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BALCK SWAN

Summary

Black Swan, un one shot basado en la famosa película de la actriz Natalie Portman con un toque personal.

Genre:
Scifi / Thriller
Author:
Felix
Status:
Complete
Chapters:
1
Rating:
n/a
Age Rating:
18+

ONESOTH



Kim TaeHyung es el mejor bailarín que su empresa y New York pudo conseguir, con apenas veintidós años el joven de piel preciosamente bronceada en una tonalidad canela suave vive junto a su sobreprotector y cariñoso padre, Kim NamJoon, un ex bailarín que lo dejó todo cuando al mundo llegó su pequeño hijo de quien tuvo que hacerse cargo por cuenta propia ante la muerte postparto de su amada llevándolo directamente a convertirse en el padre más complaciente para cualquiera.




El piano resonaba en el lugar como una suave y fina melodía, las luces le enfocan gloriosamente en tal escenario, tan amplio y cómodo, su pareja haciendo cortas apariciones que para nada le robaban el foco sino más bien le acompañaba y le hacían relucir cuando le cargaba o ayudaba a girar de tales maneras.

La excitación emocionante que le provocaba ser el centro de atención mostrando toda su inocencia ante el resplandor, la música y los aplausos moviéndose en sincronía y perfección como debía serlo.


Todo empezó a tornarse más intenso cuando su pareja tomó un papel más brusco, las vestimentas negras siendo acompañadas por una máscara y un maquillaje oscuro. Plumas adornaban sus brazos y aquellos ojos amarillentos le hipnotizaron.

La música cambió su cadencia a algo más intenso, el baile cambió su ritmo y él conocía tan bien los pasos que se fascinaba y asustaba con lo que sucedía, todo iba tan fluido y único sintiéndose el mismo cisne blanco que interpretaba en ese momento.

Poco después una suave melodía volvió y él volvió a bailar solo, dejándose llevar, moviendo sus brazos cual ave al compás y para cuando finalmente se inclinó, todo se tornó oscuro y él… despertó.




Se estiró en su lugar, sus articulaciones se tensaron un poco pero finalmente se relajó y abrió sus piernas frente al espejo, practicaba un poco.


— Tuve un sueño loco anoche —Comentó con una sonrisa.


Mientras masajeaba los muslos para así mantenerse algunos minutos pensaba estrictamente en estirar bien si quería evitar lesiones, de todos modos aquella necesidad por contar lo sucedido nació.


— Bailaba "El lago de los cisnes" y fue extraño porque se sentía diferente, la música, la coreografía… —se notaba algo cohibido pero esto para su padre no parecía nada del otro mundo.


— Cuéntame desde el inicio —a pesar de su poco interés, tomó lugar frente a él con una suave sonrisa y un café en sus manos, era temprano pero como entrenador personal debía ser estricto.


Luego de haberle contado gran parte del sueño en una corta y casual charla durante el calentamiento fue que se dispuso a organizar sus cosas antes de salir de la casa, el calentamiento con su progenitor era útil, pero evidentemente debía asistir a la academia si quería crecer profesionalmente.


Cuando llegó, el sentimiento de poder expresar cada uno de sus sentimientos y emociones fue fuerte, algo de lo que realmente seguía enamorado gracias a jamás haber perdido aquel interés por la danza.


Luego de cambiarse, las mallas de tonos claros o casi pieles eran lo que adornaba casualmente, prendas que encajaban perfectamente con su imagen inocente, delicada y fina según su papel, acompañado por supuesto unos perfectos pointe shoe a medida color hueso. Aquellos pequeños elementos todavía lo hacían destacar bajo los focos del escenario.

Se dirigió a la sala de práctica llena de instrumentos y monturas como también personas que al igual que él iban por el objetivo de aprender ballet y llegar aún más lejos.

Tomó su lugar en algún lugar amplio y para prevenir un poco, decidió estirar por unos cortos minutos hasta que se sintió completamente listo.


