𝐵𝑖𝑔 𝐵𝑜𝑦 (𝑙𝑠)

Sinopsis

𝑯𝒂𝒓𝒓𝒚 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒆 𝒄𝒉𝒊𝒄𝒐𝒔 𝒈𝒓𝒂𝒏𝒅𝒆𝒔. (EN PROCESO) Advertencias: Diferencia de edad. Louis Top. Harry Bottom. Romance cliché. Desarrollo rápido. Amor a primera vista. Atracción sexual hacia mayores (adultos). Relación falsa, enamoramiento real. Probablemente manipulación, maltrato verbal, físico, psicológico y abuso sexual hacia menores. Problemas alimenticios, familiares, escolares (bullying). Mención de drogas y alcohol. LÉANLO BAJO SU RESPONSABILIDAD.

Estado:
En proceso
Capítulos:
10
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo uno: Misterioso.

Era tarde, pasaba la una de la madrugada y Harry seguía estudiando para su examen de Matemáticas que tenía en unas horas.

Podría jurar que con esos lentes puestos parecía a su abuelo, sólo le faltaba ser anciano, canoso y obeso.

Sentía cómo la vida se le iba del cuerpo cuándo recordó que le habían dejado tareas de Química, dos de Metodología y una investigación en Ética.

Quería morir porque las clases empezaban en cinco horas, y él apenas había terminado de repasar el primer bloque en Matemáticas. Frustrado, pasó sus dedos por su cabello, jalando éste suavemente, respirando hondo y apretando los ojos cada cuánto.

Se rendiría, mandaría todo a la mierda en cualquier segundo.

Soltó el gran libro y decidió buscar la investigación de Ética en internet, la copió, puso lo que él pensaba, dio sus respuestas y también hizo conclusiones cuáles de igual manera anotó.

Miró hacia el reloj una vez terminó eso.

No podía ser cierto, las tres de la madrugada ya.

No. No. No. No.

Simplemente no.

—Harry, por dios. Casi dan las cuatro y tú sigues ahí. ¿Por qué mejor, no duermes y mañana lo haces en hora libre?

El nombrado volteó hacia Liam, quién estaba recargado sobre el marco de la puerta, rascándose la esquina de un ojo y un brazo cruzado en su pecho. Vestía pijama, y su cabello estaba alborotado.

—Oh Liam, ojalá fuera fácil. La preparatoria va a matarme. Apenas recordé que tenía tarea por hacer, y lo del examen de Matemáticas. Después tengo que ir a cerrar trato con el misterioso encargado del baile de graduación para los de último año. Es demasiado para mí.

—Entiendo pequeño, mañana en cuánto termine la primer clase iré corriendo a ayudarte con todo. ¿Bien? Ahora duerme que me preocupas.

Asintiendo, Harry guardó con cuidado todo lo que había en la mesa. Apagó la luz y fueron a la habitación nuevamente, aprovecharía las poquísimas horas que le quedaban para dormir.

Ya estando en cama, cobijado y con pijama, hizo lo que mejor sabía; crear escenarios falsos.

Así, intentando que el sueño le nublara todo y lo hiciera dormir.

Imagino, a él y un hermoso chico cómo pareja, viviendo una romántica relación amorosa. Sí, apenas era un adolescente, y él trataba de quedarse en la realidad.

Era difícil, necesitaba algo. Alguien.

¿Era buena idea buscar? ¿O esperar?

Estaba realmente desesperado. Ni siquiera tenía un tipo, no se conocía ni él. Mejor se enfocaría en conocerce. A la mierda el amor de parejas.

Mejor trabajaría en él. Sí, eso haría.

—Duerme ya, Harry. —la voz de Liam lo hizo dar un pequeño salto. —Puedo ver tus ojos abiertos, tu respiración ni siquiera es calmada. Tranquilízate, todo estará bien.

—Lo siento, ya duermo.

(•••)

Sus rizos eran un real problema. Aunque pasara el peine por ellos para intentar calmarlos, era inútil. Estaba cansado, unas ojeras se notaban, no tanto, pero algo.

Quedó mirando a algún punto fijo del espejo, no se dio cuenta cuando Liam entró hasta que escuchó su voz llamándolo.

—¡Harry!

Reaccionó, volteando hacia su amigo.

—Lo siento, ¿vas a usar el baño?

