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INOCENCIA PSICÓPATA

Summary

| La inocencia de Jungkook se desborda como un río cada vez que ve a Jimin, su hermano mayor y, el protagonista de sus más oscuros deseos | Fanfic creado junto a Park_Jimin061313 y AriannAB

Genre:
Drama / Erotica
Author:
Camila HC
Status:
Complete
Chapters:
4
Rating:
5.0
Age Rating:
18+

| Falsa Inocencia |

Los murmullos y risas se colaban sobré el aire, escuchándose fuerte y claro, tan claro como el cielo que esa mañana se había pintado de un hermoso color azul, tan despejado y libre para que los pájaros volaran a sus anchas.

Los columpios chirriando mientras los niños se mecían una y otra vez provocando ese sonido tan detestable, realmente no entendía porqué debía asistir a un escuela, podía tomar clases en casa, ver a todos aquellos niños jugar y ensuciar sus ropas sólo le hacían asquearse, odiaba tener que verlos diariamente.

Todos los días lo invitaban a jugar con ellos, pero él simplemente se negaba y volvía asentarse de bajó de un árbol, el cuál se había convertido en su lugar favorito, este se encontraba lejos del patio, a pesar de estar a varios metros de distancia aún podía escuchar con claridad aquellos molestosos sonidos, pero podía soportarlos.

Su padre era un conocido cirujano, y tenía libros gruesos de anatomía humana, tenía un raro fetiche por estos, se encontraban en el despacho del señor Jeon, siempre entraba sin que nadie se diera cuenta, sabía que si su padre se enterará este realmente se enojaría.

Muchas personas decían que era raro, era contantemente rechazado por sus padres por su rara forma de hablar, debía vivir en contante tristeza por los malos tratos que estos le hacían, aunque realmente esto se había vuelto parte de su día a día y no se dio cuenta en que momento le dejo de importar.

Había veces en los cuales su mente vagaba en sus más profundos pensamientos quedándose por horas mirando un punto fijo en la pared, imaginaba lo que sentiría matar al viejo gato negro de la familia de al lado, ese que hacia ruido y no lo dejaba dormir durante las noches, ansiaba por tomarlo entre sus manos y llevarlo al rio que se encontraba a unos largos metros detrás de su casa, justo en donde comenzaba el bosque, sabia que detrás de aquellos pinos grandes y frondosos nadie se daría cuenta de su macabro asesinato.

De tan solo imaginar aquello ya se podía hacer una idea de los alaridos y de la sangre roja que salpicaría sus ropas, ocuparía aquellas pinzas que su padre guardaba justo detrás de su escritorio y esa soga que se mantenía tirada sobre la vieja madera del piso de su sótano.

Solo ansiaba que ese día llegara lo mas rápido posible.

Una sombra oculto los leves rayos del sol que se colaban entre las hojas verdes y caían directamente en su rostro, alzando la mirada del suelo y centrándose en aquella alta figura pudo caer en cuenta que todo el ruido que antes se escuchaba había desaparecido, la señorita Lee se encontraba de pie con una pequeña sonrisa la cual era agradable pero para Jungkook era simplemente hipócrita.

—De pie pequeño, la campana ya sonó.

Regalándole otra sonrisa que provoco asco en el menor se levanto del pasto comenzado a caminar hasta el salón de clases, no soportaba que alguien invadiera su espacio personal el solo necesitaba de una sola persona, el único que podía abrazarlo hasta quedarse dormido, en otros casos defenderlo de las personas que se burlaban de su habla, y de los monstruos que tenia de familia.

El solo quería a Jimin, el solo necesitaba de el, de su hermano.

[•••]

Esa misma tarde mientras miraba por la ventana de su habitación en sus manos sostenía el retracto de su hermano mayor, una en donde dejaba ver su linda sonrisa y aquellos ojitos azules en una fina línea, Jungkook nunca se podría cansar de observar aquella foto y la mantenía mas a su lado cuando el propietario de esa bella sonrisa no se encontraba en casa.

Detestaba la idea de que Jimin regresara tarde del colegio, de solo pensarlos sus manos se volvían puños y esto provocaba magulladas leves en la blanca piel de sus palmas, era mayor por seis años y había escuchado que a esa edad la escuela era mucho mas difícil, habían días en donde el mayor se quedaba en la biblioteca de la escuela para repasar, y Jungkook no podía evitar sentirse triste y sobre todo desplazado.

