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Rude ||KookMin OS||

Summary

Donde JungKook quiere casarse con su novio JiMin, pero el padre de este lo odia. ▶ Inspirada en el audiovisual Rude de la banda MAGIC! ▶ JungKook top/JiMin bottom. ▶ Fluff. ▶ Comedia romántica. ▶ HISTORIA ORIGINAL, NO SE ACEPTAN COPIAS, ADAPTACIONES NI TRADUCCIONES. Gie 2020.

Genre:
Romance / Humor
Author:
spagietti
Status:
Complete
Chapters:
1
Rating:
n/a
Age Rating:
13+

R U D E

El chico de cabello castaño ingresó a su departamento de estudiante después de un día saturado de proyectos y exámenes en la universidad, la verdad es que no comprendía como su lengua no se había caído horas después de exponer dos acerca de agujeros negros y todos sus tipos , en esos momentos maldecía a NamJoon por haber elegido ese tema, y ​​se maldecía a sí mismo por haberlo dejado elegir.

Al menos habían sacado un Notable en sus rúbricas, y pudieron descansar de Física relativista por un rato.

Pero lo peor había sido tener que pasar otras dos horas pasando polvo de camarón por diferentes cernidores, no tenía tiempo de ir al gimnasio debido a todo lo que tenía que hacer en el día, pero cernir camarón era casi igual de agotador. Además de que dejaba una sensación de picazón en la nariz, sólo esperaba no estarse volviendo alérgico.

Al final, todo ese cansancio valdría la pena, porque al haber entregado esos proyectos, y al haber presentado sus exámenes antes de tiempo, tenía dos semanas más de vacaciones.

Dejó su mochila junto a su escritorio y encendió su computador, preparó su material de trabajo y abrió la aplicación de Skype, aparte de la aplicación de mensajería, Skype se había vuelto su aplicación favorita desde hace tres años.

La razón era el chico rubio que lo miraba a través de la cámara, con sus ojitos brillando de emoción por ver a su novio. JungKook podía olvidar muchas cosas, podía posponer muchas otras, pero nunca se perdía ninguna videollamada diaria con su novio, así se estuviera muriendo de cansancio por la escuela.

Al día pasaban cerca de tres horas en videollamada hablando de cómo les fue, y teniendo momentos cursis, y el resto del tiempo, si no estaban dormidos, en la escuela o con Kook en el trabajo, lo pasaban mandándose mensajes.

Era normal, puesto que vivían a unos 300 km del otro, se habían conocido en línea, en una de esos grupos de redes sociales que hablan de un solo tema, en su caso el anime, conectaron y se fueron enamorando con el pasar de los días. Después de unas semanas, JungKook se declaró por llamada en un arranque de valentía, y habían mantenido su relación desde entonces.

Habían vivido muchas cosas juntos, y a pesar de verse sólo por una pantalla se amaban inmensamente. Sus amigos y familiares pensaban que era algo lindo, excepto por uno: el padre de JiMin.

JungKook no lo sabría, de no ser porque una vez escuchó por accidente como JiMin se peleaba a gritos con su padre, y cuando su lindo Mochi regresó a su cuarto llorando le contó todo. Su padre pensaba que JungKook no era bueno para JiMin, que sólo iba a estancarlo y que su relación no tenía futuro.

Eso lastimó a Jeon, y estuvo a punto de terminar con JiMin para que este ya no discutiera con su padre, pero JiMin lo llamó estúpido y le dijo que si lo terminaba se aseguraría de viajar hasta Seúl sólo para encajarle un buen puñetazo en la mandíbula.

–Papá no me dejó viajar a Seúl por las vacaciones. –Dijo JiMin, visiblemente afectado. –Se enteró de que la vez que fui por ese viaje escolar, en realidad estuve todo el tiempo contigo.

– ¿Y sabe lo que estuvimos haciendo? –JiMin se sonrojó.

–Bueno, supongo que lo sospecha, siento no poder ir a verte.

–No te preocupes bebé, quizás no se pudo esta vez, pero en las vacaciones de invierno se podrá.

