𝙲𝚊𝚖𝚊𝚕𝚎𝚘́𝚗狼(𝚂𝙻𝙳1) - 𝚟𝚔𝚘𝚘𝚔𝚖𝚒𝚗

Summary

-Saga LD Libro 1 Jungkook Jeon es un lobo Delta, enviado por el consejo para eliminar a los que rompen las reglas. Lo que le lleva a una existencia solitaria, dejándolo al margen de la sociedad de hombres lobo. Todo lo que Jungkook quiere es encontrar a sus parejas y vivir en paz. Durante una misión, Jungkook se encuentra lo que ha estado buscando toda su vida, uno de sus compañeros. Jimin es todo lo que Jungkook buscaba en una pareja a la que amar y cuidar. Jungkook no podría estar más feliz, o al menos eso piensa. Pero a medida que se involucra en su siguiente misión, Jungkook descubre que las cosas podrían ser más peligrosas de lo que pensaba. El lobo, al que debe eliminar, es su otro compañero.

Status:
Complete
Chapters:
10
Rating:
n/a
Age Rating:
18+

CAPÍTULO 1

—Sé que estás ahí, Chameleon. ¡Puedo olerte! —la presa gritó, jadeando por el agotamiento de ser cazado y de retornar a su forma humana.

«Por supuesto que puedes olerme, cuarto de mierda, ese es el punto de ser un Delta. Por lo menos podía practicar nuevos insultos. Era original, ¿y qué?», pensó Jungkook, acercándose más a su presa, completamente invisible en su forma de lobo que se camuflaba.

—¿Por qué yo? ¿Por qué me cazas? No he sido un salvaje —finalizó el hombre en un susurro, como si en realidad estuviera considerando lo que decía.

«No, no eres un salvaje, pero tienes una línea de víctimas detrás tuyo».

—¿Tiene que ver con el sexo? —gritó el hombre—. Ellos lo querían. Vinieron a mí, no al revés. ¡No soy un violador!

«El hecho de que vinieran a ti para tener sexo, no quería decir que quisieran quedar sangrando por todos los orificios. Ellos no querían ser golpeados, fracturados y maltratados, como pasó. Pidieron clemencia, ¿pero acaso se las diste? ¡Eres un bastardo enfermo!»

Ahora a sólo varios metros de distancia, Jungkook estaba agradecido de que no hubiera nieve. Había nacido para cazar, y aunque era invisible para cualquier ojo de humanos/cambiaformas, era muy difícil.

—¿Quién te hizo juez, jurado y verdugo?

«El consejo». Ese fue el último pensamiento antes de que Jungkook saltara sobre su presa y le arrancara la garganta. Se quedó en su forma de lobo, infringiendo más heridas mortales antes de que el hombre pudiera cambiar a lobo.

Esperó hasta estar seguro de que su presa estaba muerta antes de volver a su forma natural. Corrió a buscar su ropa y equipo antes de vestirse rápidamente y volver donde el muerto.

Jungkook apiló varios troncos juntos antes de alcanzar su encendedor. Inició un pequeño incendio, entonces añadió acelerante para que rápidamente los restos del cuerpo se destruyeran. Afortunadamente, la persecución había ocurrido en una fábrica abandonada, donde la evidencia de un cadáver siendo incinerado podría ser fácilmente ocultada.

Una vez que los restos fueron quemados más allá del reconocimiento y no había ninguna posibilidad de recoger ADN, Jungkook apagó el fuego. Suspiró para sí mismo. Se cansaba a veces de su vida y de las muertes que había causado.

Tenía que ser así. Lo sabía. No había una cárcel que pudiera contener a un hombre-lobo, y él era su forma de justicia. Pero algunas veces; como ahora, después de una agotadora búsqueda, deseaba no haber nacido como un Delta.

Se preguntó cómo se sentiría ser un hombre-lobo normal.

Sus padres y la manada le habían dicho una y otra vez: —Los Deltas son una rareza. Nacer como uno es un gran regalo. Siendo un regalo, o teniendo poder, la responsabilidad de uno siempre es grande y siempre debes recordarlo.

Bueno, tenía que admitir, que eran geniales las formas adicionales de cambio, la forma Chameleon era la mejor. Aunque realmente no cambiaba a uno. Era el nombre coloquial, pretendía ser un insulto. El verdadero nombre, que nadie podía pronunciar desde que se dejó de enseñar griego en la manada, era áüñáôïó. La traducción de áüñáôïó era “discreto, no visible”. Sin embargo, “Chameleon” le valía a Jungkook, también. Eso es lo que era, después de todo, excepto por sus ojos y dientes, pero estos eran bastantes fáciles de ocultar. ¡Simplemente no cazaba con los ojos y la boca muy abiertos!

