Única Parte.
—Puedes presentarte —Jungkook soltó un sonoro suspiro levantando su mirada del suelo para observar lentamente los rostros de sus nuevos compañeros.
El silencio era denso en aquella sala de clases mientras recibía miradas de completa curiosidad; los chicos sentados frente a él veían a un chico desaliñado, su mirada se veía oscura y apagada mientras sus manos parecían tener un constante temblor casi imperceptible si es que no lo detallabas lo suficiente.
Algunas miradas parecían de burla, creían que el chico nuevo podría estar nervioso por el cambio de instituto, y sin embargo, no podía estar más lejos de la realidad.
—Vamos Guks, preséntate a tus nuevos compañeros —escuchó esa dulce voz dándole un placentero escalofrío en su espina dorsal, otro suspiro salió de sus labios —. Están esperando.
Jungkook regresó su mirada al suelo apretando sus puños con fuerza al escuchar la pequeña risa burlona del chico, moviendo su cabeza de lado a lado cerró sus ojos contando hasta tres. Sus compañeros seguían observándolo aún más curiosos por su silencio mientras el profesor lo observaba con preocupación.
—Jeon Jungkook —murmuró con voz grave y ronca, escalofriante para los que estaban en primera fila; el pelinegro levantó nuevamente la mirada y sus ojos parecían aún más muertos que antes —. Diecisiete años, soy de Busan.
El profesor sonrió débilmente dándole un asentimiento lento, Jungkook lo miró fijamente.
—Bienvenido Jungkook, puedes sentarte —el chico caminó hasta el asiento que el profesor le señaló aún con la vista de todos puesta sobre él —. Muy bien clase, espero que ayuden a su nuevo compañero a sentirse cómodo, comencemos.
Jungkook soltó otro suspiro al sentir unos brazos acariciar con cariño su espalda relajando la tensión de sus músculos, recibió un sutil beso en el cuello que le puso la piel de gallina.
—No te preocupes Guckie, nadie te hará daño mientras yo esté contigo —risueño peinó sus delicados cabellos de la nuca haciendo que el chico se enderezara en su sitio —. Presta atención a clase, no quiero que repruebes.
—Si, Minnie —susurró para sí mismo evitando mirarlo, tomó su maleta sacando su cuaderno de apuntes y aquel libro que le habían entregado en dirección cuándo ingresó aquella mañana.
La clase comenzó y aunque sentía un par de miradas sobre él las ignoró por completo concentrándose en tomar apuntes y ver de reojo al bonito rubio que estaba sentado cerca a la ventana balanceando sus piernas distraído observando con atención las nuevas caras que acompañarían a su precioso pelinegro.
—Hagan un ensayo para mañana, individual por supuesto y que sea de mínimo cinco páginas —los quejidos se escucharon en el salón, Jungkook simplemente escribió aquella tarea en su agenda —. Jungkook si tienes dudas puedes escribirme o preguntarle a algún compañero de clase.
El pelinegro levantó la mirada ante su nombre dándole un corto asentimiento a su profesor volviendo a agachar la mirada a sus apuntes. El profesor torció el gesto realmente preocupado por aquel chico, sin embargo, antes de poder decir algo más el timbre del receso de clases sonó permitiéndole a los chicos salir del aula.
Aquel primer día había sido relativamente tranquilo para Jungkook, sin embargo, el pasar de los días fue haciéndose agotador debido a los rumores que comenzaban a rondar a causa de su personalidad retraída y su posible razón de transferencia de institución.
Los estudiantes solían mirarlo por los pasillos murmurando entre ellos con terror creyendo que Jungkook no escucharía sus palabras.
—Escuché que apuñaló a un chico con un lápiz en el rostro sólo porque éste lo miró más de dos segundos.
—Dios mío, ¿qué hace aquí y no en la cárcel?
—El chico sigue vivo y no lo denunció.
—Yo escuché que golpeó a un grupo de chicos que le hacían bullying con una enciclopedia, ninguno murió pero uno de ellos estuvo en coma.
—¿Qué mierda tiene en la cabeza?
—Está loco.
—No lo mires, puedes correr con la misma suerte del chico que se burló de él y terminó con la pierna rota.
—Joder da miedo de sólo verlo, parece un muerto.
—Hay más rumores sobre su vida, parece que vive solo.
—He escuchado que tiene novio.
