Write a Review

Deranged.

All Rights Reserved ©

Summary

Jungkook a veces actúa cómo desquiciado, a JiMin realmente no le importa. KookMin. Os.

Genre:
Thriller / Drama
Author:
Hee♡
Status:
Complete
Chapters:
2
Rating:
5.0
Age Rating:
18+

Capítulo Único.

Jungkook veía desde su asiento a JiMin reír en compañía de sus amigos a unas mesas de distancia en la cafetería. A su lado, Heeseung lo miraba con aburrimiento notando la fija mirada de su hermano mellizo en el bonito peli azul.

—Podrías hablarle, ya sabes, cómo una persona normal —murmuró, Jungkook miró hacía su mellizo con una mueca confundida.

—¿A quién? —Heeseung blanqueó los ojos.

—A ese chico —sin necesidad de mirarlo señaló en su dirección con un ademán —. El que miras todos los días de esa manera tan acosadora.

—No miro a nadie de manera acosadora —bufó dándole un suave empujón al chico en el hombro —. ¿Dónde está tu novio?

—No demora en venir, me escribió que estaba hablando con el profesor de ciencias —Heeseung miró su teléfono por unos segundos, al levantar la mirada Jungkook nuevamente miraba en dirección al peli azul —. Lo estás mirando nuevamente.

Jungkook suspiró, arrastró su oscura mirada hacía su mellizo notando su sonrisa burlona, rodó los ojos recostándose en la mesa.

—Es inevitable —comentó, su voz sonando amortiguada debido a la posición —. Es tan bonito que mi mirada inevitablemente cae sobre él.

Heeseung le dio una mirada de reojo al chico, el peli azul miraba hacía Jungkook con curiosidad. Cuándo sus miradas se cruzaron el chico apartó rápidamente la mirada sonrojado; Heeseung arqueó una ceja, curioso.

—Estaba mirando hacía aquí —Jungkook se tensó manteniendo su posición —. Crucé mi mirada con él y la apartó sonrojado, deberías hablarle.

—¿A quién debería hablarle JK? —al escuchar la dulce voz del novio de su mellizo levantó la cabeza hacía el peligris, el chico le regaló una dulce sonrisa de golden retriever —. ¿Otra vez mirando al chico del curso mayor?

—No.

—Si —Jungkook miró mal a Heeseung —. Hombre, ni para qué mentir, siempre lo acosas.

—No lo acoso —rodó los ojos, suspiró recostando su cabeza sobre la mesa de nuevo usando sus brazos cómo almohada, cerró los ojos —. No lo hago.

—No creo que esté mal que lo admires, digo es bonito —el novio de Heeseung se sentó en las piernas del pelinegro a un lado de Jungkook —. Pero tal vez deberías hablarle, JK.

—No pienso hablarle, tengo razones para no hacerlo así que dejen de molestarme —gruñó.

Heeseung y Jaeyun compartieron una mirada, el pelinegro se encogió de hombros.

—Vamos amor, compremos el almuerzo, ¿quieres algo, Jung? —Jungkook hizo un sonido afirmativo con la garganta —. Bien, veré que te traigo.

—Si hay leche de plátano, tráeme dos —murmuró sin moverse, estaba seguro de que si levantaba la cabeza sus ojos inmediatamente irían en dirección al bonito peli azul.

—No prometo nada.

Recibiendo un par de palmadas en la espalda sintió a su mellizo y cuñado levantarse del asiento a su lado para alejarse en dirección al quiosco. Jungkook volvió a suspirar, incluso si quisiera era mejor mantenerse alejado del chico.

Park JiMin.

Su mayor obsesión desde que lo vio por primera vez bailando en el festival de talentos un año atrás. El chico en ese entonces traía el cabello teñido de rosa y había sido elegido cómo el único acto de baile individual, Jungkook había estado pasando de casualidad por el área de artes junto a Heeseung cuándo lo vio. Fue imposible quitarle la mirada de encima y terminó quedándose allí de pie memorizando y detallando cada uno de sus movimientos, para Jungkook aquel momento fue el decisivo para caer en una espiral sin retorno.

Es que era tan bonito, había bailado de tan hermosa manera, vestido todo de blanco se había adueñado del escenario pareciendo un hermoso cisne o un ángel tal vez. Se había convertido en el crush de medio instituto, a Jungkook no le importaba aquello, sabía que nadie era la suficientemente aceptable para su bonito chico bailarín.

Después de su presentación decidió averiguar quién era, entonces lo supo, Park JiMin el hijo del director del instituto Park Minhyun, eso no sería en realidad un gran problema si el hombre no tuviera cientos de institutos cómo aquel por toda Corea, era un hombre muy reconocido, el príncipe de la educación, lo apodaban; por lo que, en pocas palabras, JiMin era inaccesible.

Al menos para alguien promedio cómo Jungkook quién vivía con su padre enfermo y su hermano mellizo, ambos trabajando en negocios pequeños, viviendo en un sitio promedio y para nada lujoso y logrando a duras penas pasar el año escolar. Bueno, en realidad, Heeseung. Jungkook era muy inteligente, tenía una beca gracias a su gran cerebro. Los mellizos eran apodados cómo el As en dúo, debido a que ambos eran increíblemente buenos en muchas áreas, aunque Heeseung era inteligente también era demasiado flojo, usualmente terminaba en supletorios debido a sus excesivas faltas, pero siempre pasaba con diez cada materia.

—Hola —Jungkook levantó la cabeza de golpe al escuchar esa melodiosa voz, JiMin estaba de pie frente a él, sus mejillas regordetas estaban sonrojadas y sus esferas avellanas se veían brillantes —. ¿Puedo sentarme?

—Si —murmuró.

Se enderezó en su asiento dándole un rápido vistazo a la mesa en dónde anteriormente se hallaba. Los amigos de JiMin le miraban fijamente cuchicheando entre ellos, Jungkook puso su rostro serio arqueando una ceja en dirección al de cabellos azules cuándo regresó a verlo.

JiMin jugueteaba de manera nerviosa con sus manos puestas sobre la mesa, no veía sus piernas, pero estaba casi seguro de que movía una con insistencia bajo ella, además de eso mordía su labio inferior cómo si estuviera demasiado ansioso por estar sentado allí frente a él.

¿Por qué le hablaba?

—¿Necesitas algo? —murmuró manteniendo su expresión seria y su ceja arqueada, JiMin le miró —. Es extraño que el hijo del director hable con el resto de estudiantes.

JiMin frunció los labios, Jungkook apretó la mandíbula ante el gesto, era adorable y tan malditamente tentador cómo cuándo los estaba mordiendo.

—¿Lo es? —Jungkook asintió cruzándose de brazos —. ¿Te incómoda que te hable?

—No respondes preguntas con otras, Park, es algo grosero de tu parte —JiMin se sonrojó aún más.