Había algunos Deltas que no se podían mezclar con el entorno. Tenían que tener colores que se pudieran encontrar en la naturaleza.

No quería decir que algunas flores no tuvieran colores brillantes, pero dentro de lo razonable, debían ser colores que pudieran adaptarse. En otras palabras, no cambiaría pronto a su color rosa brillante. Jungkook podría vivir con eso.

Por lo menos podía controlar cuando tenía un color normal y ser invisible, a diferencia de su olor. El aroma de Delta era un afrodisíaco natural. Trabajaba en los humanos como una feromona muy potente.

Los lobos, por el contrario, tenían un gran sentido del olfato. Poner un Delta a su alrededor era como tirar una bolsa abierta de sangre en un tanque lleno de tiburones. Ellos reaccionaban con sus instintos básicos, con una necesidad salvaje de sexo caliente y apasionado.

Los hombres-lobos se volvían locos cuando olían a un Delta. No importaba si se trataba de una mujer, de un hombre heterosexual o gay, lo querían. El efecto disminuía sobre los lobos apareados y afortunadamente, no afectaba a los cachorros. No es que alguna vez pudieran afectar a cualquier persona menor de dieciocho años. Alfas, Betas, Deltas, y sus compañeros también eran inmunes al olor. Sería difícil hacer el trabajo de la manada, si ni siquiera pudieran hablar con el Alfa o el Beta de la misma, ya que ambos estarían tratando de desnudarlo.

Cada Delta tenía dos compañeros por ahí para ellos. Teniendo en cuenta la adrenalina y el olor único de un Delta, necesitaban dos compañeros que lo mantuvieran en la Tierra para no perder sus mentes.

Sin embargo, hasta que encontrara a sus compañeros, Jungkook tenía pocas opciones de tener compañeros de sexo hombres-lobo, razón por la cual tenia que dormir principalmente con humanos. Eso en sí mismo podía ser difícil a veces. No podía encariñarse, pues no podía dejar que descubrieran que no era humano. Eso dejaba a Jungkook con una sola noche y sin compañeros sexuales en el pequeño círculo de la manada.

Los ancianos explicaban que el mismo olor era necesario para que los Deltas cumplieran su misión en las manadas por dos razones. Una de ellas, porque era imposible acercarse a los miembros de la manada debido a que su olor los llevaba a un frenesí sexual. Si un día Jungkook debía cazar a un miembro de la manada y era amigo de ellos, sus sentimientos por sus amigos podrían nublar su juicio. Lógicamente esto no se aplicaba a cualquier miembro de la manada. Pero realmente la vida de los Deltas era muy solitaria, tenían que vivir a las afueras de la manada. Segunda, la incapacidad de Jungkook para acercarse a nadie para pedir ayuda en la búsqueda de miembros de la manada. El olor a Delta hacía que los hombres-lobos se volvieran locos. No podrían pensar en huir o atacar si estaban salvajemente excitados.

Jungkook terminó de ocultar todas las pruebas, agarró sus cosas y se dirigió a su camioneta. Este trabajo no fue por su manada. Fue por el Consejo de Lobos. Teniendo en cuenta que la mayoría de las manadas no tenían a un Delta, no era raro que lo llamaran.

Normalmente sus trabajos lo mantenían en el Medio Oeste, donde vivía, no en la Costa Oeste, como este. Pensando; mientras hacia su camino de regreso a la camioneta, en el tiempo que gastó en terminar el trabajo, Jungkook decidió registrarse en un motel, agarrar un poco de comida, y descansar.

Había sido una larga persecución, y sería un largo viaje de regreso al centro de Illinois, donde vivía. Finalmente llegó a su camión y saltó. Necesitaba encontrar en la próxima ciudad un motel. Quería darse una ducha más de lo que quería su siguiente respiración. Se sentía sucio, inmundo, y francamente repugnante.




Jimin se sentó en una mesa bebiendo una cerveza con su Beta; Sam, y su Alfa; Donatello. La mayoría de los machos y algunas hembras de la manada estaban aquí bebiendo un par de copas y compartiendo risas después de su partido de fútbol. Era una bonita tradición, una vez al mes formaban una especie de juego para que la manada compartiera. Él y Sam habían estado en el equipo ganador, mientras que su Alfa era uno de los perdedores.

