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Lluvia de estrellas • ChanBaek

Summary

A diez años de su dramática ruptura, Baekhyun no puede comprender por qué difícilmente puede formular palabras frente a su ex novio de instituto. Piensa, que lo más lioso del asunto no es que Chanyeol sea su posible nuevo jefe, sino que con el reencuentro, sus emociones, pensamientos y arrepentimientos comienzan a enfermarlo. Baekhyun se está enamorando nuevamente, pero Chanyeol sólo tiene un único motivo para quererle cerca. Chanyeol necesita con urgencia un nuevo asistente *** EXO |Baekhyun x Chanyeol | (2022) | Hanahaki | Songfic|Fantasía, Romance, drama.| IMPORTANTE: “La enfermedad Hanahaki”es una condición ficticia que padecen las personas no correspondidas en un enamoramiento. La persona que la padece, tose y/o vomita pétalos de rosa, liberando así sus sentimientos. [!!] Hay retrospectivas entre la narración y diálogos, estas son señaladas a través del formato como curvisas, comillas y signos, así que espero no cause confusión. Songfic: Hay una lista de canciones que inspiraron este fic. Compartiré el link en mi muro.

Status:
Complete
Chapters:
18
Rating:
★ 4.9 1 review
Age Rating:
18+

PRELUDIO: Remembranzas


Era complicado mantenerse quieto, sus dedos y palmas se sentían humedecer por mantenerlas juntas, y el rápido e inconsciente movimiento de su pie izquierdo sumaba, de ser posible, un tanto más de desesperación.

Baekhyun no estaba seguro de cuál de todas las razones era la causante de sus erráticos movimientos, o quizás sí, aunque admitirlo a tan solo minutos de haber abordado el taxi era también aceptar la derrota.

Pero… ¿Era de verdad una derrota? ¿O solo era su cobardía?

Baekhyun se mordió el labio a la par de una fuerte inhalación. Quería enfriar su mente para repasar sus decisiones, pensando con detenimiento y como un adulto. Debía hacer a un lado al idiota de diecisiete años que aún lo atormentaba, necesitaba con urgencia, lanzar hacia el pasado aquellos arrepentimientos que volvieron como un boomerang.

Sus ojos se encontraron con los del taxista por el retrovisor, y el conductor le dio una mirada inquisitiva por su obvia inquietud. Baekhyun detuvo el pie que golpeaba el asiento delantero, fingió aclararse la garganta para no seguir distrayéndole; Tenía en la punta de la lengua una orden a medias, todavía podía pedirle que se detuviera, que diera la vuelta y lo alejara de las posibilidades, de ese reencuentro.

—¿Ocurre algo? —el chófer cuestionó tenso.

Baekhyun apretó los labios. La interrogante era una oportunidad, ése podría ser el momento perfecto para dar un paso hacia atrás y repasar las probabilidades: el qué ganaría, el qué perdería, y por supuesto, qué sentiría.

¿Cómo se vería él? ¿Y si no le recordaba?

—No, no pasa nada —Baekhyun forzó una media curva, sintiendo como la saliva recorría por su seca garganta.

Las entrevistas de trabajo fue algo a lo que se desacostumbró con facilidad, no podía sentirse confiado dando respuestas rápidas, por lo cual, no era tan extraño el intentar ligar a su desesperado estado esa aflicción.

—Hoy tengo una entrevista —agregó, consiguiendo que el hombre al frente volviera a darle un vistazo—. Hasta ayer no sabía que sería llamado tan pronto. Aún no he terminado de limpiar el escritorio de mi antigua oficina, así que es… es algo aterrador.

—Eso no debería ponerlo a temblar —el hombre le calmó—. Tiene la fortuna de ir a un buen lugar. Trabajar en una universidad debe ser bien pagado, ¿no es así? ¿Usted es profesor?

La pasada mueca de buen humor se intercambió por frustración, Baekhyun sintió su mandíbula tensarse. ¿Un profesor? ¿Acaso su apariencia podría ser tan buena para lucir como uno?

—No… —rumió. Su honestidad desconcertó al hombre, que miró la pantalla con el destino señalado en el GPS—. Iré ahí por otro tipo de trabajo.

—¿Qué tipo de trabajo se puede conseguir en una universidad? Por el atuendo que lleva puedo decir que es un buen cargo, ¿o estoy equivocado?

El de cabellos cobre quiso poner buena cara ante lo dicho, sin embargo, unas enormes ganas de echarse a reír por su pésima suerte estaban a punto de hacerle colapsar.

De todas las vacantes.

De todos los lugares.

De todas las personas…

¿Por qué tenía que tratarse de Chanyeol?

—Yo… iré por el puesto de asistente —Baekhyun hizo un ruido rasposo al intentar toser. Se inclinó hacia su portafolio para poner su mente en otro lugar, en ese sitio seguro que lo alejaría de los miedos.

El chófer entendió su acción, optando por no insistir al ver como la atención del chico se posaba sobre el documento en sus manos.

Baekhyun miró las letras impresas en el papel por un buen rato, era cansado dirigir su atención a los detalles, ya que sus ojos eran atraídos al nombre resaltado en negritas. Al costado de éste, algunas líneas resumían los puntos importantes como los horarios, los beneficios y el salario. A su vez, las acotaciones enumeraban las aptitudes requeridas, todas ellas, ajustándose a esas características que su antiguo jefe tanto le aplaudió durante su estadía en la vieja oficina.

Resopló con fuerza al considerarlo; de forma inconsciente, sus manos despeinaron su flequillo al sofocarse.

Su pasado empleo fue su lugar soñado, la pequeña luz al final del túnel que lo mantuvo aferrándose a su más profundo deseo, pero al mismo tiempo, que también le recordó a diario su mayor fracaso.

Por supuesto, Baekhyun nunca esperó conseguir algo demasiado grande en Antares, aunque la disquera era lo bastante buena para producir música popular, entendía que el CEO era lo suficientemente estúpido para arruinar las cosas en cualquier momento.

Fuera de un modo u otro, la salida de ese lugar estaba escrita en su destino, pese a eso, haber recibido tan solo una semana atrás la notificación de su despido hirió su ego, y por consecuente, echó a perder planes que había meditado con anterioridad.

Los ahorros en el banco podrían mantenerlo viviendo cómodo por unos meses, sin embargo no buscar trabajo pronto también provocaría que se quedara midiendo cada gasto.

Haberse registrado en la agencia de empleos a solo dos días de su despido fue su primera solución a tomar. Baekhyun imaginó un montón de fechas en caso de ser llamado para presentarse en una entrevista, quiso pensar que tendría algún espacio entre La llamada y su tiempo límite para sacar sus pertenencias de la oficina.

Siendo ingenuo, planeó unos días de descanso. Quería despertar más tarde por una semana, desayunar sin prisas o sin cargar grandes cantidades de papel, de agendar citas y preparar documentos, de ajustar el reloj, ser puntal, y asimismo, no perder ningún detalle de una vida ajena.

Sobó sus sientes con fuerza, que como una paradoja pareció estar afectando la tensión. Las complicaciones del nuevo empleo eran gigantescas considerando lo que sus responsabilidades implicaban, de obtener la vacante… ¿habría algo incómodo en la interacción? ¿Chanyeol le haría la entrevista? Pero… ¿Y si lo echaba incluso antes de eso? ¿Y sin aún le odiaba?

El pensamiento ya era desagradable por sí mismo, apretó los labios deseando que no fuera así.

Habían transcurrido bastantes años desde la última vez que se vieron, muchas cosas cambiaron desde entonces: sus vidas dieron giros inesperados y tomaron caminos opuestos, inminentemente sus corazones sanaron, y en el mejor de los escenarios, Chanyeol le perdonó.

Baekhyun anhelaba que fuera de esa manera, ya que presentarse ante Chanyeol para una entrevista de trabajo también podría tratarse de una especie de karma llegando tarde, un karma muy, muy desastroso.

Y eso, sería insoportable para cualquiera.

Al asistente no le gustaba admitir en voz alta muchos de sus grandes errores del pasado, odiaba el hecho de que estaba en camino a encontrarse con su exnovio de instituto. Detestaba que su corazón latiera nervioso por encontrarlo, y maldecía, porque aún no entendía por qué seguía dentro del taxi, poniéndose la soga al cuello para que su ex terminara de joderlo.

¿No era demasiado aún?

Baekhyun perdió la cuenta de todas las ocasiones en las que tuvo que agachar la cabeza con vergüenza, de cuántas veces su mano cubrió su gafete de identificación para evitar que sus conocidos fueran conscientes de cómo terminó; su miedo iba ligado a sus propios defectos, ya que a pesar de que su salario solía ser bueno, que su trabajo era impecable y que su futuro no lucía incierto, la fama que Baekhyun se creó en la universidad aseguró de cierto modo que su ascenso sería descomunal.

Pasar de una gran promesa musical al asistente de un ejecutivo, tenía una gran brecha separándoles.