Jungkook deseaba tomarlo del rostro y besarlo, acariciar sus mofletes sonrojados y peinar sus cabellos azules, abrazarlo por la cintura, deseaba hacerle tantas cosas, pero no podía.

—Lo siento —musitó, las mordidas a su labio inferior regresaron, los ojos de Jungkook inevitablemente se clavaron con intensidad sobre ellos y por supuesto JiMin lo notó —. Me estás mirando los labios.

—Te los estás mordiendo, sólo, no lo hagas —Jungkook cerró los ojos por unos momentos soltando un suspiro algo tenso, al abrirlos JiMin le observaba con fijeza —. ¿Necesitas algo? —volvió a preguntar.

—Tu nombre —JiMin paseó su mirada por la cafetería, algunas personas parecían fingir estar en sus conversaciones cuando en realidad miraban con disimulo la interacción que estaban teniendo, su mirada viajó hacía sus amigos quiénes le hacían señas alentándolo, carraspeó avergonzado —. Necesito tu nombre y curso.

—¿Por qué? —Jungkook ladeó la cabeza.

Estaba probablemente actuando distante a pesar de que seguramente el peli azul era consciente de sus indiscretas miradas, sin embargo, Jungkook no podía arriesgarse a relacionarse con el mayor. Sucumbir a sus profundos y retorcidos deseos lo metería en un gran problema, sobretodo sabiendo lo sobreprotector que era el director Park con su único hijo.

—¿Por qué? —preguntó confundido JiMin frunciendo el ceño —. ¿Por qué, qué?

Jungkook blanqueó los ojos. — ¿Por qué quieres esa información? ¿Papi no te la puede dar?

Sí, estaba siendo un distante y un imbécil, pero era para proteger al chico de su verdadera naturaleza, Jungkook no podía darse el lujo de meter en problemas a su mellizo y padre. Si permitía tal acercamiento estaba seguro de qué, su obsesión por JiMin se convertiría en algo completamente insano y lo incapacitaría de su pensamiento razonable, debía ser firme.

—No necesito que papi me la dé —respondió hosco, Jungkook sonrió de una manera cínica, JiMin bufó —. ¿Por qué actúas cómo imbécil? Tú no eres así.

—¿Cómo sabes cómo soy? —enderezó su postura estrechando sus ojos —. ¿Andas pendiente de mí, Park?

—Tú eres el que siempre me está observando —susurró, Jungkook se encogió de hombros —. Deberías ser más discreto.

—¿Y eso por qué? Sólo te observo —se inclinó hacia delante reposando sus brazos cruzados sobre la mesa, JiMin se alejó ante la extraña cercanía haciendo sonreír de nuevo a Jungkook —. De todos modos, para saberlo hay que también verme.

—Sólo dime cómo te llamas —gruñó.

Jungkook estuvo a punto de darle una respuesta mordaz esperando alejarlo, sin embargo, la palmada en su espalda de su mellizo le hizo ponerse recto en su asiento mientras se tensaba, cerró los ojos.

Por favor no. Rogó mentalmente.

—Hey Jung, sólo había una, bueno, en realidad había dos pero una chica delante de nosotros se la llevó así que sólo te traje una —le puso la leche de plátano frente a él, la mirada del mellizo viajó hacía el peli azul parpadeando un par de veces con confusión —. ¿Seguiste el consejo de Yun y le hablaste a Park?

—No, él se acercó —musitó entre dientes, JiMin le miró con sorpresa debido a las palabras de Heeseung.

—¿Jung? —preguntó curioso mirando al pelinegro —. Oh, yo te he visto, estás en el equipo de baloncesto con Gigi, eres Jeon, ¿verdad? El número quince.

Heeseung sonrió de lado asintiendo. — Sí, soy yo, Jeon Heeseung —extendió su mano hacía el mayor quién la estrechó inmediatamente, Jungkook bufó —. Soy su hermano mellizo.

—Oh —JiMin intercaló su mirada entre ambos hombres, si los detallaba en realidad tenían varias similitudes físicas, eran muy parecidos con ojos grandes de bambi, cabellos negros y mandíbulas firmes —. Ya veo, así qué, tu apellido es Jeon, Jeon Jung.

—Genial, gracias Seung —miró a su hermano quién ladeó la cabeza, confundido —. ¿Dónde está Jaeyun?

—Fue al baño —se sentó a su lado, en el lugar que antes había ocupado —. ¿No querías darle tu nombre?

—No.

—¡Qué grosero! Todavía sigo aquí, Jung —Jungkook rodó los ojos —. Estás actuando cómo imbécil.

—Puedo darte hasta su número, si quieres —se burló Heeseung, Jungkook le dio una mala mirada, su mellizo sonrió divertido —. Anda, Jung, ¿qué tiene de malo?

—No sé si tu cerebro dejó de funcionar, pero ¿olvidas acaso que es el hijo del director? Park sólo se junta con sus amiguitos de alta clase, no con gente ordinaria cómo nosotros.

Un imbécil completo.

Heeseung parpadeó un par de veces sorprendido llevando su mirada hacía el peli azul quién parecía avergonzado, su mirada regresó a la de su hermano notando la silenciosa súplica en sus ojos oscuros.

Oh, así qué, es eso.

—Lo siento, Park, es mejor que regreses a tu mesa —Jungkook se levantó de su lugar tomando su leche de plátano para retirarse de allí —. No te conviene acercarte a mí.

—¿Quién lo dice? —susurró JiMin dándole una mirada molesta, Jungkook le miró fijamente.

—Yo, yo lo digo.

Con esas últimas palabras se alejó de la mesa saliendo a paso firme de la cafetería, algunas miradas recayeron sobre él, Jungkook las ignoró absolutamente todas apretando la mandíbula con malestar cuándo sus ganas de regresar y besar al peli azul le carcomieron el sistema.

No debía, no podía, pero joder que quería.

Heeseung suspiró sonriéndole a modo de disculpa a JiMin cuándo sus miradas se encontraron, ambos habían seguido a Jungkook con la mirada hasta perderlo de vista.

—Discúlpalo, Park, a Jungkook no se le da bien lidiar con gente desconocida.

Jeon Jungkook. JiMin guardó el nombre en su mente.

—Está bien, Heeseung, parece que me equivoqué al pensar que le gustaba —Heeseung hizo una mueca —. No te preocupes, de verdad.

—No me preocupa, es que no te equivocas —JiMin parpadeó confundido, Heeseung peinó sus cabellos negros con indecisión —. Mira, en realidad, no debería seguir hablando contigo, Jung me mataría si se entera.

—¿Por qué?

—Es... difícil de explicar —hizo otra mueca —. Sólo puedo decirte que no te equivocas, pero Jung no es una persona fácil y hablo de su personalidad. Él tiene razón al decirte que no te conviene acercarte; pregúntate, ¿por qué Jung sólo habla conmigo y mi novio? Estoy seguro de que lo haz vigilado lo suficiente para saber qué no se relaciona con otras personas, piénsalo Park.

