誇りと𝙴𝚖𝚋𝚊𝚛𝚊𝚣𝚘 - 𝚔𝚘𝚘𝚔𝚖𝚒𝚗

Summary

El organizador de bodas, Jimin, no puede evitar creer que cada boda que él cree terminará en un verdadero amor, aunque las estadísticas estén en su contra. Eso es lo que lo mantiene en movimiento; a través de las bridezillas, los servicios de restauración desaparecidos y las difíciles bodas. Jungkook no cree en el amor verdadero. Apenas cree en la amistad. Ve las bodas como una pérdida de tiempo y energía, y no tiene ningún problema en decirlo... justo frente a Jimin en una boda que él planeó. Ese debería haber sido su primer y único encuentro... Pero la hermana de Jimin y el mejor amigo de Jungkook se están cayendo el uno al otro. Lanzándose uno contra el otro una y otra vez, hasta que las pasiones a fuego lento se convierten en una noche caliente e inesperada, que termina en un inesperado embarazo. Jimin no quiere decirle a Jungkook, pero tampoco puede ocultarlo. ¿Cómo puede reconciliar su deseo de nunca volver a ver a Jungkook con su responsabilidad moral hacia su hijo por nacer?

Status:
Complete
Chapters:
32
Rating:
5.0 3 reviews
Age Rating:
18+

1. Es una vedad universalmente reconocida

JIMIN


—Cada boda necesita una araña de buena suerte —dijo la madre de Jimin. Jimin respiró hondo, murmurando una plegaria al universo por paciencia. Su madre era una excelente florista, la mejor en Meryville, pero después de treinta años en el negocio, había desarrollado algunas opiniones extrañas en lo que refería a una buena ceremonia. Él a veces consideraba sugerir otra floristería a sus clientes, pero a menos que sus corazones estuvieran puestos en alguien específico, no podía justificar recomendar a alguien que no fuera su madre.

—La pareja no quiere que una araña se esconda en sus arreglos florales. —Jimin trató de explicar con paciencia, de nuevo.

Su madre lo ignoró por completo —La esconderé en la pieza central. Ni siquiera la verán.

Jimin se mordió la lengua. Apenas ella prestara atención a otra cosa, la retiraría antes de que la novia la viera y perdiera su mierda por cuarta vez esa mañana. Sabía que Gretchen iba a dar problemas, había sido una noviazilla desde el principio, pero eso era parte del negocio de planificación de bodas, y Brightside Weddings era su bebé. Incluso con la prevalencia del divorcio en estos días, todas las parejas querían creer que esta iba a ser su única boda, y Jimin no podía dejar de creerlo también.

Incluso cuando trabajaba con alguien en su segunda o tercera boda, no podía perder su esperanza perpetua de que finalmente este sería la única para sus clientes.

El socio de negocios de Jimin y su mejor amigo, Hoseok, eligió el momento perfecto para pedirle a la madre de Jimin los ramilletes para los padrinos. La Sra. Park le dio un pequeño golpecito a la araña de plástico, empujándola más en el centro antes de seguirla.

—Sabes, las arañas en realidad se consideran de buena suerte en las bodas en Inglaterra. —La hermana de Jimin, Joohyun, que no era socia de la compañía, sino su esencial mano derecha, se acercó a él, con la lista de tareas enganchada en el portapapeles que usaban para cada boda.

Jimin sacó la araña de plástico barata del arreglo y la dejó caer en el portapapeles de Joohyun. Ni siquiera parecía real. Era una de esas negras que se podían comprar a granel por unos pocos dólares en Halloween. —Arañas reales. Si se las encuentra en un vestido de novia. ¿Y eso es aún algo que la gente cree? Lo encontró en algún sitio web al azar. Al menos, dejó de agregar cubos de azúcar a los ramos de todos después del enojo de esa novia que era diabética.

Eso había sido antes de que Jimin se hubiera metido en el negocio, afortunadamente. Pero no había logrado que ella sacudiera la cosa de la araña. Lo irónico era, ¿si su madre se encontrara con una araña de verdad en una boda? Ella perdería su siempre amorosa mente.

—Entonces, ¿cómo estamos?

Joohyun se guardó la araña en el bolsillo de la chaqueta y consultó su portapapeles —El pastel está aquí. La fotógrafa está comenzando con las tomas antes de la ceremonia. La novia y las damas de honor están en camino; acaban de terminar con el estilista. Hasta ahora, no hay grandes sorpresas.

Lo que decía Joohyun era cierto, independientemente de los cuatro ataques de nervios de la novia esta mañana. Todo lo que a ella le había molestado había sido menor, más un problema en su mente que en la realidad.