—No, es sólo qué, se te está haciendo tarde. En media hora empiezan las clases.

—¡Mierda! —gritó, saliendo del baño con el peine entre sus rizos y su uniforme ya puesto. Corrió hacia la habitación por su maleta, metiendo todo lo necesario en ella. —¡Nos vemos después Liam, ten lindo día!

—¡Harry.... tú cabello.. —susurró, ya tarde pues el rizado estaba corriendo hacia el colegio.

Mientras Harry, a unas cuadras de llegar, recordó que ni tiempo de desayunar le había dado. Miró la tienda de la esquina, midió el tiempo, sí, quizá si llegaba tarde unos diez minutos no pasaría nada malo.

Caminó hacia el local, sacando dinero de su bolsillo.

—Buen día, Harry. ¿Lo de siempre? —Niall, un chico rubio se asomó para atenderle. Con una sonrisa preguntó, esperando respuesta del rizado.

—Sí, por favor.

El chico de la tienda asintió, buscando algún pan y jugo de durazno. Se lo entregó, cobrando y dándole el cambio.

—Oh, Harry tu cabello. Ven, deja te ayudo. —frunció el entrecejo al acercarse, sintió cómo Niall jalaba con cuidado. —Listo, veo que tienes prisa. Sé más cuidadoso.

Le entregó el peine con algunos cabellos. Harry le regaló una mueca parecida a desagrado hacia el objeto.

—Lo siento. Gracias, nos vemos después.

Sin más que decir, siguió con su caminata. Se topó con algunos estudiantes que también iban tarde, otros que no se les miraba nada preocupados y algunos con el uniforme al revés.

Quería reír, pero fácilmente podría ser uno de ellos.

Era uno de ellos, por su puesto.

—¡Lo sé, dicen que es apuesto! Dios mío, qué emoción.

Harry escuchó a unas chicas frente a él murmurar cosas sobre alguien. Intentó concentrarse en el silencio para escucharlas mejor.

—Tiffany, estás loca. Tiene veintiocho, tú quince. ¡Tus padres te matan si llegan a escucharte!

—No se enterarán, es entre tú y yo. Aparte recuerda que hoy llega. ¡Ese misterio en él, me enloquece!

Soltaron risitas, Harry las conocía, eran compañeros.

—Hey, Tiffany, Tiffany, ¿Qué tal? —decidió acercarse, las saludo. Eran gemelas y tenían el mismo nombre. ¿Por qué sus padres no pudieron ponerles nombres diferentes?

—Hazz, ¡estamos emocionadas! ¿Tú no? Eres el qu..

—El que recibirá al encargado del baile y esas cosas. —interrumpió la otra gemela.

El rizado se sonrojo un poco, ¿tanto entusiasmo por un anciano? Estúpido.

—Ou, pues creo no. En una persona común cómo todos nosotros, no es para tanto.

La gemelas abrieron la boca, indignadas. ¿Cómo podía decir eso? ¡Claro que el misterioso encargado del baile de graduación no era común!

—¡Harry, dicen qué es apuesto! Aunque es adulto ya. ¿Te imaginas, él de casi treinta y tú de dieciséis? Loco, ¿no?

—¡Pero él no es gay! Lo sentimos Harry, ésta vez no tuviste suerte. —lamentó con un poco de diversión hacia el nombrado. Éste sólo asintió.

Eran niñas fantaseando. Sólo eso, estaban pequeñas. Bueno, él no era tan grande tampoco pero no fantaseaba así.

Aunque, retira lo pensado ya que antes de dormir fantasea un poco. Quiere reír ante el recuerdo.

Escucha el timbre ser tocado y él ya está dirigiéndose hacia su salón junto a las gemelas.

Toma asiento, y no tarda mucho cuándo la maestra de Matemáticas entra y cierra la puerta. En su clase, nadie entra después de ella.

—¡Buenos días, chicos! ¿Por qué esas caras? ¡Oh, por el examen! Cierto. —ríe mientras toma asiento y busca algo en su portafolio.

Los alumnos murmuran quejas, algunos callados. Lo que a Harry le gusta de ese salón, son sus compañeros. Todos tienen esa maravillosas conexión, lo que otros salones no tienen.

Y guarda silencio en cualquier forma cuando su examen es puesto en su mesa.

Agradece al cielo que todo lo que aparece allí, lo estudió en la noche.