Dragon Heart 🐉Kookmin/Jikook 🐲 L2

Summary

Sinopsis Jimin siempre ha sido la mitad de bueno: mitad hechicero, medio dragón, pero sobre todo un hijo bastardo, rechazado y no deseado cuando era un niño. Así que lo primero que hace cuando puede, es alejarse al mundo humano y nunca más mirar atrás. Pero el mundo sobrenatural está llegando hasta él. La guerra entre los dragones y los hechiceros está en su clímax y ambos lados quieren tener a Jimin. JungKook, cambia formas dragón, creció viendo a su mejor amigo Jimin siendo maltratado y rechazado. Ahora que está de regreso, Kook está, más que nunca, decidido a protegerlo. Cuando los dos se dan cuenta que ambos están enamorados, ¿serán capaces de superar todos los obstáculos, o la guerra le ganará la batalla al amor? L2: Corazon de Dragon ° Serie: Alma de Dragon ° Personajes Actuales: JungKook ( Dragon) Jimin Bucan (Hechicero -Medio Dragon) Nota Gguk del L1 es TaeHyung en el L2 Jimin del L1 es Hoseok en el L2 Adaptación *Esta historia es una adaptación del libro original solo por entretenimiento sin fines de lucro. *La historia no es de mi pertenencia por lo tanto Todos los creditos a su Autora Original. 🔞🚫📎👬 *Prohibida su copia, otras adptaciones pedir permiso.

Genre:
Romance / Erotica
Author:
Nancy AE
Status:
Complete
Chapters:
8
Rating:
n/a
Age Rating:
18+

Ep 1 🌝🌙


Jimin Bucan había esperado que pasara otro mundano día en la Sala de Emergencias. Debería saberlo bien.
Primero, las cosas nunca eran mundanas en el área de Urgencias y nunca lo serían, siempre y cuando seas medio brujo y medio dragón.
El día había comenzado simplemente. Había ido a trabajar, actuando como el humano normal que había estado fingiendo ser durante más de una década. Todo era sencillo y espeluznante. En el trabajo, todo su tiempo se llenaba con su desempeño, pero como había sido enfermero durante más de cinco años, podía manejarlo.
Estaba consiguiendo sacarlo adelante.
Cuando tuvo que ir a la sala de exámenes número seis, fue cuando todo se había ido al traste. En ese momento la vida, en la que había trabajado tan duro para construir durante una década, se desmoronó delante de sus ojos.
Allí, sentado en la sala de examen con su metro setenta de altura, estaba JungKook en toda su gloria. No había cambiado mucho con los años. Aún tenía el pelo negro, flequillo de punta. Llevaba botas altas y pesadas que probablemente pesaban más de lo que parecía. Numerosos piercing adornaban su rostro, desde sus cejas hasta su sensual labio inferior. Demonios, si él no seguía viéndose tan bien como siempre.
Jimin pensó en la época en la que había estado enamorado de Kook. Cuando podía pensar en que algo podría suceder entre ellos.
Eso había sido cuando era joven y estúpido, antes de haber aprendido la cruel realidad de la vida: que los dragones no se mezclaban con bastardos como Jimin y que con toda seguridad no se mezclarían con los mestizos. Así que nunca le había admitido a Kook sus verdaderos sentimientos y nunca lo haría. Era mejor así.
Jimin cerró la puerta rápidamente y le preguntó: —¿Qué demonios haces aquí? —¿Tengo una tos desagradable? —Kook entonces fingió toser, consiguiendo emular el sonido más falso que Jimin había escuchado en su vida.
—Buen intento, pero los dragones no se enferman. Así qué, ¿cuál es la verdadera razón por la que estás aquí? —SeoJin me envió… bueno, ambos, en realidad.
—En el nombre de Dios, ¿qué querría mi medio hermano de mí ahora? —Antes no me necesitaba para nada.
Kook frunció el ceño, ese gesto lo hacía parecer más joven. Siempre fue amable contigo.
Fue su madre quién tuvo un problema contigo. Ella odiaba verdaderamente tu coraje.
—Probablemente será porque yo era el recordatorio vivo, de que su marido la había engañado. —dijo Jimin.
—Probablemente.
—Todavía no me has dicho por qué estás aquí—le recordó Jimin a JungKook.
Por mucho que a Jimin le hubiera gustado sentarse allí todo el día y mirar a Kook, y, le hubiera gustado mucho hacerlo, sobre todo desde que Kook se convirtió en un sueño húmedo, Jimin estaba ocupado. Necesitaba quitar de su camino al joven dragón para poder volver a su trabajo.
—Ah claro, ahí voy… Tienes que venir conmigo, y con eso quiero decir, en este momento, —anunció Kook de manera natural.