Su mano se posó delicadamente en la barra siguiendo las indicaciones del instructor que este dictaba, un plié, relevé, grand battement, arabesque, attitude, eran algunos de los pasos que le ordenaban hacer antes de poder ir al medio de la sala y demostrar lo que en verdad sabía hacer.

En aquel momento un instructor de baile reconocido por muchos de los presentes se presentó en aquella gran sala, algo que en él y muchos causó diversas distracciones al punto de confundir a algunos en las órdenes. Aún así, logró seguir los delicados movimientos los cuales eran sencillamente perfectos, el empeine, la delicadeza con la cual su mano bajaba al hacer un paso determinado… todo era perfecto.


A la par de su concentración podía notar como el instructor observaba a algunos aspirantes, muchos de ellos eran sutilmente tocados en el hombro sin probabilidad de perderse en la rutina y de igual manera, sin conocer cuáles eran las intenciones él esperaba ansioso por el toque del mismísimo Min YoonGi, algo que no ocurrió. Trató de no anticiparse hasta escuchar las palabras del instructor que pronto detuvo las prácticas para finalmente hablar.


— Todos conocemos la historia —empezó el de cabellos negros y ojos felinos— La gran y trágica, cautivadora y triste historia de "El lago de los cisnes". Se ha hecho, lo sé... pero no así, no de forma tan extensa y prioritaria.


Había pasión en cada palabra, el amor a su trabajo se notaba a kilómetros.


— Todos aquellos solistas a los que toqué empezarán sus prácticas mañana temprano, damas y caballeros en el mismo salón.


Taehyung le miró, estaba preocupado por lo que podría suceder y es que claro, anhelaba más que nadie ese papel y no era necesario volver el tiempo atrás para darse cuenta de que el pálido hombre ni siquiera le había tomado en cuenta.


— A quienes no, los veré en mi estudio hoy a las cinco de la tarde.


Dichas sus palabras hizo una suave señal para retomar la práctica y finalmente se retiró. La duda y el pánico parecieron apaciguarse desde lo más profundo de su ser y el ataque de pánico que por un momento creyó tener se detuvo a secas.




A las cinco de la tarde volvió a aquella academia, los point shoe se adueñaron nuevamente de sus pies con la intención de llevarlo lejos y al llegar a la sala en donde la música estaba presente se quedó estático por un segundo. Min le miraba atento, no hubo un saludo o algo parecido, debía ir directo al punto e inmediatamente abandonó sus cosas en algún lugar para aparcar su lugar en la sala.


Así una primera posición, una tercera, un adagio, un battement francés, hasta que finalmente pasaron al centro para hacer aquella presentación, él sabía que debía ser perfecta para lograr llamar la atención del pelinegro.


Llegó su turno y una melodía dulce, tranquila y llena de paz siendo tocada por un piano de cola se presentó en aquella sala, ahí supo que debía comenzar.


Él y la música eran uno solo, lo único que existía en ese momento era la música, la pista y él. Suaves movimientos, giros sumamente perfectos, detalles los cuales hacían delicado al baile, sin dudas era un baile perfecto, pero para Min YoonGi seguía faltando algo.


"— Estás tenso, relájate, ¡suéltate, suéltate! Es rígido".


Kim se detuvo y Min se acercó peligrosamente a él, casi acechándolo y creyó que caería de espalda.


— Si buscara dos personas, el cisne blanco sería tuyo… —se detuvo un momento— Pero no lo haré.


Cuando escuchó de Min que era un perfecto Cisne blanco no pudo evitar sentir cierta felicidad, así mismo cualquier atisbo de la misma se esfumó por completo en la segunda oración. Él era un chico inocente, aniñado, delicado y sobre todo perfeccionista, sus movimientos lo único que indicaban era lo mucho que quería llegar al punto máximo de perfección.


Lo que Min quería era que expresaran sentimientos. Quería que todos los sentimientos pudieran notarse en las facciones, en los pasos, y que todo aquello pueda sentirse y verse, que el público pueda llorar o reír al verlo.

Min quería a alguien para interpretar a los dos cisnes al mismo tiempo y eso era lo que TaeHyung no tenía.


— Muéstrame tu cisne negro.


