable le rodeaba como un aura de maldad. Sin pensárselo más, y por miedo Bakugou firmó rápidamente. En cuanto la mujer lo vio firma, le arrancó los papeles de las manos y los dejó en su escritorio.

— Vamos, voy a mostrarte el lugar— dijo con una sonrisa

Durante el trayecto no hablaron. La mujer parecía estar más concentrada en el piso al que iban que en el mismo chico.

Mientras descendían, en la pequeña pantalla que indicaba la planta pareció ¨Planta -2¨

— En esta planta sólo hay seres pequeños. Nada peligrosos— soltó mientras salía del ascensor y caminaba por un largo pasillo iluminado — hadas y duendes.

Bakugou observaba maravillado el lugar. Parecía un mundo completamente diferente, lleno de seres de cuentos.

Las hadas eran algo diferentes a lo que se imaginaba, normalmente retratadas con rostros humanos hermosos y mirada amable, pero aquí eran pequeñas con rostros extraños y dientes puntiagudos. Pero sin duda alguna seguían siendo asombrosas.

— Las reglas aquí son básicas— le entregó una hoja donde venían seis reglas a cumplir.

Katsuki leyó atentamente las reglas mientras la mujer sonreía a aquellos seres.

Regla número 1: No les dejes saber tu nombre real, si lo escuchan se adueñarán de tu nombre.

Regla número 2: Nunca las alimentes con tu propia sangre, una vez prueban tu sabor no distinguirán entre cuidador y presa.

Regla número 3: No hagas promesas con los duendes que no puedas cumplir, los olvidos o las falsas promesas las cobran con líquido vital.

Regla número 4: Alimentalos según los horarios, no antes y no después si quieres permanecer con vida y pasar al siguiente piso.

Regla número 5: No mires a los duendes directamente a los ojos, robaran recuerdos tuyos o peor, tus risas.

Regla número 6: Si lloran las hadas debes ignorarlas, si te acercas sus lágrimas quemaran tu piel.

Una vez, Katsuki terminó de leer las reglas, temió más por aquellos seres que se supone que no eran peligrosos. Rápidamente ambos volvieron al ascensos y bajaron de nuevo.

Ahora el ascensor se abrió en la planta -15. El lugar estaba completamente a oscuras, no había ni rastro de luz, pero se escuchaban gritos y lamentos por todos lados.

— Seres de rango 6— habló de nuevo la mujer mientras le colocaba unas gafas de visión nocturna al rubio— peligrosos, pero no te mataran.

Ante Bakugou salió a ser sacado de pesadillas, aquello le hizo saltar y casi gritar, pero la mujer cubrió sus labios con rapidez. Frente a Katsuki estaba una cosa que tenía el rostro deformado y gritaba de forma desesperada.

— Los cristales te protegen— dijo mientras encendía una linterna apuntó al ser. Aquel ser en cuando le toco la luz, salió huyendo— son sensibles a la luz, pero pueden arrancarte una extremidad.

Dicho aquello con tanta naturalidad, le entregó un archivador lleno de reglas, normas de seguridad y alguna cosa más. La primera de ellas era de que no gritase por más sorprendido que estuviese ya que aquellos seres sabrían encontrarlo con rapidez y podrían arrancarle la vida.

Otras reglas destacadas:

Regla 25: Evitar contacto físico directo. Algunos seres como Nightfissure tienen extremidades cortantes que podrían acabar contigo en cuestión de segundos.

Regla 54: No subestimes a ninguno de los seres encerrados en la planta, son inteligentes y su intentó de caza aumenta el sentir el miedo humano

Ambos volvieron en dirección al ascensor iluminado y la mujer presionó otro botón. Ahora se dirigían a la planta -35.

Antes de salir, la mujer le entregó a Katsuki unos tapones de oído que le indico que debía usar.

— Seres de rango 20— dijo antes de abrir el ascensor — no te preocupes, los tapones no te dejan escucharlas a ellas, pero si a mí. La frecuencia de su canto afecta principalmente a los hombres.