Baekhyun despertó cada día hundiéndose en esa miseria: de ajustar su traje e ir a trabajar tan cerca y tan lejos de lo que siempre soñó, mirando a los aprendices y raperos con poco cerebro debutando y grabando discos al por mayor.

¿Por qué a él la vida le jugó tan mal? Baekhyun sabía la respuesta, pero era molesto reconocerlo.

Los nervios le hacían estragos más profundos en el cuerpo, su cabeza estaba en un constante ir y venir de arrepentimientos. Aborreció sentirse así, era difícil concentrarse en el motivo principal de su visita; Apretando los párpados contó hasta cinco antes de volver a intentarlo. El siguiente texto en el documento indicaba el sitio donde debía presentarse, lo cual incrementó su temor.

Ir a la Universidad de Seúl era intimidante en ese punto, no solo por el hecho de haber abandonado sus estudios. Baekhyun maldijo todo en ese lugar antes, a la facultad y a sus profesores, a sus sueños y a sí mismo por no aferrarse a ellos, incluyendo que, solo pasaron seis años desde que prometió no volver allí.

«Instituto de astronomía y ciencias del espacio de Corea», Baekhyun leyó con lentitud. Cada palabra golpeó duro en su corazón, porque, pese a que ya había pasado el suficiente tiempo desde la última vez que vio a Chanyeol, olvidarlo nunca fue posible.

Ocurría que, él era como una pieza fundamental que unía muchas partes de su pasado, insustituible, aunque sonara dramático. El torpe chico de orejas lindas fue el amigo y el amante que sanó y minimizó muchos de sus dolores, quien de alguna forma, hizo que el Baekhyun del presente se pensara dos veces antes de soltar una maldición en voz alta.

Chanyeol fue el cómplice que nunca pidió pero que necesitó, el que le dio algunos de sus recuerdos más inocentes y vergonzosos.

Fue su primer beso, su primer sonrojo, Chanyeol fue su primer chico.

Baekhyun percibió como un vacío helaba su estómago con intensidad, pues a pesar de todas aquellas razones por las cuales encontrarse con Chanyeol podría implicar un feliz encuentro, los malos ratos que él mismo provocó agregaban una lista interminable de desilusiones.

Su ex también inauguró esa mala costumbre, la que comprobaba qué tan rápido las personas podrían salir de su vida a causa de sus arrebatos.

Por supuesto, no ligaba sus desgracias a su antiguo amigo. Era consciente que los malos pasos dados venían a la par de situaciones que no notó, que no le tenían que preocupar, y que no pudo evitar.

Baekhyun no tuvo la culpa de que su padre le hiciera mudarse a Seúl a causa de un trabajo que sonaba demasiado bueno para ser verdad, ni que eso ocasionara que conociera a su rellenito y raro vecino. No fue culpable de que esa amistad los uniera con tanta fuerza, ni que las cosas más simples o tontas les enamoraran.

La vida les puso en ese lugar para conocerse y quererse. Quizás el Chanyeol del pasado, en su ahora, podría tener alguna metáfora o cuento que pudiera argumentar cada una de sus desdichas.

Recordó por un segundo al chico de diecisiete años al que le rompió el corazón, al delgado chico que entrecerraba los ojos por su mala vista. Baekhyun lo pensó sonriéndole, avivando una de esas veces en las que el aplicado adolescente citaba notas interesantes sobre las nebulosas.

«¿En qué momento todo se arruinó?» se preguntó, torciendo la boca con desagrado, pues no era un cuestionamiento que no pudiera responder. Intentaba ignorar por qué tenía tanta nostalgia por esos días, en los que ésas rutinas parecían mucho más sencillas y no como su actual mierda.

Él sí conocía los porqués y el cómo, debido a que su tragedia fue escrita incluso antes de que su madre hiciera sus maletas para abandonar Bucheon.

El Baekhyun de entonces tenía siete años, y por su inocente cabeza las únicas cosas importantes eran no olvidar su cepillo de dientes ni a su perro. Estaba tan abrumado por la mudanza, pero tan entusiasmado por conocer su nueva habitación. Él ignoró que su abuela lloró por su partida, o el que su padre se terminó una caja entera de cigarrillos en el trayecto a Seúl.

Desconoció, o quiso desconocer, que por los siguientes años las cosas parecían ir en de mal en peor en su familia, que los ascensos profesionales, la distancia y el dinero perjudicaron su hogar sin que se diera cuenta.

En ese presente disfrutaba de salir a jugar al parque, de subir al techo de la casa de su vecino y armar tiendas de campaña, intentando, encontrar Saturno desde su sencillo telescopio. Su niñez se resumía en juegos, risas y estrellas, porque era más sencillo encerrarse en su habitación cuando su madre gritaba y hablaba del divorcio, porque no supo cuándo pareció más ameno cenar en casa de Chanyeol o en algún negocio callejero que en su propio hogar.

Hubo dos de él coexistiendo y sobreviviendo, el que sonreía sin una sola herida o preocupación para su mejor amigo, y el que dejaba explotar toda su frustración golpeando a alguien en el colegio sin ninguna razón.

Baekhyun creció para volverse sombrío, porque ser mayor era sufrir, porque crecer y comprender era también decepcionarse.

Su Yo oscuro celebró su cumpleaños número catorce en la oficina del director, con un ojo morado y el uniforme roto por una pelea con un niño de un grado superior. Su actitud empeoró a partir de entonces, pero todas aquellas alertas que parecían estar anunciando algo importante, no crearon ni un parpadeo en su padre.

Porque su padre nunca lo entendió, porque él ni siquiera tenía algo para decir incluso si no se metía en problemas. Para el mayor, la mejor solución era darle un par de palmadas en la espalda y enviarlo a su habitación.

No había regaños ni consuelos, no había ningún atisbo de atención.

Por el contrario, su Yo despreocupado engañó varias veces buscando comprensión y un abrazo, pidiendo ayuda al torpe y cuatro ojos de Chanyeol, quien con regularidad le puso banditas sobre sus hematomas y raspones.

Baekhyun mintió para Chanyeol de la misma forma que su padre hizo para su madre para ocultar sus infidelidades; afirmaba hechos que consiguieran asentimientos en lugar de reproches, pero a diferencia de su progenitor, el menor sí obtuvo cariño, además de otra serie de cosas tontas e insignificantes con las que su amigo intentaba animarle.

A Chanyeol no le importó cederle su porción de pizza si se lo pedía, darle su control favorito del PlayStation o dejarlo dormir en su cama. El chico de cabellos negros ya había detectado la tristeza en su mirada, en sus forzadas sonrisas que relacionó a la intimidación que sufría en la escuela.

Naturalmente, Baekhyun nunca habló de las razones reales de sus heridas y peleas.

*

Con la respiración más ligera, Baekhyun se humedeció los labios al haber tomado su decisión.Fuera una mala idea o no, tal vez encontrarse con Chanyeol una última vez desvanecería su curiosidad.

—En cuanto lleguemos a la universidad conduzca hacia el Instituto de Astronomía —el de cabellos claros se dirigió al taxista.

—¿Se refiere al observatorio? —El hombre cuestionó confundido.

—¿El observatorio?

—¿Acaso no lo sabe? —El chófer dio un vistazo por el espejo—. Aunque la facultad de Astronomía pertenece a la universidad, el instituto está del otro lado de la ciudad.

—¿Quiere decir que…?

—Que he conducido en vano, si ése era su destino tan solo tuvo que andar por unos veinte minutos desde donde lo recogí.

La expresión confiada de segundos antes abandonó su cuerpo, Baekhyun forzó una sonrisa tonta para no avergonzarse más.

—¡Oh!, pero yo comprendo que usted no lo sepa —el conductor se disculpó—. Es extraño saber la ubicación del observatorio, si esos temas no le interesan es fácil ignorarlos.El edificio está muy aislado, así que es algo normal.

Baekhyun sintió su rostro enrojecer, a la par, el taxista buscó la oportunidad para dar la vuelta y cambiar de carril.

—Lo lamento.

—Usted pagará el viaje —se mofó el hombre, intercambió una pequeña sonrisa con su pasajero y luego continuó—. El observatorio es impactante, estoy seguro de que valdrá la pena el trayecto. Hace un año visité el Museo de las estrellas con mi hija, fue impresionante ver cómo la tecnología ha evolucionado, podíamos sentirnos en el espacio estando ahí. Sí usted consigue el trabajo se divertirá.

El de cabellos claros asintió a su pequeña historia, creyendo que el entusiasmo le resultaba familiar. Ciertamente, para Baekhyun no era una novedad. Visitó muchas exposiciones sobre el universo antes, a veces por obligación a causa de la escuela, otras veces, para mantener contento a Chanyeol.

Sucedió que el cerebrito que tuvo por amigo, consiguió un grave caso del Síndrome de los planetas, una enfermedad diagnosticada por el mismo Baekhyun, la cual fue examinada con cuidado tras unos agudos síntomas de lecturas de constelaciones y colección de mapas estelares.