La música dio un cambio drástico apenas el pelinegro se alejó, el cisne negro fue lo que se hizo presente en el momento. La melodía dulce fue exterminada por la feroz, esta buscaba sacar su lado inexistente. Aún así no se quedó de brazos cruzados.

Comenzó a bailar siguiendo la delicadeza e inocencia, su rostro expresaba cierta preocupación pero trataba de camuflarlo, algo que al parecer no salió bien. En uno de esos momentos en los cuales trataba que la música le llevara cayó doblando demás su empeine en uno de los triples giros y por eso lo primero que llegó al suelo fue su cuerpo...cuando en realidad debería haber llegado su cabeza, perdió el completo control y terminó cayendo en blanco.


Se frustró, tuvo que ceder el lugar a otro. Un chico con el cual siempre tuvo una pequeña rivalidad se puso en medio de la pista robando miradas, Jung Hoseok, un chico que a diferencia de él dejaba los sentimientos en la pista, no era tan delicado como él, se dejaba llevar, se divertía como lo sentía, era un buen bailarín que jamás reconocería como tal. La música lo llevó a las estrellas, el cisne negro se había hecho presente en la sala, todos miraban anonadados. Su cisne negro podía sentirse, podía sentirse la brusquedad en la que en sus pasos había, la inocencia inexistente que se representaba en el rostro del chico. Todo en él era perfecto, pero TaeHyung no quería admitirlo.

Si ambos se unían podrían ser un perfecto cisne, pero cada uno tenía sus especialidades...uno era el yin y otro era el yang.




Volvió a casa con angustia de no haber obtenido aquel papel, quería enorgullecer a su padre obteniendo aquel protagónico principal pero no lo había logrado. En cierto punto se sentía avergonzado; su progenitor había logrado tantas cosas ya a su edad y él no pudo llegar a aquel simple papel.

Aún así no se rindió, los minutos en los que permaneció en casa fueron pocos debido a que salió en busca de Min, tomó dos metros solo para encontrarlo, la ansiedad corría por sus venas, necesitaba convencerlo. Cuando llegó nuevamente a la academia, atravesó los largos pasillos que la formaban hasta escuchar música en una de esas salas, era música fuerte pero a la vez no dejaba de ser música clásica. Asomó su cabeza y allí pudo ver la piel pálida característica de YoonGi.


Entró al lugar en sumo silencio sin intención de interrumpir su magnífica danza y al verlo, pudo sentir sus vellos ponerse de punta, cada movimiento, cada expresión, era todo perfecto y él quería ser así de perfecto. Los pointe shoe de tono negro combinaban a la perfección con la personalidad de la coreografía, todo parecia una sinfonía audiovisual. Cuando la música disminuyó Min finalmente dejó de bailar y apenas allí notó su presencia.


— Debemos hablar hyung, yo, necesito ese papel —Min le miró incrédulo y se acercó a él cruzándose de brazos.


— ¿Y qué harás al respecto?, ¿seducirme?... ¿cómo? —la mirada horrorizada del joven frente a él fue como un mal chiste en ese momento— Vienes aquí pero no tienes nada que ofrecer, vaya maldita broma.


De un momento a otro Min se alejó de él y fue directo a su celular el cual a través del parlante comenzó a reproducir una canción diferente a la que había escuchado afuera, una con un carácter un poco más… pasional… más sensual.


El chico de piel pálida comenzó a llevarse mediante la música, o mejor dicho, la música lo llevaba a él, como había pensado antes, movimientos perfectos… y llenos de sentimientos. En uno de esos pasos realizó un pirouette, un sencillo giro pero que él lo hacía ver complicado, al hacerlo la mano del pálido acabó subiendo por su muslo hasta terminar en su mentón donde dio un suave golpecito haciéndole confundir. Mientras más pasos hacía más se acercaba a él, daba giros a su alrededor, tocaba su torso, su cabello, sus manos, su cintura.


