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𝙍𝙚𝙡𝙖́𝙢𝙥𝙖𝙜𝙤⁰¹ (ʀᴜʙɪʀᴇx)

Summary

Érase una vez, en un callejón de los barrios marginales de la Localidad de Lockes, un joven algo solitario llamado Rubén Doblas transforma completamente a un grupo de idiotas jovenes en piedra. Por supuesto, esto llama la atención de un poder superior, y Rubén es sacado del único mundo que conoce para transformarse en aprendiz del Mago del Rey, Morgan de las Sombras. Cuando Rubén tiene catorce años, ingresa en el Bosque Oscuro y vuelve con Alexby, el unicornio gay sin cuerno, y un medio gigante llamado Mangel, ganándose el alias de Rubén de lo Salvaje. A los quince años, Rubén descubre lo que es verdaderamente el amor cuando llega un nuevo caballero al castillo: el caballero Guillermo Díaz, el sueño más soñado que jamás se haya soñado. Naturalmente, todo se va al infierno cuando Guillermo sale con el frío Príncipe Samuel, Rubén no puede controlar su magia, un dragón sexualmente agresivo secuestra al príncipe y el Rey los envía a una aventura épica para socorrer al novio de Guillermo, mientras Rubén cae más enamorado de alguien que jamás podrá tener. O eso él piensa. —Adaptación. —Ship principal rubirex, pero con leves menciones de otras. 𝗘𝗹 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗲𝘀 𝗧. 𝗝. 𝗞𝗹𝘂𝗻𝗲, 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼𝘀 𝘀𝗼𝗻 𝗱𝗲 𝗲́𝗹.

Genre:
Adventure / Romance
Author:
GGUKIMIN0_
Status:
Ongoing
Chapters:
3
Rating:
n/a
Age Rating:
18+

Capítulo 1: Los Monólogos Villanos.

—Y AHORA, les diré sobre mis planes para asumir el Reino, —dijo el malvado mago y burro total Lartin el Hoja Oscura con un cacareo.

—Por favor, no lo hagas, —le dije—. Realmente no tienes que hacerlo.

Por supuesto que no escuchó. Los villanos nunca lo hacen. Es por eso que apestan. Mucho. No ayudó que mis brazos y piernas estuviesen atados con raíz de bermellón. Esa mierda es dura. No es mentira.

—Ya ves, cuando era niño, siempre supe que yo era diferente. Que estaba destinado a cosas más grandes que lo que mi padre había planeado para mí. —Lartin miró hacia la entrada de la cueva, casi con nostalgia, como si pensara en sus días de infancia. ¡Qué culo! —Siempre me miró con desprecio porque nunca quise serherrero. Siempre decía eso...

—¿Crees que se da cuenta de que no nos importa? —Me preguntó Alexby. Parecía muy malintencionado cuando lo decía, pero si fueras un unicornio gay sin cuerno, también serías malo—. En serio. No nos importa. En absoluto.

Me encogí de hombros mientras Lartin nos miraba con incredulidad. —Tiene problemas paternales.

—No tengo problemas paternales, —dijo Lartin, sonando molesto.

—¿Así que eso le da derecho al monólogo? —Alexby resopló. Cuando lo hizo, pequeños destellos rosados y púrpuras se dispararon por su nariz. Ser un unicornio es así de impresionante.

—Es un villano —dije—. Es lo que hacen. Tienen que transmitir todo su plan cuando piensan que han ganado porque nadie más los escuchará jamás.

—Patético, —dijo Alexby, mirando a Lartin—. Chico, realmente no me importa. Desata mis piernas antes de que te arañe los ojos.

—No tienes dedos, —le recordé—. No puedes arañar nada.

—Es afortunado de que no tenga mi cuerno aún, —murmuró Alexby—. Habría sido algo así mucho más gore, sería irreal. Sería como Gore City aquí arriba. Estas raíces son irritantes. Debería desatarlas.

—¿Vas a desatarlas? —le pregunté a Lartin.

—Uh, ¿no? —dijo—. Sabes que os capturé y que sois mis prisioneros,¿verdad?

—¿Lo hizo? —Le pregunté a Alexby.

