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TOXIC [KaiSoo] |MPREG| O.S

Summary

KyungSoo está enamorado de Kim Jongin, que es un ser venenoso, un solo toque y la piel de cualquiera se llenaría de rojez... Pero quien terminará siendo más peligroso será el propio KyungSoo, que en un accidente se convertirá en un ser tóxico. Autora: SMbunnylee Pareja: KaiSoo One shot 🚫PROHIBIDA SU ADAPTACIÓN🚫

Genre:
Romance / Scifi
Author:
SMbunnylee
Status:
Complete
Chapters:
1
Rating:
n/a
Age Rating:
16+

~ TOXIC ~





La vida tiene mucha gente que busca creerse Dios, pero lo único que causan es mas dolor y destrucción.

Cuando algo no esta listo para ser real lo quieren crear y al hacer esto destruyen esa fina linea que nos protege de la locura.

El investigador biológico, Kim Jongin, tiene como plan la creación de una nueva especia de planta con toxinas que eliminen a las amenazas que se hallen cerca de su entorno. Cree que su estupenda creación traerá cosas grandes al mundo; pero su ayudante, Do KyungSoo, no piensa de la misma forma.

El pequeño joven de diecisiete años que se ha ofrecido como su ayudante; ama tanto las plantas como él, incluso las venenosas han llegado a ser sus favoritas aunque lo lastimen muchas veces. La gran diferencia en la forma de pensar de KyungSoo es porque tiene muy claro que lo natural es eso; solo la naturaleza, donde no hay que mezclar los aspectos químicos y eso es algo que no comparte Jongin con el dulce joven. Claro que a veces KyungSoo piensa que tanto tiempo en sus estudios han vuelto al destacado biólogo en alguien prepotente, pero eso no le quita el hecho de que sea atractivo para KyungSoo.

Con 1.82 de altura, cabellera rubia y una piel bronceada; que parece ser casi imposible por el estado de encierro en el que se mantiene, es algo que a interesado en muchos aspectos a KyungSoo, quien podría mantenerse perdido con solo una mirada de Jongin. Sabía que sus oportunidades con Jongin eran nulas, más por el hecho de que Jongin era un hombre de veintiocho años y que no prestaba atención mas que a sus creaciones bioquímicas, lo cual hacia sentir triste a KyungSoo.

Tal vez KyungSoo no era indispensable para Jongin, pero siempre trataba de empaparse mas de conocimiento para poder agradarle mas al “hombre de sus sueños”.

Sus dos mejores amigos, JungMyeon y Yixing; que son pareja desde antes de que los conociera, le dicen que esta mal lo que hace... Que Jongin jamás llegará a tener sentimientos mas allá de los que él puede imaginar. Las palabras de sus amigos son ciertas pero no quiere creerlas, KyungSoo quiere creer en su amor imposible así como Jongin cree en la seguridad y eficacia de sus toxicas plantas.

Jongin para KyungSoo es como las hiedras venenosas que el riega y cuida en su casa. No importaba cuantas veces lo lastimaran, de todas formas le irían a gustar y seguiría creyendo que un día podría tocarlas sin necesidad de usar una crema para la irritación después.

El más bajo de vez en cuando tenía curiosidad de lo que Jongin hacía con las muestras de las plantas, pero sus dudas se disolvieron como ácido ese mismo día en que lo vio beberlas con tanta indiferencia que a KyungSoo le causo miedo.

—¡Estás loco Jongin!— KyungSoo quitó el pequeño contenedor de cristal de las manos de Jongin, quien prefirió mantenerse a una distancia prudente del menor— Si quieres morir, esta no es buena forma.

KyungSoo comenzó a llorar cuando leyó el pequeño papel que decía lo que contenía antes de que fuera consumido por Jongin, “Toxic", eso era como una sentencia de muerte para un ser humano común si no se trataba con un médico de inmediato.

