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𝙹𝚞𝚎𝚐𝚘𝚜交尾ゲーム(𝚂𝙻𝙳2) - 𝚟𝚔𝚘𝚘𝚔𝚖𝚒𝚗

Summary

-Saga LD Libro 2 Jungkook Jeon es un lobo delta, los ejecutores de su especie. Cuando el consejo recibe información sobre un rebelde alfa que tiene como rehén a un humano, Jungkook es enviado a investigar y si fuese necesario, a eliminar al alfa. Su misión sale terriblemente mal y Jungkook es capturado. Sin embargo lo que encuentra cuando se despierta, cambia el curso de su vida. El humano que yace en el cobertizo junto a él, no es sólo la mascota del alfa, es también el compañero de Jungkook. Antes que Jungkook pueda rescatar a Jimin; su lastimado compañero, ambos son liberados por Taehyung, un vampiro y el otro compañero de Jungkook. ¿El problema? Jungkook odia a los vampiros. Atrapado entre un compañero que tiene miedo de él y un compañero al que no se atreve a reclamar, la única opción de Jungkook es huir con ambos cuando el alfa Rodrick los persigue. ¿Podrán aprender a confiar los unos en los otros lo suficiente, antes de que el alfa Rodrick los encuentre? ¿O lo perderán todo incluso antes de darse cuenta de lo que tienen?

Status:
Complete
Chapters:
10
Rating:
n/a
Age Rating:
18+

CAPÍTULO 1

—Jungkook, tienes un mensaje del consejo —gritó Matt desde la otra habitación. Aunque Jungkook amaba al pequeño compañero de su mejor amigo como a un hermano, el hombre; cuando trabajaba, no reparaba en las personas a su alrededor.

—¡Estaba durmiendo, Matt! —gruñó en respuesta—. Estaré ahí en un minuto. —Rodando fuera de la cama, tomó del suelo los pantalones vaqueros que había usado el día anterior, y se los puso.

Al entrar en la sala de estar, tomó el pedazo de papel que Matt le tendía. El hombre ni siquiera apartó la vista de su portátil. Jungkook se frotó los ojos tratando de apartar el sueño antes de leerlo.

“¡Mierda!”

El consejo nunca le daba un descanso de ejercer como delta. Incluso ahora, que estaba con las tareas de construcción de su casa, junto a la de su mejor amigo; Aiden, y sus dos compañeros, el consejo quería enviarlo a investigar a un alfa supuestamente rebelde. Se había mudado unas pocas semanas atrás, cuando su antiguo alfa denunció a Aiden. Gracias a Dios, el compañero de este; Zac, apareció.

Zac era un delta como él, y fue asignado para eliminar a Aiden. Pero cuando se dio cuenta que su presa era su compañero, no pudo seguir con la misión. Después de que Aiden y Zac hablaran, y el primero informara al delta respecto al alfa Issacar, llamaron a Jungkook. Quien inmediatamente contactó con el consejo para reportar las acciones ilegales del alfa. El consejo fue rápido en su decisión. La abrumadora evidencia en contra de Issacar era un tanto vergonzosa para el consejo.

«Supongo que correr por nuestras vidas, tratar con un alfa loco y la creación de una nueva manada no es suficiente para que un delta tenga un pequeño respiro», pensó Jungkook, sacudiendo la cabeza.

Su nueva misión lo llevaría a la costa este, para comprobar las acusaciones sobre el secuestro de un humano por parte de un alfa. ¿Para qué quería un humano?

No tenía ningún problema con los humanos. Realmente no los tenía, ni siquiera conocía a alguno. Pero ¿por qué conservar a uno? ¿Qué tenía de especial ese humano? Empacó sus cosas y se dirigió a la sala de estar para decírselo a Matt. Se aseguró que este lo escuchara, apuntó que se iba y se dirigió hacia su coche.

Recordó que; cuando cumplió dieciocho años y aprendió su papel como delta, había pensado que era malo. Ahora, a los veintiocho, a veces; simplemente, no se sentía digno de los dones extra con los que había nacido. Bueno, tenía que admitir que era genial tener formas adicionales para cambiar, la forma chameleon era la mejor. El verdadero nombre; que nadie sabía pronunciar adecuadamente, ya que actualmente el griego no se enseñaba en las manadas, era αόρατοσ.