—Oh, Alfa, estoy listo para otra cerveza —dijo Sam, regodeándose. Los perdedores pagaban las bebidas esa noche, como era la tradición.

—Jimin ¿también estás listo? —gruñó el Alfa Donatello.

—Claro, Alfa, si la vas a comprar, yo estoy bebiendo —respondió Jimin con una sonrisa de satisfacción. Donatello se puso de pie y maldijo todo el camino hacia el bar.

—Me encanta cuando pierde —le susurró Sam.

—Sí, pero no empujes demasiado lejos. Recuerda que la última vez que lo hiciste, lo pagaste más adelante.

—Lo sé, pero a veces necesita que le recuerden que no es más que Donatello. No siempre tiene que ser el Alfa, ¿sabes?

—Supongo —dijo Jimin con un suspiro, esperando que las cosas no se fueran a salir de las manos. Un poco de diversión reprendiendo a los perdedores era una cosa. Palabras desagradables y causar problemas era otra. Ellos vieron en silencio el juego de fútbol universitario hasta que Donatello regresó con las bebidas.

—Disfrútenla, hijos de puta —dijo Donatello con una sonrisa mientras le entregaba a cada uno una botella.

—Tenemos los mismos padres, Donatello. No puedo ser un hijo de puta —Sam respondió con una dulce sonrisa.

—No me lo recuerdes —murmuró Donatello en su cerveza.

Gracias a unos aplausos, Jimin miró hacia las mesas de billar donde algunas de las chicas chocaban los cinco y los chicos se quejaban. Sam se volvió para ver la causa de la emoción y se echó a reír.

—Supongo que las chicas los golpearon en la piscina de nuevo.

—Y; sin embargo, nunca se dan por vencidos aunque salgan con los hombros caídos cada vez que las desafían. —Jimin sacudió la cabeza y sonrió. Era agradable sólo pasar el rato, disfrutar de la compañía, y pasar tiempo en manada.




Jungkook se vistió rápidamente después de su ducha. Siempre le encantaba ducharse después de cazar. Se sentía como si el agua eliminara algunas de las cosas que necesitaba hacer para cumplir con su deber como Delta. Una vez que tiró de sus vaqueros sobre sus músculos, se inclinó contra el marco y se secó con la toalla su largo y negro pelo. Se lo dejaba crecer casi hasta los hombros, el largo suficiente para cambiar de apariencia recortándolo en caso de que lo necesitara.

No tenía hambre, ya que había tomado una hamburguesa en el camino, pero era demasiado pronto para irse a acostar.

Jungkook se puso una camisa y unas zapatillas de deporte, luego tomó su billetera, llaves y teléfono celular. Quería ir a ver el agujero de riego local con la esperanza de encontrar a alguien. Sin embargo, tenía que tener cuidado con las pequeñas ciudades. A algunas personas no les agradaba tener hombres gay en su sociedad. Trotando por la calle, podía verlo mejor. En realidad, era un antro. Al abrir la puerta y dar un par de pasos, fue bloqueado por los ojos verdes más hermosos que hubiera visto.

¡Maldita sea! El hombre era impresionante. Jungkook se dio cuenta que realmente se detuvo y se congeló al instante en que sus ojos se encontraron. Se sacudió de vuelta al presente, dirigiéndose hacia el bar.

Raro, nunca le había pasado eso antes, Jungkook pensó. «¡Oh, joder! Hay lobos aquí».

Al igual que el olor lo golpeó, el suyo debió hacerlo porque la barra se quedó en silencio, salvo por los sonidos de los deportes que salían del televisor. Moviéndose lo más rápidamente posible, pero sin hacer movimientos bruscos, Jungkook se dirigió a la puerta. Tan pronto como empezó a escuchar los sonidos frenéticos lujuriosos, se volvió y salió corriendo.




«¡Infierno santo, el hombre es hermoso!» pensó Jimin cuando su mirada se posó en el sueño húmedo de su vida. ¡Tiene que medir por lo menos uno noventa y cuatro! Sintió que su aliento se atascaba, su cerveza se helaba en su lugar a medio camino de su boca.

