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POLICEMAN [VKM]

Summary

[VKOOKMIN]

Genre:
Romance / Erotica
Author:
KOOKMNVLV2
Status:
Complete
Chapters:
6
Rating:
4.7 7 reviews
Age Rating:
18+

1


Con una sonrisa en su cara, Jeon Jungkook empezó a caminar hacia su casa después de una fantástica noche con los amigos. Amaba a su hermano, pero era agradable tener tiempo para él mismo. No era que a Taehyung no le gustaran los amigos de Jungkook, sino que su hermano raramente abandonaba su imagen de poli lo suficiente como para permitir soltarse, y Jungkook siempre se soltaba. También podía ser un poli, pero eso no significaba que no supiese cómo dejar el trabajo en la oficina y divertirse ocasionalmente.

Sonrió pensando en Taehyung, el gran poli malo. Jungkook quizás le daba a Taehyung momentos duros, pero amaba que su hermano fuera tan apasionado en su trabajo. Aunque Jungkook disfrutaba siendo un policía, sus trabajos no podrían haber sido más diferentes. Mientras Taehyung recorría las calles como detective, Jungkook trabajaba como policía de servicio a tiempo completo en el instituto local. Había algunos en el departamento quienes llamaban a su trabajo canguro baby, pero Jungkook no estaba de acuerdo. Persuadir a niños antes de que empiecen por el mal camino era increíblemente gratificante para él.

Con las manos en los bolsillos de su sudadera con capucha, Jungkook se acercó a su apartamento, todavía flotando en su buen humor. Un sonido desde el callejón a su izquierda llamó su atención. Pensó que era un animal herido u hambriento, pero cuanto más escuchaba, más se percataba de que eran los gemidos de un hombre. Su primer pensamiento era que alguien había tenido suerte en el callejón, pero los sollozosque pronto losiguieron alejaron esa creencia inmediatamente.

Jungkook se aventuró en el callejón, con sus manos apretadas a los lados.— ¿Hola?

El llanto paró, y Jungkook esperó por una respuesta. Cuando ninguna vino, se dirigió a la fila de containers. Reconoció una forma acurrucada y arrodillada contra el sucio muro de ladrillos.— ¿Necesitas ayuda?

La sombra se acurrucó más cerca del muro.— No.

Un resplandor fugaz de la cara estropeada ante él fue todo lo que necesitó Jungkook para entrar en modo profesional. Trataba con niños todo el tiempo y sabía cómo hablar con ellos.

—Mi nombre es Jungkook,— dijo en un tono gentil.— Comprendo que no me conoces, pero me estoy ofreciendo a ayudarte. Si te quedas aquí, tan accesible, serás un objetivo bastante fácil para otros que quieran herirte.

Observó la cabeza del chico girarse en la dirección por donde había venido Jungkook.

—No, no hay nadie detrás de mí,— Jungkook apaciguó.— Estás a salvo por ahora.

Intentando minimizar su vocación, Jungkook optó por decir—Trabajo en un colegio, de modo que sé que puedo ayudarte si me dejas.— Jungkook aprovechó la oportunidad y le ofreció su mano.— Vamos a limpiarte y a poner algo de comida en tu estómago. Prometo no hacer nada que tú no quieras.

—Ni polis, ni hospitales.— la sombra del chico murmuró. Jungkook sonrió. Bien, él no podía prometer lo de los polis, pero podía prometer no contactar con el departamento de policía.— Prometo que no llamaré a la policía, pero creo que necesito echarles un vistazo a tus heridas antes de prometer nada sobre los hospitales.

—Nada roto.— Jungkook soltó un suspiro de alivio.

—Entonces, ¿me dejarás ayudarte?— El chico herido finalmente se acercó y cogió la mano de Jungkook.— ¿Cómo te llamas?— Jungkook preguntó, ayudando al chico a levantarse.

—Jimin.— Jungkook podía decir cuán inestable estaba Jimin cuando estuvo en pie.

—¿Está bien si envuelvo mi brazo alrededor de tu cintura para ayudarte a caminar hasta mi apartamento?— Se encontró con un largo silencio durante unos momentos.— Te prometo que no voy a hacerte daño.

—De acuerdo.— No fue hasta que Jungkook envolvió tentativamente un brazo en la cintura de Jimin que sintió la piel desnuda del chico y se preguntó si éste llevaba algo de ropa.

—¿Jimin? Voy a quitarme la sudadera y ponerla a tu alrededor, ¿está bien?