Literalmente, significaba discreto, no visible, lo cual facilitaba la caza de los lobos rebeldes o salvajes. Además, los deltas eran siempre los lobos más grandes de la manada. Con dos metros de alto y ciento cuarenta y cinco kilos de peso, Jungkook sabía que destacaba sobre el resto de la manada.

Además era un poco vanidoso, mantenía su cuerpo sin casi nada de grasa y siempre se aseguraba de tener un bonito bronceado. Sabía que nunca sería llamado lindo, incluso con sus ojos verde musgo, pero algunas de las hembras de la manada, lo describían como guapo.

Eso siempre lo hacía reír. Lástima que nunca tuvo ningún interés por los senos. Supo que era gay desde que tenía quince años. La gente se burlaba de él, diciendo que tenía el pelo de una niña. Era rubio y brillante como los rayos del sol, lo solía llevar atado, pero cuando lo dejaba suelto, le colgaba hasta llegar a su culo. Oye, ¿quién dijo que tenía que causar buena impresión? Ser un delta lo mantenía en reclusión, así que hacía lo que le gustaba.

Tras elegir el mejor camino hacia Carolina del Norte, sus pensamientos lo llevaron; nuevamente, a la idea de estar emparejado. Todo lo que siempre había querido era tener a alguien a quien amar y que lo viera como realmente era y no como a un enorme y musculoso cambiaformas, una máquina de matar. Odiaba estar siempre solo.

El olor de un delta era un afrodisíaco natural. Funcionaba en los humanos como una potente feromona. Los lobos, sin embargo, tenían un agudo sentido del olfato, por lo que se volvían locos cuando olían a un delta. No importaba si era una mujer o un hombre heterosexual o gay. Ellos lo querían. Tenía un ligero efecto en los lobos emparejados y por suerte no afectaba a los cachorros.

Los deltas reaccionaban por sus instintos primarios y la necesidad de salvaje, caliente y apasionada de sexo. Cada delta tenía dos compañeros vagando por ahí, ya que dado su elevado nivel de adrenalina y deseo sexual —debido a su olor— necesitaban dos compañeros para controlarse. Los alfas, los betas, el resto de deltas y sus compañeros también eran inmunes al olor. Sería difícil trabajar para la manada si ni siquiera podían hablar con el alfa o con el beta, porque estos estaban muy ocupados tratando de desnudarlos.

Los ancianos explicaron que el olor era necesario para que los deltas hicieran su trabajo en las manadas, por dos razones.

Uno, porque les era imposible acercarse a los miembros de la manada. Si algún día Jungkook tenía que cazar a un miembro de la manada y era su amigo, eso nublaría el juicio del delta. Sabía que tenía sentido, pero todavía lo odiaba. Suponía una vida muy solitaria para los deltas, que vivían en las afueras de los territorios de la manada.

Dos, ayudaba en la búsqueda de los miembros rebeldes. El olor volvía sexualmente locos a los lobos. No podían pensar en escapar o atacar al delta si estaban tremendamente cachondos.

Los ancianos y el consejo se lo repitieron una y otra vez: «Los deltas son una rareza. Nacer como uno, es un gran regalo. Como con cualquier regalo o poder, la responsabilidad es grande y siempre debes recordarlo».

Tratando de deshacerse de sus depresivos pensamientos, puso su canción favorita de su CD favorito. CCR debían tener un lobo en la banda para hacer “Bad Moon Rising”. Siempre ponían una sonrisa en su rostro, y por ahora, cantaría con ellos.




Después de catorce agotadoras horas, se detuvo en un motel de un pueblo cercano a donde el rebelde alfa vivía. Después de instalarse en su habitación, pensaría en su plan.

Este era un trabajo estrictamente de reconocimiento. Reunir toda la información posible acerca de la situación e informar al Consejo al respecto. En este momento se inclinaba por un encuentro cara a cara con el alfa Rodrick.

