🥀CapÃtulo 1🥀
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La sala de reuniones quedó envuelta en un absoluto silencio, hoy se dictaminará, él destinó que tendrÃa el exdictador de Alemania, aquel tirano Omega que causó grandes desastres en el mundo, era bastante obvio que destinó, corrÃa, no hay paÃses a su favor, muchos en contra que esperan verlo muerto y humillado.
ONU: Se les dará un plazo máximo de una hora para que tomen una decisión determinada.
Dictaminó la organización de la paz mientras tomaba documentos en sus manos dispuesto a marcharse y dejar al resto de paÃses tomar sus decisiones. Pero fue interrumpido antes de salir de aquella sala por el sucesor del último Reichs.
Alemania: ¡¿No hay nada que se pueda hacer?, No puedes dejar el futuro de mi padre en manos de quienes lo quieren muerto!
Reprocho en protesta el joven paÃs representante de los territorios alemanes. Encaró a la organización en busca de un apoyo o al menos una ayuda, no importa si le pedÃa una suma elevada de dinero a cambio o trabajo extra por la ayuda, solo querÃa salvar a su padre del castigo máximo.
ONU: lo lamentó Alemania, no puedo hacer nada, esto se tomará a votación.
Alemania: pero-...
ONU: Te seré sincero, si la decisión estuviese en mis manos no dejarÃa que tu padre siguiese con vida, ¿te das cuenta de lo peligroso que puede ser tu padre?, No solo para nosotros, para el mundo entero en general, no podemos arriesgar-, mejor dicho, no puedo arriesgarme a posibles problemas.
Tras las frÃas palabras dictadas por el representante de la paz mundial, el joven paÃs no pudo apelar nada, querÃa salvar a su padre, pero, ¿Cómo podrÃa hacerlo?. Volvió a su asiento aguantando las lágrimas que amenazaban con salir, simplemente se dejó caer y cubrió su rostro con sus brazos sobre la mesa. Solo habÃa pasado una semana desde que se enteró de que su padre seguÃa aún con vida y ahora lo perderÃa para siempre. Pronto su pequeño momento sentimental se vio interrumpido por la presencia de un paÃs que ya conocÃa, limpio las lágrimas de sus mejillas al quitarse los anteojos y miro a su contrario.
¿?: Alemania, escuché tu plática que tuviste con la ONU, mira sé que no deberÃa decÃrtelo, pero, hay una pequeña posibilidad de que salves a tu padre.
Alemania: ¿Lo dices en serio?...
¿?: SÃ, pero debes acompañarme afuera, no quiero verme incriminado por decirlo.
Alemania: si comprendo RumanÃa...
Ambos paÃses salieron de aquella oficina, pasando desapercibido por los demás paÃses que tenÃan sus acuerdos y disputas en base de la reunión, pero unos ojos grises los observaron a la distancia.
Mientras tanto, en otro lugar, el alemán de mayor edad estaba nervioso dando vueltas cuál tigre encerrado de un lado a otro. Bueno, si estaba encerrado en una celda y es más encadenado a uno de los barrotes de la celda y esposados de manos, realmente ya sabÃa cuál era su destino, pero no querÃa aceptarlo, aún tenÃa a su crÃa y no querÃa abandonarla nuevamente, querÃa volver a estar con él y recobrar el tiempo perdido. SabÃa cuál era el precio por sus actos inhumanos y ahora tiene que pagar las consecuencias. A gran pesar ya comenzaba a hacerse la idea del cómo serÃa su última despedida con su pequeño bastardo, ahora no muy pequeño. Una sonrisa diminuta se formó en los belfos del alemán gracias al recordar esta única semana que estuvo con su crÃa desde que volvió a casa.
¿En verdad serÃa los últimos recuerdos que tendrÃa? De ser asÃ, serÃa los mejores que pudo tener, ahora sà ya estaba preparado para lo que vendrÃa en adelante, jamás bajarÃa la cabeza ante sus enemigos, ni en sus últimos momentos lo harÃa, preferÃa morir con su orgullo y dignidad en alto.
Por otro lado, el germano más joven y el rumano se encontraban en un salón bastante alejado del resto de paÃses, la plática entré estos era de contraste serio, pues se jugaba la vida del padre de uno, pero al parecer llegaron al mismo punto sin escapatoria.
Alemania: mi padre no lo aceptarÃa...
RumanÃa: no solo eso, nadie quisiera ayudar a tu padre. Esa era una pequeña posibilidad de que tu padre permanezca con vida, pero dudo mucho de que alguien quiera tener un lazo con tu padre, después de todo es un omega dominante, tiene un pésimo carácter... Y bueno, ya sabes.
Alemania:... todos odian a mi padre y no los culpo por eso, tienen sus motivos, lo tengo claro. Gracias RumanÃa, me diste algo de esperanza por unos veinte minutos...
RumanÃa: lo siento mucho Alemania, realmente hubiese querido ser de más ayuda para ti y tu padre.
El rumano palmeó el hombro del germano en consuelo antes de salir de aquel salón solitario, dejando al alemán solo, vio esperanzas en aquello que el rumano le habÃa dicho, pero habÃa demasiados factores en contra. El dolor en su pecho se incrementaba en tristeza, no querÃa perder a su padre, era la única familia que le quedaba con vida.
El joven alemán salió de aquel salón cabizbajo, habÃa perdido los ánimos y tenÃa muchas ganas de llorar, él no era alguien que llorará porque sÃ, pero en esta ocasión se encontraba demasiado sensible emocionalmente gracias a los acontecimientos dados en estos dÃas que le resultaban demasiado estresantes y difÃcil de sobrellevar con serenidad o al menos tranquilidad para no agobiarse más.
Volvió a la gran sala de juntas dónde ya todos los paÃses, naciones y ex-representaciones lo esperaban, pues era el último que faltaba firmar. No habÃa nada que hacer, el destino de su padre estaba claramente escrito y firmó el papel para su votación en contra y antes de que la reunión diera por finalizada, el joven alemán abandono aquella sala, no querÃa permanecer más ahÃ, ya darÃan el veredicto mañana a primera hora en la próxima reunión, ahora simplemente querÃa estar solo un momento.
Continuará...
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