Con esas palabras Heeseung se levantó de su lugar yendo hacía la salida en busca de su mellizo, seguramente habría ido a buscar a Jaeyun para irse a la azotea cómo siempre que quiere fumar. No estaba seguro de haber hecho lo correcto al decirle aquello a la obsesión de su mellizo, sin embargo, sabía que Jungkook se limitaba demasiado debido a sus problemas. Jungkook tendía a fingir la mayor parte del tiempo su personalidad viéndose cómo alguien tranquilo pero distante, en realidad, le hacía un favor a todos ocultado su verdadera naturaleza.

No dudaba de que JiMin pudiera lidiar con Jungkook, Jaeyun lo conocía, lo había visto en sus peores momentos y aceptaba a Jungkook cómo era porque le quería, para Jungkook era difícil interactuar con normalidad, por eso sólo se relacionaba con él y con Jaeyun. Si su instinto no le fallaba, esperaba que JiMin hiciera las cosas bien, tal vez, a pesar de desatar a la bestia podría ser capaz de domarla, después de todo, Heeseung nunca había visto a su hermano obsesionarse con otra persona.

—Tardaste —murmuró Jungkook con el cigarrillo en los labios, Jaeyun estaba sentado en el borde del edificio sonriendo en su dirección cuándo cruzó la puerta de la azotea —. ¿Qué le dijiste, Seung?

—Nada, sólo le dije que tenías razón al decirle que se aleje —se encogió de hombros acercándose para tomar un cigarrillo de la cajetilla ofrecida —. Parece que le gustas.

—Le causo curiosidad, cómo a todos —su tono era ligeramente hosco mientras inhalaba el humo del cigarrillo con profundidad —. Es mejor así, no debería acercarse.

—Tal vez él sea cómo yo, JK —Jungkook llevó su mirada hacía el peligris quién le sonrió de manera suave —. Tal vez te acepte cómo eres.

—Tú estás mal de la cabeza, estás muy enamorado de Seung para aceptar mi naturaleza —Jaeyun abrió la boca ofendido escuchando la risa estruendosa de Heeseung —. Ningún ser humano mentalmente estable me aceptaría.

—¡Oye! —Jaeyun bufó cruzándose de brazos —. Ahora mira quién te lleva cena hijo de puta.

—No puedes enfadarte por decir la verdad, Jaeyun —Jungkook sonrió de lado tirando la colilla del cigarrillo.

—Puedo y lo estoy —miró hacía su novio quién seguía riéndose —. ¡Deja de reírte, Heeseunie!

—Lo siento amor, pero Jung tiene razón —detuvo su risa encendiendo su propio cigarrillo —. Estar con Jung implica no estar bien mentalmente.

—Gracias, idiota —Heeseung le tiró un beso haciéndolo reír —. Seguro lo entenderá y se mantendrá alejado, es mejor.

—No creo que tenga nada de malo si le hablas —su mirada se fijó en Jaeyun quién estaba serio —. Normalmente controlas bien tu personalidad.

—Con JiMin no podría, Yun, en ese rato que lo tuve allí sentado quería hacerle tantas cosas —apretó la mandíbula, sus manos se llenaron de tensión por lo que las presionó con rudeza sobre la reja cerrando los ojos para tratar de desviar sus pensamientos —. Joder, quisiera hacerle tantas cosas enserio.

Estás desquiciado —se burló Heeseung, Jungkook abrió los ojos dándole una sonrisa irónica —. ¿Crees realmente que deje las cosas así?

—Es lo que espero —respondió.

Necesitaba que fuera así.




Jungkook buscaba entre los estantes de la biblioteca el libro que necesitaba para su clase de filosofía, sus sentidos estaban completamente agudizados en su tarea por lo que, realmente no se percató que había alguien tras su espalda hasta que retrocedió chocando con un menudo cuerpo.

—¡Ay! —Jungkook se tensó girando sobre sus pies viendo a JiMin sobarse la nariz con una mano y la cabeza con la otra mientras le daba una mirada mortal —. ¿Eso fue apropósito?

—¿Cómo se convierte eso en una acción de aposta? —JiMin no respondió todavía acariciando su nariz y cabeza con una mueca enfurruñada, Jungkook suspiró acercándose —. Déjame ver.

—No, seguro quieres golpearme —Jungkook arqueó una ceja —. ¿Qué? Estás en el equipo de Taekwondo.

—Soy ayudante, JiMin, soy cinturón negro, no hay mucho que pueda enseñarme el instituto que mi academia no me haya enseñado ya. Ahora, déjame ver —apartó la pequeña mano de JiMin de su nariz de botón notándola un poco roja —. Sólo está colorada, no tienes nada, llorón.

—¡No me digas llorón, idiota! —chilló molesto bajando su otro brazo —. Revisa mi cabeza, me golpeé con el estante de atrás —volvió a chillar.

Jungkook blanqueó los ojos haciendo lo pedido, al ser varios centímetros más alto que JiMin no necesitaba más que inclinar la cabeza para verle.

—Tampoco tienes nada —se alejó —. En todo caso, fue tu culpa, nadie se pone de pie tras otra persona en un espacio tan reducido.

—Te llamé y no respondiste —gruñó cruzándose de brazos, pareció pensativo por unos segundos sonrojándose ligeramente —. Me llamaste por mi nombre.

Jungkook volvió a tensarse. — ¿Lo hice?

¿Lo hizo? No recordaba haberlo hecho.

—Sí, me dijiste JiMin —asintió estrechando sus ojos en su dirección —. Sabes mi nombre.

—¿Quién no lo sabe? Eres el hijo del director, Park —carraspeó enderezándose en su altura, JiMin tuvo que alzar la cabeza para verle a los ojos —. ¿Qué quieres?

—Tu número —murmuró sosteniéndole la mirada, Jungkook apretó la mandíbula, deseaba tanto tomarle del cuello y besarlo, pero se abstuvo —. Puedo sacarlo de los archivos en la oficina de papá, pero preferiría que me lo des tú.

Algo en aquella oración hizo que una sacudida eléctrica recorriera la espina dorsal de Jungkook, sin poder evitarlo tomó a JiMin del cuello empujándolo contra la estantería de nuevo. JiMin jadeó con sorpresa ante el inesperado movimiento golpeando su cabeza otra vez; si algunos libros se cayeron debido al fuerte empujón ninguno de los dos prestó atención a ese detalle.

—¿Robarías mi información de la oficina de tu querido papi? —susurró inclinándose sobre el mayor, JiMin contuvo la respiración ante la extraña situación, no debería excitarle de ningún modo la manera en la que Jungkook lo tenía sujeto, pero lo hacía, le gustaba —. No deberías actuar cómo un niño malo, a papi seguramente no le gustaría.

Jungkook acarició con la punta de su nariz la mejilla del mayor arrastrándola lentamente por su tersa piel hasta su oreja en dónde exhaló un suspiro de satisfacción, JiMin se estremeció soltando otro jadeo.

