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Bousni// ChanBaek

Summary

BaekHyun sabe que ya no tiene el mismo cuerpo que antes, ya ha dado a luz a un bebé y las estrías le recuerdan que no volverá a ser tan bonito como lo era antes de eso. Es por eso que que no puede evitar confrontar a su esposo cuando cree que lo está engañando y ChanYeol, que lo ama demasiado, está dispuesto a demostrarle que aún con ese cuerpo, continúa calentándolo e incluso más, porque ama por completo cada parte de Byun BaekHyun. ☆ Smutt || Mpreg || male-lactancy ✎ One Shot ►Portada by lvsdromeda

Genre:
Erotica / Romance
Author:
xAneriscbx
Status:
Complete
Chapters:
1
Rating:
5.0
Age Rating:
18+

Capítulo único


BaekHyun sabe que es una persona explosiva, celosa y sobre todo, alguien impulsivo.

Toda la vida lo ha sido, desde que tiene memoria se metía en problemas por abrir la boca cuando no debía, soltando lo primero que pasaba por su mente o haciendo cosas de las que, evidentemente, minutos después se arrepentiría.

Sabía que era algo que debía de cambiar, no era algo que le trajera beneficios, al contrario. Pero dejar una cosa que por tanto tiempo hemos tenido arraigado es demasiado complicado, y a sus treinta años considera que ya es un tanto perdido, esta es su personalidad, siempre será explosivo y bocón, morderse la boca jamás sería una opción verdadera y causar tormentas en vasos de agua seguiría siendo su especialidad.

Tal vez fue por esto mismo que ni siquiera se sorprendió cuando las cosas terminaron así. Una parte de su cabeza repetía que siempre fue consciente de las consecuencias, que sabía lo que pasaría al decir todo aquello que tenía dando vueltas por su mente y que, muy posiblemente, lo quería. Podía ser que intentara mentirse a sí mismo porque aceptarlo era en parte extraño, pero como todo buen mentiroso conocía la verdad que quería encubrir.

Y es que las consecuencias de sus actos jamás eran algo que lo hiciera asustar, tomaba lo que se venía por los cuernos y había aprendido a sacarle el mayor provecho posible disfrutando de ello.

Por lo que, sinceramente, no podía sentirse culpable por todo lo que le había dicho esa tarde a su lindo esposo.

ChanYeol y BaekHyun tenían cinco años de casados. Eran un matrimonio estable, con peleas ocasionales, citas cada domingo, conversaciones acerca del trabajo durante la noche, besos calientes en ocasiones y con un bonito y pequeño bebito.

Su lindo Hyunjin tenía cortos ocho meses de nacido y era el bebé más hermoso que había pisado la tierra, para opinión de BaekHyun. Con su bonita boquita de melocotón, su piel suavecita y ese bonito lunar en su nariz volvía loco al castaño. No se cansaba de verlo, de besarlo y cuidar su sueño, tenerlo en sus brazos era una de las más grandes satisfacciones de su vida, y en general, estaba tan enamorado de su pequeña bolita de amor que no creía que esa sensación flotante en su corazón fuera a desaparecer.

Los meses después de su nacimiento habían estado bien, las primeras semanas estuvo a su lado las veinticuatro horas del día, asustado de que pudiera pasarle algo y muy apenas pudiendo dormir, no obstante, su licencia de embarazo no era eterna y tener que regresar al trabajo fue una realidad pesada que lo hizo llorar por una noche entera al pensar en tener que separarse de su Hyunjin durante tantas horas al día, pero ChanYeol no era millonario, ambos tenían gastos y era imposible dejar el trabajo de lado.

Se tuvo que acostumbrar a todo eso, armando una rutina que trataba de cumplir cada día para que las cosas le salieran medianamente bien, ser padre, esposo y empleado no era una tarea sencilla pero hacía su mejor esfuerzo y las cosas iban bien.

El problema inició semanas atrás. ChanYeol había estado trabajando horas extras por un proyecto de la empresa o algo así le había explicado, intentaba pasar los fines de semana completos junto a ellos pero había días en los que era imposible no tener que ir mínimo un par de horas a su oficina por él exceso de trabajo, dejando a un berrinchudo y muy molesto BaekHyun dentro de su habitación porque odiaba no pasar el suficiente tiempo junto a su esposo.

La situación ya era complicada entre ellos después de días enteros sin verse más que un par de minutos antes de irse a dormir, no habían discutido pero era notoria la molestia del castaño a con su esposo, cada vez que lo veía sentía hervirle la sangre, queriendo agarrarlo a golpes con su almohada por tenerlo tan abandonado, para después tomarlo de sus mejillas y obligarlo a darle un beso de esos que le dejaban los labios rojos y magullados, queriendo sentirlo cerca y todo suyo como siempre. Pero todo empeoró cuando un nuevo nombre comenzó a pintar en cada una de sus conversaciones.

YoonOh era el socio principal de su esposo, y el palo en el culo que BaekHyun no se podía sacar.

Ni siquiera conocía al tipo, solo lo había visto una vez que le llevó el portafolio a ChanYeol hasta su oficina después de dejarlo en casa por accidente. El hombre lo había saludado con respeto y se había presentado comentándole el como era un gusto conocer al adorado esposo de su amigo del que no dejaba de hablar o algo así. YoonOh era alto, guapo y joven, parecía agradable y divertido y BaekHyun simplemente lo odió.

Desde entonces no podía evitar rechinar los dientes cada vez que escuchaba su nombre, cansado de que ChanYeol se la pasara contándole las cosas que hacían juntos como si le importara. Odiaba sentirse así pero era algo que no podía controlar, la idea de alguien más merodeando alrededor de su esposo durante todo el día lo enervecia, ChanYeol era tan guapo y bobalicón a veces que no caía en cuenta de lo mucho que llamaba la atención, era normal que la gente lo mirara comiéndoselo con los ojos y buscando en su cabeza formas para llevárselo a la cama, privilegio que solo BaekHyun tenía y tendría para toda la vida.

No era como que ChanYeol le diera motivos para dudar, seguía siendo cariñoso como siempre y era un padre increíble, más allá de las pocas horas que estaba pasando en casa entendía que era por trabajo, pero es que no quería saber que ese tipo estaría compartiendo su almuerzo con su esposo en lugar de él, como debía de ser.

Intentó morderse la lengua todo lo posible, queriendo culpar a las hormonas de su no muy lejano embarazo y que bueno, aunque odiara admitirlo, desde que tuvo a Hyunjin una increíble inseguridad había surgido en él.

BaekHyun siempre fue alguien atractivo y era consiente de ello, después de todo cuidaba muchísimo su piel y su dieta, amando sentir las miradas sobre él y los halagos del resto. Tras casarse con ChanYeol las cosas cambiaron un poco pero seguía teniendo sus rutinas de belleza, queriendo satisfacer a su esposo en todo momento y siendo feliz cada que salían juntos y el alto lo tomaba de la cintura con posesividad presumiéndolo con orgullo.

No obstante, el embarazo había dejado estragos que aún le eran imposibles de borrar. Había subido muchísimos kilos, no pudiendo controlarse con tantos antojos y comiendo todo lo que corría por su mente porque ChanYeol estaba más que dispuesto a consentirlo, su piel se había desgastado un tanto también saliéndole un par de espinillas molestas que le era difícil quitar y ni hablar del montón de marcas que le quedaron en el abdomen, piernas y caderas, estaba lleno de estrías, por todos lados.

Intentaba convencerse de que no era tan malo, que su Hyunjin valía completamente la pena y que seguro después mejoraría, pero esa horrible pesadez que sentía en su estómago cada que se veía frente al espejo no desaparecía. Había ocasiones en las que se sentía todo menos atractivo y deseable, y aunque sabía que ChanYeol no era tan superficial para dejarlo de lado por algo así, eso salía sobrando cuando los miedos y las inseguridades se apoderaban de él.

