PRIDE~ VKM

Summary

Jungkook quiso a Jimin en el momento que lo conoció, pero Jimin no tenía el aroma de acoplamiento. A regañadientes, Jungkook accedió a acoplarse con otra persona. Cuando recibe una desesperada llamada telefónica diciéndole que Jimin está en problemas, él quiso ignorarla pero no pudo. A pesar de todo, aún tiene sentimientos por Jimin. Taehyung es un león solitario que trabaja para el consejo haciendo cumplir sus reglas. Cuando recibe la llamada del Alfa Jungkook para ir a ver a Jimin, un hombre que desapareció hace tres años, Taehyung accede. Lo que encuentra cuando llega es un terrible desastre y no puede hacer nada más que llamar al Alfa, especialmente cuando Taehyung descubre que Jimin y Jungkook son sus parejas.

Genre:
Romance / Erotica
Author:
Sweetkookmin
Status:
Complete
Chapters:
11
Rating:
5.0 1 review
Age Rating:
18+

Chapter 1

Park Jimin gimió cuando se empujó a sí mismo del suelo de la cocina y se sentó. Se inclinó hacia atrás en la despensa y despejó una mata de pelo ensangrentada de su cara mientras trataba de evaluar los daños —y parecía haber muchos daños.

Le dolía cada centímetro de su cuerpo. No creía que tuviera ningún hueso quebrado —al menos no esta vez— pero eso no significaba que estuviera bien. Podía sentir los golpes que cubrían su cuerpo palpitando dolorosamente y supo que le tomaría días recuperarse.

Jimin realmente se estaba cansando de ser el saco de boxeo para todo el que quisiera desahogarse. No había sido la primera vez que le daban una paliza, y dudaba que fuera la última.

Se estaba empezando a preguntar cuál era el propósito. ¿Cuál era el propósito de sanar si ellos sólo seguirían regresando por más? Jimin no salía y trataba de hacer daño a otras personas. Ni siquiera había dicho algo malo sobre alguien. Jimin dirigía su propio negocio. Trabajaba duro y se esforzaba mucho por ser una buena persona.

También creía en el karma. Lo que lanzamos, regresa de vuelta. Estaba empezando a pensar que el karma no creía en él. En primer lugar, sus padres habían sido asesinados cuando era un niño pequeño. Luego había sido criado por un Alfa de una manada que lo despreciaba por ser un poco diferente. Demonios, el Alfa francamente lo odiaba y lo evitaba tanto como fuera posible. Vivía al margen de su manada, nunca fue verdaderamente aceptado.

Jimin había aprendido a vivir con eso. No le gustaba, pero tenía que escoger sus batallas. Pero cuando un extraño desafió al antiguo Alfa y asumió el cargo como nuevo Alfa, Jimin había pensado que las cosas serían diferentes. Pensó que el karma finalmente le sonreiría.

Dios, había estado tan equivocado.

No sólo no había cambiado absolutamente nada, sino que se había puesto peor. El nuevo Alfa era la pareja de Jimin. Jimin lo sabía, y Jungkook Jeon también lo sabía. Simplemente, Jungkook no quería tener nada que ver con Jimin. Y Jimin podría haber sido capaz de vivir con eso, mantenerse al margen de la manada y mirar a su pareja desde lejos. Incluso había hecho eso por meses, sólo mirarlo, esperando y esperando.

Y luego Jungkook trajo a casa a su prometida. Jimin había escapado después de eso. No se quedaría a ver a su pareja casarse con alguien más. Le deseó a Jungkook toda la felicidad del mundo. Sólo no se quedaría alrededor para verlo florecer cuando no era a él a quien su pareja le daba todo su afecto. Eso podría parecerle infantil a mucha gente, pero en ese momento a Jimin no le importaba.