—¡Tanto querías crear esto solo para morir después!— KyungSoo tiro con fuerza el pequeño contenedor logrando que se rompiera haciendo un pequeño estruendo en el encerrado y casi poco iluminado laboratorio que se encontraba lleno de plantas— ¿Qué te fastidiaba de tu vida?, si era yo pues lo siento.

Las palabras que decía KyungSoo dejaron atónito a Jongin, no entendía lo suficiente a que se refería el menor, pero lo único en que si podía pensar con claridad es que le dolía ver los grandes ojos de KyungSoo lleno de lágrimas. No podía estar demasiado cerca de él por miedo a matarlo por el veneno en su cuerpo, era peligroso de por si que estuviera con él en un mismo lugar.

Hace tan poco tiempo que se hubo ofrecido a ayudarlo y no pudo rechazarlo porque esa dulce sonrisa de labios acorazonados lo aturdieron y sigue aturdiéndolo, por lo que esta seguro que en cualquier momento podría no tener la suficiente fuerza de voluntad y lo tocaría mas de lo que se podía permitir y no quería que por su culpa KyungSoo muriera.

—No se a que te refieres— trato de hablar Jongin alejándose poco a poco de KyungSoo, solo que el mas bajo tenia planes de acercarse y tocarlo— por favor, ¡alejate!.

—Claro que no lo haré, ¡no te dejare así!— KyungSoo intento rodear la mesa que contenía los demás experimentos y a la vez no entendía a lo que se estaba avecinando— tienes que dejarme ayudarte.

Jongin iba a realizar un movimiento rápido cuando KyungSoo atrapó su brazo que estaba expuesto, ya que se había retirado la bata blanca que siempre traía. Con fuerza y desespero; Jongin empujo a KyungSoo lejos de él, haciendo que la espalda del joven chocara contra el muro de plantas venenosas y demás químicos que Jongin todavía no probaba al ser estos inestables.

Todo los contenedores y plantas cayeron sobre KyungSoo, inclusive el muro que era de madera.

La respiración de Jongin se detuvo por un segundo y el color en su rostro se fue, ¿Qué había hecho?, ¡había matado a KyungSoo!, a la única persona que no lo veía como un monstruo destructor de naturaleza.

Corrió y casi al instante estuvo tratando de levantar el muro de madera con todas sus fuerzas, cuando por fin pudo quitarlo noto que un gran hoyo se formo en el suelo de tierra. Las verdes plantas venenosas tapaban por completo el inerte cuerpo de KyungSoo y Jongin las quito todas, pues para nada le infligían daño. Hoja por hoja el cuerpo de KyungSoo fue apareciendo y Jongin casi grita de horror al ver las múltiples cortadas en su rostro y liquido de diferentes colores cubriendo sus heridas, haciendo toxica su sangre y mas que nada matándolo.

Con cuidado saco su cuerpo del hoyo y lo abrazo atrayéndolo cerca de su pecho llorando lágrimas letales que fueron absorbidas por los poros de la piel de KyungSoo.

—¡Perdoname KyungSoo!— le rogó aferrándose a él, tratando de que la esperanza en que estuviera con vida no se marchitara como las frágiles rosas al estar al contacto de venenos como él — ¡Te estoy matando! ¡Te estoy matando y tengo miedo! No quiero que me dejes solo con estas plantas, ellas me odian por ser venenoso; puedo sentirlo en cada fibra de mi cuerpo.

Miro el rostro de KyungSoo y acercándose con cautela beso sus labios fríos compartiéndole de su veneno mortal para los demás, menos para si mismo.

—Te amo KyungSoo, tanto... Tengo miedo. ¡No te voy a dejar morir!— Jongin cargo el cuerpo de KyungSoo como pudo.

No era nada pesado, pero no tenía suficiente tiempo para fijarse en eso. Sabia que si quería salvarle la vida a KyungSoo tenia que hacerlo alguien como el. Venenoso y sobre todo tóxico.