Jimin se quedó boquiabierto. Sabía que Kook era impulsivo y temerario, pero esto era un nuevo punto para él. —Simplemente no puedo colgar la bata e irme. Estoy en medio de mi turno. —Bueno, ya ves. Aquí es donde tienes que dejar de fingir ser humano y regresar a nuestro mundo. —¿Quién lo dice? —Lo dice todo el mundo. —¿Qué diablos está pasando? —TaeHyung volvió a casa.
Esa noticia sorprendió a Jimin. Lo último que había oído sobre su medio hermano, fue que estaba desaparecido en acción, y eso había sido hacía cinco años. Tae ni si quiera se había presentado para el funeral de su madre.
Se apoyó contra la pared, Jimin preguntó: —¿Cuándo?
Hace un par de meses, pero se pone aún mejor. Tiene un compañero que es un hechicero, el hijo del mismo que había mantenido a Tae cautivo durante todos estos años. El mismo que capturó su Ojo de Dragón.
De repente, todo tenía sentido. Si el hechicero hubiera capturado realmente el Ojo de Dragón, entonces, en esencia, habría conseguido retener el libre albedrío de Tae. Habría estado a su merced e impotente para marcharse. Habría sido el esclavo del hechicero. Era un destino que todos los dragones vivían con miedo.
Entonces, el segundo dato que Kook le había dado, golpeó a Jimin como si le hubieran dado una bofetada en la cara. —¿Has dicho que TaeHyung se ha emparejado con un hechicero? —Sí, a mí también me sorprendió, pero Hoseok es realmente un tipo decente una vez que lo conoces.
—Me pregunto cómo se han tomado eso Yongi y SeoJin, —dijo Jimin.