—No soy un hijo de papi —susurró de regreso, sus puños terminaron apretados contra el hoodie del pelinegro —. Dije que podría hacerlo, pero pensé que te molestaría.

—¿Por qué creíste eso, bonito? —su lengua salió para lamer con sutileza el lóbulo de la oreja de JiMin, el mayor gimió por la inesperada acción, Jungkook se apretó aún más contra él —. No hagas esos sonidos, JiMin, no sabes cómo me cuesta controlarme a tu alrededor.

—¿De qué...?

—¿Quiénes están ahí?

La voz de la bibliotecaria hizo que Jungkook se alejara de golpe del cuerpo del mayor. JiMin se mantuvo en su sitio aturdido viendo a Jungkook moverse con rapidez arreglando el desorden, para cuándo la bibliotecaria se asomó en la sección dónde se encontraban Jungkook estaba alcanzando un libro mientras JiMin lo miraba perdido.

—¿Joven Park? —la mujer mayor miró de Jungkook a JiMin frunciendo el ceño —. ¿Necesita ayuda con algo?

—Uh no, no —carraspeó sintiendo su voz temblorosa —. Éste... chico me está ayudando, intenté bajar un libro de la parte alta y casi me caigo, lo siento por el ruido señora Choi.

—Oh —ella volvió a intercalar su mirada entre ambos sonriendo finalmente —. Debió decirme, joven Park, imagínese si se accidenta en la biblioteca, seguramente su padre enloquecería.

Ante la mención del director Park, Jungkook apretó la mandíbula, sacó el libro que necesitaba más un libro cualquiera para entregárselo a JiMin sin mirarlo al rostro, su mirada estaba fija en la bibliotecaria.

—Me llevaré este libro —su voz sonó ronca, la mujer le miró en silencio por unos minutos —. ¿Qué?

—No, nada —ella sonrió de manera tensa —. Acompáñeme, registraré su libro.

Jungkook asintió, la mujer le dio una última mirada a JiMin viéndolo mirar con desinterés el libro entregado por Jungkook, comenzó a caminar alejándose de allí. Jungkook giró lo suficiente para darle una mirada mortal a JiMin antes de seguir a la mujer, JiMin soltó una respiración temblorosa.

Esperó casi por veinte minutos hasta que pudo alejarse de allí llevando consigo el libro que Jungkook le había dado, no necesitaba ningún libro de la biblioteca, pero si no lo llevaba la señora Choi sospecharía de él y por la mirada peliaguda que le dio al pelinegro seguramente le contaría sobre lo sucedido a su padre, incluso si no tenía realmente idea de qué había pasado. Es que, ni siquiera JiMin estaba seguro de lo que había sucedido, supo gracias a Jaeyun que el pelinegro estaba en la biblioteca retirando un libro.

Había intentado durante toda la semana acercarse de nueva cuenta al menor, sin embargo, no lo había vuelto a ver en la cafetería, únicamente veía a su mellizo Heeseung en compañía de su novio. Heeseung solía darle una mirada indescifrable cada que se encontraban, mientras que Jaeyun le sonreía con amabilidad, tal vez incluso con pena, no estaba del todo seguro. Había aprovechado que Jaeyun estaba justamente solo en medio del pasillo para acercarse y preguntar en tono casual dónde estaba Jungkook, Jaeyun había sonreído divertido antes de decirle sin problema la ubicación del pelinegro.

No esperó que su encuentro hubiese terminado en esa extraña posición, la mirada oscura de Jungkook sobre él había causado estragos en su sistema, su lengua paseando sobre su oreja, su nariz recorriendo su piel, sus cuerpos apretados.

Había sido una sobrecarga sensorial que lo había dejado sumamente aturdido, no entendía esas actitudes del menor pero definitivamente no iba a quedarse con la intriga.

—Me lo llevaré —la señora Choi le dio una lánguida mirada soltando un suspiro antes de escanear el libro —. Mi carné, oh, lo he olvidado —golpeó su frente cuándo recordó aquello —. Lo siento mucho, señora Choi.

—Joven Park —JiMin la miró curioso —. Debería mantenerse alejado de ese joven.

—¿De cuál? —ladeó la cabeza fingiendo confusión, ella apartó el libro a un lado dedicándole una mirada aburrida —. ¿Habla del chico que me ayudó?

—Si —ella negó con la cabeza —. Ese chico tiene problemas de conducta, joven Park.

JiMin frunció el ceño. — ¿De qué habla? Tengo entendido que es un alumno becado.

—Lo es —asintió —. Él y su gemelo no son de aquí de Seúl, joven Park.

JiMin acentuó aún más su ceño fruncido ignorando el error de la mujer al llamarlos gemelos y no mellizos, la señora Choi miró en ambas direcciones queriendo cerciorarse de que no había nadie cerca, se inclinó sobre el mostrador por lo que JiMin aún más curioso hizo lo mismo.

—Ellos vienen de un pueblo a unos minutos de aquí en tren, según la secretaria de su padre, no iban a aceptar a ese chico por su historial —susurró ella.

—¿Historial? —susurró JiMin de regreso.

—Ujum —ella se alejó —. Ella no dijo mucho, pero parece que ha estado en la cárcel o fue detenido, algo así, no sé joven Park, pero por algún motivo su padre terminó permitiéndole el ingreso al instituto y validando su beca.

—Gracias... señora Choi, pero no conozco al chico de nada, sólo me ayudó a tomar ese libro —sonrió lo mejor que pudo ignorando el nudo de incomodidad formándose en su estómago, la señora Choi negó con la cabeza —. Dado a que no traje mi carné de la biblioteca vendré después por el libro.

—No diga que no le advertí, joven Park.

JiMin se alejó de allí saliendo de la biblioteca con un extraño sentimiento de incertidumbre e inquietud formándose en su estómago, caminó varios pasos alejándose de la biblioteca en dirección a la salida, una mano en su muñeca le hizo sobresaltar cuándo lo halaron con fuerza a un salón vacío cubriéndole la boca, JiMin abrió los ojos amplios al ver a Jungkook frente a él, aunque su mirada estaba oscurecida y parecía molesto.

—No debiste buscarme, Park, ahora la bibliotecaria le dirá a tu papi lo que vio.

JiMin retiró la mano de Jungkook con delicadeza de su boca mirándolo fijamente en silencio por largos minutos ignorando la proximidad de sus cuerpos, Jungkook estaba muy cerca cómo lo había estado con anterioridad en la biblioteca, el pelinegro ni siquiera se inmutó manteniendo una mueca inexpresiva en su rostro.

—¿Es verdad lo que dijo? —Jungkook arqueó una ceja —. La señora Choi...

—No sé qué dijo Park, no estaba allí —rodó los ojos, JiMin se sonrojó por ello —. Probablemente sí, probablemente no.