Mirando de nuevo por la pequeña ventana observo aquellos niños que jugaban sobre la vereda de la calle, se veían tan tontos esconderse en lugares que se podían ver a simple vista era como ver a pequeñas hormiguitas caminar de un lado a otro y las cuales serian aplastadas por los pies humanos, una sonrisa se formo en sus labios, una que le podría helar la sangre a cualquiera provocándole escalofríos de los pies a la cabeza, imaginándose a un auto atropellándolos y provocándoles profundas heridas que los llevaría a la muerte.

Aun mirándoles pudo observar como un niño de tal vez su edad y de cabellos cafés se giraba y miraba cada lado tratando de encontrar aquella mirada pesada que lo había comenzado a poner nervioso, Jungkook ladeo la cabeza cuando aquel niño conecto miradas con el y fue testigo de como este retrocedía algunos pasos mientras en su mirada reflejaba todo menos simpatía.

Jungkook rodo sus ojos y hubiese podido mirarle hasta que este llorara, pero toda su atención se la llevo un chico en particular aquel que venia platicando tan animadamente con su lindo hermanito, ambos llevaban su mochila en sus hombros mientras reían y jugaban. Jungkook no pudo evitar ejercer presión en el retrato que aun sostenía en brazos ni tampoco jugar con sus piernas provocando que el fuerte golpeteo de la suela de sus zapatos contra el piso se escuchara por todo el lugar, escuchándose el eco y golpeándose contra las paredes

Ese chico que reía junto a Jimin se había ganado sin dudarlo su mas profundo oído y se lo haría saber no de una bonita manera.

Levantándose de la silla y dejando la foto sobre su mesita de noche, salió de su habitación y corrió escaleras abajo, sus padres no se encontraban como de costumbre, estos llegaban tarde del trabajo hasta incluso había veces en los cuales no los veía en todo el día , para Jungkook sus padres solo serian una perdida de tiempo, ellos tenían una gran y notoria preferencia hacia Jimin, y sabia que si estos pasaran mas tiempo en casa le robarían los momentos que tenia con este.

Esperando tan solo unos segundos y cuando escuchó las llaves de la puerta, abrió esta fingiendo una pequeña sonrisa tratando de verse inocente, Jimin le sonrió de vuelta y camino hasta el más pequeño atrayéndolo entre sus brazos, Jungkook sonrió de lado.

—Él es mi hermano menor, Jungkook.

—Exclamó aún teniendo un brazo alrededor de los hombros del pelinegro, el cual se encontraba aún con esa sonrisa que podría hacer temer a cualquier, pero al parecer ambos mayores no se daban cuenta de eso.

—Hola, soy Min Yoongi.

Jungkook asintió con la cabeza y halando levemente el hombro de Jimin lo obligó a encorvarse, el menor llevó sus labios hasta la oreja del contrarió y susurrándole bajito entrelazo sus dedos.

—Kookie quiere ir adentró, a él no le gusta estar aquí fuera.

Jimin sonrió y dejando un leve beso en su mejilla dirigió su mirada hasta el pelimenta, él cuál mirada confundido la escena. El mayor no pudo sentirse mal, sabía por los momentos desagradables que pasaba Jungkook, su habla era diferente a los demás, gracias a eso las personas lo miraban mal y lo menospreciaban.

Muchas veces llegó a encontrar al menor llorando bajó sus sábanas otras veces lo encontraba en él pasto mirando a la lejanía aquellos niños que jugaban, su corazón se rompía cada vez que lo veía soltar una lágrima por lo cual trataba de pasar él mayor tiempo con él, sus padres le decían que no lo acostumbrara, que con el pasar del tiempo este se volvería dependiente a su persona.

Jimin realmente no lo veía así, él solo le daba él cariño que tanta falta le hace, y él cual ambos padres se negaban a brindarle.

—Nos vemos mañana Yoongi.

Él mencionado apartó la mirada de Jungkook él cual lo miraba con aquellos ojos que podían parecer inocentes cuando miraba al rubio, pero a la hora de hacer contactó con los suyos, parecía desatar docenas de balas capaces de incrustarse en su piel.

—Em...si, esta bien, Adios Jimin.

Se acercó para darle un ligero beso en su mejilla, pero un pequeño gruñido que al parecer Jimin no escuchó lo hizo detenerse, aquellos ojos negros lo miraban como si se tratará de una amenaza, parpadeando repetidas veces se alejó optando por evitar acercarse un poco más a rubio.