Chanyeol se volvió fanático de los telescopios desde los cinco años a consecuencia de su padre, un físico que pasaba tres cuartas partes de su vida encerrado en su oficina haciendo investigaciones. Baekhyun nunca entró a dicho lugar pese a ser parte de la casa de su vecino, ya que según éste mismo, habían cosas aburridas en el interior.

De cualquier modo, el pequeño de ojos de cachorro notó el impacto que aquel gusto heredado produjo, puesto que Chanyeol no abandonó aquel pasatiempo a pesar de habérselo pedido. El interés fue apasionándolo con los años, y el que en un inicio fue un rellenito niño que chocaba torpemente sus gafas contra sus binoculares, se convirtió en un larguirucho muchacho de dieciséis años que hablaba sobre Stephen Hawking.

«

“Sé lo que te digo”, Chanyeol escupió en su trayecto al instituto, la corbata floja en su cuello fue ajustada con un suave tirón. “Hawking es el hombre más interesante del planeta”.

“El hombre más interesante, ¿eh?”, Baekhyun jadeó. A diferencia de Chanyeol, él dejó de usar el uniforme completo, lo que predecía un nuevo llamado de atención de su tutor.

Chanyeol detectó tarde el tono de su voz. Miró por los costados de sus ojos, por si acaso Baekhyun se molestó.

“Sí, del planeta”, él repitió.“Baekhyunee es el chico más interesante del universo, así que no hay comparación”.

“Arg, cursilerías”, el de menor estatura se burló. “Recita tus poemas después”.

“No son poemas. Eres mi novio, una de mis responsabilidades es hacerte sentir bien”, argumentó.

“Hazme sentir bien confirmando tu asistencia a mi partido, ¿okay? Llevas días diciendo tonterías”, una curva traviesa le adornó la cara. Su brazo se hizo lugar alrededor del cuello ajeno, haciéndole inclinarse para susurrarle. “Te dedicaré un gol”.

El rostro de Chanyeol ardió por el sonrojo; le dio un empujón para separarse.

“Baekhyun, hay muchas personas aquí”.

“¿Te avergüenza?”, el castaño fingió ofenderse, luego alzó una ceja y se acomodó la mochila en un hombro. “Nadie en la escuela sabe que salimos, así que tranquilo”.

“No quiero hacer las cosas complicadas para ti, que seas mi amigo ya ha creado malentendidos”, el alto balbuceó.

Baekhyun le dio una mirada significativa, su corazón se encogió al reconocer los grandes cambios que su amistad obtuvo desde que ingresaron al mismo instituto.

Durante los grados anteriores sus experiencias escolares habían estado divididas. Baekhyun solo se encontraba con Chanyeol en cuanto volvieran de clases, lo que pareció estar bien para ambos. Fue beneficioso en varios sentidos, primordialmente para el mayor, porque sus mentiras y peleas podían ser fáciles de esconder estando en colegios distintos.

El castaño recuperó con rapidez su popularidad en la nueva escuela con solo un año, pero los murmullos al respecto no parecieron afectar a Chanyeol en lo absoluto. El colegio solía ser así, había falsedades andando entre los estudiantes, para darles malas o aterradoras famas a los más populares o violentos.

“¿Qué rumores?” Baekhyun indagó. La puerta principal se encontraba a escasos metros, y a uno de sus costados dos de sus amigos ya le estaban esperando.

Chanyeol reparó en ellos también, y soltó un suspiro cansado al no querer tocar ese asunto por tercera vez.

“Lo mismo de siempre, en mi clase han hablado de ti. Jongdae dijo que te vio intimidando a un chico de nuevo ingreso, pero estoy seguro de que no eras tú”. Chanyeol le sostuvo del brazo para hacerle caminar.

Baekhyun frenó con sus pies antes de ingresar al campus.

“¿Cómo sabes que no era yo?”

Chanyeol parpadeó no entendiendo su pregunta.

“¿Lo eras?”

“Por supuesto que no”.

“Cómo sea”, el alto intentó hacerle caminar. “También sé que esas historias se originan por la clase de chicos con los que te juntas. ¿Acaso no sabes que a RoWoon lo descubrieron fumando en la sala de música hace un mes?”

Baekhyun se mordió el labio ante el llamado de atención.

“No intentes sonar como mi madre, mis amistades son mi problema”.

“No me importa que tengas más amigos”, el alto rebatió. “Mi problema son el tipo de amigos que eliges”.

“Jongdae y Sooyeon son quienes te dicen mentiras sobre mí, ¿quién de los dos no sabe elegir amistades?” Baekhyun torció una sonrisa retadora por lo que consiguió. Chanyeol se sacó las gafas en uno de sus recurrentes actos remarcando su frustración. “Kibum y él son los únicos chicos con los que hablo en clase, también son parte del equipo de futb…“

“De acuerdo, ya entendí” Chanyeol apretó los labios por el reclamo. “Estoy preocupado por ti, no quiero que te metas en problemas, ni que comiences a seguir sus hábitos”.

“El asunto del cigarro se solucionó, deja de ser tan paranoico y mejor ve adentro” Baekhyun apuró, señalando a la par como el grupo de amigos de su novio se acercaban al lugar.

Ese común momento de torpeza se repitió al decir adiós, sus inclinaciones, movimientos de dedos y ojos solían ser así con personas alrededor. Chanyeol luchaba contra sus ganas de besarle los labios o apretarle la mejilla, y por el contrario, avanzaba agitando su mano recordándole que se encontrarían en el almuerzo.

Su secreta amistad y su más escondido noviazgo los hacía alejarse así, yendo por rumbos separados para darse ese espacio al que se habían acostumbrado con los años. Baekhyun apreciaba que Chanyeol no insistió en mantenerse juntos, de mezclar sus amistades o formar un solo círculo social, pues de alguna extraña manera, la distancia hacía que los reencuentros fueran más significativos. Ambos disfrutaban del tiempo compartido de una manera tan íntima y tan especial.

Era como si al estar solos, podrían envolverse en esa burbuja que nadie más podría traspasar, que solo ellos conocerían y compartirían.

Los amigos de Chanyeol no podrían ser nunca parte de sus tardes de películas, de observación nocturna o de karaoke; sus compañeros no podrían entender por qué Chanyeol luciría tan cercano o preocupado por él.

“¿Acaso tú y Chanyeol están saliendo?” RoWoon jadeó al ver a Baekhyun acercarse. “No lucen bien juntos”.

El de cabellos claros humedeció su boca, el titubeante paso que dio para llegar a él iba acompañado de irritación.

“¿Parece que salimos?”

“Todos los días llegan juntos, y la forma en la que te mira…” Kibum añadió. Con la espalda pegada sobre el muro de la escuela, inclinó su cuerpo para mirar al chico del que acababa de hablar.

Chanyeol se reunía con dos chicas a la distancia, lo que le hizo sonreír.

“Somos vecinos”, Baekhyun aclaró. “Le conozco desde que tenemos siete”.

“Park Chanyeol es conocido por su linda cara y su personalidad estúpida, ustedes no parecen coincidir en nada”, RoWoon afirmó.

“¿Acabas de decirle feo?” Kibum se mofó.

Baekhyun dio un golpe a éste último, haciendo que RoWoon interrumpiera.

“No dije eso, es solo que a Chanyeol parecen irle mejor las mujeres. ¿Has visto la manera en que Sooyeon lo mira?” RoWoon señaló, captando el momento en que el brazo de la chica rodeaba el del susodicho.

Baekhyun miró con recelo, y esquivó la escena para resoplar.

“¿Insinúas que me atraen más los chicos?”.

“No, eso lo confirmé hace tiempo, por la manera en la que curioseas en la ducha”, se rio RoWoon.

“Sin mencionar que rechazaste a la porrista que se te confesó, ¿cuál era su nombre?” Kibum indagó.

“HyoEun”, Baekhyun se mordió la lengua tras hablar, la sonrisa que le daba RoWoon era un tanto socarrona. “Ella es linda, pero luce problemática”.

“Ro no está juzgando tus preferencias”, Kibum intervino. “Los chicos son agresivos, el sexo con ellos es…”

“Lo que intento decir es que necesitas alguien de tu tipo” RoWoon completó. “Park luce como el tipo de imbécil que saldrá con la chica más linda de la escuela solo porque tiene la oportunidad, el que estés con él ha hecho que la gente diga cosas, y eso parece tener a la chicas nerviosas. ¿Bloquearás la oportunidad de ese bastardo? Esas dulces mujeres no te dejarán tranquilo si esa historia de que ustedes salen se vuelve más grande”.

“Como una bola de nieve”, Kibum sentenció.

“El que esto se extienda te afectará. ¿Te imaginas a todas ellas intimidándote?”.

“¿Intimidarme?, ¿por Chanyeol?” Baekhyun se rio. “Sooyeon ni siquiera parece interesarle”.

“Lo que sea”, RoWoon se reincorporó en su lugar, avanzando en dirección contraria.

Baekhyun miró hacia el interior del instituto por un segundo, luego hacia sus dos amigos que se alejaban.

