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༺ 𝐕𝐎𝐘𝐄𝐔𝐑 ༻ [Kookmin] OS

Summary

Observar a su pareja de ocho años de relación, ser follada por alguien más era una de las fantasías más grandes de Jungkook. Sin embargo, no sabía que estaba cometiendo un terrible error cuando se lo informó a Jimin y él aceptó tras cierta insistencia debido a que... esa fantasía que Jungkook había imaginado tantas veces, terminó convirtiéndose en su peor puta pesadilla. Historia original Jk; top Jm; bottom Mención del VMin!! 👀 dirty talk, smut. Capítulo único El voyerismo es el nombre que se le da a una parafilia que consiste en observar a otra persona, o a grupos, durante sus relaciones sexuales o de carácter privado.

Genre:
Erotica / Romance
Author:
Miri❇
Status:
Complete
Chapters:
1
Rating:
5.0 1 review
Age Rating:
18+

CAPÍTULO ÚNICO

Un café caliente y un beso en la mejilla.


Así era el despertar de JiMin todas las mañanas desde hace ya, ocho años atrás.


Jeongguk adoraba en todo momento complacer a JiMin, desde lo más mínimo hasta lo que pudiera parecer insignificante a la vista de cualquier persona. Llevar una relación de ocho años definitivamente no era fácil. Habían pasado de muchas rachas, incluso la clásica racha donde está el punto de quiebre de la relación.


Afortunadamente, ambos habían podido con ello.


JiMin le amaba, y por supuesto que JungKook mil veces más. Era una relación recíproca y con un puente de comprensión de sin duda alguna cualquier tercero odiaría visualizar.


—¿Has despertado? —la voz ronca de JungKook hizo a JiMin abrir un ojo, oliendo el exquisito aroma a café que yacía al lado en el buró —. Venga, despierta que debes ir al trabajo —dio una palmada a su culo, inmediatamente saliendo un quejido por parte del pelirrosa.


—¡Jeongguk! —JiMin frunció el ceño, enviando una mano a sobar su trasero —¿No te bastó toda la noche azotarlo como para que en la mañana todavía me golpees?


—Joder, dios mío —el pelinegro viró los ojos, seguido de plantar una sonrisa para recostarse con el pelirrosa —. Sólo te recuerdo que el que me pidió a gemidos que le azotara, fue otro, no yo.


JiMin escondió la sonrisa en la almohada, ruborizándose al instante.


—Pero ahora no te lo estoy pidiendo.


—Pues ahora quiero hacerlo —dijo en tono de burla, acercándose al rostro de su chico, en el transcurso plantándole un beso en los labios, donde JiMin sonrió y acunó su rostro, recibiéndole con amor.


Porque era lo que había entre ellos; un honesto y sincero amor.


Incluso ambos podían mencionar que no había una mínima de toxicidad. JungKook no era celoso, ni JiMin tampoco. Había bastante confianza y los problemas dados en el pasado eran cosas externas a lo que realmente se pudiese aparentar. Había entendimiento.


Y un exquisito y puto entendimiento en la cama que ninguno de los dos se cansaba de ello.


Y cuando se menciona entendimiento es literalmente, entendimiento de todo. La comunicación entre ellos era sensacional, porque en la larga relación habían probado de todo. Si JungKook deseaba algo se lo hacía saber a JiMin, si JiMin deseaba algo, se lo hacía saber a JungKook.


Y lo hacían.


Y la relación se profundizaba.


—¿Hoy tienes clases? —preguntó JiMin en cuanto JungKook se separó de sus labios, donde el pelinegro relamió sus labios sin dejar de mirar los de JiMin, donde asintió —. Esos mocosos sí que te estresan.


—Unos mocosos de veinte años me estresan, sí.


—Venga, sólo tienes que saberles sobrellevar. También estuvimos en esa edad.


—No recuerdo vernos como estúpidos esquizofrénicos hacer videos para las redes sociales, esta generación a veces me estresa.


JiMin estalló en risas, ocultando su rostro en el amplio pecho de su novio, donde JungKook no aguantando sonrió ligeramente, oliendo el cabello de su novio.


—Hueles a semen.


JiMin se separó, golpeando su pecho para separarse junto con el ceño fruncido, incluso virando los ojos.


JungKook lamió sus labios para tomarle del mentón con dos dedos, obligándolo a mirarle, donde tragó saliva.


—Pasarán los años y nunca me cansaré de detallar esta mirada, JiMin —el pelirrosa elevó una ceja, sosteniéndole la mirada al pelinegro —. Sí, esa misma, maldita mirada de pervertido que me hace ponerme duro, joder.


JiMin sonrió de forma coqueta hasta mostrar sus dientes, finalmente tomando de la muñeca a su novio, zafándolo de su agarre.


—Quisiera quedarme más tiempo pero necesito ir a la empresa de papá, amor —JiMin sin más enrolló la sabana a su desnudo cuerpo, donde JungKook visualizó su silueta y tragó duramente saliva. JiMin le miró sobre sus hombros, mirándole nuevamente con aquella provocativa mirada —¿Vienes a ducharte conmigo?


—Si voy no iré a la maldita universidad ni tú irás a la empresa. Mejor date un baño ya —desvió la mirada finalmente, volteándose tras escuchar la risa burlona de su novio, seguido de entrar al baño.