–No creo, pero amo que quieras darme ánimos.

–Tú me amas en sí a mí. –JungKook sonrió orgulloso de sí mismo, ¿y cómo no estarlo si tenía al chico más hermoso del mundo como su novio?

–No te subas los humos a la cabeza.

–Yo sólo digo la verdad.

JiMin rió, ocultando sus ojos debido a sus mejillas y dándole a JungKook una perfecta vista de su diente torcidito, a muchas personas podría hacérseles anti estético un diente chueco, pero a Jeon se le hacía la cosa más tierna del mundo. Si fuera por él tendría una foto impresa y enmarcada de él, pero eso era algo creepy.

– ¡JiMin baja a cenar! –Se escuchó de fondo la voz del padre de JiMin, el cual suspiró.

–No puedo creer que esté haciendo esto. –Miró a JungKook frustrado, ya que tendría que cortar su videollamada, y estaba 100% seguro de que su padre lo había hecho a propósito.

–No te preocupes bebé. –JungKook le sonrió para calmarlo. –Podemos hablar mañana, tu padre sólo quiere convivir contigo, quizás tiene algo importante que decirte.

–Simplemente quiere molestar, porque sabe que estoy hablando contigo.

–No hagas puchero. –JiMin se sonrojó, no se había dado cuenta de que había abultado su labio, y es que eso era un impulso que tenía cada que se molestaba frente a JungKook, ya que a este le parecían tiernos. –Mejor ve antes de que suba por ti y sea peor. –JiMin asintió. –Te amo precioso.

–Te amo guapo. –Ambos se despidieron con un gesto de sus manos y cortaron la llamada.

A JungKook también le frustró que el padre de su novio no lo aceptó, no entendió el porqué, era un buen alumno, tenía un trabajo, que no era la gran cosa, pero demostró que era responsable. Tampoco era un pandillero ni se la vivía en fiestas, podía contar con los dedos de una mano las fiestas a las que había asistido.

Pero toda la molestia del señor Park radicaba en que por culpa de JungKook, JiMin se había declarado gay. Después de una discusión en la que JiMin lloró y cortó por una semana con Jungkook, el señor Park le dijo que aceptaba su orientación, porque era su hijo y lo amaba, sin embargo, seguía molesto con JungKook.

Pero Jeon tenía claro que quería a JiMin en su vida, para siempre, y no iba a detenerse, aunque el mundo se acabara.


–Jeon, tú estás loco. –Dijo NamJoon cuando JungKook les contó sus planes para las vacaciones. – ¿Estás hablando en serio?

–Por supuesto que hablo en serio Nam, no bromearía con un tema así.

– ¿Tus padres saben de tu plan?

–Más o menos, saben que voy a viajar con ustedes, pero bueno, tengo 21 años, ya soy lo suficientemente mayor como para saber lo que hago y sus consecuencias Hope.

–Te estás suicidando.

–Nos. –Corrigió Jeon a TaeHyung. –Ustedes vienen conmigo porque necesito su ayuda y apoyo moral, además de que ustedes tres son como mis hermanos, y quiero que estén conmigo en ese momento.

– ¿Has pensado en la posibilidad de que diga que no? No quiero bajarte de tu nube ni romper tus ilusiones, pero aún existe esa posibilidad.

JungKook meditó por un rato las palabras de TaeHyung, sí, existía la posibilidad de que la respuesta fuera una negativa, pero no perdía nada con intentarlo, perdía más si no lo hacía.

–Prefiero saber que pasará a sólo suponerlo. –JungKook sonrió un poco.

–Está bien. –HoSeok puso una mano en su hombro. –Iremos contigo, usaremos el auto de NamJoon.

– ¡Al cangremóvil!

–Tae, el viaje es mañana.

– ¡Al cangremóvil mañana!

–Tae, necesitas dejar de ver Bob Esponja.

–Nunca.


JungKook estaba nervioso, tanto que durante el viaje NamJoon había tenido que frenarse a mitad de la carretera para que se bajara a vomitar.