Así que sí, tenía justificaciones y motivos de sobra para haber dicho todo lo que dijo. Estaba cansado, harto y fastidiado de la mención del idiota, atractivo y amable de YoonOh, quería tener a su esposo las veinticuatro horas al día, quería toda su atención, que solo dijera su nombre y que mierda, hiciera más que darle dulces besos o sexo aletargado y aburrido minutos antes de dormir.

Esa noche estaba especialmente de mal humor. Su bebé había estado muy fastidioso durante el día, solo queriendo mimos y estar en sus brazos, no pudo hacer mucho sin que llorara y dormirlo fue una odisea, comió sobras del día anterior que consistía en un pollo reseco y algo frío porque no lo calentó bien, le dolían los pies porque tenía frío y cuando eso pasaba sus pies se acalambraban y para colmo ChanYeol no había dado ni señas.

El susodicho llegó después de que el sol se pusiera, era tarde, incluso ya estaba por irse a dormir queriendo terminar con ese día de mierda. Lo escuchó saludar como si nada y lo vio moverse de un lado a otro platicándole de cómo la segunda parte del proyecto había sido aprobada, por lo que YoonOh lo invitó a cenar para festejar.

BaekHyun apretaba las sábanas entre sus puños con cada nueva palabra, sintiendo que en cualquier minuto comenzaría a llorar porque estaba harto, cansado de ese nombre, su día fue asqueroso, se sentía todos menos importante y por lo mismo no pudo evitar a comenzar a gritar, sacando toda su frustración de semanas.

—¡¿Puedes callarte de una vez?! —exclamó con molestia, interrumpiendo la palabrería del otro.— No me importa ChanYeol, no me interesa si al idiota de YoonOh le gusta comer la carne en término medio o no, no me interesa lo que haga, lo que diga. Me tienes harto con lo mismo, para ya.

—¿De que estás hablando? —preguntó ChanYeol, confundido, deteniendo su trabajo de quitarse la corbata y mirándolo como si le hubiera salido una segunda cabeza o algo similar.

—Todos los días es lo mismo, llegas a casa cuando se te antoja, hablando de otro tipo como si fuera tan importante en tu vida y jodiendo como si yo quisiera saber —respiró, intentando llenar sus pulmones de aire. Ya había comenzado a hablar y ahora no se detendría, lo sabía bien.— ¿Es que acaso eres tonto? ¿Qué no te das cuenta de lo mucho que lo detesto? Odio que esté pegado a ti como una garrapata, que te agrade tanto y que sea más relevante para ti que yo, tú esposo.

—Eso no es ver...

—¡Si es! —gritó comenzando a llorar.— Si ya no quieres pasar tiempo conmigo dímelo y así dejo de estar como estupido aquí. Eres un imbecil, un idiota, un mal esposo. No sabes cuánto te detesto. Lárgate y que tú puto proyecto te de y te aguante todo lo que yo lo he hecho.

ChanYeol enmudeció, viendo como su esposo seguía gritando maldiciones a su persona con la cara enrojecida y llorando de pura rabia. Sabía que lo mejor era quedarse callado en este tipo de situaciones, lo conocía y si BaekHyun quería sacar su enojo era mejor que lo hiciera.

Entendía muchas de las cosas que le decía, no había caído en cuenta de lo mucho qué tal vez mencionaba a su compañero pero bueno, trabajaban todo el día juntos y contarle a su esposo sobre lo que hacía era algo que le gustaba, no creyó que existiría tal problema. YoonOh era un buen amigo y le gustaba trabajar con él, pero nada más.

Guardó sus comentarios por minutos eternos, donde BaekHyun hizo y deshizo tanto como pudo. Incluso había estado lanzándole cosas al azar de la cama porque "mierda, habla ¿acaso estas mudo ahora? ojalá te hubiera cortada la lengua antes de que mencionaras a esa rata de YoonOh". Dijo tonterías acerca de su peso, de su físico y de cómo seguramente iría a buscarse a alguien más joven y bonito, como si tal cosa pudiera suceder.

BaekHyun terminó con la voz ronca y de rodillas en medio de la destrozada cama, viendolo entre sorprendido y fastidiado al darse cuenta de todo lo que había hecho, haciéndolo casi reír, porque conocía a este hombre demasiado y sus ataques de impulsividad eran únicos.

—¿Ya terminaste? —preguntó, bajando sus brazos cruzados con voz seria. El pequeño no contestó, mordiendo su labio inferior y viéndolo con ojos furiosos.— Bien, ahora me toca a mi.


***


BaekHyun jadeó, sintiendo el aire escapar de sus pulmones debido al fuerte golpe de su espalda contra la pared.

Intentó gemir, queriendo mostrar algo de su molestia, pero toda queja fue ahogada por la fuerte boca que seguía sobre la suya, tomando cada respiro de él que entregaba con gusto. Los labios gruesos de su esposo lo besaban de forma desordenada, sus lenguas se enredaban y desenredaban, sus bocas se frotaban de forma deliciosa mientras fuertes mordidas eran brindadas a sus labios para después pasar la calidez de su lengua sobre sus heridas.

Tenía las piernas enredadas con fuerza alrededor de la cadera del alto, quería restregarse, demasiado ansioso por el caliente y abrumante ambiente que en segundos los había rodeado, pero ChanYeol estaba apretando su trasero con demasiada fuerza, impidiendo que se moviera y haciéndolo quejarse por ello.

No sabía cómo es que habían terminado así, hace apenas minutos atrás eran palabras y gritos sin sentido y al siguiente sus bocas se probaban como si llevaran siglos sin hacerlo. Y mierda, tampoco le importaba averiguarlo cuando se sentía tan bien.

Los labios le estaban palpitando, estaban mojados, chorreando saliva que escapaba de sus bocas y que no estaban preocupados en limpiar, demasiado ensimismados en seguir probando con su lengua cada línea de la boca contraria.

Con un mordisco particularmente fuerte en el labio inferior ChanYeol sintió a BaekHyun estremecerse, por lo que apretó con fuerza su agarre acorralándolo contra la fría pared, sintiendo chocar contra su pecho los deliciosos senos que comenzaban a endurecerse y a humedecer la celeste tela que los cubría con las gotas de leche que de ellos fluía.

Gruñó, demasiado encantado con la sensación y dirigió sus magullados labios al venoso y terso cuello del contrario, comenzando a chupar cada espacio con fuerza queriendo absorber todo de BaekHyun, deseando llenarlo de marcas que solo le recordaran que le pertenecía a él y a nadie más que a él.

Sentía el fuerte pulso del castaño contra su lengua, sus marcadas clavículas parecían estar llamándolo y sus suaves gemidos lo estaban volviendo loco. Estiró una de sus manos para comenzar a acariciar su estómago y la subió lentamente, sintiendo como este temblaba bajo su toque, su respiración haciéndose pesada mientras lo miraba bajo sus pestañas y dejaba salir pequeños suspiros placenteros.

Tocó cuánto quiso, amando la sensación de la piel caliente contra sus manos. Estaba duro, su miembro palpitando por la simple idea de lo que encontraría ahí abajo y por el roce necesitado que BaekHyun intentaba mantener demasiado excitado.

—Chan... por favor —gimió, sintiendo los dientes del alto morder su piel, amando demasiado la sensación.

No contestó, porque realmente entendía al contrario y él quería lo mismo.

Subió sus manos, vagando alrededor de los duros pezones que imaginaba temblaban por su toque, la piel del castaño estaba completamente erizada y sus dedos rojos por la fuerza con la que tomaba el cabello de su esposo.

Regresó a sus labios, tomándolos de nuevo y siendo recibido con gusto, BaekHyun le correspondió enredando sus lenguas juntas y tomándola entre sus dientes cuando los dedos callosos de ChanYeol tomaron sus senos.

Los masajeó a su gusto, adorando como es que cabían perfectamente en su grande mano. Una de las cosas que más agradecía del embarazo de BaekHyun era esto, el cómo los pechos de su esposo se habían agrandado tan bien, tan llenos de leche y tan sensibles. Tomó con dos de sus dedos los pezones erectos, regalándole pequeños pellizcones que lograron sacarle unas gotas de líquido que rodó por sus manos, llegando incluso hasta la orilla de sus codos, tan húmedo.

