La Obra

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Sinopsis

Una pequeña vista de lo que una hija siente viviendo una situación de violencia doméstica. Ficción corta.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

La Obra

Otra vez la misma historia, el mismo drama, las mismas lágrimas acompañadas por los mismos perdones sin valor alguno. Pero al fin del recuento, cuando piensas ‘Hoy es, ahora si; llego el dia en que le pondrá punto final a este detrimental teatro.’ Luego llega la desilusión y te arranca el alma del pecho, cuando ella lo toma en sus brazos una vez más, y la tragicomedia continua día tras día. En ella yo no soy más que un personaje secundario, trasbastidor, pero siempre presente durante las más violentas escenas. Hoy me entero que el escenario va nuevamente a cambiar. Los necios piensan que por cambiar de paisaje la historia va a cambiar. Es la misma porqueria puesta sobre un nuevo mantel, todavia va a saber a mierda.

Si tan solo tuviera el coraje de echarme a la calle, pero no; soy cobarde como mi madre, que piensa que no podría subsistir sin mi padre. Cobarde también como mi padre. Porque solo un hombre cobarde le pega a su esposa y le llama basura con la misma boca que jura amarle, y las mismas manos que en la noche le acarician. Pues, ni modo, cobarde soy porque de los dos lados me lo llevo de herencia.

Esta vez nos vamos a vivir junto al mar. No se porque, pero cada vez que nos mudamos yo pienso, si será allí que la historia llegue a su fin. Quizás sea atroz pensar en la muerte de tus padres, pero yo, lo imagino a menudo. En este instante pienso si alguno de nosotros perderemos la vida en el mar, o si quizás le ofrezcamos a las olas nuestro dolor, bajo una luna llena. Si, ya se,“que cruda nina, que falta de alegria, que morbosidad,” ya lo he oído todo anteriormente. Pero porque tratar de tapar el sol de verano con una aguja? De nada sirve; yo prefiero mirar al sol de frente, aunque ya luego vea esos botones de color negro en mi visión por un dia entero.

Mi abuela me decía que las personas sí podrían cambiar, pero para lograrlo tenían que luchar contra su verdad a diario. Si eres vago, de verdad puedes llegar a ser productivo, pero para eso tienes que pelear contra la vagancia a diario. En otras palabras, lo que puedes realmente cambiar son tus acciones, no lo que realmente eres. Imaginate lo que pudiera suceder, si en mi lecho familiar decidieramos luchar cada día contra nuestra cobardía; si tan siquiera uno de nosotros lo hiciera. Mi padre podría dejar de beber y drogarse, no golpearía a mi madre. Quizas, si fuera mi madre la que luchara, finalmente dejaría a mi padre y esa relación tóxica, que la ha estado matando poco a poco. Y qué tal si fuera yo. Podría yo pelear mi cobardía cada dia? Podria sobrevivir sola? Quizas, pero se que no podría dejar a mi madre sola con el. Alguien tiene que llamar a la ambulancia después de todo.

Quizás el viento del mar y el vaivén de las olas sirvan de intermisión en esta obra. Casi, casi y puedo verlo, pero mi mente me llama estúpida, pues sabe que la esperanza, en fin, lo que trae es dolor. Pero, no es dolor lo que vivo? No me obliga mi cobardía a vivir en dolor? Al parecer, la esperanza solo termina en dolor, si dejamos que la cobardía nos gane la batalla.

Que complicada es la vida, las emociones; el amor. Y si la muerte fuera la respuesta; a quien mataría yo? Yo, mataría a la cobardía, antes de que se baje el telón.

FIN