Prólogo
15 de julio de 2000
California.
—¡Taehyung!
—¡Aquí estoy!
Un pequeño hombrecito corría a toda velocidad mientras atravesaba una enorme huerta de mango, su madre lo observo correr en su dirección y se tranquilizó.
Taehyung era un niño muy escurridizo, le encantaba ayudar a su padre a cuidar del campo, pero había ocasiones en las que solo salía a quien sabe dónde sin avisar (esta era una de esas ocasiones).
—Llevo horas buscándote, ¿En dónde estabas? -le reprochó su madre cuando el pequeño se puso a su lado muy agitado.
—Solo fui a pasear.
—Para la próxima avísame cuando salgas a pasear.
Aquel niño solo asintió y siguió a su madre hasta su pequeña casa, cuando ambos estuvieron dentro se dirigieron a la cocina en donde unos platos con comida ya estaban servidos en el pequeño comedor.
Su padre llego un poco después y los acompaño a comer mientras conversaban que tal había estado su día.
—Hoy vendí toda la fruta que preparaste en la mañana, por alguna razón había más personas en el mercado. -comento el señor Kim entusiasmado por la gran venta que tuvo.
—Eso es bueno, ahora le podremos comprar a nuestro pequeño Tae esos lápices que tanto quiere.
El señor y la señora Kim observaron con carillo la expresión en el rostro de su hijo, reflejaba una enorme felicidad.
La pequeña familia se dedicaba a la siembra y cosecha de frutas por lo que no podían permitirse ciertos lujos, pero siempre hacían todo lo posible para ver a su hijo feliz.
El pequeño Tae es muy bueno pintando, le encanta pasar su tiempo libre retratando todo lo que le parezca colorido; a pesar de tener ocho años él puede retratar el rostro de una persona, no lo hace tan detalladamente, pero la intención es lo que cuenta.
A vista de sus vecinos aquel niño es todo un ''pequeño gran artista''.
—¿De verdad me comprarán los lápices? -pregunta Taehyung parando de comer y dedicarles su total atención a sus padres.
—¿Alguna vez hemos roto una promesa?
Al niño se le ilumino aun mas la mirada y se levanto de su silla para abrazar a sus padres.
—Muchas gracias.
—Espero que no creas que será gratis. -le dice su madre cuando se separan.
—¿Qué quiere decir eso? -pregunta el pequeño con una sonrisa en el rostro.
—Que me acompañarás hoy a llevar un pedido a una pequeña escuela cerca de aquí. -responde su padre.
—Esta bien, te acompañaré con gusto. -respondió volviendo a su lugar en la mesa para continuar comiendo.
********
—Vayan con cuidado. -dice la señora Kim mientras ve como su esposo e hijo le responden con un asentimiento de cabeza y se alejan.
El pequeño Tae y el señor Kim cargan una canasta con diferentes frutas mientras se dirigen hacia la pequeña escuela. En el camino Tae no podía parar de hablar sobre qué dibujaría con sus nuevos lápices y lo mucho que le entusiasmaba tenerlos en sus manos, sin duda sus vecinos tenían razón él era alguien muy apasionado por el arte.
Después de haber caminado por aproximadamente veinte minutos al fin llegaron a una pequeña escuela rodeada de árboles y algunos autos que a simple vista parecían caros. A Tae le pareció raro no ver por ningún lado un patio de juegos o niños jugando, pero no le tomó mucha importancia.
Él solo quería apresurarse para poder ir a comprar sus nuevos lápices.
—Al fin hemos llegado. -dice el señor Kim soltando un suspiro. —Solo entraremos a saludar y entregaremos la canasta, ¿ Bien? -continúo diciendo a su hijo.
—Está bien. -respondió el pequeño con una sonrisa.
Ambos entraron a la pequeña escuela y comenzaron a avanzar por el gran pasillo. Tae quedó impresionado por lo bonita y elegante que estaba, había pequeños casilleros y el piso estaba cubierto por un azulejo que se encontraba impecablemente limpio, todo parecía estar echo para estudiantes con un privilegio que Tae no tenía.
Continuaron avanzando hasta que a Taehyung le llamo la atención un olor que conocía perfectamente, pintura.
Dirigió su atención a un salón en especifico que tenia la puerta abierta y de la que provenía aquel olor. Se acercó y presenció como varios niños de su edad pasaban delicadamente un pincel cubierto de pintura sobre un lienzo blanco, el pequeño Tae sintió como su corazón se aceleraba deseando ser él el que estuviera pintando sobre aquél lienzo.
Después de todo él solo podía conformarse con pintar sobre hojas blancas.
—Señorita Liz, hay un niño en la puerta. –dijo una pequeña rubia alzando la mano para llamar la atención de su profesora.