La historia que rondaba por su cabeza, era que no estaba contento con su actual alfa, lo cual no era cierto. Sabía que la manada del alfa Rodrick no tenía un delta, eso podría trabajar a su favor. Si podía convencerlo de que estaba en busca de posibles manadas a las que unirse, tendría acceso a otros miembros de la manada. Por supuesto, no estaba realmente disponible para una nueva manada, excepto para la manada delta que sus amigos estaban formando.

A Matt; uno de los compañeros de Aiden, se le ocurrió la idea. Matt, Aiden y Zac; el otro compañero de su amigo, y él, habían trabajado día y noche para lograr que la nueva manada estuviera en marcha. El Consejo había dado su permiso para formar la manada delta, estableciendo un territorio para ellos, en las tierras de una antigua manada que se había disuelto. Había estado nervioso por eso. El consejo no era conocido por su capacidad para aceptar el cambio.

Saltando a la ducha, dejó que el agua caliente recorriera sus entumecidos músculos por estar metido en un coche durante tanto tiempo. Pensó en el territorio al que se habían mudado. Parecía extraño que las tierras hubieran sido abandonadas. Al parecer la manada se había disuelto hacía más de treinta años, por alguna razón que el Consejo no les quiso decir. Le gustaba que estuviera a sólo unas pocas horas de Atlanta y era un pueblo fantasma.

Las casas y las tiendas estaban en su mayoría inhabitables después de treinta años de no ser utilizadas, pero la tierra era lo que realmente quería.

Vendió su casa y comenzó a construir una nueva. Sólo esperaban que a suficientes deltas les gustara la idea y que sus compañeros tuvieran variedad profesional. No funcionaría si todos eran genios de las computadoras como Matt.

Zac propuso que las manadas debían pagar por los servicios de los deltas. De esta manera, una persona era el contacto ante el consejo y repartía las asignaciones. Sería Zac, ya que lo nombraron alfa. Además, Matt podía recopilar información acerca de las misiones. Sus habilidades como hacker eran excelentes. No sabía si realmente existían más personas como él por ahí.

Sus pensamientos vagaron a lo feliz que era su amigo Aiden. Había sido su amigo desde que eran niños. Estaba viendo un lado de Aiden que no sabía que existía. Estaba feliz por él, realmente lo estaba. Eso no impedía que su parte celosa ocupara su mente de vez en cuando. Aiden merecía ser feliz. Era un buen tipo.

El papá de Jungkook había muerto cuando tenía diez años, y si bien tenía a su mamá, Aiden siempre había estado ahí para él como un hermano. El padre de Aiden lo había adoptado en cierto modo, llevándolo a acampar y enseñándole cosas que los padres; normalmente, enseñan a sus hijos. Ayudó a construir su relación. Haría cualquier cosa por Aiden sin siquiera pensarlo y sabía que su amigo sentía lo mismo.

Anhelaba una pareja más de lo que anhelaba respirar. Había visto cuan maravilloso era estar emparejado a través de su mamá y su papá. Estaban tan enamorados que incluso tan joven como era, siempre supo que no podía esperar a tener a su compañero. Sabía que había esperado más tiempo que otros; pero no tanto como algunos, para encontrar a su compañero, pero siempre pensó que teniendo dos encontraría a uno pronto.

Sin embargo, al parecer nadie le dijo eso al destino. Sabía que los deltas se sentían más solitarios que la mayoría de los lobos sin pareja, ya que estaban siempre fuera de la manada. No podía decidirse a tener sexo al azar. La idea de ligues al azar o folladas de una noche le ponía los pelos de punta. Después de ver el amor que sus padres se tenían, sabía que eso era todo lo que quería.

Por otra parte, recordó lo que pasó con su madre después de que su padre fuera asesinado. Hacía dieciocho años. Un vampiro se había escabullido en los territorios de la manada y mató a los lobos de uno en uno. La sangre de los cambiaformas era más apetecible para los vampiros que la sangre humana y ayudaba a incrementar su poder. Odiaba a los vampiros con pasión, para él no eran más que sanguijuelas chupasangre. Tomaban y tomaban de todos a su alrededor y no daban nada a cambio.

