𝙼𝚒 𝙲𝚘𝚛𝚊𝚣𝚘́𝚗この心(𝚂𝙲𝚂1) - 𝚓𝚒𝚔𝚘𝚘𝚔𝚖𝚒𝚗

Summary

-Saga CS Libro 1 Jungkook y Jimin han sido los mejores amigos desde que eran niños. Debido a la estricta educación religiosa de su madre, Jimin ha mantenido oculta su homosexualidad, ni siquiera su mejor amigo sabe su secreto. Tras la muerte de su madre, Jimin se ve en la disyuntiva de seguir escondiéndose o contarle toda la verdad a su mejor amigo. ¿Cómo confiesas que toda tu vida ha sido una mentira? Jungkook ha estado enamorado de su mejor amigo desde que era un adolescente. Cuando se entera que Jimin también es gay, todo el amor contenido por años se desata entre ambos en un apasionado fin de semana. Cuando abruptamente Jimin termina la relación y la amistad, Jungkook parte al extranjero con el corazón roto. Al volver se reencontrará con Jimin, pero deberán afrontar un duro reto para estar juntos.

Status:
Complete
Chapters:
10
Rating:
5.0 6 reviews
Age Rating:
18+

CAPÍTULO 1

Jimin Park detuvo su pequeño automóvil en el estacionamiento del cementerio y miró la gran camioneta roja estacionada dos espacios más allá de donde se había ubicado. Sabía que pertenecía a su mejor amigo, Jungkook Jeon.

Jimin y Jungkook eran los mejores amigos desde que podía recordar, y no podían ser más distintos. Físicamente eran como el día y la noche, su amigo era alto, moreno y hermoso, en cambio él era bajo, delgado y pálido.

Socialmente la diferencia era aún peor, los padres de su amigo eran de una situación muy acomodada, poseían viñedos desde hace varias generaciones y producían uno de los vinos más premiados del país. Cuando Jungkook se había graduado en la universidad como ingeniero comercial había trabajado en la empresa familiar, pero las constantes peleas con su padre habían hecho que renunciara y buscara trabajo en una empresa de computación, en donde tenía un cargo ejecutivo. Para tener solo treinta años estaba haciendo una muy exitosa carrera pero su padre aún no le perdonaba su deserción.

En el otro extremo, él era hijo de una madre soltera y lo único que había heredado de su padre, eran su tez clara y sus ojos grises.

Se conocieron siendo compañeros de curso desde pequeños, en una rigurosa, cara y muy elitista escuela católica. La familia de Jungkook no tenía problemas para pagar la colegiatura, pero él había estado becado toda su vida, siempre fue un alumno destacado, tanto que estaba adelantado en sus clases, era un año menor que sus compañeros. Eso sumado a que sufría una enfermedad cardiaca desde niño, lo habían hecho ser siempre bajo, flaco y ojeroso, logrando por años ser la burla y el objeto de abuso de sus compañeros de clase.

Eso fue hasta el día que Jungkook salió en su defensa cuando tenía nueve años, aunque era un niño de diez años su amigo siempre fue alto, de espaldas anchas e incluso un poco gordito. Desde el día que lo tomó bajo su protección, jamás volvieron a molestarlo, y se convirtieron prácticamente en hermanos.

Jimin respiró profundo sintiendo su arritmia.

Maldición. Rezó por que el desfibrilador no le diera un choque en ese momento. Aquel aparato insertado bajo su piel y conectado a su corazón controlaba sus arritmias, cuando su corazón se descontrolaba demasiado aquel infame aparato le daba un choque eléctrico a su corazón. Jimin lo odiaba, probablemente le había salvado la vida varias veces pero cada vez que lo veía era un recordatorio de lo defectuoso que era.

El salto de su corazón le recordó el mal diagnóstico que su doctor le había dado hace unas semanas. Había ido a sus controles rigurosamente, había tomado todas sus medicinas, y aún así la condición de su corazón había empeorado. La junta médica del hospital que seguía su caso se reuniría la semana siguiente para analizar los últimos exámenes a los que se había sometido.

Él todavía esperaba que un nuevo desfibrilador cambiara la situación, pero según los doctores ya no era muy viable y estaban viendo la opción de una complicada e innovadora cirugía que podía ser una opción indicada para él. Si la junta decidía que no era adecuada, lo único que le quedaba era un trasplante de corazón, incluso ya lo habían puesto en lista de espera.

Un trasplante era una opción complicada para él, su tipo de sangre lo hacía poco compatible con posibles donantes. Lo asustaba pensar que si no era operado y no aparecía un donante, le quedaba menos de un año de vida.