El dios-hombre parecía tener la misma reacción, congelando sus pasos para mirar a Jimin. A medida que el hombre continuó hacia el bar, Jimin tuvo un buen vistazo de sus anchos hombros, de la espalda musculosa, caderas estrechas, precioso culo y las piernas que parecían más bien troncos de árboles que piernas.

La cabeza de Jimin se sacudió cuando escuchó varios gruñidos procedentes de los miembros de la manada. Su Alfa y Beta miraron alrededor, confundidos hasta que notaron al hombre alejándose de la barra.

—Mierda, tenemos un Delta aquí —dijo Donatello, poniéndose de pie tan rápido que el taburete cayó hacia atrás—. Sam, mantén a todos en el bar durante un rato, y luego asegúrate que vayan directamente a casa. Voy tras el Delta.

Donatello se movió tan rápido que fue el segundo en salir por la puerta después del guapísimo hombre. Jimin siguió a Sam a la puerta para bloquear a los miembros de la manada que querían seguirlo.

—Todo el mundo, cálmese —gritó Sam, apenas alejando a algunos de la manada de la puerta antes de que pudieran salirse. Varios se lanzaban contra Sam y Jimin con fuerza. Tratando de hacerlos retroceder sin herir a nadie estaba mostrando ser una tarea difícil—. Vamos, muchachos. ¡Mantengan su cabeza!

—Guarda mi espalda —gritó Jimin.

—Lo quiero. Sal de mi camino —gritó uno de los testaferros, rodeando a Sam.

—Es un Delta. Contrólense —gritó Sam, agachándose para esquivar un golpe.

—¿Un Delta aquí? —preguntó una mujer.

—Tiene que serlo. ¿Por qué si no todos ustedes lo quieren? —Jimin intentó razonar con ellos—. Cálmense, tómense unos minutos, y todo el mundo vuelva a casa. Órdenes del Alfa. —Contuvo la respiración, esperando a ver que iba a suceder. Cuando la gente empezó a dar marcha atrás, oyó a Sam exhalar como él mismo.

—Jodidamente gracias, esto pudo haberse puesto feo —susurró Sam en voz baja.

—No es una broma —susurró Jimin de espalda. Después de tomarse unos minutos más para asegurarse que todo el mundo estaba calmado, empezaron a dirigirse hacia sus vehículos.

—Tengo un mensaje de Donatello con el número de la habitación del chico. Tengo que ir allá —le dijo Sam—. Tú me acompañas, Jimin.

—¿Yo? ¿Por qué? —Jimin casi chilló.

—Debido a que su olor no te afectó —dijo Sam con una sonrisa de conocimiento.

Sabía algo, sin embargo, Jimin no estaba seguro.




Cuando atravesó la carretera y casi lanzándose hacia el hotel, Jungkook oyó a alguien gritar: —¡Espera, soy el Alfa! —Eso llamó su atención. Aminoró la marcha y se dio la vuelta, mirando al hombre con cautela. Mientras que el Alfa no se veía afectado por el olor de Jungkook, eso no quería decir que el hombre no pudiera ser un completo idiota.

—¿Tú eres el Alfa?

—Sí. Me acercaré lentamente para que veas que no perdí mi mente por lujuria, ¿vale?

—Sí, está bien. Vamos, sin embargo. Quiero entrar a mi habitación —Jungkook respondió. El hombre parecía estar bien. Cuando estaba a un par de metros de distancia, Jungkook asintió y llevó al Alfa a su habitación. Dejó que el hombre entrara y cerró la puerta. Un tirón rápido a las cortinas fundió la habitación casi en sombras—. Lo siento, no era consciente de que había una manada en la zona. Me hubiera presentado.

—Me lo imagino. Soy Donatello Rain, el Alfa de la manada local —el hombre dijo, tendiéndole la mano.

—Jungkook Jeon, Delta de la manada de Kankakee. Estaba fuera por una misión del Consejo. Me detuve a descansar esta noche antes de volver mañana a casa.

—Encantado de conocerte, Jungkook —dijo Donatello, dejando libre su mano—. Mi Beta mantiene a raya a los otros hasta que se calmen y se lancen de cabeza, por lo que deberías estar bien esta noche.

—Así que… ¿Estamos bien entonces? —preguntó Jungkook, a sabiendas que algunas manadas odiaban a los Deltas, matándolos cuando nacían o haciéndolos a un lado. Otras manadas los capturaban por los dones y poder que tenían.

