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Summary

Nunca creí encontrar tanta diversión con Kooki, el maldito Huski que mis padres compraron una navidad.

Genre:
Erotica / Other
Author:
CCC
Status:
Complete
Chapters:
1
Rating:
n/a
Age Rating:
18+

UNO

Estoy en celo.

No bromeo, estoy tan cachondo que podría utilizar mi almohada cabalgándola hasta desfallecer, frotarme con la mano y tener una erección entera corriéndome en segundos, ese era mi viacrucis diario, estaba fuera de control, mi juventud se convirtió en una locura.

No sé porqué tengo tanta necesidad de sexo, y no cualquier sexo podría complacerme, quiero uno demandante, humillante y que me deje tan satisfecho que me duela el cuerpo del enorme vacío que ahora ocupan mis ganas de follar. Estoy enloqueciendo. ¿Alguien puede morir alguna vez de cachondeo? Porque justo ahora creo que veo la luz. La luz del infierno.

Oh, pero tengo una solución. No soy tan imbécil como mi ex cree. Tengo un plan para masturbarme furiosamente al menos tres veces utilizando diferentes técnicas estudiadas en Xvideos o Pornhub. Claro que si nena, esta noche me la arrancaría a gemidos.

Esta noche mis padres fueron a un congreso del ministerio cristiano del cual manejan, ellos son los encargados del acto litúrgico y las lecturas. Si, mis padres son líderes en sus respectivos círculos y estoy completamente consciente que debí haber ido con ellos y celebrar un día mas de vida en nombre de nuestro señor Dios, pero en su lugar estoy aquí planeando secarme empuñándome la polla. Gran plan, eh.

En mi congregación normalmente no se les deja solos a los hijos, entonces tuve que inventar una enfermedad, mis padres me creyeron y fueron compresivos por primera vez en mi vida. Fue bajo, pero lo menos que necesitaba era ir allí, escuchar el evangelio y pensar en pollas. No soy tan blasfemo. En fin, fingí sentirme enfermo, no es muy culto de mi parte aparecer con una tienda de campaña en medio de una multitud. En lugar de aplausos recibiría gritos indignados de las mujeres solteronas de la reunión. Soy un genio.

Voy a desvestirme y meter mi jodido culo a la bañera por milésima vez en esta semana. Necesito esto desesperadamente. Necesito liberarme. El agua era tibia al tocar mi piel caliente. Mis nervios estaban a flor de piel cuando el calor estimuló mi ya excitado estado y ni siquiera he comenzado a bombear mi polla todavía.

Suspiro al hundirme. Ah, esto es delicioso.

Me gusta la falsa sensación de paz que un buen baño caliente te brinda, es terapéutico. Mi cuello se balanceó un poco de lado a lado tratando de mover los músculos más pesados y crujiendo como una bisagra vieja. Me estremezco, mi polla medio dura palpita al ritmo del desenvolvimiento muscular, al parecer mi verga no me la dejará fácil hoy.

Mi mano se extiende desde arriba, hasta acariciar por completo mi cuerpo en un lento descenso húmedo, me escuché gemir con desesperación, estoy tan sensible que mi polla palpita sólo de pensar en lo sensitivo que estoy. Muerdo mi labio inferior, dirijo mi mano envolviendo mi polla con fuerza. El toque me hace sollozar como una perra, quiero tocarme, deseo soltarme, quiero correrme, pero estoy tan dolorosamente consciente que si me apresuro mi orgasmo será un jodido rapidito que me dejará aún más hambriento y frustrado que antes, y no puedo soportar la idea de terminar más insatisfecho que mis últimos trabajos manuales, sería demasiado para mi salud mental.

Quito mi mano y tomo dos respiraciones, necesito relajarme. Oxígeno, ven a mi.

Cuando ya estoy en el límite de calmado, pero aún malditamente excitado, bajo ambas manos para bordear mis pelotas y la cabeza de mi polla, necesito esto, maldición. Estoy tan consciente de mis oscilaciones de los dedos que busco el agujero de la punta comenzando a rasgar con la punta, el pequeño pasaje palpita cuando mi uña va más allá del exterior, me da un escalofrío delicioso, me vuelvo más necesitado.

Meto un dedo en mi interior, y en un segundo estoy tan húmedo de pensar en alguien dominándome a fuerza de polla que justo ahora, el sinónimo de gran puta me define completamente. Ahora no estoy tocando mi polla, me gusta sufrir un poco con el vacío anal antes de empuñarme de nuevo.