Aprovechando la soledad, JungKook aprovechó para acabar con su café, el cual se empinó hasta terminar todo, seguidamente tomando uno de los cigarrillos que yacía en el buró para enviarlo a su boca, prendiéndolo en cuanto tomó el encendedor.


Dándole una calada larga y profunda, JungKook se dejó caer a la cama bocarriba, mirando de forma detallada el pecho.


Donde de nuevo llegó la idea.


La idea de presenciar que alguien follara a su novio.


Desde hace ya, dos años atrás, JungKook había tentado en sugerirle a JiMin aquello. Y por un instante se había negado porque probablemente JiMin pensaría que él ya no deseaba estar con él.


Pero no, no era así.


JungKook realmente deseaba verlo bocabajo con la mirada a él mientras era follado por alguien más.


La idea seguía carcomiéndole la cabeza, y aterraba en algún punto comentárselo y que JiMin le odiara por algo así. La comunicación con JiMin era madura siempre, casi desde que su relación había dado inicio.


Pero temía por ello.


Nuevamente lo dio una calada a su cigarro, perdiéndose tanto en sus pensamientos, cuestionándose si tal vez era buena idea comentarle a su chico y saber qué pensaba de ello. Si JungKook se había prestado en algún momento dejarse amarrar por JiMin y dejarlo con la polla dura, esperaba que al menos lo considerara.


La puerta del baño fue abierta, donde al instante JungKook se sentó sobre la misma cama, dejando la colilla del cigarro en el cenicero del buró, enfocando la mirada a JiMin.


—Tu turno —avisó, secando su cabello con una toalla pequeña, donde ante el silencio eterno del pelinegro le hizo mirarle —No me digas que te irás sucio.


—Mi ángel… quería sugerirte algo.


—¡Oh, no! —JiMin aventó la toalla al pelinegro, específicamente a su rostro —, conozco ese tono y ese apodo de “mi ángel” —imitó malamente su voz, incluso frunciéndole el ceño —. En mi puta vida vuelvo a dejar que me metas un vibrador mientras vamos al cine.


—¿Qué? No, no es eso —negó junto con una sonrisa, cubriendo sus labios en el transcurso —. Que mira que, fue una experiencia divertida. Pero no, no se trata de eso.


Borrando su mala cara, JiMin suavizó su gesto, prestándole atención.


—¿De qué se trata?


—Ambos llevamos prisa, pero llevo días armando esta conversación porque no sabía cómo decírtelo.


—Como es. Dilo.


—Estaba pensando… sabes, que sería algo nuevo y tal vez emocionante que probáramos algo.


—Quieres probar algo —afirmando las palabras del pelinegro, JiMin asintió con la cabeza dudoso sin dejar de mirarle —. Dime de qué se trata, nunca me cierro a nada contigo pero está bien platicarlo.


—Hace dos años aproximadamente tuve la curiosidad, y me parece bastante excitante de hecho, de experimentar verte… siendo follado por alguien más.


JiMin palideció, incluso agrandando los ojos.


—Espera, no quiero que esto se joda, es un pensar —rápidamente aclaró el pelinegro, a lo que JiMin pudo continuar.


—Cuando alguien sugiere algo así, en algún futuro de cierta forma querrá también hacerlo… ¿quieres que alguien me folle para después tú también sentirte con la libertad de follar con alguien más?


—Mi amor, estás viajando mucho. No.


—¿Por qué desearías ver algo así?


—Considero que me es algo excitante, sólo eso —cerró los ojos nervioso, poniéndose de pie —. Como sea, quiero aclarar cosas importantes, en primera no deseo follar con nadie más, por si tienes la duda. En segunda, no quiero terminar contigo, joder no. Y en tercera, no es que desea verte específicamente con alguien más que no sea yo, sino que me parece excitante verte a ti, ser follado por alguien más. Solo eso. No quiero que te enojes, y me disculpo si esto te hizo sentir mal.


—No me haces sentir así, sólo que me causó un poco de intriga esto, ya que siempre hemos probado cosas pero entre nosotros, no involucrando a alguien más.


—Tienes razón, lo siento. Olvídalo entonces.


—Te conozco desde hace ya ocho años, diez para ser específicos contando el tiempo que llevamos conociéndonos. Sé que esto me lo estás pidiendo con la intención de experimentar algo nuevo y, de cierta forma no me cierro. Sólo que me es nuevo, hace tiempo no estoy con nadie más que contigo.


—Si esto va más allá de lo que me puedes ofrecer no tienes que sentirte obligado, no quiero que hagas algo contra tu voluntad, jamás desearía algo así. Siempre es bajo consentimiento y que estemos de acuerdo los dos. Sólo olvidemos esto.


JiMin permaneció en silencio, mirando a JungKook para finalmente asentir con la cabeza.


—Anda a darte un baño, tengo que trabajar. Te iré a dejar a la universidad y me voy a la empresa —murmuró JiMin, acercándose a los labios de JungKook para plantar un beso, donde el pelinegro asintió con una sonrisa, dirigiéndose al baño.


Puta mierda.












—¿Has terminado esto ya? —JiMin cuestionó duro en cuanto visualizó a uno de los empleados con el móvil, quien guardando torpemente el teléfono a su bolsillo negó con la cabeza, enfocándose al computador —. Deberías finalizar esos malditos borradores en vez de distraerte con el teléfono. Si quieres conservar tu trabajo es mejor que te esmeres en ello.