Jungkook suspiró deteniendo sus pasos abruptamente ante lo último dicho, sintió una suave caricia en su hombro mientras su mirada se dirigía a las dos chicas que murmuraban viéndolo pasar. Ambas se petrificaron en su sitio al tener la oscura mirada del pelinegro sobre ellas, Jungkook las analizó fijamente detallando el temor que crecía poco a poco en los ojos de ambas chicas.
—Deberíamos asesinarlas Guckie, están hablando de nosotros sin conocernos —la melodiosa voz del chico sonó cerca a su oreja.
Sintió los brazos del bonito rubio rodear sus hombros mientras apoyaba su mentón en uno de ellos sonriéndole con aparente inocencia.
—Minnie —susurró negando con la cabeza.
Las chicas no pudieron escuchar que dijo el muchacho sin embargo, la tensión comenzaba a crecer en el pasillo al notar al pelinegro de pie allí observando a las dos chicas. Los de alrededor parecían interesados en la situación que veían.
—¿N-nos estás ha-hablando? —el tartamudeo de una de ellas hizo que Jungkook parpadeara en comprensión, se había quedado pasmado ante la sugerencia de su precioso rubio.
—No —fue su escueta respuesta retomando sus pasos por el pasillo hacía su salón de clases.
El silencio abrumador le hizo soltar otro suspiro. Jungkook vivía a base de suspiros, era lo que más se escuchaba del chico pelinegro.
—Ay Guckie, debimos haberlas asustado por estar hablando de cosas que no les importa —la voz melosa del rubio seguía sonando cerca de su oreja.
El pequeño chico seguía su paso aún abrazado a su cuerpo mientras Jungkook caminaba con pereza hacía su salón, su vista permanecía en el suelo por dónde caminaba escuchando aún más rumores sobre él, escuchó un suave gruñido salir de los labios del rubio ante unas palabras en particular.
—Parece que su noviecito es la única persona con él, escuché de alguien que era parte de su anterior instituto que en ese también había sido trasladado.
—Es sólo un puto maricon.
—¿Será quién muerde almohadas o hace morder almohadas?
—Qué asco, Hoseok.
—Los maricas deberían pudrirse, él y su asqueroso noviecito.
Jungkook frenó sus pasos nuevamente al sentir el aura del rubio tornarse oscura. Respiró hondo girando su cabeza hacía los tres chicos que platicaban mirándole, dos de ellos apartaron la vista al notar los ojos penetrantes del pelinegro sobre ellos sin embargo, el tercero sonrió altanero y burlón sosteniéndole la mirada.
—¿Qué pasa, Jeon? ¿La mención de tu noviecito te molesta? —Jungkook apretó los puños a sus lados tratando de controlar el temblor de sus manos.
Los dos chicos notaron aquella acción viendo los ojos del pelinegro tornarse más oscuros. Un escalofrío recorrió la espina dorsal de los tres chicos cómo si el aura alrededor del pelinegro se hubiese tornado más pesada.
—Cállate Namjoon, nos meterás en problemas con el loco —susurró uno de ellos halando la manga del susodicho quién siguió mirando fijamente al pelinegro.
—Es sólo eso Taehyung, un loco, no nos hará nada son sólo rumores de un marica —el moreno golpeó la nuca de su amigo apartando la mirada del chico —. ¿No es así, Jeon?
El pelinegro ladeó la cabeza viéndose escalofriante, su extraño silencio perturbaba a la gente a su alrededor; era un chico de tan pocas palabras.
—Hay que darle una lección, Guckie —el rubio soltó finalmente su agarre sobre el pelinegro caminando lentamente hasta los tres chicos, posicionándose cerca a ellos giró sobre sus pies regalándole una sonrisa al pelinegro —. Se están metiendo conmigo, ¿no te parece atrevido de su parte?
Jungkook asintió mirándolo fijamente, ignorando por unos segundos la presencia de los tres chicos quiénes observaron aquel acto extrañados. El pelinegro no los miraba y eso lo sabían.
—Minnie —murmuró con voz gruesa dándoles otro escalofrío a los presentes —. No debería.
—¿Por qué? ¿Temes que nos expulsen de nueva cuenta? —la sonrisa burlona del rubio hizo que el chico frunciera el ceño, su mandíbula se tenso ante la burla —. Oh, mi Guckie se ha enojado.
—No me gusta que te burles —gruñó sobresaltando a los tres chicos.
La gente comenzaba a aglomerarse alrededor de ellos, llamaban la atención sobretodo el pelinegro de apariencia descuidada.