JungKook se encogió de hombros como si no fuera un gran problema, aunque Jimin sabía que debía haberlo sido. —De hecho, nos ha llevado un poco acostumbrarnos, pero todo
está volviendo a la normalidad. En cierto modo, ha sido un cambio para todos nosotros. No es fácil bajar por la mañana para llenarte un cuenco con tus cereales FruityPebbles y encontrarte con un jodido hechicero sentado allí. No, cuando hemos estado en guerra con ellos durante tantos siglos. Ha habido un par de ocasiones que casi me he meado en los pantalones, hasta que recuerdo que está de nuestro lado.
—Aún no me has contado lo que tiene que ver conmigo— apuntó Jimin.
Se había olvidado de lo hablador que podía ser Kook a veces. Si le pones al tipo una moneda, él podría seguir sin parar hasta la eternidad. Por lo general, Jimin encontraba el rasgo atractivo, pero por el momento, quería conseguir que Kook o cualquier dragón que hubiera traído con él, se fueran de Dodge. Así Jimin podría volver a llevar su pacífica y aburrida vida.
—Bueno, ahora que Hoseok desertó, los hechiceros se enfadarán. Tienen miedo de que otros se nos unan, y tú, amigo, eres el número uno en su lista de éxitos. —¿Yo?—Jimin señaló su propio pecho. —No tengo ninguna habilidad mágica. Además, no puedo cambiar a dragón. Por todas las habilidades que tengo, bien podría ser un humano. —No puedes usar tu magia porque nadie te enseñó. O al menos eso es lo que Hoseok piensa. Dice que una vez que vuelvas con nosotros, trabajará contigo eso.
Jimin podía sentir su ira y frustración creciendo con cada segundo que pasaba. Justo cuando finalmente había conseguido su propia vida, su viejo yo, había vuelto para patearlo fuertemente en el culo. Simplemente no era justo. —¿Y si no quiero volver?
Kook le dedicó una mirada de—tú me estás tomando el pelo. —Es nosotros o los hechiceros y nosotros te queremos vivo. Ellos, sin embargo, quieren que estés muerto. —Pero, ¿por qué tienen interés en mí? —Porque saben que Hoseok será capaz de entrenarte para que puedas usar tus poderes—Kook hizo una pausa e inclinó la cabeza hacia un lado. —Realmente estás pasando por alto todo lo que pasa aquí.
—Tendrás que disculparme… han pasado diez años desde que he estado en este mundo.
Me va a llevar algún tiempo para ponerme al día. —replicó Jimin.
Kook se congeló, sus ojos se dilataron cuando olisqueó el aire. El corazón de Jimin comenzó a latir y su estómago se revolvió cuando Kook soltó una maldita maldición: —¡Puta mierda! Ya están aquí.
Para Jimin, todo el olor en la sala era el habitual del área de urgencias, entonces preguntó confuso: —¿Quién? —Un grupo de hechiceros. Si tuviera que adivinar, diría que son un grupo de seis, por lo que no es tan malo, ¿no? solo nos superan en dos a uno.
Jimin miró a Kook como si se hubiera vuelto loco. —¿Cómo se supone que debemos vencerlos cuando nos superan en esa proporción? —Tengo dos dragones más en la sala de espera, así que no te estoy contando. No te preocupes.
¡Ay! Esa clase de dolor volvió. Pero nuevamente Kook tenía razón. A Jimin nunca lo habían enseñado a luchar o a usar su magia. Era el niño olvidado. El que nadie quería.
El que siempre era empujado a un lado e ignorado. Y ahora tendría que volver a ese ambiente. ¡Yippee!
Kook saltó de la mesa de examen y agarró a Jimin por el brazo. —Tenemos que salir de aquí… ahora. —No puedo irme así. Estoy en medio de mi turno. ¿Qué le digo a mis compañeros de trabajo? —protestó Jimin.
—Diles que tienes que irte o algo así. No me importa. Haz algo para salir de aquí sin llamar demasiado la atención.
Salieron de la sala de examen para ver a tres brujos caminando por el pasillo en su dirección. Eran todos enormes, musculosos y vestidos de negro de la cabeza a los pies. Vamos, como para no llamar la atención.
—¡Mierda! —exclamó Kook.
Giró a Jimin en dirección contraria. El corazón de Jimin latió a destiempo al ver a Tristán y Brody, dos cambiaformas dragón, que esperaban fuera. Como los hechiceros, estaban bien constituidos, pero ahí terminaban todas las semejanzas. Tristán tenía el pelo corto y rubio, y llevaba vaqueros y una chaqueta larga para esconder sus armas. Brody llevaba una chaqueta similar, pero tenía el pelo oscuro y sus penetrantes ojos azules parecían mirar directamente a tu alma. En general, no parecían mucho más amigables que los brujos, pero Jimin aún se encontraba corriendo en su dirección.
Justo, cuando Kook y él alcanzaron a los otros dos, los hechiceros comenzaron una lluvia de disparos justo en medio de la sala de urgencias. Jimin se agachó tras un carro móvil para protegerse, a la misma vez gritó, —¿Qué demonios? ¡Esto es un hospital, idiotas!
Ese comentario solo le valió más disparos. Los pacientes y los miembros del personal comenzaron a gritar mientras corrían por la sala o simplemente se agachaban intentando
protegerse justo donde estaban. —Creo que ellos ya saben dónde están. Simplemente no
les importa. —dijo Kook en un fuerte susurro.
Estaba agazapado detrás de un cubo de basura a un metro donde estaba Jimin. Tristán soltó un sonido silbante bajo e hizo un gesto con la cabeza a una serie de puertas correderas dobles a unos metros de donde estaban ellos.
Kook asintió antes de dirigirse a Jimin.
—Tenemos que salir corriendo antes de que cualquier ser humano sea lastimado o aparezca la policía. Cuando te lo diga, corre hacia la puerta. Vamos a cambiar tan pronto como salgamos. Puesto que no podemos arriesgarnos a ser vistos, tenemos que volar inmediatamente. Así que necesito que estés listo para saltar sobre mi espalda lo más rápidamente posible que puedas. ¿Lo has entendido? —Lo entiendo.
Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa si significaba que los disparos se alejaran de los pacientes y de la sala de emergencia.
Seguro que el personal se preguntaría que le pasó, pero que así sea. No parecía que volvería pronto a su vida humana en cualquier momento.
Tristán dijo. —¡Ahora!
Todos salieron corriendo hacia el juego doble de puertas.
Cuando parecía que los tres dragones estaban preparados para echar abajo las puertas, Jimin rápidamente presionó el botón para abrirlas.
Todos se detuvieron un momento para dedicarle una mirada de sorpresa. Él movió sus dedos. —No hay magia.
Sólo sé cómo usar la electrónica.
Corrieron fuera y los cambiaron rápidamente: Tristán se convirtió en un dragón verde, mientras que Brody era negro. Sin embargo, Kook era el más hermoso. Sus escamas eran azules, y eso significaba que eran de cada tonalidad de azul. Los tonos eran más oscuros en su cabeza y gradualmente se aclaraban más cerca de la punta de su cola.
Jimin podría haberse pasado todo el día mirando a Kook, pero recordó sus órdenes y corrió rápidamente hacia la espalda de Kook. Era un buen punto que incluso en su forma de dragón Kook era un poco más pequeño.
Si Jimin hubiera tenido que montar a Brody, habría necesitado un taburete. El tipo era enorme.
El trío batió las alas y despegó. Todos a la misma vez. Los hechiceros salieron y comenzaron a disparar al cielo.
Jimin sabía que deseaban poder utilizar su magia, pero eso era una acción que su consejo les prohibía hacer en público. No es que todos los hechiceros obedecieran esa regla, pero hasta ahora este grupo parecía estar actuando como buenos chicos.
Una bola de fuego se abrió camino, pasando cercana a Kook. Oops, parecía que Jimin había sacado conclusiones demasiado pronto. Después de todo, a estos chicos no les importaba usar su magia en público.
Otra bola de fuego se abrió paso, pero Kook fácilmente la esquivó. Después de eso, estaban demasiado lejos de la zona de tiro de los hechiceros, así que ni armas ni magia les podían acertar. Jimin soltó un grito de emoción. Casi recordaba los viejos tiempos. A pesar de que él y Kook tenían veintiocho años, ambos eran considerados jóvenes en el mundo de los dragones. Aun así, Jimin tenía un deseo perverso de patear a los que habían lanzado las llamaradas por lo que había sucedido.
Tristán resopló, dejando escapar una nube de humo antes de girar a la izquierda.
Los demás lo siguieron. Jimin dio un apretón a Kook. No era la primera vez que había
montado a su amigo. De hecho, era algo que solían hacer todo el tiempo antes de que Jimin se fuera. Jimin se encontró volviendo a caer fácilmente en el viejo hábito, como si fuera montar en bicicleta.