—Lo siento, señor. Ya mismo lo termino.


JiMin continuó su camino, finalmente llegando a su oficina donde en el transcurso pudo saludar con una sonrisa de lado a la recepcionista Nayeon, quien al recordar se puso de pie, hablándole.


—¡Oh, joven JiMin! —el mencionado le miró, elevándole una ceja en respuesta —. Llamó su padre, mandó unas gratas felicitaciones a su nombre, ya que ha notado que desde su primer día de vacaciones ha sabido llevar bien su negocio. Me dijo que volvería pronto.


—Dile que espero que con esto acepte a mi novio en la empresa, sus felicitaciones no me son nada. Gracias, Nayeon —sin más abrió la puerta de su oficina, notando como la chica soltaba una risita mientras asentía con la cabeza.


Al entrar a su oficina la sorpresa se llevó en cuanto notó a su secretario, y por cierto gran amigo TaeHyung, acomodar unos papeles sobre su escritorio, donde al percatarse de su presencia el pelinegro le sonrió.


—¿Media hora tarde en un fin de mes de corte de la empresa? ¿qué te orilló a tal pecado?


JiMin sonrió, pasando una mano por su claro cabello, descubriendo su frente mientras se dirigía a su asiento.


—Jeongguk acabó conmigo. Ese hombre es una jodida máquina, nunca se cansa.


—Se ve tu cara de buen humor —bromeó el pelinegro, en todo momento mirando a su amigo —, pero no sé, hay una intriga en tu cara que me es difícil de descifrar. ¿Está todo bien?


JiMin soltó un suspiro, dejándose caer a su silla a la vez que tomaba unos papeles del escritorio.


—No te puedo ocultar nada, así que te lo diré…


TaeHyung elevó una curiosa ceja, sentándose en uno de los asientos frente al escritorio, prestándole toda la atención al pelirrosa.


—JungKook en la mañana… me sugirió algo.


—¿De nuevo el vibrador? —cuestionó en tono divertido, provocando que JiMin frunciera el ceño, negando con la cabeza a la vez que viraba los ojos —¿Entonces de qué se trata?


—JungKook quiere verme follar con alguien más —TaeHyung se congeló sin mencionar, permitiendo que JiMin continuara —. Al inicio fue… duro pero después entendí y sé que hay fetiches poco peculiares, pero esto es definitivamente otro nivel.


—Bueno… yo que realmente soy abierto a todo tema relacionado con lo sexual, puedo decir que el hecho de que te esté sugiriendo algo así, es porque definitivamente tiene la confianza de compartirte ese deseo. Está bien si no quieres, pero si accedieras a algo así tienes que estar de acuerdo, y no hacerlo precisamente por él, sino porque realmente quieres hacerlo y ser parte de esa fantasía.


—Me considero muy abierto al tema también. Lo sabes —aclaró JiMin, recargando los codos sobre el escritorio, mirando al techo —, pero… no sé por qué siento que esto podría romper algo entre nosotros.


—¿Por qué piensas eso?


—Siento que en algún futuro me lo echaría en cara.


—Ojo, eso quiere decir que estás pensando hacerlo pero te preocupa el futuro.


—Claro que me gustaría experimentarlo —sonrió, enfocando la vista a TaeHyung —, y no porque alguien que no sea JungKook me folle, sino porque sería fascinante ver la hambrienta mirada de JungKook mientras estoy con alguien más. JungKook nunca ha sido celoso, y ver su reacción a algo así sería increíble. Sería nuevo.


—¿Nunca hablaron de tener roles tóxicos específicos en la cama?


—Nah, no se nos hacía interesante.


—¿A él o a ti?


—¡Tae, venga! —apretó los ojos, dejando hacer su espalda al respaldo de la silla, enviando una mano a sobar el puente de su nariz —, no es fácil encontrar a alguien de confianza y peor aún, en donde él esté conforme.


—Pues mira que yo no tendría problema —dijo al instante con una coqueta sonrisa, a lo que JiMin le miró y soltó una carcajada —. Me llevo de putas con JungKook, así que supongo que él me tendría la confianza de brindarme a su más grande tesoro, ¿no?


—Déjate de estupideces, Tae. No podría verte de esa forma.


—La verdad es que a mí me da igual. Creo que te seguiría viendo tal cual como ahora lo estoy haciendo y no habría cambios. A menos que te enamoraras de mí.


JiMin tomó un lapicero, aventándolo directo al pelinegro, quien esquivando el ataque comenzó a reír.


—Venga, pequeña máquina. El sexo con acuerdos siempre es lo mejor. Puedes considerarme, no tendría problema en lo absoluto —finalmente dejó la sugerencia, poniéndose de pie para acomodar su corbata, notando a JiMin pensativo —. En fin, regresaré a mi trabajo, el joven JiMin me despedirá si no lo hago.


—Tenlo por seguro. Anda ya.


Sin más el pelinegro salió de la oficina, donde JiMin se permitió dejar caer la frente al escritorio, quedando pensativo.















Desde hace ya dos años atrás, específicamente cuando a JungKook le nació esa fantasía, sabía que era mala idea plantársela a JiMin. Y no mentía en que llevaba días pensando cómo meterlo en la conversación, pensó que tal vez después de una noche de sexo existiría una desestresante tensión para sacar el tema.