—Ella dijo que no te iban a permitir el ingreso al instituto, dijo que tienes problemas de conducta y que fuiste a la cárcel o algo así.

Jungkook sonrió, aunque era una sonrisa algo cínica, bastante torcida que no debería parecerle atractiva, debería darle escalofríos, sin embargo, en Jungkook esa sonrisa se veía demasiado bien.

—¿Eso es lo que dicen? —suspiró alejándose finalmente de su cuerpo, JiMin extrañó el calor corporal del más alto, Jungkook se cruzó de brazos analizándolo con la mirada —. Si fuera verdad, ¿dejarías de intentar acercarte a mí?

—No —quisiera haberse sorprendido de que su respuesta hubiese sido automática, pero sería mentirse a sí mismo de forma descarada —. No dejaría de insistir.

—Me haces las cosas difíciles, Park —Jungkook apretó la mandíbula cerrando los puños con fuerza.

—Dime, ¿es verdad lo que dijo? —murmuró recostando su peso sobre la puerta ignorando sus palabras.

Jungkook se mantuvo en silencio por largos minutos antes de volver a suspirar negando con la cabeza.

—No es tan así, fui a la correccional de menores por dos años —aclaró mirando en otra dirección —. No fue gran cosa, pero tuvimos que mudarnos a la capital después de que no me permitieran recuperar mi beca a pesar de ser un prodigio —JiMin mordió su labio inferior divertido por el evidente ego del pelinegro, no podía contradecirlo, había visto a los mellizos en los cuadros de honor del instituto —. Iban a permitirle sólo el ingreso a Seung.

—¿Qué cambio? —preguntó confundido —. Papá no suele cambiar de opinión.

—Tu papi es un imbécil presuntuoso, bonito, dijo que ignoraría mi historial si mantenía mi distancia de ti —JiMin boqueó sorprendido por esa información —. ¿Qué? ¿No sabías que papi cuida tu bonito culo cómo si fuera su tesoro más preciado? Eres intocable, Park, no planeo volver a la cárcel. Hazme un favor y mantente alejado de mi o no podré controlarme.

Acercándose se inclinó sobre él mirándolo con sus profundos pozos oscuros, JiMin sostuvo su mirada sintiendo sus piernas temblorosas.

—Apártate de la puerta, Park —susurró sobre su oído dándole una suave mordida a su mejilla —. Antes de que haga una estupidez contigo aquí.

JiMin tragó saliva tomando entre sus puños el hoodie de Jungkook nuevamente, a pesar de que tenían código de vestimenta en el uniforme, Jungkook nunca llevaba el saco del instituto, usaba una hoodie negra sobre su uniforme cómo si le importara muy poco las reglas institucionales, a JiMin le gustaba esa rebeldía del menor.

—¿Qué clase de estupidez harías? —preguntó buscando la mirada del menor, sus ojos parecían más oscuros —. Me gustas, Jungkook, realmente lo haces.

—No me conoces —musitó inclinándose aún más —. Deberías alejarte de mí mientras todavía te doy la oportunidad.

—¿Qué pasa si no lo hago? —desafío enroscando uno de los cordones del hoodie en su dedo, sus rostros estaban a ligeros milímetros —. ¿Habría un castigo? —se burló.

Jungkook gruñó tomándolo del cuello apretando suavemente, JiMin gimió sorprendido.

—Si no lo haces, entonces, te haré mío Park, y créeme que no es nada bonito —la punta de su lengua recorrió el labio inferior del mayor, JiMin abrió la boca gimiendo nuevamente, Jungkook respiró hondo embriagándose con el dulce perfume del peli azul —. Lo mío es sólo mío, eres de mi propiedad Park, pero todavía no te he reclamado.

—No soy un objeto —se quejó, el agarre en su cuello se volvió más firme mientras sentía suaves lengüetazos en sus labios —. Jungkook...

—No dije que lo fueras, simplemente desde que te vi supe que eras mío —tomó el labio inferior del mayor succionando ligeramente, JiMin soltó otro gemido —. Me lo haces tan difícil, JiMin, yo queriendo darte la oportunidad de alejarte de mí y tú buscándome tan desesperadamente —soltó un falso suspiro, volviendo a succionar el labio del mayor —. Haces que mis malditas entrañas te deseen con aún más ganas, quisiera hacerte tantas cosas que no tienes idea.

—Muéstrame —susurró, Jungkook lo miró a los ojos, JiMin jadeaba completamente inmerso en las sensaciones placenteras que le estaba dando el pelinegro —. Muéstrame, Jungkook, si tanto dices que soy tuyo, entonces reclámame o alguien más lo hará por ti.

Jungkook soltó un gruñido apretando su cuello con más fuerza, JiMin se quejó blanqueando los ojos cuándo Jungkook se presionó contra él rozando sus miembros, ambos estaban excitados y erectos. El pelinegro lo tomó en un beso agresivo, gimieron de gusto cuándo sus lenguas se acariciaron comenzando una tediosa guerra que Jungkook ganó con facilidad, estaba siendo tan dominante y eso le estaba encantando al peli azul.

—Tienes una boca jodida, JiMin —murmuró en cuánto se separó de él, acarició con su pulgar el labio inferior hinchado del mayor —. Eres mío, si veo a alguien rondar cerca de ti, te prometo JiMin qué lo mataré.

Con eso dicho le dio un último beso brusco antes de alejarlo de la puerta y salir del salón, JiMin se quedó allí completamente aturdido y perdido entre un estado brumoso de excitación y miedo. No estaba seguro del porqué, pero creía que Jungkook no mentía cuándo decía que asesinaría.




—¿Sabe por qué lo he llamado a mi oficina, señor Jeon? —Jungkook ladeó la cabeza manteniendo su rostro estoico mirando al director Park fijamente, el hombre al ver que el menor no pensaba responder soltó un suspiro sacudiendo la cabeza —. Estos meses he escuchado rumores de que mi hijo te habla.

Jungkook frunció el ceño. — ¿En serio?

—Jeon, vi su teléfono, ustedes conversan por textos, aunque la mayoría de mensajes han sido eliminados dejando únicamente los que son de referencias académicas —estrechó sus ojos hacía él, Jungkook sonrió divertido —. ¿Le causa gracia?

—Un poco, le dije a JiMin que usted seguramente revisaba sus mensajes, él no lo creía capaz; he sido afortunado porque gané la apuesta —la mirada que el hombre veía en Jungkook podría considerarse casi desquiciada, no era una mirada de un joven mentalmente estable —. Gracias, director Park, ¿puedo irme ahora? Tengo cosas que hacer con JiMin.

—No he terminado —gruñó cuándo Jungkook hizo ademán de levantarse de su lugar —. Te dije que la condición de aceptar tu ingreso en mi instituto era si te mantenías alejado de mi hijo, y no estás cumpliendo.