Yoongi sonrió con nervios y comenzó a caminar por la vereda, Jungkook ladeó la cabeza y sonrió, pero esa sonrisa se borró cuando Jimin lo miró, dejando esa lado macabro y saliendo a flote su inocencia. Entró a casa aún de la mano del mayor.

—¿De nuevo te dejaron sólo?—Preguntó al notar la casa en completa soledad y sin ningun rastro de sus padres.

Jungkook asintió. —Papá y mamá dejaron solito a kookie.

Jimin pudo ver un deje de tristeza en el rostro del contrarió, de nuevo aquélla sensación que le rompía hasta lo más profundo de él, volvía adueñarse de su cuerpo, si tan sólo sus padres pasarán más tiempo con Jungkook este ya no traería aquella aura de dolor y sobré todo tristeza.

—Ellos no quieren a kookie.

Jimin negó con la cabeza y sintiendo sus ojos picar lo tomó entre sus brazos, acarició sus mejillas y aquellos lindos cabellos negros que este poseía. Su hermanito era muy bonito, indefenso y él tenía la responsabilidad de cuidarlo, más que nada por qué lo amaba.

Dejando un beso en su mejilla habló tratando de no escucharse con la voz rota.

—Ellos te quieren mucho, pero su forma de demostrarlo es diferente.

Aun abrazados Jungkook se obligó a no sonreir, le gustaba cuando Jimin le brindaba toda su atención. Y ahora que lo tenía a escasos centímetros no pudo evitar que su mente vagara por

sus recuerdos.

Todas esas veces en donde sus padres compartían besos pequeños, ellos parecían disfrutarlo y él también quería disfrutar de aquello, sonriendo de nuevo y viendo un leve destello en los ojos azules del contrarió, se acercó tan sólo un poco, sus narices se acariciaron y Jungkook no pudo evitar él sentimiento nuevo que se colaba a través de las puntas de sus dedos y él cual atravesaba su corazón, latiendo tan rápido.

Jimin abrio los ojos cuando sintió la cálida respiración de su hermano menor golpear contra sus labios, este se mantenía con los ojos cerrados acercándose cada vez más, fue cuando sus labios se rozaron lo que hizo reaccionar al mayor, alejándose de él y mirándolo confundido trató de no asustarlo, su mente estaba en blanco y no podía procesar lo que el menor intentaba hacer.

—¿Qué haces?...—Hablo con sus labios entreabiertos mientras sentía lo coloradas que debían estar sus mejillas.

—Jiminie no quiere darle un besito a Kookie.

Jungkook sintió cómo sus ojos los invadía una capa de lágrimas y las cuales estaban apuntó de salir y mojar sus suaves mejillas, Jimin fue testigo de como una traicionera lágrima se escabullía sobré su pómulo mojando su piel.

—No, no llores kookie no es eso.— Jimin murmuró tratando de que él menor siguiera llorando.

—Jiminie no quiere a kookie, no lo quiere.

Él mencionado negó secando aquellas lagrimas que parecían no tener fin, y dejando un beso en cada mejilla lo miro fijamente, aquella mirada sólo podría mostrar inocencia y nada de maldad, Jimin sonrió levemente antes se besar su nariz.

—Jiminie te quiere mucho kookie más de lo que piensas.

Jungkook negó con la cabeza mientras llevaba sus manos detrás de su cuerpo, no quería que Jimin se percatara de que las palmas de sus manos se encontraban lastimadas.

—Entonces dale un besito.

Jimin quiso negarse y sólo reir nervioso, pero no podía evitar sentirse culpable de aquellas lágrimas que aún decoraban sus rojas mejillas, así que alejando aquellos pensamientos de su cabeza, y tratando de que los nervios no los consumieran se acercó tan sólo un poco al cuerpo del menor.

Sus rostros quedaron a escasos centímetros y Jimin pudo sentir cómo el cuerpo de Jungkook vibraba, estuvo apuntó de arrepentirse pero ver aquél rostro ansioso sólo le hacía querer hacerlo feliz.

Soltando un suspiró se acercó aún más y cuando sus reparaciones se combinaron, juntó sus labios en un pequeño beso.

Jungkook cerró los ojos cuando aquellos gruesos y rojos labios dejaron un suave e inocente beso en los suyos, su corazón parecía querer salirse de su lugar ya que latía de una manera desenfrenada, sus manos cayeron a sus costados alejando aquella sensación de dolor en estas.

Los labios de su hermano mayor eran suaves y sobre todo tenían ese ligero sabor a fresas, ahora entendía por qué su madre sonreía cada vez que wu padre la besaba, era una sensación tan íntima y amorosa.