Y tampoco es que JiMin se notase molesto, porque realmente no había sido así pero temía a que JiMin pensara de forma errónea. Alejarlo o en lo peor de los casos, terminar con él, no estaba en sus planes.


El día había finalizado, al menos el día ya no había sido tan estresante como días anteriores. Realmente odiaba su trabajo en ciertas rachas y anhelaba prontamente trabajar con JiMin en la empresa. Él era un especialista en sistemas de computación y administrador de empresas especializadas en bastantes ramas. Llegaría todo a su tiempo y anhelaba que eso fuese ya.


Saliendo de la universidad pudo visualizar el auto de JiMin a lo lejos, donde escuchando el clásico claxon sonrió, dirigiéndose al mismo.


JiMin bajó el vidrio de la puerta del copiloto, donde JungKook le sonrió y se adentró finalmente, no sin antes voltear atrás cuando escuchó un “adiós” por parte de las universitarias, donde JiMin elevó una ceja y miró a todas.


—¿Son nuevas o acaso no saben que tu novio soy yo?


JungKook se dejó caer al respaldo del asiento, soltando un gran y profundo suspiro para después mirar a las chicas emocionadas, donde al mirarlas gritaron ridículamente y se voltearon sonrojadas.


—¿Ves a lo que me refiero que me emputa trabajar con adolescentes?


—JungKook, basta ya —sonriendo divertido, JiMin se acercó al cinturón del pelinegro, dirigiéndolo al seguro para en el transcurso plantar un beso a los labios del pelinegro, donde al fondo escucharon un grito más agudo —¿Lo ves? Te apuesto son fanáticas a las series de gay.


—Arranca ya, vámonos —dirigió una mano a la pierna de JiMin, con su otra mano sacando su teléfono, comenzándolo a revisar —. Lo siento, no escuché tu llamada, ¿necesitabas algo?


—Marcaba para decirte algo pero es mejor decírtelo en persona —dijo, enfocando la mirada al frente para manejar —. Es respecto al tema de la mañana.


JungKook se tensó, mirando a un punto específico pensativo, para después mirar a JiMin, manteniendo la mano en su muslo.


—¿Es sobre algo malo?


—Esperemos llegar a casa.



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—¿Ya me dirás?


—JungKook, joder, literalmente desde que apagué el carro, subimos las escaleras, saqué las llaves, y hasta al punto de entrar al baño para orinar, me preguntaste si ya te diría. ¿puedes esperar?


—No.


—Ah, maldición en serio —rodó los ojos, aventando su teléfono a la cama a la vez que enviaba sus manos a su propia corbata quitándosela, donde JungKook se adelantó y reemplazo sus manos, ahora siendo él quien se la quitara.


—Amor mío, que no se te olvide que tengo puta ansiedad y que si no me dices las cosas al instante me pongo a sobre pensar y se me remueve la bilis en el jodido estómago.


JiMin estalló en risas, asintiendo comprensible para después plantar un beso en la frente del pelinegro.


—Estuve pensando la fantasía que quieres hacer… —los ojos de JungKook brillando, la mirada avellana conectó con sus perlas mieles, prestándole atención —, es algo que hasta en cierto punto, me gustaría experimentar, claro, esto es siempre y cuando haya acuerdos en todo momento.


—¿Quieres decir que sí?


—Siempre y cuando hayan acuerdos, primero que todo, estarás presente, ¿cierto? Quiere decir que… verás todo, y quiero que entiendas que no será tan fácil para mí.


—Lo entiendo, puedo con ello. Podemos incluso usar una palabra de seguridad por si no quieres continuar, paramos la situación, ¿te parece?


—Eso sería genial, igual tú la podrías usar.


—¿Por qué la usaría yo? —frunció el ceño, negándole con la cabeza para atraerlo de la cintura, plantándole un beso de la punta de la nariz —. Yo soy quien te está sugiriendo esto, así que la palabra de seguridad la usarías tú, ¿qué estaría bien usar?


—¿Qué te parece usar la palabra, “bombón”?


—Sonaría gracioso en el acto pero está bien —se encogió de hombros, tratando de ocultar la felicidad que ahora mismo destacaba. Era algo inesperado y si era honesto no sabía cómo manejarlo —¿Qué otro acuerdo deseas agregar?


—Ante todo, no quiero problemas en nuestra relación. Y ante todo, quiero que sea la primera y última vez que haremos esto.


—Entendido.


—Y por ultima… quiero que sea TaeHyung, mi secretario, quien sea parte de esta fantasía.


JungKook resaltó los ojos un tanto confuso, incluso quedándose sin habla por un instante, en todo momento notando la seriedad en JiMin, quien ante su espera cambio de gesto de fijo a serio, incluso cruzando los brazos sobre su pecho, elevándole una ceja.


—¿No estás de acuerdo?


JungKook sin más asintió, incluso dibujando una leve sonrisa en su rostro.


—Lo estoy —sin más respondió, a lo que JiMin también asintió con la cabeza.






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Vale, tenía que sincerar que lo último no le había gustado.


Y no precisamente porque TaeHyung le cayera mal o algo por el estilo, al contrario, tiempo atrás habían bebido un par de veces e incluso podía decir que confiaba en él en dado caso de algún día JiMin estuviese en algún peligro. Y es por ello que había mucha confianza que le aterraba que algo más fluyera o se tornara tensa la situación.