—Sí.— Jungkook rápidamente se quitó la sudadera con capucha y ayudó a Jimin a ponérsela. Fue evidente, cuando intentó abrochar la cremallera, que Jimin estaba desnudo de cintura para abajo. Por suerte la sudadera le llegaba por debajo de la ingle. Después de los primeros pasos, Jungkook pudo ver que Jimin estaba sufriendo. Paró.

—¿Estás seguro de que no hay nada roto?

—Estoy seguro. Umm, es, umm, me puso alguna cosa. Duele cuando ando.

Bilis empezó a subir por la garganta de Jungkook.— Fuiste violado...

—No quiero hablar sobre eso.— murmuró Jimin.

Llevar a Jimin hasta su casa en lugar de al hospital o a la estación de policía más cercana iba en contra de su educación, pero había hecho una promesa.

Aunque las heridas de Jimin no amenazaban su vida, Jungkook sabía que no podía retractarse de su palabra. Lo mejor que podía esperar era convencer a Jimin de hacer una denuncia, pero primero tenía que ganarse la confianza del chico.

—Mi casa está a un bloque y medio. ¿Crees que puedes hacerlo?

—Sí.— Jadeó Jimin cuando intentó dar otro paso.

Para cuando alcanzaron la acera, Jimin tenía lágrimas otra vez.

—Lo siento. No puedo soportarlo más, — dijo Jungkook, cogiendo a Jimin en brazos.— Bájate la camiseta tanto como puedas, y me daré prisa.

Jungkook estaba sorprendido cuando Jimin no protestó, y lo tomó como un buen signo. Aunque no era tan fuerte como su hermano, Jungkook estaba lleno de fuerza en su metro ochenta centímetros y ochenta y seis kilogramos para llevar a Jimin esa corta distancia. No estaba seguro cuánto pesaba el chico, pero Jungkook supuso que no más de cincuenta y cinco kilos. Tenía que equilibrar a Jimin usando su rodilla y un brazo para poder alcanzar el bolsillo de sus vaqueros y recobrar sus llaves.

—Casi llegamos.— dijo Jungkook, abriendo la puerta. Estaba agradecido de que el vestíbulo estuviera vacío cuando se dirigió al ascensor. Las puertas se abrieron inmediatamente y entraron. Una vez que las puertas se cerraron, Jungkook tuvo su primera buena vista de Jimin y notó que no era un chico del todo. No pensaba que el chico tuviese más de veinte años, pero Jimin definitivamente no tenía los dieciséis que Jungkook sospechaba.

Los ojos de Jimin estaban magullados e hinchados. Había también una larga área negra y azul en el lado derecho de su cara. Era fácil entender por qué Jimin no había hablado mucho; ambos labios estaban cortados y sangrando.

Jungkook no estaba seguro qué otras heridas tenía Jimin, pero si el resto de su cuerpo estaba tan magullado como su cara, pasaría al menos una semana antes de que estuviera lo suficientemente bien para estar de pie por sí mismo otra vez.

La idea de dejar al frágil hombre fuera, en el mundo que lo había dañado en primer lugar, comprimía el corazón de Jungkook. No te encariñes.

El ascensor se abrió y Jungkook llevó a Jimin a la puerta de su apartamento.— Aquí estamos. Te dije que no estaba lejos.

Jimin observó la puerta y el pasillo cautelosamente.— ¿Vives sólo?

Jungkook abrió la puerta y sacudió su cabeza.— Vivo con mi hermano, pero él está trabajando.

Mantuvo la respiración esperando que Jimin no preguntara nada más sobre Taehyung. Aunque sabía que Taehyung no se molestaría por tener al hombre herido, pero Jimin no sabía eso.

Jungkook, de pie en el comedor y con Jimin en sus brazos, intentó entender qué haría después. La sangre de dentro de los muslos de Jimin, desde su ingle hasta sus rodillas, le preocupó al principio, pero Jungkook se dio cuenta de que no estaba fresca, de modo que, cualquier daño que había sido hecho, estaba empezando a sanar. — ¿Quieres descasar o puedo prepararte un baño? Estoy seguro de que al menos querrás limpiarte esa sangre.

Jimin miró a Jungkook, y aunque éste apenas podía abrir sus ojos alrededor de la hinchazón, podía decir que eran de un color verde oscuro...

—¿Por qué estás haciendo esto?— preguntó Jimin.

—Porqué me lo estás permitiendo,— contestó Jungkook, llevando a Jimin al cuarto de baño y dejándolo de pie al lado del fregadero.— Aguanta y empezaré a prepararte el baño.

—¿Cuántos años tienes?— Preguntó Jungkook, abriendo la cortina de la ducha.

—Veintidós.