Al salir, el lugar mostraba en sus paredes una especie de peceras gigantescas en las cuales nadaban sirenas. Katsuki caminaba poniéndose los tapones, pero uno se cayó por lo que mientras lo recogía pudo escucharlo.

Bakugou parecía maravillado. Aquellos seres eran tan hermosos como las pintaban, sus voces lo invitaban a acercarse. En medio de un descuido se acercó un poco al enorme cristal y de repente el rostro de aquellos seres cambió y se transformó en un rostro horrible. Ahora tenían una mandíbula llena de dientes, ojos completamente oscuros, su cabello era casi inexistente y sus voces ahora eran perturbadoras.

—No te dejes engañar, si entras te comerán vivo— dijo mientras veía a aquellos seres con odio- solo tienes tres reglas aquí.

Katsuki tomó la lista con las reglas y destacó una de ellas, a parte de los tapones de oídos necesarios para entrar al lugar.

Regla 2: Llevar un registro del canto de las sirenas, cualquier cambio deberá ser registrado. El registro ayuda a saber en qué momento son más propensas a atacar a los empleados.

Ambos salieron de nuevo del lugar, mientras aquellos seres monstruosos cantaban con desesperación y golpeaban el cristal.

Por suerte, Katsuki noto que a la mujer solo le quedaba una copia más de reglas. Aquello le daba la esperanza de que el siguiente ser fuese relativamente fácil de contener.

En cuanto en la pequeña pantalla apareció Planta -60, la mujer le miró de reojo.

— Este es el ser más peligroso que tenemos— dijo con la voz casi completamente rota— un fleshgait. Es el único que he conseguido atrapar con vida.

Al salir del ascensor, se encontró un pequeño pasillo. Caminaron en silencio hasta que se encontraron frente a una vitrina, dentro del lugar parecía haber un paraíso.

— De momento solo tendrás a tu cargo los pisos que te he enseñado— dijo sin apartar la mirada de aquel lugar.

Aquella mujer buscaba algo en el lugar, como si algo realmente peligroso pudiese saltar de repente y atacarlos.

— ¿Qué reglas tengo que seguir en este piso? — preguntó algo asustado Katsuki.

— Solo no creas en nada de lo que te diga. Si llora, ignóralo. Si pide auxilio, ignóralo... limítate a darle de comer y ya.

Ante ellos apareció una persona que se levantó de una especie de cama que se encontraba en el centro. Lentamente se acercó una persona normal y corriente, tenía unos ojos verdes esmeralda, un rostro pecoso, físicamente no podía describirlo ya que este traía una manta encima.

— Mamá— dijo el ser sonriendo

— El... es mi hijo—dijo con algo de rabia— una vez se come a su víctima puede transformarse en quien sea, imitar su voz, su forma de actuar, pero no son perfectos — dijo buscando en aquel rostro— lo difícil es encontrar el error que te da a entender que no es la persona a la que quieres.

El ser pareció divertirse con el rostro enfadado de la mujer y rápidamente cambió su forma a la de un niño pequeño.

— Mamá, sácame de aquí— dijo llorando.

— Hará todo lo posible por intentar salir así que no le hagas caso.

La mujer se volteó y caminó de nuevo en dirección al ascensor.

— Adiós— dijo el pecoso volviendo a su forma adulta— Katsuki...

Bakugou no sabía cómo esa cosa sabía su nombre así que salió corriendo detrás de aquella mujer.

—Por fin volvemos a vernos, mi Kacchan...

...

Una vez volvieron a la planta -1, a Katsuki le entregaron su uniforme, un arma, las reglas para cada lugar y le dieron unas instrucciones generales.

Estaba aún algo asustado por todo lo relacionado con el lugar, pero no se atrevió a realizar ninguna pregunta. Solo quería ahorrar dinero y dejar aquel lugar de pesadillas antes de volverse completamente loco.

Continuará...

Siento la redacción y las faltas ortográficas.