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"ᴇʟ ᴊᴜᴇɢᴏ ᴅᴇ ʙᴀᴅᴀᴅᴜᴋ"(2 ) ᴬˡᵗᵉʳⁿᵃᵗⁱᵛᵉ ᵉⁿᵈⁱⁿᵍ!

Summary

Dicen que el amor lo puede vencer todo, que el corazón es el que manda a la hora de amar. Pero, lo que nadie sabe es que la mente manipula las emociones y manda al corazón. Y a veces, la mente se descontrola y comete estupideces, y es ahí cuando el corazón dice que no y te obliga a terminar todo, así sea mucho el amor por alguien, nunca se le ganará a las órdenes de la mente. • Final alternativo de: "El juego de Badaduk". Es necesario que leas la historia para entenderle. • CAPÍTULO ÚNICO. • Historia 100% mía. • Portada por: @-JKxJM-❤

Genre:
Thriller / Erotica
Author:
Miri❇
Status:
Complete
Chapters:
2
Rating:
n/a
Age Rating:
18+

CAPÍTULO ÚNICO --> Life is not perfect.

Aquellas dichas palabras de que el amor dura para siempre y no importa los obstáculos que se den, que si el amor es verdadero siempre podrá contra todo.


Es mentira.






—————






Aún bajo las sábanas de aquella amplia habitación, la pareja permanecía en un acogedor y placentero abrazo, donde sus respiraciones se sentían frente a frente y el olor a sexo aún vagaba en el aire.


JiMin abrió lentamente los ojos, topándose con los ojos oscuros del pelinegro, quien con una sonrisa besó sus labios, enredando sus manos en su desnuda cintura para traerlo hacia sí.


— Buenos días — dijo JungKook, acariciando su espalda.


— Buenos días, JungKook — lamió sus labios, acurrucándose en su cuello para besar de él — ¿Te sientes bien?


— No después de que me montaste jodidamente duro y durante mucho tiempo — dijo el pelinegro, riendo mientras de igual manera JiMin reía.


— Perdón, perdón — se subió rápidamente a su pelvis, su cadera siendo sujetada por las enormes manos del mayor — ¿Estuve bien?


— Deliciosamente bien, JiMin — sonrió acostado, sintiendo los carnosos labios del pelirrubio sobre los suyos, moviéndose de manera experta.


— Tú también estuviste increíble cuando me jodiste encima del escritorio — comentó, separándose de su rostro para mover sus caderas sobre su dormido miembro, de atrás hacia delante — ¿Lo recuerdas?


— JiMin... para, detente — apretó los ojos, sintiendo cómo su polla se endurecía y rozaba contra la descubierta entrada del rubio — ¡Para! — se levantó hasta quedar sentado, aún bajo el cuerpo de JiMin — Recuerda que tengo trabajo...


JiMin abultó su labio inferior, asintiendo con la cabeza.


— No me mires así — JungKook pidió, acunando su rostro para dejar un beso sobre su nariz —, lo hemos estado haciendo continuamente desde que llegué, acabarás conmigo, cariño.


JiMin rió, llevando ambas manos a los bronceados hombros del pelinegro, mirándole fijamente.


— Te amo — murmuró JiMin, bajándose del cuerpo del pelinegro para quedar a su lado.


— También te amo — dijo sin pensarlo, volteándose a su dirección para recostarse a su lado, abrazándolo nuevamente.


— Por cierto — agrandó los ojos emocionado —, al fin podremos hacer el ruido que queramos.


— ¿Por qué? — frunció el ceño.


— Mañana se irá YoonGi de la casa, dijo que ha comprado su propio departamento — comentó.


— ¿De verdad? — igualmente agrandó los ojos, tragando duro.


— Síp, ya por fin nos dejará en paz con cosas como: "hacen mucho ruido".


— Eso es bueno, JiMinnie — sonrió de oreja a oreja, plantando un beso en su mejilla.


— Por cierto JungKook, quisiera preguntarte algo... — el cambio del rostro de JiMin provocó que JungKook se pusiera tenso. No le gustaba hablar mucho de YoonGi.