Algunas manadas no tenían ningún problema con los vampiros y había oído hablar de algunos lobos emparejados con ellos. No podía soportar estar cerca de los pocos vampiros que había conocido, y después de que uno asesinara a su padre, no tendría ningún problema si todos estuvieran muertos.

Al terminar de ducharse, notó que su polla estaba dura. Conocía las razones de su hiperactivo deseo sexual, pero las repercusiones de ello eran difíciles. Como tener una erección la mayor parte del tiempo. Podía hacerse cargo de eso antes de acostarse con su amante, su mano derecha. Llevándose con él la toalla que había usado para secarse, se dirigió a la cama. Arrastrándose bajo las sábanas, se desnudo como de costumbre —no era un gran fanático de los pijamas— y comenzó a imaginar a su compañero perfecto.

Su compañero tendría salvajes rizos rojos, fantaseaba mientras empezaba a masturbarse su polla. Tendría un perfil fuerte, con brillantes ojos verdes. Soñaba con hombros anchos y pectorales marcados, y empezó a gemir frente a las imágenes. Sacudiéndose más rápido, pensó que su compañero tendría abdominales maravillosos y un lindo y firme culo. Su compañero tenía que tener musculosos muslos, y con suerte sería casi tan alto como él.

Se hinchó, casi hasta correrse, cuando se imaginó la polla del compañero de sus sueños, larga y gruesa, con una cabeza en forma de hongo perfecta y sensible al tacto y su semen sabría a gloria. Ese pensamiento empujó a Jungkook al límite, gruñó, disparando su semen por su mano y su estómago. Después de unos momentos, tomó la toalla que se había llevado a la cama, se limpió y se quedó dormido con la idea de su perfecto compañero.




Al día siguiente, a media mañana, Jungkook se dirigió a la casa del alfa Rodrick con su plan elaborado. Minutos más tarde, se detuvo frente al camino de entrada. Tomando una respiración profunda y con la esperanza de que no descubrieran su engaño, cerró su coche y caminó hacia la puerta principal. Llamó a la puerta y esperó, tratando de despejar su mente y mantener la calma.

—¿Puedo ayudarle? —preguntó una mujer de mediana edad, al abrir la puerta.

—Buenos días, señora, estoy buscando al alfa Rodrick.

—Su nombre, joven —preguntó con suspicacia.

—Jungkook Jeon, señora. Me doy cuenta que vengo sin previo aviso, pero si pudiera hablar con el alfa podría explicarlo. Le juro por mi honor que no planeo lastimarla, ni a los suyos ni a usted.

—Está bien, adelante, pero espera en la puerta. Déjame ver si el alfa Rodrick recibe visitas —dijo, caminando apresuradamente al interior de la casa. Jungkook entró en la casa, cerrando la puerta tras él. Miró a su alrededor desde donde se encontraba. Se veía como cualquier casa normal, tal vez con demasiados adornos, pero nada siniestro.

—¿Puedo ayudarlo? —preguntó una voz detrás de él, procedente de otra habitación.

—Hola, señor, estoy buscando al alfa Rodrick.

—Lo has encontrado, pero dime ¿por qué tengo a un inesperado y desconocido delta de pie en mi recibidor? —preguntó el alfa con calma pero con voz firme, emitiendo una seria vibración.

—Voy a explicárselo con todo detalle, pero puedo pedirle que esta conversación se mantenga en secreto, Alfa —dijo Jungkook. Cuando el alfa asintió, continuó—: Estoy buscando una nueva manada. He tenido algunos problemas con mi alfa, por lo que contacté con el consejo y pedí una lista de las manadas que no tenían un delta. He visitado algunas de ellas. Su manada estaba en la lista. Como delta, sabe que no puedo pasearme por la ciudad que tiene una manada local. Lo primero que me gustaría saber es si quiere un delta en su manada —preguntó, dándole nuevamente un vistazo al alfa Rodrick. El hombre lucía como un erudito, un erudito con muchos músculos, por supuesto, pero seguía siendo un erudito.