JungKook había leído que esa parafilia era de preferencia con una persona que ninguno de los dos conocieran. Pero si estar con TaeHyung hacía que JiMin se sintiera más seguro y en confianza, podía acceder a ello.


No tardaron en ponerse de acuerdo al respecto. Hacerlo en casa era definitivamente descartable, ya que tanto JiMin como JungKook pensaban que era una zona específicos de ellos, su zona, por así decirlo, por lo que ambos sugirieron en un hotel.


Hacía tiempo que no iban a uno, de hecho.


Habían citado a TaeHyung en el hotel, JungKook no había tenido el tiempo de hablar con él, por lo que al momento sería definidamente incómodo.


No entendía.


Siempre había anhelado ver a JiMin en esta situación en la que prontamente estarían. Y el ahora, estar a minutos de vivirlo era de cierta forma poco creíble. Estaba consciente de todo, porque sabía perfectamente que alguien que no era él vería desnudo a JiMin, alguien que no era él le estaría besando, alguien que no era él le estaría follando.


Estaba completamente consciente de todo, lo sabía.


—No es trío, eh —JiMin le recordó, sirviéndose en una copa, un poco de vino tinto, donde JungKook le miraba sentado en la orilla de la cama —. Para que después no quieras unirte, sólo digo.


—Sólo observaré —dijo en tono bajo y grave, teniendo la mirada fría y sin expresión, donde miró de arriba abajo a su novio, detallando su bellísimo cuerpo —. Hoy te ves más lindo de lo normal.


—¿Tú crees? —JiMin le modeló, donde yacía con una bata plateada, mostrándose parte de su pecho —. Realmente estoy nervioso. Tú me elegiste esta vestimenta.


—Lo sé, quería que te vieras más hermoso de lo que ya estás. Quiero desearte más que nunca en estos años.


Había algo que JiMin amaba de forma desenfrenada de JungKook, y era el descaro tan elegante que siempre mostraba al hablar con él. JungKook le hacía sentirse como el único en el mundo, incluso lo hacía sentirse guapo y hasta en cierta forma sexy con sus palabras tan honestas.


No necesitaba realmente de nadie más que de él, lo amaba con el alma.


—Ven aquí —JungKook palmeó su muslo, donde JiMin miró sus venosas manos y relamió sus labios, después sonriendo en el transcurso —. Un pequeño calentamiento hasta de que venga…


Pero entonces el teléfono comenzó a vibrar, donde ambos miraron el móvil sobre el buró con el nombre de TaeHyung, donde JiMin suspiró y respondió, asintiendo con la cabeza a la vez que se acercaba a la puerta, abriendo la misma.


—¿Saben? Podían elegir un cuarto más abajo y no específicamente hasta el sexto piso, casi se me va el jodido aire con las escaleras.


—Anciano estás, adelante —dijo JiMin con una sonrisa, donde TaeHyung se adentró mirando al instante al pelinegro de ojos avellana, quien le miró sobre sus hombros y se puso de pie, pasando por su lado.


—Después de todo esto, las cosas seguirán igual, ¿cierto? —cuestionó TaeHyung algo inseguro, mirando a JungKook sobre sus hombros.


—Por supuesto —respondió el pelinegro, tomando asiento en una silla de cuero que yacía muy cerca de la cama, al lado un buró le acompañaba junto con la botella de vino tinto, la cual tomó y se sirvió en una copa, previniendo de igual forma sus cigarros a un lado —. Sólo me estoy metiendo en el papel, has llegado, he desaparecido.


TaeHyung sonrió de lado, finalmente asintiendo de cabeza cuando tuvo ese indirecto consentimiento, donde al voltear en dirección a JiMin le miró de arriba a abajo, acercándose a él.


—¿Estás listo? —cuestionó de forma grave TaeHyung, dirigiendo sus manos a los listones que agarraban la bata, los cuales desamarró.


JiMin estaba nervioso, decir que sentía que cometía una infidelidad no era mentira. Porque él realmente quería vivirlo, pero definitivamente no era para nada fácil.


Sigilosamente miró a JungKook.


—No me mires —demandó el pelinegro, dándole un trago a su copa de vino tinto —, no ahora.


Sin más JiMin obedeció, enfocándose en TaeHyung, a quien le asintió y se enredó en su cuello, mirando de igual forma sus labios hasta que finalmente este se lanzó a su boca, comiéndole entero al mismo tiempo en el que TaeHyung se deshacía de su bata, tirándola al suelo para después tomarle de la cintura, pegándolo a su cuerpo.


La primera punzada llegó. JungKook tragó grueso, removiéndose en su silla a la vez que le daba un gran trago a la copa de vino, su mirada yacía pesada y directa a JiMin. Nunca había visualizado su cuerpo desnudo de esta forma, al menos no de esta maldita y jodida forma. Menos siendo tocado por unas manos ajenas a las suyas.


—Hey, realmente estás exquisito —murmuró TaeHyung sobre sus labios, bajando sus manos a los muslos de JiMin, rápidamente y de golpe cargándolo para guiarlo a la cama, donde incluso JiMin se sostuvo fuerte de su cuello, mirándole los labios —. Imagino que también lo estás de aquí…


Sin más, TaeHyung le recostó sobre la cama, abriéndole las piernas para meterse entre ellas, agarrando al instante su polla con su boca, la cual poco a poco fue despertando, la lengua de su secretario se movía en círculos sobre su falo, subiendo y bajando su cabeza, incluso JiMin tuvo que cubrir sus labios, queriendo mirar a JungKook.