Pensó en Jungkook. Debía contarle, había perdido peso y no lo lucía tan sano como antes, él lo conocía y se daría cuenta tarde o temprano, pero temía ver la mirada de lástima en sus ojos. No soportaría ver una mirada así en la cara del hombre que había tenido en su corazón durante años.

Sí, admitió para sí mismo, estaba enamorado de Jungkook, profundamente y desde hace muchos años, desde que era un adolescente. Cuando Jimin tenía quince, comenzó a ver a su mejor amigo con otros ojos. Por su condición cardiaca, él no podía jugar fútbol o básquetbol, pero siempre iba a ver y apoyar a Jungkook en los partidos. En ellos había comenzado a ver el cuerpo de su mejor amigo y admirar sus músculos. Al principio se justificaba diciéndose a sí mismo que envidiaba el cuerpo de su compañero, pero ver el cuerpo de sus compañeras no le producía lo mismo, no lo excitaba de la misma manera.

Por un segundo recordó a su madre y un rubor cubrió su rostro. Ella nunca hubiera aceptado su homosexualidad, así como nunca aceptó la de Jungkook.

Su amigo había tenido el valor de salir del closet a los dieciséis años. A quien primero se lo contó fue a él, incluso antes que a su familia. Fue afortunado de que sus padres lo apoyaran igual que su hermana.

Cuando su amigo dijo la palabra “gay”, una alarma sonó en su cabeza y se dio cuenta que él también era homosexual, la diferencia estaba en que él jamás podría revelarse. Jamás podría haberle contado algo así a su propia madre. Ella era muy apegada a la religión y participaba en la iglesia activamente, una iglesia que consideraba la homosexualidad un pecado.

Así siguió durante años, sufriendo cada vez que veía a Jungkook con un novio nuevo y teniendo novias por las que jamás sintió lo que sentía por su amigo.

Había tenido una novia que había sido especial. Elizabeth. Con ella pensó que “corregiría” su vida. Eran perfectos juntos, y su madre la adoraba, pero cuando llegaban a la parte íntima, no funcionaban. Jimin sabía que era su culpa e intentaba satisfacer las necesidades físicas de Elizabeth, pero llegaron a un punto en que todo se quebró. Siguieron siendo amigos, lo eran hasta el día de hoy.

Jimin se sacudió los recuerdos y recordó la triste ocasión por la que estaba allí. La tía de Jungkook, Lucy, había fallecido en un accidente de tráfico. Había estado en ese mismo cementerio hace solo tres meses, su propia madre había muerto de un ataque cardiaco. Así que sus propios pensamientos lo tenían muy afectado.

Conocía a toda la familia de su amigo y siempre era invitado a las fiestas y fechas importantes. Era típico que donde estaba Jungkook lo acompañaba Jimin. Él era solo con su mamá, no tenía hermanos, ni tíos, ni primos, pero su amistad con Jungkook le había dado toda una parentela adoptada.

Caminando hacia la capilla del cementerio miró al hombre alto y apuesto que lo desvelaba, con su tez blanca y pelo oscuro, tenía una sonrisa simplemente encantadora, cuando su amigo sonreía lo hacía con los ojos, esos profundos ojos oscuros en los que él podría perderse.

Jungkook se acercó a él vestido en uno de sus caros trajes oscuros y lo abrazó con fuerza. Jimin sintió el cuerpo de su amigo y casi gimió, él siempre aprovechaba esos pequeños momentos para aliviar un poco los anhelos de su corazón, aunque solo fuera con un pequeño abrazo.




Jungkook no quería soltar el abrazo, se sentía tan bien sostener a su pequeño amigo. Jimin medía como mucho un metro setenta y dos, al lado de su metro ochenta y tres se veía bajito y delgado, y su pelo castaño claro acentuaba la palidez de su rostro.

Su amigo no lucía bien, para él seguía siendo el hombre más lindo que conocía, pero no se veía sano. Su salud nunca había estado bien, siempre había periodos en los que decaía como ahora, pero él no soportaba verlo así. Le dolía.

Alargó el gesto todo lo que pudo y luego miró los hermosos ojos grises. Esos ojos eran su perdición, siempre lo habían sido.

—¿Cómo estás, cariño?

El sonrojo ante el apelativo cariñoso, no lo sorprendió. Él siempre saludaba a su amigo igual y Jimin siempre se sonrojaba.

—Bien —le respondió con un hilo de voz.

—¿Seguro?

—Sólo algo cansado, no dormí bien anoche.

—Estás más delgado. —Notó también las ojeras pero no quería ser tan incisivo con su amigo.

