Prólogo
DEDICATORIA
A los lectores que se atrevieron a entrar al bosque.
Gracias por acompañarme en esta historia.
"Cuando descubras la verdad, desearás seguir mintiéndote."
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Miro a todos lados sintiendo que alguien me observa. No sé en qué momento se me dio por venir a este bosque. Tal vez fueron los constantes rumores que escuchaba en el pueblo. Historias que pasaban de boca en boca y que, lejos de asustarme, solo conseguían aumentar mi curiosidad.
Camino lentamente alumbrando el sendero con la linterna de mi celular. El sonido de los grillos y otros insectos resuena entre los árboles, creando una extraña sensación de tranquilidad. Aún así, una parte de mí no deja de advertirme que debería marcharme.
—Oh, vamos, Cony. Sal de este lugar.
No sabía si hacerle caso a mi mente o ignorarla. Sin embargo, mi necesidad de descubrir qué ocurría allí fue más fuerte. Había llegado demasiado lejos para dar media vuelta.
Continué avanzando entre la oscuridad hasta que algo cambió.
El bosque quedó en silencio.
Los grillos dejaron de cantar y el viento dejó de mover las hojas. Fue un silencio tan repentino que surgió un escalofrío en mi espalda. Entonces escuché unas pisadas.
Me sobresalté de inmediato.
Apagué la linterna del celular y contuve la respiración. Las pisadas continuaron acercándose. Al principio pensé que podía tratarse de alguna persona, pero mientras más las escuchaba, más convencida estaba de que no eran pasos humanos. Sonaban como garras golpeando la tierra húmeda.
El miedo se apoderó de mí.
Comencé a caminar deprisa, pero aquellas pisadas también aumentaron su velocidad. Mi corazón latía con fuerza dentro de mi pecho y mi respiración se volvió irregular. Cuando comprendí que aquello me estaba siguiendo, eché a correr sin importarme el ruido que pudiera hacer.
Atravesé arbustos y esquivé árboles sintiéndome cada vez más acechada. Las pisadas resonaban detrás de mí, cada vez más cerca. Mis piernas comenzaron a fallarme hasta que terminé tropezando con un tronco oculto entre la maleza.
Caí al suelo de golpe.
Un dolor agudo atravesó mi tobillo y no pude evitar gritar. Intenté levantarme, pero una mano sujetó mi brazo antes de que pudiera hacerlo.
El pánico me paralizó.
Busqué desesperadamente mi celular entre la tierra húmeda, pero no logré encontrarlo. Intenté girar la cabeza para descubrir quién me sostenía, pero en ese momento una extraña sensación comenzó a invadir mi cuerpo.
Sueño.
Un sueño insoportable.
Mis párpados pesaban cada vez más y mi mente empezó a nublarse.
¿Qué rayos me estaba pasando?
Intenté mantenerme despierta, obligándome a abrir los ojos, pero fue inútil. Sentí cómo aquella figura me levantaba y me acomodaba sobre su hombro. Mi respiración se aceleró y, haciendo un enorme esfuerzo, alcé la vista.
Entonces los vi.
Unos ojos rojos.
Tan profundos y siniestros que hicieron que el terror se instalara en cada rincón de mi cuerpo. Quería correr. Quería gritar. Quería salir de este maldito pueblo lo antes posible. Pero no podía.
Mi mente me ordenaba moverme, escapar, luchar, hacer cualquier cosa para salvarme, pero mi cuerpo se negaba a obedecer. Era como si una fuerza invisible me mantuviera inmóvil, atrapada bajo su control.
Intenté apartar la mirada de aquellos ojos, pero tampoco pude hacerlo.
Algo en ellos me mantenía cautiva.
La oscuridad que lo rodeaba parecía extenderse a su alrededor como una sombra viva. Sin embargo, lo que más me aterraba no era su apariencia.
Era la tranquilidad.
Una calma extraña comenzó a envolverme poco a poco, como si todos mis temores estuvieran desapareciendo. Como si mi alma aceptara lo que estaba ocurriendo.
¿Así se sentía morir?
Porque, de alguna manera, se sentía bien.
Luché por mantener los ojos abiertos, pero cada vez me costaba más. Fue entonces cuando noté su sonrisa.
Era una sonrisa lenta y perturbadora.
De esas que te hacen comprender que estás en peligro incluso antes de que ocurra algo malo. De esas que te erizan la piel y te obligan a aceptar que ya no hay escapatoria.
No dejaba de sonreír.
Lucía tan aterrador como fascinante. Jamás había visto algo semejante y, por un instante, pensé que terminaría perdiendo la cordura si continuaba observándolo.
Intenté moverme una vez más, pero fue inútil.
La oscuridad siguió avanzando.
Mi visión comenzó a volverse borrosa y los sonidos a mi alrededor desaparecieron poco a poco. Todo mi cuerpo se sentía pesado, mientras aquella calma extraña continuaba creciendo dentro de mí.
Mis párpados terminaron por cerrarse.
Mis sentidos comenzaron a apagarse uno tras otro y dejé de luchar contra el cansancio que me consumía.
Lo último que sentí fue el calor de un cuerpo sosteniéndome.
Después, la humedad de la tierra bajo mi espalda.
Algo afilado rozó mi mejilla y un dolor punzante atravesó mi rostro, abriendo una herida. Quise reaccionar, moverme o siquiera abrir los ojos, pero mi cuerpo seguía sin responder.
Solo podía sentir El frío del suelo.
La humedad de la noche.
Y aquella presencia a mi alrededor.
Luego, los ojos rojos fueron lo último que recordé antes de rendirme y dejarme caer en la oscuridad.
Y después de eso...
Ya no hubo nada.
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¡Welcome a la trilogía #acechadores!
PRÓLOGO - EDITADO ✔️
Si decides darle una oportunidad a esta historia, gracias y te deseo que te disfrutes el libro al máximo.
PDTA: Hay una advertencia de contenido en la descripción. Sin embargo, dejo por aquí un resumen:
Este libro contiene temas relacionados a:
• Obsesión enfermiza
• Acoso
• Temas de agresión sexual (que no apoyo y no busco romantizar, solo es ficción)
• Depresión y ansiedad
• Descubrimiento personal (un poco más desarrollado en la parte 2 - actualmente en proceso).
• Lees la historia bajo tu completa autorización, separando la ficción de la realidad.
Y muchos otros temas más que se le ocurrirán a esta autora.
Gracias por la atención y continúa leyendo si quieres descubrir quién es El acechador del bosque.
me encanta es de suspenso y misterio 🥴🥴