—Mhm. ChanYeol ya, por favor —murmuró de nuevo con las mejillas enrojecidas y sus labios rojos e hinchados.

ChanYeol los picoteó de nuevo solo por el puro placer de hacerlo.

—Lo se, bebé —contestó, llevando sus manos de nuevo hacía su trasero y sosteniéndolo con fuerza hasta hacerlo caer sobre las sábanas revueltas de su cama.

Admiró a su pareja, disfrutando de lo que tenía a la vista. Su cabello revuelto caía sobre su frente sudada, sus ojos brillaban deseosos de más, las marcas moradas y rojizas llenaban todo su cuello y la tela arrugada y mojada de su camisa caía de su hombro sin cuidado dejando ver la tersa piel de sus clavículas.

— ¿Sabes, amor? —susurró ChanYeol con voz ronca, agachándose mientras colocaba ambos brazos a un lado de su cabeza. — Me encanta como te ves con mis camisas —acarició con la punta de su nariz sus calientes mejillas, escuchándolo suspirar. — Pero creo que me gustas más sin ellas.

Estiró la prenda deshaciéndose de ella tan rápido como pudo, dejando al descubierto al más pequeño por completo a excepción de sus bóxers negros que cubrían su parte inferior. ChanYeol tuvo que respirar profundamente y cerrar los ojos un poco cuando lo vio, sintiéndose casi mareado.

Había visto el cuerpo de su esposo innumerables veces, pero jamás dejaría de sentirse de esa manera. Muslos suaves y hermosos como perlas, caderas anchas, cintura estrecha, los suaves rollitos de su abdomen, hombros anchos y hermosos, cuello largo y elegante, sus pechos rojos, hinchados y llenos de leche, todo le fascinaba, le hacía agua la boca. Solo la vista de esto hizo que la polla de ChanYeol se pusiera completamente dura. BaekHyun era su sueño húmedo, a pesar de las marcas evidentes en su cuerpo y los rollitos de carne en su piel seguía siendo perfecto, demasiado hermoso para cualquiera que se atreviera a darle una sola mirada.

Sin embargo, cuando miró su rostro el más pequeño estaba cubriendo sus ojos con su antebrazo.

—Amor —llamó. — ¿Desde cuando eres tan tímido, eh? —rio, regalando beso tras beso a sus manos y a lo largo de su brazo.

ChanYeol sabía que BaekHyun había estado inseguro desde el embarazo, no era idiota. Su esposo siempre había sido seguro de sí mismo, sexy, amando seducirlo, pero los cambios en su cuerpo eran notorios y aunque quisiera fingir frente a él su mirada insegura le era más que suficiente para darse cuenta de todo. Realmente no lo entendía, si, era verdad que no tenía la misma figura que años atrás, después de todo tampoco eran tan jóvenes ya, pero para su opinión el embarazo y los años solo le habían sentado aún mejor, sus caderas se habían ensanchado, sus muslos cada día estaban más gruesos, sus mejillas eran suaves y hermosas y ni hablar de ese pecho que lo traía dando vueltas. Todo en él era perfecto y en parte se sentía culpable, pensando qué tal vez a pesar de todo no se lo estaba demostrando como debía de ser.

Siempre intentaba recordarle lo mucho que lo amaba y lo mucho que le gustaba, BaekHyun se había apoderado de todo él desde el primer momento en que sus miradas se encontraron. Con esa mirada penetrante que lo hacía temblar hizo que cayera a sus pies y no había forma de que eso llegara a cambiar, jamás.

—Me encantas —aseguró, pasando sus labios por todo su rostro. — Todo de ti me encanta. Me vuelves loco, bebé.

ChanYeol separó sus labios, una vez más, dejando pequeños besos húmedos en esas mejillas que tanto le gustaban, besando cada lunar en su rostro y bajando por su mandíbula y cuello, dejando nuevas marcas rosadas en su cuerpo y sacándole lindos jadeos. Dejó un último beso en su clavícula derecha, raspando con sus dientes suavemente.

—No tienes idea de lo mucho que le haces a mi cuerpo —le susurró al oído. — Me puse tan duro apenas te vi —sacó la lengua lamiendo su oreja y restregándose contra su cuerpo. — Adoro cada centímetro de ti, tan mío, todo mío.

Bajó hasta su pecho, comenzando a llenar de lamidas la zona sin llegar a sus rosados pezones. Su lengua pasó por su abdomen, dando besos a la cicatriz del nacimiento de Hyunjin mientras BaekHyun movía la cabeza, apretando su cuerpo intentando controlar el placer.

—Tal vez lo olvidaste —dijo, regalando un último beso sobre la tela en la punta de su pene. — Déjame recordártelo.

Sin más preámbulo tomó en su boca uno de sus pezones, lamiéndolo con fuerza. Miró a BaekHyun comenzando a temblar y presionando sus muslos con fuerza alrededor de su cadera, la piel de gallina se extendió por toda su piel. Sus pechos estaban tan llenos y sensibles que ChanYeol no podría estar más contento.

Presionó su lengua plana contra el pezón y comenzó a jugar con el otro con la punta de sus dedos. Baekhyun se retorció y tembló bajo sus toques. Chanyeol siguió lamiendo y jugando con la pequeña protuberancia hasta que tuvo suficiente, luego encerró el pezón entre sus labios y succionó con fuerza, escuchando a Baekhyun gritar arqueando su espalda fuera del colchón y sintiendo como hilos de leche salían de sus senos llenándole la boca.

ChanYeol gimió gustoso alrededor del pezón y siguió chupando. Fue cálido y dulce. Delicioso.

Estuvo así por unos minutos, chupando y disfrutando de lo que tenía en su boca hasta que decidió pasar al pezón izquierdo queriendo darle la misma atención, soltó el que tenía entre los labios con un pop que resonó en la habitación, lamió las perlas blancas nacaradas que chorrearon un poco y fue por el otro pecho.

A estas alturas BaekHyun soltaba gemido tras gemido en voz alta mientras empujaba su pecho hacia la boca de su esposo, se sentía fuera de sí, no podía dejar de retorcerse ni detener los sonidos lascivos que salían de él.

Cuando ChanYeol terminó con ambas tetas levantó la cabeza para admirar su trabajo. Ambos picos, antes de un rosa pálido, eran de un rojo furioso que ahora relucían húmedos, mejor de lo que hubiera imaginado. BaekHyun respiraba con dificultad, subiendo y bajando su pecho mientras mordía sus labios, viendo con ojos brillosos la expresión encantada de su esposo.

Se veía tan guapo, con su cabello oscuro desordenado y su camisa blanca arrugada, arremangada de los brazos y abierta de los primeros botones, muy apenas había podido arrancarle su corbata minutos atrás y ahora se arrepentía, queriendo ver más y sintiéndose demasiado expuesto.

De todas formas, no le permitió siquiera hablar, apenas notó que recuperó un poco el aliento regresó a besar sus mejillas, tomando sus manos y tirando sus brazos hasta tenerlos completamente estirados sobre su cabeza, besó todo el camino desde las muñecas hasta la parte interna de la parte superior de los brazos, mordiendo ligeramente sus suaves axilas.

Bajó hasta quedar de rodillas frente a sus lindas piernas. Tomó la piel entre sus manos, admirando la diferencia de tonos que había entre ellos, amaba como la piel pálida y casi amarillenta de BaekHyun contrarrestaba con la morena de sus manos. Sintiendo la suavidad apretó la piel entre sus palmas, escuchando el pequeño suspiro que salió ahogado de su garganta. Se veía tan blanco y puro, y aunque le gustaba la vista, sintió la necesidad de bajar la cabeza y succionar la piel entre sus labios.

—Abre para mí, bebé —pidió con voz gruesa.