–JungKook, no te puedes morir antes de llegar, ¿qué vamos a hacer con un cadáver? –TaeHyung lo miró preocupado mientras sobaba su espalda.

–Estoy nervioso, tengo un mal presentimiento.

–Hombre, deja de pensar en esas cosas, la posibilidad de que te diga que no es una en un millón.

–No es por eso, ¿qué pasa si me cruzo con su padre? –JungKook lo miró afligido.

–Pues te cuelas por su ventana y te lo robas.

–O puedes golpear a su padre. –Dijo Nam pasándole una botella de agua.

–Si Romeo y Julieta pudieron, ustedes también.

–Sus consejos no son los mejores. –HoSeok les dio un zape a ambos chicos y miró a JungKook. –Kook, sólo concéntrate en él, no pienses en los demás.

–Tienen razón. Mi plan A y el plan B será intentar hablar con su padre, si no funciona, el plan C será colarme por su ventana y verlo a él.

–Ese es nuestro chico. –Tae le dio palmaditas en las espalda a JungKook y lograron que se durmiera el resto del viaje.

Una vez que llegaron a Busan buscaron el hotel en donde se hospedarían y bajaron cargando las maletas y a su amigo medio dormido medio inconsciente.

–Bueno, en lo que JungKook hace su plan nosotros podemos asaltar el mini bar de la habitación. –TaeHyung sonrió mostrando el contenido de este, el cual estaba a rebosar de botellas de agua, refresco y alcohol.

– ¿Y si Kook nos necesita?

–No creo Hope, sólo lo pondremos nervioso, es algo que necesita hacer solo.

HoSeok asintió y despertó a su amigo con cuidado, avisándole que ya habían llegado a su destino y que eran cerca de las 6 de la tarde, lo cual significaba que faltaba una hora para que JiMin fuera a su cuarto y se sentara frente a su computador para hablar con su novio.

Y es que con toda la planeación del viaje no había encontrado el modo de decirle a su chico que no podrían tener videollamada porque iba a viajar, no quería estropear su sorpresa, y sabía que si abría la boca iba a confesar todo.

– ¿Tienes la dirección? –JungKook asintió viendo a NamJoon. –Bien, arréglate y ponte más presentable, puedes llevarte el auto.

JungKook se vistió con el mejor conjunto que llevaba, manteniendo su estilo, peinó su cabello rebelde y se aseguró de estar muy limpio y presentable.

–Allah, cuando los otakus se bañan algunos hasta se ven lindos. –TaeHyung le aplaudió a su mejor amigo. –Espero que te vaya bien, recuerda Esponja, el meñique.

–Siempre presente. –JungKook alzó su meñique a modo de broma y se fue después de despedirse de sus amigos.

Iba tan ansioso que no midió la velocidad a la que conducía, por suerte, no sobrepasó el límite y llegó a su destino perfectamente bien. Y ahí estaba, la casa de su novio, justo como se la había descrito, no era la casa de alguien rico, pero sí se distinguía que era de alguien acomodado.

JungKook no podía darle eso a JiMin con su salario, le tomaría un tiempo lograrlo, y poder satisfacer todas las comodidades a las que su Mochi estaba acostumbrado. Por un momento pensó en no bajar del auto y regresar al hotel, regresar a Seúl y hacer como si su plan nunca hubiera existido.

Pero después recordó la sonrisa de su novio, sus preciosos ojitos, su personalidad tan linda y a la vez tan agresiva, y no pudo hacerlo. Ese chico iba a ser suyo, así tuviera que pasar sobre medio mundo.

Se armó de valor y tocó el timbre, esperando pacientemente ser atendido.

Naturalmente quien abrió fue un señor que rondaba sus 50 años, usaba camisa perfectamente planchada, un saco y una corbata. Su pantalón negro no presentaba ninguna arruga, y sus zapatos brillaban tanto que JungKook podría ser capaz de ver su reflejo en ellos.

El señor Park era todo lo contrario a Jeon JungKook, y por esa razón desaprobaba tanto su relación con su hijo.

–Buenas tardes. –Saludó el chico con una reverencia.

