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つながってゆけとどけ - [KOOKMIN]

Summary

ᴘᴏʀǫᴜᴇ ǫᴜɪᴢᴀs «ᴀᴍᴏʀ» ᴇʀᴀ ᴏᴛʀᴀ ғᴏʀᴍᴀ ᴅᴇ ʟʟᴀᴍᴀʀ ᴀ ʟᴀ ᴄᴏᴅɪᴄɪᴀ ʏ ᴇʟʟᴏs ᴇsᴛᴀʙᴀɴ ʟᴏᴄᴀᴍᴇɴᴛᴇ ᴇɴᴀᴍᴏʀᴀᴅᴏs. | ʀᴏᴍᴀɴɪᴢᴀᴄɪᴏɴ: ᴛsᴜɴᴀɢᴀᴛᴛᴇ ʏᴜᴋᴇ ᴛᴏᴅᴏᴋᴇ. | ❝ ǫᴜɪᴇʀᴏ ᴄᴏɴᴇᴄᴛᴀʀ ᴍɪs sᴇɴᴛɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ᴀ ᴛɪ ᴘᴀʀᴀ ᴀʟᴄᴀɴᴢᴀʀᴛᴇ. ❞

Genre:
Romance / Children
Author:
biebspirit
Status:
Complete
Chapters:
2
Rating:
n/a
Age Rating:
13+

いち

Desde su asiento estratégicamente elegido para su cometido, mantenía su mirada fija en aquel chico cuya presencia no hacía más que crear en su interior un desastre, viéndose atacado por los incontrolables golpeteos de su corazón contra su pecho, el cual también extendía por todo su cuerpo una sensación cálida. Sumamente agradable era como podía describir el mirar a su enamorado de cabellos rubios, ojos rasgados que algunas veces tenía el privilegio de ver convertirse en dos medialunas si este sonreía y sus mejillas rechonchas se acentuaban.

Park Jimin no sólo era bonito, palabras como etéreo o sublime se quedaban cortas a la hora de describir la grandeza de tal belleza que poseía el muchacho.

Jungkook, quien a diario le observaba, tampoco creía haber visto en su vida algo que le igualara o siquiera se acercara a su magnificencia, pero podía categorizarlo como un ángel; aquellos seres míticos nunca antes vistos, pero que para el saber humano eran capaces de superar cualquier intento de definición para su belleza, posiblemente inexistentes por la misma incapacidad del ser humano para darles algún tipo de explicación concreta. El término era el que mejor encajaba con Jimin. Muchas veces se cuestionó la existencia de este, concluyendo que era una creación de su mente para evitar su muerte a tan sólo sus diecisiete años porque sería pecado desaprovechar la oportunidad que tenía de apreciar dicha maravilla.

Sus discusiones internas viéndose interrumpidas por el movimiento en el pequeño asiento asignado en la clase al individuo causante de los estragos en su interior, le obligó a enderezar un poco su postura para no ser captado en el acto del acoso a su compañero, aún pudo ver como este volteaba su cuerpo a la izquierda y daba una pequeña escaneada al aula de ese lado, percatándose o quizás sólo delirando con que el chico cruzaba sus miradas y por una milésima de segundo en su rostro se dibujaba el intento de una sonrisa. Definitivamente era cosa de su imaginación, es un hecho y sin lugar a dudas, que Jimin desconocía su existencia o si lo hacía, sólo pasaba de considerarla porque alguien tan patético como él era menos que interesante o relevante en todos los sentidos.

Decidiendo que era momento de planear el como llevar a acabo su fechoría semanal contra el muchacho, pensó que está vez sería sencillo esperar a que él mismo dejará su asiento, para hacer lo mismo, pero con una razón totalmente falsa y fines diferentes.

Todo un plan acarreaba el robarle un lápiz a Park Jimin.