El pequeño no tardó en obedecer, dejando que ChanYeol pudiera enterrar su cabeza entre sus gruesas piernas. Calor los inundó, el pelinegro se sentía ahogar entre el dulce aroma a fresas que emanaba la piel de su esposo, con sus dientes raspaba y apretaba a su gusto, admirando cada una de las expresiones llenas de placer de BaekHyun, amaba sus reacciones, siempre tan sorprendidas y placenteras por más de haber hecho aquello cientos de veces, su mirada nunca cambiaba.

Despacio, pasó las uñas sin lastimarlo sobre su piel hasta meterse por debajo de su bóxer, sintiendo como se tensaba bajo su toque.

No tardó ni dos segundos en quitar ese fastidioso pedazo de tela que le impedía admirar tanto como quería, sonriendo de lado en cuanto el bonito miembro de su pareja saltó frente a sus ojos.

Miró la bonita polla rosada, dura y crispada, estaba mojada chorreando liquido preseminal como si se tratara de agua, estaba tan excitado.

Sintió la boca hacérsele agua, lo único que podía pensar es en cuanto quería besarla y estropearla con sus manos y boca.

—Mierda ChanYeol, deja eso ya —gruñó el contrario, queriendo cerrar las piernas demasiado abochornado por la mirada oscura del alto contra su polla.

El alto rio, encantado con las reacciones de BaekHyun.

—Me encanta tu polla bebé, es tan linda —susurró, tomándola con su mano de la base haciéndolo gemir.

—Mhm... siempre dices esa estupidez.

—Es la verdad, me encanta que sea tan larga y rosada —sonrió, soplando sobre la punta — Tan linda como tú.

Sin más la tomó entre su boca, pasando la lengua a lo largo de aquella pequeña vena que lo recorría de punta a punta, sacudiéndolo lentamente y haciendo que las caderas de BaekHyun se movieran sin restricciones, gritando con fuerza y empujando su miembro queriendo sentir más.

Cortas y descontantes lamidas lo cubrieron por completo, endureciéndolo más si es que era posible. Besos calientes y en parte amorosos llegaban a su polla, bajando y subiendo haciéndolo frustrar queriendo que lo metiera por completo, cosa que hizo hasta mucho después, llevándolo hasta el fondo de su garganta y dejando que hilos de saliva escaparan de su boca recorriendo sus muslos y llegando hasta sus duras bolas.

Palpitaba sobre su lengua, soltando más de ese salado sabor del que ChanYeol aseguraba ser adicto. ChanYeol lo rodeó con su boca, subiendo y bajando por su longitud encantado con los tirones que le daba a su cabello. BaekHyun estaba literalmente en el cielo, sus pensamientos habían dejado por completo su cabeza tan solo disfrutando del momento.

—Uhm, se siente bien, ¿no? —preguntó, con el glande del castaño entre sus labios, succionándolo.

—Mhm, ChanYeol... no —intentó hablar, pero era imposible, su cuerpo entero temblaba y sus pies estaban encrespados, sentía que iba a explotar.

—Vamos, dime amor. ¿Te gusta esto, ¿verdad? —movió la cabeza de un lado a otro, empujando a ChanYeol queriendo sentir más, necesitaba la humedad de su boca de nuevo. — Dímelo, Baek...

—Ah, sí, sí, sí, me encanta, pero... ah.

Satisfecho el alto le regaló un último beso en el lugar, alejándose y dejándolo chorreando en el lugar. BaekHyun lloriqueó, intentando tomarlo entre sus brazos negándose a dejarlo ir, no podía dejarlo así.

—Date la vuelta —ordenó, comenzando a desabotonar su camisa.

BaekHyun ni siquiera protestó, girándose de inmediato poniéndose en cuatro, desesperado por mas toques.

ChanYeol sintió un tirón sobre su polla ante la vista. Esos globos alegres y regordetes lo saludaban voluptuosos, la curvatura de su espalda arqueada, sus muslos abiertos para él y la erección que colgaba entre ellos llorando por atención.

Se relamió los labios indecorosamente con orgullo, porque todo eso era suyo, él era el único y siempre lo sería y dios, eso le regalaba la gloria. Fue imposible para él no acariciarse ante la vista, masajeando sus duras bolas que juraba en cualquier momento podrían explotar.

Deslizó una mano por su suave piel, acariciando su bonito trasero y repitiendo la acción con el otro, no pudiendo evitar darle una fuerte bofetada que retumbó entre las cuatro paredes que los rodeaban, admirando como la pálida piel se enrojecía de inmediato.

—Uhm —jadeó el castaño apretando los dientes e inconscientemente levantando el culo, esperando más.

BaekHyun calló sus gemidos, no alejando las manos de ChanYeol de su cuerpo, así que volvió a atizarle otra palmada, y otra y otra más. Las nalgas de BaekHyun se volvieron de un rojo furioso, luciendo hermosas para él.

—Joder —gruño el alto, cerrando los ojos intentando no perder el control, quería follarlo tan fuerte, y lo haría, pero no aún. Cuando los abrió de nuevo BaekHyun todavía estaba en la misma posición, en silencio, esperando a que hiciera algo más y gustoso en recibirlo.

Se acercó, y volvió a acariciarlo. —No sabes cuánto deseo follarte —confesó, apretando su agarre en las mejillas con fuera suficiente para dejar sus dedos marcados, la carne cremosa tratando escapar de sus dedos. BaekHyun lanzó un gemido lujurioso, alzando su trasero.

—Por favor... —suplicó en un susurró libidinoso.

—Todavía no, amor. Tengo que castigarte un poco más —vio como las caderas del más bajo se agitaban con sus palabras, su trasero visiblemente apretado con anticipación. — Además, te quiero comer, déjame probarte.

Se arrodilló a un lado de él, husmeando con su rostro cerca de aquella región. Estrujó sus nalgas, separándolas hasta encontrarse con un pequeño anillo rosado que se apretaba, esperando por él.

Se inclinó y depositó un único beso húmedo en su agujero y BaekHyun gimió. Luego siguió dejando besos, dejando un rastro por todo el borde sin pelo. Sacó la lengua y lamió una larga raya a lo largo de su raja, su sabor también era algo familiar, dulce como un melocotón. No importaba que parte de su cuerpo probara ChanYeol, para él su lindo esposo siempre sería dulce.

—¡M-mierda! —chilló agudo, enterrando la cabeza en el colchón, inclinándose más y dándole mayor acceso.

Era divertido y excitante verlo retorcerse con solo eso. La humedad y lo caliente de su lengua lo llenaba de expectación. Era tan fácil hacerlo delirar, reducirlo a chillidos y graznidos de placer, esos sonidos, el sabor en su boca en compañía con los chasquidos producidos por sus lengüetazos hacían a su entrepierna doler.

No lamió solo su entrada, se besó con ella, con los labios abiertos, lamiendo con su lengua, chupando, dejando besos y mordiscos en sus nalgas. Empujó el musculo húmedo hasta pasar por el apretado anillo e invadir el interior del pequeño, lo folló con su boca, sorbiendo toda la saliva que podía al escapar de entre sus labios, metiendo las bonitas y pequeñas bolas hasta humedecerlas también haciendo que hilos de semen mezclados con su baba corrieran por la grieta de BaekHyun y sus muslos internos, parte de ella cayendo a las sabanas de su cama.

Cuando se apartó de su trasero Baekhyun temblaba incontrolablemente. Estaba llorando en voz alta, murmurado frases ininteligibles y sudando a más no poder.

Tan bonito.

—ChanYeol, ya, ya, ya —lloriqueaba, con las mejillas enrojecidas.

El alto se acercó, inclinando su cuerpo lo suficiente para que su dura polla rozara su bonito y caliente trasero. Besó sus mejillas, intentando limpiar con sus labios las lágrimas de placer que salían de sus ojos.

—Shh, amor, baja la voz —susurró, regalándole un pico a la comisura de sus labios. — No querrás despertar a nuestro Hyunjinnie, aún nos falta mucho aquí.