Justo ahora mi ano esta palpitando en una serie de contracciones circulares. Parece una vagina dilatada abierta por espéculos, no puedo creer que pueda abrirme de esta forma. No sabía que podía sentirme cosquillosamente vacío de ESTA FORMA. Estoy ansioso, nervioso, necesitado y caliente por una enorme verga que entre reclamándome desde adentro, dejando en claro que no soy mas que un juguete a su placer. Un maldito pedazo de mierda en el que puede defecar si lo desea y aún así yo le sonreiría agradecido por el honor de embestir mi aflojado esfínter.

Quiero algo grande, algo totalmente grande y venoso en mi. Lo deseo tanto que puedo llorar justo ahora. C-Creo que estoy a punto de correrme al empalarme mas rápido, más fuerte, más profundo. Mi ano se estira con vida propia, ah si, siiiii...

Un ladrido.

Luego otro. Correcto, es Kooky el estúpido Husky que mi mamá compró hace dos años. Maldito perro. Luego una ráfaga de ladridos se presenta y soy obligado a interrumpir mi momento de gloria. Malditos animales.

Mis hombros vuelven a tensarse y ahora mi temperamento es una mierda. ¡¿No pueden esperar cinco jodidos minutos?! Porque estoy seguro no podré aguantar más de cinco minutos, y ahora no seré capaz de correrme. Estoy ansioso, frustrado, molesto, insatisfecho y todo lo malo que puede suceder a un joven que quiera masturbarse como un demente y se lo hayan prohibido. Maldita sea.

Tomé la jodida toalla y la envolví en mi cintura, iba a encerrar a ese maldito perro en la habitación de mis padres. Que el huracán les afecte a ellos, no a mí, total ellos adoptaron esta bestia.

Salí dando un portazo, enseguida busqué al endemoniado animal donde lo escuché ladrar, o sea en mi habitación. Para mi no-tan-grata-sorpresa lo vi jugando con mis botas de charol estilo militar que estaban tendidas completamente destruidas por su enorme hocico haciendo obvio que ya no eran más que retazos de los que una vez fueron mis zapatos favoritos, y los más caros. Mierda, estaba tan molesto que sentí disminuir mi endurecimiento en segundos.

Mi ira se propagó, trabajé muy duro por ellas y ahora eran historia. Mis manos frotaron desesperadas mi rostro en un intento de disminuir mi cólera, odiaba a esa bestia. Era enorme, parecía mas un jodido caballo que un perro. Estuve dispuesto a irme por voluntad propia hasta que choqué con mi confiable mueble guarda-calcetines de confianza, perdí mi toalla en el proceso, prácticamente caí de culo al piso. Me vi demasiado patético sonrojándome, lo sé, pero no iba a sentirme avergonzado por un jodido perro mirándome fijamente al verme desnudo en el piso, que se joda. No en esta vida.

Rodeé los ojos al verlo fijarse en mi con demasiada atención. Me sobresalte al verlo revolotear como un desquiciado por toda mi habitación, saltó de un lado a otro como volando, su espalda se movía de un lado para otro con el viento y su cola estaba erizada, era obvio que tenía un brote de adrenalina un poco violento. A decir verdad, cuando comenzó a correr me asusté un poco al verlo, leí en wikipedia que tienes que pasear a los perros regularmente para no volverlos agresivos y mis jodidos padres tenían a este perro como una planta de sombra en nuestra casa. A penas y veía el sol dos veces al mes.

Me quise mover de nuevo pero acababa de lastimar mi espalda con el mueble, maldita sea. Me giré apoyándome en él y no podía estirar muy bien mi cuerpo poniéndome de pie, así que terminé arrodillado sobre el jodido mueble, jusgo en la posición que más se recomienda para embarazarse. El pensamiento me hizo reír, ¿embarazado?, ¿de quién?, ¿del perro?, jajaja, eso si que es gracioso.

Estuve a punto de ponerme de pie cuando sentí algo húmedo y muy rasposo atacarme desde atrás. Me quede en shock cuando vi al jodido perro de mierda lamer mi culo con precaución. Creo que él sabe internamente que estaba a punto de apartarlo de una fuerte patada, sólo que... no lo hice… solamente esperé... Es decir, él dobló el hocico hacia un lado y la lengua escaló más allá de mis glúteos volviendo mis rodillas de gelatina en la primer degustación, Kooky estaba chupándome el ano directamente y sin restricción.