Solo deseaba haber llevado su grueso equipo de equitación que solía usar. Sus prendas ligeras no lo protegían del aire fresco. Aunque no tardaron mucho en llegar volando a casa, para ese momento en el que llegaron, Jimin estaba temblando y presentaba las primeras etapas de hipotermia.
Los dragones aterrizaron frente a lo que solía ser la casa de su padre, pero ahora pertenecía al hermano mayor de Jimin, SeoJin. Jimin se deslizó por la espalda de Kook y casi cayó cuando sus piernas cedieron al entrar en contacto con el suelo.
Kook y los demás volvieron a sus formas humanas, volviendo a ponerse la ropa. Kook extendió la mano para sujetar a Jimin.
—¿Estás bien? —Sí, ha pasado un tiempo desde que he volado y hacía frío ahí arriba—respondió Jimin entre el castañeteo de sus dientes.
—¡Mierda!—maldijo Kook. —Ni si quiera pensé en eso.
Estaba demasiado preocupado por alejarnos de esos idiotas.
Jimin levantó la vista hacia la casa. Mientras que para muchos otros solo parecía una casa sencilla, a Jimin le parecía mucho más.
Era un lugar que le traía muchos recuerdos malos, dañinos y odiosos, y sin embargo, estaba dispuesto a caminar de regreso a su interior. Querido Dios, debía haber perdido sus canicas o algo así. O tal vez era tan estúpido y simplista como siempre lo había acusado su padre.
SeoJin salió y se detuvo en el porche delantero. Como todos los hermanos, incluyendo Jimin, tenía cabello oscuro e incluso ojos más oscuros. SeoJin fue el único que mantuvo su pelo un poco más largo, mientras Jimin había preferido mantener el cabello más corto. A parte de eso, también que uno era mayor que el otro diez años y Jimin era un hijo bastardo, podrían haber sido gemelos.

—Jimin, es bueno ver que lograste llegar a casa sano y salvo. —dijo SeoJin.
Jimin notó que no había ningún abrazo fraternal para recibirlo. Soltó un suspiro. De todos modos, estaría recibiendo suficientes muestras de cariño de Yongi y TaeHyung. Además, fue SeoJin quién lo había convocado aquí, no al revés, por lo que a Jimin no podía importarle menos si presionaba al tipo.
—¿Está libre mi antigua habitación?—preguntó Jimin mientras subía las escaleras. —Sí, Padre insistió en que nadie la tocara.
Esa información sentimental fue un golpe para Jimin, pero en ese momento estaba demasiado abrumado para discutirlo.
Asintió y se dirigió a su habitación de la infancia. Después de entrar, se arrastró bajo las mantas y estuvo dormido casi tan pronto como su cabeza golpeo la almohada.



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