Había escapado tan lejos y rápido como había podido hasta que encontró un lugar en donde establecerse. Había pagado por el lugar, usando lo último de la herencia de sus padres. Podría haber sido una granja destartalada a kilómetros de la ciudad más cercana, pero era suya. Un lugar a donde podía llegar, donde no tenía que preocuparse de que nadie lo aceptara. Un lugar en donde podía cerrar la puerta principal y dejar al mundo atrás.

A menos que el mundo se estrellara en la puerta principal.

Así que, aquí estaba, sentado en el piso de la cocina, una vez más hecho un sangriento doloroso desastre. Si pudiera cambiar, Jimin les habría enseñado a los matones del pueblo lo que significaba meterse con un león shifter1, pero incluso eso se lo habían negado. Jimin nunca había sido capaz de cambiar, ni siquiera cuando lo golpeó la pubertad, como al resto de la manada.

Tal vez él estaba roto, como todo el mundo creía que lo estaba. Jimin ya no lo sabía. Enumeró en su cabeza todas las cosas malas en su vida. Tenía extraños y ridículos sueños. No podía cambiar. Su manada y pareja no lo querían. Y era el chivo expiatorio para quien sintiera rencor.

¿Cuál era el propósito? ¿De verdad?

Jimin suspiró y lentamente se rodó a sus manos y rodillas. Tan cuidadosamente como pudo, Jimin se puso de pie. Se agarró al mostrador cuando se tambaleó un poco. Sabía que había sido golpeado en la cabeza más de un par de veces. Su cabeza estaba palpitado, y su visión era borrosa. Jimin estaba bastante seguro de recordar, en un momento dado, una bota golpearlo en el rostro. Podría equivocarse. Todo estaba algo revuelto después de cierto punto.

Una vez que sintió que podía moverse sin caerse, Jimin bajó por el pasillo hasta su dormitorio, poniendo sus manos en la pared como apoyo para estabilizarse mientras caminaba. Cuidadosamente se sacó su desgarrada y sangrienta ropa y la lanzó en la cesta de la ropa sucia una vez que llegó a su habitación.

Después de encender la ducha, esperó a que el agua se calentara antes de lentamente entrar, cuidadosamente evitó mirarse en el espejo del baño. No quería saber cómo lucía en ese momento. No quería recordar en lo que se había convertido su vida.

Jimin se lavó gentilmente desde la cabeza a los pies, haciendo una mueca cada vez que la toalla en su mano se movía sobre un lugar especialmente dolorido. La mayor parte de él estaba dolorida, pero algunas áreas eran peores que otras.

Jimin trataba de decirse a sí mismo que había tenido suerte esta vez. No había huesos rotos. Había habido más de uno en el pasado. Incluso ahora, caminaba cojeando por una pierna quebrada que nunca sanó apropiadamente. No era como si pudiera ir al hospital local y obtener atención médica. Él era un shifter. Tenía que sanar por su cuenta.

La mayoría de su especie sanaba cuando cambiaban. Ya que él no podía cambiar, Jimin no podía sanar apropiadamente. Él tenía que sanar como lo hacía un humano. Ni siquiera podía cambiar para protegerse a sí mismo. No tenía garras, afilados dientes, ni siquiera la velocidad de un león. Para todos los efectos, él era humano.

Excepto, que no lo era.

Jimin apagó la ducha y salió. Después de secarse, se volvió para finalmente mirarse en el espejo del baño. Jimin hizo una mueca. Se veía como la mierda. Grandes hematomas morados y abrasiones estropeaban la mayoría de su cuerpo.

Un lado de su rostro estaba inflamado. Jimin pensó que quizás su pómulo estaba fracturado, pero no podía estar seguro sin una radiografía, y no era posible obtener una. Sólo tenía que sufrir atravesándolo hasta que sanara. Hasta entonces, comer iba a ser una hazaña bastante interesante. Cada vez que abría su boca, el dolor atravesaba su cabeza como espinas. Gracias a Dios, ninguno de sus dientes se había desprendido.