“¿No vienes?” Kibum apuró.

“¿Y las clases?” Baekhyun dudó. “También tenemos entrenamiento hoy”.

RoWoon y Kibum intercambiaron una mirada divertida, continuando su caminata unos segundos después. Baekhyun fue aprensivo al inicio, pero sus pasos se volvieron confiados en cuanto la distancia incrementó.

Faltar a clases nunca había sido una de sus fallas, sin embargo tras la primera experiencia, la culpa disminuyó.

»

*

El nudo de su corbata le asfixió al evocar el recuerdo, Baekhyun haló de la atadura para permitir que la tranquilidad volviera. No sabía si se trataba de vergüenza o arrepentimiento, pero aquel mal sabor de boca venía como una retrospectiva amarga.

Se sintió agotado y el silencio en el vehículo le tensó los hombros. La tarifa del taxi parpadeaba acumulando la cuenta, el tic-tac de su reloj seguía trayendo memorias. Baekhyun respiró profundo, necesitaba hacer algo antes de enloquecer.

—Pondré música —el chófer pareció leer sus pensamientos—. El silencio es estresante, cuando el tráfico se detiene es peor.

—Concuerdo —Baekhyun resopló agradeciendo.

Con una mano en el volante y otra acercándose a la pantalla táctil, el hombre intentó sintonizar una buena estación. Las pegajosas canciones de los grupos de ídolos no parecieron ser de su agrado, y saltó diversos coros animados antes de parar por unos segundos en una entrevista y consecutivamente, en una pieza de orquesta a punto de terminar.

—Parece que todos los locutores decidieron poner la misma canción hoy —el taxista dijo en medio de un resoplido. Una estación más adelante el sonido de guitarras eléctricas y una batería robaron su atención—. ¡Oh!, esto suena diferente. ¿Está bien para usted?

Baekhyun tragó con fuerza al no lograr responder, y bajó la mirada hacia las letras en el papel que comenzaron a percibirse borrosas. Era como si una nube gris se hubiera alojado sobre su cabeza a causa de alguna maldición, donde los hechos y las coincidencias decidían darle una visita en el momento más inoportuno.

Somebody told me aruñaba sus oídos y corazón, avivando todas esas malas decisiones (inmaduras) que lo arruinaron todo. Baekhyun podía repetir las líneas de la canción que por unos meses fueron divertidas de cantar, y que en su presente, lo enviaban de vuelta a ese tiempo perdido.

¿Quién de los dos había sido el verdadero villano en esa historia?

Baekhyun suspiró, aceptando que el único culpable fue su corazón.

Porque el corazón a diferencia de su reflexiva cabeza, decidió por impulso y suplicó por cosas nuevas. Su cuerpo fue manipulable, y sus sentimientos tomaron control de su estómago, rodillas y labios sin problema. Su corazón echó de lado la preocupación de su familia, de sus deberes o de los rumores.

Por primera vez un sueño se le materializó sintiéndose realizable, y Baekhyun descubrió en ese entonces, que le encantó la forma en que JeongHan le habló de música y le animó a cantar en medio de los ensayos de su banda. Le hizo temblar su valentía y la forma en que sus dedos rasgaban las cuerdas de su guitarra eléctrica. Lo anheló hasta la locura, y amó la manera en la que sus dígitos se pasearon por la piel de su estómago cuando se besaron por primera vez.

«

“Cause heaven ain’t close in a place like this;

I said heaven ain’t close in a place like this”

“Que lleven días dándose ese tipo de miradas, ¿es algún tipo de confirmación?” Kibum inquirió en voz alta contra su oreja.

Los muros parecían retumbar a causa de los amplificadores. WooSung cantaba con más emoción de la usual, lo que no detuvo a Kibum, pues su atención estaba en algo más.

Baekhyun dio un vistazo hacia el guitarrista de cabello largo antes de torcer los labios.

“Nosotros no estamos saliendo”, comentó intentando no alzar demasiado la voz. “JeongHan es divertido, pero no creo que estemos yendo hacia esa direcc…”

“Oh, ¿lo malinterpreté?” El de ojos rasgados se burló. “Que hayan estado besándose por las últimas dos semanas ha sido confuso. Cuando RoWoon los presentó no planeó que te tomarás en serio lo de conocer a alguien de tu tipo, ¿sabes qué es su primo?”

“JeongHan está enseñándome a tocar la guitarra, también hemos hablado sobre la escuela de música. Me dijo que ha estado preparándose para la audición”.

“¿De nuevo?”, se mofó. “Creí que se dio por vencido el año pasado. Ro dijo que le va mejor en sus estudios actuales, ¿qué era? ¿Leyes?”

“A JeongHan le apasiona la música, ¿por qué abandonarlo? Creo que tiene talento, es bueno enseñando. Logró que aprendiera a tocar Creep en dos días”.

“¿Ustedes han estado viéndose a diario?” Los abrumadores ojos de Kibum se entrecerraron con interés. “¿Te llevó a su casa?”

La insinuación hizo que el estómago del de ojos claros ardiera, y fingiendo demencia balbuceó para esquivar la interrogante. La música había parado de sonar unos segundos atrás, dejando a cuatro chicos comentando detalles de su pasada práctica.

“No intento asustarte, Baek” Kibum habló una vez más, en esta ocasión el murmullo evitaba robar la atención de los presentes. “Pero chicos como JeongHan o WooSung no buscan relaciones estables y duraderas, y sé que tienes carácter y podrías romperle la cara, pero la manera en que le miras me hace pensar que estás ilusionándote”.

“¿Por qué suenas así?” Baekhyun pareció aturdido, su corazón palpitó errático por lo que implicaba. “¿Acaso tú y WooSung no son novios?”

“Lo somos, y por eso te lo digo. Yo no estoy enamorado de WooSung, salimos, nos besamos y cogemos, ¿pero acaso eso significa que lo ame? Yo no lo creo”, encogiendo sus hombros y dando una sonrisa al que entreabrió la boca, le calmó. “Quita esa expresión, no significa que esté mal. WooSung es divertido y lo pasamos bien, pero el título de novio es una manera de hacernos exclusivos. Podré no quererlo como todos piensan, pero tampoco somos esa clase de idiotas que dormimos y besamos a más de una persona”.

La declaración resultó ser una bala directa, y la sonrisa socarrona en su rostro se transformó en una línea. Baekhyun contuvo la saliva en su boca, desviando su atención hacia el chico de cabellos largos que le miraba a la distancia.

Chanyeol era su novio, era su mejor amigo, no existía la posibilidad de ser reemplazado o desplazado de ninguna forma. Chanyeol también era su ancla, y a la vez, el imán que lo devolvía a los recuerdos y el dolor.

JeongHan tal vez no era Chanyeol, pero conseguía que todos esos pensamientos se alejaran de su mente y su creatividad volara.

JeongHan podría no ser su novio, pero su cuerpo reaccionaba a él de una manera inmediata. Porque las manos en sus caderas y el abdomen contra su espalda generaban descargas de adrenalina, porque sus labios se deslizaban con facilidad en los puntos sensibles, y en cada acto, en cada encuentro, Baekhyun descubría que quizás JeongHan sí lo estaba cambiando.

Pero pensarlo y admitirlo eran dos cosas distintas. La culpa, el arrepentimiento y el llanto se sumían sobre él al volver a casa y a su realidad, al encontrarse de frente con Chanyeol y sentir que los anchos labios de su ex amor comenzaban a sentirse como una rasposa lija contra sus mejillas.

Chanyeol no tenía culpa de sus emociones cambiando y acabando, pero seguía creyéndose incapaz de poder decir con las palabras correctas que era su final.

»

*

Un repentino cambio de canción interrumpió su debate interno, y Baekhyun se dio cuenta de que un suspiro largo había escapado de su pecho al reconocer la siguiente melodía. Una sonrisa se dibujó en su boca, puesto que parecía que el karma de verdad estaba anunciando su llegada, y que era cuestión de minutos para enfrentarla por fin.

Coldplay no era su banda favorita, pero reconoció con los años que sus letras le hacían emocionarse cuando cantaba alguno de sus éxitos, en las noches de karaoke junto a Sehun.

Pese al tono triste y el recuerdo casi vivo, Baekhyun echó su cabeza hacia atrás, dejando que su cuerpo se relajara al contrario de su mente, y mirando hacia el techo, cantó por lo bajo unas cuantas líneas, permitiendo que la remembranza concluyera.

“Cause you lose something you can’t replacewhen you love someone but it goes to waste

what could it be worse?”

«

“No tiene ningún sentido”, JeongHan rio a carcajadas tras su declaración, por poco derramando la cerveza de su botella sobre RoWoon.

“¡Lo tiene!”, Sung Jin aseguró. “Piénsalo, cada año hay nuevos chicos uniéndose a estos clubs de fans, la cantidad de dinero que se invierte en mercancía y promoción es enorme, hasta hace dos años no consideraba que esto podría suceder, pero incluso mi vecino de catorce años ha logrado entrar a una de esas empresas de entretenimiento. El pop comercial podría parecer sin sentido y absurdo, pero estoy seguro de que un par de años habrá decenas y decenas de nuevos grupos debutando”.

