Solo un poco retorcido || JinGyeom

Sinopsis

Adaptación del libro “Solo un poco retorcido”

Genero:
Romance
Autor/a:
N
Estado:
Completado
Capítulos:
23
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

u n o

1.

La señora Hwang iba a matarlo. YuGyeom miró su reloj e hizo una mueca. Ya era la una de la mañana, le había prometido que iba a volver a casa antes de la medianoche.

Preparándose, abrió la puerta tan silenciosamente como pudo. NaYeon era de sueño ligero.

YuGyeon cerró la puerta, estremeciéndose cuando crujió. Maldita sea.

—¿Señor Kim? —dijo la señora Hwang, frotándose los ojos y sentándose en el sofá.

YuGyeom miró a las gemelas, pero ellas no parecían haber despertado. Se acercó a la niñera. No le tomó mucho tiempo, el apartamento era pequeño.

La señora Hwang estaba frunciendo el ceño profundamente con una mirada triste en su rostro.

—Lo siento. —dijo antes de que ella pudiera decir nada. —Estoy realmente, realmente arrepentido. No pasará nuevamente, lo juro. No podía volver antes. Fue una noche tranquila, y no conseguí muchas propinas. No tenía suficiente dinero para pagarle por esta semana, así que terminé quedándome hasta que lo tuve.

La señora Hwang frunció los labios y suspiró. —Señor Ki- YuGyeom, entiendo tu situación, es la única razón por la que sigo aquí, pero debes entender la mía. Tengo una familia también y me paso aquí quince horas al día, cuidando de dos enérgicas niñas de cuatro años. No me pagas lo suficiente para eso.

—Voy a encontrar otro trabajo. —dijo rápidamente tratando de sofocar el pánico creciente en su pecho. —Voy a encontrar un mejor trabajo y le pagaré más.

Ella suspiró de nuevo, sacudiendo la cabeza. —Eso es lo que dijiste el mes pasado, YuGyeom. —miró a las niñas. —Admiro tu dedicación, pero no puedes seguir así. Solo tienes veinte años. Te mereces algo mejor. Ellas se merecen algo mejor también. ¿Por qué no les encuentras una buena familia?

—No. —dijo con voz dura. —Ellas ya tienen una familia. Me tienen mi.

—Apenas te ven. Preguntan por ti todo el tiempo. Te extrañan.

YuGyeom miró hacia ellas. NaYeon y DaHyun dormían enroscadas una en la otra, sus mejillas regordetas casi se tocaban.

Se le formó un nudo en la garganta. —Las extraño, también. —miró a la señora Hwang. —Por favor. Encontraré una solución. Realmente no volverá a suceder. —pescando su billetera del bolsillo trasero, le dio todo el dinero que tenía. —Aquí, tome esto.

Ella negó con la cabeza, pero aceptó el dinero. —Piensa en lo que te dije. —dijo antes de tomar su bolso y salir.

YuGyeom cerró la puerta y volvió a la cama. Se arrodilló junto a esta y apoyó la barbilla en el colchón viendo a las gemelas.

La luz tenue hizo que su pelo castaño platinado pareciera casi canela.

Parecían pequeños angelitos.

YuGyeon cerró sus ojos.

Dios, estaba tan cansado, pero dormir era la última cosa en su mente.

No necesitaba abrir el refrigerador para saber que se quedarían pronto sin comestibles. Sabía cuánto tiempo les llevaría agotarse. No tendrían nada qué comer en dos días.

La desesperación arañó su garganta.

Luego vino el resentimiento y la ira.

YuGyeom se los quitó de encima. Estar enojado con sus padres por tener numerosas deudas, morir y dejarlos sin un centavo era inútil. Él no podía permitirse el lujo de perder el tiempo.

Necesitaba dinero.

En ese momento.

¿Pero cómo? Él ya tenía dos empleos.

—¿YuGyeom?

Abrió los ojos. Una de las niñas ya no dormía. Una oleada de pánico lo recorrió cuando se dio cuenta de que ya no podía distinguirlas.

¿Era NaYeon o DaHyun?

—¿Bebé? —graznó a través del nudo en su garganta.

La niña se sentó lentamente, con cuidado de no despertar a su hermana y YuGyeom exhaló. Era NaYeon, ella era más madura y considerada que DaHyun, quien era frecuentemente una pelota de energía sin dirección.

NaYeon se acercó a él, y YuGyeom la levantó en sus brazos.

—Hola, princesa. —susurró, besándola en la sien y respirando su dulce aroma.

—Estás en casa. —dijo ella envolviendo sus pequeñas manos alrededor de su cuello. —Te extrañé.

—Yo también. —murmuró, acariciando su espalda. —Lo siento. ¿Te divertiste mientras estaba fuera? —NaYeon asintió.

—Jugamos mucho, pero el Halcón no nos dejó salir fuera.

—No llames a la señora Hwang así. —a pesar de que tuvo que reprimir una sonrisa. —¿Algo más?

—Un hombre grande vino después del desayuno. Él tenía una carta para ti, pero el Halcón no nos dejó que la tocáramos.

—Una carta, ¿eh? —se puso de pie, sosteniendo a NaYeon junto a su pecho y caminó hacia su escritorio. —Vamos a ver.

Agarró el sobre y volvió a la lámpara en la mesa de luz. Entrecerró los ojos leyendo y su estómago cayó cuando vio de quién era.

—¿Qué es? —preguntó ella.

YuGyeom abrió el sobre, sacó el pedazo de papel en el interior y comenzó a leer.

«... Calificaciones inaceptables...» «... En caso de no lograr mejorar...» «... La beca será revocada a menos que el estudiante logre...»

El papel se le cayó de los dedos al suelo y no se dio cuenta.

—¿YuGy? ¿Algo malo pasó?

Miró abajo a los ampliamente abiertos ojos almendra de NaYeon y forzó una sonrisa. —No, calabaza. Todo está bien. —enterró la cara en su pelo y cerró los ojos.

Cuando llovía, lo hacía a cántaros.