Cada vez la lejanía entre ambos era más invisible, la música se le hacía eterna, cada vez la sentía con más fuerza, cada vez veía más al chico en su cabeza; en un acto inconsciente dio un empujón a Min para poder alejarlo interrumpiendo así su magnífico baile al verse cohibido, extrañamente jadeante y sonrojado como si aquellos suaves toques hubiesen provocado algo más caliente en su cuerpo.

Este casi cae al piso de no ser que tomó al chico por la manga de su camiseta dando un giro en limpio haciendo que este casi cayera de espaldas. Justo antes de que este terminara en el frío suelo tomó su cintura como si de una pluma se tratase, tiro de ésta haciendo que un pequeño suspiro escapara de los rojizos labios del castaño y al contrario de alejarlo ahora quería conservar esa distancia. Sin embargo, se recompuso lo suficiente para levantarse y darle la mano afanado de levantarle.


— ¿Sucede algo?


Preguntó Min al ver el rostro contrario palidecer, negó y poco le importó, se acercó una vez más tomando esta vez su cuello y obligándolo a voltear su rostro ahora de perfil, no había presión ni fuerza en su agarre, solo sostenía su quijada mientras delineaba su rostro con sus felinos orbes, era solo un niño sin experiencia alguna, lo notaba en su única vestimenta blanca, sin escotes, piernas descubiertas o miradas coquetas. No buscaba provocarlo como Min quería, su presencia era pura e inocente.

Seguían pensando que con su presentación de hace unas horas podría sin problema lograr el papel de cisne blanco, más carecía del otro de cisne, su contraparte.


— S-Solo...necesito algo más de tiempo, lo haré perfecto, será completamente perfecto l-lo ju-...


Cuando sus intenciones eran las de insistir al pálido este lo miro con seriedad y fue interrumpido por aquella grave y seductora voz.


— No tienes potencial.


Cortó el mayor, claro, sus palabras podrían ser como estacas para alguien como el castaño pero necesitaba transformar a ese puro cisne en algo más, o por lo menos que tuviera un poco de ese potencial.


— Busco sentimiento, más en tu interpretación no la hay, eres tan perfecto que tu baile no transmite nada.


Lanzó tales palabras como si de un cuchillo se tratase, igual de afilado que con un movimiento en falso podría encajar en cualquier lugar de su virgen cuerpo.

Miró de pies a cabeza al piel canela quien parecía desesperado por conseguir aquel papel, puesto que sus ojos se cristalizaron en segundos, sus palabras habrían cumplido su objetivo, ahora restaba el siguiente paso, porque Min sabía muy bien que no todos los cisnes blancos son puros, no todos lo eran por siempre.

Su siguiente objetivo era poner a prueba al menor de nombre Taehyung, de quien probablemente podría sacar un poco de ese cisne negro que todos llevan dentro.


En algunas personas hay un balance, en otras cierta mayoría y en el resto, uno pequeño, pocas eran los que lograban conseguir tal balance cosa que por el momento no necesitaba, solo un poco de maldad en esa pura alma y lo conseguiría, definitivamente conseguiría el papel.


— ¿Qué me dices, Kim Taehyung? ¿Crees que con tan solo tu baile podrías conseguir el papel?


Dio unos pasos hacia adelante quedando muy cerca al de vestimenta clara, unos pequeños centímetros los separaban, tanto que si uno daba un diminuto paso, chocaría sus narices.


— No importa cuánto ensayes si no demuestras sentimiento en el baile, sin eso tu esfuerzo se irá al mismo demonio.


Buscaba una bofetada o un puñetazo, quería despertar esa ira en el ser opuesto que le demostrará hasta qué punto llegaba la paciencia del bajo, pero algo que definitivamente no esperaba era un beso, al que correspondió por supuesto en busca de ver cuan lejos podría llegar aquel "Ser puro e inocente". Sus labios jugaron y se saborearon entre sí, el pálido podía saborear el salado de las lágrimas de Kim y es que siempre lo supo, aquellas personas que no encuentran un balance estan simplemente perdidos.