“No, es estúpido”, el de cabello largo refutó. “¿Qué pasará con la música real?, ¿dónde quedarán esas grandes y maravillosas voces? Este país no necesita celebridades plásticas. ¿Acaso Corea no debe ser conocido por su talento? Si escucharas a Baekhyun cantar te darías cuenta de que necesitamos solistas como él”. Su argumento se acompañó de un suave agarre sobre el susodicho, sus dedos pasearon con confianza en los hombros del de ojos claros para abrazarlo.

Fue una caricia tan íntima que, incluso esforzándose por no mirarla, no podía pasar desapercibida.

Y Baekhyun lo sabía, en especial porque JeongHan no era cariñoso en público. Sus frases no incluían la melosidad a la que Chanyeol le acostumbró en el pasado, y su contacto físico se limitaba a una caricia lenta en su cabello cuando se despedían.

El sexo y los besos solían ser un asunto de solo ellos, y así mismo, no habría comentarios del resto de sus amigos o críticas por su poca formalidad.

Baekhyun estuvo de acuerdo con ese «sin título» que le dieron a sus encuentros, por lo cual comenzó a sentirse presionado en cuanto la inusual acción, ocasionó que cinco pares de ojos le miraran con excesiva curiosidad, y en especial, dos orbes le juzgaran al mismo tiempo.

Trató de calmarse y no sobre reaccionar, dejando la botella de cerveza que evitó beber en una mesa del costado. Excusándose con una simple frase fingió dirigirse hacia el baño.

Su trayecto fue interrumpido por el delgado cuerpo de su vecina que se detuvo frente a él. Yoora entrecerró los ojos con mal humor, y pese a que el volumen de la ruidosa música era elevado, Baekhyun pudo escucharle decir que necesitaban hablar.

Por supuesto «hablar» sonó como una palabra peligrosa por los ojos encendidos con los que lo pidió. Baekhyun tenía muy claro que aquellas paredes que había construido por los últimos cuatro meses de libertinaje, estaban comenzando a desmoronarse.

Ambos se movieron entre la gente hacia la salida del sótano que funcionaba como bar, Baekhyun pensó por escasos segundos en la estúpida posibilidad de salir corriendo como un cobarde en dirección a casa. Yoora tenía esa mueca conocida que también su madre y Chanyeol ponían cuando insinuaban un regaño, lo que no era agradable de ver.

El cabello rojizo de Yoora le llegaba a los hombros, la chaqueta de falso cuero contrastó en su piel por el faro de la calle que le iluminó cenitalmente.

Baekhyun se humedeció los labios, escuchando el latido de su corazón en sus oídos. Esperaba que en cualquier momento el suelo se abriera por la mitad, y así, desapareciera por completo para no tener que lidiar con eso.

“Sé que no debería estar aquí”, el menor comenzó a defenderse para evitar el primer reproche, pese a que su relación con Yoora no era la más idónea, la sentía como una hermana mayor también.

Chanyeol y ella peleaban a menudo por trivialidades, y con el tiempo Baekhyun se incluyó en esos mismos desacuerdos.

“Pero fue Sung Jin quien convenció al dueño de dejarme entrar a los ensayos. Ahora ya ni siquiera me pide la identificación cuando el bar abre”, continuó él.

“¿Piensas que te traje aquí por eso?” Yoora enarcó una ceja con incredulidad. Sus labios color carmín se apretaron por lo que significaba.

“¿Acaso no? Recién cumplí los diecisiete así que…” Baekhyun pareció bromear con ello, una risa corta salió de su boca antes de desaparecer. Su rostro se tornó consternado en cuanto comprendió.

Yoora suspiró largo y profundo tras una última calada a su cigarrillo, acción que aturdió al menor al no haber reparado antes en el tabaco.

“¿Qué hay de ti y Chanyeol?”

“¿Cha-Chanyeol?”, el menor arrugó la cara al actuar confundido.El errático latido de su corazón se trasladó también a su garganta, el piso bajo él pareció sacudirlo. “¿Qué ocurre con él?”

“Ni siquiera intentes negarlo”, la de cabellos rojos suplicó, negando con el rostro tres veces. “Sé que ustedes son novios”.

“¿Él te lo dijo?” Baekhyun palideció, creyó que el corazón se le saldría por la boca si la abría un poco más. “Chanyeol suele bromear con estas cosas y…”

“No lo dijo porque él quisiera hacerlo, yo los vi besarse el año pasado cuando fuimos a acampar”, Yoora confesó mirándose las uñas. Pese a que su postura simulaba despreocupación, Baekhyun pudo detectar lo despectiva que sonaba. “Le pregunté sobre eso y él intentó negarlo, pero tuvo que aceptarlo porque le insistí”.

“No me lo dijo” el de ojos claros se tensó.

“Me doy cuenta”, Yoora movió el rostro afirmando, esperando que la conmoción inicial pasara. “Da igual, Chanyeol fue abierto conmigo respecto ustedes después de eso, así que sé más cosas de las que te podrías imaginar. No intento asustarte o algo parecido, pero creo que incluso mi madre lo sospecha también”.

“Ellos no deben enterarse, Chanyeol dijo que su padre podría…” Baekhyun se detuvo al ver a la mayor levantar su palma para callarlo. Sus labios se cerraron por instinto.

“No lo harán, te lo aseguro. Yo no se los diré”.

Como si el aire hubiera estado fuera de sus pulmones por eternos segundos, la siguiente respiración de Baekhyun se prolongó. La calma volvió a su cuerpo y cerró los ojos sintiéndose mejor por su declaración.

“Gracias… Chanyeol podría tener un ataque de pánico si acaso…”

Siendo interrumpido por segunda vez, Yoora dio un paso vacilante al frente.

“Sobre Chanyeol… es mejor que termines con él”. Sus delgados dedos tantearon en el bolsillo de su chaqueta en busca de un cigarrillo nuevo. Su frase sonó, sin embargo, entre despreocupada o vacía.

Baekhyun no pudo comprender cómo el ambiente de un momento a otro se tornó así. La estrecha calle pareció dar vueltas a su alrededor, y la mujer delante de él dejó de lucir como esa hermana mayor a la que se había encariñado.

“¿Qué?”

“Lo que escuchaste, debes terminar con mi hermano lo más pronto posible”. Sus almendrados ojos le sonrieron sin sinceridad, y el corazón de Baekhyun bajó de golpe hasta su estómago como consecuencia.

Él sintió tantas ganas de vomitar, su vista se nubló por un momento, y el sonido de la música se volvió chocante.

“Pero Chanyeol y yo nos queremos”.

“¿Estás seguro de eso?”; Expulsando una pequeña cantidad de humo de su nuevo tabaco, se rio. “No sé si estás tratando de tomarme el pelo con eso, pero por favor no lo hagas”.

“Chanyeol y yo hemos sido amigos desde hace diez años, me conoces, hemos crecido juntos, ¿por qué me pides esto?”. Alzando las cejas, el menor trató de buscar excusas o explicaciones para negarse, sin embargo la determinación en los ojos de su vecina le superó. “Yo no… no lo entiendo”.

“Bien, seré honesta en ese caso”. Anunciando lo que podría ser un cambio drástico de humor, Yoora dio otra suave pero larga calada a su cigarro. “No soy tonta, Baekhyun, y tampoco soy nueva en este lugar, conozco a JeongHan incluso antes de que yo comenzara a salir con Sung Jin, asistimos a la misma universidad, también comparto una clase con Jeong. Por si te lo estás preguntando, sí, sé que ustedes están teniendo un romance, también sé que tienen sexo”.

“No es así” Baekhyun contradijo. “¿Un romance?, ¿en serio?”

“Debo decir que estaba sintiéndome feliz de que Jeong comenzara a tomarse en serio a alguien, pero fue una completa mierda saber que tú eras esa persona”.

“Lamento mucho que te sintieras de esa manera a causa de mí, pero JeongHan es un amigo, así que no puedo hacer lo que me pides”. El primer muro cayó por completo, y con una mirada afilada Baekhyun quiso recuperar poder en la futura discusión.

“Ni siquiera estoy dándote la opción de elegir”, Yoora se burló. “Al contrario, intento darte una oportunidad para que termines esto de una manera en la que no salgas perjudicado. Créeme Baekhyun, a la persona que menos le conviene que esto termine mal es a mí. Haz una buena acción por esos diez años de amistad de los que hablas y no rompas el corazón de mi hermano, de lo contrario yo tendré que hacerlo por ti”.

Ahuecando sus manos sobre las mejillas del menor, Yoora dio por terminada la conversación tras unas suaves palmadas.

Baekhyun percibió como la garganta comenzaba a cerrársele y la piel de su rostro se humedecía por las lágrimas. No estaba seguro si se debía al enojo, a la frustración o a lo que le fue demandado, pero en ese momento, solo podía pensar en lo herido que podría estar Chanyeol.