Afortunadamente, esta vez no tenía heridas abiertas. Nada tenía que suturarse, Jimin odió suturar los pequeños cortes que se habían hecho en su piel la última vez que había sido golpeado. Además del hecho que era escalofriante coserse a sí mismo, no tenía medicamentos para calmar el dolor. Sólo tenía que sufrir a través de ello y rogar para que nada se infectara.

Jimin lanzó la toalla usada en el cesto de la ropa y luego regresó a su habitación. Fue directamente a su armario y sacó un par de jeans y una simple camiseta blanca de algodón, luego comenzó a vestirse.

Por mucho que le hubiese gustado quedarse en cama y dormir, se negó a permitirse regodearse en su dolor. Tenía obligaciones, responsabilidades de las que necesitaba hacerse cargo. Acostarse para entregarse a la angustia del deseo de darse por vencido parecía ser siempre una parte de él hoy en día.

Y él aún no estaba ahí.

Sin embargo, Jimin sabía que iba a ser pronto. Una persona, incluso un león shifter, sólo puede recibir demasiado, antes de que no pareciese tener un propósito para seguir adelante. El Karma no se preocupaba de él. Nadie lo hacía.

Jimin se sentó en el borde de la cama y empujó sus pies dentro de sus zapatos. Una vez que estuvieron atados, se puso de pie, cerrando sus ojos por un momento cuando el dolor lo inundó. Inhaló un par de respiraciones profundas, luego abrió nuevamente sus ojos y volvió a la sala principal.

Se detuvo cuando llegó a la sala principal de su pequeña casa de campo. La sala de estar estaba destrozada —otra vez. Entendía que los idiotas locales sentían la necesidad de darle una paliza cada par de meses, pero él no entendía por qué sentían la necesidad de destruir todo lo que poseía. Estaba llegando al punto en que nunca compraba nada nuevo ya que no tenía el dinero para seguir remplazando las cosas. Él era el rey de las ventas de garaje.

Jimin suspiró otra vez y fue a la cocina para tomar algunas bolsas de basura. Sabía exactamente cuánto tiempo le tomaría limpiar la sala de estar. Había hecho esto más de una vez. Ya ni siquiera se molestaba en bloquear la puerta principal. Ellos sólo con una patada entraban, y las puertas eran malditamente caras.

Los restos parecían estar en todas partes. La taza de café que acababa de comprar yacía en pedazos rotos por toda la sala principal, junto con lo que Jimin podría jurar era una silla de la cocina. Se secó sus ojos mientras recogía las muy pocas pertenecías que había comprado y colocó los trozos en la bolsa de basura.

Para el momento en que Jimin terminó de limpiar la sala de estar, estaba sudando profusamente. Cada centímetro de su cuerpo le dolía incluso más que después de la ducha. Una vez más, deseó simplemente poder irse a la cama pero sabía que no podía.

Jimin cargó los muebles destrozados afuera a la pila cada vez más grande que estaba a un lado del granero y luego entró para hacerse cargo de sus animales domésticos que estaban ahí. Sonrió cuando Danby, su cabra pigmea de color caramelo, baló y corrió hacia él. Se sentó en el piso del granero y abrazó a la pequeña cabra contra su pecho.

—Oye, niña, ¿cómo estás? —preguntó Jimin mientras frotaba su rostro contra el áspero pelaje de Danby. Se sumergió en la comodidad que la cabra estaba tratando de darle—. ¿Esos hombres malos te asustaron?

Danby baló nuevamente y le dio a su hombro un ligero cabezazo. Jimin abrazó a la cabra por un momento más, luego se puso de pie. Danby lo siguió mientras él iba a la sala de aperos y recogió un cubo de granos para ella. Jimin alimentó a la cabra y después fue al otro extremo del granero para alimentar a las gallinas.