—Bueno, estamos atados, —dijo Alexby—. Y no de la manera divertida.

—No quiero saber cuándo has sido atado de la manera divertida, —le dije. Él puso los ojos en blanco. —Rubén, eres tan mojigato.

—¿Chicos? —Lartin dijo—. ¿Tengo un plan? ¿Del que debo hablarles? Tenéis que escuchar.

—No soy un mojigato —le dije a Alexby—. Sólo porque no hablo de... ya sabes. Cosas de sexo. Eso no me hace un mojigato.

—Tu cara se puso roja cuando tartamudeaste con la palabra sexo, —dijo Alexby—. Casi te creí.

—No he tartamudeado.

—Tú has tartamudeado, —dijo Lartin. Porque era un gilipollas al que iba a patearle las pelotas antes de que terminara el día—. ¿Puedo volver a mi historia? Realmente creo que apreciarán las muchas facetas de mi personaje una vez que lo escuchen. Soy dinámico y...

—¿Cuándo te ataron? —pregunté—. No se permite que los unicornios sean putones. ¡Se supone que eres todo virtuoso y prístino!

—Oh por favor, —dijo Alexby—. ¿Cómo crees que fui creado?

Huh. —¿Honestamente? Siempre pensé que los unicornios eran hechos de sol y arco iris y buenos sentimientos. Como, simplemente aparecer un día en un campo lleno de flores y con un gran rayo de sol que cae a tu alrededor. Y habría mariposas o algo así. —Eso sonaba bastante bonito. Y realista para la creación de un unicornio.

Alexby me miró con los ojos entornados. —¿En serio? No, idiota. Mis padres tuvieron sexo del duro. Así como follar durante días. Son aventureros de esa manera. En los árboles, por los ríos, cerca de los cementerios a medianoche. Realmente no hay ningún lugar donde no hayan difundido el amor.

—Oh, Dios mío, —susurró Lartin—. ¿Está ocurriendo esto realmente? Es asqueroso.

—¡Oye! ¡El sexo unicornio es una cosa hermosa!

—Sí, pero son tus padres de los que hablas. Eso está mal en muchos niveles. ¿Y por qué no los he conocido? ¿O he oído hablar de ellos?

—Están recorriendo los Límites Exteriores con su grupo de swingers.

—¿Swingers?

—Sí. Como intercambio de parejas. Tal vez orgías. No lo sé.

Estaba horrorizado, y estoy seguro de que se mostró en mi cara. —¿Cómo?¿Qué?

—Mojigato, —dijo Alexby.

—¡No soy un mojigato! Simplemente no veo por qué tenemos que hablar de sexo todo el tiempo. ¡O sobre tus padres estando en orgías!

—Bueno, supongo que no puedes entender lo que nunca has tenido —dijo Alexby, con un pequeño rizo en sus estúpidos labios de unicornio.

—¿Eres virgen? —preguntó Lartin.

—Perra, —le dije a Alexby—. Y no, no soy virgen.

—Lo eres, y tanto, —dijo Alexby porque, aparentemente esta mañana había comido insolencia para el desayuno—. Un virgen de veinte años.

—¡No! ¡Ahí estaba ese tipo! ¡En eso! ¡Con la gente! —Mi argumento era sólido.

—Eso no cuenta. Te besó, y tú te corriste en tus pantalones, y luego procediste a decirle cómo su pelo te recordaba a tu padre.

—Lo hacía. ¡No es culpa mía que tuviera el pelo como papá!

—Ni siquiera yo soy virgen, —dijo Lartin, sonando presumido—. Las damas quieren al Pequeño Lartin. Hay mucho sexo por tener cuando estoy cerca.

Alexby lo fulminó con la mirada. —¿Llamas a tu pene Pequeño Lartin? Tío. Mal.

—No tengo tiempo para las relaciones y ligar y galantería de mierda, —dije—. Soy un mago. Tengo misiones.

—Uh, eres un aprendiz, —dijo Alexby—. Y te mandan a hacer recados.

—¿Sabes cómo querías que te hiciera una mecha purpura en tu melena?

—Sí. Porque sería hermosa.