Le estaba chupando la polla a su novio, detallar los gestos de JiMin definitivamente era el sueño que siempre había anhelado, porque sí existía ese placer, esa excitación y sobre todo su ego elevaba a los aires de saber que sólo él podía hacerle sentir bien. TaeHyung podía hacer de él lo que quisiera, pero JungKook conocía mejor que nadie a su novio.


Podía disfrutar de eso.


—T-tae… —JiMin soltó, tragando saliva a la vez que sentía cómo la lengua del secretario exploraba su agujero de forma desesperada, no podía negar que el dulzón en su vientre se presenciaba. Definitivamente no era lo mismo que con JungKook, pero había de admitir que algo nuevo, después de tanto era sensacional.


—¿Aquí? —TaeHyung introdujo un dedo, elevando una ceja sin dejar de mirar los gestos de JiMin, quien mordiendo sus labios asintió con la cabeza, donde el pelinegro elevó la penetración con sus dedos, dirigiendo la boca a sus pezones —. Mi joven JiMin está jodidamente apretado, qué delicia —susurró con voz grave, plantando una sonrisa perversa para después capturar el otro pezón, donde JiMin se atrevió a tomar su cabello, animándole a seguir ahí.


Por un segundo, tan sólo uno, JiMin se atrevió a mirar a su novio, quien se encontraba golpeando sus dedos sobre su propio muslo mientras que con la otra mano yacía con un cigarro, en todo momento mirándole de forma directa y penetrante. Era una mirada nueva, una mirada jamás vista ya ni por mucho que el sexo estuviese increíble.


JungKook se veía… celoso.


—Tu culo arriba, corazón —mandó TaeHyung, a lo que JiMin obedeció, volteándose en su mismo lugar. El secretario aprovechó para tomar sus caderas, elevándolas al aire —¿Lo quieres? —cuestionó de forma divertida, sacando su enorme y venosa polla, la cual golpeó en el culo del pelirrosa, quien se aferró a las sabanas y elevó la mirada a su novio —. Dime que la quieres. Que la quieres dentro.


JungKook permaneció en silencio, al menos así fue hasta que elevó una ceja.


—Respóndele.


La voz grave y tosca de JungKook por primera vez sonó en aquel gran rato, incluso por alguna extraña razón el cuerpo de JiMin se calentó de más, incluso TaeHyung dio un azote a su nalga de forma ruda, provocando que gimiera a la vez que miraba sobre sus hombros a su secretario, a quien le sonrió por primera vez con una atrevida lamida de labios.


—La quiero toda.


TaeHyung sin más se colocó el preservativo, lo más rápido que pudo para finalmente bombearse el falo. JiMin se apoyó finalmente sobre sus antebrazos, moviendo el trasero de lado a lado, invitando al pelinegro.


—Quiero que me folles, hazlo.


JungKook se incorporó por, probablemente octava vez en aquel rato en la silla, prendiendo otro cigarrillo, al cual le dio una profunda calada cuando notó que JiMin yacía mirando a su secretario y no a él mientras se alineaba a su agujero.


Finalmente TaeHyung le penetro, soltando un grave gruñido mientras se sostenía de las caderas del pelirrosa. JiMin tragó saliva a la vez que se ahogaba con sus propios gemidos, poco a poco acostumbrándose al gran tamaño de TaeHyung quien se atrevió a tomarle de los cabellos para atraerle hacia sí, al mismo tiempo penetrándole duro, donde inevitablemente la chispa bombeó en su vientra y gimió en alto, sus labios mostrándose rosas de probablemente ya, tanto morderlos.


—Sé bien que siempre has querido que te follen muy duro, ¿cierto? —cuestionó divertido, en ningún momento mirando a JungKook —. Enséñale a tu novio cuánto gimes para nosotros.


¿Nosotros? JungKook enfureció, incluso tragando su saliva a la vez que movía de lado a lado su cuello, en el transcurso sonando cómo sus huesos tronaban, eso sin contar el cómo consecutivamente empujaba la mejilla con ayuda de su lengua.


Lo soportaba, seguro que sí, más porque su chico realmente se notaba que lo disfrutaba. Era normal, supuso, en el sexo todo se disfrutaba.


Pero sin tan sólo JungKook se viese en un espejo entendería por qué JiMin yacía tan centrado en alterarle hasta llegar a su limite. Al menos JiMin había descubierto un nuevo fetiche y era jodidamente caliente ver a JungKook al puto limite repleto de celos.


—T-tae… oh, joder. Sí —tragó duro, sintiendo cómo TaeHyung elevaba el movimiento de sus caderas, incluso el sonido de sus pieles chocaban de forma intensa y chiclosa, JiMin podía sentir cómo los testículos del pelinegro impactaban en su trasero de forma ruda y tosca.


Su cuerpo yacía al borde del orgasmo, mirar a JungKook sólo le orillaría a perder y llegar rápido, por lo que estrictamente trataba de permanecer con los ojos cerrados o ver a TaeHyung.


Al menos eso fue hasta que JungKook habló.


—¿Te gusta?