Se enderezó, tomándolo de los tobillos y arrastrándolo hasta la orilla de la cama, volteándolo con facilidad y dándole un beso casto y amoroso a sus rojos labios.

—Anda, ayúdame aquí.

No tuvo que pedirlo más de una vez. Con urgencia el castaño desabrochó sus pantalones bajándolos con rapidez, y tomando entre sus manos su miembro erecto. Era grande y grueso, por lo que necesitó de ambas manos para poder cubrir su longitud y dejando aún la punta al descubierto.

Lo masajeó unos minutos, justo como sabía que le gustaba, dispuesto a regresarle por lo menos un poco del placer que le estaba haciendo sentir. Sus gruñidos bajos y roncos cortaban el silencio, BaekHyun amando el sonido, adoraba la voz gruesa de su esposo pero cuando lo escuchaba durante el sexo se sentía enloquecer, era tan malditamente caliente.

Asomó su lengua, ansiando con tenerla dentro de su boca, pero el alto se lo impidió. Estaba demasiado excitado, técnicamente chorreando, si BaekHyun hacía eso no podría contenerse mucho más.

Quiso quejarse, no de acuerdo con la situación, sin embargo ChanYeol lo tomó entre sus brazos, moviendo el cuerpo a su antojo y acomodándolo en medio de la cama, sentado entre sus piernas y apoyando su espalda contra su húmedo pecho.

—No tenemos lubricante —dijo sobre su oído, regalándole algunos besos dulces en la zona.

Era verdad, días atrás se las había terminado y no se habían preocupado en comprar un bote nuevo, demasiado atareados con sus cosas. Estuvo a punto de preguntar que harían entonces, demasiado temeroso de la respuesta porque él no pensaba parar y conociendo a su esposo le saldría con una de esas cosas de no quererlo lastimar o algo así.

Sin embargo, fue innecesario que preguntara, sintiendo los dedos del contrario rozar sus labios. —Ten, aquí.

BaekHyun ni siquiera preguntó, tomando de inmediato los dígitos con su boca y comenzando a chuparlos como si de su polla se tratara. El alto lamía su cuello mientras con su otra mano lo masturbaba de nuevo. Ladeó el cuello para él, pasando la lengua entre cada espacio libre no queriendo dejar pasar nada.

Cuando ChanYeol consideró que estaba lo suficientemente húmedo bajó sus dedos, recorriendo su pecho y acariciando por encima sus pezones aun duros haciéndolo estremecer hasta llegar a su apretado agujero, donde comenzó a acariciar en círculos por todo el contorno, haciendo amago de meter uno de sus dedos para después volver a solo acariciar.

—Ugh —se quejó, abriendo más las piernas para él.

ChanYeol rodeó el borde con sus dedos solamente y BaekHyun saltó un poco al sentir como lo abría un poco.

—Tranquilo, amor.

Y empujó.

El primero entró sin problema, no haciéndole mucho por lo que con rapidez recibió dos dedos más. Suspiró, encantado con la sensación y siguiendo el movimiento de los dedos con sus caderas, moviéndolas en círculos. ChanYeol metía y sacaba sus dedos con rapidez, curvándolos y buscando alrededor hasta que la yema del dedo medio rozó ese punto perfecto que hizo estremecer a BaekHyun. Lo encontré, pensó ChanYeol, mientras presionaba más fuerte.

—¡Ahí! ¡Ah, Yeol, ahí! —gritó el pequeño, arrastrando su cuerpo un poco, solo lo suficiente para alcanzar a tomar la polla de su esposo en su boca.

La lamió un poco, entre gemidos de placer. ChanYeol seguía tocándolo, estimulando su próstata y agregando más dedos hasta que tuvo cuatro dentro de su calor.

Sacaba y metía con extrema rapidez haciéndolo enloquecer, ruidos chorreantes retumbaban en la habitación por lo muy mojado que estaba, la mano del alto estaba empapada.

BaekHyun había extendido sus rodillas sobre la cama, bajado las caderas y moliéndose contra sus dígitos desesperadamente. ChanYeol sonrió ante sus intentos, era tan adorable.

—Te ves tan bonito así, volviéndote loco con mis dedos enterrados en ti, apretando tu pequeño culo alrededor de ellos —suspiró, sobre sus labios. — Eres tan mío, nadie más podría hacerte sentir así.

BaekHyun gimió y comenzó a suplicar de nuevo. — Por favor, cariño, por favor. Ya estoy listo, te necesito.

ChanYeol estuvo de acuerdo con él. Quitó sus dedos a la vez, haciéndolo jadear y lo volteó de nuevo con facilidad, necesitado de sentir esos labios de nuevo contra los suyos, por lo que lo tomó con fuerza, besándolo y siendo correspondido de inmediato.

El castaño abrió la boca, dejándose hacer y rodeando su cuello con sus brazos, restregándose contra su cuerpo queriendo estar tan cerca de él como fuera posible. Sus duras pollas se rozaban, chorreando juntas y haciéndolos sentir tan jodidamente bien, como si no lo hubieran hecho en años, cuando no era así.

ChanYeol sentía que el corazón le saltaría del pecho ante la imagen de su bonito esposo. Tenía marcas rojas y chupones que se formaban desde el cuello hasta la parte interna de sus muslos, su pene todavía estaba erecto, completamente cubierto de su propio líquido preseminal que aún rezumaba de la punta, su rostro enrojecido, sus labios entreabiertos brillando con su propia baba y rojos de morderlos, sus ojos entrecerrados y llenos de lágrimas, además de su cabello revuelto que caía con torpeza sobre su frente.

El alto casi se corre allí sin ser tocado con la imagen pecaminosa y deliciosa que le mostraba su bebé. Ya se veía tan desordenado, y ni siquiera lo había follado adecuadamente todavía.

Con un último pico se separó, tomándolo de los hombros y haciendo que una vez más se pusiera en cuatro. Su rojo culo bien abierto lo recibió, listo para aceptar lo que estuviera por darle y ansiando por ello.

De pie detrás de él acarició un poco su polla, aunque ciertamente no lo necesitaba, había estado duro como una roca y goteaba desde el momento en que vio al pequeño desnudo.

Se agachó, dándole una última lamida húmeda a su entrada y sin mas acercó su miembro a la hendidura, restregándose contra la piel caliente. Tentó el agujero de BaekHyun, metiendo solo un poco la punta para después sacarla con rapidez, notando como el bonito esfínter necesitado se apretaba en el aire, buscando más. Hizo lo mismo un par de veces a pesar de los gemidos molestos del más bajo, era una de sus partes favoritos al follar con su marido, hacerlo enloquecer sabiendo lo mucho que anhelaba tener su polla dentro.

Tentó el húmedo lugar una vez más, sintiendo su miembro temblar ansioso y sin más ChanYeol se clavó hasta el fondo en él. Hasta que sus testiculos pesados y llenos de semen rebotaron sobre sus nalgas.

Gimió como un animal, sintiendo su virilidad ser ahogada por esa estreches, las paredes de BaekHyun eran pequeñas, apretadas y calientes. BaekHyun soltó un grito, mitad dolor y mitad placer, succionando con gusto su rico y grande pene, sintiendo cada vena rozar su interior y casi babeando de puro gusto, era tan gruesa y se sentía tan rico.

El alto afianzó sus caderas con sus manos, ciñendo sus dedos sobre su piel dejando más y nuevas marcas. Posteriormente se movió, retrocediendo para volver a introducirse, primero lento, demasiado lento. Le encanta sentir la diferencia de presión, adorando al notar como BaekHyun cada vez se abría más y más para él. Fue cuando un graznido lleno de puro placer resonó en sus oídos cuando realmente inició a embestir.

Pronto la habitación se llenó de ruidos obscenos, chasquidos pecaminosos y gritos de placer.

—Mierda, te sientes tan bien, bebé —gruñó el pelinegro.

Su polla entraba y salía con facilidad, era delicioso estar de esta manera y los gemidos fuertes del contrario solo lo animaban a continuar y darle más.