—Bueno, muy jodidamente mal —dije salvajemente—. No lo voy hacer. Simplemente vas a tener que mantenerlo blanco. Para siempre.

—¡Lo prometiste!

—¡Eso fue antes de que fueras un idiota!

—Oh, mis dioses —dijo Alexby—. Lartin. Ven aquí y desátame. Quiero patear a Rubén en la puta cara.

—¡No! Él va a desatarme, a mí, para que pueda sacar la mierda de ti. Lartin. Trae tu culo y desátame.

—Um —dijo Lartin—. No sé si vosotros entendéis el punto de ser capturados. Como... ¿Les capturé? ¿Vale? Y entonces...

—No —dijo Alexby—. No vale. Nos has pillado desprevenidos porque estábamos buscando ajenjo en los Bosques Oscuros, y nos encontramos tropezando con tu campamento, y aprovechaste una situación. Eso no cuenta como capturar. Eso cuenta como ser idiota.

—¿Cuándo te ataron? —pregunté de nuevo.

—¿Todavía estás en eso? —preguntó Alexby—. Agh.

—Lo has mencionado.

—¡Bien! Fue ese centauro que conocimos el año pasado. En el reino de los elfos.

—¡Has dicho que erais sólo amigos!

—Lo éramos. Éramos el tipo de amigos que se atan entre sí y empujan sus penes juntos.

—¿Cómo se llamaba?

—Frank, —dijo Alexby con un suspiro soñador—. Las manos que tenía ese medio hombre.

—Tengo manos —dijo Lartin—. Te he atado.

—¿Está ligando conmigo? —susurró Alexby en alto.

—¿Le estás ligando? —le pregunté a Lartin.

—¡No! Solo estaba señalando las similitudes de las situaciones.

—Yo creo que te estaba ligando —le dije a Alexby.

Alexby miró a Lartin y lo midió. Entonces hizo esa cosa que juro que sólo los unicornios pueden hacer. Sus ojos azules se volvieron increíblemente grandes. Sus pestañas se alargaron mientras él las agitaba hacia Lartin. Su melena era luminosa en la cueva oscura, y él ronroneó, —Bueno, ¿no eres precioso?

—Ew, —dije—. En serio.

Lartin se sonrojó. —¡Oh! Detente.

—¿Quiere el Pequeño Lartin salir a jugar? —preguntó Alexby, batiendo las pestañas.

—Ojalá estuviera en cualquier otro lugar, excepto donde estoy, —le dije a nadie en particular

—Quizá —dijo Lartin, tratando de ser tímido, pero de alguna manera saliendo de forma plana y escalofriante.

Alexby soltó una risita entre dientes. Una risita. —Bueno, tal vez debería decirte que mi lengua tiene quince centímetros de lo mejor que tendrás.

—Puaj, —dije—. Eso suena excesivo.

—Nunca lo he hecho con un caballo, —dijo Lartin—. Suena... Ilustrativo.

—Oh, no deberías haber dicho eso, —le dije.

—¿Caballo? —gruñó Alexby. El bonito acto de unicornio cayó de inmediato. Chispas rojas se le dispararon por la nariz—. ¿Acabas de llamarme caballo?Escúchame, tú, bolsa de mierda de dos patas. No soy un jodido caballo. Soy un unicornio, y soy una mágica y hermosa criatura hecha de jodido rayo de sol y arco iris y buenos sentimientos.

—Lo sabía —susurré.

—Ven aquí para que patee en tu cara —dijo Alexby a Lartin—. Desátame, túmbate en el suelo, y déjame pisotear tu cara.

—No tienes un cuerno —dijo Lartin.

—Eso es grosero —dije—. No señalé que tu nariz es muy grande. ¿Por qué dirías algo así?

—Rubén, —dijo Alexby en lágrimas—. Me llamó caballo.

—Hey, —dije—. Oye. Mírame.

Él lo hizo. Sus ojos estaban húmedos, y yo quería golpear a Lartin en el bazo.

—¿Quién es el unicornio más hermoso de toda Verania?

—Yo, —Alexby esnifó.

—¿Y quién tiene la melena más bonita?