»

*

La última parte de una canción concluyó junto con la memoria, sus ojos se humedecieron entre el peso de sus viejos errores. Baekhyun pudo aceptar con una sonrisa la actitud de su exvecina por primera vez, pues no tan extrañamente, por un tiempo había encontrado todo tipo de palabras ofensivas para referirse a ella tras ese choque.

Se sintió liberado al reflexionar sobre ello, y con resignación optó por guardar los documentos de vuelta a su portafolio. Por la ventana a su lado el de cabellos claros ya podía visualizar a lo lejos la cúpula de observatorio al que se dirigían.

El taxista con las manos en el volante tarareaba el inicio de la nueva canción reproduciéndose. Esta vez Baekhyun no pudo ligarla a un recuerdo en específico, no obstante el pensamiento continuaba ahí.

*

«

“Esta temporada sin duda es nuestra”, RoWoon pateó el balón al asegurar. Con su mano sosteniendo la red en la que lo llevaba consiguió que esta misma rebotara de vuelta, ahora en su rodilla.

Baekhyun miró la acción con desesperación, y colocó ambos brazos dentro de las correas de su mochila como si tal hecho anunciara algo.

“¿Qué sucede contigo?” Kibum preguntó primero al darse cuenta de su mal humor. “¿Sigues preocupado por ése asunto del que no nos has querido hablar?”

“Ya, déjalo” RoWoon intervino, haciendo una mueca para mofarse. “Tal vez se deba a que JeongHan no lo ha llevado a su casa en días”.

“¿Entonces es eso?” Kibum curvó los labios hacia abajo, aún no convencido de la razón. Baekhyun llevaba horas estresado, y más de dos veces le notó ansioso entre los pasillos del instituto. “Creí que se debía a que Park Chanyeol parece haberse distanciado”.

Los adormilados ojos de Baekhyun se abrieron con sorpresa ante su comentario, Kibum fue cuidadoso al devolverle la mirada.

“Escuché que el bastardo se fue temprano hoy, Kim-sonrisa-de-hiena-Jongdae estaba tan asustado que fue gracioso. Su boca temblaba de miedo e hizo que la gente alrededor comenzara a murmurar”.

“¿Chanyeol enfermó?” Baekhyun jadeó, ante los ojos de RoWoon él revivió aquella escena. Su voz había salido tan tensa que ambos chicos guardaron silencio.

“No creo que sea algo grave”, Kibum le calmó al encogerse de hombros. “Este sábado no tendremos clases debido al último partido, y la siguiente semana comenzarán los exámenes, quizás no quiso perder su tiempo en eventos deportivos y prefirió ir a casa para estudiar. Sooyeon tampoco se apareció en el ensayo de las animadoras, tal vez están haciéndose compañía”.

“Ou, ¿hablas de ese tipo de compañía?, ¿cierto?” RoWoon movió las cejas para insinuarlo, pero Kibum se cruzó de brazos para ignorarlo.

Baekhyun se humedeció los labios. La mezcla entre celos y preocupación no estaba haciéndole bien a su cabeza, por lo cual se detuvo y miró a los costados a la espera de que pudiera pensar en una excusa para desaparecer.

“Creo que mejor volveré a casa temprano hoy”. Siendo la peor explicación que encontró, Baekhyun dio dos pasos hacia atrás para no permitirles cuestionar. “Nos vemos mañana en el partido”.

“Baek, ¿qué mierda? ¿No se supone que iríamos a beber? JeongHan estará ahí, ¿quieres que le diga algo?” RoWoon frunció las cejas al verle negar con los brazos, y enseguida le notó correr hacia la otra dirección como si estuviera huyendo.

Baekhyun agradeció en su trayecto el estar usando el uniforme del equipo, pues sus piernas podían estirarse con mayor facilidad en los pantalones cortos. Su preocupación inicial se había evaporado, y su corazón estaba concentrado en la terrible idea de Chanyeol enfermando.

¿Acaso Chanyeol enfermó alguna vez? El de ojos claros no podía recordarlo, tenía fugaces vistazos del regordete niño en cama con fiebre, de su nariz y enormes orejas rojas, pero de sus anchos labios sonriendo mientras reía por las estrellas fluorescentes del techo de su habitación. Baekhyun también pensaba en como la señora Park siempre incluía vitaminas entre los jugos de frutas de su distraído hijo.

Baekhyun creyó estar exagerando la situación por la culpa, la culpa que había crecido en sus hombros en cuanto más aplazaba su inevitable ruptura.

Dolía pensarlo.

Le preocupaba decirlo.

Y le aterraba que pudiera llegar tarde.

Recuperando la respiración al detenerse frente a la puerta de los Park, Baekhyun se encontró mudo al darse cuenta de que no planeó nada para decir. Chanyeol nunca antes le puso nervioso, pero era como si todo pensamiento fuera absorbido al estar ahí.

La compañía de Chanyeol por los últimos días fue como un fantasma a veces ausente. Baekhyun percibía las caminatas al instituto y las tardes de películas, similares a ese efecto que dejan los sueños: no podía recordar las conversaciones, ni la sensación de los labios de Chanyeol cuando le besó.

Su cabeza había estado tan angustiada y llena de disculpas que incluso no podía pensar si acaso Chanyeol dio señales de algún síntoma.

El portón se abrió justo después de haber respondido a la empleada por el intercomunicador, Baekhyun ingresó a la casa con tanta naturalidad como si se tratara de la suya. Retiró sus zapatos y tomó sus sandalias con velocidad, prefiriendo aquel camino fácil y despreocupado que resultaba útil si estaba en problemas. Sin dudarlo más, subió las escaleras luego de dar un saludo en voz alta hacia la empleada, y avanzó en silencio frente a la habitación de Yoora por si acaso se encontraba en casa.

Con el mismo silencio giró el pomo de la puerta de Chanyeol, encontrando un no tan común desorden. El larguirucho chico tendría siempre pilas de notas y libros en su escritorio, tazas de café o bolsas de comida chatarra en los burós, y como una tradición su cama sin hacer, porque siempre habría tiempo de hacerlo después.

Por el contrario a la imagen mental que Baekhyun guardó, el edredón estaba puesto sobre su cama de manera errática, el cesto de basura se encontraba lleno, sus libros a punto de caer al piso, pero no había rastro de Chanyeol.

“Escuché que estás enfermo”, Baekhyun habló en voz alta esperando una respuesta, lo que consiguió. Chanyeol puso el seguro de la puerta del baño, insinuando qué estaba ocurriendo.“¿Es tu estómago?”

“¿Qué haces aquí? ¿No ibas a ir con tus amigos a la celebración?”. La voz de Chanyeol sonó ronca desde adentro, lo que hizo al mayor arrugar la frente.

“Sí lo piensas bien, es estúpido celebrar antes de ganar el partido, ¿qué pasará si perdemos?” Acomodando los libros desordenados en las repisas correspondientes, Baekhyun se tomó su tiempo mirando las anotaciones en las portadas de éstos.“¿Te interesan los eclipses ahora?”

“Te dije que era absurdo”, una tos seca le interrumpió. “¿Entonces estás listo para el partido de mañana? Mi madre me dijo que quiere ir a animarte, habló con la tuya para ir juntas, pero ella dijo que ni siquiera sabía que mañana era la final”.

La sonrisa de Baekhyun decayó por un momento, y retiró la bolsa vacía de papas fritas de debajo uno de los libros. Se inclinó hacia el cesto de basura para depositar el desecho ahí. Se detuvo al reparar en el papel higiénico manchado con sangre.

“¿Te lastimaste usando las tijeras de nuevo?” Su cuestionamiento estuvo lleno de burla, pero el humor se detectaba fingido por esa lucha de interrogantes y respuestas ignoradas. Baekhyun sabía que Chanyeol no insistiría, no trataría de indagar o presionarlo. Si dejaba claro con esa actitud que aún no era momento para tocar el tema, él esperaría.

La puerta del baño se abrió, sin embargo el primer vistazo hacia Chanyeol no dio una buena señal.

Era el anuncio de algo, y no parecía ser a su favor.

Los labios de Chanyeol estaban secos y habían perdido su color, lucían rojos en una de sus comisuras. El de ojos claros intuyó que la sangre podría haberse originado por su falta de humedad, y sin pensarlo mucho estiró su mano para poderle tocar.

Chanyeol fue indescifrable entonces, la línea recta que separaban sus labios se inclinó a causa de una mueca, y el paso hacia atrás que dio para esquivarle fue un segundo llamado.

“Hmm, fui al médico hoy por la mañana, me sentí mal durante la primera clase y me llevaron a la enfermería. No creí que fuera importante porque he pasado por esto desde hace dos meses, así que pensé que solo se trataba de un resfriado largo, pero hoy empeoró y casi vacié mi estómago sobre Jongdae, así que tuve que ir al hospital”, Chanyeol sonrió sutil, como si su visita no hubiera sido lo considerablemente seria.

Por el rostro que Baekhyun tenía sabía que consiguió asustarlo.

