Temptation In The Heights || ❝KooKmin❞

Summary

La vida caótica de Jimin se ve obligada a cambiar forzosamente; volviendo a retornar al lugar donde lo vieron crecer. La hacienda Heights es conocido por ser uno de los más prestigiosos y proveedores del lugar, pero también es conocido y famoso por sus deseables trabajadores que residen allí. Puede que Jeongguk no haya olvidado a su niño; pero también puede que ya no lo vea como uno. : ̗̀➛Historia original : ̗̀➛Completamente de mi autoría. : ̗̀➛Contenido homosexual; romance, drama, comedia, +18 : ̗̀➛No acepto copias y/o adaptaciones, abstenerse de comparaciones innecesarias y denuncias legales.

Status:
Ongoing
Chapters:
5
Rating:
5.0 1 review
Age Rating:
16+

(01)| Heights.

Sus maletas ya se encontraban ubicadas en la parte trasera de la camioneta, el sol yacía en su mayor esplendor quemando con su rayos su tersa piel blanquecina. Hace algunos momentos había llegado a la parada del pueblo, y al llegar, lo primero que diviso fue a su primo, quién ya lo estaba esperando para llevarlo de regreso a casa. El término casa, había sonado un tanto extraño para él.

ㅡ¿Eso es todo?ㅡ preguntó Ian antes de encender el motor con vista a la Hacienda.

ㅡSíㅡ respondió él mientras se terminaba de abrochar el cinturón de seguridad a la par que la camioneta comenzaba a avanzar en dirección a una desolada carretera que los llevaría por un extenso camino y soleado a la Hacienda Heights.

ㅡ Aún recuerdo cuando el pequeño Jimin no quería irse a la ciudad, eras toda una monada en ese entonces.ㅡ inicio hablando con la mirada puesta en frente y las manos en le volante. Jimin lo miraba por segundos ㅡ ¡Y mirate ahora!, eres toda una belleza provocadora y sensual.ㅡ las mejillas de Jimin se tornaron violentamente de un color rosa. Se sentía avergonzado, y mucho.

ㅡ¡Pero que dices! ¡Soy el mismo Jimin!. ㅡ discutió él, era consciente que había cambiando, pero no tan exagerado como lo describía Ianㅡ Solo e cambiando un poquito.ㅡ murmuró aún siendo audible para los oídos de su primo, causándole gracia al mayor. Estar con su primo era cálido y acogedor. Se sentía libre. Para Jimin, era como si el tiempo no hubiera pasado.

Una mano desprevenidamente se posó en la cabeza del castaño, y este por inercia giró rápido en su dirección para verle.ㅡ Estoy feliz que estés de nuevo en casa pequeño, la abuela y los demás estarán contentos de tenerte aquí, te hemos echado de menos. Hiciste mucha falta. ㅡ concluyó alejando su mano y volviendo la atención al frente. Por lo qué, el castaño decidido mirar a la ventana de al lado.

Se había ido de Heights cuando apenas y tenía 6 años, para ese entonces su madre había conseguido un trabajo en Boston obligando a irse con ella. No alberga muchos recuerdos de lo que vivió en su infancia, pero si atesora lo poco que recuerda de ellas. Actualmente cursa los 24 años, hasta entonces había llevado una espléndida vida, se había graduado hace un año en la carrera de Medicina ocupando uno de los mejores puestos, lo que le ayudó a conseguir un trabajo de inmediato al graduarse, ¿Si todo le iba bien, porque huyó de la ciudad?. Para Jimin no era grato contarle a nadie lo que había sucedido en la ciudad.

Era una persona tímida pero de carácter fuerte, eso sin duda lo heredó de su madre. Y fue ella, quién al enterarse lo que había sucedido con su hijo, en respuesta y solución fue enviarlo de regreso a la Hacienda Heights, allí se mantendría ocupado y podría pensar mejor las cosas. Elein, su madre, prometió no decirle a nadie de su paradero, no hasta que su pequeño y terco hijo aclarara su mente.

Jimin se fue con esa idea. O bueno, eso se mentalizaba hasta ahora.

La familia de su madre era muy unida; y fue por eso que al enterarse que estaría de nuevo en Heights, ellos contactaron con él para acordar el día y la hora que llegaría a la estación. Se sorprendió mucho cuando vio a su primo Ian cruzado de brazos apoyado sobre la parte delantera de la camioneta, vaya que los años le había favorecido a él, y cómo no decir eso, si con solo ver al hombre con una camisa manga cero y unos pantalones negros que se ajustaban bien a sus tonificadas piernas junto a unos botines marrones, le daban un toque seductor de primera. Jimin estaba seguro que tendría a un montón de mujeres detrás suyo.

ㅡLlegamosㅡ avisó Ian al estacionar la camioneta en la puerta de la Hacienda, Jimin posó la mirada en el lugar, sorprendiéndose nuevamente al ver lo irreconocible que estabaㅡ Están esperando por ti. Andando muchacho.ㅡ ordenó el mayor bajando del auto.

Por que sí, Ian era su primo y mayor que él por 10 años. Marcaba mucho la diferencia. Bajó del auto imitando al mayor, al cerrar la puerta vio correr a una pequeña infante en su dirección, llevaba puesto un vestido floreado y unas zapatillas del mismo color. Al parecer tendría sus 10 o menos años, no podría decirlo con exactitud ya que aún no la tenía cerca. Pero al tenerla cerca se dio cuenta que tenía menos.

ㅡ¡¿Tú eres el tío Jimin?!ㅡ preguntó alegremente cuando ya estaba frente a él ㅡ No pareces un adulto, eres muy bonito para serlo. ㅡ agregó tomándolo de la mano y guiándolo hacia el interior de la casa.