Estaba tan desesperado y asustado que no midió ni siquiera las onzas de veneno orgánico y químicos altamente tóxicos que uso para la mezcla que salvaría a KyungSoo. La mezcla que logro hacer con toda la rapidez que pudo se torno tan roja como la sangre y supo que si no funcionaba era porque lo había hecho demasiado tarde.

—Resiste KyungSoo...— Jongin rasgo la ropa del menor, dejando expuesta su cremosa piel.

Se repetía mentalmente que no se entusiasmara demasiado con tener el privilegio de ver esa delicada piel, porque no era momento de eso, pero al tenerlo en su completa desnudez sus ojos llenos de lujuria recorrieron cada centímetro de esa excitante belleza.

—Solo te tendré cuando estés por completo conmigo— con manos temblorosas Jongin sumergió una esponja en la roja mezcla pasándola con cuidado sobre la oscura cabellera de KyungSoo.

Así siguió su recorrido por su rostro, donde cubrió las cortadas de su piel con el líquido, además de sus labios exprimiendo el liquido para que la mayor parte fuera al interior de su boca.

La esponja siguió descendiendo también por su esbelto cuello, hasta su torso mojando sus tetillas... Donde varias gotas viajaron hasta su plano vientre. Jongin tuvo mayor cuidado en pasarla por ahí y cuando estuvo mas abajo reprimió un jadeo al tocar la intimidad de KyungSoo, pero trato de hacer como que no pasaba nada. Incluso cuando paso por sus piernas y toco el momento de abrirlas para pasar la esponja por ese lugar, con toda la tranquilidad y un sudor que parecía no querer quitarse de su frente revelo a KyungSoo mas a él, dándole acceso a todas las vistas posibles de su cuerpo.

Tuvo que sostenerlo en un abrazo para también pasar el liquido por su espalda y casi llora de alegría cuando el pequeño cuerpo de KyungSoo tembló. Eso solo significaba una cosa... ¡Aún estaba con vida!

Separándose y recostándolo de nuevo en la mesa lo tapó con su bata y acaricio su rostro con cariño, serían demasiado difíciles las siguientes semanas porque estaba seguro de que KyungSoo tardaría en despertar. Su recuperación sería tan lenta como la forma en la que crecen las plantas, con cada cuidado y anhelo KyungSoo regresaría en sí y estaba seguro que lo odiaría por lo que le había hecho.

—Despierta pronto— Jongin beso con dulzura la frente de KyungSoo aunque sus besos fuesen veneno puro.














(...)















Jongin jamás dejo solo a KyungSoo, se mantuvo atento a todo, por lo que también comenzó a dormir junto a aquella mesa.

Era incomodo por la posición en la que estaba pero aun así velaba por sus sueños; regaba o como normalmente se decía, bañaba a KyungSoo cada día, dos veces, porque ya no era del todo normal, ahora el agua seria mucho mas indispensable para el que antes. Cada que podía le besaba en los labios transmitiéndole de su apoyo y presencia, para que no se sintiera solo, ya que cuando despertara las sensaciones que las demás plantas le transmitirían serían demasiado fuertes y se devastaría si estaba solo.

Las heridas en su rostro sanaron con rapidez así como las llamadas en el celular de KyungSoo no paraban de llegar, tanto así que Jongin tuvo que apagarlo.

No supo cuanto tiempo llevaba a su lado, pero se le hacia eterno el tiempo a lado de un inconsciente KyungSoo, su cabello cambio del típico color negro a un rojo intenso, tan intenso y seguramente peligroso como el fuego, y eso que aun faltaba ver que nuevo color tomaban los ojos del menor.

Jongin no salio ni un día del laboratorio, no podía siquiera verse en otro lugar que no sea a lado de KyungSoo.

—¡Abra doctor Kim, sabemos que esta ahí!— los gritos desde la puerta, que venían acompañados por fuertes golpes alteró a Jongin.