Una persona normal se sentiría abrumada por esa lengua ceñirse sobre mi con tal dominancia que me empujaba hacia adelante con cada lamida. Su enorme lengua jugaba con mi cordura cada vez que intentaba ir más allá de lo que era jodidamente permitido en mi. Estaba cruzando la maldita línea.

No me di cuenta que estaba gimiendo hasta que un sollozo completamente agudo y necesitado abandonó mis labios, mi polla estaba balanceándose dura mientras me hacían el cunnilinguis más sucio y desesperado de mi vida. Esta jodida bestia estaba comiéndome como si su vida dependiera de ello. Era tan increíble como ni siquiera parase para conseguir aire, su hocico alargado le permitía tomarlo sin necesidad de sacar su lengua que ahora, jodido Dios, estaba cinco centímetros dentro... ¡Mierda! Sus dientes rasparon mi anillo y me avergüenza admitir que gemí como una puta a la cual le chupan el clítoris de manera experta. Sólo que a mi me estaba comiendo el culo un perro, el jodido perro de mis padres. Y yo lo estaba disfrutando, Dios si~ 💜

Volví a gemir. La sola idea de dejar a un animal besarme el culo era sucia y degradante, y putamente me gustaba. Estaba goteando por delante.

Tuve que agarrarme del maldito mueble para no caerme cuando mi culo, involuntariamente, comenzó a pulsar como si tuviera un jodido tic. ¡Estaba pulsando con cada lamida profunda de Kooky!, de repente el maldito perro cambió de posición e inclinó más la cabeza hacia arriba haciendo que inconscientemente yo levantase el culo lo más que mi cuerpo lo permitía. Prácticamente estaba violándome con su lengua y su hocico, quería meter dentro de mi toda la extensión de su boca y nariz, solamente pude sollozar de la impotencia.

Me sonrojé, Kooky estaba dominándome como todo un experto sin darme un jodido descanso. Desde que comenzó no había sacado la lengua entre mis nalgas, me sentía tan abrumado y mareado. Esta era la cosa más sucia que hice alguna vez.

Mi cuerpo comenzó a sentirse extraño, mis piernas seguían temblando y tuve que plantar las rodillas al suelo para estabilizarme, lo cual fallé porque caí de lado estruendosamente y Kooky aún seguía lamiendo mi culo.

Me di la vuelta, abrí totalmente las piernas dejando en su vista mi polla totalmente erecta y goteante, su primer instinto fue verla con profundos ojos negros y luego verme a mi. No pude hacerlo, totalmente sonrojado aparté la vista de sus enormes ojos blancos sintiéndome de repente tan cohibido a dejarlo continuar que la realidad me abofeteó al rostro, es decir, allí estaba yo, tirado en el suelo con mi polla erecta, abriéndole las piernas al perro de mi padres para que chupeteara mi polla y así correrme en su hocico.

¿Que rayos acababa de pensar? ¿Correrme en su hocico?, debo estar demente. Pero no pude continuar, su lengua me atacó como frenesí, pero esta vez en mi polla no pude evitar dedearme el culo mientras me lamía completamente la verga, tenía los cuatro dedos dentro de mí, tuve que gemir, mierda, si, si... ¡Si 💜!

Entonces paró. El jodido animal paró en seco para luego subirse encima mío y follarme una pierna. Me sonrojé, admito que me me sentí usado, como un juguete que está al servicio de su inminente erección ahora un poco dura, me estaba follando con un ímpetu grandioso.

Fue un momento completamente surrealista cuando, aún con el rostro en llamas, volteé mi cuerpo en su dirección. Fue completamente humillante presentarme ante él como un niño necesitado de su lengua, trague duro, o quizásir más allá experimentando todo lo que podía tomar necesitado de su polla.

Mi mirada siguió el giro de mis pensamientos bajando por todo su estructura canina hasta descender a su polla. Estaba roja, dura y reluciente mientras kooky seguía follando mi rodilla, suspiré de frustración, si tan sólo él quisiera prestarme un poco de carne para clavarla en mi culo...

El calor me golpeó, ¿y porque no puede?, es decir, él está en celo y yo estoy cachondo, ¿por qué no?, no es como si quisiera meter mi polla en él, eso seguramente es totalmente asqueroso y muy antihigiénico, pero él follándome hasta el delirio... maldición, mis bolas punzaron.