Jungkook le miró estoico desde su lugar. — Director Park, no incumplí mi parte del trato, intenté alejar a su hijo de mí en varias ocasiones, pero es un chico insistente —Jungkook soltó un suspiro que fingía tristeza —. JiMin está tan enamorado de mí, director Park, que simplemente ya no he podido ignorarlo, estos meses se ha encargado de hacérmelo saber.

El hombre apretó los puños viendo la sonrisa burlona crecer en el rostro del menor. Jeon Jungkook tenía un cuerpo humano, pero parecía un maldito demonio, un lobo disfrazado de mala manera cómo cordero.

—Puedo expulsarte por esto —musitó entre dientes, Jungkook se río.

—No, no puede, pero hágalo, estoy seguro de que a JiMin no le gustará, está un poco cansado de usted director Park —se cruzó de brazos mirando al techo —. Si sigue así lo va a alejar de usted, es decir, para mí sería asombroso.

—¿De qué está hablando?

Jungkook bajó la mirada hacía él, su expresión frívola e inexpresiva hizo sentir incómodo al director quién se removió en su sitio, Jungkook se levantó de su asiento caminando hasta el escritorio para mirar al hombre inclinándose sobre el acercando sus rostros.

—Si JiMin se aleja de usted por su propia voluntad entonces no tendré que matarlo por intentar alejarlo de mi —el director Park se sobresaltó congelándose en su sitio ante la espesa mirada del menor —. Ya he tenido problemas con él por deshacerme de otros, pero usted es su padre, se enfadará demasiado conmigo si lo mato a usted también.

—¿Qué demonios? Usted... Yo-lla-llamaré a la po-policía —tartamudeó atemorizado, la mirada de Jungkook era escalofriante —. Haré que lo regresen a la cárcel.

—Si hace eso despídase de su hijito —la tensión creció en el mayor —. JiMin es mío, director Park, él me obedece tan bien, hace todo lo que le digo, le encanta seguir mis órdenes, le encanta ser maltratado y cuidado por mí, le encanta la manera en la que me lo cojo, en los baños, en algún salón vacío, en la biblioteca, en su casa, en la mía, en lugares públicos —Jungkook cerró los ojos sonriendo, como si estuviera rememorando algún recuerdo —. Joder, él ama servirme, y yo amo tenerlo a mi merced, pero si intenta alejarlo de mí, si intenta alejarme de él entonces verá lo que realmente es JiMin.

—¿Qué le has hecho, maldito desquiciado? —Jungkook volvió a reír ladeando la cabeza.

—Yo no le he hecho nada… nada que él no haya querido, director Park.

En ese momento la puerta fue abierta de golpe, Jungkook suspiró girando a ver quién había irrumpido viendo a su mellizo, cuñado y al peli azul allí en la entrada. JiMin observó con ojos amplios a Jungkook inclinado sobre el escritorio, sus ojos se dirigieron a su padre notándolo pálido y nervioso, sonrió lentamente dándole una rápida mirada a Heeseung.

—Entren y cierren —la pareja asintió —. ¿Qué haces papá? ¿Por qué llamaste a Jung a tu oficina?

—Min, cariño, dime por favor que no estás saliendo con este jodido enfermo —Jungkook decidió sentarse sobre el escritorio dándole la espalda al adulto, ladeó la cabeza con una sonrisa sádica en su rostro.

—Si bebé, dile a tu querido papi que no sales con este jodido enfermo —repitió con sorna las palabras del mayor.

JiMin se cruzó de brazos frunciendo el ceño molesto, Jaeyun y Heeseung se mantuvieron recostados sobre la puerta observando en silencio la situación.

—Papá, no puedes decirle de ese modo a Jungkook, no lo conoces en lo absoluto —gruñó —. Eso no es propio de ti.

—¿Escuchó director? Su lindo hijito dándole lecciones de modales —Jungkook se carcajeo —. Debería sentirse mal.

—Min, ¿qué acaso no lo ves? Te dije cientos de veces que te mantuvieras alejado de los mellizos —la mirada de JiMin se volvió aún más molesta —. No me dejas opciones JiMin, si no te alejas de éste lunático, llamaré a la policía, me ha amenazado de muerte así que puedo meterlo a la cárcel en dónde debió quedarse y a ti te enviaré a un internado lejos de aquí.

—¿Amenazaste de muerte a mi papá? —JiMin arqueó una ceja hacía Jungkook ignorando momentáneamente a su padre.

—Él dijo que iba a expulsarme para alejarme de ti —se encogió de hombros —. Yo sólo le dije que lo intentara, si de ese modo tú lo terminabas dejando entonces no tendría por qué matarlo.

—Jung —Heeseung golpeó su frente —. ¿Qué te he dicho de amenazar a gente por qué sí? Es el maldito padre de tu novio, por favor.

—¿Cómo que novio? —gritó sorprendido el director Park levantándose de su sitio, Jungkook le dio una mirada de soslayo, todos ignorándolo.

—Dios, no puedo creer que te haya dicho que pensaba expulsarte, no puede hacer eso, estamos a meses de terminar el ciclo escolar —JiMin blanqueó los ojos —. No te preocupes, Jung, no hará eso, por mi parte corre.

—¿Qué harás, bebé? —Jungkook se bajó del escritorio caminando hasta dónde estaba JiMin para tomarlo del cuello, JiMin gimió por el acto —. Tu padre también quiere enviarme a la cárcel, ¿puedes creerlo?

—No —susurró —. No hará eso, no lo dejaría, lo sabes.

—Entonces, dile —besó su comisura recibiendo una queja del peli azul —. No te pongas caprichoso, bonito, primero habla con mi suegro.

—Bien —asintió cómo pudo, Jungkook lo besó esta vez de manera ruda abriendo con su lengua la boca rechoncha del mayor para invadirla de manera obscena, JiMin gimió —. Espérame afuera.

—Está bien, sólo porque todavía debo resolver aquello, ¿lo tienen? —preguntó Jungkook levantando la mirada hacía su mellizo y cuñado, se separó de JiMin caminando unos pasos lejos de él.

—En el auto, por cierto, hoy debemos ir al cementerio, le llamaron hace unos minutos a Yun qué hubo un incidente con la tumba de papá por eso te estábamos buscando.

Jungkook frunció los labios, giró a ver a JiMin quién tenía una guerra de miradas con su padre. Jungkook lanzó su mano dándole una fuerte nalgada al peli azul, éste soltó un gemido sorprendido girando a verlo con ojos grandes.

—¿Te demoras, bebé? Pasaremos después a resolver lo del cementerio —JiMin negó con la cabeza —. Bien, soluciona esto rápido.

—Lo haré, ¿me recompensarás por esto? —Jungkook sonrió socarrón asintiendo —. ¿Dónde los encuentro?

—En el estacionamiento que hay a una cuadra de aquí —respondió Heeseung abriendo la puerta —. No tardes, tenemos que vigilar que Jung no se salga de control.

—De acuerdo —los tres chicos salieron de la oficina dejando a JiMin y a su padre solos, JiMin le dedicó una mirada de total odio al adulto quién no entendía qué había sucedido con su dulce hijo —. Deja en paz a Jung, papá.