Jongin no hablo, solo se quedo quieto observando a KyungSoo y luego a la puerta, debía ocultar al menor pero en un laboratorio que era mitad invernadero no había mucho que hacer mas que echar a quien estuviera detrás de la entrenada principal. Besó la frente de KyungSoo con cariño, y lo tapó bien. No había vuelta atrás, quien tocaba ya sabía que estaba en el laboratorio, tendría que actuar con una falsa tranquilidad sino quería que sospecharan algo de él.

—Todo va ha estar bien, mi amor. Voy a protegerte...— suspirando fuertemente, Jongin se arreglo la camisa seda y salio a abrir la puerta metálica.

Tenia puestos los guantes gruesos que solo usaba para cuando había muchas personas a su alrededor monitorizando sus nuevas creaciones tóxicas, sin saber que él también era peligroso. Cuando comenzó a quitar todos los seguros y frente a él se encontró a dos jóvenes que venían tomados de la mano, supo quienes eran al instante. Jongin los había visto una o dos veces junto a su amado KyungSoo, eran JungMyeon y Yixing.

—¿Puedo preguntar por su repentina presencia, jóvenes?— Jongin se sorprendió de lo normal que sonaba su voz, incluso ni se inmuto por la dura mirada que Yixing le dirigió.

JungMyeon, que parecía más tranquilo que su novio, dio un paso adelante y sin temor miró a Jongin directo a los ojos.

—Sabemos que KyungSoo está con usted— le dijo firme a un Jongin de postura neutra— Y queremos ver a nuestro amigo, su madre esta muy preocupada por él, y nosotros también. Necesitamos verlo... Por favor.

Apretando los labios, Jongin no supo que hacer. ¿Cómo podía negarle a los amigos de su amada que lo vean? Pero todo sería riesgoso y las vidas de JungMyeon y Yixing peligrarían, aunque las lágrimas que inundaban los ojos del pobre Yixing dejaron derrotado a Jongin. No podía darles una respuesta negativa y eso era lo correcto si quería tenerlos a salvo.

—Esta adentro— confirmo Jongin— pero les suplico que no lo toquen. Morirán al instante, KyungSoo tuvo un accidente y su piel es puro veneno.

—¿Qué?— el grito de Yixing hizo retroceder a Jongin para que no se acercara— ¡Monstruo! ¿Qué le ha hecho?

JungMyeon abrazó a su novio con fuerza por detrás.

—Detente amor. El doctor Kim es el único que nos puede decir que tan grave esta KyungSoo— JungMyeon sintió a su novio calmarse, pero éste temblaba de la furia contenida— Piensa en nuestro hijo Yixing, si es verdad lo que Jongin dice hay que estar tranquilos, y ahora mismo me preocupas, y al bebé también.

Yixing se giró hacia JungMyeon y lloró en su hombro— No era mi intención preocuparte— con cuidado acarició su vientre— Tampoco quería preocupar a nuestro bebé. Pero KyungSoo es como un hermano para nosotros, y me enoja que algo horrible le haya pasado.

—Ya lo sé— JungMyeon tomó la mano de su novio con suavidad y encaró a Jongin— Llevenos con él, queremos verlo. No importa que tan mal esté.

Jongin asintió con su mirada perdida en el vientre JungMyeon, tenía un bebé en su interior, y eso ya significaba más peligro. Habría la necesidad de que usarán protección contra KyungSoo, la alta cantidad de toxicidad en su sistema podría matar a cualquier persona o planta a su alrededor.

—Podrán verlo, pero es necesario que tampoco se acerquen mucho a mi, yo soy venenoso— dió un paso atrás de la pareja— Debo usar mi bata para no exponerlos o les causaría erupciones a su piel, solo deben aguardar aquí, y traeré tapabocas además de dos trajes de protección biológica. Un pequeño toque a KyungSoo y cualquiera de ustedes dos moriría al instante.

JungMyeon se acercó más a Yixing, con miedo de las palabras del doctor Kim.

