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EL AMO

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*EGON*


Seguían en silencio.
Mirándose el uno al otro.
Terry algo nervioso por como lo hacía el hombre quien pareciera le traspasaba con sus ojos oliva.
Se había dado cuenta de cuan penetrante era su mirada llegando incluso a sufrir pequeñas descargas a través de su cuerpo.
De pronto, Egon se levantó provocando que Terry se sobresaltara.

-Tranquilo. Respira hondo- dijo él.
Terry tragó saliva pero procurando no apartar la vista de éste.
-Te voy a proponer un..."juego"- empezó a hablar muy calmado y seguro de sí mismo.
Terry lo veía caminar hacia sí.
-¿Un... juego?- repitió Terry.
-Ajá- afirmó Egon deteniéndose a pocos pasos de él -Solo te pediré una cosa- repuso antes de inclinarse hacia delante y terminar con su rostro de oscura tez frente a Terry y taladrándole con sus orbes.
El joven reaccionó paseandose la lengua por los labios hasta que se mordió el inferior.
Egon observó detenidamente como los dientes de Terry mordieron su labio.
Sin dilación llevó su pulgar a éste e hizo que lo soltara musitando:

-Por tu expresión corporal me lo estás dando-
-¿El...el qué...- titubeó Terry notando como el dedo del hombre logró que soltara su labio.
Egon arrimó un poco más su rostro al suyo para murmurar:

-Tu consentimiento-

Terry se echó hacia atrás dejando reposar su espalda en la butaca.
Egon se enderezó rápidamente.

-¿Me lo das y te muestro algo?- preguntó educadamente y con las manos a la espalda.
Terry volvió a tragar saliva.

-¿Es...es peligroso o...- quiso saber.
Egon negó con la cabeza muy despacio -Puessss sí, tiene...tiene mi...consentimiento- respondió finalmente Terry.
Egon dejó entrever una escueta sonrisa.

-Respuesta correcta-

Con paso más ligero pero sin perder las formas, cruzó por su lado yendo hasta uno de los muebles que allí había.
Terry ya iba a darse la vuelta para ver qué era lo que hacía cuando le oyó decir:

-No mires-

De inmediato, Terry recuperó su posición de mirar al frente.
Notaba como todo su cuerpo temblaba aunque no sabía exactamente si era de temor o expectación.
No tardó en sentirlo detrás suya para de repente ver como un pedazo de seda negra apareció ante sus ojos.

-¿Qué...qué va a...-
-Quiero taparte los ojos- respondió Egon colocando el pañuelo sobre éstos.
Terry tragó duro cuando dejó de ver.
-No...no sé yo si...-
-Tranquilo. Si en algún momento dices que pare, lo haré- agregó Egon terminando de anudar el pañuelo en su nuca -¿Apretado?- se interesó.
Terry negó con la cabeza -Bien. Ahora quiero que intentes dejar tu mente en blanco-
-No creo que sea muy difícil- rió nervioso el joven.
-No hables- sonó a orden así que Terry dejó de reír.
Todo él estaba en tensión y no solo porque no pudiera ver nada sino por como captaba la voz del hombre.
De pronto notó un par de manos posarse en sus hombros para después sentir el calor propio del aliento del hombre chocar con su oreja.
Sin querer se le escapó un jadeo además de ponerse derecho.

-Escuchame bien. Solo oye mi voz y deja que penetre cuan profundo me dejes-

Terry sintió como los vellos de todo su cuerpo se erizaron al oírle hablar muy cerca de su oído.

-Nada se hará si no estás de acuerdo. No voy a obligarte. No busco un "perro" o un "esclavo" sino alguien que me dé su total confianza y deposite no solo ésta en mis manos sino que me otorgue poder en todas y cada una de las partes de su cuerpo-

Mientras hablaba, Egon comenzó a pasear sus manos a través de los brazos del joven hacia las suyas.

-No soy un enfermo como el resto de la gente piensa. Y ni mucho menos un depravado-

Continuó bajando sus manos hasta que llegó a las de Terry y entrelazó sus dedos con los suyos.
Terry dio un brinco en la butaca al notar su tacto contra el suyo.