Jimin se mordió el labio inferior mientras observaba la habitación. Habían llegado temprano para decorar, a las cuatro de la mañana, pero todo estaba completo. El lugar tenía reglas estrictas sobre cuándo podían llegar al salón, cuándo podían comenzar a decorar y cuándo podían llegar los proveedores. No era el peor lugar en el que habían trabajado, pero tampoco era el más fácil.

—Deja de preocuparte —Joohyun amonestó—, nada va a salir mal.

—Algo siempre sale mal —dijo Jimin en desacuerdo—. Simplemente prefiero que suceda lo suficientemente temprano como para poder arreglarlo.

—¿Qué hay de la boda Wilton-Hayes? Nada salió mal allí.

Jimin la miró con incredulidad —El padre de la novia apareció una hora antes de la ceremonia, ebrio como una cuba, tuve que cuidarlo en una habitación libre y obligarlo a beber botella tras botella de agua, solo para que estuviera lo suficientemente sobrio como para estar de pie y acompañarla por el pasillo.

Joohyun frunció el ceño —¿Estaba borracho? Pensé que tenía un problema médico.

—Lo tenía. El alcoholismo.

—¿Qué hay de la boda Storey-Loftis?

—Las fotos se borraron porque el padrino y la dama de honor tuvieron relaciones sexuales en el baño.

—¿La boda de Avery-Carver?

—El proveedor entró en trabajo de parto prematuro mientras descargaba el camión.

La boca de Joohyun estaba abierta de asombro —¿Cómo nunca noté nada de esto?

Jimin sacudió la cabeza, apoyando una mano en su cadera y levantando la barbilla con orgullo —Soy tan bueno.

Joohyun le dio un puñetazo en el hombro, riendo —Tú eres el rey de la organización de casamientos.

—Co-rey —dijo Hoseok cuando entró en la habitación—. Esto es una sociedad, después de todo. ¿Ya está aquí la novia?

Joohyun revisó su teléfono —Cinco minutos.

—Perfecto. La fotógrafa ha terminado con los chicos, así que tendrá un poco de tiempo para respirar antes de la próxima sesión de fotos.

Todo fluía suavemente, lo que solo alimentaba la ansiedad de Jimin. Él no se sentiría mejor hasta que algo saliera mal. Hoseok y Joohyun pensaban que estaba un poco loco, pero aún tenían que demostrar que estaba equivocado. Intentó forzar que algo pequeño saliera mal en un par de bodas, cosas que tenían soluciones fáciles, pero no funcionaron. En ambas ocasiones, algo catastrófico había sucedido más tarde (el proveedor empezando el trabajo de parto había sido uno de ellos). Pero si algo pudiera salir mal, (como una de las damas de honor que perdió un pendiente), Jimin podría arreglarlo, y luego confiar en que el resto de la boda saliera bien.

La crisis llegó muy pronto. Diez minutos después de la llegada de la novia, Joohyun fue a buscarlo, prácticamente de puntillas, como hacía siempre que estaba especialmente estresada.

—¿Qué pasa? —Jimin preguntó antes de que ella pudiera abrir la boca. Comenzó a marchar hacia la puerta, Joohyun se dio la vuelta y corrió a su lado.

—Hay un problema con el vestido.

—¿Manchado? ¿Rasgado?

Joohyun abrió la puerta de la sala de preparación de novias y la voz chillona de la madre de la novia le dijo a Jimin todo lo que necesitaba saber.

—Te dije que no comieras esa crema anoche. O el arroz. Siempre has estado gorda. Podrías haber ignorado a tu estómago por una vez, sólo una vez, pero no. ¿Qué crees que hará Kent? Piensa cuando te vea con ese asqueroso colgajo de carne. ¿Crees que quiere casarse con una vaca gorda?

La novia estaba haciendo su mejor esfuerzo para no llorar, y las damas de honor y la fotógrafa estaban a su alrededor con incertidumbre, sorprendidas, claramente incómodas con las palabras de la madre de la novia, pero sin enfrentarse a ella.

—Busca a Hoseok —le dijo Jimin a Joohyun antes de meterse en la refriega.

En todas sus interacciones previas con la novia y su familia, la novia había sido la persona más crítica, mientras que su madre estaba sentada tranquilamente, sin ofrecer una opinión a menos que fuera solicitada. La madre había sido la última persona que Jimin esperaba que causara un problema. Y no importaba cuánto había sufrido Gretchen durante la preparación, no merecía que la hicieran sentir como la mierda el día de su boda, especialmente por su madre.