—¿Por qué usted sí se puede acercar a KyungSoo y tocarlo? ¿Por qué nosotros no?— se enojó por ello el embarazado— ¿Tiene algo que ver su estado venenoso?

—Así es...— Jongin no lo negó, no temía por su seguridad— Mis padres eran dos grandes científicos, ellos preferían estar al tanto de sus trabajos que de su propio hijo, y cuando yo aún era un bebé de siete meses ocurrió un accidente. Estaban desesperados por descubrir si podían contrarrestar nuestras reacciones alérgicas al veneno de ciertas plantas pero sin darse cuenta yo; en mi curiosidad de bebé, me rocíe en la piel su mezcla experimental, y sin pensarlo funcionó. Las plantas venenosas no me afectaban, pero con el tiempo me convertí en un monstruo venenoso; entonces mis propios padres no podían tocarme sin guantes y con trajes de látex, me alejaron del mundo para que así nadie descubriera su error científico. Habían creado un veneno que volvía letal a una persona si se tocaba por demasiado tiempo, pero solo sería una reacción alérgica si me rozaban o tocaban mi piel expuesto unos minutos— Jongin negó con la cabeza al recordar como terminaron— Al crecer no sabía porque me aislaban y porque me temían. Fue cuando los oí discutir de mi "problema", que no podían arreglarme pues era irreversible. Yo los odié por haberme engañado y alejado de los demás, creí que merecía una vida normal— Jongin rió sin ganas y con un nudo en la garganta— Pero yo no era normal, y nunca volvería a serlo, entonces... Si yo iba a ser un monstruo siempre, ellos lo merecían por no haberme cuidado, por preferir lo demás al bienestar de su hijo. Los rocíe con su propia creación y los convertí en unos monstruos como yo. Se suicidaron juntos en su laboratorio pues no pudieron soportar ser como su hijo, dejaron una carta que nunca leí, y yo huí de esa casa, no sin antes llevar conmigo suficiente dinero y proteger mi piel con toda la ropa grueso que pude, quemé la casa, y todo lo que una vez me recordó el encierro que viví. Nunca miré atrás y supe desde ese día, hace más de diez años que... estaría solo hasta último día de mi vida.

Todo quedó en un silencio pesado, donde solo quedó el susurro del viento, hasta que se interrumpió de cuajo.

—Debiste decirmelo...— dijo una voz ronca y cansada detrás de Jongin.

Las tres personas que estaban aletargadas por la historia se quedaron petrificadas cuando fijaron su vista en el joven de piel porcelana blanca y perfecta, de gruesos labios rojo cereza, con hebras de cabello color sangre. Sus ojos resplandecían de un verde intermitente y eléctrico, grandes y llenos de vida, pero al mismo tiempo llenos de tristeza. Era KyungSoo

—Yo habría entendido Jongin— a KyungSoo le temblaron los labios—Si tan solo me hubieses explicado, yo podría tocar a mis amigos, pero no podré hacerlo sin ropa gruesa y guantes jamás...— gruesas lágrimas ácidas se deslizaron por sus pálidas mejillas y terminaron agujereado la manta que cubría su desnudez— no podré ver a mi madre, porque ella ya no me querrá así, me haz convertido en algo peor que un monstruo... ¡Un fenómeno! ¡Soy antinatural y enfermizo!.

Con los sentimientos a flor de piel, KyungSoo salió corriendo, dejando rastros de sus lágrimas ácidas que desintegraban el césped del bosque de a poco.

—¡KyungSoo, por favor detente!— gritó Jongin y dejó caer también sus venenosas lágrimas para después ver a Yixing y a JungMyeon que parecían asustados y desconcertados— Vayanse... Yo iré a buscarlo, las plantas me guiarán. Odiaran tanto a KyungSoo como a mi. Les pido que hablen con la madre de KyungSoo y le digan que escapo con alguien o inventen que no volverá, porque he arruinado su vida, y... Ya vieron sus lágrimas, ¡Son ácido puro! No pueden acercarse a él a menos que estén unos centímetros alejados o él lleve guantes de cuero. Prometo llamarlos cuando este más tranquilo, pero por ahora no deben acercarse, soy el único que puede tocarlo sin salir lastimado, mi exposición a los tóxicos de las plantas me ha inmunizado a su toque, incluso sus lágrimas ácidas solo me produciría un leve enrojecimiento. Así que háganme caso, y por nada del mundo cuenten esto.