—Yo.

—¿Y quién es un maldito hijo de puta que va a destripar a la perra?

—¡Yo!

—Malditamente correcto.

—¿Rubén?

—¿Sí?

—Encontraremos mi cuerno, ¿verdad?

—Lo prometo —dije. Porque lo haríamos. Era importante para él, así que era importante para mí. Había sido robado hace mucho tiempo, años antes de que lo hubiera conocido. Ni siquiera podía mirarse en el espejo sin encogerse. Eso era inaceptable.

—¿Y podemos teñir mi melena cuando salgamos de aquí?

—Lo primero, —dije—. Ya había comprado el tinte antes de salir de la ciudad.

—Me quieres —suspiró Alexby.

—Lo hago.

—Ok, me siento mejor ahora.

—Bien.

—Entonces, ¿vamos a terminar, o qué? —dijo Lartin.

Puse los ojos en blanco. —Bien. Haz tu cosa de villano.

—Esto es tan estúpido —murmuró Alexby.

Los ojos de Lartin se iluminaron. Él posó delante de nosotros otra vez. —Asíque fue mi padre quien ...

—Problemas paternales, —tosió Alexby.

Lartin lo fulminó con la mirada.

—Lo siento —dijo Alexby. No lo sentía—. Tenía algo en mi garganta.

—Mi padre me dijo que nunca ...

—No perdimos esa bolsa de ajenjo, ¿verdad? —le pregunté a Alexby.

—No —dijo Alexby—. Todavía está en la mochila a mi espalda.

—Bien. Morgan se cabrearía si lo olvidáramos.

—Ya se va a enojar. Se suponía que volvíamos ayer.

—Lo habríamos hecho, —dije—. Si alguna persona no hubiera decidido atarnos en una cueva. —Alexby y yo miramos a Lartin.

—Vosotros sois los peores prisioneros, —murmuró. Entonces sus ojos se abrieron—. ¿Has dicho Morgan?

—No deberías escuchar a escondidas —dijo Alexby —. Eso es grosero. No te estábamos escuchando, así que no deberías estar escuchándonos.

—¿Estás aprendiendo con Morgan? —gruñó Lartin—. ¿Morgan de las Sombras?

Le sonreí. —El único y el mismo.

—Oh no, —Lartin gimió—. Eres Rubén de lo Salvaje.

—Un nombre tan sexy —suspiró Alexby —. ¿Te lo he dicho alguna vez?

—Gracias —dije, satisfecho—. Suena muy rudo, ¿no? —Había trabajado muy duro en ganar ese nombre. Cambiaría de nuevo cuando fuera un mago completo, pero por ahora era lo suficientemente bueno.

Alexby se echó a reír. —Sí, pero entonces la gente te conoce y eres todo flaco y adorable, y todos están como ¿quuuueeeé?

—Creo que querías decir que soy musculoso y peligroso —dije—. Tienes tus palabras confundidas de nuevo.

—No, estoy bastante seguro de que las tengo bien. Como siempre. Para ser musculoso hay que tener músculos.

—¡Tengo músculos! —Traté de flexionarme, pero mis manos estaban atadas detrás de mí, y no funcionó tan bien—. Bueno. Cállate. Pero soy peligroso.

—Sí, está bien, —dijo Alexby.

—¡Lo soy!

—Cariño, estás haciendo pucheros. Eso no es peligroso. Es adorable.

—¡No estoy haciendo pucheros! —dije mientras hacía una mueca.

—Aww, —dijo Alexby.

—Aww, —dijo Lartin.

—¡Cállate, Lartin!

—Está bien, ¿podemos irnos? —preguntó Alexby.

Ambos miramos a Lartin.

—Eres Rubén de lo Salvaje, —dijo.

—No, mierda —dije.

—¿Sabes cuánto vales?

—Oh, no de nuevo, —gemí.

—¡Realmente podría pedir un rescate por ti! —exclamó Lartin emocionado—. ¡Podría financiar mis planes de dominación mundial por los próximos seis años!

—Morgan va a estar tan enfadado contigo, —me dijo Alexby.

—¡No es mi culpa!