Cuando Jimin se alejó pudo notar las mejillas rojas del menor, así que sonriendo un poco dejó otro beso pero esta vez en su frente y se alejó comenzando a caminar hasta su habitación, la cual compartía con Jungkook por petición de este, las noches se hacían largas cada vez que este pasaba por una más de sus pesadillas, lloraba durante las noches y el único en correr a su llamado era el rubio, por lo cual había aceptado aquella idea de compartir habitación.

Ambos entraron a la habitación aún tomados de la mano y con las mejillas rojas.

Desde ese día Jungkook había desarrollo una obsesión y dependencia hacía Jimin, y él cual día con dia crecía, hasta convertirse en un deseó que iba más allá de la hermandad, una que los llevaría a la muerte.

[•••]

Jungkook observaba aquélla caja negra de cartón, la cual tenía un moño blanco decorándolo. Leves maullidos se podían escuchar a través de la tranquila tarde y los cuales provenían de aquella figura rectangular, mirando ambos lados del patio trasero tomó la caja entre sus manos y comenzó a correr a través del campó que se escondía detrás de la casa.

Esa misma mañana mientras caminaba de regreso a casa después de la escuela, se había encontrado con aquél gato negro acostado sobré él pasto de la casa vecina, observando que nadie estaba recorriendo las calles en ese momento, lo había tomado entre sus cortos y delgados dedos, y a pesar de los maullidos y pequeños rasguños lo había metido dentro de su mochila.

Ese gato le había colmado la pasiencia y ahora que tenía la oportunidad de matarlo, sin duda lo haría.

Cuando llegó a esa parte en donde comenzaba aquella gran y espesa parte de neblina, los pinos grandes y frondosos lo recibieron. Mirando por última vez las casas y confirmando que nadie lo observaba, se adentro en aquél lugar y se dejó llevar entre los caminos llenos de ramas y lado, muchas veces había visitado ese extenso espació tantas que había olvido la cantidad, y en cada visita imaginaba a ese negro gato muerto entre sus manos, mientras él se sentaba en aquella roca para admirarlo.

Llegando a su destino y dejando la caja en aquél lugar plano, se quitó la mochila y abriendo esta saco una bata de doctor blanca y en la cual se podría ver con más claridad la sangre que el minino derramaría.

Se colocó la bata y sacó las pinzas y él ácido que su padre guardaba, no faltaba mucho para que su hermano mayor llegará a casa, así que debía hacer eso rápido, antes de que alguien se diera cuenta de su repentina desaparición.

Tomando al gato entre sus manos después de haberse colocado los guantes, lo dejó sobré la roca. Este aún aullaba y trataba a toda costa liberarse de su fuerte agarré, Jungkook no tuvo de otra más que de tomarlo fuertemente del cuello, tomando la jeringa con ese líquido transparente lo inyecto en su estómago, tan duro y rápido que la sangre comenzó a salir tan sólo un poco.

Jungkook soltó una sonrisa macabra cuando esta manchó sus dedos.

Cuando sintió al gato más ligero lo dejo caer con fuerza a la roca, una y otra vez tanto que sintió como los huesos de este comenzaban a quebrarse.

Lo miró y estaba más que seguro que sólo era cuestión de minutos para que este muriera, así que para darle una muerta más digna tomó entre sus dedos la pinza y mirándolo por unos segundos mantuvo aquella sonrisa que no se había borrado de su rostro.

Haciendo un corte desde la parte en donde debería ir la tráquea tiro de él hasta él lado en donde estaba él pulmón, los guantes se mancharon de sangre tanta que comenzaba a escurrir levemente de la roca, aquél grande libró de anatomía de animales le había servido de algo.

Su padre hubiese estado orgulloso si viera esa agradable escena.

—Esto te pasa por no dejar dormir a kookie.

Nuevamente enterró aquélla afilada y cortante cuchilla sobré la piel del minino, hizo un gran corte por toda la parte del estómago, no podía estar más que feliz realmente adoraría que Jimin estuviese a su lado, sabía lo tanto que amaba el mayor a ese tonto gato, no lo dejaban tener mascotas en casa y si algún día lo dejaran, el pobre animal no podría pasar más de una semana en casa antes de ser asesinado.

Jiminie debía concentrarse solo en kookie.

Incrustando la cuchilla repetidas veces provocó que la sangre manchara su bata, esa sensación nunca la olvidaría y estaba decidido a que volvería a experimentarla, ahora entendía lo que los asesinos sentía cada ves que tenían la sangre de una víctima más, ese agradable sentimiento de necesidad de tener cada vez más.

