O.S. Gwanghae Flow (Yoonmin)

Sinopsis

La reina recibe a un visitante prohibido en medio de la noche.

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Completado
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18+

Capítulo Unico

Todo el palacio está dormido, excepto por Jimin. Sus ojos miran hacia arriba en la oscuridad, pero no hay luz para distinguir nada. Encendería una vela, excepto que eso alertaría a su guardia del hecho de que todavía estaba despierto. Y él nunca se fue hasta que estuvo seguro de que Jimin dormía.

Una tabla del suelo cruje y Jimin se sienta erguido. Se aferra a las sábanas mientras espera a que se abra la puerta. ¿Ha llegado por fin?

Pero la puerta sigue cerrada. ¿Él no vendra? Le había llevado un mes encontrar la oportunidad de hablar con él a solas, susurrarle la hora en que el guardia se retiraba por la noche, instarle a que se acercara, que asintiera y se humedeciera los labios. “Sí mi reina.”

Otro suave crujido de madera lo sobresalta, pero sigue sin aparecer. Jimin suspira de frustración, rindiéndose y cerrando los ojos. Necesitará un nuevo plan por la mañana.


Todavía está oscuro cuando se despierta, arrullado por una suave caricia. Un dedo traza el camino por la línea de su mandíbula. Un pulgar se desliza por sus labios. Pero cuando los ojos de Jimin se abren, los toques se detienen. Una mano se cierra sobre su boca, sellando la capacidad de gritar.

Una sola vela ilumina la habitación y al hombre que lo sujeta. Todavía está vestido con su ropa de la corte, todo de negro excepto por los adornos dorados que brillan en su largo cabello rubio, cuelgan de sus orejas y brillan en sus manos. Sus dedos saben a vino de arroz contra tus labios.

“¿Es esto una trampa, mi reina consorte?” Se sienta en las mantas a su lado, sosteniéndo a Jimin por la cintura además de la mano que cubre su boca. “¿No gritarás si te dejo ir?”

Jimin sacude la cabeza lo mejor que puede con el fuerte agarre que tiene sobre él. Despues de todo lo llamó y lo quería aquí con un propósito.

Él retiró la mano de su boca lentamente, pero dejó la otra mano aun en su cintura. La vela solo iluminaba la mitad de su rostro. En el suave resplandor, todavía se parece mucho al chico que conoció hace años. El chico que tomó su mano junto al río y le pidió un suave beso bajo los cerezos en flor antes de irse a la guerra.

“Hola, mi reina”, dice, mientras sus dedos trazan lentamente las cintas alrededor de la cintura de Jimin que sellan su ropa de dormir.

“Hola, Yoongi”. Jimin tenía la esperanza de llamarlo su rey, hace tantos años en la orilla del río, prometiendo esperarlo hasta que regresara a él. Pero los años han sido crueles con ambos. “Te estaba esperando antes”.

“Tu guardia fue particularmente reacio a dejar tu puerta esta noche”. Sus ojos recorren el cuerpo de Jimin deteniéndose en la pierna desnuda que ha salido de debajo de la tunica que utilizaba para dormir. “¿Tal vez tu esposo le dio instrucciones específicas para que no te dejara solo?” Su lengua juega juguetonamente en el interior de su mejilla mientras continúa mirándo fijamente; su mano es cálida donde se sienta en la pequeña cintura.

“A mi esposo”- torció su cuerpo hacia Yoongi para que el dobladillo de la tunica se suba un poco más- “no le importa cómo paso mis tardes”.

Los ojos de Yoongi se demoran en la piel recién expuesta. “Creo que le importaría que invitaras a hombres extraños a tu dormitorio.”

“No eres un extraño”. Respondió Jimin rápidamente entrelazando sus propios dedos sobre los de Yoongi a la altura de la cintura.

Yoongi se inclina hacia atrás, ojos agudos que examinan, y se revela la totalidad de su rostro. La herida que estropeó su futuro juntos brilla roja en el otro lado de su cara, un corte enojado desde arriba de su frente hasta debajo de su ojo. “No soy el hombre que conocías”.