La señorita Liz prestó atención a aquél niño que había interrumpido su clase e inmediatamente sonrió reconociéndolo, pero antes de que pudiera pronunciar alguna palabra fue interrumpida por la presencia de su amigo de la infancia, el señor Kim.
—Hola Liz, te ofrezco una disculpa si mi hijo interrumpió tu clase, él es un poco curioso. – el señor Kim hizo una pequeña reverencia como disculpa y se acercó a su hijo.
—No te preocupes Kim, no estamos en Corea, no es necesaria una reverencia.
—Él es mi hijo Kim Taehyung, el bebé que conociste hace siete años.
—Definitivamente ya no es el bebé que conocí, ha crecido bastante. -dijo la señorita con una sonrisa mientras estiraba su mano para saludar al pequeño. —Mucho gusto, soy Lizbeth una vieja amiga de tu padre.
—Mucho gusto. -respondió el pequeño Tae correspondiendo a su saludo.
—Hemos traído fruta, mi esposa se encargo de armar la canasta esperamos que te guste.
—No se hubieran molestado, pero muchas gracias. Saluda a tu esposa de mi parte.
—Yo le doy tus saludos, ¿Te dejo la canasta en alguna parte?
—¿Me podrías ayudar a llevarla a la cafetería?, parece bastante pesada. -pregunta la señorita Liz un poco avergonzada por el favor que estaba pidiendo.
—Claro. Tae, ¿Podrías quedarte aquí un momento?, volveré pronto.
El pequeño dio un asentimiento y su padre y la Señorita comenzaron a avanzar hacia la cafetería mientras conversaban sobre como les estaba yendo en su vida.
Tae se quedo quieto en el mismo lugar mientras veía como los demás niños hablaban entre ellos y continuaban pintando.
—Oye niño, ¿Quieres sentarte?
El pequeño Tae dirigió su mirada a donde provenía la voz descubriendo que era la misma niña de cabello rubio que lo había delatado minutos antes.
—¿Me lo preguntas a mí?
—¿Acaso hay algún otro niño de pie al lado de la puerta?
Estar parado hasta que su padre volviera no se miraba muy cómodo así que hizo caso a la pequeña y tomó asiento a su lado compartiendo el enorme banco.
—Soy Roseanne, pero puedes llamarme Rose. -la pequeña se presenta con una sonrisa ofreciendo su mano esperando un saludo.
—Soy Taehyung, pero todos me llaman Tae. -el pequeño le corresponde estrechado su mano y soltándola casi inmediatamente.
Se formó un silencio incomodo para Tae y Rose lo notó así que continúo hablando.
—Entonces... ¿Te gusta pintar?
Tae solo asintió y entrelazó sus manos sobre su regazo, estaba nervioso, después de todo él no estaba acostumbrado a socializar y mucho menos con una niña.
—No hablas mucho ¿Verdad?, ¿Quieres pintar?
La pequeña Rose le ofreció su pincel y acercó su paleta de pinturas a él, Tae al principio dudó, pero su curiosidad fue más fuerte y tomó el pincel para comenzar a llenar de color el lienzo.
Roseanne dejo que Taehyung se dejara llevar, observó como sus trazos eran delicados, pero también dejaban suficiente pintura que al poco tiempo era combinada con un color diferente. Por los movimientos que hacía supo inmediatamente que su intención era plasmar en el lienzo un paisaje. Pero lo que más la impresionó fue ver como Tae detallaba muy bien las pequeñas flores que se encontraban al borde de un rio y como le daba luz a las pequeñas olas que se formaban en este.
A juzgar por su manera de vestir estaba segura de que provenía del campo y había muy bajas probabilidades de que asistiera a una escuela de arte por lo que tenía que aceptar que el niño verdaderamente tenía talento.
—Terminé.
Tae dejó el pincel sobre la paleta de pinturas y observó su creación, era realmente sorprendente que un niño de su edad lo hubiera hecho. Se sentía orgulloso de sí mismo.
—Eso fue increíble. -la pequeña Rose estaba con la boca abierta, Tae había logrado en minutos lo que ella no había podido en un mes.
—Gracias. -el pequeño se encogió en el asiento, estaba avergonzado. Nunca había recibido un cumplido de otra persona que no fuera su familia o sus vecinos.
—¿Por qué no asistes a esta escuela?
—No creo que mis padres puedan pagarla.
—Pero solo asistimos en las vacaciones de verano, después de que terminen volvemos a casa. ¿Aún así crees que tus padres no puedan pagarlo? -pregunto la pequeña con la esperanza de que aquel niño pudiera asistir.
—No lo se.
—Hijo ya hemos vuelto, volvamos a casa.