—Sí, eso creo, no me he pesado.

—¿Tu doctor no dijo nada al respecto?

—Si esa es tu manera de preguntar si me estoy cuidando, sabes muy bien que voy a todos y cada uno de mis controles y también me tomo todas mis medicinas, ¿okey?

Jungkook hizo una mueca antes de contestar.

—Lo sé, no quise molestarte, sabes que no puedo evitar preocuparme por ti.

—Lo siento —le dijo sacudiendo la cabeza—. Sé que te preocupas por mí, es solo que… este no es un buen día, eso es todo.

La mirada triste en la cara de su amigo le dolió, sabía bien que él estaba recordando el funeral de su propia madre. Jungkook detestó a aquella homofóbica mujer, pero fue una excelente madre con Jimin, siempre fueron muy unidos y su muerte fue un golpe muy duro para su amigo.

—Lo entiendo —le dijo y volvió a abrazarlo—. Sabes que estoy aquí para apoyarte a ti también, ¿verdad? —le dijo antes de soltarlo.

—Es tu tía, se supone que yo debería apoyarte a ti. Pero así eres tú, siempre afirmándome en los malos momentos.

—Acá está mi hombro cuando quieras. —Y mis brazos, mis labios, lo que me pidas es tuyo, pensó.

A él le costaba ver sufrir a Jimin, no sólo porque estaba irremediablemente enamorado de él, sino también porque ya lo había visto sufrir demasiado. Había estado presente en sus operaciones, en los post-operatorios, incluso cuando a los trece años le dio un ataque cardiaco en plena clase de Historia.

Ese era hasta ahora el peor día de su vida, y su pesadilla más recurrente. Cada vez que soñaba con aquel día, llamaba a Jimin, fuera la hora que fuera, su amigo ya se había acostumbrado a que Jungkook lo despertara a las tres o cuatro de la mañana para preguntarle cómo estaba.

Jimin suspiró y comenzó a caminar hacia la capilla. Jungkook lo siguió con pasos lentos, quería aprovechar al máximo su tiempo juntos. Desde que se mudó a la capital y su amigo se quedó en la ciudad costera donde se criaron, no se veían tan seguido como lo hacían cuando eran más jóvenes. Sus contactos eran por mail, mensajes de texto y teléfono. Pero para Jungkook nunca era suficiente, sus llamadas telefónicas podían durar horas, lo mismo que sus chats.

—¿Vienes por el día o te quedarás más tiempo? —le preguntó Jimin sacándolo de su ensoñación.

Era viernes, la capital estaba a sólo dos horas de la costa, pero Jungkook había organizado todo para pasar algún tiempo con su familia y amigos ese fin de semana.

—Pedí permiso en el trabajo, así que creo que me quedaré el fin de semana.

—Qué bien… Yo también pedí el día en el hospital.

Jimin era psicólogo, uno brillante por lo que había escuchado, podría trabajar en cualquier clínica o consulta particular, pero prefería trabajar en un hospital público, su trabajo principal era con niños con enfermedades crónicas y sus familias. Nadie mejor que su amigo para saber los sufrimientos de un niño enfermo y él lo admiraba más aún por eso.

—¿Te quedas con tu familia? —Jimin le preguntó.

—No lo sé, las cosas están un poco complicadas con mi papá, así que preferiría pedirte asilo este fin de semana.

Desde que la madre de Jimin murió, Jungkook prefería quedarse en el departamento de su amigo que en la casa de su familia. Las relaciones con su papá no estaban muy bien desde que él renunció a trabajar para la empresa familiar, pero el verdadero motivo es que le gustaba estar con Jimin y saber que dormía a una puerta de distancia lo hacía feliz.

Cada vez que veía la inmaculada cama de su amigo su corazón latía fuerte, recordando las cosas que se imaginaba haciendo allí. Había perdido la cuenta de las veces que se había masturbado pensando en hacerle el amor a Jimin en su cama.

—¿Tu papá sigue molesto contigo?

—No tanto, pero cada vez que me ve, comienza con el discurso de la familia y las responsabilidades… me hace perder la paciencia y terminamos peleando.

—¿Sería tan malo volver a trabajar con tu papá?

—Sí, una vez fue suficiente. Él tiene la escuela antigua y cada vez que le sugería algún cambio me miraba como si no supiera lo que estaba haciendo. Yo estudié y he trabajado duro también, por eso me respetan y me pagan lo que merezco donde estoy ahora.

—Por una parte entiendo a tu papá.

—¿Qué? —Miró a su amigo como si estuviera loco.

