Cálido invierno •Kookmin•

Sinopsis

Un chocolate caliente y una gruesa manta siempre vienen bien cuando es invierno, pero nada se compara al calor que te da el amor de tu vida.

Genero:
Romance/Fantasy
Autor/a:
Lucia
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Única parte

Era una fría tarde de invierno, el verdoso bosque estaba pintado de un hermoso blanco a causa de una nevada. En la lejanía se podía divisar el cuerpo de un muchacho, era un alfa, alto y fuerte que cargaba varios troncos recién cortados para poder usar en la chimenea y así calentar su pequeña cabaña.

Al cabo de unos minutos llegó a su hogar y antes de entrar sacudió toda la nieve que tenía en su ropa, cuando pudo quitar lo más que pudo tomó de nuevo los troncos e ingresó al cálido lugar.

Su cabaña era pequeña y la única que había por ahí, pero esa era la intención, quería un lugar tranquilo para él y para su omega, que hablando del susodicho, deducía que se encontraba acostado y cubriéndose del frío invierno. Una vez prendió la chimenea se dirigió a la habitación que compartía con su omega para ver como estaba.

No le gustaba dejarlo a solas, más en su estado actual, pero si quería pasar el invierno sin problemas tenía que salir en busca de provisiones.

Al girar la perilla e ingresar pudo divisar a su esposo hecho bolita y cubierto por varias mantas, estaba dormitando. La sonrisa en su cara se presentó nada mas vio al castaño, ese pequeño y dulce omega era la luz de sus ojos y su razón de existir, nada ni nadie le haría cambiar de parecer, ni en esta ni en las próximas vidas.

Con cautela se despojó de sus botas y prendas húmedas, para seguidamente ingresar a su cómoda y calentita cama, con mucho cuidado se posicionó detrás de su amado y lo abrazó, su mano izquierda se coló por debajo del afelpado suéter de Jimin y la dejó descansar sobre la ya prominente pancita de seis meses del castaño. La diferencia de temperatura corporal de ambos era muy notoria, por lo que apenas su mano hizo contacto con la piel del mayor sintió como su cuerpo se estremecía y más aparte su bebé se movía.

– kookie – Jimin con un poco de trabajo se giró para quedar cara a cara con su pareja y apenas lo tuvo de frente le sonrió y lo besó, siendo gratamente correspondido.

– perdón nene, te desperté, bueno, a ambos mas bien.

– no estábamos dormidos.

– ¿a no? Que raro, no sabía que roncabas despierto.

– tarado – su manita le dio un golpecito en el pecho mientras los dos reían – aunque no lo parezca te estábamos esperando.

– perdonenme por tardar mis amores.

– no te preocupes, lo importante es que llegaste sano y salvo.

– y con leña suficiente para poder sobrevivir este invierno.

– excelente – el omega se acurrucó más en el pecho de su alfa y éste lo abrazó más fuerte, siendo muy cuidadoso con su bebé, obviamente.

– ¿y cómo se portó nuestra bolita de arroz el día de hoy?

– muy bien, casi no me pateó, gracias a la diosa, pero me empezó a doler la cintura y apenas terminé de cocinar me vine a acostar, pero me dormí.

– ay mi amor ¿no te hiciste el té con las hierbas que te dio la partera?

– no, es que ya se acabaron kookie.

– ok, mañana voy por más.

– gracias alfa.

Los minutos pasaron ¿o quizás horas? No estaban seguros, pero de lo que sí es que así, juntitos y abrazados, transmitiéndose amor a través de su lazo, se sentían muy a gusto. No había nada mejor que estar con la persona que amas y te ama de igual manera.

– kook.

– mande bebé.

– ¿no tienes hambre?

– sí, pero así estoy muy cómodo.

– nada de eso, anda, vamos a comer.

– noooo, déjame estar así, mejor te como a ti.

– hace seis meses me dijiste lo mismo y mira, vamos a ser padres.

– no es mi culpa que estés tan bueno y sepas muy bien – el pelinegro decía eso mientras besaba el cuello del mayor y apretujaba sus pompis.

– ¡JEON JUNGKOOK!

– así me llamo, belleza.

– deja tu calentura de lado y vamos a comer.

– ¿te he dicho lo mucho que me encantas cuando te sonrojas?

– ya~.

– es que es verdad, primor, eres el omega más hermoso de este jodido mundo y yo soy un afortunado por tenerte a mi lado, y mas aparte, por ser el padre de esta bella criaturita que crece dentro de tu pancita – Jungkook se deslizó hasta quedar a la altura del suave vientre de su esposo y comenzó a acariciar y besar toda su extensión, sintiendo como su bebé se movía respondiendo a sus toques y palabras de amor – Lunas, no puedo esperar a que nazcas, ángel.

– tres meses más kookie, solo eso y por fin podremos tener a nuestro cachorro.

– o cachorra.

– o cachorra, sí.

Jimin miraba enternecido aquella escena, de los dos su alfa era quien más emocionado estaba. Aún podía recordar cuando le dijo que estaba en cinta, era de noche, luna llena para ser más precisos, ellos acababan de hacer el amor, estaban acurrucados mientras se daban mimos, las palabras no hacían falta porque con sus miradas lo decían todo. El ambiente era cálido y el amor se sentía en el aire, así que de la nada y dejándose llevar por la euforia de su lobo, Jimin simplemente lo dijo.