“¿Y de qué se trata?”

“No voy a decirlo, es vergonzoso”, Chanyeol rio esta vez de manera más creíble, y tomó asiento en la esquina de su cama mientras se quitaba el saco del uniforme. Los ojos de Baekhyun estaban agujerando su rostro por la manera en la que le miraba, pero los propios seguían enfocándose hacia sus pies por alguna extraña razón.

El corazón de Baekhyun se hundió y dolió por un horrible pensamiento, y sin dudarlo tomó lugar al costado de su novio. Le sostuvo la diestra en señal de comprensión.

“¿Es tan vergonzoso como para no decírmelo a mí? He visto tu trasero plano desde que eras un niño, también te he oído roncar y he tenido tu lengua dentro de mi boca, ¿qué puede ser tan difícil de decir?” Baekhyun escuchó su propia voz quebrarse, y tragó saliva al mirar la manera en la que el perfil de Chanyeol comenzaba a distorsionarse por sus ojos lagrimeando. Guardó cada detalle de la manera en como el alto giraba el rostro, en sus almendrados orbes parpadeando en el tercer llamado.

El de cabellos claros dio un apretón inconsciente en la mano ajena, en la punta de su lengua tenía una petición para que Chanyeol no dijera nada más…

“Deberíamos terminar, Baekhyun”. Chanyeol formó una nueva sonrisa falsa al sugerir, luego se alejó de las manos de su amigo al ponerse de pie.

“¿Qué?”

“No creo que esto esté funcionando, y tengo demasiadas cosas de las que preocuparme ahora. No tengo tiempo para pensar en ti o en… no sé, si tú sigues sintiéndote de la misma manera por mí y…”

“¿No tienes tiempo para pensar en mí?” Baekhyun jadeó herido por su revelación. Había una parte importante que sabía estaba ignorando, pero su ego puso aquello por encima de todo lo demás. “¿De qué estás hablando? ¿Ahora soy una pérdida de tiempo?”

Chanyeol amplió sus ojos por la sorpresa. Sentía su garganta cosquillear y la tos parecía querer volver. Poniendo su palma en su cuello, quiso calmar el ardor y el dolor creciendo desde sus pulmones.

“Baek, no puedo hablar ahora, ¿de acuerdo? Necesito descansar. El médico dijo que…”

“No puedo entender qué es lo que ocurre, ¿alguna vez fui una distracción?”

“Yo no dije eso, pero por las últimas semanas ni siquiera pareces estar interesado cuando conversamos y…”, la tos escapó de su boca, apenas dándole tiempo para poder cubrirse.

Baekhyun estaba apretando los párpados, lo que predecía una discusión.

“Chanyeol, ¿acaso ignoras lo que he estado haciendo? Aquí he estado yo, estudiando día y noche contigo, yendo de un extremo de la ciudad a otro visitando bibliotecas, ¿esto es por el examen del que tu padre sigue insistiéndote? Porque no sé si has estado dándote cuenta, pero es obvio como parece que él intenta llevarte por el mismo camino que él y alejarme en el proceso.

»¿En serio te gustaría ser un hombre de ciencia? ¿O es porque tu padre parece estar en desacuerdo acerca de ti estudiando otra especialidad?” —El arrebato o la estupidez le había controlado, Baekhyun estiró los brazos soltando palabras y pensamientos por su ira.

El cuerpo de Chanyeol se sacudió cuando fue imposible controlarse, entre sus carraspeos la palma en su boca comenzó a humedecerse y el escenario más terrorífico se materializó.

Baekhyun seguía revelando sus verdaderas opiniones sobre todos esos temas en los que alguna vez optó por el silencio.

“No es momento para discutir Baekhyun, en serio no estoy sintiéndome bien”, su petición fue complicada de entender por sus dedos obstruyendo, su aún novio lució aún más enfadado por la manera en la que intentaba echarlo.

Con un movimiento rápido Baekhyun se puso de pie a una distancia corta, se mordió los labios y luego se los sobó con desesperación.

“A tu padre nunca le he agradado, Yoora me mira con desaprobación si estoy cerca, tu madre es linda, pero puedo notar la tristeza con la que habla, y no quiero eso Chanyeol, no quiero que ellos decidan por nosotros. Tú eres él único de todos ellos que no me mira como si necesitarán apiadarse de mí, tú siempre has estado ahí para mí…”

En cada palabra dicha hubo una reacción inmediata, como si pétalo por pétalo expulsado significara una realidad que lo desilusionara, como si el motivo para mantenerse juntos estuviera implícito también.

El alto giró en sus talones impidiendo que Baekhyun los viera, eso acrecentó el mal humor del mayor, quien en reacción le dio un empujón.

“Chanyeol mírame, maldita sea”, gimió entre su llanto. Su corazón dolía y el rostro se le sentía húmedo. Baekhyun no podía creer como la situación cambió tan rápido. “Dímelo de nuevo, ¿en serio quieres terminar conmigo?”

“Baek, vete a casa”.

“¡Solo dilo!”

“¡Mierda, sí!, ¡vete de aquí!”, Chanyeol caminó al baño y cerró de un portazo, el seguro de la puerta fue puesto.

Baekhyun guardó silencio por escasos instantes, algo impedía que de su boca entrara o saliera aire, y un quejido salió primero antes de lanzar el primer puñetazo en la madera.

Chanyeol escuchó el golpe del otro lado, la manija se movió varias veces, pero las fuerzas se le estaban acabando, y un sabor extraño que mezclaba la amargura y la dulzura le provocó una arcada. Los labios se le mancharon de sangre al vomitar, y pequeños pétalos de rosas y margaritas se revolvían entre su saliva y el agua del inodoro.

El color de las hojas variaba de unas a otras, Chanyeol diferenció las blancas de las rosadas, las amarillas de las moradas, y entre ellas, una de color rojo que resaltó.

El médico habló acerca de ello en la consulta, y el significado no era tan alentador.

“¿Es esto por Sooyeon?” Baekhyun inquirió sin gritar, pero en su modo de hablar no parecía haber calma. “He escuchado a tanta gente hablar de ustedes antes, ¿es porque ella te gusta?”

“¿Crees que estoy rompiendo contigo porque quiero salir con alguien más?, ¿de verdad?” Incrédulo por su deducción, miró el desastre que sus emociones causaron. Chanyeol giró su cuerpo y se recargó contra el mueble bajo el lavamanos.

“Si no es por tu familia, ¿de qué otra cosa podría sospechar?”

“¿No crees que exista otra razón?, ¿o es tan necesario que se deba a alguien más? ¿No es esto sobre nosotros?” Para el de ojos negros fue inquietante cuestionar. Si resultaba cierto, el dolor en su pecho volvería, y los pétalos que en su ahora seguían siendo de colores claros, podrían duplicar su tamaño y oscurecerse.

Para su mala suerte, Baekhyun no respondió.

Existía una regla acerca mentir que el de ojos adormilados respetó durante toda su amistad, fuese un hecho que había evitado de manera inconsciente o solo porque parecía irrompible incluso para él.Baekhyun podría mentir de sus peleas, calificaciones o riñas familiares, pero engañar a Chanyeol respecto a sus sentimientos era imperdonable.

Baekhyun callaba, no engañaba.

Guardar silencio no podría dar por sentado su infidelidad, ¿o sí?

“Quizás… podría ser que ella sí me interesa” Chanyeol mintió. “Tal vez… me di cuenta que comencé a mirarle de esa manera”.

“Deja de decir estupideces”, el mayor dio una patada en la puerta.“¿Tú y Sooyeon? No hacen buena pareja, ambos lucen tan aburridos”.

“En ese caso deberías buscar a alguien que sea más divertido, alguien que no te fuerce a ir a los lugares que no te gustan y que pueda hablar de música contigo”.

“Arg, cierra la boca, a ti te gusta esa molesta música de Coldplay, es soportable”.

“No se supone que se trate de aguantar, Baek. Uno de nosotros al final tiene que rendirse”.

“¿Terminas conmigo porque eres un cobarde?”, Baekhyun deseó burlarse, pese a que sus labios temblaron por el llanto. Chanyeol sonaba tan serio y decidido.

“Termino contigo porque tengo otras prioridades, y decidí que tú ya no eres parte de eso”.

Baekhyun jadeó con la mano en su pecho, sus pies le hicieron retroceder en cortos pasos, no comprendiendo por qué de repente Chanyeol estaba siendo tan rudo.

Era cierto que los últimos meses su amistad se debilitó por sus nuevas amistades y descubrimientos, y siendo honesto, en su corazón la duda estaba sembrada sobre el porqué JeongHan despertaba tantas sensaciones que su vecino no provocó ni en tres años de noviazgo.

Decir que necesitaba a Chanyeol como pareja no sería del todo correcto, pero requería de su amistad y compañía porque sin él algunas cosas dejarían de funcionar.

Baekhyun se mordió los labios al sollozar. Dando una patada más fuerte en la puerta, se dejó guiar por el dolor creciente.

“Púdrete Park”.