ChanYeol movió un poco la pierna del castaño, manejándolo a su antojo en búsqueda de más profundidad, tomando su trasero entre sus manos y arqueando su espalda para entrar y salir con rapidez.

Las bolas de BaekHyun se movían, de un lado a otro al ritmo de sus embestidas, su culo estaba tan rojo debido al golpeteó de sus caderas y mierda, no era suficiente.

Imaginar los chorreantes senos de su esposo lo endurecía más, queriendo tomarlos de nuevo entre su boca hasta dejarlos secos, anhelando ver su cara perdida en el placer. Por lo que, con tal idea en mente salió de su interior en un chasquido que lo hizo lloriquear.

—Ven acá —pidió, acomodándose sobre la cama de forma en que su espalda quedara apoyada contra el respaldo mientras acariciaba su miembro arriba y abajo lentamente.

BaekHyun relamió sus labios, sintiendo todo su cuerpo pesado mientras giraba a ver a su esposo, quedándose sin respiración al verlo allí. Sus oscuros ojos estaban sobre él, su piel morena brillaba por el sudor que lo recorría de arriba a abajo, su cabello negro y espeso estaba en todas direcciones y sus tatuajes solo le daban un aire mucho más apetecible en su opinión, sobre todo ese que tenía su fecha de matrimonio a un costado de su corazón, amaba verlo, besarlo, recordando que era todo suyo para la eternidad.

Tragó en seco, arrastrándose con piernas temblorosas hasta acomodarse sobre su regazo, en donde inmediatamente fue recibido con cientos de besos estilo mariposa en sus mejillas, cuello y hombros.

—¿Bien? —quiso saber, bajando sus manos por la extensión de su columna tomándolo de su trasero para hacer rozar la punta de su erección ahi.

El castaño llevó una mano a su boca, mordiendo uno de sus dedos y asintiendo con mejillas encendidas.

—Uhh, ChanYeol —suspiró jadeante, separando sus labios para cerrar los ojos tirando la cabeza hacia atrás en cuanto lo sintió entrar.

ChanYeol no tardó demasiado en tomar un ritmo placentero para los dos, entrando y saliendo con dureza, golpeando y frotando contra cada punto y ángulo correcto para hacerlos arder.

Se sentía tan lleno. ChanYeol era grande, demasiado en realidad, y en esa posición podía jurar sentirlo rozar la punta de estómago, tan adentro que lo hacía ver estrellas de colores de forma más que placentera. Lo sentía palpitar dentro de él, tan caliente y duro, solo por él.

—Ah, más, amor, más —pidió, entre gemidos comenzando a seguir sus movimientos, encontrándose con las embestidas del alto a medio camino haciendo todo aún mejor.

La vista que ChanYeol tenía era impresionante, cada golpe de su pelvis contra su trasero hacía que sus pequeños pechos saltaran y se movieran. Era tan apetitoso que no pudo resistirlo. Atrapó ambas protuberancias entre sus labios, chupando y succionando hasta sentirlo temblar.

La reacción de Baekhyun fue inmediata, abrió mucho los ojos y apretó sus hombros con más fuerza, clavándose las uñas en la piel. La sensación era abrumadora, el castaño ya no podía controlar su voz o su cuerpo, abrazó la cabeza de su esposo cerca de su pecho, evitando que se fuera y comenzó a mover erráticamente sus caderas, tratando de follarse a sí mismo en su polla, en esos momentos ya no le importaba nada más que seguir sintiéndose así, todo era tan delicioso.

ChanYeol lo miró, con lujuria y diversión fusionaras en su expresión. Agarró sus caderas y ralentizó sus movimientos, hasta que el contrario abrió los ojos y lo miró con él ceño fruncido.

—Chan... —antes de que pudiera terminar de hundió de nuevo con fuerza en su trasero, empezando a follarselo más rápido.

—¿Te gusta esto, no? —preguntó, raspando con sus dientes el hueso de su barbilla.

—S-sí, me encanta tu-tu polla, me encanta. —No podía hablar sin tartamudear, el ritmo con el que las caderas de Chanyeol golpeaban las suyas no se lo permitía.

—Y es toda tuya precioso, toda para ti.

—Sí, sí, sí.

El pelinegro se apartó de su pecho y buscó los labios abiertos del más pequeño con algunas gotas de leche aún adheridas a los suyos. Lo besó profundamente y compartió el contenido de su boca con él, dejándolo probar su propia leche.

Baekhyun gimió en su boca, tragando abundantemente y chupando su lengua con avidez tratando de obtener más líquido. Chanyeol debería haberlo compartido con él antes.

El alto continuó, tomando en su mano el rosado miembro de su amante que botaba de un lado a otro al ritmo de sus embestidas, encantado con la humedad que desprendía sin dejar de tomar todo lo que esos senos llenos le daban, sabía tan dulce y salía tanta leche de él. Hilos blancos incluso caían sobre su pecho machándolo hasta el contorno de su ombligo.

BaekHyun se veía perdido, aceptando todo lo que tuviera que darle y temblando de pies a cabeza. Un fuerte escalofrío lo recorrió por todos lados, no sabiendo siquiera en donde se habían ocasionado pero tampoco preocupándose por ello. Estaba cerca, demasiado, y el hecho de que ChanYeol continuara penetrandolo de esa forma dura y goleando ese punto exacto que incluso lograba hacerle un bulto en la punta del estómago no lo ayudaba mucho.

ChanYeol no se limitó. Se lo folló como quiso y como hace mucho tiempo no se animaba a hacer, veces atrás habían tenido relaciones también, no era la primera ocasión desde el parto pero no así, no como les gustaba en realidad. Temía lastimar a su príncipe, sabiendo que aún tenía que tener cuidado con su bonito cuerpo y no queriendo hacer un mal movimiento. Pero esta vez dejó todo eso a un lado, dándole lo que ambos querían desde meses atrás.

BaekHyun se corrió no mucho después.

Con un grito de puro gusto y satisfacción se dejó ir, dejando que hilos blancos salieran de si mismo machándolos a ambos. Un escalofrío recorrió su columna vertebral, sintiendo que en cualquier momento se desmayaría, se sentía débil, cansado, sus piernas temblaban sin fuerza y su culo ardía, pero se sentía más que bien.

ChanYeol lo tomó del cabello, acercándolo lo suficiente para darle un apasionado beso aún sin salir de él, moviéndose como si nada hubiera pasado y haciéndolo gemir en voz bajita pesar de todo.

—Si crees que te dejaré ir tan rápido estás muy equivocado —susurró rozando la punta de la nariz contra sus labios, ganándose una mirada brillosa.— Aún necesitas ser castigado, amor.


***

Lo hicieron dos veces más.

La nube de calor que los rodeaba afloró en un intenso olor a sexo que los mareó, perdidos en el extasis del placer que solo ellos eran capaz de darse.

Probaron todo lo posible, disfrutando del momento, demasiado necesitados de todo eso que se habían perdido por nada más que estupidez. Se amaban, se deseaban y fingir que no era ridiculo, siempre fueron así, impulsivos y apasionados. Cambiaron de posición no una si no varias veces, lo hicieron con BaekHyun arriba, de lado, parados, acostados, rápido, lento, no importaba en realidad, era delicioso y eso era más que suficiente para los dos.

Los senos de BaekHyun quedaron secos, rojos e hinchados. Tanto como sus labios y su piel marcada, estaba agotado, tirado de lado junto a ChanYeol intentando controlar su respiración, con sus piernas adoloridas por haberlo montado dándole la espalda sólo segundos atrás pero demasiado feliz y complacido, solo él y el universo sabían cuando había extrañado esto, estar con su esposo de esta forma, como antes.

Tal vez era tonto, pero después de tantos años juntos había momentos donde comenzaba a temer de que alguno de los dos se cansara de lo mismo, su relación no era igual a cuando eran un par de jóvenes veinteañeros con toda la energía y tiempo del mundo para hacerlo donde fuera y sin preocupaciones, eran adultos ahora, con trabajos, responsabilidades y con un hijo que drenaba toda su energía, era totalmente real el decir que existían días donde deseaban todo menos sexo, demasiado agotados para algo así y no quería perder eso con ChanYeol.