—Él te quiere y te necesita a su lado aunque sea muy orgulloso para decírtelo con esas palabras.

—Como sea, prefiero pelear con él en casa de vez en cuando, y no en una oficina de lunes a viernes. —Miró de reojo a Jimin—. No me has dicho si me recibirás en tu departamento.

—Claro que sí, sabes que siempre eres bienvenido.

—Genial. ¿Qué haremos? Podemos salir a tomar algo, prometo no llevarte a un club gay.

Vio como las mejillas de su amigo se teñían de rojo. Él siempre les hacía ese tipo de bromas a sus amigos y Jimin siempre era el que más se avergonzaba. Más de una vez había pensado que a lo mejor su amigo era tan homofóbico como su difunta madre y sólo lo aguantaba por su larga amistad.

Jungkook caminaba unos centímetros más atrás para poder mirar el fabuloso trasero de su amigo. Jimin y su madre vivían en la parte más humilde de la ciudad que se encontraba en una zona de colinas. Desde que era niño su amigo subía y bajaba diariamente aquella zona. El resultado de aquel ejercicio era que a pesar de ser delgado, Jimin tenía unas preciosas y tonificadas piernas y un culo duro y redondeado. Su mayor sueño era tomar las perfectas nalgas en sus manos, besarlas y chuparlas hasta dejarle una marca.

—Oye era solamente una broma.

—Sí, lo sé. Es solo que nunca he ido a un club gay. No me puedo ni imaginar cómo son.

—Son igual que los otros, solo que va mucha gente gay. ¿Quieres conocer uno? Te puedo llevar. —Fue sorprendido por Jimin mientras le miraba el trasero a su amigo—. Y protegerte de paso, porque te advierto que si vas solo, con ese culo hermoso que tienes, no saldrías con tu virtud intacta.

Jimin se sonrojó tanto que hasta sus orejas se colorearon.

—Jungkook, por lo más sagrado, estamos en un camposanto…

—Lo siento. —Esta vez fue su turno para sonrojarse.

Su amigo era católico practicante y muy involucrado en su religión, a diferencia de él que no había vuelto voluntariamente a una iglesia desde que los curas lo echaron del colegio por ser gay. Las únicas excepciones eran los matrimonios, bautizos y funerales. Soportaba las misas, pero ya no comulgaba, si los curas lo creían un pecador, él no les iba a rogar perdón por ser como era.




Jimin aún sentía su cara arder con las palabras de Jungkook, su amigo lo conocía demasiado bien. En menos de cinco minutos, había puesto el dedo en la llaga en los secretos que mantenía para sí. Su salud y su homosexualidad.

Jungkook adoraba sonrojarlo y siempre lo hacía con ese tipo de bromas. Si él fuera hétero quizás se reiría de todos sus chistes tontos, pero en cambio se avergonzaba, principalmente por ser un cobarde escondido en un muy, pero muy profundo closet.

Con su sonrisa pícara Jungkook le dio un empujón cariñoso con el hombro.

—No te enojes conmigo, ya sabes que esto de la religión no me inspira respeto como a ti.

—Siempre me he preguntado si tu… llamémoslo ruptura con Dios fue definitiva. ¿No te queda nada de fe?

—Mi “ruptura” como le llamas, no fue con Dios, fue con los curas. Soy creyente, aunque me creas un hereje.

—¿Hablas en serio?

—Sí, hasta rezo a veces.

La cara de shock de Jimin debió ser obvia, porque su amigo se largó a reír con solo mirarlo.

—Ja, ja, ja. No te veía esa cara de espanto desde el día que te confesé que era gay.

—Creo que esto me sorprendió más. ¿De verdad eres creyente?

—Bueno, al principio cuando pasó todo lo del colegio, sí estaba enfadado con Dios y pensé que perdería la fe, pero después me di cuenta que la iglesia sólo está formada por hombres y ellos son quienes me juzgan, no Dios. Si soy así, es porque él me hizo de esta forma, él me hizo gay.

Jimin detuvo su caminar impactado por las palabras de Jungkook, quien no se dio cuenta y siguió caminando mientras hablaba.

—Así que si alguien debe juzgarme por mis actos, que lo haga Dios, y no un montón de cobardes con falda, que me apuntan con el dedo a mí pero hacen la vista gorda y protegen a degenerados que andan abusando y violando niños.

Jungkook se dio cuenta de que Jimin no estaba a su lado y se giró a mirarlo.

—¿Estás bien?

Sí, sí lo estaba. Con todo lo que él iba a la iglesia, con todo lo que rezaba, nunca nadie le había hecho sentir el alivio que sentía su corazón en ese momento.