–Buenas tardes. Escucha chico, este no es un buen lugar para pedir dinero ni tampoco para vender drogas. –El señor Park lo miró sin emoción alguna, JungKook sabía perfectamente que el padre de JiMin lo había reconocido.

–Se equivoca señor, no vengo a ninguna de las dos cosas. Tengo suficiente dinero en mi cartera, y nunca he tenido contacto con ninguna droga. Mi nombre es Jeon JungKook, soy el novio de su hijo y me gustaría hablar con usted.

–No me suena ese nombre, y yo no tengo hijos. Buena tarde.

JungKook iba a protestar, pero acto seguido el señor Park le había cerrado la puerta en la nariz. Pensó en gritar y hacer un escándalo ahí mismo para que todos se dieran cuenta de su presencia, pero no quería cagarla más.

El Plan A había fallado, era momento del Plan B.


– ¿Quién era papá? –Preguntó un rubio bajando las escaleras una vez que su padre había cerrado la puerta.

–Un chico, vino a preguntarme sobre una dirección porque se perdió. ¿Ya estás listo para esta noche? –JiMin soltó un suspiro y asintió. –Bien, sube a tu habitación, yo te llamó.

JiMin se tiró a su cama una vez que llegó a su habitación, él juraba haber escuchado la voz de su chico, pero era imposible, él estaba en Seúl, posiblemente llegando de la escuela con su mochila cargada de libros.

Él admiraba a su novio, trabajaba desde las 6 am de cajero y acomodador en un supermercado, y después entraba a clases a la 1 pm, adelantaba todo lo que podía y regresaba puntualmente antes de las 7, listo para su videollamada con JiMin.

JiMin muchas veces le dijo que descansara, pero JungKook ya se había acostumbrado a su atolondrada vida.

Buscó su teléfono y entró al chat de JungKook, le mandó un mensaje disculpándose porque ese día no podría conectarse, debido a que a su padre se le había ocurrido la brillante idea de tener una cena con uno de sus compañeros de trabajo y con el hijo de este.

Y claro, JiMin tenía que arreglarse y estar presente, aunque él prefiriera quedarse en pijama y hacer un Netflix Party con JungKook.


JungKook releyó el mensaje de su Mochi unas tres veces, por primera vez estaba contento de que no harían una videollamada, porque así su plan podía seguir su curso.

En cuanto llegó sus amigos lo bombardearon con preguntas, él relató a detalle todo lo que pasó, terminando el relato con una intervención de Tae quien quería pegarle al señor Park.

–Volveré hoy en la noche, pero iré con el traje que empaqué. Iré lo más presentable que pueda, hasta que me parezca a uno de esos chicos riquillos de las revistas.

–Personalmente no apoyo esa idea. –Dijo Nam. –JiMin te ama por ser tú, pero si así puedes comprar al padre, adelante.

–Intenten no ponerse tan ebrios, porque si esto no funciona los necesito mañana para el Plan C.

–Sabes que funciono mejor ebrio. –Tae sonrió.

–Eres capaz de tirar la puerta de la casa de JiMin y sacarlo como costal de papas. –Dijo HoSeok rodando los ojos.

–Bueno, pero al menos tendríamos al chico.

JungKook miró impaciente su reloj hasta que este dio las 9 de la noche, JiMin debería estar en plena cena, esperaría a que dieran las 10 para volver a hablar con su padre, con suerte el señor habría tomado y sería más accesible.

Aunque dudaba que el señor Park hubiera probado el alcohol alguna vez.

Llegada la hora subió al auto de NamJoon y viajó más tranquilo, replanteando lo que iba a hacer y decir. Se bajó del auto y revisó todo su aspecto.

Su traje no era caro como el del señor Park, ni el auto tan genial como el que seguramente pertenecía a su socio, pero no se veía mal, nunca pensó que estaría vistiendo algo así, además de su graduación y su boda.

Pero por JiMin era capaz de salir a correr desnudo.

Tocó el timbre y esperó en una postura relajada pero que él consideró elegante, no pasaron ni tres minutos cuando la puerta fue abierta por el señor Park de nuevo.