—Estamos bien. No tienes nada que temer de nosotros, Jungkook. Te lo prometo como Alfa. Déjame mandarle un mensaje de texto a mi Beta para que se pase por aquí y le des el visto bueno.

—Gracias, te lo agradezco. No hay manera de que pudiera haber escapado de todos ellos. Soy capaz de poner locos a varios lobos de lujuria pero no de dejarlos atrás —se rio nerviosamente Jungkook.

—Muchacho, ¡qué dolor! Y a mi que me gustaría mantenerlos lujuriosos, estoy seguro.

—Sí, es genial ser un Delta a veces —dijo Jungkook frunciendo el ceño.

—Oye, siento lo mismo por ser Alfa a veces. Uno hace lo mejor posible. Eso es todo lo que debes hacer, de verdad.

—Lo sé, lo sé, ha sido un infierno de cacería. No quería nada más que relajarme y tener un par de cervezas, tal vez echar un polvo. ¿Acaso es mucho pedir?

Antes de que Donatello pudiera contestar, se oyó un golpe en la puerta.

—Sam, ¿todo bien? —le preguntó Donatello después de abrir la puerta—. Jimin, ¿qué estás haciendo aquí?

—Jimin no se vio afectado por el Delta —dijo Sam, compartiendo una mirada de complicidad con Donatello.

—¿En serio? —preguntó Donatello con un tono ridículo.

—¿Y qué? ¿Cuál es el problema? —preguntó Jimin y se detuvo en la puerta cuando vio al sexy hombre del bar. No podía alejar la mirada de él—. Hola.

—Hola —dijo Jungkook, dando un paso más cerca. Agarró el brazo de Jimin y tiró de él hacia la habitación, cerrando la puerta—. ¿Sabes qué soy? —Jungkook no podía creer que este fuera el hombre de la barra. Era el hombre más guapo que jamás había visto.

—Eres un Delta. Me siento atraído por ti. No me estoy volviendo loco como los demás, pero te quiero —dijo Jimin antes de poderse callar—. Lo siento. Yo… yo no sé por qué dije eso.

—Yo sí —susurró Jungkook antes de acercar sus labios hasta Jimin. Era sólo un toque de labios, pero Jungkook sintió la electricidad desde el beso viajar directamente hasta su polla. ¡Nunca se había excitado tan fácilmente!

—Wow —susurró Jimin contra su boca—. Es por eso que todo el mundo quiere tener sexo con un Delta.

—No se trata de que sea un Delta, Jimin —dijo Donatello detrás de ellos—. Sólo Alfas, Betas, y los propios compañeros de los Deltas no se ven afectados por su olor. Jimin, no eres ni un Alfa ni un Beta.

—¿Lo dices en serio? Wow, debí haber hecho algo bien en mi vida. Quiero decir, ¡qué sexy! —respondió Jimin sonriéndole a Jungkook.

—Me alegro que pienses así. —Jungkook se rio entre dientes, liberando a Jimin—. ¿Qué edad tienes?

—Veintidós —dijo Jimin en voz baja—. ¿Está bien?

—Wow… eso es, bueno, eres bastante joven. ¿Estás bien con eso de tener un compañero siendo tan joven? —preguntó Jungkook, dando un paso hacia atrás para mirar al joven, un hombre mucho más pequeño. Tenía que medir solo uno setenta y nueve, y pesar unos sesenta y ocho kilos. Pero el hombre era una preciosidad. ¡Mira ese cuerpo! Jimin era delgado, no flaco, de todas maneras, con hermosos ojos verdes y un angelical rubio cabello.

—Sí, por supuesto —respondió Jimin, que se acercó a Jungkook y envolvió sus brazos alrededor de la cintura del hombre.

Jungkook les dio a Donatello y a Sam una mirada de pánico. Veintidós le parecía tan joven para sus treinta. Además, Jimin era tan pequeño que apenas le llegaba a la barbilla. Midiendo uno noventa y cinco, Jungkook estaba acostumbrado a elevarse sobre las personas. Pero estando acoplado con una persona mucho más pequeña, ¿no terminaría rompiéndolo?

—Está bien, sólo dame un minuto, Jimin —dijo Jungkook, separándolo de sí—. Déjame hablar con tu Alfa antes de hablar sobre ser compañeros, ¿vale?

—¿No quieres ser mi compañero? —preguntó Jimin en voz baja, mirando al suelo. Parecía como si estuviera tratando de no llorar.