—No tengo ninguna razón para no querer un delta, pero no estoy diciendo que quiera a cualquier delta. Tendría que estudiarlo detenidamente. ¿Por qué no vienes a mi estudio y así podemos hablar? —respondió Rodrick, dándose la vuelta y alejándose. Jungkook caminó tras él y se dio cuenta que la casa era mucho más grande por dentro de lo que parecía por fuera.

—Agradezco que se tome el tiempo para atenderme, alfa Rodrick. Pido disculpas por imponerme, pero dadas las circunstancias, no quería divulgar que estoy buscando una nueva manada.

—Entiendo —respondió Rodrick, señalando una silla frente a la que él acababa de tomar en su estudio.

—Gracias, Alfa.

—Así que dime quién es tu alfa actual y qué ha hecho para que busques un nuevo hogar.

—Mi alfa parece pensar que el trabajo de un delta es ser el matón a sueldo del alfa. Me castiga por tomar misiones asignadas por el consejo, que; por supuesto, supera la autoridad del alfa. También, me ha ordenado en alguna ocasión cazar a miembros de la manada que no han roto las leyes o que no se han vuelto rebeldes. Cree que debe intimidar a los miembros de la manada que no están de acuerdo con él.

—¿Has informado sobre este asunto al Consejo?

—Sí, Alfa, lo he hecho. Sabe cuánto tiempo se necesita para que investiguen y tomen una decisión. Mientras tanto, he recibido castigos sin cesar por algo por lo que nunca debí recibirlos. No estoy seguro de cuánto tiempo más podré soportarlo.

—No te culpo. ¿Dónde cree tu alfa que estás ahora? —preguntó Rodrick.

—Dejé un mensaje diciendo que tenía una emergencia familiar. Mi hermana vive en la costa este con su pareja. Ella sabe que debe decir que estoy allí si alguien llama, pensé en unirme a su manada, pero ya tienen un delta. —Jungkook esperaba que el alfa no descubriera su mentira descarada. Ni siquiera tenía una hermana.

—¿Estás nervioso, hijo?

—Sí, señor, se puede imaginar cuan malo será mi castigo si mi alfa descubre que estuve aquí.

—Me preguntaba por qué esa declaración no olía como la verdad. No huele como una mentira, claro está, pero no es correcta del todo —Rodrick respondió pensativamente.

—Lo siento, Alfa, pero debe entender el riesgo que estoy corriendo al hablar con usted.

—Sí, lo hago y me doy cuenta de la posición en la que estás. ¿Tienes compañeros para que se unan a la manada?

—No, Alfa, todavía no he encontrado a mis compañeros, por desgracia.

—Es una pena, siempre es bueno tener sangre nueva entrando en la manada. —Rodrick dijo pensativamente—. Te voy a decir una cosa, Jungkook, estoy inclinado a decir que sí, pero para ser justos, me gustaría llamar a mis Betas y que ellos te conozcan.

—Sería un honor, Alfa, gracias —respondió Jungkook con una sonrisa.

—Bueno, dame unos minutos para hacer algunas llamadas y siéntete libre para echar un vistazo por mi biblioteca. —Jungkook asintió justo antes que el alfa diera media vuelta y saliera del estudio, cerrando la puerta detrás de él. Parecía que el alfa Rodrick se había creído su historia, pero sabía que el hombre era inteligente. Tendría que estar en guardia respecto a lo que dijo. Se quedó sentado mientras esperaba a Rodrick, pero le echo un buen vistazo a la habitación.

Al alfa Rodrick definitivamente le gustaba leer o al menos tener una gran cantidad de libros. Todo estaba muy limpio. Su escritorio estaba despejado a excepción de algunas cosas y no había desorden a la vista. Este hombre tuvo la precaución, de no dejar nada personal o algo relacionado con la manada al descubierto. Inteligente. No había forma que descubriera si había un humano secuestrado, si es que lo había.

Sólo podía esperar que le dieran un tour por las tierras de la manada, de esa manera podría registrar el área después. Si tenía suerte, tal vez uno de las betas confiaría en él y le diría más sobre el alfa si no estaba contento con él. Dudaba bastante que le contaran algo a un extraño, a menos que Rodrick estuviera tramando algo realmente horrible.