Dios lo había hecho así. La vergüenza que sentía era sólo por todo lo que su madre y la iglesia le habían enseñado todos estos años. ¿Estaban ellos equivocados o lo estaba Jungkook?

En el fondo de su mente aún escuchaba la palabra “pecado”. Pero creía en las palabras de su amigo. Quería creerlas.

—Lo siento si dije algo que te ofendiera —se excusó Jungkook.

—No, todo lo contrario, creo que tienes razón. Siempre admiré tu valentía al declararte tan joven, pero creo que te admiro aún más ahora. ¿Por qué nunca antes hablamos acerca de esto?

—No lo sé —le dijo, levantando sus anchos hombros—. Siempre pensé que me veías como un pecador.

—¿Crees que te juzgo por ser gay? —preguntó Jimin impactado—. Porque no es así, jamás lo he hecho.

Jungkook desvió la mirada antes de contestar.

—Honestamente, algunas veces pensé que a lo mejor eras solo un poquito homofóbico —le dijo, juntando sus dedos en un gesto.

—¿Qué? ¿Por qué? ¿Alguna vez hice o dije algo que te ofendiera?

—¡No, claro que no! Es sólo… no sé como explicarlo, es como si a veces te sintieras incómodo a mi alrededor. Dime la verdad, ¿es por las bromas que te hago? ¿O te incomoda tener a un hombre gay a tu lado?

—Jungkook yo… hay algo que debes saber… —Literalmente fue salvado por la campana cuando el llamado al responso sonó—. Podemos seguir esta conversación después. ¿Te parece? —le dijo antes de que ambos entraran a la capilla.

Jimin estaba impactado. ¿Homofóbico? ¿Cómo le explicaba? ¿Cómo le decía que se sentía incómodo porque él lo excitaba? Suspirando comprendió que había llegado el momento de confesarse con su amigo.




Sabía que Jimin tenía que decirle algo, lo conocía demasiado bien y sabía que algo lo estaba molestando y no era reciente.

Hace ya un par de años que sabía que a Jimin algo lo inquietaba y lo que fuera, estaba relacionado con su homosexualidad. Siempre había temido que Jimin se alejara de él por ser gay, su formación católica era fuerte y lo que le dijo antes era cierto, había momentos en los que su amigo se sentía incómodo a su alrededor.

Suspirando miró a su alrededor, la iglesia estaba llena de su familia. Jungkook era descendiente de italianos por ambos lados de la familia, y su parentela era numerosa, cariñosa y ruidosa.

En un contraste casi increíble, Jimin estaba solo con su mamá. Ella había nacido y se había criado en otra región del país, al quedar embarazada muy joven y soltera, su familia la había echado de la casa. Orgullosa como era, partió lejos y jamás volvió a saber de ellos, para desgracia de Jimin, quien tras la muerte de su madre no tenía a nadie, estaba solo en el mundo.

Miró a Jimin y sonrió. Su amigo no estaba solo. Lo tenía a él. Los amigos son la familia que uno escoge y Jimin lo había elegido a él.

Recordaba la primera vez que su amigo fue a su casa cuando tenían cerca de diez años. El pobre había estado impactado. Su casa siempre era una locura, con sus padres, su hermana o él mismo gritando a todo pulmón. Tras recuperarse del asombro, Jimin había estado fascinado con su familia y ellos prácticamente habían adoptado a su amigo.

Jimin había sido parte de cada evento familiar a su lado, divirtiéndose y a veces como el día de hoy, sufriendo con ellos.

Cuando Jungkook salió del closet toda su familia asumió que Jimin era su pareja, llevaba años desmintiéndolos, pero nadie quería escucharlo. A él le habría encantado que así fuera, pero su amigo era heterosexual y Jungkook se conformaba con otros hombres.

No habían sido demasiados, él nunca fue muy promiscuo y siempre buscó a alguien que pudiera llenar su corazón como Jimin lo hacía. Siempre buscaba algo de su amigo en sus novios, a veces los ojos claros, otras veces la calidez, y sin duda su trasero, ni siquiera miraba a un hombre que no lo encendiera al ver su culo.

—Hola cara de mono —lo saludó su hermana Renata sentándose a su lado.

—Hola bruja. —Jungkook se agachó a besar la mejilla de su hermana menor.

Él amaba a su hermana, apenas se llevaban cuatro años y eran los mejores amigos del mundo, no había nada que no le contara a Renata, era la única que conocía sus sentimientos por Jimin.

—Hola Jimin —saludó a su amigo besándolo en la mejilla.