Esta vez Jungkook iba por algo más grande, sólo esperaría algunos años y empezaría con su plan.

Un plan que vendría a lastimar a más de uno y eso era lo que realmente quería, sin importar que Jimin fuera uno de ellos.

Cuando término, guardó todo en su mochila volviendo a esconder el cuerpo inerte y desfigurado del viejo gato en la caja negra juntó a este la bata blanca, dejando todo y limpiando la sangre que aún permanecía en la roca y él suelo, se colgó la mochila en sus hombros.

Sin embargó cuando estuvo apuntó de irse de aquél lugar, algo capturó su atención, él leve sonido de las hojas pienso pisadas.

Girándose tan sólo un poco pudo percatarse de unos ojos grises observarle, esa cabellera pelimenta nunca la olvidaría. Este lo miraba como si de un fantasma se tratase, aturdido y sin capaz de creer lo que sus ojos acababan de presenciar.

“Jungkook acaba de matar ha ese gato”

—¿Q-qué has hecho?

Jungkook lo observó con el semblate serió por unos segundos, antes de sonreir mientras ladeaba la cabeza, llevando un dedo a us labios, le obligó a guardar silenció.

Ya tenía una víctima más.

—No le digas a Jiminie.

Y antes de que Yoongi pudiese reaccionar este ya había escapado de su campó de visión, escondiéndose en los grandes pinos, sintió como su cuerpo recibía aquellos escalofríos que tanto detestaba, comenzando a temblar y sintiéndose como una gelatina.

Ahora entendía él porqué su hermano menor le asustaba y decía que Jungkook era raro, él porqué varios temían de él.

No era por su habla, ni mucho menos por lo silencioso que era.

Jungkook era diferente, no se comportaba cómo alguien de su edad.

Él menor de los Jeon tenía una gravé enfermedad, él cual traería consecuencias y desgracias.

[•••]

—¡Debes creerme!

Jimin negó con la cabeza no podía creer la semejante mentira que su mejor amigo había dicho, era simplemente imposible.

—¿Quieres que te crea que Jungkook mató a un pobre gatito?

—Yo lo vi, en aquél bosque.

Él rubio rodó los ojos incrédulo.

—No te puedo creer.

Yoongi suspiró frustrado y aún con aquél miedo incrustado en su mirada señaló al menor, el cuál jugaba con algunos muñecos sobré el pasto de aquella gran casa.

—Ese niño mató a un animal, si eso hizo ahora no puedo imaginarme lo que hará cuando crezca.

—Mentiroso, Jungkook sería incapaz.

Yoongi negó con la cabeza colgando de nuevo su mochila en sus hombros.

—Cree lo que quieras, pero yo se lo que vi ese día. Ojalá y cuando te des cuenta no sea demasiado tarde.

Jimin pestañeo varias veces mientras lo miraba caminar sobré la vereda, ocultándose de su vista. Era tan absurdo las tonterías que Yoongi había inventado, había sido mala idea presentarlo ante Jungkook, no entendía porqué había dicho aquello.

Él menor nunca le había dado motivos, tan sólo era un niño como cualquier otro.

Girando su rostro observó a Jungkook jugar alejado de todo aquello, una sonrisa apareció en sus labios al verlo hacer pucheros cuando algo no le salía bien, nunca podría dudar de éste, era su hermano y siempre estaría a su lado, protegiéndole de todo y todos que intentaran hacerle daño.

Aún que este sólo lo llevaría a la locura y él sufrimiento.

Él error de Jimin había sido volverlo dependiente a él y darle todo lo que él menor pidió, y eso lo descubriría de una manera dolorosa, y la cuál quedaría marcada en su mente y piel.

Recordándole y haciéndole sufrir con aquellos recuerdos que le torturarían más que las marcas que adornarían su suave piel, marcas de su propio error.

“—Porqué kookie era malo, pero eso Jiminie no lo sabía.—”

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Brooke: Great book so far! Very well written!

Shakeicha Young: Really loved it!!

Amjad: The writing style and the characters are good

Ronni: Me encanta la temática es maravillosa el amor del Kookmin es bonito y los cachorros son tan tiernos 🫶🏻

annemirl56: Toller Schreibstil wie immer und sehr erotisch 😘😘muss auch dabei sein, sonst istces langweilig 😘

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Amy: Spannend, spaßig und kurzweilig geschrieben. Danke dafür.

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