Volví a darme la vuelta cayendo sobre mis rodillas y el maldito perro solamente se concentró en mi culo de nuevo. Era como algo personal de su parte aun estar lamiéndome como si fuese algún tipo de bistec o algo así, pero me estaba enloqueciendo y por mucho que lo disfrutase ya no era lo suficientemente bueno, lo suficientemente profundo. Quería su polla, no su lengua.

Bajé un poco mi nivel "en cuatro" y abrí aún más mis piernas. Era hermoso como enseguida Kooky me montó sin problemas y comenzó a dar estocadas experimentales tras mío sin poder entrar en la verdadera situación, estaba tanteando terreno nuevo, probando mi profundidad. Sus enorme cuerpo prácticamente cubría al mío, Kooky era negro y muy grande, además de inquieto y animoso cuando esta alegre, creo que podría joderme muy bien si se lo propone.

Mis brazos descansaron en mis codos cuando Kooky seguía follando el aire entre mis nalgas, entonces caí en cuenta de lo que realmente sucedía: estaba en cuatro, con el culo al aire esperando que un jodido perro me folle. Me sentí estúpido y humillado, pero eso no significa que mi calentura se haya ido.

Estaba a punto de levantarme cuando lo sentí. Algo duro y muy recto tocar mi entrada para luego entrar de una fuerte estocada. Es una maldita suerte que estuviera sólo en casa, el grito tan alto y escandaloso que di me avergonzaría demasiado, ningún otro hombre me hizo gritar de esa forma, nadie, ni siquiera cuando me enterraron la polla por primera vez. Ninguna otra polla hizo que mi culo lo tragara tan gustosamente como pasaba con Kooky. Mi entrada estaba feliz de embutirse con tan delicioso manjar caliente 💜

El perro siguió empujándome tan fuerte que en su segunda estocada sometió por completo mi cuerpo obligándome a tomarle hasta la raíz, simplemente tuve que soportar como él quería joderme, yo no tebía voto aquí, solamente era su contenedor personal. Era tan surrealista que estuviera siendo brutalmente empujado por un perro en celo mientras mi polla goteaba deseosa de cualquier cosa que me diera, tomaría lo que sea de él. Mis gemidos de puta aumentaron.

Sus estocadas aumentaron también, e inmediatamente sentí el grosor de su polla crecer dentro de mí hasta el punto de racionalmente doloroso, la polla canina era tan gorda y grande si le apresas lo suficiente para drenar toda esa sangre de su sistema hasta su gran verga convirtiendo en un juguete sexual de primera, exquisito. Justo ahora quizás superaba el tamaño de mi propia polla. Estaba tan abierto y expuesto a él, a su placer que solamente tuve que rendirme y caer hacia adelante gimiendo como la perra que era, su perra en celo.

Mierda, si, si, por favor, más duro, Kooky, que rico se siente ser tu perra personal...

Mis gemidos se agudizaron cuando las bestiales estocadas dejaron atrapado su pene en mi interior y entonces lo sentí... Un caliente líquido llenándo toda la cavidad. Volví a gemir al ser llenado Demonios, era la cosa más sucia que alguna vez dejé a alguien hacerme. Sentía su polla moverse y temblar con cada chorro que expulsaba llenándome hasta lo imposiblemente lógico. Igual como un enema dispuesto a limpiarme cin innumerables litros de agua llenándo mi intestino grueso, eran tan endemoniadamente demasiado...

Sollocé duramente mientras seguía disfrutando de su crecimiento, en este momento deseaba quedarme tan unido a él como probablemente estaba. Lo amaba. Amaba la sensación de restricción que me brindó su polla.

Sin embargo, no duró mucho, algo dentro de mí se alertó cuando unos tres centímetros cenrca de mi cavidad comenzó a crecer como una enorme pelota inflable. ¡Mierda, el nudo!

Me retorcí bajo Kooky deseando sacarlo, no estaba listo para que me anudara en mi primera vez, por lo cual a toda prisa saqué su polla de mi interior con un sonoro "pop" que desencadenó un desordenado drenaje de su semen espeso por todo mi culo y mis bolas. Lo dejé eyacularme encima, era tan erótico ver como su líquido viscoso estaba marcándome con tan vehemencia que no pude más, tuve que tocarme.