—Naturalmente sí. Sólo tengo que lidiar con una cosa a la vez —Jungkook le susurró al oído—. ¿Por qué no te vas a sentar a la cama mientras enfrento esto?

Jimin asintió y se acercó a sentarse en la cama mientras los tres hombres hablaban. Parecía abatido. Jungkook se sentía como una mierda, pero necesitaba tener la cabeza bien puesta antes de hablar con Jimin.

—Sé cuidadoso con él. Estoy bastante seguro que nunca ha experimentado… —dijo Donatello en silencio a Jungkook y Sam asintió mostrándose de acuerdo.

—Gracias por el dolor de cabeza —dijo Jungkook con un profundo suspiro. Descubrió que era joven, virgen, y su compañero, eso no era lo que tenía en mente cuando pensó en echar un polvo esa noche—. Dame tu número de celular en caso de que tenga cualquier problema con tu manada esta noche. Me iré mañana en la mañana.

Donatello le dio su número y grabó en su celular el de Jungkook antes de despedirse. Jungkook cerró la puerta y la bloqueó detrás de ellos. Se dirigió a la cama y se sentó junto a Jimin.

—¿Y ahora qué? —preguntó Jimin, recuperando algo de compostura.

—Ahora hablaremos —comenzó Jungkook—. Soy Jungkook Jeon. Delta de la manada de Kankakee, que se encuentra en el centro de Illinois.

—Soy Jimin Park. —Jimin se encogió de hombros—. No tengo un rango.

—Así que ya sabes que como eres mi compañero te irás, ¿no?

—Claro —contestó Jimin. Lucía sorprendido.

—¿Y estás de acuerdo con ello?

—Sí, será un poco raro. Sólo he estado en esta manada, pero no me queda ningún familiar y no tengo un rango. Pienso que irme a tu manada tiene sentido.

—Vale, así se soluciona una cuestión —dijo Jungkook, tomando una profunda respiración—. ¿Sabes mucho sobre los Deltas?

—Lo fundamental… que puedes cambiar a un lobo invisible, que eres solitario y que te mantienes alejado de la mayoría de tu manada.

—También sabes que tengo dos compañeros, ¿no?

—¿Dos compañeros? —preguntó Jimin asombrado—. ¿Ya tienes al otro?

—No, no lo he encontrado todavía.

—¿Va a ser mi compañero también?

—No estoy muy seguro para ser honesto —dijo Jungkook, rascándose la cabeza, pensando—. Supongo que sí, que se querrán, podría ser. No sé realmente como los otros Deltas lo hacen. Vamos a tener que imaginarlo, ¿vale? —Después de que Jimin asintió, continuó—. Así que ya sabes, soy un solitario. Quiero decir, eso infringe en mí de alguna manera, pero he estado solo desde que tenía dieciocho años y ya no era un cachorro. Doce años es mucho tiempo estando solo, por lo que vas a tener que ser paciente conmigo. No soy bueno interactuando con la gente, así que voy a meter muchas veces la pata.

—Buenos, mis padres murieron hace años, así que medio te entiendo —dijo Jimin—. Y oí lo que decían. No soy virgen.

—Vale —respondió Jungkook, no muy seguro de qué más decir. En su lugar, alzó a Jimin, y levantó al hombre en su regazo para poder ver su rostro—. Igual, vamos a tomar las cosas con calma, y tú me dirás si hago cualquier cosa que no te gusta o que te duele, ¿lo prometes?

—Te lo prometo —coincidió tímidamente Jimin—. ¿Y ahora qué?

—Supongo que si estás de acuerdo con lo que he dicho y si no tienes preguntas, ¿quieres que te reclame?

—Más que nada —se quejó Jimin.

—Eres tan adorable, ¿lo sabías? Eres el hombre más sexy que alguna vez haya visto. No puedo creer que haya tenido la suerte de ser tu compañero.

—¿Yo? ¿Estás bromeando? Eres precioso. Me siento mal por que te ates conmigo.

—No vuelvas hablar de ti mismo de esa manera —regañó Jungkook a Jimin—. Te vi en el bar antes de saber que eras mi compañero. Te quise entonces ¡y ahora eres mío!

Bajó la cabeza y tomó los labios de Jimin con los suyos. No fue un beso suave esta vez. Estaba lleno de pasión, deseo y posesión. Jimin dejó escapar un gemido, y Jungkook aprovechó la oportunidad de deslizar la lengua en su boca. Jimin sabía a fruta dulce, a pasión y a miel. Jungkook se dio cuenta que fácilmente se podía convertir en un adicto a su compañero.