— Adelante, dime.


— Tengo la sensación de que a YoonGi le gustaste en un pasado... — soltó, sentándose en la misma cama, aún cubriendo su cuerpo con las sábanas blancas —, porque incluso cuando todos te dimos por muerto, él fue uno de los que más lloró... — dirigió la mirada al pelinegro, elevándole una ceja — ¿Crees que exagero?


— Ehm, en realidad... — JungKook imitó su acto, sentándose para quedar a su lado, no mirándole en ningún momento —, quisiera decirte algo, algo que me daba miedo comentarte, JiMin...


El mencionado le miró miedoso pero aún sosteniendo su firme postura, ahora siendo JiMin quien le miraba.


— Dilo — dijo el rubio.


— Después de que tú y yo tuvimos sexo por primera vez, follé con YoonGi.


JiMin sintió sudor frío.


— Sólo fue una vez... — siguió, sintiendo cómo a su lado JiMin trataba de no rozar con él.


— Vaya... — asintió lentamente, carraspeando duro —, ahora todo tiene sentido.


— JiMin, si te dije esto es porque quiero que haya confianza, sin secretos ni nada en nuestra relación.


— Lo sé, solamente me cuesta trabajo asimilar la situación.


JungKook dio un suspiro fuerte, un suspiro en donde se dejó caer en la cama, llevando ambas manos a su rostro.


— Sólo... no te enojes, por favor.


JiMin soltó una risa sarcástica, mirando al pelinegro sobre sus hombros.


— Tan fácil para ti...


— No, no es fácil, JiMin — le interrumpió, finalmente mirándole —, no fue fácil ni en lo más mínimo para mí. Incluso, me gustaría saber todo de ti, sin secretos, así como nos confesamos nuestro pasado.


El pasado, joder.


JiMin tembló.


Aunque también, el pelirrubio no debía enojarse por ese tipo de cuestiones, después de todo lo que él también lo había hecho. Total, al principio lo de él y JungKook no era algo serio o fijo.


— Hablando de eso, JungKook, hubo algo que siempre me preguntaste y nunca te dije.


— ¿Qué cosa, JiMin? — frunció el ceño, quitándose las manos del rostro.


— Si dices que debe haber confianza entre nosotros... — carraspeó —, nunca supiste quién fue el verdadero asesino de tu familia, JungKook.


— No, nunca — endureció la voz.


— Yo sé quién fue pero, no quiero que te enojes.


— No lo haría, lo sabes.


JiMin miró una ultima vez al pelinegro, quien se levantó y quedó por segunda vez sentado frente a él. Ambos mirándose fijamente a los ojos.


— Fue... — apretó los ojos, cabizbajo —, fue Jin.


— ¿Qué?


— Sí, a él lo conocí desde niño.


— ¿Por qué mató a mi familia? — su voz sonaba dura y gruesa. Su estómago se revolvía y juraba que iba a vomitar por la impresión. Estaba enojado.


— Porque tu padre me maltrataba — dijo, llevando una mano a la del pelinegro, donde creyó que le rechazaría pero no fue así —, él- él era un niño, solamente me quiso proteger.


— JiMin — pestañeó varias veces, suspirando con dificultad —, eso es algo realmente estúpido, ¿Jin, es en serio? ¿Por qué tenía que? ¡Mierda, es mentira! ¡¡Todo es mierda!!


— ¡JungKook! — JiMin le tomó de las manos, negando la cabeza mientras dejaba caer su frente a la mejilla del mayor —. Por favor, n-no, no te enojes. No quiero que nos enojemos por esto.


JiMin podía sentir la fuerte y rápida respiración del pelinegro, su piel caliente y temblorosa. En un pasado jamás había pasado por su cabeza confesarle aquello al pelinegro, no por lo mismo de que eran asesinos, eran capaces de cualquier cosa. Aunque, lo sorprendente fue cuando de un momento a otro, JungKook se calmó, incluso riendo para después atraer a JiMin sobre sus hombros con su mano.