JungMyeon asintió levante y Yixing simplemente lo abrazo, porque se sentían inútiles de no poder hacer más por su amigo. KyungSoo estaba tan diferente, y parecía inestable, Yixing no pensaba arriesgar a su pareja ni a su hijo, por lo cual, no le quedó otra opción más que creer en Jongin.

—Esperaremos su llamada, pero no tarde tanto. Es nuestro amigo, y lo queremos a pesar de todo, incluso el peligro— le aseguró Yixing con convicción— Encuentrelo y ayudelo a entender su nueva vida, nosotros trataremos con su madre aunque quede muy herida. No le haga más daño del que ya le hizo a KyungSoo, usted tiene un gran espacio en su corazón.

Sin más que decir, la pareja se marchó tomada de la mano, y Jongin comenzó a correr. Siguió significativamente los rastros de césped desintegrado, hasta que se adentro a las profundidades del bosque, ahí podía sentir a los árboles disconformes con su presencia. Oía en su mente con claridad el hablar de la naturaleza.

«—Otra abominación, ¿Buscará a su amigo tóxico?— comenzó a cuestionarse un árbol joven, con pequeños frutos.»

«—Tal vez solo quiere destruirnos, así como aquel chico iba destruyendo con sus lágrimas el pobre césped— esta vez fue el comentario de un matorral de frutos rojos.»

Jongin odiaba los comentarios al azar de la naturaleza. Sabía que no soportaban hacerle bien a los humanos cuando éstos ni se preocupaban lo suficiente en cuidarla y preservar su belleza. Jongin trataba de hacer lo imposible para que la naturaleza fuera inmune a las alimañas que la dañaban y pudieran preservar su perfección.

—¡Dejen de juzgarlo!— les contestó Jongin, mirándolos con sus ojos brillantes de ira— Fui yo quién lo hizo así, él era normal. Ama la naturaleza aunque aveces lo lastime. No tienen derecho a hablar de él así, no tiene la culpa.

Jadeando, siguió caminando e ignorando como pudo los susurros irreverentes de la naturaleza. A Jongin no le importaba que lo insultaran a él, pero con KyungSoo no podían meterse, no mientras respirara y sintiera esta vez que no se encontraba solo en el mundo. Cada vez más cerca de KyungSoo, pudo notar la destrucción a su alrededor, su pobre pequeño seguramente no pudo resistir tantas voces en su mente, la naturaleza podía ser cruel cuando quería.

—¡Vayanse de mi cabeza! ¡No soy lo que ustedes dicen!.

Como pudo, Jongin corrió hacia los gritos de KyungSoo, con el viento y hojas de árboles cayendo sobre su rostro lo vio... Su rostro surcado por lágrimas ácidas y con sus débiles puños traspasando las gruesas capas del tronco, mientras el árbol que agonizaba, insultaba con cada golpe al ser tóxico. Las manos de KyungSoo deshacían pedazo por pedazo el tronco del árbol y al final éste cayó sobre otro aplastando varios matorrales, dejando a KyungSoo sentado sobre el césped llorando y tembloroso.

—Jongin...— le llamó KyungSoo con voz ahogada— Tu sabes que yo no soy lo que ellos dicen— el pequeño de ojos verdes y lágrimas mortales lo miro con dolor— Yo solo quería estar contigo, ayudarte y esperar a que me miraras aunque sea una vez con amor.