Jimin deslizó las manos alrededor del cuello de Jungkook mientras el hombre exploraba las profundidades de su boca. Al darse cuenta que los caninos de Jimin habían descendido, Jungkook pasó la lengua a través de estos antes de zambullirse en su boca.

Moviendo las manos por el cuerpo de Jimin, empujó el borde de la camisa y rompió el beso el tiempo suficiente para sacarla. Bajando la cabeza, una vez más se cobró la hinchazón de aquellos labios. Sintió la suave piel y los músculos definidos, pero no fue suficiente.

—Bebé, ¿estás seguro de esto? —preguntó Jungkook cuando llegó al botón de los jeans de Jimin.

—Sí, por favor, hazme tuyo —se quejó Jimin contra su boca. Eso fue lo suficientemente bueno para Jungkook.

Jungkook raspó sus dientes suavemente a través del pequeño trozo de piel donde el cuello se unía con los hombros de Jimin.

—Aquí es donde te voy a morder cuando me lo digas, Jimin —susurró mientras liberaba la polla de los pantalones.

Jungkook pasó la mano por la dura carne. Su pulgar acaricio la parte superior donde manchas de líquido pre-eyaculatorio bañaban la cabeza. Se alejó lentamente de Jimin, se puso de pie y tiró de los pantalones y boxers de Jimin por sus piernas. Suavemente empujó a Jimin a la cama, rompiendo el beso para ver a Jimin contra la almohada. Antes de acercarse a pasar la lengua por esa generosidad, Jungkook rápidamente se quitó la camisa, zapatos, calcetines y jeans.

Estaba desesperado por unirse a su magnifico compañero, desnudo sobre la cama. Subiendo por la cama, Jungkook dejó escapar un suave gruñido que hizo que Jimin ampliara sus ojos con sorpresa. A medida que mordisqueaba el cuello de Jimin, Jungkook agarró de nuevo su polla. Él comenzó a acariciar rápidamente a Jimin mientras hundía sus dientes en la suave piel del cuello de Jimin.

Los ojos de Jungkook se cerraron mientras iba a la deriva saboreando el dulce sabor de su compañero a medida que fluía a través de su lengua. Se sintió agradecido al saber que podía hacer esto cada vez que quisiera. Jimin sabía tal como cuando Jungkook lo besó por primera vez, a fruta dulce, pasión y miel. Era un delicioso sabor con el que Jungkook supo que estaría obsesionado por el resto de su vida.

Jungkook abrió los ojos y levantó la cabeza, mirando hacia abajo con asombro cuando Jimin gritó. Jimin levantaba frenéticamente las caderas, empujando contra Jungkook. Se vino, cubriendo la mano de Jungkook disparo tras disparo con su espesa y blanca semilla.

«¡Oh, jódeme!» Esa era la cosa más atractiva que Jungkook había visto. Levantó la mano hacia sus labios, luego con su lengua lamió algunas gotas de la semilla en su mano. Jimin sabía exquisito. Jungkook estaba condenado.

—Se supone que eso aún no ocurriría, ¿verdad?

Los ojos de Jungkook descendieron para enfrentar intensamente a Jimin mientras decía en voz baja esas palabras. Jimin evitó la mirada de Jungkook, su rostro lleno de vergüenza. Estaba molesto por venirse tan rápido, se dio cuenta Jungkook. Podría no ser virgen, pero no tenía tanta experiencia como Jungkook.

—No hay una regla que diga que no y me pareció caliente. Quiero ver esa mirada en tu cara una y otra vez, sabiendo a lo que puedo llevarte.

Jungkook volvió a besar a Jimin y se agachó para agarrar a Jimin de las caderas. Jimin gimió cuando Jungkook presionó juntas sus erecciones y separó las piernas en una invitación para Jungkook. Empujó las piernas de Jimin hasta su pecho, mientras se ponía de rodillas para mirar la estrecha y arrugada entrada de Jimin.

Alcanzó los jeans del extremo de la cama, donde estaba el lubricante, miró a Jimin y separó aún más sus piernas. Jungkook se trasladó rápidamente de nuevo entre las piernas de Jimin, abrió la botella, y puso algunos chorros de lubricante en sus dedos.

Roció un poco por la raja del culo de Jimin antes de cerrar la tapa y tirar la botella sobre la mesita de noche. Miró hacia arriba, a la ruborizada cara de Jimin, para asegurarse de que estaba listo para lo que Jungkook estaba a punto de hacer.