“No…”

Yoongi deslizó su mano por el costado de Jimin para jugar con las cuerdas que sujetan la bata.

“El chico que conocí nunca se colaría en la cama de un hombre casado, o mas bien de un doncel casado”. La ropa interior blanca transparente revela las curvas de su cuerpo a pesar de que todavía estaba cubierto. Jimin había elegido los más delgados que tenía. “Espero que te hayas convertido en un hombre más audaz desde entonces”.

“Más atrevido, sí, y más temerario”. Sus dedos se envuelven en las cintas, desabrochando el cierre de la bata, pero sin abrirla todavía.

Jimin se quitó la parte de arriba de los hombros para dejar al descubierto su pecho desnudo ante Yoongi.

Su pálido pecho desnudo y sedas endebles contrastan con la vestimenta real completamente negra que lleva el príncipe. Yoongi todavía tiene su espada atada a la cintura. “Imprudente de hecho, llevar tu arma dentro del palacio”.

“Me matarían si me encontraran aquí”. Él sonríe mientras lo dice, como si quisiera verlos intentarlo. “Parecía prudente tomar precauciones”. Su mano se contrae a su lado mientras mira fijamente el pecho expuesto de Jimin.

“Aunque me gustaría prescindir de la precaución” susurró llevando su mano al pecho de Jimin. Sus dedos encallecidos se deslizaron tentativamente a través de la piel suave.

“Parece”, continúa, sus toques se vuelven más firmes a medida que Jimin se inclina hacia ellos, “que tú tampoco eres el chico que conocí. ¿Cuándo el hombre que amaba se convirtió en una puta desesperada?

Eso le saco el aire de los pulmones y Jimin se avergonzó profundamente. Alejandose, retorciéndose y tratando de volver a ponerse la camisa. “Yo no soy…” Él no entiende. “Yo nunca…”

Las manos del príncipe impidieron que Jimin se cubra. Volviendo a su tarea anterior, los dedos de Yoongi tiran de los pezones, que se endurecen a medida que crece la vergüenza de Jimin. “Ahora, justo ahora, mi reina, es demasiado tarde para eso. Me llamaste aquí por una razón. Te desnudaste en frente de mí por una razón.” Él pellizca aun mas fuerte el pezón entre sus dedos, provocando que chispas de calor suban por el cuello de Jimin y bajen por su ingle. “Dime, mi reina, ¿qué puedo hacer yo por ti que su majestad, mi hermano, no pueda?”

Él acerca su cara y se puede oler el vino en su aliento. Jimin cerró sus manos sobre las de Yoongi en un vano intento de detener la provocación “¿Estas borracho?”

Yoongi se ríe bajo y con ironía. “¿Lo suficientemente borracho como para colarme en la habitación del esposo del rey en medio de la noche? Sí.” Yoongi se inclinó hacia atrás y se lamió los labios. “Pero no demasiado borracho para ser útil”. Palmeó su entrepierna y dejo ver el bulto que había surgido allí.

Jimin se sentó y volvió a cubrirse, de repente con miedo e inseguro de no tener las agallas para llevar a cabo su plan. Este no es el chico que pensaba que podía controlar. “Quizás no necesito tus servicios. Tal vez solo quería verte”.

“Podría verme durante el día, su majestad”. Respondió Yoongi mientras deslizó su mano bajo el dobladillo de la tunica de Jimin para recorrer círculos lentos alrededor del tobillo. El calor subió por la pierna de Jimin directo a su polla, y cayó de espaldas sobre la cama una vez más. Yoongi sonrió mientras su mano comenzó a moverse más arriba, dibujando patrones en forma de ocho hasta la pantorrilla. “Ambos sabemos que no es por eso que me pediste que me escabullera entre tus guardias en medio de la noche”.