Dichos lápices tenían un valor agregado, las mordidas diarias y constantes que el rubio proveía al trozo de madera con los cuales Jungkook se deleitaba besando en casa, mientras imaginaba que eran los labios de Jimin o se convencía de que existía una mezcla de sus salíbas, creándose la satisfactoria idea de un beso indirecto.

Ya que tenía que vivir con la desgracia de jamás poder probar sus labios abultados y rosa, levemente brillantes por algún gloss que aplicaba en ellos, hacía todo esto o moriría en la agonía de la pena.

A veces se daba el permiso de escuchar su dulce voz, tomaba asiento a la hora del almuerzo en una mesa al lado de la que Jimin con sus amigos ocupaban, dándole la espalda para no dejarse llevar por su desesperada necesidad de mirarle intensamente por horas y ser notado. Otras más, seguía el camino de Jimin hasta su casa al terminar las clases para ver tan espectacular caminar que le dejaba hipnotizado, de vez en cuando durante su recorrido solitario, el rubio soltaba cortas y suaves risitas que derretían a Jungkook quien consideraba que el ataque de algún recuerdo agradable era el causante.

Un día como hoy terminaría igual que los demás, con un Jungkook satisfecho de robarle un lápiz a su compañero que hoy también pareció notar la ausencia del mismo, pero tampoco se tomó la molestia de insistir en una búsqueda como las primeras veces que Jungkook hurtó su pertenencia, haciéndolo ahora más fácil para él.

Llegando a la salida de las instalaciones, siguiendo al rubio desde una distancia moderada, no fue capaz de reaccionar a tiempo para apartar su mirada y escabullirse en mar de personas que iban en la misma dirección, cuando este relentizó el paso y volteó parcialmente su cuerpo para poner su mano en alto, concediendo un movimiento lado a lado de esta a modo de despedida, mientras una sonrisa sin dejar ver su preciosa dentadura adornaba su rostro, pero lo que le desconcierto hasta dejarle helado en su sitio fue ver como esto era dirigido en su dirección y la mirada del chico estaba encima suyo.

— ¡Nos vemos mañana, cuidate! —En un tono más alto del que acostumbraba a usar, la voz preciosa que portaba el concepto de ángel hecho mortal, llegó hasta él.

Entonces cuando eso bastó para sacarlo de su trance, fue capaz de ver que la mirada del chico estaba en realidad fijada en alguien detrás suyo quien correspondió sus palabras a la vez que pasaba por su lado rozándole el hombro en un pequeño empujón inevitable por la multitud que los apretujaba.

Ridículo. Es lo que era y fue como actuó al dejarse llevar por su imaginación sin límites que involucraba siempre al otro.

Debía contenerse o definitivamente parar porque se estaba arriesgando demasiado a ser descubierto por alguien que llevaría hasta oídos de Jimin que Jeon Jungkook, nombre que no le sonará de nada, se encontraba mirándole más de lo necesario, terminando con un gran rumor sobre su enamoramiento por él y eventualmente en un seguro rechazo, seguido del constante desprecio de su bello enamorado.

Al retomar sus pasos, no se molestó en acompañar a Jimin en su camino a casa, cuando vio que este salió junto a su amigo aparentemente más cercano, Min Yoongi, y ambos avanzaron en la misma dirección. Al parecer no irían a casa de Jimin, pues tomaron la dirección contraria.

Al avanzar en su propia dirección que le llevaría a casa, delante suyo vio a su amigo de clase diferente, pero mismo vecindario, caminar en soledad, por lo que se adelantó hasta llegar a su lado, llamando su atención al instante.

— ¡Vaya!, ¿pero qué tenemos aquí? —Mirándole, Taehyung fingíó claramente la sorpresa en su voz y expresión. — Alguien que supone el papel de mi mejor amigo, cada que puede rechaza mis invitaciones a los videojuegos por algo importante qué hacer, de lo cual nunca realmente dice nada más y comienza a sonar como una cruel excusa barata para deshacerse de mí.