Jimin se dejó llevar por la infante. Puesto qué, para él, ella desbordada confianza ternura.

ㅡ ¡Aria!ㅡ gritó el hombre a sus espaldasㅡ¡Ten cuidado con Jimin!, no vez que puede romperse, es muy delgadoㅡ comentó socarronamente Ian cargando sus maletas.

Jimin rio bajamente para después lanzarle una mirada de pocos amigos a su primo. Ian al verle, dejó de reír. Jimin podía verse frágil y bonito, pero aquel niño bonito tenía un semblante único y aterrador.

ㅡ Eres muy bonitaㅡ comentó Jimin con el afán de crear una conversación con ella.

La niña negó de lado a lado, haciendo que su sedoso cabello negro azabache danzaran de vania. La piel de la niña era suave y tersa. Demasiado suave.

ㅡ No tanto como túㅡ susurró bajamente ㅡ Aunque sí me imaginaba como serías. La abuela y el tío Ian no dejaban de decir lo chiquito y rellenito que eras. Siento que me mintieron, y muchoㅡ respondió ella con un mohín en sus pequeños labios delgados.

Hermosa, pensó el castaño al ver su tierno gesto.

Jimin llegó la puerta principal y de ella salió su abuela, hace mucho que no la veía. Jimin no esperó más y se hecho a los brazos de su abuela, la había necesitado tanto. Su abuela lo apreso entre sus brazos sin dar señales de querer soltarlo.

ㅡ Estás tan grande, hijo.ㅡ dijo aún sosteniéndoloㅡ Y también estás tan precioso. ㅡ se acentuó a decir.

ㅡ Dime algo que ya nadie me lo haya dichoㅡ susurró él discretamente cerca a su oído ganándose un carcajada por parte de ella, separándose al compás de él.

ㅡ Pasemos, hay tanto de que hablarㅡ Vera tomó su mano, entrelazándolo con la suya llevándolo hacia dentro de la casa, detrás de ellos venían Ian y Ariaㅡ Tú madre me dijo que estarías de vacaciones aquí, todos nos emocionamos mucho cuando nos esteramos que estarías de regreso.ㅡ agregó ella aún conmocionada.

ㅡ Síㅡ mintió sin reparos ㅡ El trabajo es muy pesado y llega a ser estresante. ¿Y los demás?ㅡ desvío el tema de conversación.

No quería hablar de la verdadera razón del porque estaba de regreso en Heights.

ㅡ Muchas cosas han cambiado desde que tu madre y tú se fueron. Tus tíos compraron la Hacienda vecina de los Jeon y junto a esta la unieron, ellos viven allá, a la semana vienen dos veces a verificar de todo marche bien, aunque Ian hace un excelente trabajo, siempre está bajo supervisión de sus padres.ㅡ argumentó la abuela.

Jimin escuchaba atentamente todo lo que decía su abuela. ¿Habían juntado las dos haciendas?, vaya, eso nunca se lo había imaginado. Su mirada revisó todo el lugar quedando maravillado al instante de todo lo que le rodeaba, mientras avanzaban notó que habían personas trabajando allí. Aquello no le sorprendió en lo absoluto, puesto que la Hacienda Heights era muy popular y rica del lugar. No pudo evitar mirar los establos de caballos, amaba los caballos, desde pequeño tenía un gran afecto por ellos. Su instinto por mirar era más y odio el hecho no poder controlarse, porque al mirar sintió faltarle el aire.

¡Porqué demonios habían hombres trabajando sin camisa allí!, se gritó mentalmente. ¿Desde cuándo se podía ir medio desnudo por el lugar sin portar un camisa? ¿Era legal? ¿Se podía?. Su garganta picó inconscientemente, se quedó quieto sin dar un paso más. Vera se dio cuenta se eso, posando la vista donde Jimin mantenía fija su mirada.

Sus peones.

ㅡ Son nuestros trabajadores.ㅡ aclaró ella llamando la atención del joven hombre.

ㅡ ¿P-Porqué están medios desnudos? ¿Eso no van contra la ética y moral de trabajo? ¿Está permitido hacer eso, abuela?ㅡ no sonaba a una pregunta, lo hacía parecer a un reclamo. O más bien, si era un reclamo.

¡Porqué vamos!, ¿Quién tenía a trabajadores que hacían su labor medio desnudos?, exacto, nadie, absolutamente nadie. Jimin estaba más que confundido.

ㅡ Cariño, estamos a 27° grados, además de ser una Hacienda mayoritaria, prestigiosa y popular por sus servicios, también lo son por sus trabajadores.ㅡ dijo ella levantándose de hombros. Como si aquello no fuera un tema de importancia.

ㅡ Abuela...ㅡ trato de decir Jimin.

ㅡ Ya te acostumbraras a verlos así, yo lo hice, así que no veo el porque tú no lo puedes hacer también.ㅡ finalizó tomando el andar entrando a una sala, allí yacían sentados Ian y Aria esperándolos.

El resto de la tarde, Jimin contó como había sido su vida en Boston omitiendo la verdadera razón del porque estaba allí. Al poco rato Jimin había quedado maravillado por la pequeña que tenía en frente. No obstante la noche había llegado dando por finalizada la reunión familiar. Ian se había encargado de llevar a Jimin a su habitación, para mala o buena suerte del joven hombre, no contaba con un cuarto de baño interno, ésta se hallaba ubicado al lado de su habitación. Lo que quería decir que tendría de salir de habitación para ir a darse una ducha a otra habitación.

Mientras Jimin se bañaba en medio da la noche, no notó que una figura masculina se encontraba a sus espaldas viéndolo en silencio y total complicidad. Y mucho menos vio como el individuo tuvo una erección con tan sólo verlo desnudo en medio del vapor.


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