— Lo siento, lo siento — besó su cabellera, sonriéndole de oreja a oreja —, es ridículo que me enojé por algo que — se encogió de hombros, sonando exageradamente feliz —, me enoje por algo que ya pasó.


— Ehm... — JiMin tragó saliva, asintiendo con la cabeza para después de poco a poco sonreír — ¿De verdad?


— De verdad — asintió, sonriendo hasta mostrar sus bellos dientes —, pues bien, tengo que irme, se hará tarde.


— JungKook... — JiMin frunció el ceño, mirando de cadera a cabeza al pelinegro — ¿Estás bien?


— ¡Claro que sí! — besó su sien, rozando su mejilla con la del rubio — ¿Qué? ¿Quieres que te lo demuestre antes de irme? — elevó ambas cejas atrevido, sacando por fin una sonrisa en el rostro de JiMin.


— No, ve a trabaj...


Pero entonces fue aventado a la cama. JungKook se acomodaba entre sus piernas, abriéndolas.


— Algo rápido antes de irme...


——— ♠ ———


— Tae, ¿podrías venir?


— ¿Estás bien, JiMin?


— No, por favor ven...


JiMin colgó la llamada mirando su teléfono móvil, limpiando unas lágrimas que habían resbalado por sus mejillas para después levantarse con dificultad de la cama, dirigiéndose al baño con sus piernas temblorosas.


TaeHyung dormía en el piso de abajo junto con Hoseok mientras que JiMin y JungKook en el tercer piso. Tae sin pensarlo dos veces corrió al segundo piso para ver a su mejor amigo. El escucharle tan herido y quebrado supuso que se había enojado con JungKook, quien había salido minutos anteriores junto con NamJoon y su esposo Hoseok. Porque sí, ellos ya eran oficialmente esposos.


Al girar la perilla de la puerta, escuchó que JiMin se encontraba en la regadera. Nadie estaba en la casa a excepción de ellos dos. YoonGi estaba viendo lo de su nuevo departamento, DongHae trabajaba al igual que NamJoon, Hoseok y Jungkook. SeokJin seguía en pruebas para entrar a la empresa de seguridad privada.


Sin gritarle, se dirigió a la desordenada cama, pero antes de sentarse en la orilla de ésta, notó que en medio de la cama había sangre.


— ¡Su puta! — gritó exaltado, corriendo a con JiMin al baño, golpeando fuerte la puerta — ¡¡JiMin!! ¡¡JiMin!!


La puerta fue abierta lentamente hasta que apareció el rubio con una toalla en su cintura. Su mirada era fría, dolorida, dudosa a decir verdad. TaeHyung no podía describirla.


— ¿¡Estás bien!? — le tomó de los hombros, agitándolo ligeramente — ¡En la cama vi!


— Sí, Tae... — le interrumpió, bajando el escalón del baño para dirigirse a su armario.


— Pero, JiMin di algo — Tae le siguió, tomándole de los hombros para voltearlo — ¿Qué sucedió?


— Creo que, — suspiró tembloroso, sus lágrimas almacenándose en sus ojos hasta que parpadeó y cayeron por sus mejillas, dejándose caer a los brazos de TaeHyung —, creo que cometí un error.


— ¿Por qué? ¿Qué hiciste? — preguntó asustado, abrazando a JiMin.


— Se me salió lo del verdadero asesino de los padres de Jungkook — comentó, dejando caer su frente sobre los hombros del más alto.


— JiMin... — Tae cerró lentamente los ojos — ¿Por qué lo hiciste?


— ¡No lo sé! — exclamó —, él, él se ve tranquilo, primero lo tomó mal, se enojó, pero después sonrió y dijo que no se enojaría por algo que ya pasó...


— ¿Pero?


— Pero entonces... me lastimó a la hora de tener sexo. Nunca lo había hecho.


— ¿Crees que pueda hacer algo? — le despegó de su pecho, acomodando su flequillo del rubio —, supongo que, él cambió, ¿no?