Sus mejillas se sintieron más húmedas al salir de la habitación. Baekhyun contuvo un gimoteo al marcharse de esa casa e ir en dirección a la suya. Su mochila fue arrastrada por el suelo al entrar, no prestando atención en como sus padres discutían en la estancia sobre algún asunto que parecía importante.

Porque ya no importaba.

Chanyeol había terminado con él, y lo único que sabía es que el corazón le dolía.

»

*

La temperatura comenzó a bajar con los kilómetros avanzados. Baekhyun fue consciente de ello por lo que subió el cristal de la ventana a su costado. El camino hacia el observatorio se rodeaba de árboles; los grandes edificios ahora se veían pequeños tras haber llegado a una de las zonas altas de la ciudad.

No recordaba si estuvo en ése lugar antes, aunque se sentía curioso por el tipo de entorno al que Chanyeol pertenecía.

Sus dedos todavía presionaban con fuerza la correa de su portafolio por el anterior repaso, su labio inferior se sintió arder por cómo sus dientes lo rasparon entre la memoria. Baekhyun reconoció que pudo haber buscado una respuesta más profunda ante el estado de Chanyeol en ése entonces, pero lamentarse ahora o después, no cambiaba nada.

Ni ése día, ni el siguiente, su corazón anheló ir en su búsqueda, por lo que creyó que debía tratarse de algo escrito en su destino. Tal vez era necesario alejarse de Chanyeol, por su bien o por el de ambos, por sus futuros o sus necesarios e inevitables obstáculos.

El de cabellos cobre tuvo una pésima fortuna profesionalmente, pero pudo disfrutar y valorar las cosas buenas que vinieron para compensar su pérdida. Había alejado a un amigo, pero ganó tranquilidad, la compañía de su madre y el eventual noviazgo con el que salió del clóset.

Aquel año fue el inicio de una súbita popularidad y buenas noticias, Baekhyun ocupó su tiempo extra para asistir a clases de canto y añadirse a la banda de JeongHan, se integró al coro de la escuela y pudo prepararse para aplicar a la facultad de música.

La mala fama se transformó en murmullos positivos y aplausos, en felicidad y autoestima aumentando, y aunque existieron esos momentos incómodos en los que chocaba con Chanyeol en los pasillos del instituto, o se encontraban sin querer en el exterior de sus casas, consiguió sobrellevarlos al hacerle saber que lo superó.

Baekhyun no sabía si podía decir lo mismo de Chanyeol, puesto que de una u otra forma escuchaba esa frase repetida que todos en su clase ya se sabían: Chanyeol yendo a enfermería, ausentándose o siendo un fantasma en el último año de instituto, fueron temas de los que muchos hablaron por meses.

Lo que vino después fue un completo misterio.

Al inicio el mayor dio por hecho que se trataba de él, porque Chanyeol pareció sorprendido y dolido cuando por casualidad le miró con JeongHan frente al instituto. Baekhyun sostenía la mano de su novio durante su caminata, y Chanyeol parecía estar esperando a alguien frente a la puerta antes de que las clases comenzaran. Fue un cruce que duró tan poco, pero que removió una gran cantidad de culpa que también JeongHan percibió.

El larguirucho chico de anteojos se volvió más difícil de ver desde entonces, porque pareció como si todas esas costumbres viejas como el subir a su azotea a visualizar estrellas dejaran de importarle. Chanyeol se convirtió en una réplica de su propio padre, donde las únicas señales de vida eran el testimonio de sus más cercanos refiriéndose a él.

La distancia disipó los sentimientos, no verlo acabó con el dolor de la ruptura, y no hablarle le impidió saber qué pasaría con él cuando la graduación ocurriera y sus caminos volvieran a separarse.

De ese modo, la última vez que Baekhyun vio a Chanyeol seguía siendo fuerte en su memoria pese a que el toque romántico de su relación ya no existía; Park Chanyeol fue su primer amigo en Seúl, fue su primer beso y la primera persona que lo abandonó.

Baekhyun visualizó ese lindo perfil y ojos almendrados que lagrimeaban en la despedida, ésa donde abrazaba con fuerza a su madre y respondía para ella mientras ésta le palmeaba la espalda.Yoora esperaba impaciente en su auto, puesto que las maletas que minutos antes su hermano metió a la cajuela daba una idea clara de lo que vendría. El de cabellos claros ocultó la mitad de su rostro tras su ventana, no deseando ser descubierto por su inacabable inquietud.

Luego Chanyeol se marchó, y nunca supo a dónde o con quién, solo que no volvió.

Él odió por mucho tiempo lo dramático que eso pareció, en imaginar que su amigo huyó así de fácil y de la nada, porque ciertamente, existían más motivos y complicaciones en no haberse encontrado de nuevo en diez años.

La primera, ocurrió cuatro meses después de la graduación, cuando su padre solicitó el divorcio y Baekhyun junto con su madre salieron de casa.

La segunda, porque nunca hubo una persona que los vinculara. El de cabellos cobre se encontró pocas veces con Jongdae durante la universidad, pero a falta de interacción o saludos, ambos actuaron indiferentes y siguieron sus propios caminos.

La tercera y siendo la última, donde al abandonar la universidad a falta de dinero, al renunciar a sus sueños para sobrevivir, retrocedió varios escalones y con ello perdió oportunidades.

La vida era como una rueda de la fortuna, pero Baekhyun se había estancado debajo por más años de los necesarios.

—Tal vez fui yo quien ya no volvió —meditó murmurando.

El taxista miró detrás al haberle escuchado, y sonrió tenue al conseguir que su cliente le devolviera la mirada.

—Estaba seguro de que era importante en lo que usted pensaba —el hombre asintió—. Los trayectos largos son curativos, ¿no lo cree?

—O insoportables —Baekhyun contradijo al mirar la tarifa. Metió su mano dentro del bolsillo interior de su saco en busca de su billetera —. Sobrepensar también es dañino.

—Por la forma angustiada en la que subió al taxi y la tranquilidad que tiene ahora, no creo que fuera dañino.

—¿Fue tan obvio?

—Pensé que en cualquier momento saltaría del auto —bromeando, el hombre tomó el billete que le fue entregado, no permitiéndosele buscar cambio para devolver. Su pasajero negó con sus manos antes de salir.

Tras un agradecimiento y una sonrisa, Baekhyun giró en sus talones para encontrarse con la amplia entrada hacia el edificio principal. La larga pared de cristal tenía por en medio una puerta eléctrica del mismo material, donde podían leerse las siglas de la institución.

Pese a que el sitio no lucía concurrido, las pocas personas entrando y saliendo cargaban esa fría y temible aura de superioridad.

Baekhyun dio un respiro largo del que eventualmente se arrepintió, puesto que la temperatura había bajado mucho y el dolor que provocó el aire a sus fosas nasales le hizo maldecir.

Necesitaba una motivación antes de ingresar, pero de lo único que pudo ser consciente es que estaba tan cerca y tan lejos de Chanyeol.

Aún necesitaba recordar que el motivo de su encuentro se debía a una entrevista de trabajo, y que ese amigo del que tanto anheló saber, podría volver a rechazarlo.



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Stephanie: Bis jetzt sehr spannende Geschichte

Isabel: This book has had me hooked from the beginning. It is a very easy read and has a lot of spice. I like how the author did not drag out the feelings between the two main characters. There is no finding feelings beating around the bush. Highly recommend this read.

ma8658: Loved the storyline clean plot not dragged out so story didn't not get boring to read to the end. Really a fun read.

Ines de Gruisbourne: Wow, ich liebe diese Story jetzt schon! Schreibe auf jeden Fall weiter. Es ist traurig und wunderschön zugleich! Ich kann Emily auch wirklich gut verstehen, ich hoffe nur, dass ihr nichts mehr Schlimmes passiert, während sie in NY ist. Kehre bitte schnell zu Landon zurück.Ich freue mich auch sch...

Yaneth: Me a gustado todo hasta ahorita, se lo recomendaría a mi amiga

Brenda Mullins: I rated this story at 5. I would recommend this book to my friends.

Nethra: Short but soo good 😊👍🏻. There's a lot of meaning in each chapter giving lessons about life. I really enjoyed it even it makes me cry so much but ended happily ever after ❤️🤗. Expecting a lot like this from the author.

Libra: Me gusta la historia megusta que es cortita

Leslie Suttles: Sweet love story. Was slightly disappointing that the only sexual encounter prompted was the SA and nothing showing she was able to move past it

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Tamara: Mir gefällt die Geschichte

Meegan: About to start book 4 omg I'm so so addicted to this series

Saloni Acharya: The whole series is so good. It’s like you can’t keep it down without reading it the whole way and then start the next one. Time flies and you don’t realise it’s late night and you have to go to sleep 😂. The characters are awesome with strong plots and love every couple. 😍🥰

Beatriz Selene: I like the way the writer wrote the novel, it keeps you want to read more and more.

Mharms: It is nice that it is a serial of stories, book to book. The storyline is fast moving through history.

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