-Yo puedo hacer que con un simple toque mío jadees como si te estuviera follando-

Terry volvió a jadear, ésta vez hasta inclinó la cabeza hacia un lado dejando una parte de su cuello expuesta.
Egon arrimó su boca hasta dicha zona pero solo presionó sus labios en su piel.
Terry sufrió un sobresalto además de escaparsele otro nuevo jadeo.

-Yo puedo con únicamente mi voz hacerte sufrir miles de orgasmos y sin necesidad de meterte mi polla hasta el fondo-

Terry jadeaba más y más.
No lograba controlar ni su respiración ni su pulso.

-Oye bien mi voz y déjala penetrar hasta lo más hondo de tu cerebro. Sé que puedes sentir como llego hasta él y que serías capaz de hacer lo que te mandara- ronroneó Egon tan cerca de su oído que Terry pensó que en cualquier momento explotaría en pedazos.
No sabía cómo lo hacía pero empezaba a experimentar un fortísimo estado de éxtasis.

-Si dices que sí, no solo recibirías mi lengua en tu cerebro o en tu culo sino que lamería hasta tus neuronas hasta que éstas dejaran de serlo-

Terry no lograba articular palabra alguna.
Su cuerpo entero se estremecía y agitaba con tan solo la voz grave del hombre.
Estaba hecho un flan.

-Ahora mismo estoy seguro que si te ordeno algo lo harías sin rechistar- rezumó en su oído Egon.
Soltando una de sus manos, la dirigió hacia el botón del pantalón del joven y muy lentamente lo desabrochó.
Terry lanzó un ahogado gemido en cuanto sintió los dedos del hombre colarse a través de sus ropas.

-Y voy a probarte- susurró sin alterar el tono y timbre de su voz -Abre las piernas para mí. Ahora-

De inmediato, Terry separó las piernas permitiendole avanzar con los dedos.
Egon los detuvo justo al rozar algo diferente pero no se extrañó ni sorprendió.

-Si fueras mío, en este momento te tendría desnudo y ofreciéndome tu néctar- musitó para volver a mover su mano dirección a su sexo.
Sutilmente acarició la cima de su entrada viendo como el joven se agitó.
Llegando a atrapar su lóbulo con los labios, tiró suavemente de éste pudiendo oír al joven dar un sonoro suspiro.

-Solo dilo. Di lo que en este momento deseas y yo me haré cargo de dártelo-

No podía más.
Era demasiado para él.
Nuevamente volvió a notar la yema de aquel dedo acariciar superficialmente su entrada para al mismo tiempo recibir otro mordisco en el lóbulo de su oreja.
Sin entender cómo le pasó, todo él se tensó para sin poderlo reprimir, convertirse en líquido puro.
Sintió que se mojó de tal manera que hasta notaba palpitar los músculos de su sexo.
Enseguida, aquella mano que hasta hace un ratito tuvo dentro de su ropa, desapareció.
Y la venda cayó de sus ojos.
Recuperó la visión y el sentido auditivo.
La cabeza le daba vueltas además de notar como los espasmos propios de haber sufrido un orgasmo le recorrían de arriba abajo.
No tardó en ver al hombre delante suya.
Egon, como si nada hubiera pasado, tomó asiento frente a Terry.
Despacio se inclinó hacia delante y apoyó sus codos en sus rodillas para dejar reposar su mentón sobre sus manos unidas entre sí.
Una picaresca sonrisa asomaba en sus labios.

-¿Y bien?- preguntó -¿Qué te pareció mi "juego"?-

Terry, tratando de recuperar el aliento, respiraba muy seguido.

-¿Qué-qué...qué fue...e-eso?- habló entrecortadamente.
Egon amplió su sonrisa para no tardar en contestar:

-Eso fue algo que no todos saben hacer-

Terry, poniendo cara de no entender, ya iba a volver a preguntar.
Pero Egon fue más rápido en responder:

-Acabo de "follarte" la mente-

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