Estaba tan excitado que quería empalarme de nuevo en él, así que tomé su polla, me acosté de espaldas y comencé a joderme como si fuera mi maldito consolador. Nada más que éste estaba más caliente y era más grande. Entraba toda la extensión hasta topar con el nudo y luego de regreso. Repetí la escena unas cuantas veces, y Kooky me dejaba usarlo a placer. Creo que él también lo disfrutó, su interminable expulsión de líquido me dio la razón.

En algún momento toqué mi punto P con un aguijonazo duro. Me doblé ante los temblores que precedieron mi corrida. Fue glorioso como mi ano tomó toda su extensión en un fuerte agarre negándose a soltar mientras salía mi semen, Kooky jadeaba audiblemente. Yo gemía audiblemente. Su verga hacía un sonido de chapoteo único.

Mi cuerpo cayó en el piso. Probablemente fue el mejor orgasmo que he tenido a mis cortos dieciocho años, pero jamás me he sentido tan bien conmigo mismo. Me quedé por un momento tirado en el piso prácticamente noqueado que solamente me di cuenta que aún su polla estaba dentro de mí cuando él eyaculó lo último que su verga pudo darme. Sonreí al sentir su lengua masajear mi estirado, maltratado y bien follado culo. Que dulce de su parte.

Dejé que me limpiara un poco y me levanté completamente satisfecho, rebusqué en mis cajones unos calzoncillos y una camisa, probablemente debería bañarme, pero saber que había tanti semen dentro de mí me hizo sentir cálido y en paz, de alguna forma. Amaba esa sensación tan íntima.

Fui a prepararme algo de cpmer, estaba exhausto y probablemente Kooky también lo estaba. Me prepare un sándwich y a él le di su tazón de comida para perro normal. Tome una soda y fui a mi sala principal. Encendí la televisión y pude sentir como el semen venía bajando a paso lento mojando mis prendas e incluso traspasando la humedad al sillón, fue tanto semen que creo la mancha no cesará en un tiempo.

Kooky regresó y se acurrucó a mis pies, pude ver como su verga aún estaba roja y ondeante ante mi. Todavía estaba en celo. Sonreí al captar su mirada estudiándome mientras bajaba mis pantalones de nuevo, se levantó y su cola se alzó moviéndose inquieta mientras me veía colocarme en el piso a cuatro patas otra vez.

Kooky volvió a joderme con un ímpetu cerrado, ésta vez no le tomó tanto tiempo encontrarme. Amaba esa dura polla dentro de mi por segunda vez en esa noche.

ME jodió, me jodió muy duro y muy desesperado, ésta vez en realidad quería anudarme, lo sé porque en cada empuje que me hacía morder el sillón ya no sacaba esa venuda polla de mi, no, ahora simplemente estaba montándome desde adentro como conquistabdo mi carne interior. Fue malditamente glorioso.

Iba a dejarlo continuar, hasta que escuché un auto estacionarse en la entrada y me petrifiqué. Mierda, mis papás.

A toda prisa me alejé del perro, lo cual lamenté, porque su jodida polla roja ahora ondeaba entre sus patas traseras golpeando su estómago. Viré los ojos, Kooky me miró curioso y tomándole de la correa lo subí a mi habitación en cuando la puerta comenzó a desbloquearse. Nos encerramos en mi habitación y la duda ganó mi hambre, ¿Qué se sentiría chupar esa exquisita polla? ¿Cómo me atragantaría con su punta de flecha? ¿Me eyacularía en la garganta?

MI polla saltó de inmediato ante el pensamiento de él jodiendo mi garganta, sin embargo, lo descarté, ahora mismo mi boca en el culo estaba más que hambrienta por él. Colocándome sobre la suave alfombra en rodillas, descansé mi cara directamente en el piso para levantar mi culo. Giré un poco el rostro para verlo mirarme con duda o quizás hambre, el maldito lobo estaba mirándome como si fuera un pedazo de carne, su boca salivó todo el tiempo hasta perderse en mis fluidos, y entonces lo supe. Kooky estaba estudiándome a ver que tan dispuesto estaba de recibir su nudo.

—Ven aquí, bebé —Abrí mis nalgas y sentí a mi ano contraerse por el frío—. Úsame como desagüe.

Con un silbido él volvió al ataque. Tuve que meter un calcetín en mi boca para soportar su inminente ataque de nuevo….

Sonreí, ¿cómo se sentiría estar atascado con un perro?

Bien, tenía toda la noche para averiguarlo…

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