Parecía ser el primer beso que daba pues sus labios eran descoordinados a la hora de moverlos, mucha diferencia con los expertos del pálido. Min le tomó con algo más de firmeza por el mentón e invadió la cavidad ajena con su lengua consiguiendo un beso lujurioso que le daba paso a Min a sus fechorías y aunque cantó victoria creyendo que lo conseguiría el más bajo mordió su belfo inferior al punto de sangrar empujándolo una segunda vez y consiguiendo así una queja por parte del mayor.


— ¿Me mordiste?


Preguntó riendo y tocando su labio varias veces con el fin de limpiarlo, sin obtener respuesta solo logró ver cómo el más bajo tomaba sus cosas y se largaba de allí.


Era tarde cuando salió, el camino hasta el metro resultó escalofriante y un nuevo, cansado y problemático día le esperaba al día siguiente con lo cual caminó con rapidez. Sentía cierto escalofrío, se sentía atrapado y observado por sabe Dios quién más una voz en su cabeza soltaba incoherencias que no lograba descifrar y el detenerse a hacerlo no estaba en sus planes.

Pasos delante suyo se escucharon y cuando elevó su cabeza una figura de su misma estatura se acercaba, vestía completamente de negro y quién diría que sentiría tal miedo, mucho más cuando aquellos rojos orbes se posaron sobre él.. ¿Era... él?, ¿Cómo podía ser posible?... la figura idéntica se detuvo en frente suyo, aquella sonrisa de dientes afilados, el traje negro y el maquillaje que portaba le daba escalofríos, no podía moverse siquiera entonces, cuando esa persona habló. Su voz y la de su cabeza coincidieron tan perfectamente que sintió terror y ese fue el pie que le dio a Kim para huir despavorido de allí llegando a su objetivo el cual estuvo a punto de cerrar sus puertas.


Jadeó cansado y aunque apenas eran cuatro personas quienes le acompañaban se sentía completamente a salvo, eso al menos hasta que en el reflejo del vidrio aquella oscura figura de ojos rojos se hizo presente logrando que se sobresaltara. Sus temblorosas manos apretaron sus cosas y cerró sus ojos dispuesto a olvidar todo... necesitaba llegar a casa.




Las horas pasaron y cuando llegó a su hogar corrió hasta su habitación encerrándose en ella, ocultándose entre los tantísimos peluches y cómodas sábanas, donde creía que estaría a salvo, de no ser que el espejo que tenía enfrente le jugó una mala pasada.

Éste, reflejó exactamente la misma imagen que visualizó en el tren, su llanto no tardó en llegar y con él, el grandísimo miedo que le persiguió desde aquella maldita estación.


A pesar de que se tratase de sí mismo, no era normal, era una ropa que no solía usar, un rostro idéntico al suyo con unos ojos abiertos como rubíes, una sonrisa macabra con dientes cual cuchillas. Esto solo fue el principio pues la misma voz recorrió su mente formulando algunas preguntas:


— ¿Crees que puedes huir...? Solo correr y escapar de mí no te salvará de na-da...~


Siseó esa voz, su espejo se quebró justo a la mitad, cosa que hizo que Kim se sobresaltara y abrazara más fuerte las almohadas, el espejo dejaba ver su reflejo en una mitad y en la otra la figura que hacía temblar a Kim, a diferencia de que solo en el lado de su reflejo el espejo se quebraba cada vez más.


— No podrás deshacerte de mí Taehyung... nunca-


Susurró lo último para finalmente desaparecer dejando un mareado e incrédulo castaño.

¿Pero qué demonios acababa de pasar?




Namjoon quien terminaba de vendar su muñeca salió corriendo cuando en la habitación de su pequeño los vidrios se escucharon fuertes y claros.


— ¿Taehyung?... Tae, ¿estás bien?


Se adentró con rapidez y cierta alteración cuando el espejo completamente roto estuvo frente a él, su hijo hecho un mar de lágrimas y sus manos lastimadas, hechas puños ¿Qué sucedió?


— ¿Pero qué hiciste, cómo pasó?


Le atrajo con rapidez en un apretado abrazo cubriendo sus manos las cuales dolían como el demonio.


