Maze of Rosemary

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Sinopsis

[terminada] Un detective experimentado, recibe a un nuevo compañero después de haber perdido al anterior, pero este compañero es mas joven, curioso y lleno de ideas nuevas para los casos Sin embargo, en su primer caso tras la muerte de una misteriosa mujer, se ven envueltos en un historia llena de acertijos, sospechosos, mentiras y engaños Y donde nada es lo que parece, ya que la muerte de esa mujer no fue una casualidad, ni un accidente, fue un suicidio con tal de guardar un gran y oscuro secreto...

Genero:
Mystery/Action
Autor/a:
Angie R
Estado:
Completado
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 01

Miércoles 04 de enero de 2023

Oficinas Jakóv, New York

15:42 pm.



Te llamas Slater Müller, un hombre de cabello negro, ojos oscuros y detective de 31 años de edad y acabas de perder a tú compañero de trabajo y mejor amigo de muchos años sin poder haber hecho algo para salvarlo....


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Esa es la situación de nuestro primer protagonista, Slater Müller, un hombre alemán de 31 años, serio y centrado en su trabajo, de pocas palabras pero muy bueno para sacarle información a cualquier sospechoso.

Sin embargo, nuestro querido detective Müller había tenido un año difícil. Todo había sucedido muy rápido esa noche del 09 de Enero de 2022.

Su compañero y mentor, Emmeran Tsartsaris, había fallecido debido a una mala jugada en la última misión de campo que ambos habían tenido.

Se supone que sería un día normal, un caso de drogas, lo más típico, tenían a los sospechosos e íban a atraparlos, pero nada había salido como esperában ya que el hombre que buscaban, su sospechoso principal.

Era un hombre de precauciones y había tomado las suyas, así que mientras que ambos compañeros lo seguían, había llamado a sus refuerzos los cuales acabaron con la vida de Tsartsaris con tal de salvar la vida de su mejor amigo.

Él veía bastante potencial en él, sabía que si se lo proponía iba a llegar lejos, así que se había sacrificado por Slater para dejar que su amigo siguiera con su vida, aún si éste ya no sentía las cosas igual sin su mejor amigo.

Todos le decían cuando sentían la pérdida de uno de los mejores detectives, de un gran hombre y un gran mejor amigo, pero para él nada sería igual sin Emmeran y prefería salirse de las misiones de campo.

Siguió trabajando haciendo papeleo; Cosa que le habían dado a hacer al no tener un nuevo compañero y no querer otro. Por lo que pasó un año entero e iba para su segundo año en papeleo, pero un día iniciando el año 2023, eso cambió para él.


—Buenos días Slater —saluda Evander Vólkov, uno de sus compañeros de oficina del departamento de policías

—Buenos días Evander —responde leyendo un expediente

—¿Café? —pregunta ofreciéndole uno

—Gracias —lo toma y lo prueba

—¿Qué tal los expedientes? —pregunta dándole un trago a su café

—Aburridos, deprimentes y sin un final digno, como todos los que llegan aquí —tira el expediente a la mesa —. Aunque esa es la razón del porqué están aquí, aquí sólo llegan los casos que se deben archivar quedando inconclusos.

—Te entiendo, también odio hacer eso haría lo que fuera por volver a las calles, como policía esto es un castigo total —suspira —. No tener un compañero es aburrido, así es como te das cuenta que estás más viejo.

—Te entiendo.

—Buenos días señores —saluda Daphne Baxter, la secretaria del jefe pasando al lado de ambos hombres

—Buenos días señorita Baxter —saluda Evander sonriendo

—El jefe se acerca, tengan cuidado antes de que los regañe por lo de la última vez —dice alejándose

—Vólkov, Müller —saluda su superior

—Señor Jakóv —saludan ambos


Román Jakóv era el superior de ellos, un hombre de 43 años, bastante responsable, inteligente y serio, perfecto para el trabajo que su padre le había dejado a cargo al pasarle el legado a su hijo Román y para su suerte, todo el departamento se llevaba bien con él.


—Müller, a mi oficina —camina hacia allá

—Suerte si no te regaña por lo del otro día, nos vemos luego —Evander se despide

—Nos vemos —responde caminando tras su jefe


Al llegar a la oficina, se sentó en la silla frente al gran escritorio de su jefe mientras este estaba parado de espaldas a él viendo la ventana hacia la gran ciudad lo cual, aunque no lo demostrará, mantenía un poco ansioso a Slater ante la espera de lo que sea que su jefe quería decirle.