No era que su relación solo se basara en eso, amaban compartir cientos de cosas más pero la intimidad era importante, demasiado. Y mierda si no era verdad que deseaba a su alto marido como el primer día, no creía que eso fuera a cambiar y esperaba lo mismo para el contrario. Nada más.

Había pasado un tiempo desde la ultima vez que estuvieron así, por lo que estar allí esa madrugada era tan extraño y al mismo tiempo tan familiar, como si pertenecieran ahí, en los brazos del otro. Se entrelazaban tan bien, siempre lo habían hecho, justo como una pieza de rompecabezas, estaban hechos perfectamente a la medida.

BaekHyun parpadeó lentamente, moviendo sus pestañas y abriendo sus ojos en pequeñas rendijas, encontrándose con la suave y morena piel de su esposo.

—Me sorprende que HyunJin no haya despertado aún —comentó el alto dejando un suave beso en su frente, rodeándolo con sus brazos y acercándolo más a él.

Estaban recostados, con el castaño apoyando su mejillas en el pecho del alto y regalándole lentas caricias a su pecho desnudo.

—Creo que estaba muy cansado de hoy, estuvo tan fastidioso.

—¿Pasó algo?

—No —negó de inmediato, queriendo calmar la preocupación que sabía ChanYeol comenzaba a sentir.— Solo estuvo algo mimoso, pero nada de que preocuparse.

Besó castamente su pecho, viéndolo asentir. Y sintió las yemas de sus dedos delinear la línea de su columna, haciéndolo ronronear casi como un gatito de mero gusto.

—¿Te sientes bien?

—¿Ah?

—No te lastimé, ¿cierto?

La voz de ChanYeol se escuchaba preocupada, masajeando con delicadeza la piel de sus muslos intentando darle un poco de alivio o algo así. BaekHyun sintió su pecho hincharse de puro amor al ver su expresión, no importaba cuantos años pasaran o como lo hicieran, ChanYeol jamás dejaría de preocuparse por él, viendo que estuviera bien antes de siquiera mirar por sí mismo.

Lo amaba tanto, cada día confirmaba más que la mejor decisión fue permanecer a su lado.

—Sabes que no, no tienes porque preocuparte —susurró, dejando un beso en la línea de su mandíbula. — Me encantó, estuvo tan rico. Te necesitaba.

La mirada oscura del contrario se posó sobre el, con ojos brillantes admirando cada detalle de su bonito rostro. Esas mejillas enrojecidas en contraste de su piel pálida, el cabello cayendo hermosamente por su frente, su tez suave y sus labios rojos y hermosos adornados por ese pequeño lunar que adoraba besar.

Su pequeño se veía feliz y satisfecho, y no habia nada que lo hiciera sentir mejor. Odiaba ver cualquier rastro de inseguridad en su mirada, BaekHyun era el ángel que el cielo le había otorgado, su mayor tesoro y lo que más amaba en el universo junto a su pequeño bebé, sin ellos era nada, cada día respiraba solo por el anhelo de verlos una vez más y recordarles lo mucho que llenaban su corazón.

Quería ver a Hyunjin crecer, estar a su lado cuando enfermara, dijera su primera palabra, cuando aprendiera a comer solo, a caminar, para curar la herida de su primer caída o él día que fuera a su primer día de clases. Cuando tuviera su primer corazón roto, la primera caída de su diente, acompañarlo a comprar el regalo para su primer novia y soñando escucharlo hablar de todo eso que sabía llegaría a sentir al igual que él cuando conoció a su adorado BaekHyun. Quería eso y más, pero sobre todo quería hacerlo envejeciendo a un lado del amor de su vida. Ese era su mayor sueño.

—Te necesitaba también, no sabes lo mucho que me encantas ni lo mucho que te amo —confesó, acomodando detrás de su oreja un mechón de cabello con mera y fiel dulzura.— Detesto que te sientas inseguro o celoso.

El castaño bajó la mirada, apenado, abriendo la boca para justificarse por sus acciones y palabras pasadas, pero la voz del alto lo detuvo.

—Lo detesto porque solo puedo pensar en que no he sido capaz de demostrarte lo hermoso y valioso que eres.

—No es así. No es tu culpa.

—Probablemente lo es —acarició su mejilla, con suavidad.— Mi intención jamás ha sido dejarte de lado o incomodarte, solo estaba intentando hacerte parte de mi día a día, nada más que eso. YoonOh no es importante.

BaekHyun respiró, demasiado culpable porque él sabía, sabía que ChanYeol no sería capaz de lastimarlo, él no era así. Pero en ocasiones la voz en su cabeza era demasiado fuerte, recordándole que nada estaba determinado y si había algo que lo aterraba en el universo era perder a su gigante, la simple idea lo enloquecía de dolor.

—Nunca podría mirar a nadie más cuando te tengo a ti —besó castamente sus labios.— Mi hermoso, sexy y apasionado esposo. Sería idiota si mirara a alguien más teniendo a tremendo tesoro entre mis brazos, ¿no crees?

El más pequeño sonrió, con lágrimas en los ojos acurrucándose en su calor. Hundió su nariz en el hueco de su cuello, aspirando su rico olor a manzana y canela que tanto le encantaba.

—Mhm, no lo sé —bromeó.

—¿Cómo que no sabes?

—Sí yo tuviera un guapo modelo desnudo frente a mi, tal vez no me podría controlar.

ChanYeol gruñó, entrecerrando los ojos y apretándolo contra su cuerpo haciéndolo reír.

—No creo que él pueda hacerte sentir todo lo que yo te hago a ti —susurró, contra su oído.— Nadie sabe como te gusta, solo yo.

—¿Ah, si? —jugueteó.

—Si, nadie sabe que te encanta que te chupen aquí —dijo con lentitud, succionando ese punto en su cuello debajo de su casi inexistente manzana de Adán que lo hacía estremecer.— Tampoco tienen idea de lo mucho que te encanta que te masajeen las piernas, o como gimes cuando te aprieto tus pequeñitas bolas —bajó sus manos, regalándole besos a lo largo de sus clavículas.— Te encanta cuando te beso con la boca abierta, dejando que la saliva escape de nuestras bocas, o cuando te meto mis dedos de golpe haciéndote escurrir y chapotear, lo cual te encanta porque te excita demasiado el sonido. También te gusta que entre de una, y que te meta tanto mi polla en la boca que te sientas vomitar.

—Mhm, dios, si —gimió, estremeciéndose bajo su toque con el ronco sonido de su voz contra su oído.

—Nadie más sabe que te gusta que te penetre fuerte, saliendo entero para después meterla de golpe. Ni que adoras que te escupa dejando escurrir mis saliva hasta tu polla —movió su cabeza, paseando sus labios por la piel de sus mejillas.— Pero sobre todo, nadie sabe que odias el pepino, que necesitas poner tres despertadores en la mañana para despertar y que si no te bañas con el agua hirviendo no hay forma alguna de que te sientas relajar —tomó sus manos, entrelazando sus dedos y regalándole besos a cada uno con amor—. Que tu cabello se enreda si no usas el acondicionador que compras de arándanos, que el café lo tomas con dos cucharadas de azúcar, que eres alérgico al cacahuate y odias la sensación de la llovizna contra tu cuello.

—Amor...

—Tampoco conocen tu afán por tender la cama tú, odiando que no quede la colcha alineada con la línea de la base, ni que odias el pollo reseco porque te da asco siquiera verlo. Nadie más sabe como lloras cuando ves el rey león, ni cómo calmar tus nervios cuando el llanto de HyunJin suena ensordecedor. Nadie conoce tanto de ti como yo, y no creo que alguien sea capaz de hacerlo en un futuro, porque a pesar de que seas impulsivo, dramático y llorón eres mi precioso esposo, quien por algún extraño motivo sigue pensando que lo podría cambiar cuando el tontito se robó mi corazón hace muchos años atrás.