—¿Te has vuelto loco, JiMin? Acaba de decirte que podría asesinarme, a mí, tu padre, JiMin —JiMin blanqueó los ojos —. ¿Qué ha ocurrido contigo? ¿Acaso ese desquiciado te ha lavado el cerebro?

—No le digas así —gruñó malhumorado —. No, Jungkook no tiene nada que ver, es que estoy harto de ti papá, harto de que controles mis amistades, mi vida, mi entorno, no soy tu maldito juguete, puedo hacer lo que se me dé la puta gana.

—Soy tu padre —murmuró entre dientes —. No tienes permitido hablarme de ese modo y mucho menos te permitiré ser novio de ese asesino psicópata, admitió haberse deshecho de otras personas JiMin, es obvio que no tienes idea de con quién te estás metiendo.

—Eso ya lo sé, papá, ha matado a esas personas por mí —confesó, el director Park se congeló en su sitio mirando con asombro a su hijo, JiMin ni siquiera se inmutó —. ¿Qué?

—¿De qué carajos hablas, JiMin?

—Jungkook asesinó a esas personas por mí, desde que me declaró cómo suyo ha mantenido alejado a cualquier idiota que ha querido acercarse a mí, es muy posesivo así qué hemos tenido que cubrir los daños colaterales de todos aquellos idiotas que se han creído con el derecho de mirarme si quiera —JiMin hablaba mirando con desinterés y aburrimiento sus uñas —. Justo ahora seguramente estará asesinando a otro, un chico de mi clase de inglés.

—JiMin —su padre cayó sobre el asiento mareado por aquellas palabras —. Hijo, podrías ir a la cárcel por esto.

—Sí, puede ser —suspiró dándole una mirada de soslayo —. Pero si te pusieras de mi lado, no lo haría.

El hombre tragó saliva. — ¿Qué me estás pidiendo exactamente, JiMin?

—Papá, Jungkook y yo somos novios, tenemos siete meses saliendo y ha sido el mejor tiempo de mi vida —JiMin caminó hasta el escritorio rodeándolo para ponerse de pie tras la silla de su padre abrazándolo por los hombros —. Jungkook me hace tan feliz, me complace en todo lo que quiero, ¿no te das cuenta que si lo alejas de mi me perderás? Justo ahora me estás perdiendo papá, sabes que en unas semanas es mi cumpleaños, tendré la edad suficiente para irme de casa si quiero.

—No tienes que hacer eso, te faltan unos meses para graduarte hijo, ¿qué planeas hacer? ¿A dónde irías?

—Con Jungkook, obvio —lo soltó encogiéndose de hombros —. Ya sabes que su padre estaba enfermo, falleció hace dos meses y ahora viven solos los mellizos, hace un mes Jaeyun se mudó con ellos y yo también quiero vivir con Jungkook.

—JiMin, no estás pensando con claridad, ustedes recién son adultos jóvenes, no saben nada sobre ser responsables —JiMin lo miró con malestar.

—Te equivocas papá, Jung y Seung han salido adelante solos desde que su padre cayó enfermo, ambos son chicos prodigio, sumamente inteligentes y bastante encantadores. Lo han hecho bien todo este tiempo —JiMin soltó un suspiro sonriendo de manera dulce —. Jungkook me ha dicho cientos de veces que estoy destinado a quedarme con él y sé que tiene razón, si tratas de alejarlo de mi tendremos problemas papá, puedo hacer de tu vida algo miserable.

—¿Estás amenazándome? —preguntó desconcertado.

—Sé lo que has hecho, mi teléfono intervenido, mi laptop intervenida, ¿mis cuentas bancarias? Vigilas todos mis movimientos, podría denunciarte por abuso —el director Park miró a su hijo con completa incredulidad —. ¿Qué? ¿Me crees incapaz? Pruébame.

El silencio se extendió por unos minutos observándose fijamente, Park Minhyun se dio cuenta de que su hijo no mentía. Jungkook tenía razón, JiMin parecía creer que pertenecía al lado del pelinegro, si intentaba separarlos entonces se ganaría el desprecio de su hijo y estaba seguro de que sería capaz de eso y más. Soltó un suspiro agobiado mirando con profundo dolor a su adorado hijo.

—Los cubriré, pero por favor JiMin, no quiero verte en la cárcel hijo, no hagas locuras.

—Jungkook es inteligente papá, hasta ahora no lo han descubierto —volvió a encogerse de hombros —. Sabía que reflexionarías, espero que lo hagas bien o definitivamente tendremos problemas.

Con eso dicho comenzó a alejarse para salir de allí, le dio una última mirada a su padre recordando algo.

—Me iré a vivir con ellos apenas termine el instituto, pero puedes seguir manteniéndome y a cambio trabajaré contigo, debo vigilar que hagas bien tu labor, ¿quedó claro?

—Sí, hijo.

JiMin le sonrió de manera dulce saliendo de allí, paseó por los pasillos del instituto en dirección a la salida ignorando a sus antiguos amigos quiénes le miraron con tristeza, frustración y recelo. A JiMin no le importaba, nunca se había sentido realmente unidos a ellos, había tenido que fingir todo el tiempo haciéndose el desentendido de su propio corazón pensando que nunca podría liberarse de las cadenas de su padre, eso hasta que conoció a Jungkook y notó que el chico era diferente. Lo único que podría agradecerle a esos idiotas superficiales y falsos que se hicieron llamar sus amigos es haberlo empujado a hablar con el menor, de resto, no los necesitaba y no le hacían falta. Para JiMin era suficiente con tener a esos tres hombres con él, encontró un hermano, un amigo y un amor en dónde refugiarse, en dónde sentirse aceptado, escuchado, respetado y sobretodo amado.

—Aléjate de Park JiMin, es mío —la voz de Jungkook amortiguada le hizo caminar más rápido entrando a un callejón solitario viendo a los tres chicos allí.

Jungkook estaba acuclillado al lado de aquel chico que descansaba en el suelo completamente magullado, golpeado y sangrante entre quejas y lloriqueos. A unos pasos de la escena estaban Heeseung y Jaeyun, el primero fumando un cigarrillo mientras el segundo parecía dormitar entre los brazos de su novio. JiMin sonrió acercándose a la escena llamando la atención de los presentes, Jungkook se levantó peinando sus cabellos negros hacía atrás mirándolo con fijeza.

—Hey, bonito —JiMin se levantó en puntas al estar cerca besando los labios del menor —. ¿Todo solucionado con mi querido suegro?

—Si —asintió con una suave sonrisa sintiendo el brazo de Jungkook rodear su cintura de forma posesiva —. Por cierto, le dije que al graduarme me mudaría con ustedes.

—Ya era hora —se burló Heeseung —. Jung nos iba a enloquecer quejándose todos los días cada vez que regresaba de dejarte en el taxi para tu casa.