Recogió los huevos de las gallinas, agradecido de no haberlo hecho más temprano. Basco y sus secuaces usualmente tomaban cualquier suministro que Jimin tenía a mano, cuando venían desde el pueblo a darle una paliza. Jimin se había quedado sin comida más de una vez debido a eso.

Cuando todos los animales tenían agua y habían sido alimentados, Jimin regresó a la casa. Guardó los huevos y limpió la cocina, luego subió a su altillo. No sabía por qué, pero Basco y sus amigos nunca habían subido al altillo, Jimin estaba feliz por eso, ya que su estudio de arte estaba en el altillo. No entendía por qué dejaron a su altillo solo. Tal vez no sabían que estaba ahí.

Se sentó en su silla y agarró sus pinturas. Había una pintura en el caballete en la que había estado trabajando durante los últimos días, y quería terminarla. Tenía otras tres pinturas terminadas. Una vez que tuviera un total de cinco, podría llevarlas al pueblo a la galería local para venderlas.

Jimin comenzó a pintar, mezclando diferentes tonos de amarillo dorado y rojo intenso para hacer el atardecer que deseaba. Él amaba pintar. Era la única cosa en su vida que le traía verdadera paz. Le ayudaba a alejar su mente de los problemas y le permitía soñar con la vida que deseaba tener.

Ayudaba que sus pinturas también trajeran algo de dinero. Si Jimin se saliera con la suya, no volvería a vender ninguna. Cada pintura que lo dejaba se llevaba un pequeño trozo de su alma. Pero los huevos y la leche de cabra no pagaban las cuentas o mantenían la comida en la mesa. Tenía que ganarse la vida de cualquier forma que pudiera. Por mucho que lo odiaba, vender sus pinturas era su principal fuente de ingresos.

Jimin perdió la noción del tiempo, viéndose arrastrado dentro de la pintura del amanecer en la que estaba trabajando. Cuando la luz de la mañana atravesó por la ventana, repentinamente se dio cuenta que había estado pintando por horas. Su cuerpo estaba rígido, no sólo por estar sentado durante tanto tiempo sino que además por las heridas de su cuerpo.

La pintura estaba casi terminada. Lo que había pintado en las últimas horas necesitaba secarse antes de que pudiera seguir con el césped y los árboles que quería añadir a la escena. Jimin limpió sus pinturas y pinceles, luego ordenó todo. Le dio una última mirada a la pintura, asintiendo a sí mismo con satisfacción. Le gustaba lo que había hecho. Era una buena pintura.

Jimin bajó las escaleras y se hizo unas tostadas y un té. Sabía que su estómago no podía tolerar nada más pesado. Había recibido demasiados puñetazos en el abdomen para mantener en él algo más sólido.

Una vez que hubo comido algo, apagó todas las luces y regresó a su habitación. Era de mañana, y sabía que debía estar levantado, pero Jimin estaba tan cansado que apenas podía ver bien. Lentamente se desvistió y subió a la cama.

Sus ojos se cerraron en el segundo que su cabeza llegó a la almohada. Jimin los apretó fuerte cuando las lágrimas comenzaron a arder en ellos. Ahora no era el momento para comenzar a llorar. Jamás le hizo ningún bien en el pasado. Y no le haría ningún bien ahora. La única cosa que sucedería sería tener una migraña. Y añadir dolor que no le hacía falta.

No había ningún sentido en desear cosas que no podía tener. No era una mala vida. Era su propio jefe, y la granja estaba pagada. Era toda suya. Tenía sus pinturas y sus animales. Y excepto por las veces en que le daban una paliza y tenía que sanar, la mayoría de la gente lo dejaba solo.

Su vida era lo que era.

Jimin gimió cuando cada músculo de su cuerpo protestó. Abrió sus ojos y rodó sobre su costado. Esta era una de las peores partes de despertar, cuando su cuerpo estaba rígido. Se sentía como si una apisonadora2 hubiese tratado de pasar por encima de él.