“Han pasado muchos años.” respondió Jimin, intentando alejar su pierna de Yoongi, pero él agarró su muslo y lo mantuvo en el lugar. “Tal vez quería ver cómo estabas”.

“De hecho, han pasado años”. La excitación continúaba aumentando a medida que Yoongi invadía más y más arriba. “Así que tal vez he esperado lo suficiente para tomar lo que era legítimamente mío”.

Los músculos de la ingle de Jimin se tensaron cuando Yoongi llegó al interior del muslo, justo por encima de la rodilla, bloqueado por los pantalones cortos que llevaba debajo de la tunica.

“A menos que, por supuesto…” Trazó círculos lentos en la unión de la rodilla. “Quieras que me vaya.”

Jimin a decir verdad nunca antes había estado tan excitado en compañía de un hombre. Su esposo ciertamente nunca lo había hecho sentir de esta manera. La mano de Yoongi continúo deslizándose por su pierna, en busca de las cintas que desbloqueaban la parte más íntima de Jimin.

Jimin había planeado seducir al príncipe esta noche, pero no esperaba disfrutarlo tanto. “No, no quiero que te vayas”.

Yoongi sonrió. “No lo creo”. Sus finos dedos encontraron los cordones del pantalon y deshicieron los nudos con facilidad. Deslizó la ropa interior de Jimin por sus piernas, dejándolo desnudo debajo de la tunica, luego empujó la misma tunica hacia arriba, hasta la cintura para que Jimin quedara desnudo frente a él.

La polla de Jimin estaba dura y su deseo se escapaba en forma de presemen. Yoongi podia verlo, brillando a la luz de las velas.

“Esto”- dice ahuecando la polla de Jimin en su gran mano- “esto debería haber sido mío”.

Jimin gimió cuando los largos dedos comenzaron a recorrer su polla y luego se abrieron camino hacia abajo, donde encontró la protuberancia arrugada y sensible.

Yoongi abrió una pequeña botella de aceite corporal que trajo consigo y sonrió altivamente mientras frotaba círculos lentos alrededor del agujero de Jimin. Una pequeña risa seca se escapó de sus labios antes de penetrar sorpresivamente a Jimin con dos dedos mientras éste ultimo contuvo un grito para luego jadear y balancearse contra los dedos que lo abrian. Más presemen se escapó derramándose sobre su estómago a medida que Yoongi aumentaba el ritmo con sus dedos “Quería ser tuyo”, susurró Jimin.

Yoongi frunció el ceño, las cejas se unieron, arrugando la cicatriz en un fuerte relieve en su rostro. “No me digas cosas que crees que quiero escuchar”. Detuvo el movimiento de sus dedos, ahuecando nuevamente la polla de Jimin con una de sus manos. “Mis heridas ni siquiera habían sanado antes de que te casaras con mi hermano”.

“No tuve elección en el asunto”. Jimin responde, empujando su cadera hacia arriba con frustración, persiguiendo su excitación. Su familia lo había criado para casarse con el rey, y Yoongi ya no podía ser rey. Los reyes no podían tener cicatrices.

“Podrías haberte negado”. Volvió a penetrar a Jimin ahora con tres dedos y con un ritmo aún más rápido. “Podrías haberte escapado. Te habría encontrado.”

Esta vez Jimin lo detiene, sujentando su mano contra la de Yoongi y mirándolo a los ojos. “Podrías haberte negado a ir a la guerra.”

Los ojos de Yoongi se desenfocan por un momento, mirando la oscuridad detrás de Jimin. Mientras Jimin supone que está recordando y sintiendo todos los remordimientos de esos años, igual que tú.

La cicatriz que estropea sus facciones brilla a la luz de las velas. La razón por la que el príncipe heredero fue reemplazado. La razón por la que no era suyo todas las noches. Jimin se acerca para tocarlo pero Yoongi lo detiene antes de que la mano llegue a su mejilla.