Jungkook notó que Jimin se miró en el espejo y respingó. No lo culpaba, la cara del chico se veía como si hubiera tenido diez rondas con un boxeador de los pesos pesados. Jungkook pensó en poner un poco de aceite de baño en el agua, pero rápidamente desechó la idea, ya que no estaba seguro del daño que tenía Jimin en el culo, pero era mejor prevenir que curar.

Girándose hacia Jimin, Jungkook le ayudó a quitarse la sudadera. Veintidós parecía una exageración, pero supuso que no tenía razones para mentir. Notó que Jimin parecía no tener problema en exponer su desnudo cuerpo a los ojos de Jungkook.

Al principio de su carrera, Jungkook había sido oficial de patrulla y las cosas que vio en ese puesto habían empezado a amargarlo en contra de los hombres, de modo que fue a trabajar donde sintió que podía hacer algo mejor. Estaba casi claro que sabía la razón de la falta de modestia de Jimin, y lo hacía sentir incluso más protector.

Ayudó a Jimin a entrar en el agua caliente antes de dar un paso atrás.— Te dejaré limpiarte un rato, pero después me gustaría echarle una mirada más cerca a algunas de tus heridas.

—Sin hospitales.— Jimin le recordó.

—No, si no es absolutamente necesario,— Jungkook estuvo de acuerdo. Le pasó a Jimin un paño de la estantería y cerró la puerta, dejándola abierta unas dos pulgadas.— Grita si me necesitas.

Jungkook retrocedió hacia la habitación principal y cerró la puerta. Tenía miedo de llamar a Taehyung, pero sabía que estaría incluso en más problemas si no lo hacía. Sentándose en el borde de la cama, levantó el teléfono y llamó al móvil de su hermano.

—Hey, bebé.— Taehyung contestó.

—¿Tienes prisa?

—No, pero desearía tenerla. He estado de vigilancia toda la noche. ¿Te has divertido con Justin y Rick?

—Sí, hemos pasado un buen rato.— Jungkook jugueteó con las almohadas tiradas en la cama.— Necesito hablar contigo sobre algo importante, pero necesito tu palabra de que no te pondrás todo poli conmigo.

—¿Qué has hecho?— Taehyung preguntó, su voz poniéndose más profunda de lo usual.

—Bien, estaba yendo a casa desde Le Grands y, más o menos, encontré a un chico al que habían dado una paliza. Creo que quizás es un trabajador sexual y fue su cliente quien se lo hizo.

—Dime que no lo llevaste a casa.— Taehyung gruñó.

Jungkook se acobardó, mordiendo su labio inferior.

—¿Hubiera sido mejor que lo dejara en el callejón sufriendo?

—Jungkook, maldita sea. Hemos hablado sobre esto antes. No puedes continuar llevando a vagabundos a casa.

—Lo siento, pero no podía dejarlo y le prometí no llamar a los polis o llevarlo al hospital. ¿Qué se suponía que tenía que hacer?

Taehyung le dio a Jungkook uno de sus famosos suspiros de estoy-cabreado-pero-te-quiero-de-todos-modos.— Saldré en dos horas y discutiremos la situación entonces.

—Te quiero.— Jungkook añadió antes de que Taehyung colgara.

—También te quiero, aunque a veces eres un dolor en el culo.

Jungkook terminó la llamada y colocó el teléfono en la mesilla de noche. Se dirigió al baño y llamó suavemente.— ¿Estás bien?

—Sí.

—Voy a prepararte la cama de repuesto y algo de comer.— Después de algunos latidos de corazón, Jimin contestó.— Gracias.

***

Jimin se apoyó contra la bañera y se pasó el paño por la cara. ¿Qué diablos iba a hacer? Con su cara como se veía, sabía que no tendría trabajo pronto, y Vince no era el tipo de alcahuete que daba una mierda por ese motivo.

Jimin sabía que no le importaría a Vince, incluso aunque éste había sido el que había organizado el encuentro con el John. ¡Infiernos! Si Jimin conocía a Vince, el John había pagado mucho por utilizarlo de la manera que quisiera. Era como si Vince hubiera estado de acuerdo con algo como eso.

Mierda, estoy tan jodido.

Sabía que Vince hacía daño permanente a los chicos que lo desafiaban. En gran parte, Jimin había hecho lo mejor para permanecer del lado más favorecedor del hombre, pero eso era definitivamente un juego de ganancias que dependía de su potencial. ¿Cómo se suponía que pagaría su alquiler?

Después de secar la sangre, que empezó a enjuagar con la ayuda del caliente trapo, Jimin limpió su cara gentilmente. Un ruido desde la cocina le recordó dónde estaba. ¿Detrás de qué iba Jungkook? Él sabía que tenía que haber algo, ya que la gente no ayuda a los demás sin querer algo a cambio.