— Supones bien... él me dijo que estuvo yendo a terapias psicológicas, que gracias a ello pudo superar la tortura que Badaduk le hizo — suspiró profundamente, negando con la cabeza —, pero... sinceramente tengo miedo.


— ¿Miedo a qué, JiMin? — Tae fue directo, cruzando los brazos sobre su pecho — Lo hecho, hecho está, aquí lo que no me cuadra, ¿porqué jodidos lo hiciste? Hay cosas que por mucho que la pareja sea unida, no se deben de decir.


— Es que... es que, ¡agh, mierda! — llevó ambas manos a su cabellera, negando con la cabeza una y otra vez — ¡Tienes razón! ¡Delaté a Jin! ¡Delaté a...! — abrió los ojos de improvisto, mirando a TaeHyung, quien de igual manera le miraba, los dos supieron inmediatamente el peligro que corría su mejor amigo.


— SeokJin... — Tae balbuceó, dando dos pasos hacia atrás —, hay que ir con él.


— JungKook no haría...


— ¡JiMin! — TaeHyung le interrumpió, negando con la cabeza —. Deberías empezar a entender que un asesino nunca dejará de ser un asesino.


— ¡¡No digas idioteces, Tae!! — negó, lágrimas cayendo de sus ojos, dando vueltas por la sala mientras mordía las uñas de sus dedos.


— ¿No irás? — Tae preguntó.


JiMin dirigió su mirada con la del más alto, temblando y abriendo la boca varias veces, tratando de articular palabras pero sin embargo, ninguna palabra salió.


— Vístete — siguió TaeHyung —, te espero abajo, solamente hay que asegurarnos de que Jin esté... donde tenga que estar.


JiMin asintió, corriendo a ponerse ropa mientras TaeHyung salía de la habitación.


—— ♠ ——


SeokJin quedó parado frente a Namjoon, sus hombros subiendo y bajando debido a la falta de aire. Tener que entrenar para la empresa de seguridad privada era algo jodidamente agotador.


— Cariño — NamJoon se retiró los guantes negros, aventándolos al suelo mientras tomaba una toallita color roja, acercándose a Jin, limpiando su rostro sudoroso —, necesitas más condición...


— Lo... sé — respiró agitado, dejando caer sus manos a sus rodillas, tratando de regular su respiración —, eres muy bueno, cielo...


— No es verdad — viró los ojos, agachándose un poco para elevar el rostro de su amado, limpiando el sudor de su sien —. Cada vez lo haces mejor, me siento orgulloso de ti.


Jin miró los pies de su pareja, recorriendo de poco a poco hacia arriba, babeando con el exquisito bóxer que llevaba hasta sus muslos para después terminar con la playera sin mangas de color blanca, notándose los tonificados brazos del moreno.


— Aquí no — NamJoon notó la mirada de Jin, riendo para después plantar un beso en sus labios, ahora él limpiándose con la misma toalla —, y no frente a los chicos — miró a los mencionados, donde Hoseok estaba cabizbajo con su teléfono y JungKook miraba de brazos cruzados en todo momento a la pareja.


— Ustedes sigan — Hoseok dijo aún con el teléfono en las manos, restándole importancia.


— Definitivamente necesitas más entrenamiento, Jin — NamJoon pasó la mano sobre el hombro del mencionado, atrayéndolo hacia sí —, mucho a decir verdad. Tienes fuerza, pero tus reflejos siguen siendo bajos.


— Ya lo sé, ya lo sé — rodó los ojos, de igual manera retirándose los guantes negros, dejándolos en el suelo.


— ¿Quieres que te ayude? — JungKook preguntó, atrayendo la mirada de todos —. Puedo ayudarte a desarrollar reflejos, además, sé tácticas donde podemos practicar y tal vez mejores en un dos por tres.


— ¡Sería genial! — NamJoon asintió, mirando a su pareja emocionado — ¿Sí quieres, Jin?


— Claro, mientras más rápido mejor — se encogió de hombros, sonriéndole al pelinegro.