—Jimin, ¿estás seguro?

—Por favor, sí, por favor jódeme —exclamó Jimin.

Jungkook sonrió ante la ansiosa respuesta de su compañero mientras acariciaba suavemente con su dedo la entrada, sintiendo que el cuerpo de Jimin temblaba por la ligera caricia. Jungkook se quejó por cómo respondía Jimin. Deseó poder pasar una semana en la cama; no sólo una noche, antes de regresar a casa. Si Jimin era así de sensible a un dedo, Jungkook no podía esperar para saber cómo respondía su compañero con su polla adentrándose en su cuerpo.

Acariciando en círculo el borde del agujero de Jimin, empujó poco a poco hasta que Jimin estaba casi sin sentido en la cama. Jimin jadeaba, sus piernas temblaban y su cabeza golpeaba de lado a lado contra la cama. La respuesta de Jimin fascinó a Jungkook. Nunca había visto a nadie siendo tan sensible a su toque, y eso que apenas estaba explorando el cuerpo de Jimin.

Sin previo aviso, Jungkook empujó dos dedos dentro de Jimin, y de inmediato los músculos se apretaron alrededor de ellos en señal de protesta. Cuando Jimin gritó, Jungkook se quedó inmóvil, pensando que había sido demasiado duro con su compañero.

A punto de disculparse, sus ojos se agrandaron cuando vio el cuerpo de Jimin temblar mientras gemía con placer. Jungkook observó la cara de Jimin mientras movía sus dedos dentro y fuera del hombre. Se movió lentamente en primer lugar, pero cuando los gemidos de Jimin se convirtieron en jadeos, Jungkook aceleró sus movimientos, añadiendo un tercer dedo.

—Por favor, no me tomes del pelo. Necesito… necesito… —comenzó Jimin a mendigar.

—Sé lo que necesitas, Jimin —susurró Jungkook, tratando de mantener el control para no atacar a su compañero y ser salvaje con él. Jungkook liberó sus dedos y los remplazó con su dura y dolorida polla.

Llevó los muslos de Jimin hasta el pecho y lo vio mientras poco a poco se impulsaba en su compañero. Lentamente, centímetro a centímetro, su pene desapareció en la estrecha vaina de Jimin. Cuando se empujó hasta al fondo y lentamente se retiró, Jimin gritó.

¡Bingo! Punto encontrado. Lo acarició.

Jungkook mantuvo los ojos en la cara de Jimin, mientras se empujaba dentro y fuera del hombre. Sus movimientos se hicieron más rápidos y más erráticos cuando los músculos de Jimin se tensaban en torno a él con cada embestida.

Los gemidos y gritos de placer de Jimin compusieron un orgasmo más rápido que cualquier otra cosa que hubiera experimentado. Sabía que no podía aguantar mucho más. Jungkook tomó la polla de Jimin y la acarició al tiempo que embestía.

Jungkook oyó a Jimin gritar su nombre cuando el caliente líquido llenó el espacio entre ellos, cubriendo su mano. Jungkook acarició a Jimin un par de veces más antes de mover sus manos a las caderas de Jimin en un apretado agarre. Los músculos interiores de Jimin se cerraron sobre su pene, ordeñándolo. Gritó más fuerte de lo que jamás lo había hecho durante el acto sexual, y se vino, llenando a su compañero con su caliente semilla, reclamándolo.

Jungkook se derrumbó sobre Jimin cuando el nudo de su polla se extendió, manteniéndolo dentro de su compañero. Jimin empezó a gemir de nuevo. Por lo que parecieron horas, la polla de Jungkook siguió pulsando, enviando aceleradamente disparos de su semilla contra su compañero, extendiendo su placer.

El orgasmo de Jungkook finalmente cedió al igual que el nudo que lo mantenía dentro de Jimin retrocedió. Pasó la lengua por la mordida de acoplamiento para cerrarla. Después levantó la cabeza para mirar a su compañero. Al darse cuenta que Jimin estaba dormido, Jungkook jaló las mantas que estaban debajo de Jimin y tiró de su compañero cerca a su pecho, colocando las cubiertas sobre los dos. Tomó una profunda inhalación del maravilloso aroma de su compañero.

—Me enamoraré duro de ti —susurró Jungkook contra el pelo de Jimin—. Por favor, ámame también.

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