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Tomb Raider: El Sello Áureo

By Meldelen

Adventure / Action

El egiptólogo

Lara se reunió con Kurtis algo más tarde, porque él le había dicho que tenía algo que contarle. Se sentaron en la cafetería del hotel. Todas las televisiones y las radios reproducían en aquel mismo momento las acontecimientos de la noche anterior: el castillo de Bran había sufrido graves daños y se había detenido a un sospechoso, Marten Gunderson.
En televisión aparecía el profesor Ivanoff haciendo unas declaraciones:
- ... una gran pérdida para nuestro patrimonio nacional... este terrorista ha asestado un duro golpe a nuestros esfuerzos por la conservación del castillo...
- ¿Cree que alguien más pudo estar implicado? – dijo la periodista que lo entrevistaba - El detenido ha declarado que hubo más participantes, uno de ellos era una mujer...
- Tonterías.- cortó Ivanoff – Sólo estaba ese loco y su banda, cuando entraron en el castillo no llevaban a nadie más consigo...
Kurtis encendió un cigarrillo y dijo:
- Bueno, por lo menos esa bocaza nos es útil por una vez.
- De todas formas, no estamos seguros. Cuanto antes nos vayamos mejor. – dijo Lara - ¿Qué querías contarme?
Él se reclinó en el respaldo de la silla y la miró a los ojos:
- Descubrí algo en la red de galerías bajo el pozo. Una cámara de tortura oculta. Con toda seguridad, el lugar donde nuestro amigo el Empalador encerró a ese pobre desgraciado y lo torturó hasta la muerte.
- ¿Cómo estás tan seguro?
- Porque lo he visto. – dijo dándole una calada al cigarro – Supongo que te habrás dado cuenta ya de que no soy del todo normal.
Lara levantó una ceja.
- A ver, déjame que haga un repaso: revientas puertas con un gesto de mano, eres capaz de caer a lo largo de tres pisos de escaleras sin hacerte un rasguño, me hiciste flotar como una pluma hacia aquella plataforma y tienes un arma que se controla con la mente. – ladeó la cabeza - Pues sí, yo diría que no eres muy normal.
Kurtis hizo una mueca.
- Las circunstancias me obligaron a ser algo indiscreto. La mayoría de las veces procuro pasar desapercibido.
- Toda una virtud.- reconoció Lara – Yo siempre lo intento, pero raras veces lo consigo.
- Bueno, en tu caso, es bastante difícil que pases desapercibida. –dijo él sonriendo.
Lara lo miró de reojo. ¿Se suponía que aquello era un cumplido? ¿O una ironía?
- En fin, ¿y a qué nos conduce todo esto? – cortó bruscamente.
Kurtis le explicó lo que había visto al enviar su mente al pasado. Lara le escuchó atentamente y cuando él finalizó, dijo:
- Bueno, al menos sabemos que Ivanoff nos ha dicho la verdad. Pero eso no nos sirve de mucho, ya que ahora no tenemos ni idea de adónde ir.
Kurtis agradeció en silencio que no le hiciera preguntas indiscretas ni le pidiera demostraciones absurdas.
- Hemos llegado a un punto muerto.- suspiró Lara, y miró el Sello Áureo.
Y de repente, dio un respingo.
- ¡Eh!
- ¿Qué?
- ¡El Sello!
- ¿Qué le pasa?
Lara le sacó el anillo y lo examinó de cerca.
- ¡Ha cambiado!
Y era cierto. El cuadrado sello ya no tenía grabado un mapa de los Cárpatos. Ahora había otra zona muy diferente.
- No me habías dicho que el Sello cambiaba.
- Lara, no tenía ni idea. Hasta hace unos cuantos días para mí no era más que un anillo normal y corriente, un regalo de cumpleaños.
Pero no podía ser un anillo normal. La imagen había cambiado, y Kurtis se preguntaba cuándo lo había hecho. Estaba tan habituado a llevarlo en el dedo que apenas lo miraba y por eso no se había percatado.
- ¿Qué zona es?
Kurtis se sacó el anillo y lo examinaron. Lara sonrió.
- ¿La reconoces?
- Pues... la verdad es que me suena muchísimo. ¿No será...?
- Exacto.
Un lugar lleno de magia, lleno de misterio y encanto, de una belleza insuperable. Un lugar donde la grandeza de una antigua civilización había dejado sus huellas inmortales y aún seguía fascinando a todo ser humano. Un legado imperecedero.
Un lugar que Lara conocía muy bien, y a pesar de las malas experiencias que allí había vivido, un lugar cuyo nombre pronunció como quien nombra a un ser querido, a un ser que te alegras de volver a ver.
- Egipto, Kurtis.- dijo, sonriendo ampliamente - ¡Egipto!