—Déjalo en paz, Seung —JiMin se abrazó aún más a su novio escuchando las risas de la pareja —. A mí también me molestaba tener que irme y dejarlo, pero ya no más —regresó su mirada al pelinegro quién no había apartado la mirada de él —. Me quedo contigo, Jungkook.

—Perteneces a mi lado, bebé, menos mal que has venido tú, ya estaba pensando en arrastrarte hasta casa —JiMin río divertido besando la mejilla de su novio —. Hablo enserio.

—Lo sé —agachó la mirada hacía el chico en el suelo, su pie lo tocó con curiosidad escuchando un quejido —. ¿Ya lo has dejado tan mal? Estoy seguro de no haber tardado tanto.

—En realidad, Namjoon se burló cuándo JK dijo que era tu novio, juró que una vez le hiciste una mamada en una fiesta y bueno, eso ya fue culpa del idiota —contó con voz somnolienta Jaeyun.

—Joder, nunca he hecho eso —JiMin gruñó pisando la mano de Namjoon con rudeza sacándole un grito —. Bastardo presumido, apuesto a que fue Hoseok.

—Pensé que era tu amigo —murmuró entre quejidos Namjoon —. Siempre andaban juntos, antes de que comenzaras a juntarte con el idio... ¡Mierda!

Jungkook lo pateó con fuerza interrumpiendo sus palabras, JiMin suspiró alejándose de la escena, se recostó en el muro al lado de su cuñado y amigo.

—Ellos no son mis amigos, Namjoon, mis únicos amigos están aquí de pie a mi lado viendo cómo mi novio te da tu merecido por intentar ligar conmigo.

—¡No quería ligar contigo, sólo quería hacer enojar a Hoseok! —gritó molesto recibiendo otra patada —. Pensé que se pondría celoso y vendría a por mí, no esperaba que tuvieras a un jodido desquiciado de novio —musitó entre dientes tratando de respirar debido a los golpes.

Jungkook soltó una carcajada burlona alejándose unos pasos para agacharse, lo tomó de los cabellos mirándolo fijamente, Namjoon se sintió intimidado por esos luceros vacíos, hoscos y oscuros.

—¿Estás diciendo que no te gusta mi novio?

—Si —susurró cómo pudo —. Estoy enamorado de Hoseok, no de Park, lo juro Jeon, no quiero a tu novio —Jungkook lo estudió en silencio unos minutos.

—De acuerdo —lo soltó dándole una última patada —. Dice la verdad, así que puedo dejarlo así no más.

Evitó decir la palabra asesinato, los tres chicos asintieron de acuerdo, JiMin se inclinó para ver a Namjoon quién tosía sangre tratando de levantarse y fallando.

—Puedo llamarle a Hoseok para que venga por ti —Namjoon levantó la cabeza en su dirección con ojos amplios —. Le mandaré una foto y le diré que te encontré en este estado, sólo si te mantienes callado con respecto a lo que acaba de sucederte, ¿qué dices?

Namjoon tragó saliva, su mirada se trasladó hacía los mellizos quiénes le miraban en silencio esperando su respuesta. Aunque podía decir con certeza que esos chicos no estaban bien de la cabeza, también podría afirmar que Jungkook era peligroso, no quería arriesgarse a estar en su radar, los rumores sobre que había estado en la cárcel eran bastantes y su reputación en las peleas simplemente escalofriantes, no necesitaba meditarlo mucho para saber su respuesta.

—Sí, yo... no diré nada.

—Perfecto —JiMin le sonrió ampliamente, sus ojos convirtiéndose en una adorable eye smile, aunque en una situación bastante perturbadora —. Tomaré la foto.

JiMin sacó su teléfono, Namjoon fingió estar inconsciente, JiMin tomó la foto enviándola inmediatamente a Hoseok con un corto mensaje qué decía:

“Acabo de pasar por el callejón al lado de la tienda de videojuegos y vi a Namjoon en el suelo, suerte”

—Listo, seguro estará aquí en unos minutos.

JiMin guardó su teléfono alejándose del moreno para caminar hacía su novio quién inmediatamente lo abrazó de manera posesiva.

—A la próxima piensa en un mejor plan, hombre, deberías saberlo ya, nadie tiene permitido acercarse a Park JiMin —murmuró Heeseung en tono monótono —. Suerte, que no se te olvide no comentar sobre esto.

—Si —Namjoon observó a las dos parejas irse, se había salvado de una enorme y lo sabía.

Las dos parejas caminaron en una conversación bastante entretenida hasta el auto dejando por completo en el olvido la anterior situación. Si, Jungkook actuaba a veces cómo un jodido desquiciado, pero eso sólo ocurría si alguien se acercaba a su precioso novio.

Park JiMin era suyo, y si tenía que asesinar para demostrarlo, Jungkook no tendría problema alguno, después de todo, a JiMin le gustaba saber que Jungkook haría cualquier cosa por él, incluso matar.

Eran la pareja perfectamente desquiciada.



Hola!

¿Cómo están?

Yo aquí con un nuevo Os de mi temática favorita, amo los temas de psicópatas y esas cosas bien mórbidas y densas. Espero les guste y lo disfruten tanto cómo yo disfruto escribirlo.


Eso es todo, ¡gracias por leerme!

Hee.

Continue Reading Next Chapter
Further Recommendations

jmycenae: A cute and suspenseful tale of a couple torn apart by misunderstandings and the machinations of an interesting villain. The author’s note at the end indicates that this will eventually be expanded to a fuller story. Looking forward to seeing the longer version with a more complete journey for th...

Janice: Great read keeps you reading to see what’s next

Francoise: Comme toujours ce tome est super.Merci pour vos écrits.

Charlie : I love how captivating this story is I can't wait to see what happens next

Carmen Mita: Súper intrigante, esperando la segunda parte

Shakeicha Young: Really loved it!!

Mya: This story is my first one on this platform and I and in love. I used to love reading but lost it and this story restored my love for reading. 100% recommended It has a amazing plot and story.

More Recommendations

Marie: Good book great book great story great book great book good book great book good story great book great story great book good book great book good story great story great story great story good story great story great book great story great stories great story great book great story

annemirl56: Gefällt mir sehr gut! Gut und zügig zu lesen.. deine Bücher laden zum entspannen ein.Danke dafür 🫶🫶🫶

Karin: Eine süße Geschichte mit nur leichtem Drama und Intrigen

klzink63: I love everything that this author writes. Wonderful plots, easy to get caught up in the story. Great characters. Her series all work well with each other, no gaps in the stories.

Victoria Neal: This was such a cute story

Renata: Me encantó, es muy interesante, ojalá y tenga continuidad

About Us

Inkitt is the world’s first reader-powered publisher, providing a platform to discover hidden talents and turn them into globally successful authors. Write captivating stories, read enchanting novels, and we’ll publish the books our readers love most on our sister app, GALATEA and other formats.