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Las dos de la mañana no es una hora en la que alguien deba estar despierto, pero Baekhyun lo estaba. El pobre chico sufría de insomnio, así que no paraba de dar vueltas en la cama con la esperanza de quedarse de dormido en cualquier segundo.
Pero no funcionaba.
Pataleó con brusquedad, harto, y ahogó un quejido. Volteó a un lado y se encontró con la mesita de noche. No pudo evitar morder su labio y sonrojarse en cuanto recordó lo que había allí: un dildo de vidrio que esperaba ser usado desde que le fue regalado en su cumpleaños, cortesía de Minseok.
Curvó los labios en una línea recta y se sentó mientras miraba el mueble.
«No puedo... haría mucho ruido si lo uso», pensó para sí.
Baekhyun no vivía solo, compartía apartamento con ChanYeol, uno de sus amigos, el cual acostumbraba a trabajar hasta tarde.
«Pero él no está ahora...», se recordó. ChanYeol le había dicho que saldría hasta el amanecer, sin embargo, ese hombre solía decir una cosa y terminaba haciendo otra que fuera más «atractiva».
Baekhyun arrugó el entrecejo y tomó una almohada para gritar en ella. Tenía sueño, pero era incapaz de pegar un ojo, y, aparte, su intimidad comenzó a palpitar, necesitada de algo en ella. La idea por sí sola no se veía tan atractiva: de por sí, Baekhyun no era fan de masturbarse, pero la desesperación era tanta, que terminó por levantarse de la cama para tomar el regalo de Minseok.
Observó el dildo como si se tratara de algo ajeno a ese mundo mientras suspiraba y se preguntaba qué demonios se suponía que estaba haciendo. Lo dejó sobre la cama y decidió deshacerse de su pijama para más comodidad.
Se acercó al espejo más grande de su habitación y observó su cuerpo. No estaba mal, aunque podría ser mejor. Baekhyun no se consideraba alguien bonito, esa era la razón por la que evitaba tocarse de más.
Negó repetidas veces con la cabeza y volvió a la comodidad de su cama. Decidió dejar las sábanas a un lado y estiró las piernas para tener más acceso a su vulva apenas húmeda. Usó dos de sus dedos para separar sus labios vaginales y acarició en esa posición cortos segundos antes de que se le ocurriera hacer círculos en su clítoris con la mano libre.
Baekhyun gimió con necesidad. Él no estaba malditamente acostumbrado a ser tocado de esa manera, por lo que le tomó poco tiempo conseguir que uno de sus dedos entrara en su vagina.
— Por la puta — exhaló. Apretó los dedos de sus pies y tomó el dildo que había estado brillando bajo la luz de la luna — Maldita sea, voy a querer matarme mañana — se quejó, pero, aún así, comenzó a introducir el dildo con cuidado.
Baekhyun soltó un suspiro tembloroso debido a la incomodidad, pero no se detuvo: estaba lo suficientemente desesperado como para no importarle si se desgarraba la vagina en el intento de complacerse.
Pronto, el dildo había entrado en su totalidad y el extremo de corazón adornaba el coño de Baekhyun de una manera tan sucia que no pudo evitar emitir un pequeño gemido por la imagen que tenía entre sus piernas.
Movió las caderas contra la cama y el dildo se movió. Baekhyun gritó por la placentera punzada que sintió. De inmediato se cubrió la boca con una de sus manos y agudizó el oído, pero no escuchó nada.
Los minutos que pasó en silencio parecieron ser suficientes para que su entrada se acostumbrara al duro dildo, por lo que Baekhyun comenzó a moverlo con la mano izquierda mientras usaba su derecha para estimular su clítoris en un intento de llegar rápido a su orgasmo y poderse dormir.
«Debí haber hecho esto desde el principio, mierda», pensó mientras se mordía los labios para evitar que más ruidos escaparan de ellos. Baekhyun estaba seguro de que estaba solo, pero, aún así, los chasquidos que hacía el dildo cada vez que entraba y salía de su vagina eran razón suficiente como para sentirse avergonzado. Si se permitía gemir, entonces no podría ni verse las manos al día siguiente.
Llegó un momento en el que Baekhyun se vio obligado a disminuir la velocidad de ambas manos debido al cansancio que golpeó sus brazos, justo cuando se sentía más cerca de acabar en sus sábanas.
— ¡No ahora! — lloriqueó mientras se retorcía en la cama — ¡Sólo un poco más! ¡Por favor!
De pronto, un nuevo peso se instaló cerca suyo y su mano fue apartada bruscamente del dildo. Baekhyun no se dio cuenta hasta que fue penetrado con mayor rapidez y violencia. Entonces, no pudo evitar gemir con total libertad mientras movía las caderas y rogaba por el orgasmo que casi le fue robado.
Una risa que carecía de gracia fue lo que escuchó antes de que sus piernas temblaran y de que su corrida salpicara hasta el rostro del chico que reconoció como ChanYeol.
«Mierda, mierda, mierda. No se supone que vieras esto, no...».