Si era el sexo tras lo que iba el hombre, Jimin sabía que podía ayudarle, pero no hasta que su cuerpo sanara. No sería desagradable, de eso estaba seguro. Jungkook era hermoso, con su cabello marrón oscuro cortado en un corto, pero sexy estilo, y esos ojos marrones imposiblemente grandes, Jimin se lo haría gratis cualquier día de la semana. ¿Pero qué si era algo más? Acabó con su cara, y se movió entre sus piernas para empezar a limpiar en el interior de sus muslos y subió lentamente. Cogiendo aire, Jimin tentativamente cubrió su doloroso y abusado agujero, sin atreverse a rozar el paño por la piel lastimada, en cambio lo sostuvo allí.

El jodido enfermo que le hizo eso debería ir a la cárcel, pero desafortunadamente recurrir a la policía no era opción. Sabía que había ciertos Johns más peligrosos que otros, pero nunca se había imaginado ser golpeado, atado y violado con objetos caseros normales.

La puerta se abrió y Jungkook asomó la cabeza en el cuarto, apartando la mirada de Jimin.— ¿Está bien si entro?

¿Qué puedo perder?— Seguro.

Jungkook entró y cerró la tapa del váter antes de sentarse.— ¿Cómo lo llevas?

—Bien, supongo.— Jimin contestó, todavía manteniendo el paño en su ano.

—Te he hecho una olla de sopa y un sándwich por si estás hambriento.

—Gracias.

Jungkook señaló la parte inferior de Jimin.— Um, ¿te importa si le doy una mirada a eso para asegurarme de que no hay daños serios?

Jimin entrecerró los ojos. Sabía que un hombre hetero no se ofrecería a inspeccionar su culo, por lo que no sabía si ese conocimiento lo hacía sentir mejor o peor.—¿Tienes algún tipo de pomada? Creo que es todo lo que necesita.

—Sí tengo, realmente.— Jungkook abrió un pequeño armario y sacó una gruesa toalla azul.— ¿Por qué no te secamos? Puedes vestir mi bata hasta que estés lo suficientemente curado para ponerte ropa.

Jungkook ayudó al chico a salir de la bañera. Jimin se sorprendió cuando Jungkook empezó a secarlo tiernamente. El hombre no lo miraba a los ojos, como si intentara darle a Jimin toda la privacidad que podía.

La simple acción lo enterneció. ¿Había alguien dando alguna mierda por cómo se sentía? De pie, frente a Jimin, era prácticamente un extraño el que le ofrecía más respeto que el que nadie en su joven vida le había dado. Jimin sacudió su cabeza, tratando de descubrir si Jungkook era único en su clase o había más gente en el mundo como él.

—¿Estás bien?

Jimin asintió.— No estoy acostumbrado a que la gente sea amable conmigo.

Jungkook lo miró por algunos momentos. Jimin habría jurado que vio lágrimas en las profundidades de los ojos marrón oscuro de Jungkook.

—Eso es vergonzoso.— Jungkook susurró. Se giró y estiró un albornoz del gancho de detrás de la pUerta, reemplazándolo por la toalla que tenía en su mano.

Cambió de un pie a otro claramente nervioso.

—Odio pedirte que hagas esto, pero creo que sería más fácil para mí aplicarte la pomada si estás sobre tus manos y rodillas.

Jimin sabía que Jungkook estaba más avergonzado por la situación que él.

Empujar su culo en el aire era un suceso diario. Si estuviera avergonzado por algo así, todavía estaría viviendo en el refugio.

—¿Dónde me quieres?— preguntó.

—Umm, ¿en la cama de mi antigua habitación?— Jungkook sacudió su cabeza.— Lo siento, de verdad.

Jimin agitó la preocupación de Jungkook. — Está bien.

La habitación no era del todo lo que esperaba. Aunque Jungkook había dicho que era su antigua habitación, se veía como si nunca hubiera sido ocupada. Jimin miró a Jungkook, con algo preocupándole en su mente.

—Aquí, déjame extender una toalla de modo que no ensuciemos las sábanas.— Jungkook dejó el lado de Jimin y volvió con una toalla limpia.

—Podemos usar ésta si no quieres ensuciar otra.— Dijo Jimin, sacándose la toalla que tenía alrededor de su cintura y sosteniéndola en alto.

Jungkook rápidamente apartó sus ojos.— Ésta bien. La colada es una de las tareas de la casa que realmente disfruto.

Después de poner la larga toalla sobre las sábanas, Jungkook se alejó. Con lentos y cómodos pasos, Jimin subió a la cama tamaño Queen sobre sus manos y rodillas.