—Mis betas estarán aquí en diez minutos —dijo Rodrick, regresando al estudio—. Ambos parecían muy entusiasmados ante la posibilidad de tener un delta experimentado en la manada. Eso sería de ayuda en su trabajo, después de todo, ya que una de las funciones del delta es manejar la comunicación con el consejo.

—Por supuesto, Alfa. Manejo eso para mi actual manada, junto con la mayoría de los problemas de seguridad.

—¿En serio? Bueno, eso sería una buena adición a nuestra manada también —respondió pensativo—. ¿Te importa si te hago algunas preguntas básicas mientras esperamos?

—No, Alfa, mi vida es un libro abierto para usted —dijo Jungkook con su mejor sonrisa—. No puedo pensar en nada que no estaría dispuesto a decirle, excepto lo referente a mi manada actual, a menos que estemos de acuerdo con el cambio de manada.

—Entiendo tu reticencia y espero que con el tiempo aprendas a confiar en mí. Siento que la confianza es una de las funciones más importantes de un alfa. Cualquier miembro de la manada debe sentir que puede decirme cualquier cosa —Rodrick respondió con su propia sonrisa.

Jungkook respondió con paciencia a las preguntas del alfa, tratando de mantenerse tan cerca de la verdad como fuera posible. La mayoría de ellas eran las habituales, edad, educación, rol actual en la manada, pasatiempos, conocimientos acerca del área, ese tipo de cosas. Empezó a hacer algunas preguntas más difíciles, más teológicas. ¿Qué es lo que veía en el papel de un alfa? ¿Qué es lo que más le gustaba sobre ser parte de una manada? ¿Qué le disgustaba?

El alfa Rodrick se detuvo cuando alguien llamó a la puerta del estudio. Dejó entrar a dos hombres casi del tamaño de Jungkook, tal vez unos cuantos centímetros más bajos y menos musculosos. Se puso de pie, fueron presentados y estrecharon sus manos. Tuvo que repetir por qué estaba buscando una nueva manada, pero había previsto esto.

—Wow, suena como que tu manada está metida en muchos líos —dijo el Beta que había sido presentado como Jake.

—Puedo ver por qué quieres irte —añadió, el otro beta, llamado Mike.

—Les agradezco su comprensión frente a mi situación. Le dije al alfa Rodrick que he visitado algunas manadas que no contaban con un delta. Ellos no, ¿cómo puedo decirlo amablemente? Aceptan la idea de tener un delta —les dijo Jungkook.

—¿Por qué no? —preguntó Rodrick.

—Ser un delta puede ser muy peligroso y a algunas manadas no les gusta que tengamos dones que no pueden controlar. En una de las manadas que visité me dio la clara impresión que les hubiera gustado tener mi pellejo. Cuando el alfa fue a llamar a sus betas, la puerta de la cocina no estaba cerrada y pude escuchar parte de su conversación. ¡Salí como un infierno de allí!

—¡Oh, hombre! Eso apesta. Aquí no sentimos lo mismo por los deltas —dijo Mike. Hasta ahora, todo el mundo olía a verdad y calma y realmente no le daban ninguna razón para preocuparse.

—El alfa Rodrick mencionó que te encargabas de la seguridad en tu manada. ¿En qué consistía exactamente eso? —preguntó Jake.

—Me aseguraba de que cualquier comunicación de la manada se codificara, en su mayoría ayudando a los miembros de la manada a instalar programas en sus computadoras y chips en sus teléfonos. Ninguna de nuestras comunicaciones podía ser utilizada o grabada. Además, mi actual alfa me mantiene al tanto de todas las situaciones de la manada para darle mi opinión si siento que alguien se está convirtiendo en un problema para la seguridad. He manejado la instalación de los sistemas de seguridad de la manada, así como ser un ejecutor cuando necesitaba serlo. No me malinterpreten, sé que en realidad no es demasiado trabajo para un delta. Sin embargo, el año pasado, a veces, pasé de ser requerido como un guardián para el alfa a un matón. Creo firmemente que va en contra del propósito de un delta y de cómo mis dones deben ser utilizados —les dijo Jungkook.