Sin apartar la mirada de KyungSoo, Jongin se acercó a KyungSoo y cayó de rodillas junto a él— KyungSoo. Yo hace mucho que te miro con amor— le dijo sonriendo entre lágrimas y acercando su mano a la mejilla del hermoso pelirrojo que se alejó antes de que las manos del moreno rozara en su piel.

—¡No!— KyungSoo se arrastró lejos de Jongin— Mi piel es dañina, no puedes tocarme. No quiero quedarme solo, ¡Por favor, no!

Con desesperación Jongin se arrastró también acercándose a KyungSoo y lo tiro sobre el suelo, un suelo que empezaba a quedarse resquebrajado por la piel de KyungSoo, pero Jongin no se apartó, lo tocó tanto como quiso. Acarició sus mejillas, y aunque al secarle las lágrimas ácidas su piel ardió un poco y quedó rojiza, no se detuvo. Jongin se acercó al rostro de KyungSoo y probó sus labios color cereza, probó de la tóxica ambrosía que corría por su boca... Con su lengua mezcló su venenoso placer con el tóxico de KyungSoo.

—No estás muerto— susurró KyungSoo sin aliento cuando Jongin separó sus labios y tomaron aire.

—No. Sigo con vida— respondió Jongin con una sonrisa feliz y ojos brillantes de amor— Lo oíste de mis labios KyungSoo, puedo tocarte tanto como deseé, lo único que dejara unos cuantos estragos en mi piel son tus lágrimas. Esa será una razón más para siempre hacer que sonrías y seas feliz cada día, a mi lado. Nunca sentiremos soledad si estamos juntos.

KyungSoo pestañeo para alejar las lágrimas ácidas de sus ojos y sonrió con las mejillas ruborizadas por las palabras de Jongin— Si estas conmigo, yo sé... Todo estará bien, sin importar nada— dejándose llevar por su corazón lleno de sangre mortal; KyungSoo beso de buena gana a Jongin, y con fuerza arrancó la camisa de seda que llevaba.

—¡Que fiero!— se rio Jongin y tendió la manta que KyungSoo traía sobre el erosionado suelo— pero debo admitir que mientras estas así de dispuesto, no puedo evitar querer hacerte mío.

—No lo evites...— KyungSoo lo miro con ojos nublados de placer, verdes y encendidos como luciérnagas en esa tarde que se volvía noche— Hazme tuyo.

—Con placer, mi hermoso KyungSoo.

No hubo palabras exactas para describirlo mientras sus cuerpos hablaban por ellos.

Jongin simplemente se deshizo de lo que consideró estorbo en su cuerpo y junto sus pieles desnudas. Ambos; Venenoso y Tóxico... Se amaron con deleite, y para horror de la naturaleza que no podía detener la unión de sus cuerpos, la Luna como fiel luz que ilumina la noche los hizo ver sus expresiones de placer, cada pequeño gemido detenido por largos besos. Las piernas de KyungSoo enredadas en la cintura de Jongin, mientras éste tomaba como suya la virginidad del pequeño chico tóxico y mortalmente bello, eran simplemente invencibles ante lo verde que los rodeaba. Sus sudor entrelazado desintegró la manta, donde el suelo en plena erosión dió la bienvenida a los cuerpos desnudos de dos bellos y antinaturales seres.

Sumido en el placer, Jongin no se detuvo en toda la noche; y si lo hizo, fue para acariciar con cuidado el cuerpo delicado de su amado tóxico, dejando dulces marcas en aquella piel con sus labios y dientes, su lengua jugando con la muerte misma por el dulce sabor salado del sudor que cada poro de la cremosa piel de KyungSoo exudado. Los latidos de su corazón no se normalizaron hasta que KyungSoo se dejó ir por el placer entre sus cuerpos, donde cuerdas de blancos semen cubrieron sus torsos y Jongin lo lleno hasta el borde con su chorro tras chorro de semen. Había una posibilidad de embarazarlo, y Jongin lo sabía, pero aún así no salió de KyungSoo hasta que su semen comenzó a filtrarse del Interior del pequeño cuerpo.