—Hola Re, ¿cómo estás?

—Bien, terminando mi tesis, ¿y tú? Te ves más delgado.

—Sí, eso me han dicho. —Jimin se sonrojó un poco.

—Ya cállense los dos, va a empezar la misa.

Jungkook se reprendió internamente, él sabía que su hermana y Jimin se querían mucho, pero siempre le provocaba un poco de celos su relación. Renata tenía una fascinación por Jimin que la llevó a estudiar Psicología, igual que su amigo, y una de sus peores pesadillas era que Jimin llegara a enamorarse de su hermana. No podría soportar algo así, egoístamente lo quería para él.

Se habían sentado en la parte trasera de la iglesia, siempre lo hacía para evitar estorbar cuando los demás iban a comulgar.

Miró hacia adelante y vio a sus padres, que estaban cerca del viudo. El hermano de su papá estaba muy afectado por la muerte de su esposa, también vio a varios primos, quienes lo saludaron.

—Mi mamá dice que los espera a almorzar, a ti y a Jimin —le dijo al oído cuando ya había empezado la misa—. Yo tengo cosas que hacer, así que no estaré con ustedes. Trata de no pelearte con mi papá.

Iba a replicar a su hermana, hasta que vio a Jimin muy concentrado en la ceremonia. ¿Cómo podían ser amigos y ser tan diferentes en algunas cosas?




Después del funeral y de despedirse de la familia, Jungkook lo acompañó a dejarle flores a la tumba de su mamá. No pudo evitar que un par de lágrimas se le escaparan, se sentía muy solo desde su partida. Jungkook era lo más cercano a una familia que tenía y él se había ido a vivir a otra ciudad.

Su amigo se acercó silenciosamente y lo abrazó. No le dijo nada, sólo lo sostuvo hasta que dejó de llorar y después lo acompañó hasta el estacionamiento.

—Mi mamá nos espera en la casa para almorzar con mi familia —le dijo Jungkook.

—No lo sé, si es un almuerzo familiar… no quiero incomodar. —La verdad es que se sentía triste y no quería estar solo.

—Sabes bien que no vas a incomodar, Re me dijo que mi mamá nos espera a ambos, además ella te adora, estará feliz de tenerte allí. Eres el hijo hétero que nunca tuvo.

Jimin se tensó con la broma de Jungkook, difícilmente era el hijo hétero de nadie. La mamá de su amigo hacía trabajo voluntario e iba varias veces al mes al hospital donde Jimin trabajaba. Era una dama increíble y sentía que ella lo quería mucho. Desde la muerte de su mamá, Jimin casi la había adoptado como una segunda madre.

—Si estás seguro…

—Segurísimo, vamos. Podemos ir en tu carro y dejar el mío acá.

Jimin miró a Jungkook con cara de asombro.

—Mi automóvil tiene mejor sistema de alarma que el tuyo —le explicó Jungkook—. Además, debemos ir al sur para la casa de mis papás y después debemos volver al norte para ir a tu departamento, no necesitamos los dos automóviles. A la vuelta lo pasamos a buscar.

—Bueno, sólo que tu carro es más cómodo que el mío.

—Tu carro es cómodo. Es como tú, pequeño y acogedor.

Jimin enrojeció con el cumplido y sonrió.

—Dices cada cosa.

—Pero te hice sonreír.

—Siempre me haces sonreír.

Jungkook se giró a preguntarle:

—¿Quieres continuar la conversación de hace un rato?

—Oh, bueno es… yo… podemos hablarlo después.

—Como quieras.

Jimin suspiró mientras echaba a andar el carro. Tendría unas horas más para pensar la mejor manera de contarlo todo.

¿Cómo confiesas que toda tu vida ha sido una mentira?




El almuerzo en la casa de sus padres fue como esperaba. Incómodo. Como él sabía, su hermana no estaba y sus padres habían invitado también a su viudo tío y sus primos, la comida fue tranquila hasta que su primo Max le preguntó sobre su trabajo. La cara de su padre lo dijo todo. De ahí en adelante la tensión se podía cortar con un cuchillo.

Por suerte Jimin notó la situación e hizo la conversación en la mesa más fluida y eso alivió un poco el ambiente. Jungkook miró a su amigo hablar con su mamá y por un momento soñó que él y Jimin eran pareja. No pudo evitar sonreír. Cuando miró hacia su padre vio que lo miraba con el ceño fruncido.

Al terminar el almuerzo todos fueron a tomar un café en el jardín. Jimin adoraba el jardín de su casa, probablemente porque se había criado toda la vida en departamentos.