— Perfecto — JungKook dio un aplauso, tronando su cuello mientras se acercaba a la pareja — ¿Se quedarán?


— No, ya es tarde — dijo NamJoon, tomando de la cintura a Jin para besar su mejilla, seguido de seguir con JungKook y palmear su espalda, murmurándole al oído —, no seas brusco con él, hombre.


— Tranquilo — JungKook viró los ojos, mirando a Hoseok y Namjoon, quienes estaban por salir con una sonrisa —, no lo haré.


— Los veo al rato en la cena — se despidió amablemente, ambos saliendo y dejando a Jin y JungKook solos.


— Bueno, es un hecho que hoy no duermo — comentó Jin, haciendo dos sentadillas —, hoy habrá mucho exceso de ejercicio.


— Pero verás que valdrá la pena — le animó JungKook, dirigiéndose a uno de los espejos del lugar, mirándose de pies a cabeza —, por cierto, Jin...


— ¿Con qué empezaremos, JungKook? — SeokJin no había escuchado lo último, así que dio por sentarse un rato en el suelo de madera lisa, mirando al pelinegro frente al espejo —. Específicamente, ¿cómo se desarrollan los reflejos?


— ¿Cómo se desarrollan? — JungKook dijo su pregunta, acercándose al pelinegro —, primeramente, antes que nada... — se colocó de cuclillas frente al chico, tomando uno de sus hombros para apretarlo con algo de fuerza.


— ¡Hey! — movió bruscamente su hombro, haciendo que el pelinegro le soltara —, relajado. No tienes que poner tanta fuerza.


— ¿Tú mataste a mis padres? — finalmente la pregunta se dio, haciendo que Jin resaltara de par a par los ojos, incluso abriendo la boca y poniéndose pálido —. Lo hiciste — afirmó con una sonrisa, lamiendo sus labios mientras agachaba la mirada, negando después con la cabeza.


— J-jungKook, yo...


Antes de que pudiese dar alguna palabra, JungKook ya había dado un gran y fuerte golpe en el rostro del más alto, haciendo que cayera sobre el suelo mientras goteaba sangre de su nariz.


— Lo hiciste... — JungKook se levantó del suelo, rodeando a Jin para después dar una fuerte y jodida patada en su rostro, haciéndolo voltear y quedar boca arriba en el suelo, su boca destrozada por la feroz patada — ¡Lo hiciste, mierda! ¡¡Lo hiciste!! — se acercó a su rostro, aplastando sin piedad alguna su rostro con la suela de sus zapatos, una y otra vez hasta que sus dientes se comenzaron a quebrar y su nariz a destrozarse, incluso sus ojos comenzaron a salir de sus cuencas. La sangre estaba esparciéndose alrededor de él.


JungKook solamente seguía aplastando una y otra vez su rostro, sin darse cuenta que sus gritos de ira y rabia resonaban por todo alrededor, lágrimas cayendo de sus ojos conforme se manchaba de sangre en el zapato y gotas saltaban a su cara.


— ¡¡Arruinaste mi vida!! ¡¡Lo arruinaste todo, maldita sea!! — llevó ambas manos a su rostro, llorando con más sentimiento y de manera desgarradora.


Había olvidado todo. Todo los años que asistió a miles de terapias con tal de que la locura saliera de su cabeza. Porque al principio JungKook era un participante del juego sólo con la intención de ver a la gente sufrir y rogar por la vida. JungKook emocionalmente estaba descontrolado, luchó mucho, bastante para lograr recuperarse, pero... el tan sólo escuchar el asesinato de su familia se cegó de todo. Del amor por JiMin, de un futuro a su lado, de la felicidad que estaba naciendo poco a poco. En estos momentos, solamente quería asesinar al culpable de su dolorida niñez, del hombre que provocó que se volviera asesino.


Tanto se esfumó y se perdió en sus pensamientos, que no supo cuándo fue aventado al suelo, provocando que cayera a los espejos. Sus lágrimas no le permitían ver con fina claridad. Incluso sus oídos se habían ensordecido, pero al mirar al frente pudo distinguir que se trataba de JiMin.