El señor Kim y la señorita Lizbeth habían vuelto de la cafetería después de haber charlado y haberle dado un pequeño recorrido por la escuela.
Ya era tarde y todavía tenían que ir a comprar los lápices de su hijo.
—Señorita Liz mire lo que ha hecho Taehyung. -la pequeña Rose no pudo quedarse callada y decidió compartir el talento de su nuevo amigo con los demás.
Tae palideció y esperó el regaño de su padre o de la señorita Lizbeth, pero este nunca llego; en cambio escucho algo que le acelero el corazón.
—Impresionante. Kim, ¿Has pensado en inscribir a Taehyung en el club de arte?
*********
Ambos se encontraban en casa después de haber pasado por la papelería para comprar los lápices del pequeño Tae.
Luego de haber salido de la escuela hubo un silencio un tanto incomodo porque por más que el señor Kim quisiera no podía pagarle una colegiatura a su hijo, aunque solo sea por el verano.
Está consiente de que su hijo es muy talentoso y definitivamente no descansará hasta verlo cumplir sus sueños.
******
—Asistirá a esa escuela.
Los padres de Tehyung se encontraban en su habitación preparándose para dormir cuando el señor Kim dijo aquellas palabras firmemente.
—¿Qué acabas de decir? -la señora Kim creía que su esposo estaba bromeando, debía de estarlo.
—Nuestro hijo irá a aquella escuela y se convertirá en el mejor artista que se haya visto.
—¿Y con qué dinero piensas hacerlo?
—Ambos trabajaremos duro y conseguiré un nuevo trabajo en el pueblo, pero mi hijo cumplirá sus sueños. -dice firmemente mientras arregla la cama para dormir junto a su esposa.
—Esta bien, haré tartas para vender en el pueblo, eso nos ayudara un poco.
—Mañana hablaré con Liz y le preguntare cuando puede comenzar.
Su esposa le dio un asentimiento de cabeza, se recostaron en la cama y durmieron tranquilamente, estaban emocionados por compartirle la noticia a su hijo.
*****
Taehyung estaba muy nervioso, sus manos sudaban, sus delgadas piernas vibraban levemente mientras se encontraba fuera de un pequeño salón en donde se llevaba a cabo una pequeña reunión entre sus padres y la profesora Liz.
Hace una semana sus padres le propusieron asistir a esta escuela para que explotara todo su talento, el pequeño al principio se negó diciendo que la colegiatura era muy cara y que no lo necesitaba, pero después de la insistencia de sus padres y de haber pensado un poco mejor terminó aceptando.
Un ruido lo sacó de sus pensamientos y notó cuando sus padres y la profesora salían del pequeño salón.
—Todo esta listo, ahora Taehyung es oficialmente integrante del taller de Arte. -dice felizmente la profesora Liz.
—Finalmente, ¿Estas feliz hijo? -pregunta la señora Kim con una sonrisa dirigiéndose a su pequeño.
Taehyung no podía pronunciar una sola palabra debido a lo nervioso que estaba, así que solo dio un asentimiento de cabeza.
—Muy bien, entonces nosotros nos retiramos Lizbeth. Ten un buen inicio de clases hijo. – dice el señor Kim para después tomar la mano de su esposa y dirigirse a la salida.
Tae hizo un movimiento con su mano en modo de despedida y siguió a la profesora hacia el que sería su salón de clases.
Sus nervios aumentaron cuando la profesora entró al aula y puso orden para llamar la atención de todos sus alumnos.
—Presten atención por favor, les quiero presentar a su nuevo compañero en este verano.
Todos pusieron su atención en el niño que estaba de pie cerca de la puerta, vestía unos pantalones oscuros y una chaqueta de color rojo. La profesora hizo un movimiento con su mano para que Tae se acercara y pudiera presentarse.
—Mi nombre es Taehyung y me gusta pintar.
Todos guardaron silencio mientras lo observaban con desinterés, la excepción fue la pequeña rubia que aplaudía eufóricamente mientras observaba al pequeño con una enorme sonrisa en su rostro.
La profesora le indicó que tomara asiento en el lugar que quisiera y no pudo evitar dirigirse hacia la pequeña rubia, después de todo parecía alguien amigable.
Colocó sus pertenencias en el pequeño hueco que se encontraba debajo del escritorio que ahora compartía y finalmente tomó asiento.
—Hola de nuevo. -saludó la pequeña.
—Hola Rose.
—Esto definitivamente es el destino. Seremos los mejores amigos.
Ambos sonrieron y prestaron atención a las indicaciones de la profesora, lo que ellos no sabían era que a partir de ese momento sus veranos serían los mejores.
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BESOS SABROSOS 7u7
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