ChanYeol sacó el dildo con rapidez y se colocó encima de Baekhyun con las manos apoyadas a cada lado de su cabeza. El hombre no dejó que Baekhyun procesara lo que estaba ocurriendo: llevó sus labios a su cuello y lo marcó como si su vida dependiera de ello.
Baekhyun se retorció y agarró a ChanYeol del cabello. Ambos se miraron apenas unos segundos antes de que sus labios se unieran con desesperación e inexperiencia, pero dispuestos encontrar la manera correcta de derretir al otro con sus movimientos.
El pene de ChanYeol rozó la entrada de Baekhyun con rudeza, lo que provocó que el beso se rompiera.
— Puta madre, estás tan mojado, Baekkie — murmuó contra sus labios mientras se movía para hacer que sus genitales se rozaran hasta que se volvió una tortura solo tener ese contacto — Quiero enterrarme en ti tan mal.
— Hazlo — Baekhyun rogó y dejó caer sus brazos al lado de su cabeza — Por favor, hazlo.
ChanYeol sonrió de lado y acercó sus labios al oído de Baekhyun.
— Pídemelo bien, Baekhyun. Vamos, sé que puedes.
Baekhyun sabía lo que ChanYeol quería oír. No era estúpido, pero se negaba a hacerlo. Él no podía hacerle eso.
ChanYeol comenzó a besarle las mejillas hasta hacer un corto camino que terminó en uno de sus pezones sin detener el roce que estaba comenzando a hacer de Baekhyun un desastre.
— ChanYeol, mierda... — gimió y alzó las caderas en búsqueda de más contacto. Él en serio quería que ese hombre le clavara la polla hasta dejarle las piernas temblando. Fue por eso que se atrevió a suplicarle en lloriqueos; sin embargo, algo así no era suficiente para un hombre de palabras como él.
— ChanYeol... Por favor...
ChanYeol separó sus labios de su pecho y lo miró con una sonrisa burlona.
—¿Por favor, qué? — exigió — ¿Qué deseas, Baekhyun? Dilo y lo tendrás, bebé.
Baekhyun maldijo a ChanYeol infinitas veces en su mente entonces. Él realmente quería que le gritara al mundo lo mucho que deseaba su polla enterrada en su vagina.
ChanYeol dejó caer su cuerpo en el de Baekhyun con la intención de provocarlo aún más, y, maldición, lo consiguió.
Baekhyun no podía soportarlo más.
— Hazme tuyo — masculló.
ChanYeol soltó una risita y se incorporó para poder colocar su pene en la entrada de Baekhyun. Metió el glande, pero no siguió. Baekhyun quiso patearlo.
«Son solo estúpidas palabras, nada más. Las digo y me folla», se animó.
Baekhyun miró mal al hombre que le sonreía soncarronamente y empujó las caderas. Consiguió que el pene de ChanYeol entrara aún más en él, pero el desgraciado se alejó, como si no estuviera a punto de explotar.
— ¡Méteme la polla, puta madre! — gritó — ¡Quiero que me folles, ChanYeol! ¡Hazlo o te juro que te voy a cortar el puto pene! ¡Rómpeme, maldición!
Baekhyun se hartó.
ChanYeol gruñó y entró en él de una sola estocada. Baekhyun no pudo evitar callar sus gemidos, muchísimo menos cuando se convirtieron en gritos que alertarían a cualquiera.
Realmente no le importaba si despertaba a más de alguien.
«El puto dildo es un chiste al lado de esto».
Lo que se escuchaba en la habitación era el movimiento de la cama, los chasquidos del coño de Baekhyun siendo golpeado por los testículos de ChanYeol, y los gruñidos de este. Baekhyun había perdido la voz, pero no le hacía falta: los rasguños que dejaba en la espalda de ChanYeol eran suficiente señal de que estaba disfrutando eso muchísimo más de lo que lo hizo con el dildo.
— Dios, voy a correrme — ChanYeol gruñó y abrió las piernas de Baekhyun hasta que sus rodillas tocaron la cama — He estado duro desde que se te ocurrió gritar por ese estúpido dildo, bebé, no creo aguantar más... Maldición, quiero llenarte tan mal. Déjame hacerlo, amor, vamos.
— Sí, sí — Baekhyun aceptó en un susurro — Hazlo, ChanYeol, por favor, quiero que te corras dentro de mí.
— Puta madre, sí, lo haré. — Las embestidas aumentaron en fuerza, lo que hizo que Baekhyun pusiera los ojos en blanco y se perdiera tanto en las sensaciones, que fue él quien se terminó corriendo primero. Mojó el pene de ChanYeol y sus paredes lo apretaron como si quisieran exprimirlo, lo que terminó por hacer que se vaciara en la vagina de Baekhyun a cantidades exageradas que terminaron por escurrirse del agujero maltratado — Mierda, creo que te embaracé, Baekkie.
Baekhyun tomó una almohada y golpeó a ChanYeol con brusquedad.
— Cierra la boca y bésame — ordenó. ChanYeol dio una embestida particularmente violenta que hizo lloriquear a Baekhyun, y, antes de que pudiera quejarse, le comió la boca sin una pizca de compasión.
Baekhyun decidió que haría de ChanYeol su nuevo dildo.