—Bueno, te han capturado bastante.

—Supongo.

—Y todo el mundo conoce tu nombre.

—¿Verdad? ¿Cuán extraño es eso?

—Totalmente extraño.

—Tanto oro —dijo Lartin mientras caminaba de un lado a otro—. Kilos y kilos de oro.

—¿Eh, Rubén?

—Sí, Alex.

—¿Alguna vez Morgan ha pagado un rescate por ti?

—No. Ni una sola vez.

—¿Y por qué es eso?

—Dijo que, si yo era tan tonto como para ser atrapado, entonces tendría que encontrar mi propia salida.

—Ah —dijo Alexby.

Lartin se detuvo. —¿Nunca ha pagado?

—Ni una sola vez, —le dije—. ¿Puedes dejarnos ir ahora?

—¡No! ¡Estoy harto de esto! Vas a sentarte allí, te voy a contar mi plan, y entonces voy a conseguir tanto oro que no podré llevarlo todo.

—Entonces, ¿cómo lo vas a mover? —preguntó Alexby.

—¿Mover qué? —preguntó Lartin, perplejo.

—Acabas de decir que ibas a obtener tanto oro que no ibas a ser capaz de llevarlo, —dije—. Entonces, ¿cómo lo vas a mover si no puedes llevarlo?

—Oh —dijo Lartin—. Bueno, mierda.

—Vaya, —dijo Alexby —. Si eso es lo bien que piensas las cosas, no puedo esperar para escuchar tus planes para la dominación del mundo. Estoy seguro de que serán positivamente fascinantes. Y bien pensados.

—Quemado, —dije—. Te has quemado tanto. Tendrás cicatrices de tanta quemadura.

—¡Compraré un carro! —exclamó Lartin—. Y un caballo. —Luego volvió a ser un idiota completo—. O simplemente voy a mantener al unicornio aquí y él puede tirar de mí.

—Oh, perra, dime eso en mi cara, perra, —Alexby gruñó—. Venga. Atrévete.

—No diría eso en su cara —le dije—. Incluso si te atrevieras a hacerlo.

Pero Lartin el Hoja Oscura era un idiota. El clan mágico de los Oscuros usualmente lo eran. Así que no fue una sorpresa cuando Soobin dio un paso adelante y dijo, —Vas a tirar de mi carro. Caballo.

Fue entonces cuando el gigante de dos metros setenta llamado Mangel rugió e irrumpió en la cueva.

—Rubén, —él retumbó—. Alexby.

—Estás muerto —dijo Alexby a Lartin—. Ni siquiera lo sabes. ¡Mangel! ¡Aplástalo!

Y puesto que Mangel amaba a Alexby, él se movió hacia adelante para hacer precisamente eso. —Espera, Mangel, —dije. Y puesto que Mangel me amaba, esperó.

Alexby parecía un asesino. —Rubén, —gruñó. Y si nunca has oído un gruñido de unicornio, déjame decirte: es deliciosamente espantoso.

—Tu rostro enojado es impresionante, —le dije.

Se pavoneó. —He estado practicando. —Me miró, con los ojos entrecerrados y los dientes descubiertos—. ¿Ves?

—Tengo escalofríos —le aseguré.

—¿Yo aplasto ahora? —preguntó Mangel.

Por supuesto, Lartin trató de lanzar un hechizo defensivo. Pequeñas luces verdes arquearon alrededor de Mangel antes de que se disiparan.

—No eres un buen mago, ¿verdad? —dije—. Gigante, amigo. Su sangre es como la anti-magia. Vamos. ¡Aprendes eso en tu primer día de entrenamiento de mago!

—Yo aplasto ahora. —Mangel parecía muy cabreado. Por lo general, lo era cuando sus dos personas favoritas en el mundo entero eran capturadas. Pensando en ello, tal vez pasaba mucho.

—Sólo espera, Mangel, —dije.

—No, no esperes, —dijo Alexby—. Quiero ver sus entrañas por fuera.

—Tan sanguinario, —le dije asombrado.

—Preferiría que no hubiera ningún aplastamiento —dijo Lartin—. Si soy totalmente sincero.