– ¿Tú otra vez? Muchacho, ya te dije que no tengo ningún hijo.

–Señor Park, sé que está mintiendo, sé que tiene dos hijos de hecho, Park JiMin y Park JiHyun. Y el chico que amo vive aquí, y duerme en aquel cuarto. –Alzó su mano y señaló la ventana de la izquierda. –Sólo le pido que me escuche por favor.

–Bien, te escucho.

–Mi intención no es ofenderlo, ni nunca lo fue. Yo no controlo mis emociones y sentimientos por JiMin, lo amo, me enamoré de él como nunca antes. Y sé que él me corresponde, lo veo en la sinceridad de sus ojos cuando me mira, a pesar de que sea a través de una cámara. Creo que usted comprende ese sentimiento de querer entregarle todo a alguien. –El señor Park asintió. –Pues es lo que yo siento cada que veo a JiMin, quiero estar a su lado en las buenas y en las malas, ser su soporte, ser su mejor amigo, quiero ser su compañero de vida. Señor Park, quiero casarme con su hijo.

–Comprendo tus palabras Jeon. –JungKook sintió un atisbo de esperanza empezar a crecer dentro de él. –Pero JiMin está comprometido con Min YoonGi, así que su relación no tiene futuro, no lo tuvo desde el principio. Buenas noches.

Y una vez más JungKook estaba parado frente a la madera de caoba de la puerta, con sus esperanzas e ilusiones en el piso.

¿Su Mochi comprometido?

Sabía quién era YoonGi, era un amigo de la infancia de JiMin, el cuál vivía eternamente enamorado de Kim SeokJin. El compromiso de ambos no sólo obligaba a JiMin a separarse de JungKook, también obligaba a YoonGi a renunciar a Jin.

No podía permitir eso.

En un arrebato caminó alrededor de la casa hasta que se posicionó debajo de la ventana de JiMin, necesitaba mucho hablar con él, o por lo menos abrazarlo y llenarlo de besos.

Como pudo se las arregló para subir hasta el balcón de su ventana, tenía las cortinas cerradas, pero por estas se alcanzaba a filtrar la luz, sólo esperaba que quien estuviera en la habitación fuera JiMin y no alguien más.

Tocó con cuidado la ventana y le hizo una señal a JiMin de que no hiciera ruido, ya que estuvo a punto de gritar en cuanto vio a JungKook parado afuera de su ventana.

Cerró la puerta de su cuarto con seguro y permitió que su novio ingresara a su habitación.

– ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar trabajando? ¿Y la escuela? Kook, no puedes hacer eso.

JungKook tiró de su mano con cuidado y lo abrazó, procurando transmitirle todo el cariño que sentía al verlo en persona después de seis meses.

–Adelanté trabajos en la universidad, así que me dieron una semana extra, en el trabajo pedí permiso, y como me debían una semana de vacaciones me lo dieron. Sólo quería venir a verte.

JiMin sonrió inconscientemente, y es que no podía creer que JungKook estaba en su cuarto, que había viajado 300 kilómetros para verlo, sentía unas inmensas ganas de llorar, pero no quería asustar a su Kookie.

– ¿Por qué vienes de traje?

–Ah, eso. –JungKook hizo una pequeña mueca. –Hablé con tu padre hace diez minutos.

– ¿De verdad? –JiMin lo miró asombrado. – ¿Qué le dijiste y qué te dijo?

–En resumen, le dije que aceptara mi relación contigo, y me cerró la puerta en la cara, dos veces.

– ¿Dos veces? –Kook asintió. – ¿Tú fuiste el chico que vino hace rato? –Otro asentimiento. – ¡¿Y por qué no me avisaste?!

–Mi plan era hablar con tu padre primero y después verte a ti. Quería darte una buena noticia, pero en vez de eso me enteré que ya te comprometió con YoonGi.

–Yo no quiero, y YoonGi tampoco. Por fin había logrado algo con SeokJin, e iban bien, de verdad se ven felices juntos. Pero ahora su padre y mi padre nos quieren obligar a casarnos. Dicen que ese era su plan desde que ambos nos declaramos homosexuales.