— ¡¡Jin!! — el rubio quiso agitarle al mencionado, pero entonces TaeHyung le sujetó de los hombros, haciéndolo para atrás mientras ambos trataban de controlar sus lágrimas — ¡¡Suéltame!!


— ¡JiMin, Jin está muerto! — le acunó su rostro, ambos cuerpos temblando —, su rostro, JiMin... ¡su rostro está destrozado!


JiMin apretó los ojos, negando con la cabeza una y otra vez mientras daba desgarradores gritos de no, no. Poco a poco dejándose caer en el suelo junto con TaeHyung, quien de igual manera lloraba con desgarro y sentimiento. El pelirrojo sólo pegó el rostro de JiMin a su pecho, mirando el cuerpo sin vida, notando que ni siquiera tenía rostro, solamente sangre y la carne destrozada.


— ¡No de nuevo! ¡¡¡¡¡Nooooooo!!!!! — JiMin gritó a todo pulmón, estrellando su puño en el suelo. Una y otra vez mientras se quedaba afónico, su corazón rompiéndose mientras miraba de reojo a Jin.


JungKook poco a poco comenzó a respirar con normalidad, dándose cuenta, por fin, de lo que acababa de hacer, llevando ambas manos a su boca para cubrirla y comenzar nuevamente a llorar, negando con la cabeza.


— ¿Q-qué acabo de...? — miró luego a TaeHyung y JiMin, quienes sólo lloraban con desgarro.


El pelirrojo poco a poco dirigió la mirada a JungKook, quien solamente miraba el cuerpo sin vida. Su sangre hirvió y apretó ambos puños, dejando a JiMin sobre el suelo para querer acercarse al pelinegro, pero entonces JiMin tomó su mano, deteniéndolo.


— No, Tae... — siguió llorando, sorbiendo su nariz —, sal y llama a una ambulancia y a la policía.


— JiMin, él...


— Hazlo — le miró desde abajo, sus ojos rojizos aún con lágrimas —, sé lo que te digo.


TaeHyung le miró un par de segundos más para después dirigir la mirada con JungKook, quien estaba en un estado de shock.


Aún con lágrimas cayendo por su mejillas, TaeHyung hizo lo que JiMin le pidió, saliendo por fin del lugar. Entonces el rubio lentamente se levantó del suelo, limpiando una que otra lágrima para ir directo a JungKook, quien seguía recargado en los espejos mientras no soltaba la mirada de SeokJin.


Ninguno de los dos mencionó nada. JiMin le dedicaba una mirada de muerte, una mirada de decepción y dolor, una mirada que si JungKook la notara gritaría en pánico.


Notando que JungKook seguía sin notar su presencia, JiMin estrelló fuerte su mano en los espejos, reventándolos hasta caer encima de Jungkook, donde para su suerte ninguno le lastimó, sólo provocó que saliera del shock y mirara hacia arriba, donde JiMin poco a poco se colocó de cuclillas frente a él, de su mano salia brutalmente sangre debido a los espejos.


Ahí estaban los dos, frente a frente con los vidrios alrededor de ellos. JiMin mirándole con dolor y JungKook con temor.


— Lo hiciste — murmuró JiMin, su voz rota y cortada mientras inconscientemente las lágrimas volvían a aparecer —, cumpliste tu venganza al final de todo...


— JiMin, yo... yo... — negó con la cabeza, sus manos sobre su propio pecho temblando —, juro que no supe lo que hice... juro que... — tembló, cerrando los ojos mientras negaba con la cabeza una y otra vez — ¡No fui yo!


— Deberías comenzar a aceptar la realidad de las cosas, cariño — dijo JiMin, acariciando el rostro del pelinegro con el dorso de su mano, pegando lentamente su frente con la suya —, me quitaste a mi hermano, JungKook. Me quitaste a mi mejor amigo.


— Perdón, por favor, perdóname, perdóname, no era yo, juro que no era yo — llevó sus manos a las de JiMin, apretando de ellas mientras cerraba los ojos con fuerza y negaba con la cabeza — ¡No era yo! ¡Juro que no era yo!