BaekHyun estaba con la boca abierta, llorando sin parar sintiendo que todo ese amor infinito que ahogaba su pecho era demasiado, al punto de sentirse ahogar. ChanYeol lo miraba sincero, aún tomando sus manos con fuerza, esas manos que los unían por el bonito anillo que compartían, siendo una promesa infinita de su amor.

Tragó en seco, sin saber que decir. Mirando cada detalle de su atractivo rostro y rezándole al cielo que por favor, siempre mantuviera a ese hermoso hombre a su lado, que él se encargaría de cuidarlo y hacerlo nada más que feliz.

—Te amo, ChanYeol —soltó en un sollozó, sintiendo que la expresión se quedaba corta, porque era demasiado lo que sentía por él.

—Y yo a ti, espero habértelo dejado muy claro.

Su mano apretó la piel de sus nalgas, haciéndolo saltar y reír con su nariz mocosa. Se acercó a sus labios, siendo recibido de inmediato y comenzando un beso dulce y lleno de amor. Se probaron con lentitud, disfrutando de la sensación suave de sus bocas y acariciando todo lo que sus manos eran capaces de alcanzar, sin necesidad de algo más, solo buscando la cercanía y el calor que el otro le podría brindar. Querían decirse y demostrarse con este beso cuando se amaban, cuanto se querían y cuanto se adoraban. Recordándose que sin importar que pasara, cuanto cambiaran, envejecieran o engordaran seguirían eligiéndose, una y otra vez, porque eran almas destinadas. O al menos ellos lo creían así.

Estaban ten perdidos en su nube rosa de amor que el llanto estruendoso de su bebé los asustó. Se separaron con un chasquido, mirando los ojos del otro con respiración agitada y acariciando sus narices con delicadez.

—Tranquilo, yo voy —dijo el alto, regalándole un último pico antes de hacerlo a un lado, sentándose en la orilla de la cama buscando sus bóxers por la habitación.

—Hay que prepararle un biberón, las dejaste secas —murmuró BaekHyun algo apenado, enredándose entre las sábanas escuchando al alto reír.

—Bien, yo me encargo. Tu descansa, mi amor.


***


BaekHyun despertó de una forma inusual esa mañana y no podía decir que no le gustara sentir unos brazos que conocía muy bien alrededor de su cintura y el vaivén de las caderas chocando contra si, de hecho, era un cambio agradable, joder.

Los rayos del sol entraban débiles filtrándose por la tela de la ventana, iluminando la habitación, pero eso no podía importarle menos cuando sintió el movimiento lento y firme dentro de él, haciéndolo temblar y pensar que mierda, debería ser pecado no despertar de esta manera todos los días.

Sin poderlo evitar gimió contra su almohada, aún confundido y luchando por abrir los ojos.

ChanYeol lo estaba penetrando suave, con un ritmo apenas constante que solo hacía que sintiera su dureza frotarse contras sus apretadas paredes aún mejor. Estaba detrás de él, tomando su pierna con una mano para abrirla a su antojo y penetrandolo en el ángulo justo para reducirlo a monosílabos inentendibles.

BaekHyun abrió la boca sin emitir sonido, curvando su cuerpo para que el pene de ChanYeol entrara más profundamente en él, luego se quedó muy quieto, respirando. El alto jadeó contra su oído, su boca sobre su hombro mordisqueando lentamente.

Estuvo así por segundos, o minutos tal vez. No había forma de saberlo, lo disfrutó con los ojos cerrados y gimiendo agudo aún sin salir por completo de mundo de los sueños, estaba cansado, la noche anterior muy apenas habían podido dormir debido a que Hyunjin decidió mantenerse despierto hasta muy entrada la madrugada, entreteniéndolos con su suave sonrisa y esos ruiditos tan encantadores que los hacía sonreír.

Por suerte era fin de semana, y aunque no sabía la hora con precisión por la poca luz que golpeaba a su rostro imaginaba que no era tan tarde, aunque igual no había forma de que su cerebro se interesara en averiguarlo en esos momentos, demasiado enfocado en lo que estaba sucediendo.

No duró mucho, se corrió rápido y seco manchando las sábanas de su cama. Curveó su espalda amando la sensación, y dejando que su esposo continuara con el movimiento tanto como quisiera, gimiendo bajito por lo sensible que se sentía y jadeando alto cuando lo sintió salir de golpe.

Aún lagañoso sintió el movimiento en su cama, viendo con ojos entrecerrados el pene erecto de su esposo que se posicionó frente a sus ojos, y a pesar de no entender muy bien actuó por impulso, abriendo la boca y aceptando la punta en su lengua al tiempo que ChanYeol masajeaba su extensión entre roncos gruñidos hasta venirse en su boca, soltando hilos de líquido blanco que muy arduamente se encargó de tomar, dejando escapar un poco por la comisura de sus labios escurriendo hasta sus mejillas.

Suspiró, perdido y algo mareado, pero sonriente porque era capaz de entender lo que había pasado ahí.

—Buenos días, amor —saludó ChanYeol, besando castamente sus labios.— Quise sorprenderte, ¿te gustó el desayuno de esta mañana? —bromeó, recibiendo un golpe débil en su brazo.

BaekHyun se giró, bufando aún soñoliento y envolviéndose entre el calor de las mantas. Se sentía agotado.

—¿Es que acaso tu no te cansas? —preguntó, acariciando el tatuaje de su antebrazo.

—De ti, jamás.

Se agachó y besó el costado de su ojo, cerca de su sien.

—Osh, eres tan fastidioso, ni siquiera me dejas dormir.

—No te vi quejándote hace unos minutos, mucho menos anoche.

—Mhm, anoche lo merecía un poco —susurró, pasando la lengua por sus resecos labios.— Necesito atenciones de mi bello esposo.

—Pues hoy decidí darte también, dime, ¿no soy el mejor?

BaekHyun río, negando con la cabeza y enderezándose con pesadez. Se estiró, intentando despertar un poco mejor y sintiendo una ligera molestia en la línea baja de su espalda que le sacó una mueca incómoda, aunque no demasiado.

—Te tocará cuidar de HyunJin hoy, estoy agotado.

—Será todo un gusto, amor. Hoy consentiré a mis bebés —aseguró, tomándolo del rostro y dándole un beso de buenos días, lento y dulce como le gustaba.— Amaneciste hermoso, ¿sabías?

—Me estás mintiendo.

—No es así, cada día me encantas y te amo más —repitió, mirando con firmeza a los ojos, queriendo que creyera en sus palabras porque era la verdad, sabía que sus inseguridades no se borrarían ya sencillamente pero, trabajaría en ello, se esforzaría para convencerlo de que no había nada malo en él y que justo como era, era perfecto.

El más pequeño sonrió, siendo consciente de alguna manera de todo esto y volviéndolo a besar con un pico rápido para no entretenerlo demasiado, quería que fuera a ver su bebé, era tarde y seguro tenía hambre ya.

—Anda, ve por Hyunjin.

ChanYeol asintió, alejándose de su lado y caminando hacía la puerta. Demasiado sonriente para aún ser temprano en la mañana pero, no podía evitarlo.

Se sentía completo, con su bello esposo justo a su lado y con su bello bebito con ellos, no había forma de que pudiera pedirle más al universo.

No era un esposo ni un padre perfecto, cometía errores y había días en donde solo deseaba descansar, desconectándose de todo. Sin embargo, lo intentaba, cada día se esforzaba por ser mejor, por cuidarlos y demostrarles que siempre estaría para ello, cuidando sus desvelos e intentando protegerlos de todo daño posible.

Si, su adorado BaekHyun era celoso, tonto y actuaba por impulso todo el tiempo pero para él estaba bien de esa manera, porque era lo que era, lo que lo hacía él y justo de esa forma se había apoderado de su corazón, para toda la vida.

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