—Hijo, estoy de acuerdo contigo. Así no es como hacemos las cosas aquí. Somos una manada bastante tranquila —respondió el alfa Rodrick—. No permitimos la violencia doméstica ni el abuso de menores. Nos tomamos muy en serio esas leyes.

—¿Cómo te sientes acerca de los vampiros? —preguntó Mike, esperando la respuesta de Jungkook.

—No soy un fanático. Sólo he conocido a una pareja, pero un delta vive una vida aislada. Si la manada trata con ellos o tienen algunos como compañeros, no voy interactuar demasiado con ellos. Dicho esto, mi padre fue asesinado por uno cuando era niño y además tuve que ver a un vampiro destruyendo una manada. Aunque me doy cuenta que con mi falta de experiencia estando a su alrededor, puedo estar equivocado —dijo Jungkook con un encogimiento de hombros.

—¿Qué hay con los humanos? —preguntó Jake.

—Conocí a unos pocos, me parecieron agradables, pero no soy estúpido. Sé que probablemente no todos los humanos son agradables. Me han enviado a cazar algunos que descubrieron la existencia de los cambiaformas y se plantearon como objetivo en la vida erradicarnos. Aparte de eso, realmente no tengo otra opinión. No sé lo suficiente sobre ellos para tomar una decisión.

—Parece que tienes una naturaleza muy receptiva, Jungkook —dijo Mike.

—Nos gusta eso en nuestra manada. No somos fanáticos o personas con creencias radicales.

—Lo intentaré. Soy un tipo muy tranquilo. Admito que mis opiniones sobre los vampiros no son las mejores, pero no estoy en una misión para eliminarlos a todos. Tienen que entenderme, tenía diez años cuando mi padre fue asesinado por uno y eso se marca profundamente a esa edad.

—Lo entiendo, pero como has dicho, no estás tratando de matarlos a todos. Por eso, diría que tienes una opinión un tanto errada sobre ellos. Creo que todos estamos de acuerdo teniendo en cuenta lo que pasó con tu familia. Todos nos ponemos en tu lugar —dijo Jake.

—Gracias por ser tan comprensivo —dijo Jungkook con una sonrisa.

—Así que, el alfa Rodrick también nos dijo que le diste una excusa a tu actual alfa para ausentarte de la manada. ¿Nadie sabe que estás aquí? —preguntó Mike. Esa pregunta hizo que los pelos en la nuca de Jungkook se crisparan. No quería que descubrieran la mentira, por lo que simplemente asintió.

—¿Cómo te sientes con respecto a reportar cosas al consejo? —preguntó Rodrick, poniendo su mano sobre la rodilla de Jungkook. Su toque sobresaltó a Jungkook, así que se volvió hacia el hombre.

—En general discuto cualquier cosa con el círculo interno antes de comunicarlo al consejo. La situación con mi actual alfa, sin embargo, es extrema y necesita de la intervención del mismo —respondió.

—Así que eres más de la idea de que lo que sucede dentro de la manada se queda en la manada —preguntó Mike.

—Por supuesto. El consejo no está para jugar a los padres por cada pequeña cosa. Pero asesinar a miembros de la manada que no han roto ninguna ley está fuera de los tratos normales de la manada.

—Si una manada o su círculo interno rompen las leyes humanas o las leyes del consejo, sin embargo, ¿no te verías en la necesidad de reportarlo? —preguntó el alfa Rodrick, captando la atención de Jungkook.

—No, no necesariamente. Muy a menudo me gustaría manejarlo dentro de la manada, a menos que; como mi alfa actual, no atienda a razones. —Jungkook se dio cuenta, en el momento en el que habló, que había estado demasiado relajado alrededor de ellos y que se había olvidado que podían mantener a un humano como rehén. Vio un movimiento por el rabillo del ojo y entonces sintió un dolor agudo en su cabeza, y se dio cuenta que había dicho algo indebido cuando todo lo que vio fue oscuridad.

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