—Joder.— Escupió Jungkook, dándole un primer vistazo al maltratado agujero de Jimin.

—¿Es malo?— preguntó Jimin.

—Se ve mal, sí, pero todavía está rojo e hinchado. No hay manera de decir cuánto daño ha sido hecho. ¿Puedes decirme dónde tienes más dolor?

—¿Qué quieres decir?— Jimin preguntó, mirando por encima del hombro.

La mirada de Jimin se encontró con la de Jungkook y casi jadea. La firme preocupación en esas profundidades marrón oscuro lo derribó y se movió intranquilo en el colchón.

—Bueno, como no puedo ver el interior, preguntaba si el daño estaba contenido en la piel de la superficie o si dolía más adentro.— Contestó Jungkook, apoyando su mano en la pequeña espalda de Jimin.

Jimin pensó en la pregunta. Sabía que el movimiento rápido podía haber hecho mucho daño interno, pero el maldito objeto que había utilizado el tipo, lo había herido de peor forma que cualquier otra cosa. Aunque el rodillo de amasar era más grueso que muchas pollas, dudaba que le hubiera causado ninguna herida. Jimin, sistemáticamente, pensó en los otros objetos que el John había usado en él.

—No duele dentro, de modo que creo que quizás sea sólo lo que ves.

Jungkook se veía incómodo.— ¿Te importa si te limpio un poco más antes de aplicarte la pomada?

Jimin no podía mantener más el contacto visual y se giró para mirar el estampado de cachemir, sacudiendo su cabeza.— Haz lo que necesites hacer.

Escuchó a Jungkook dejar la habitación y cerrar sus ojos. Se sentía como si su mundo se hubiera puesto del revés en unas horas y no pudo evitar preguntarse qué pensaba Jungkook de él. El tipo parecía genuinamente preocupado, pero eso no quería decir que Jungkook diera una mierda por él cuando descubriera qué hacía exactamente Jimin para vivir.

¿Quizás debería decírselo? ¿Qué si dejo que crea que realmente soy una víctima?

¿Me dejará quedarme lo suficiente para descubrir qué hacer después?

—Te he traído algunos analgésicos.— Jungkook dijo cuando volvió, sosteniendo tres pastillas y un vaso de agua.

Jimin quería pedir algo más fuerte, pero se mordió la lengua.— Gracias.

Después de tomarse las píldoras, dejó el vaso de agua y se preparó para el dolor que estaba seguro que vendría. Jungkook sostuvo la toalla caliente contra el culo de Jimin por algunos momentos antes de limpiar la sangre de forma gentil.

—Se ve como si tuvieras dos fisuras pequeñas, pero deberían sanar mientras las mantengamos medicadas. Llamaré a Taehyung y le pediré que vaya a la farmacia de guardia. Creo que los laxantes ayudarían.

—De acuerdo, haré cualquier cosa que me digas.—Por favor no me eches todavía...

Jungkook tiró la toalla al suelo y cogió la redonda lata de pomada.— Seré tan gentil como sea posible.

Jimin no dudaba de que Jungkook tendría cuidado extra de no herirlo. Sintió la fría pomada hacer contacto con su dolorosa carne, pero no fue hasta que la medicina tocó el sitio más torturado que gimió de dolor.— Escuece.

Sintió aire caliente en su culo cuando Jungkook cuidadosamente bufó en el área para mitigar el dolor. Era algo que pensó que una madre haría. No es que él tuviera alguna experiencia con el cuidado de las madres, pero había visto cosas como esas por la televisión antes.

El escozor empezó a convertirse en algo más cuando Jungkook continuó bufando. Increíblemente, Jimin sintió su polla que empezaba a hacerse notar. ¿Qué diablos? Avergonzado por la reacción de su cuerpo, Jimin miró por encima de su hombro otra vez.— Es suficiente. Todavía está mal, pero gracias.

Jungkook se apartó y se levantó. Tenía una rara expresión en su cara que Jimin no pudo leer. Jungkook ayudó al chico a levantarse y le puso el albornoz por encima de sus hombros. Cuando Jungkook se giró, Jimin aprovechó la oportunidad de inhalar el olor del blanco tejido de rizo. Olía como Jungkook y algo más que Jimin no podía identificar.

—¿Te apetece comer?— preguntó Jungkook, saliendo por la puerta de la habitación.

—Sí.— Extendió la mano y la puso sobre el hombro de Jungkook.— Realmente aprecio todo lo que estás haciendo.

Jungkook asintió pero no se giró para mirarlo.— No me lo agradezcas. Sólo estoy intentando hacer lo correcto.



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