Jungkook instantáneamente rodó los ojos al escuchar el final de aquel tonto drama que se montó el chico a su lado. — Sabes que no es así. —Su simple respuesta sólo ganó un bufido de la otra parte, por lo que continúo. —Realmente tengo cosas que hacer entonces, pero también es cierto que compensar el tiempo en el almuerzo, como me gustaría, es imposible con la incesante cantidad de pretendiente que te rodean en la mesa.

Taehyung soltó otro bufido.

— Desconozco los intereses de las mujeres, no sé qué hago para llamar su atención y hacer que quieran la mía. —Miró al frente con los ojos en blanco al parecer cuestionandose internamente varias cosas que suponían sus propias palabras.

— Recházalas apropiadamente. —Aconsejó con simpleza Jungkook.

— Eso implicaría darles una razón y no puedo confesar que me gusta alguien más para que armen un chismerío por ello, tampoco puedo decirles de quién se trata para que dejen de especular porque seguramente irán a hostigar a esta persona que ni siquiera sabe de mis sentimientos y terminaría odiándome por la humillación pública a la que le sometí. —Taehyung mantenía una mueca de terror dirigida él, a la par que lanzaba a velocidad luz sus palabras.

Sin dudas el dramatismo y convertir en algo grande los problemas más mínimos eran cualidades distintivas del castaño.

— Literalmente acabas de decir que basta con confesarte para dar fin y solucionar todo.

— ¿Acaso no comprendes el riesgo y la gran pérdida que supone eso?

— Sólo ser rechazado y llorarás unos meses, pero no morirás por deshidratación o algo. No es para tanto.

— ¡No es para tanto dices, maldito insensible! -El tono que Taehyung aplicó revelaba que se sentía ofendido.

— Solo es ridículo.

— No sé porqué trato este tema con Jeon jamás ha conectado con nadie Jungkook.

— ¡Haz lo que quieras! —Vociferó Jungkook con la exasperación a flor de piel.

Si algo lo caracterizaba a él también, era su malhumor y poco amigable personalidad. Aún así a su mejor amigo parecía no molestarle, pues llevaba conociéndole el suficiente tiempo para saber que el cariño era mutuo incluso si él no lo expresaba con regularidad.

Minutos de silencio después, dejó escapar una pequeña risa a causa de pensar lo ridículo de aquella discusión. Taehyung pareció estar de acuerdo porque soltó un suspiro seguido de una sonrisa.

Ambos chicos continuaron avanzado hacía su destino entre charlas sin mayor relevancia y bromas.

Eran las 6:10 am cuando Jungkook esperaba sentado en la parada de autobús como de costumbre, pero como cada vez, no estaba allí precisamente para tomar el transporte, pues su casa no estaba tan lejos del colegio para valer la pena el gasto, menos desde este lugar a sólo cuatro calles.

¿Qué razón tenía entonces para despertar más temprano de lo necesario cada día y detener su camino a la espera que le llevaba minutos en el lugar?

Exacto. La respuesta a la mayoría de las interrogantes sobre sus acciones tenían la misma respuesta: Park Jimin.

La octava maravilla de cabello rubio, a esa hora húmedo por la ducha mañanera, y ojos precisos, pasaba por aquel lugar a diario entre las 6:10 am y 6:20 am. Lo esperaba allí para disimular que al hacer acto de presencia, emprendería su mismo camino hasta el colegio siguiéndole los pasos desde atrás.

Jungkook acostumbraba a tomar un atajo por la calle antes del colegio recorriendo sus alrededores en una vuelta a la manzana para llegar minutos después que Jimin. Así es como lo hacía y le había funcionado hasta hoy que el rubio decidió cruzar por la misma calle, lo que le obligó a detenerse para no ser tan evidente. Retomando el mismo camino, mantuvo una distancia de al menos 20 metros que le permitían no perderle de vista y la vez no ser notado incluso si él chico volteaba en su dirección.

Pero era extraño. ¿Por qué Jimin cambiaría su rutina cuando esto suponía caminar más e incluso correr el riesgo de retrasarse para la clase?