Pasaron gran parte de la tarde con su familia. Jungkook ya le iba a pedir a Jimin que se fueran cuando su papá le dijo que quería que hablaran a solas.

Antes de que su padre abriera la boca, Jungkook ya esperaba el sermón sobre su trabajo, así que le sorprendió cuando su padre habló.

—¿Estás saliendo con alguien? —le preguntó directamente.

—No. Estoy soltero. —Jungkook estaba desconcertado con la conversación. Su padre nunca le preguntaba por sus novios o su vida sexual.

—¿Tú y Jimin…?

Jungkook negó con la cabeza.

—No te preocupes por eso papá, llevo años diciéndolo, él es hétero, así que no lo vas a tener de yerno.

—Eso espero, no me gusta para ti —murmuró muy bajo, pero Jungkook lo pudo escuchar.

Miró por la ventana a su amigo que sonreía con algo que decía su madre. Sintió que su padre era injusto y no pudo evitar defender a Jimin.

—Para tu información, sería el mejor yerno que pudieras tener. Es un psicólogo brillante, buen amigo, generoso y podría seguir toda la tarde hablándote maravillas de él.

—Vi cómo lo mirabas durante el almuerzo. —Jungkook miró a su papá sorprendido—. No lo hagas hijo, no te enamores de él.

—Pensé que Jimin te agradaba.

—Me agrada, pero si te enamoras de un hombre espero que te corresponda, además… no sería una buena idea, aunque fuera gay.

—¿Por qué no? ¿Por qué Jimin sería inadecuado para mí? ¿Porque no es de tu nivel social? —Jungkook preguntó molesto.

—No me importa su nivel social, no es para ti porque te haría sufrir —le dijo tajante su papá.

—¿Y cómo puedes tú saber eso?

—Porque siempre ha estado enfermo. Él no va a vivir demasiado y vas a sufrir cuando se vaya.

Jungkook estaba impactado con las palabras de su padre.

—¿Cómo puedes decir algo así? ¿Cómo te atreves a decir algo así?

—Porque debes ser realista, ha estado enfermo y en hospitales toda su vida, su madre murió de un ataque con menos de cincuenta años…

—¡Basta! ¡No tengo por qué escucharte! ¡No tengo por qué aguantar esta mierda! —Salió enfurecido hacia el jardín—. Jimin, nos vamos.

—Está bien. —Su amigo le dijo sorprendido.

Se despidieron rápidamente de su familia y salieron de la casa. Cuando Jungkook se instaló en el asiento del pasajero, apoyó la cabeza hacia atrás tratando de contener las lágrimas.

Su amigo no dijo nada mientras iban en su camioneta. Cuando se detuvieron en un semáforo sintió que Jimin le tomaba la mano. Abrió los ojos y vio a su amigo, las palabras de su padre en su cabeza se repitieron y sintió ganas de gritar y llorar. ¿Y si algo le pasaba a Jimin?




El ánimo de su amigo no era de lo mejor y lo llevó a dar una vuelta para que se despejara. Jungkook no le había dicho por qué había peleado esta vez con su papá, pero probablemente era por su trabajo.

Jimin pensó en llevarlo a su playa. Una pequeña parte de la costa a la que no mucha gente iba, a él le gustaba ir a ver el atardecer sin que nadie lo molestara. Pero se arrepintió de hacerlo. Siempre que estaba allí se imaginaba a Jungkook con él, tenerlo en esa playa sin poder ni siquiera tomar su mano sería una tortura.

Finalmente se decidió por llevarlo a tomar un helado. Cuando detuvo su auto frente a la gelatería italiana favorita de Jungkook, su amigo gimió.

—Oh, qué cruel eres. ¡Estoy a dieta! —le dijo Jungkook con una sonrisa.

—¿A dieta? No lo necesitas, estás muy bien. —Jimin miró el precioso cuerpo de su amigo.

—Estoy bien porque evito el azúcar. Ah qué diablos, vamos adentro.

Jimin sonrió, Jungkook podía resistirse a cualquier cosa menos a un helado.

Pasaron el resto de la tarde comiendo helado y conversando. Ellos jamás se quedaban sin un tema de conversación, era una de las cosas que más amaba de Jungkook.

Aún era temprano cuando llegaron a su departamento. Jungkook fue directo a la habitación extra a dejar su bolso y a cambiarse de ropa. A Jimin le encantaba tener a su amigo en su casa, poder hacer cosas juntos y por un momento soñar con que se quedaría con él.

Jungkook volvió a la sala con un pantalón de algodón, polera y un par de havaianas. Se sentó frente a Jimin y cariñosamente lo golpeó con el pie para llamar su atención.