“No lo toques”. Yoongi levanta a Jimin de la cama por la muñeca y lo voltea sobre tus manos y rodillas, desnudo excepto por la tunica y la bata mal atada en la cintura. Yoongi no se molesta en desatarla, simplemente maniobra lo suficiente para subirla a la cintura de Jimin y asi exponer su culo y agujero nuevamente.

Y Jimin gime cuando los dedos vuelven a penetrarlo.

“¿Es esta una posición inusual para ti, mi reina?” Jimin puede escuchar la sonrisa en la voz de Yoongi incluso sin ver su rostro. “Dime, ¿en qué posición te suele follar mi hermano?”

Yoongi combina la degradación con un esfuerzo renovado para convencer a Jimin de excitarse. Las manos del princpe agarraron sus mejillas y las separaron, exhibiéndo aún más a Jimin mientras masajeaba su entrada.

“¿Te trata como a una reina? ¿Se toma su tiempo para adorarte apropiadamente?” Yoongi pego su pecho a la espalda de Jimin y llevó su boca hacia la de Jimin y su lengua se sumergió dentro mientras su otra mano reanudó su trabajo en la polla contraria. Los dedos de Jimin se enroscaron en las sábanas mientras luchaba por mantenerse estable ante tanta estimulacion. Yoongi se aleja, llevandose consigo el calor y Jimin derrotado se balanceas contra él buscando fricción. “¿O te folla como la puta por la que pagó?” Sin ningun tipo de advertencia abofeteó a Jimin en cada nalga y luego en su polla. Jimin tuvo que morderse el labio para no gritar. Los anillos de oro en los dedos de Yoongi provocaron picazon, pero eso no impidió que a Jimin se te escape mas presemen..

Ante las preguntas de Yoongi, Jimin reflexionó, dividido entre decir la verdad o no responder. La verdad sea dicha, su esposo nunca pasó mucho tiempo junto a él. El rey lo visitaba cuando estaba borracho, buscaba a tientas en su ropa para acceder a lo que quería, lo penetraba lo suficiente para lograr sus propios fines y luego se marchaba. A veces se lo agradecería. A veces no se molestaba en hablar con Jimin. Afortunadamente, esas visitas se han vuelto cada vez menos frecuentes a lo largo de los años.

“Él te toca, ¿no es así?” Dos de los largos dedos de Yoongi se deslizan nuevamente dentro de Jimin, esta vez fácilmente, resbaladizos por el lubricante. “Claramente, tu virtud se ha ido hace mucho tiempo. Ningun virgen se abriría tan fácilmente para mí, ni apretaria mis dedos con tanta avidez”.

“Me ha tocado”. Jadeó Jimin cuando Yoongi curvo sus dedos, presionando justo en su próstata de una manera que su esposo nunca lo habia hecho antes. “Pero no así”.

“Así que dime, mi reina…” Yoongi empareja la presión de sus dedos dentro de Jimin con el ritmo establecido en su polla provocando que las piernas de Jimin comiencen a temblar. “¿Por qué, en estos largos años, mi hermano no ha puesto un hijo en ti?”

“Él no puede”, jadea Jimin, finalmente soltando la razón por la que le pidió al príncipe que le visitara esa noche.

“¿El rey no puede tener hijos?” Hace una pausa en sus movimientos, pero solo por un momento, hasta que Jimin se mueve en su desesperación por que continúe.

Gime cuando vuelve a enroscar los dedos, pero se las arreglas para asentir. “Me culpan por eso”. El juzgado, su familia, su suegra, hasta su mismo marido le dijeron que era culpa suya. La marea de la política se estaba volviendo rápidamente en su contra.

“Por supuesto que lo hacen. El cuerpo del rey sólo puede ser perfecto. Pero tu eres reemplazable. Seguramente se ha follado a otros donceles o mujeres en los últimos cinco años”.

“Lo hizo.”

“Pero ningún pequeño bastardo corre por estos pasillos”.

“No, no hay ninguno.”

Yoongi sacó sus dedos del agujero de Jimin y en su lugar los sostuvo en su cara. “¿Eres fértil hoy, mi reina? ¿Es por eso que me citaste aquí esta noche?”