A punto de llegar a la entrada del las instalaciones, notar a una persona más baja que él le obligó terminar con sus conflictos internos, posando sus ojos en el susodicho en frente, sintió como sus pulmones fueron incapaces de tomar la inhalación que intentó, así como todo su cuerpo se tensó y petrificó. Podía no sorprenderse por su propia reacción porque sí sólo tener a Jimin a un metro y medio en el aula ya le afectaba, estar tan cerca, con él mirándole de frente era otro nivel, su reacción no era exagerada, si además sumaba el hecho de que este le miraba sin expresión alguna o quizás sólo no podía leerlas porque su presencia le atrofiaba los sentidos y capacidad mental.

— En el almuerzo, ve al antiguo parque y encuentrame ahí. —El tono que salió de esos labios rosa brillante que tanto moría por probar, fue plano, rápido y conciso.

Sin más explicación, así como sin un saludo, el rubio se marchó sin despedida, camino a la misma aula que él, donde menos de dos metros estarían separándolos por horas hasta el almuerzo.

Las siguientes horas para Jungkook se basaron en sus luchas internas intentando dar explicación a lo ocurrido esa mañana mientras llegaba al colegio.

La realidad era que ya tenía la respuesta. Sería rechazado por el chico que consideraba razón suficiente para despertarse cada día y vivir una vida donde todo lo que hacía era añorarle. Decidía ignorar dicha conclusión porque veía más fácil el lidiar con la ansiedad que el abatimiento de ser descartado por la única persona a la que le había apostado con sus sentimientos en toda su vida.

Marcando cinco minutos para el almuerzo, vio a Jimin levantarse de su lugar, dirigirse en un susurro al maestro que le asistió en respuesta y posterior a ello, salió del aula.

Los minutos restantes desde la partida del chico con lindas mejillas, pasaron volando, se encontró siendo aturdido por la campaña que indicaba para todos los demás el comienzo del almuerzo, mientras a él le significaba el fin de todo.

Lo enfrentaría. No estaba siendo valiente, sólo no tenía más opciones.

Llegó al lugar donde le había sido citado, lugar que marcaría la peor de sus memorias en todos sus años de colegio, donde los árboles serían testigos de su inevitable rechazo por algo que aún no había decidido ofrecer formalmente, pero le pertenecía en su totalidad al mismo que los destruiría sin piedad porque como bien sabía no valía lo suficiente, podrían incluso no valer nada tratándose de Park Jimin.

Sería alejado cuando ni siquiera pudo llegar a él.

El chico bajo se encontraba de pie, a unos metros de la entrada al parque, siendo fácil ubicarlo en el extenso lugar, lo cuál maldijo, con las manos en sus bolsillos traseros de su pantalón, totalmente inmóvil a excepción de sus respiraciones que le inflaban el pecho, subió lentamente su mirada hasta dar con la de Jungkook que se acercaba a paso aparentemente tranquilo, pero le suponía un enorme esfuerzo no flaquear por los nervios y colapsar en la superficie pastosa.

Una vez detuvo su paso a una distancia prudente del otro, este volvió a bajar la mirada a la par que sacaba sus manos de los bolsillos, trayéndolas frente a sí. Le escuchó soltar un suspiro porque Jungkook ni siquiera era capaz de mirarlo.

Entonces la voz que con tantas ansias esperó que se dirigiera a él alguna vez, aunque ahora pudiera lastimarlo sin piedad, resonó, tan melodiosa como siempre y más suave de lo que imaginó.

Y lo que estuvo esperando escucharle pronunciar, aquello que ni en sus mejores sueños fue capaz de recrear, pasó.

— Jungkook, me gustas. —Confesó Jimin con las mejillas levemente sonrojada, un brillo inmensurable en sus ojos y sus propias manos entrelazadas contra su pecho.

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Manuna: J'adore la tournure que sa prend merci beaucoup pour cette superbe lecture. J'ai hâte de connaître la suite de leur histoire.

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