–Pues eso no va a pasar. –JungKook lo miró decidido. –Tú mereces ser feliz con quien tú quieras, y ellos dos merecen ser felices juntos.

–Yo quiero ser feliz contigo.

–Si me permites seguir a tu lado prometo que haré todo lo que pueda por que así sea. No puedo darte la vida a la que estás acostumbrado, pero puedo entregarte todo lo que soy y lo poco que tengo.

–Tú eres más que suficiente.

JungKook sonrió y tomó las mejillas de su novio para darle un beso. Los labios de JiMin eran una de las cosas que más amaba desde que los había probado, y no paraba de pensar en cómo se sentiría volver a tenerlos contra los suyos.

Y era la gloria misma para ambos, porque ambos se complementaban de un modo que casi nadie entendía, era como si hubieran estado destinados a estar juntos desde el día que nacieron.

E iban a pelear por ello juntos.

–Mañana vendré a verte. –Dijo JungKook una vez que se separaron del beso.

– ¿Saldremos a algún lado?

–Bueno, eso dependerá de ti, vendré a eso de las 10 am.

–Kook, a esa hora estoy despertando apenas.

–Te ves hermoso recién despierto, por eso elegí esa hora. –Tomó las mejillas de su pequeño Mochi y lo lleno de besos. –Te amo.

–Te amo Kook. –JiMin sonrió, pero borró su sonrisa cuando logró distinguir los pasos de su padre subiendo las escaleras. –Debes irte, te veo mañana.

–Nos vemos mañana. –JungKook bajó con cuidado del balcón y fue seguido por los ojos de JiMin hasta que ingresó al auto.


– ¿El Plan C es llevarle serenata? –Preguntó TaeHyung incrédulo.

–Algo así. –JungKook terminó de mandarle mensaje a YoonGi. –YoonGi va a distraer al señor Park mientras yo me cuelo a la casa y voy con JiMin.

– ¿Y si el señor te ve antes?

–Bueno, yo voy a llegar a JiMin de un modo u otro.

– ¿Y dónde entra la parte de cantarle? –Preguntó HoSeok.

–En la parte en la que debo subir por su balcón, así que voy a ir cantándole mientras subo y me meto a su cuarto.

–Rómpete una pierna.

–NamJoon, quien le va a romper una pierna va a ser el señor Park. –Dijo Tae negando ante la risa de Kook.

Y es que ya no le quedaba de otra más que tomárselo a broma.

La mañana del sábado el primero en despertar fue JungKook, quien parecía un chihuahua nervioso corriendo de un lado a otro. Sus amigos intentaron una vez más calmarlo, pero en lugar de eso les había contagiado sus nervios.

Quedaron de verse con YoonGi una esquina antes de la casa de JiMin, JungKook no requería tanto tiempo para lo que iba a hacer, pero era indispensable que el distractor fuera YoonGi, ya que el señor Park lo conocía y le tenía confianza.

–Entonces voy, le hago la plática mientras tú ves a JiMin y cuando me marques ya es mi hora de salida, ¿cierto?

–En dado caso de que no haya un contratiempo, sí, es eso en teoría.

–Tengo el presentimiento de que algo puede salir mal. –Dijo YoonGi, y es que había tantas cosas, que le era imposible numerarlas.

YoonGi tocó el timbre de la casa y esperó a ser atendido mientras JungKook caminaba a su posición, en cuanto escuchó como la señora Park abría la puerta y dejaba entrar a YoonGi empezó a subir.

JungKook esperaba que la plática de Min fuera lo suficientemente entretenida como para que no escucharan la pista de la bocina que cargaba NamJoon, y como iba cantando mientras subía.

–Saturday mornin’, jumped out of bed. And put on my best suit. Got in my car and raced like a jet. All the way to you.

JiMin escuchó la dulce voz de su novio afuera de su ventana, contuvo un grito y corrió al baño para peinar un poco su cabello. Había despertado media hora antes, así que su cara ya no estaba tan hinchada ni tenía rastros de baba seca. Decidió quedarse en pijama y sin arreglarse porque JungKook le había dicho que así le gustaba, y él quería ver feliz a su chico.