—¿Tienes ganas de hacer algo en particular?

—No, estoy algo cansado, no dormí bien anoche.

—Duerme una siesta, yo puedo ver televisión un rato, o me prestas tu computadora y reviso mi correo electrónico.

—Está donde siempre —le dijo apuntando hacia su computadora—. Pero no creo que sea buena idea la siesta, ya son casi las ocho, si duermo ahora no podré dormir en la noche, y dos malas noches de sueño me van a matar antes que mi corazón.

—No bromees con eso, no me gusta —Jungkook le dijo muy serio.

—Lo siento… ¿Quieres hablar sobre lo que pasó con tu papá?

—No, ¿para qué? Es lo mismo de siempre.

—Parecías muy afectado. Más que otras veces.

—Dijo cosas… que me hirieron.

—Jungkook, tu papá es muy impulsivo, lo que haya dicho estoy seguro de que ya debe estar arrepentido. Además, aún debe estar afectado por lo de tu tía.

—Tú siempre te pones de su lado… —le dijo Jungkook ofendido.

—¡Eso no es cierto!

—Claro que sí, según tú, debería perdonarlo, trabajar con él… ¿Sabes qué creo? Esto es por tus… asuntos pendientes.

—¿Asuntos pendientes?

—Sí, tú manejas esa mierda psicológica mejor que yo, creo que es porque no tuviste padre y todo eso.

Jimin no supo qué contestar, pero Jungkook probablemente tenía razón, él nunca conoció a su padre y siempre había envidiado la relación de Jungkook y su papá.

—No quise que sonara así de duro —le dijo su amigo cuando Jimin se quedó pensando.

—No, no fuiste duro, estaba pensando que tienes razón, me habría gustado tener un padre como el tuyo.

—¿Mandón y malhumorado?

—Que me amara. —Jungkook lo miró con tristeza—. Sé que tu padre es mandón y siempre están peleando, pero yo sé y tú sabes que te ama. Nunca tuve eso y nunca lo tendré.

—Tuviste a tu mamá. Ella te amó, te amó mucho.

—Sí, me amó mucho, es la única persona que me ha amado en mi vida.

—Eso no es cierto, eres mi mejor amigo, yo… ya sabes… te amo.

Jimin sintió a su corazón inflarse, Jungkook nunca le había dicho que lo amaba, aunque sabía que él sólo lo amaba como amigo, escuchar las palabras era maravilloso.

—Y yo a ti, eres el mejor amigo que alguien pudiera tener. A veces no sé qué haría si no te tuviera en mi vida.

Jimin vio que Jungkook se ruborizaba, nunca se le había dado bien a su amigo recibir elogios.

—Por Dios, qué melosos nos pusimos. Y después dicen que el gay soy yo —le dijo Jungkook bromeando.

Jimin enrojeció nuevamente.

—Solo bromeaba —le dijo su amigo tocando su brazo—. Jimin, he estado pensando toda la tarde… Cuando hablamos en el cementerio hoy, me querías decir algo y no pudiste…

—Oh era… Nada en realidad. —Jimin se acobardó.

Jungkook lo miró profundamente, lentamente se inclinó hacia adelante.

—Jimin, sé que algo te está molestando y sé que no es reciente. Sabes que puedes decirme lo que sea. ¿Es por las bromas que te hago? Porque si te hacen sentir incómodo, no lo haré más.

—No, no es eso. Es sobre lo que dijiste, que yo te juzgaba por ser gay… Quiero que sepas que jamás, entiéndelo bien, jamás he pensado menos de ti o te he juzgado…

—Lo sé, Jimin.

—Y no soy homofóbico. Yo… —Jimin se calló antes de decir algo de lo que se arrepintiera.

—Sólo dímelo, lo que sea lo entenderé.

Su amigo lo miraba esperando a que Jimin hablara. ¿Qué pensaría Jungkook de él? Se dio valor antes de decirlo por primera vez en voz alta.

—Jungkook… Soy gay.

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mrsmagoo9847: Very entertaining

glorykengonzi: Perfect book i really loved it soo much enjoyed it alot

Arianna: I absolutely loved it

Jade Corrie: Love this story

dontknowlove26: I can't believe I am so far in the series all ready there is no way it should be almost done 😞 Great read Thank You!

saffiun: Liked the story, easy reading, well written

Blanche: Very good. I turned a boo g eye to the errors as the storyline was very interesting. Love the conclusion.

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패티: Estuvo fuerte el asunto..🥵Por favor que Baek me pase el PDF del libro para invocar incubos..🤭

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