“Sí… “Sí, por favor, Yoongi…”

Los dedos de Yoongi giran la barbilla de Jimin para mirarlo mientras se inclina sobre él. “Entonces, de hecho, hay algo que puedo darte que mi hermano no puede”. Y luego lo besa.

Manos suaves y firmes agarrando el cuello de Jimin para sostenerlo contra su boca, dejandolo sin aliento de una manera completamente nueva y Jimin se encuentra luchando por mantenerse erguido cuando Yoongi se aleja.

Se mueve detrás de Jimin, sin molestarse en desvestirse, simplemente bajandose los pantalones lo suficiente como para liberar su erección. Yoongi agarra la cadera de Jimin con fuerza mientras se desliza dentro.

“Dios...“, gime, las caderas tartamudeando mientras penetra completamente el agujero de Jimin. “Esto… esto debería ser mío. Deberías haber sido mío.

“Soy tuyo, Yoongi, por favor.” responde Jimin balanceandose hacia atrás, deleitándose con la plenitud de Yoongi finalmente estando donde lo quería.

“No como deberías ser”. Su cabello largo le hace cosquillas en la espalda mientras se inclina sobre Jimin. “Me quedé soltero por ti”. Puntuando cada oración con un empujón que se vuelven más fuerte cada vez. “Te esperé. Dejé que los hombres más jóvenes hablaran mal de mí luego de rechazarlos, me deje el pelo largo, todo por ti. Todo con la vana esperanza de poder ser tuyo cuando regresara. Pero no pudiste esperar por mí.”

El sonido de acero contra acero resuena en el dormitorio provocando que Jimin se sobresalte. ¿Lo han descubierto? Intenta mirar a su alrededor, pero la mano de Yoongi lo agarra del cuello para mantenerlo en el lugar. Entonces es cuando Jimin siente el frío mordisco del metal contra la parte delantera de sus muslos.

“También podría marcarte”, susurra Yoongi, presionando la parte plana de la hoja contra la piel desnuda. “Podría dejarte marcado e indigno como yo. ¿Qué haría mi hermano entonces?” reflexiona. “¿Te echaría fuera? ¿Admitiría ante el mundo que reclamé lo que era suyo tal como él reclamó lo que era mío? ¿O continuaría jodiéndote, y cada vez tendría que ver la marca que te hice?”

“Hazlo”, Jimin lo insta, presionándose contra él. “Marcame. Reclámame como tuyo. Lo quieres. Quieres ser tuyo y solo tuyo.”

Hay una pausa larga. Luego, la hoja desaparece cuando la espada cae al suelo.

“No necesito marcarte”. Yoongi reanuda sus embestidas, aumentando el ritmo a medida que su agarre en las caderas de Jimin se aprieta. “Vas a dar a luz a mi hijo y todos lo verán. Todos lo sabrán y no podrán hacer nada al respecto. Mi hijo se sentará en el trono algún día. Regresaré y te follaré todas las noches hasta que des a luz a mi heredero” dice entierrandose profundamente dentro de Jimin mientras termina bombeando se semilla caliente. Sus dedos regresan a la polla descuidada de Jimin, apretando y moviendose firmemente mientras las últimas réplicas lo atraviesan. “Correte, mi reina, hazlo por mi”.

Jimin obedece ciegamente, los músculos pélvicos se contraen rítmicamente, apretando con fuerza alrededor de la polla blanda de Yoongi y ordeñando lo último de su liberación.

Yoongi hace una mueca cuando parte del fluido blanco comienza a salir de Jimin, pasando un dedo por su ano por última vez para recogerlo y meterlo de nuevo dentro de Jimin.

Él tira de la tunica hacia abajo para cubrir a Jimin, acariciando su trasero mientras lo hace. Cubriendolo con las sábanas y besandolo por última vez en la mejilla. “Asegúrate de que mi hermano te folle en los próximos días”, susurra.

Sopla la vela y luego se va.