—¿Cuál es el problema? —Jimin preguntó, esperando que el simple recordatorio de que tenía una audiencia hiciera que la mujer se calmara.

No tuvo suerte.

—Mira esto. —La mamá hizo girar a la novia, revelando la parte posterior del vestido con corsé. Una delgada franja de piel sobresalía de detrás de la pequeña tira de tela que se suponía que la protegía detrás del corsé—. El vestido se ajustaba perfectamente hace dos semanas. Le advertí a Gretchen sobre su dieta. Sin dulces. Sin comidas grasosas. Este es el día más importante de su vida y ella lo arruinó. Sabía que lo haría, pero siempre esperas que sea lo mejor para tus hijos.

La ira se construía en Jimin con cada palabra vomitada de la boca de la mujer. —Fuera —espetó. Las damas de honor y la fotógrafa lo hicieron rápidamente, escabulléndose. Lo había dicho también para la madre, pero no sucedió así—. Esto es inaceptable.

—No tienes que decírmelo. Yo sabía que iba a arruinar esto, pero en el fondo de mi corazón soy optimista. Mantuve la boca cerrada, pensando que todo iba a salir bien. El mundo me ha decepcionado de nuevo. —Ella suspiró pesadamente.

—No —dijo firmemente Jimin—, estás siendo intolerante. Este no es tu día. Es de Gretchen, y lo estás destruyendo.

La boca de la mujer se abrió. —Disculpa, joven. No puedes hablarme así. ¿Dónde está tu mánager? Te despediré.

La calma justa se elevó dentro de Jimin. Prefería que todas las bodas se desarrollaran sin contratiempos, no tener que tratar con personas así, pero era inevitable dado el negocio, y le complacía mucho ponerlas en su lugar. —Soy mi jefe. Estaré encantado de registrar tus quejas y descartarlas.

La piel de la mujer se estaba volviendo de un tono impropio de rojo. —Puedes irte entonces. Ya no requerimos tus servicios.

Jimin reprimió la sonrisa que amenazaba con levantarse. —No trabajo para ti. Trabajo para Gretchen. Y hasta que ella me diga que mis servicios no son necesarios, no me iré. Tú, sin embargo, lo harás. Estás eximida de los preparativos y no serás necesaria hasta las fotos de familia. —Hoseok llamó discretamente a la puerta y entró—. Hoseok te acompañará a los refrigerios y te avisaremos cuando sea necesaria tu presencia.

—¡No puedes echarme! —la mujer protestó, pero sus pies se movieron cuando Hoseok la guió con pericia hacia la puerta con un firme agarre en sus brazos—. ¡Gretchen! ¡Gretchen! Dile a este hombre que me suelte.

La expresión de Gretchen era incierta, pero como no protestó, Jimin no le dijo a Hoseok que se detuviera.

Joohyun se deslizó cuando las protestas se desvanecieron por el pasillo. Dejó una gran caja con un golpe y cerró la puerta a los ojos curiosos de las damas de honor en el pasillo.

—Estás bien —aseguró Jimin a Gretchen—. Esta es tú semana, tu día para celebrar, y no hay nada malo en disfrutar de la comida.

—Pero el vestido... —Gretchen hipó.

Joohyun le alcanzó toallitas desmaquillantes y Jimin frotó la humedad que escapaba de los ojos de Gretchen.

—El vestido estará bien. No eres la primera novia en tener un contratiempo el día de su boda. Pero hay una razón por la que nos contrataste; venimos preparados.

Joohyun colocó las muestras de emergencia de tela y encaje sobre la mesa.

—Todo lo que tenemos que hacer es encontrar uno que coincida, y luego estarás lista. Lo meteremos y nadie más que nosotros lo sabrá.

Gretchen sollozó. —¿Estás seguro?

Jimin se sintió mal por los pensamientos negativos que tuvo sobre Gretchen hasta este momento. ¿Cómo fue su vida cuando crecía bajo esa horrible mujer? No podía culparla por luchar con uñas y dientes por lo que quería el día de su boda. —Absolutamente sí. Ahora, ¿cómo te sientes al dejar que los demás te ayuden?

—No mi madre, ¿correcto? —Su frágil voz casi rompe el corazón de Jimin.

—No tu madre.

Gretchen respiró hondo y asintió.

—Joohyun te ayudará a colocar todo, ¿de acuerdo?

Jimin dejó que las otras mujeres volvieran a entrar, y fingieron que no habían estado escuchando ansiosamente mientras entraban en la habitación. La crisis se evitó, Jimin suspiró de alivio. Ahora, él podía esperar que el resto de la ceremonia fluyera suavemente.

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