Se acostó en la cama un momento, esperando que su cuerpo se adaptase lo suficiente como para que pudiese respirar normalmente, luego rodó hasta que sus pies tocaron el suelo. Por mucho que le gustase quedarse en cama, hoy era el día en el que iba al pueblo a vender la leche de cabra y los huevos al almacén local. También necesitaba buscar algunos de los suministros para remplazar los que Basco había tomado.

Jimin se vistió lentamente. Cada movimiento era un dolor insoportable. Moverse no parecía ser una buena idea. Desafortunadamente, él no tenía ninguna opción. Los huevos y la leche no caminarían por si mismos al pueblo, y el Sr. Granger, el dueño del almacén, dependía de él para tenerlos.

Había un pequeño porcentaje de sus clientes que buscaban huevos frescos de granja y la leche de cabra que los animales de Jimin producían, como si fueran el más fino caviar del mundo. El Sr. Granger obtenía un buen precio por ellos, al igual que Jimin. Incluso si él no lo entendía, ayudaba a pagar las cuentas.

Jimin cargó una pequeña caja de madera con huevos en la parte posterior de su vieja camioneta, junto con dos botellas de leche de cabra que había obtenido de Danby en los últimos dos días. Se subió en la cabina y rogó porque encendiera cuando giró la llave. La camioneta era más vieja que él, pero era todo lo que podía costear. Y él no sabría cómo arreglarla así su vida dependiera de ello.

Cuando la camioneta se puso en marcha, Jimin dejó escapar un suspiro de alivio. Ahora mismo no necesitaba un colapso nervioso. Puede que no fuera muy a menudo al pueblo, pero necesitaba el dinero que la leche y los huevos le traerían. Además, se sentiría muy mal si defraudaba al Sr. Granger.

El viaje al pueblo le tomó un poco más de una hora. La granja de Jimin estaba en el camino de salida al campo. Estaba casi a unos ochenta kilómetros de la civilización, si se le puede llamar al pequeño pueblo de Potter´s Creek civilización. Había menos de diez mil ciudadanos en toda el área.

Jimin se detuvo en frente de la pequeña tienda de comestibles y apagó la camioneta. Se bajó y metió las llaves dentro del bolsillo y luego fue por los huevos. Los llevó dentro de la tienda y los puso sobre el mostrador.

Una rápida mirada a su alrededor le dijo que nadie estaba en la tienda además de el Sr. Granger, quien estaba en el otro extremo de la habitación, ordenando unas cajas.

—Estaré enseguida con usted —gritó el Sr. Granger.

—Sólo soy yo, Sr. Granger —contestó Jimin. Le agradaba el Sr. Granger. El hombre mayor y su esposa siempre eran amables con él—. Traje unos pocos huevos más y leche. Los huevos están en el mostrador. Sólo tengo que salir corriendo y buscar la leche.

—Está bien, Jimin, estaré ahí de inmediato. Sólo necesito terminar de ordenar las cajas.

Jimin frunció el ceño. —¿Necesita ayuda, Sr. Granger?

—Naa, hijo. —El Sr. Granger se rio desde el otro extremo de la tienda—. El ejercicio es bueno para estos viejos huesos míos.

Jimin se reía mientras regresaba caminando a su camión. El Sr. y la Sra Granger eran un poco mayores, pero no eran ancianos, como el Sr. Granger siempre trataba hacerlo ver. Jimin no sabía exactamente cuán mayores eran, pero sabía que tenían nietos que vivían aquí en el pueblo.

Agarró la leche y la llevó a la tienda. En el momento que entró, el Sr. Granger estaba detrás del mostrador contando los huevos. Jimin recibía dos dólares por cada docena de huevos que traía, más tres dólares por cada galón de leche de cabra. Si traía queso de cabra y vegetales frescos caseros, incluso hacía más.