–I hate to do this, you leave no choice. Can’t live without him. Love me or hate me, we will be both. Standin’ at that alter. Or we will run away. To another galaxy, you know. You know he’s in love with me. He will go anywhere I go.

JungKook llegó al balcón y como la noche anterior tocó la ventana, tenía los nervios a flor de piel, pero estaba decidido, sabía que un solo vistazo a su Mochi dulce le daría la fuerza para seguir cantando y decirle todo lo que quería.

Why you gotta be so rude? Don’t you know I’m human too? Why you gotta be so rude? I’m gonna marry him anyway.

JiMin abrió la ventana y miró a JungKook de una forma tan radiante que fue capaz de robarle un suspiro al castaño, y es que nunca iba a cansarse de admirar la belleza y gracia que poseía Park JiMin.

– ¿Por qué estás cantando Rude?

–Sabes que amo esa canción. –JungKook sonrió y entró al cuarto.

– ¿Qué es lo que pasa Kook?

–Necesito que cierres tus ojitos.

–No me gustan mucho las sorpresas. –JiMin hizo un pequeño puchero, pero aun así cubrió sus ojos con sus manos.

–Yo espero que esta sí. –Susurró y se apoyó en una de sus rodillas. –Mochi, tenemos tres años de conocernos, y creo que ambos sabemos lo suficiente acerca del otro. Sé por ejemplo que amas la limonada y que si te diera una jarra de 5 litros no pararías hasta terminarla. –JiMin rió aún con sus manos en la cara. –O que cuando duermes, además de ser la cosita más linda del mundo, sueles cerrar la boca con fuerza, y por eso tienes tu dientecito chueco, el cual adoro.

–Yo adoro tus dientecitos de roedor. –JungKook rió más relajado.

–También hay que reconocer que eres algo torpe, sobre todo cuando tiene que ver con comida, siempre se te anda cayendo.

– ¡Hey!

–Puedes abrir los ojos si quieres. –El rubio obedeció y abrió la boca sorprendido cuando vio a su novio en esa posición. –Esa clase de detalles me hicieron caer muy profundo por ti, y no me arrepiento, en ningún momento podría hacerlo, porque te amo, y amo lo que tenemos. Amo escuchar tu voz decir Kook o Kookie. Amo ver tu cara de recién despierto. Amo ver tus dibujos, que quizás algunos no te dejan satisfecho, pero yo los amo. Amo escuchar tus peleas con JiHyun. Amo que me digas todo lo que piensas. Amo tus audios estornudando o gritando porque encontraste un insecto. Amo que seas tan cariñoso con tus perritos Dal y Dan. JiMin, amo el simple hecho de que respires, de que estés vivo y te hayas fijado en mí.

–Kook… –JiMin dejó escapar un sollozo y se limpió las lágrimas que caían con las mangas de su playera, ni siquiera había sido consciente de cuando había empezado a llorar. –Yo también te amo.

–Vivo en un departamento de estudiante, cuya renta y servicios son pagados por mis padres al igual que mi matrícula, pero sé conseguir mi propio dinero. Trabajo medio tiempo como acomodador y cajero en un supermercado, y con ese sueldo soy capaz de comprar comida y alguna que otra cosa que quiera. Tampoco tengo un auto, me muevo todos los días en autobús. Pero no me importaría cederte lo poco que tengo a ti. Quiero tener la oportunidad de despertar a tu lado, de poderte decir te amo hasta que te hartes de mí, quiero que seas parte de mi familia. Entonces, ¿quieres casarte conmigo Park JiMin?

JungKook alzó con cuidado la pequeña caja de terciopelo negro en donde yacía el anillo de compromiso que le había tomado muchas horas extra de trabajo y varias comidas saltadas.

Sin embargo, JiMin ni siquiera le dio tiempo de ponérselo cuando ya se había tirado sobre él derribándolo en un efusivo abrazo. JungKook correspondió el abrazó y lloró junto a su novio cuando este susurró un “Claro que quiero casarme contigo Kookie”.