El aeropuerto de El Cairo era un ir y venir constante de gente. Turistas de todas las nacionalidades venían para disfrutar de las bellezas del país, y era temporada alta, es decir, pleno invierno, cuando el calor en Egipto es soportable. En verano podía alcanzar los cincuenta grados a la sombra, por lo que los turistas aprovechaban este intervalo para hacer sus viajes.
Lara y Kurtis agradecían aquel maremágnum de gente que contribuía a que nadie se fijara en ellos, a pesar de que tenían toda la pinta de ser lo que eran: un par de aventureros que circulaban por las calles de la capital montados en una flamante moto.
El viaje en avión desde Bucarest había sido mortal (Lara había tenido que hacerse pasar por otra persona para no levantar sospechas), pero lo habían pasado discutiendo cuál era el sitio concreto que les indicaba el Sello. La estrella se situaba en algún punto cercano al oasis de Al-Fayum, famoso por las tumbas de época romana y por los retratos que éstas contenían.
Pero Lara no creía que el sitio en cuestión tuviera nada que ver con el Egipto faraónico. Las facetas de aquella tierra eran muchas, y los turistas sólo conocía una. Lo que ellos estaban buscando era, dependiendo de si se trataba de otro baluarte Nephilim o era en cambio territorio de Lux Veritatis, más antiguo o más reciente que el período de los grandes imperios.
- Cuando lleguemos ya aclararemos todo eso.- dijo Kurtis, adelantando a un conductor que parecía estar pisando uva en una vendimia - Ahora preocupémonos de salir de esta maldita ciudad.
- Espera – dijo Lara, tocándole el hombro – Tengo un contacto que nos podrá echar una mano.
- ¿Quién?
- Un viejo amigo, es egiptólogo.


Jean Yves llevaba años afincado en Egipto, que para él ya era su hogar. Vivía en una pequeña casita perdida en algún punto entre Karnak y Luxor, pero también tenía un estudio en Alejandría y un despacho en el Museo de El Cairo.
Aquel día se había pasado horas negociando con Zahi Hawass la reapertura de la Pirámide de Keops, que había sido cerrada al público sin aparentes motivos. Sin embargo, el arqueólogo egipcio se había negado a atender a razones, y la pirámide seguiría cerrada indefinidamente.
Después de salir del Museo, Jean se secó el sudor de la frente y se abanicó con el periódico. Incluso en febrero te podías morir de calor en Egipto.
Al mirar a su alrededor, vio a una pareja de turistas aparcando la moto en la que viajaban frente a él. La mujer, que iba sentada detrás, bajó del vehículo y fue hacia él sonriendo.
- Hola, Jean.
- ¡Laga! – exclamó él, con su peculiar acento francés - ¡Cuánto tiempo sin vegte pog aquí!
Lara lo abrazó amistosamente.
- ¿Cómo me has encontgado?
- Esperaba pillarte aquí. Tenemos que hablar, necesitamos tu ayuda.
Jean miró por encima de su hombro y se fijó en Kurtis.
- ¿Quién es ese tipo?
- Kurtis Trent. Viene conmigo.
Al egiptólogo no le causó buena impresión aquel individuo, pero se limitó a palmear el brazo de Lara.
- En fin, me alego de vegte de nuevo, y tan gestablecida. La última vez que estuviste aquí saliste muy malpagada.
- No me lo recuerdes.- bufó ella.
- Bueno, segá un placeg ayudagos en lo que pueda. Subid a mi despacho, pog favog.


Lara puso al corriente de todo el asunto a Jean, pero omitió las intenciones que Karel tenía respecto a ella y la verdadera función de Kurtis. Ya habían acordado que no era necesario que supiera tanto.
- Nuestro única referencia es ésta.- dijo, enseñándole el Sello - ¿Tienes idea de lo que puede haber por aquí?
Jean examinó el anillo con el ceño fruncido.
- La vegdad... lo único que hay pog ahí es la necgópolis de Al-Fayum.
- Pero la estrella está lo bastante alejada para que indique una zona diferente.
- Entonces se tgata de una zona subtegánea. Habgía que iniciag una excavación. Pog suegte yo soy el encagado de Al-Fayum, así que no tendgé pgoblemas con ese pedante de Hawass. ¿De cuánto tiempo disponéis?
- Tiempo nos sobra.- intervino Kurtis – Karel esperará pacientemente en las sombras hasta que descubramos algo. No tiene ninguna prisa.
El egiptólogo asintió.
- De acuegdo. Dadme un pag de días paga geunig un equipo e iniciagemos la excavación. – mirando a Lara, sonrió – Chica, hay que veg los líos en que te metes. Hace un año libegaste a Set y ahoga luchas contga demonios geencagnados. Eges única.

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