Una o dos veces trató de argumentar con el Sr. Granger de que eso era demasiado, pero el hombre no quería saber nada de eso. Dijo que cobraba casi diez dólares por docena de huevos, y se vendían como pan caliente. Después de un tiempo, Jimin no discutió más. Una vez más, tenía que escoger sus batallas.

—Hoy tengo tres galones de leche de cabra para usted, Sr.

Granger.

—¿Nada de queso hoy, Jimin?— El Sr. Granger preguntó sin mirar hacia arriba.

Jimin tragó saliva. —Hoy no, Sr. Granger. —Bajó su cabeza y trató de no sentir lástima de si mismo. Basco y sus amigos le habían robado medio kilo de queso que esperaba traerle al Sr. Granger. Esos quesos le habrían dado suficiente dinero para remplazar casi todos sus artículos robados.

—Bueno, tal vez la próxima vez… Santo infierno, Jimin, ¿qué te

pasó?

Jimin se encogió de hombros, apartando sus ojos, deseando que el Sr. Granger cambiara de tema.

—¿Fue Basco otra vez?

Jimin suspiró y asintió con la cabeza. El Sr. Granger y Jimin sospechaban que la mayoría de la gente del pueblo sabía de los viajes de Basco a su granja. Ellos sólo miraban hacia otro lado y pretendían que no sucedía. No querían involucrarse. Jimin podía entender eso. Basco era un hombre muy malo, un hombre muy grande.

Aun así, habría sido agradable si al menos a alguien le preocupase. Al Sr. Granger le preocupaba, y Jimin lo sabía, pero no había nada que el hombre mayor pudiese hacer sobre eso. Ambos estaban muy conscientes de que Basco podría matar al Sr. Granger si alguna vez interfiriera.

—Jimin, tal vez si vas con el alguacil…

Jimin negó con la cabeza tan rápido que el dolor se disparó en su espalda. Gruñó silenciosamente y se frotó la nuca mientras miraba al comerciante. —Usted sabe que eso no serviría de nada, Sr. Granger. Basco es el hermano del alguacil, y el alguacil nunca hace nada cuando Basco se emborracha.

—Pero esto está mal, Jimin —dijo el Sr. Granger—. Tienes el derecho a vivir sin temer a ese hombre.

—¿No lo hacemos todos? —resopló Jimin.

—Bueno… ¿necesitas algo, Jimin? —preguntó el Sr. Granger—.

¿Por qué no vienes aquí atrás y dejas que la Sra. Granger te de un vistazo?

Jimin trató de sonreír a través de las lágrimas que se formaban en sus ojos ante la bondad del Sr. Granger. Podía ser la única cosa que lo conmovía después de todo lo que había pasado. —Estoy bien, Sr. Granger, gracias, anoche después que se fueron me hice cargo de todo.

—¿Necesitas algo más? —preguntó el hombre—. ¿Basco se llevó todo de nuevo?

Jimin se encogió de hombros pero asintió. No sabía que el Sr. Granger sabía de esa parte. Estaba avergonzado de que el hombre mayor lo supiera. —Esta vez tuve suerte —dijo—. Aún no había reunido los huevos, y la leche estaba en el porche de atrás en vez de la despensa. Desafortunadamente, se llevaron el queso que había hecho.

—¿Qué más se llevaron, Jimin?

—Todo. —Jimin presionó sus labios inmediatamente después de que la palabra dejó su boca. Se había puesto demasiado emocional, y eso sólo lo dirigía a problemas—. Mire, Sr. Granger, le agradezco su preocupación, pero si sólo pudiera sacar la cuenta de lo que he traído, lo apreciaría. Necesito comprar algunos artículos y regresar a casa. Danby y las gallinas están afuera en la granja solos, y tengo que ir a casa antes de que oscurezca para alimentarlos.

—Jimin…

—¿Por favor, Sr. Granger?

El Sr. Granger se quedó en silencio por un momento, luciendo como si estuviera luchando con algún tipo de decisión. Pero luego finalmente asintió. —Está bien, Jimin, si eso es lo que quieres.