El señor Park subió corriendo cuando escuchó el golpe, seguido de un YoonGi que intentaba detenerlo. JungKook juraría haber visto como sus ojos se dilataban por el enojo.

– ¿Puedes ponerme el anillo? –JiMin besó la mejilla de JungKook y lo ayudó a levantarse una vez que se recompuso.

El anillo fue deslizado con cuidado por su dedo anular de la mano izquierda, y JiMin estuvo a punto de volver a llorar de no ser porque notó la presencia de su padre.

– ¿Te vas a casar con este delincuente? ¿Vas a desobedecerme? –El rubio sonrió y tomó la mano de JungKook.

–JungKook no es un delincuente. Es miembro del cuadro de honor en su carrera, y va a ser el mejor ingeniero que hayas tenido el placer de conocer. Tiene un trabajo honesto y honrado. Conoce la lealtad y fidelidad. Es divertido y siempre tiene algo que decir para hacerme reír. Me ha consolado más veces a través de una pantalla que tú en toda mi vida. Así que sí, me voy a casar con un delincuente, y no sólo eso, me iré a vivir con él hoy mismo. Y vamos a ser muy felices juntos, sin la presencia de gente que quiera separarnos en nuestras vidas.

El señor Park se quedó en silencio y abrió la boca para hablar, pero ningún sonido salió de esta, simplemente la cerró, se dio la vuelta, y salió del cuarto.

– ¿Soy el único que se quedó sin respirar? –Habló bajito YoonGi, preso del shock porque JiMin nunca se había enfrentado a su padre de ese modo.

–No. –JungKook negó. –Pensé que me iba a matar.

–Tiene un rifle en su oficina. –El castaño vio asustado a JiMin. –Pero mamá le quitó todas las balas, tranquilo. Bien YoonGi, eres libre de ser feliz con Jin.

–Creo que acabo de desarrollar cierto pánico por los suegros.

–Pero los papás de Jin te adoran, son los más ansiosos por que te cases con él.

– ¿En serio?

–Que un rayo parta a mi prometido si no es verdad.

– ¡Hey! –YoonGi y JiMin rieron mientras JungKook se cruzaba de brazos.

–Bueno, entonces me voy, espero verlos pronto y ser padrino de su boda, o los rapo a ambos.

–Eso está asegurado.

JiMin y JungKook prepararon las maletas del mayor con sus cosas importantes y la mayoría de su ropa. También se despidieron de JiHyun, prometiendo que podía ir a visitarlos.

– ¿Puedo llevarme a Dan y a Dal? –Dijo JiMin cargando a ambas perritas.

–Me ofendería si no.

NamJoon, TaeHyung y HoSeok vieron a la pareja salir de la casa con las maletas y las dos perritas y no pudieron evitar emocionarse y llenarlos de felicitaciones.

–NamJoon, TaeHyung, tienen que pagarme.

– ¿Pagarte? –JungKook miró desconcertado a HoSeok.

–Cada uno apostó por qué plan funcionaba, yo aposté por el C.

– ¿O sea que no me tuviste fe con el A y el B?

–Exactamente. –HoSeok sonrió mientras recibía el dinero de sus dos amigos.

–Para que quiero enemigos si los tengo a ustedes.

–Y ahora somos cuatro. –JiMin sonrió subiendo al asiento trasero siendo seguido por JungKook y TaeHyung.

–Pero a ti te adoro y vamos a estar juntos siempre.

– ¡¿Eso significa que no nos quieres y piensas abandonarnos?! –Gritó TaeHyung indignado provocando que JungKook riera.

Jeon JungKook podría no tener la bendición de su suegro, pero tenía a JiMin, tenía tres fabulosos amigos, tenía dos perritas a las que cuidar, y unos padres amorosos.

Podía decir orgulloso que tenía más de lo que necesitaba para ser feliz.

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Dana: Super tolle Geschichte, auch super geschrieben. Nur das Ende war Kacke. Hoffe das es noch einen 2. Teil gibt bzw. folgt

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