—6 Horas antes—

Mientras limpiaba la habitación el de piel más morena había encontrado los trajes de práctica de su hijo, estos en su espalda mantenían una mancha de sangre en la misma zona lo cual le jodía bastante y le llenaba la cabeza de estúpidas ideas.

Aquel deseo por convertirse en el protagonista de la temporada empezaba a convertirlo en algo que no era y Namjoon no permitiría ello.

No paraba de repasar lo que estaba a punto de hacer, sus largas y morenas manos temblaban con fuerza e incluso sus ojos lagrimeaban.

Encendió la última vela, el último objeto que iluminaba la oscura habitación donde se encontraba solo, tal cual como lo había leído, se acomodó en el centro de tal triángulo formado con sal gruesa, repitiendo las palabras que había leído en esa página en lo, supuestamente, más profundo del internet.


— Ad me propius veniet.


Dijo finalmente, miró por todos lados, esperando algún cambio, mas sin embargo no lo hubo. Chasqueó la lengua por ser tan vilmente engañado y por ser tan tonto en creerlo. Apenas se levantó, las llamas de las velas se apagaron rápidamente quedándose a oscuras nuevamente, la ráfaga de un fuerte viento se adentró al salón, envolviendo por completo su cuerpo y una vez quedó en silencio, una de las ventanas se abrió fuertemente haciéndolo sobresaltar.

Pronto, susurros no entendibles y en un idioma desconocido se apoderaron de su cabeza y en un dos por tres las cosas a su alrededor empezaron a moverse bruscamente. Corrió rápidamente a la puerta intentando abrirla, acción que no resultó pues la manija fue desprendida tan fácilmente. Su cuerpo tembló al ritmo de la adrenalina y pronto diversos objetos fueron aventados hacia su persona, uno de ellos golpeando secamente sus pies haciéndolo caer de bruces y llevándose un buen golpe en la cabeza.


Cuando intentó levantarse, sus extremidades se colocaron rígidas, idénticamente a una parálisis del sueño, pero esto era mucho peor cuando divisó una sombra negra, incapaz de descifrar su forma. Dicha sombra se sentó en su regazo y se acercó a su rostro, el mismo que palideció, pues tenía en frente un desfigurado rostro que lo hizo sudar frío. Después de eso la sensación en su cuerpo fue insoportable, el dolor en piernas, brazos y pecho fue como vivir en carne y hueso la experiencia de ser desmembrado.

Y cuando logró recuperarse lo suficiente para correr y salir creyó que allí había muerto todo… al menos de eso quiso convencerse.

—Actualidad—


Logró que el menor se recostara y durmiera, no consiguió respuesta alguna pero no la necesitaba ya que una idea se hacía, con cuidado recogió los vidrios del espejo y limpió la habitación asegurándose de que todo quedase como antes.


Apenas terminó ni siquiera dudó en adentrarse a su habitación en donde la figura de aquella cosa, le miraba atento y riendo, desapareciendo antes de que algo pudiese hacer… la había cagado.




El tiempo transcurrió rápidamente para Taehyung a un par de meses, nada sabía de esa sombra, solo que de vez en cuando se asomaba por su cabeza llenándola de malos pensamientos que decidió ignorar, creía que si ignoraba todo lo que pasara todo podría volver a la normalidad, grave error, y es que no sabía lo que le podía pasar a penas pisase la sala de ensayos.

Kim se encontraba ya en vestidores, listo para nuevamente practicar, les habían asignado un salón repleto de espejos, ya que el que normalmente usaban estaría fuera de servicio quién sabe por qué razón.

Él decidió quedarse más tiempo en aquella fría sala de entrenamiento puesto que llevar dos papeles no sería nada fácil, besar a Min rindió frutos o al menos eso quiso creer, ya que por fin obtuvo los dos papeles que necesitaba y que tanto se había empeñado en conseguir.

Kim dio un tour en L'air seguido de un renverse, pirouette, soubresaut para finalizar con un en-dedans, ese giro le había costado mucho trabajo en otras oportunidades, cosa que ahora no debido a la cantidad de veces que lo practicó, pero al terminar ese giro, su mirada se plantó en el espejo, tenía un ojo rojo, no le tomó importancia ya que fácilmente se le pudo haber reventado una vena, algo que pasaba con regularidad cuando estaba así de estresado. Pero no, él creía que eran alucinaciones suyas, más esa sombra había vuelto.