—Si algo pasa, yo estaré contigo— Jongin acarició el vientre de KyungSoo— No habría nada más precioso que verte cargando a mi hijo en tu vientre. Sería como nuestro antinatural milagro.

KyungSoo se lo quedó mirando con una sonrisa boba, y asintió— No digas antinatural, solo sería un milagro. Nuestro milagro— lo abrazo y juntos vieron al sol salir y cubrir sus rostros alegres y saciados de amor con su calidez.















|8 meses después|














—Y el premio al mejor invento en apoyo al mundo y naturaleza es para...— el presentador tomó el sobre y sonrió al ver el nombre— ¡El investigador biológico, el Doctor Kim Jongin!

Los presentes en aquella fiesta de premiación aplaudieron y vieron como el Doctor Kim se levantaba de su asiento tomado de la mano de su pareja con un notorio estado de embarazo, y reciente esposo, Kim KyungSoo. La feliz joven pareja de esposos caminaron con cuidado entre las mesas y con sus manos cubiertas por guantes de cuero negro se acercaron al podio y Jongin recibió el premio que muchos habían deseado y que le pertenecía.

—Muy buenas noches, a ustedes, grandes científicos y compañeros de esta área tan significativa de la ciencia— Jongin apretó el premio— Yo la verdad jamás quise éste premio— los presentes exclamaron anonadados, inclusive Yixing y JungMeyon, quienes estaban sentados en la misma mesa que la pareja sobre el podio y Yixing tenía a su hijo en brazos— Mi intención fue ayudar al mundo y a la naturaleza, aunque aveces esta nos destruya, nosotros también hemos puesto de nuestra parte dañandola. Puede que hayan cosas irreversibles pero... — con una sonrisa sincera miro a su esposo KyungSoo— Siempre existirá alguien que cambie eso, alguien que se preocupe del mundo que nuestros hijos pisaran en el futuro, aquí donde seguro querrán respirar un aire puro, beber agua limpia y amar el mundo tanto como se puede llegar a amar a una persona. No hay que confundirnos. El mundo puede ser cruel, la naturaleza puede ser también la mayor de las asesinas, pero nosotros hacemos la diferencia. Nuestro amor hace la diferencia.

»Hoy este premio no me pertenece— girándose, Jongin estiró su mano con el trofeo a KyungSoo— Este premio le pertenece a mi hermoso esposo, Kim KyungSoo, el ser más maravilloso que la vida me ha dado. No existirá un día en el que me arrepienta de amarlo más que a mi siguiente aliento, hoy el mundo no es diferente gracias a mi, lo es gracias a mi amor por él... Por KyungSoo.

La gente se puso de pie y aplaudió con fuerza a las palabras tan emotivas del prestigioso científico, quien seco con una pequeña mueca de dolor la lágrima verde ácido de la mejilla de su dulce y tóxico esposo, y que junto sus labios con dulzura; dejando claro frente a todos los que no entendían que estaban cerca de dos seres que con un toque podían matarlos, que se amaban más que a nada y esperaban a un bebé igual de mortal, pero que no era inmortal, porque a todos les llegaba el día de partir en cualquier situación. Nadie era la excepción, pero mientras el amor existiera, Jongin y KyungSoo juntarían sus labios, cuerpos y almas por más duro que la naturaleza peleará para separarlos.

Sus amigos lo apoyaban, la madre de KyungSoo no se enteró de nada en cuanto a su cambio, y solo supo que no se podía acercar a su hijo, habían muchas cosas que podían doler, pero así era la vida... Tiene altibajos con todos los que están a tu alrededor, como tus amigos o tu familia. Pero nada podía detener su apresurado curso, ni siquiera los antinaturales.

Lo tóxico y lo venenoso serían odiados en silencio, pero siempre lastimarían y ayudarían a la impredecible naturaleza con su más puro amor, porque así son felices esos dos fantásticos y letales seres.















[FIN]


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