JiMin le miró sudoroso, miró esos ojos mieles, mismos que siempre le dedicaba a él, detalló sus labios rojos e hinchados y no por él, notó su sudor y sabía que tampoco era malditamente por él. Todos aquellos gestos, todos esos dulces gemidos, ya no estaban siendo exclusivamente por él, sino por un tercero más y aquello definitivamente ya no estaba soportando.


—M-mgh…


—Responde, JiMin.


—M-me gusta —sinceró, sintiendo otra ruda estocada de TaeHyung.


JungKook dejó caer sus codos sobre sus propios muslos, mirando de forma penetrante al pelirrosa.


—¿Qué tal folla? —soltó otra pregunta, a lo que JiMin respiraba rápido, apretando las sabanas.


—Delicioso…


JungKook apretó la mandíbula, incluso resaltándose las venas de su frente a la vez que respiraba de forma ruda.


—¿Lo estás disfrutando? —cuestionó nuevamente, a lo que JiMin asintió en cuanto pudo.


Sin más, y no soportando otra respuesta positiva por parte de su novio, JungKook se puso de pie.


TaeHyung se alertó, mirando a JungKook, quien le notó como jamás antes le había visualizado, notó su rostro en furia y su color rojo revelando lo enojado que yacía ya, tiempo atrás.


—Bombón.


Dijo JungKook, y por supuesto que TaeHyung estaba enterado de la palabra de seguridad, por lo que sin más se incorporó en su lugar para salir de JiMin, donde retrocedió y se acomodó su ropa. JiMin completamente ido y desconcertado enrolló la sabana en su cuerpo, arrinconándose en un tiempo récord en cabecera de la cama.


TaeHyung miró por última vez a JiMin, quien le miró avergonzado y asintió con la cabeza en seña de despedida. JungKook yacía de pie y firme en espera de su ida, a lo que TaeHyung elevó ambas cejas y se encogió de hombros, tomando sus pertenecías para dirigirse a la salida.


—Sólo no quiero conflictos. La palabra ya se dio y creo que yo ya no debo nada aquí. Me retiro.


JungKook se encaminó de igual forma hacia la puerta, cerrando con seguro en cuanto este salió de la habitación.


El silencio se presenció en un dos por tres, incluso JiMin podía sentir aquella fuerte tensión por absolutamente todo. Se sentía incómodo.


—Creo que es la peor cosa que has hecho, JungKook. Tú mismo sugeriste esta mierda y fuiste el primero en no aguantar.


JungKook volteó sobre sus hombros lentamente, poco a poco enfocando la mirada con JiMin, quien frunciendo el ceño y pese a que le daba miedo su mirada, no se inmutó, incluso elevando la voz.


—¡Respóndeme!


—Estoy tratando de calmarme porque por la puta mierda que… —cerró los ojos, dando primeramente un suspiro para por fin encararle, acercándose al pelirrosa —. Lo disfrutabas, ¿no? —dirigió una mano a la sabana que cubría su cuerpo, donde la jaló hasta dejarle en descubierto —. Disfrutaste tanto ser follado por ese maldito bastardo.


—¿Esto… sigue siendo parte de algún juego, Jeongguk? —cubrió su cuerpo con sus propias manos, al menos lo que podía.


—Conoces la palabra de seguridad en dado caso. Pero veo que te gustó este puto juego de mierda, ¿cierto? —tomándole del tobillo, Jungkook le jaló hacia sí sobre la misma cama, subiéndose sobre su cuerpo, manteniendo una mano recargada al lado de la cabeza del pelirrosa —. Te vi tan excitado con ese hijo de puta que me hiciste llegar al límite.


—Tú diste inicio a este juego, JungKook.


—Pues yo mismo lo finalizo y jamás en la puta vida se vuelve a vivir, ¿entendido? —temeroso y confundido, JiMin asintió —, porque bien, que mira que ahora vas a ser follado de verdad —metiéndose entre sus piernas, JiMin se sostuvo de los hombros del pelinegro, quien en ningún momento le quitaba la mirada.


—J-jeongguk… —sintió mucha fuerza en el agarré del pelinegro, incluso tuvo que acomodarse debido a la rara posición dada. Sin embargo, Jungkook elevó el agarre —, no tan duro...


—¿Ah, no? —JungKook elevó una ceja de aparente incredulidad, en el transcurso quitándose la hebilla del cinturón, mismo que aventó lejos para bajarse los pantalones junto con su ropa interior, seguidamente tomando las piernas de su chico, las cuales envió una a cada hombro, elevando un poco sus caderas para finalmente penetrarle, a lo que JiMin abrió la boca y ahogó un gemido —. Estoy seguro que escuché que te gustaba… —dio una fuerte embestida, donde el cuerpo de JiMin elevó por el impacto, eso más el sonido de sus pieles chocar —; así, rudo.


Era cierto que había habido roles entre ellos pero ninguno había involucrado algo como esto, ya que JungKook verdaderamente se encontraba furioso y celoso por lo sucedido ahora mismo. JiMin estaba demasiado caliente para procesar todo, porque no podía negar que este sexo, era definitivamente el mejor dado con JungKook.