Pero Mangel había tenido suficiente con la situación, por lo que aplastó a Lartin el Hoja Oscura. Varias veces. Con una variedad de objetos. Como rocas. Y las paredes de la cueva. No era una vista muy bonita. Con toda la sangre y otras cosas. Y el cerebro.

Cuando terminó el aplastamiento, Mangel se acercó y rompió las raíces bermejas que me ataban y a mi magia. Tan pronto como las raíces cayeron, sentí una oleada de verde y oro y amarillo fluyendo a través de mí. —Mucho mejor —murmuré.

—Siempre te atrapan —gruñó Shindong mientras dejaba las raíces a los pies de Alexby.

—Ahora eso no es específicamente cierto. Seré honesto, sin embargo. He crecido como persona esta vez y me comprometeré a evitar la captura en el futuro. — Eso no era la verdad completa. Lo más probable es que me capturen de nuevo. Como que era algo mío.

—¿Quién es mi gran hombre fuerte? —Alexby arrulló a Mangel.

Mangel se sonrojó. —Yo.

—Sí, eres tú. Sabía que vendrías y me rescatarías. ¡Era como una princesa esperando a su héroe!

—Muy linda, —dijo Mangel, pasando su mano grande suavemente a través de la melena de Alexby—. Mi linda princesa.

—¿Podemos dejar la cueva ahora? —pregunté—. Podéis flirtear más tarde.

—Está bien, Mangel, —dijo Alexby —. Rubén sólo está tratando con algunos asuntos. Recientemente se dio cuenta de que era un mojigato virgen de veinte años.

—¡No lo soy!

—Le hablé de Frank—dijo Alexby —. Rubén ni siquiera podía decir la palabra sexo sin tartamudear.

—Rubén nunca va a encontrar un novio, —dijo Mangel—. Nadie va a tomar su flor.

—¡No habléis de mi flor! —Les dije cuando revisé la mochila en la espalda de Alexby. El ajenjo todavía estaba envuelto con seguridad donde lo había dejado. Así que al menos esto no era una pérdida completa—. Y no necesito un novio. Soy un hombre independiente con prioridades. Voy a ser el mago más joven en pasar su aprendizaje,y luego voy a hacer grandes cosas. ¡Grandes cosas!

—¿Oh? —preguntó Alexby. Y sonrió maliciosamente. Las sonrisas malvadas de unicornio son signo de cosas malas que están a punto de ser dichas. Las odiaba—. Entonces supongo que un cierto caballero no tiene en cuenta esas prioridades. ¿Tal vez quieras ser el mago más joven solo para impresionarlo?

—Cállate la puta boca, —gruñí, tratando de no sonar soñador al pensar en ojos verdes brillantes y la hermosa sonrisa. Y cabello rubio ondulado. Como, el más ondulado. Quería tocarlo con mi cara—. Ni siquiera sé de qué estás hablando.

—Uh-huh, —dijo Alexby.

—Quieres la boca llena de caballero, —dijo Mangel—. Caballero toma tu flor y se la come.

—¡Mangel! —grité escandalizado.

—Tan mojigato, —murmuró Alexby.

—Les odio a los dos. Tanto.

Y para probar mi punto, salí de la cueva.

Pero obviamente no me creyeron, porque me siguieron. Como yo sabía que harían. Tengo suerte de esa manera, supongo.

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tbedford1971: Very good read

Laura: Love the stubborn and sassy stuff always

Gladys: I enjoy so far the twists and turns of the story. Usually the FML gets saved from extreme violence and SA, but not in this case. So, that adds a layer of complexity to the story and some realism to this paranormal tale.moon goddess part wasn't my fav. She seemed kinda weak and a bit cheesy but th...

marisamsmbb: Perfecto 100 puntos

Gladys: I really like this story.

Angeliquita: La verdad me gustó muchísimo quiero más capítulos si por favor 🙏😃

RGXD: I'm loving this book so far. One thing I would've done to make it better was to add povs. I understand that every writer has their own writing style but just a polite suggestion. Loving the book though. I love this writer. Keep it up! 💖

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honeygirlphx: Loved it can’t stop reading these books! Great writing

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