— No...


Tembló en su lugar haciéndole perder la coordinación de los movimientos, aquella sombra parecía cobrar vida, de no ser que la mitad de su rostro sería la mitad de aquella sombra.

Era muy extraño, sin embargo Min había ingresado a la sala con el fin de ver el avance de sus dos cisnes y él no debía desconcentrarse.

Taehyung estaba atemorizado, necesitaba desaparecer esa jodida sombra que le atormentaba tanto mas no pudo defenderse cuando su cuerpo actuó por sí solo, moviéndose al compás de la melancólica música que salió de su teléfono, sus facciones, expresiones eran de confusión y en otras pocas hasta de tristeza.


Min se encontraba observandolo todo, su avance había sido único, sí hacía un perfecto cisne blanco y el cisne negro comenzaba a manifestarse seria perfecto.

Pero algo que Kim no tenía en claro, era mezclar papeles con personalidades.




El día finalmente llegó. Los pasos que hacía Kim en la presentación del baile eran impecables, cada vuelta daba pase a un portal que transmitía cada emoción que podría hacer en sus movimientos, colocando cada pelo de punta.

Conforme pasó el tiempo de la presentación se giró, de pronto sonó la ya conocida canción pues su cisne negro podría finalmente llegar a debutar.


La melancólica canción empezó a sonar, a comparación de esa vez en la que Min vio a su cisne negro actuar por primera vez, en esta tenía más práctica, técnica, e incluso sus emociones se expresaron mejor ya que kim se dejó poseer dejándose llevar al ritmo de la música, la melodía parecía ir acorde a sus movimientos, por fin aquello que Min tanto anhelo se hizo realidad, había conseguido un perfecto cisne negro, mas había perdido completamente al poco cisne blanco que le quedaba.

Melancolía, tristeza, frustración y desesperación, todas esas emociones estaban compuestas y transformadas en baile.


Lo último que supo de sí, es que su total cisne blanco había desaparecido, ya no había esa pureza ni la inocencia que tenía en un inicio, todo su cuerpo fue contaminado, en su blanco corazón una capa de pintura negra fue vertida, acaparando todo lugar de este, con él su personalidad y todo el resto fue destruido, no quedaba más que un maligno cisne.

Al terminar la presentación, todo de sí había cambiado, había madurado, no era el mismo, ya no existía Taehyung infantil e inocente ahora era un total hombre, completamente maduro, con decir que sus facciones se habían vuelto serias y marcadas, sus ojos ya no tenían el mismo brillo, ese brillo que tuvo durante mucho tiempo, ya no existía.

Entró en los camerinos y miró su espejo el cual tenía luces a su alrededor, era totalmente esa sombra que quiso ocultar, miró a un lado encontrándose con una navaja, esa que le pertenecía a sí mismo y que había comprado tiempo atrás por sus llamativos colores.


Soltó una última risa para tomarla y sacarla de su lugar mirando a espejo mientras una macabra sonrisa se apoderaba de sus belfos.


— Nadie más podrá presionarnos para ser perfectos… no serás presa de nadie más~


Dijo mientras pasaba la cuchilla por su vena haciendo que al instante la sangre saliera cual fuente.


Una... Dos... Tres... y así cinco cortadas tanto horizontales como verticales fueron hechos en cada brazo.

Levantó su camiseta haciendo cortes en su pecho, alrededor de los pezones e incluso llegó a encajar la navaja en uno de sus lados.

Ya casi sin poder mantenerse de pie se miró al espejo observando la cantidad de heridas que él mismo se había hecho, a pesar de todo su sonrisa no desaparecía de su rostro.

Y sin más y para terminar encajó la navaja en su cien, produciendo una muerte automática y dando aquel fin a Kim Taehyung, al cisne blanco y floreciendo en su totalidad al cisne negro, una bella y armoniosa bienvenida al infierno.


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