La cabeza de Jimin dio una ligera inclinación en afirmación. Realmente no era lo que quería, pero era lo que tenía que hacer. Si el Sr. Granger se involucraba en sus problemas, Basco podría ir detrás del amable comerciante, y Jimin no quería eso. El Sr. y Sra. Granger eran unos de los pocos en el pueblo que eran amables con él. Estaría devastado si algo les sucedía a ellos por su culpa.

Jimin tomó el recibo de crédito del Sr. Granger, luego se movió por la pequeña tienda, reuniendo los artículos que se podía permitir comprar con lo que había hecho. Agarró una pequeña caja de té de la estantería y la miró con avidez. Amaba el té, y casi se le había acabado, pero la caja que quería era cara. Si la compraba, tendría que regresar algunas cosas, cosas que no se podía permitir el lujo de prescindir.

Jimin suspiró con resignación y colocó la caja en la estantería. Colocó los otros artículos en el mostrador y vio al Sr. Granger mientras sacaba la cuenta, sustrayendo lo que había comprado de lo que había ganado. Le quedaron dos dólares y algo de cambio. Era apenas lo suficiente para comprar algo de gasolina para llegar a casa.

—Gracias. Sr. Granger —dijo Jimin mientras levantaba la bolsa de las compras en sus brazos. Era una bolsa pequeña—. Lo veré la próxima semana.

—Cuídate ahora, Jimin —gritó el Sr. Granger mientras Jimin caminaba hacia la puerta—. Si necesitas algo, ven a verme. La Sra. y yo veremos que consigas lo que necesites.

Jimin asintió, pero sabía que no iría con la pareja incluso si necesitara algo. Eso sería como ondear una bandera roja en frente de la cara de Basco. El hombre lo odiaba con pasión, había advertido a la mayoría de la gente en el pueblo que no tuviera nada que ver con Jimin. La mayoría de ellos escucharon la advertencia de Basco. El Sr. Granger y su hijo, el dueño de la galería de arte, eran unos de los pocos que no lo hicieron.

Jimin subió a su camioneta y la encendió. A medida que salía de su lugar de estacionamiento, vio a Basco y a su hermano, el alguacil, parados en el lado opuesto de la carretera, simplemente mirándolo. Jimin tragó saliva y siguió conduciendo.

Continue Reading Next Chapter
Further Recommendations

dunback: Stunning short story, which weY is on.y the start of a love distaste romance between a King and his forced Queen, a forgotten love affair between 2 Young g sweet lovers that was never what it seamed…. A novel is needed from the morning after the end of chapterv4…. I wonder how long it takes her t...

Pamela: I loved everything with the story especially the way I held you so interested to see how it ended!

Nathaly : Excelente trama, con un buen toque de humor y con un tema fresco. La recomiendo

sayury: Esto es arte ayuda en las noches de insomnio 😊😊😊

Arianna: I absolutely loved it

Thv Park 🥀 : Chille arto pero de emoción

sonia: Omg like seriously that's crazy he's not dead but he's alive so sad tho at least they can be a family again I hope the 2 find their mates soon !!

sonia: It just keeps getting better I can't wait till we have found everyone and see how big the group is then get to the real action

sonia: Still loving the series will definitely tell others about this site and your wonderful books

More Recommendations

sonia: Absolutely love this story can't wait to read the rest of them loving the short stories but quick to the point

sonia: I am absolutely loving this series quick and to the point no reading unnecessary info a 100times before getting to the good stuff well written !!

mgttkinsella: Great book really enjoyed it

amessickrash: Very good story I hope there is more to come talk about a cliffhanger….. lol. ( more pages please)

About Us

Inkitt is the world’s first reader-powered publisher, providing a platform to discover hidden talents and turn them into globally successful authors. Write captivating stories, read enchanting novels, and we’ll publish the books our readers love most on our sister app, GALATEA and other formats.