JiMin abrió los ojos cuidadosamente, sus ojos color miel mirando cómo las lágrimas de su pareja salían sin cesar.


— Mírame.


JungKook abrió de igual manera sus ojos, tratando de sostener mirada con el rubio pero no podía, no hasta que JiMin le volvió a pedir que lo mirara y así lo hizo. Ambos conectaron miradas, ambos supieron que después de todo el amor que se dio entre ellos fue sincero, que después del tormentoso pasado ellos lograron estar juntos. Aunque sea, por lo menos, nueve grandiosos meses.


— JungKook, te amo.


— También te...


Pero entonces JungKook sintió que su estómago se abría, provocando que resaltara los ojos y abriera la boca, incluso tosiendo sangre que hasta manchó el rostro de JiMin. Al bajar la cabeza notó que el rubio le estaba enterrando un vidrio en su interior, que fue más profundo cuando JiMin dio fuerza y empujo hacia delante, incluso girando su mano para que la herida se abriera.


— Tranquilo... no irás a la cárcel, cielo — JiMin sonrió, volviéndose a acercar a su rostro para plantar un delicado beso sobre sus labios, manchándose de sangre que poco importó —. Fuiste lo mejor que me ha pasado.


— J-ji... J-ji... M-m...


— Sh, sh — JiMin cerró los ojos, llorando —, esto lo hago por ti, JungKook, lo juro — jadeó en su rostro, sus miradas en todo momento conectadas —, si te dejo con vida, NamJoon te meterá a la cárcel y si no es él, cualquiera lo hará, es mejor... es mejor esto, ¿vale?


Una última lágrima más se dio en el rostro del pelinegro antes de por fin cerrar los ojos, su cabeza cayendo inclinada mientras líneas de sangre resbalaban por su boca. Entonces JiMin finalmente soltó el vidrio del espejo en su mano, llevando ambas manos al rostro y soltarse a llorar con más intensidad.


Después de unos segundos, atrajo el cuerpo de Jungkook a sus brazos, abrazando su cabeza mientras besaba de ella, meciéndole mientras murmuraba cosas que no se entendían.


Su corazón estaba roto, su mente ausente, su cuerpo descontrolado y su interior con paz.


Pero entonces escuchó una voz.


Una voz que aclamó y comenzó a reír en su interior, una voz tenebrosa fuera de éste mundo.


Lo lograste, JiMin. Acabaste con "luz de vida".


JiMin frunció el gesto molesto, mirando alrededor sin dejar de soltar a su amado. Estaba harto, jodidamente harto de todo éste asunto.


Bien, ahora vamos por el más fuerte, ahora vamos por: " pluma blanca".


— ¡¡JÓDETE!!


Pero entonces los oficiales entraron a la habitación, inmediatamente gritándole a JiMin que pusiera manos sobre su cabeza, donde cuando no lo hizo los oficiales fueron bruscos con él, esposándolo mientras lo dejaban boca abajo, pidiéndole de manera grotesca que guardara silencio.


— ¡Él no hizo nada! — TaeHyung entró queriéndole ayudar, donde fue sujetado por dos oficiales — ¡El asesino es JungKook, no JiMin!


— Por favor, salga de aquí — el oficial le pidió, gente entrando al lugar para tomar fotos y muestras.


— Yo fui — JiMin habló, sus cabellos pegados a su rostros mientras seguía sobre el suelo boca bajo —, yo asesiné a los dos.


— ¡No, JiMin! — Tae negó, quiso detenerles, en serio que trató, pero cuando menos esperó, ya se habían llevado a JiMin.


Total, se dice que un asesino, nunca dejará de ser un asesino.


Tras llevarse a JiMin notaron que padecía de cinco enfermedades psicológicas; esquizofrenia, síndrome de estocolmo, mutismo selectivo y transtorno de personalidad múltiple. Y sí, JiMin no dio a parar a una cárcel, sino a un manicomio.


Fin.


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