—Slater, haz pasado un año entero en papeleo y haz hecho bien tú trabajo pese a que no es lo tuyo, pero he notado que lo has hecho muy bien —empieza diciendo

—Gracias señor.

—Sin embargo, he estado pensando mucho sobre una decisión importante sobre tu futuro en este departamento y tengo buenas noticias para ti —se voltea a verlo —. Volverás a los casos físicos.

—¿Disculpe?

—Así es, nos llegaron un par de nuevos chicos que acaban de graduarse, ambos de 27 años, y uno de ellos será tú nuevo compañero, necesita un mentor experimentado y eres perfecto para eso —anuncia

—Señor, no quiero ser irrespetuoso pero, ¿no podría tener otro compañero?, ya sabe que me retiré de los casos físicos y honestamente no planeaba volver a ellos.

—Slater, ya pasó un año desde el homicidio de Tsartsaris, no tener a mi mejor detective afuera es un desperdicio, no tienes de qué preocuparte pero necesito saber si estas dispuesto a continuar y demostrarle a Tsartsaris que no hizo lo que hizo en vano, ¿qué dices?


Slater dudó un poco ante eso, pero por una parte ya no quería estar encerrado entre tantos archivos que quedaban inconclusos ya que para eso no se había convertido en investigador y quizá está sería su oportunidad de nuevo de salir de ahí.


—¿Cómo se llama?

—Así se habla, la decisión está tomada así que conoce a tú nuevo compañero —ve a Daphne —. Señorita Baxter, pase al señor Ramírez por favor —le pide

—Con gusto señor —responde


Ella abrió la puerta y entró un chico con un traje tipo gris azulado oscuro, era más bajo que Slater, castaño de ojos cafés cognac y se veía como todos los de nuevo ingreso, lleno de expectativas, curiosidad y entusiasmo por trabajar.


—Müller, le presento a nuestro nuevo integrante del departamento de homicios y su nuevo compañero, el señor Asher Ramírez —presenta

—Es un gusto conocerlo señor Slater Müller —le extiende su mano

—Igualmente —acepta el apretón de manos

—Ahora trabajarán juntos, cuando tengasu primer caso de los haré llegar, Müller puede volver a su viejo escritorio —se sienta —. Por ahora vayan a patrullar y conocerse mejor, es todo por ahora, pueden retirarse.


Ambos salieron de la oficina, bajaron por el ascensor hasta el estacionamiento y Slater empezó a caminar hacia su auto mientras que el castaño lo seguía.


—Es un gusto trabajar contigo, escuché mucho de ti y sé que eres un buen detective, es un honor que seas mi mentor después de tantos casos que resolviste con tu antiguo compañero —dice Asher

—¿De dónde eres? —pregunta entrando su auto

—Sólo soy un chico de Brooklyn, pero logré venir a seguir los pasos de mi padre, también era detective pero ahora está retirado —responde entrando de copiloto

—De Brooklyn, ¿eh? —lo ve —. Bueno déjame decirte que aquí nada es lo que parece, si no te cuidas te mueres, así de fácil, así que chico de Brooklyn, será mejor que tengas cuidado porqué ésto, es New York.


Slater encendió el auto y empezó a conducir por las grandes calles de New York mientras el sol se iba ocultando lentamente en el atardecer y su compañero, pese a las palabras de “ánimo” de Slater, de igual forma no tenía miedo en ese trabajo, estaba decidido en lo que estaba metido.

Pero Slater sabía lo que era esa gran ciudad, las cosas que habían y lo peligroso que era en ese tiempo, sólo intentaba advertirle al chico como funcionaban las cosas ahí ya que al verlo, le recordaba una parte a cuando él había llegado también.

¿Tanto había cambiado?

Las situaciones que sucedieron hicieron que el pelinegro cambiara mucho, pero sabía que ya no había vuelta atrás, ya no podía hacer nada más que enseñarle al castaño a sobrevivir de los peligros de las calles mientras hacían su trabajo.

Una parte de Slater estaba feliz de volver a salir a las calles, sentía que ver tantos papeles y casos sin resolver lo volverían loco, no obstante, la otra parte de él se sentía mal por los recuerdos que tenía de su viejo amigo.

Pero sabía que debía seguir adelante, así que sólo se dedicó a conducir en silencio por las calles acompañado del castaño quien observaba por la ventana en silencio, cosa que Slater agradecía y a la vez, lo hacía disfrutar del camino.