– estoy embarazado.

Tal vez haberlo dicho tan repentinamente fue la causa por la que el pelinegro no dijo nada y su cerebro hacía cortocircuito, sin embargo a los pocos segundos ya tenía a su alfa encima suyo besándolo y llorando de la alegría, pues sabía que formar su propia manada era su sueño y más si era al lado del amor de su vida.

Recordar ese bello momento lo ponía nostálgico.

– ¿en qué piensas amor?

– nada, solo recordaba esa noche y cómo en tus ojitos de ciervo se reflejaban las estrellas.

– solo pasa eso cuando los veo a ti y al bebé.

Oír eso de los labios de su amado pelinegro hizo tan feliz a Jimin.

– kookie.

– dime amor.

– eres feliz ¿verdad?

– como no tienes idea. Para alguien como yo que creció sin padres y una manada, que vagaba sin rumbo y sobrevivía a como la diosa me daba a entender, luego de vivir tanta tragedia y soledad, ahora, tener esto, un lugar cálido al cual llamar hogar, un destinado tan hermoso y perfecto que me ama cómo tú y un pequeño o pequeña cachorrita en camino, es simplemente un sueño hecho realidad. Así que sí, soy feliz mimi, desde que te conocí solo tú produces todas estas emociones positivas en mi.

Luego de eso Jungkook beso sus pomposos labios carmín y ayudó a Jimin a ponerse de pie, porque con su barriguita ya se le dificultaba cada día más levantarse por cuenta propia y eso al menor le causaba tanta gracia y ternura.

Su esposo de por sí era pequeño y tierno, pero ahora, con sus hebras castañas, largas y despeinadas, sus ojitos hinchados por el sueño, sus mejillas redondas y pintadas de carmín, era la definición de belleza y ternura, además de que por el peso y tamaño de su panza caminaba cómo un pingüino, y si a eso le agregamos la ropa holgada que traía puesta resultaba en el combo perfecto para que el alfa se volviera loco y solo quisiera protegerlo de cualquier mal que habitaba en el mundo.

– ¿qué tanto me ves?

– nada, pingüinito.

– serás idiota.

– no te enojes amor, es que si pareces uno. Pequeño, gordito y bonito.

– ush ya vas a empezar, entérate que si camino así no es por gusto, mis pies se hinchan cada día más y me duelen cuando camino o estoy mucho tiempo de pie.

– pobrecito de mi bebé – el pelinegro se acercó y lo abrazó por detrás mientras los mecía a los dos y besaba su cabeza – ¿qué te parece si después de comer, guión, cenar, nos damos un baño con agua bien caliente y después te doy un masaje en tus bellos piecitos?

– no nochu, vienes cansado, no quiero molestarte más.

– para nada mi vida, molestarme es lo último que haces, eres mi esposo y mi omega, y mi deber como tu alfa es consentirte y hacerte sentir mucho más amado de lo que ya eres, así que no digas ni una sola palabra mas, apenas terminemos de comer/cenar iré a preparar la tina, nos daremos un relajante baño de burbujas y al final te daré un masaje en tus pies, fin de la discusión.

El omega solo rodó los ojos y sonriendo negó, cuando su esposo dictaba algo se hacía y punto, sobre todo si ese algo tenía que ver con su bienestar.

Al terminar de cenar (porque al final fue eso, una cena) recogieron todo y lo lavaron juntos, después tal y como le dijo el menor, Jungkook preparó la tina con agua caliente y muchas burbujas, ya listo fue por su amado lobito, lo cargó y llevó en brazos hasta el baño. Entre besos y caricias inocentes se despojaron de sus prendas de ropa e ingresaron a la tina. Jeon tallaba con suma delicadeza el cuerpo de su omega, pensando que se trataba de porcelana y que con cualquier movimiento brusco podría romperlo.

Luego de un relajante baño y de haberse puesto la pijama , Jimin fue cargado y puesto en la cama, inmediatamente sintió las grandes manos del alfa masajeando y acariciando con devoción sus pies.

El masaje se sentía tan bien que inclusive le empezaba a dar sueño, sin embargo cuando estaba a nada que caer en el mundo de los sueños su bebé se puso a darle patadas, sacándole algunos quejidos.

– auch bebé, con calma.

– creo que alguien se puso celosito o celosita por toda la atención que le doy a su bello papi omega.

– definitivamente, auch. Cántale kook, así se relaja.

– muy bien.

Jungkook se posicionó en su lado de la cama mientras los tapaba a ambos, rodeo con sus fuertes brazos el cálido cuerpo de su amante y dándole sutiles caricias en su vientre comenzó a cantarle una canción de cuna a su bebé para que se tranquilizara.

– está funcionando, no dejes de cantar.

Al cabo de unos buenos minutos tanto su cachorro como su esposo estaban dormidos. El alfa le miró con amor y dándole un último beso se dispuso a seguirlo es su camino al mundo de los sueños.

– descansa mi amor.

– tú igual lobito – le susurro – Te amo mucho mi rayo de sol.

– y yo te amo a ti, mi precioso pedazo de luna, gracias por transformar mis fríos días en un cálido invierno.