—J-jeongguk… Jung- —apretó los ojos cuando sintió su punto dulce vibrar por el impacto, incluso enviando a cubrir sus labios, misma acción que JungKook intervino, en cambio a eso tomando sus muñecas para enviarlas por encima de su cabeza, al mismo tiempo dejando caer su cuerpo, casi doblándolo a la mitad para comenzar a mover brusco sus caderas. La cama no tardó en rechinar por la rapidez de las embestidas, incluso el cuerpo de JiMin subía y bajaba por la follada tan bestial de su chico —, mi amor, sí, qué rico.


JungKook gruñó, endulzándose con los melodiosos gemidos del pelirrosa más sus únicos gestos, mismos gestos que de hoy en adelante nadie más que él presenciaría.


Después de varios segundos de estocadas duras y toscas, JungKook le haló hacia sí para ponerlo de pie, rápidamente enviándolo a la pared, donde lo hizo sostenerse de pie y sin esperar más le penetró, a lo que JiMin hizo su cabeza hacia atrás, donde JungKook aprovechó y besó cuello, pasando su lengua por toda su piel, al mismo tiempo comenzando a mover sus caderas de atrás hacia adelante, incluso JiMin recargó la frente a la pared, empinando más su culo.


JungKook no se contuvo, por lo que dio un fuerte azote a su nalga derecha, la cual al instante enrojeció y la marca de su mano comenzó a presenciar. JiMin había gemido en alto, tanto en dolor como por sorpresa ya que JungKook jamás le trataba de aquella forma.


—Mío —dio una embestida, aferrándose a sus caderas para nuevamente salir y de golpe entrar —, jodidamente mío.


—S-soy tuyo, Jeongguk… —dijo en un murmuro, sus piernas temblando —, todo tuyo, amor…


Sonriendo por primera vez, JungKook elevó una ceja en victoria.


—De rodillas, mi ángel —ordenó, a lo que JiMin efusivamente asintió con la cabeza, dejándose caer de rodillas frente al cuerpo de su novio, quien bombeó rudamente su polla.


JiMin se acercó, tomando la polla de su novio para meterla a su boca, donde al instante desde arriba JungKook hizo la cabeza hacia atrás, recargando una mano a la pared.


El pelirrosa envolvió el falo a su boca, en todo momento mirando a JungKook, no perdiéndose en ningún instante de las facciones de su novio, el cómo se contraía su vientre cada que chupaba o lamía con total experiencia la punta rosada de su polla. Sentía su sabor, tan único y conocido en él. Conocían mutuamente sus olores en el sexo, conocía sus gestos, sus puntos débiles, y JiMin sabia con excelencia que hacer esto, era el infierno y el cielo fusionado para JungKook.


Aflojando la garganta, JiMin la metió más, al mismo tiempo jugando con su falo dentro de su boca. JungKook le acarició la mejilla, mirándole con una ceja elevada.


—¿Te gusta? —el pelinegro cuestionó y sin pensarlo JiMin asintió, sacando la polla pero sólo para golpearla a su propia lengua, al mismo tiempo manteniendo una sonrisa —. Hijo de puta.


—¿A ti te gusta? —JiMin cuestionó, de igual forma elevando una ceja.


Siempre, joder, siempre le gustaba follar con su novio. Maldecía en todo momento haberle sugerido esta maldita mierda. Deseaba volver el tiempo atrás y jamás volver a sentir la furia y posesión de saber que alguien más causaba cosas en JiMin que sólo él, se suponía causaba.


—Me encanta —respondió por fin, dándole una bofetada con la mano —. Chúpala toda.


Obedeciendo, JiMin volvió a tomarle, envolviéndole tan malditamente bien que JungKook sintió su orgasmo aproximarse, donde no estando dispuesto a acabar en su boca, rápidamente le puso de pie pero tirarlo de nuevo a la cama, volteando bocabajo para ponerlo sobre la almohada, poniéndose de rodillas tras él para embestirle. JiMin no tuvo tiempo de mencionar nada por lo que sintió aquel duro falo llegar hasta su próstata, donde las estrellas se visualizaron en su campo de visión, eso además de su cuerpo desfallecer cuando JungKook comenzó con una danza rápida para penetrarle. Una tras otra, tras otra hasta que sus piernas temblaron.


JiMin rodó los ojos ante el placer, finalmente siendo él el primero en correrse, incluso teniendo espasmos que JungKook alcanzó a notar, donde no teniendo consideración continuó su ritmo, siendo ahora él quien se corriera.


Agonizando, JiMin sintió el delicioso y caliente semen de su chico dentro de él, el cual rápidamente comenzó a salir de su entrada hasta resbalar por sus muslos. JungKook lamió sus labios satisfecho, sólo soltándole una nalgada antes de acostarse con su chico.










—¿Por qué nunca hiciste eso?


JungKook frunció el ceño, mirándole dudoso.


—¿De qué hablas, amor?


—Joder esto, nunca habías estado celoso. El sexo fue… increíble contigo celoso, ¿deberíamos hacerlo más seguido?


—¿Qué? —mirándole, le negó con la cabeza. Ambos yacían acostados desnudos en la cama de aquel hotel aún, por lo que le atrajo hacia sí, besando su rosada cabellera —. En tus sueños volverá alguien a tocarte.


—Te recuerdo que quien sugirió esto…


—Venga, regresando al tema, ¿te gustó? —interrumpió, donde JiMin graciosamente asintió con la cabeza, mirándole.


—Qué sexy fue verte estallando en celos.


—Sexy tú, mi ángel.

The End

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