—Namjoon, discúlpate —murmuró el otro chico observando nervioso al pelinegro —. Lo sentimos Jungkook no nos estábamos burlando de ti o de tu novio —aclaró sonriendo preso del pánico.
El pelinegro se veía escalofriante con toda esa tensión en sus facciones, con su rostro contrariado en una mueca de enfado total.
El rubio silbó divertido al escuchar las disculpas del tercer chico sin quitar su mirada de Jungkook quién no la apartaba de él. El moreno frunció el ceño confundido mirando a su lado, el pelinegro miraba con fijeza aquel punto y aunque no quisiera admitirlo sentía una tensión impresionante en su cuerpo debido a la extraña atmósfera que había a su lado.
—Pero mira nada más Jungkookie, haz asustado al chiquillo —le sonrió aún más divertido —. Hay que asustarlos un poquito más.
—JiMin —advirtió, su voz aún más profunda hizo que los de alrededor se sintieran completamente asustados —. No lo hagas.
El rubio le hizo un adorable puchero mientras sus dulces luceros avellanas le miraban con tristeza.
Jungkook apartó la mirada de aquella mueca, siempre caía por ella, por esa dulce mirada que le hacía cometer atrocidades y locuras.
—Mi Guckie no quiere complacerme —lloriqueó —. ¿Ya no me amas amor?
—Te amo, Minnie —aclaró rápidamente asustado, el alumnado se sobresaltó ante su arrebato. Jungkook se dio cuenta que aquello lo había dicho en voz alta, despeinó sus cabellos comenzando a alterarse —. Sabes que te amo —susurró.
—Entonces mátalos Jungkook, ellos están hablando de mí como si fuera un chiste —el rubio se cruzó de brazos molesto —. Parece que no me amas, y yo que te amo tanto y hago todo por ti.
—Lo sé —volvió a susurrar sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas —. Minnie, no por favor.
—Hey, hermano enserio lo siento —Namjoon levantó la mano sintiéndose completamente asustado del extraño comportamiento del pelinegro —. Sólo bromeaba, lo juro, no volveré a mencionar a tu novio.
—¡Cállate! —gruñó molesto Jungkook dirigiendo su mirada hacía él, el moreno se sobresaltó mientras sus dos amigos se escondían tras de él —. ¡No sabes en lo que te haz metido!
Jungkook giró sobre sus pies sintiendo la desesperación cada vez más en su cuerpo, JiMin estaba tras de él mirándolo fijamente a los ojos; el pelinegro sollozó siendo abrazado inmediatamente por el rubio quién acarició sus cabellos con cariño, se dejó hacer siendo observado por todos.
Tenía su cabeza inclinada hacía abajo y su cuerpo lleno de tensión, los alumnos no sabían qué hacer. Temían moverse de sus sitios petrificados por el pánico que los estaba consumiendo en ese momento.
—No llores mi dulce conejito —le susurró con dulzura besando su mejilla, secando sus lágrimas al tomar su rostro y levantarlo para que sus miradas se encontraran —. ¿Qué te he dicho antes?
—Odias verme llorar —susurró parpadeando ante las nuevas lágrimas —. Por favor, Minnie.
—¿Qué mi amor? —JiMin siguió secando las lágrimas de su precioso chico —. Dime lo que quieres, sabes que lo cumpliré.
Jungkook negó comenzando a llenarse de ira, se soltó del agarre del rubio girando otra vez para ver a los tres chicos que se mantenían pegados a la pared del pasillo con el miedo incrustado en sus ojos.
JiMin le abrazó por la espalda besando su cuello haciéndole soltar un suspiro placentero, a los ojos de todos Jungkook parecía estar enloqueciendo allí mismo, actuaba raro mientras hablaba solo y aún así presentían que el chico en realidad no lo estaba.
—¿Me amas Jungkookie? —el mencionado agachó la mirada apretando nuevamente los puños, el temblor en su cuerpo era evidente.
—Te amo Minnie, te amo más que a nada en éste mundo —respondió resignado en voz baja y ronca, la tensión pareció esfumarse de su cuerpo sabiendo lo que sucedería, el rubio sonrió complacido dejando más besos en el cuello del susodicho —. Minnie, llevo unas semanas aquí amor.
—Nos iremos de nuevo —sonrió soltándolo para caminar de nueva cuenta hacia los tres chicos —. Anda Guckie, pídemelo.
Jungkook miró hacía los tres chicos, su mirada se oscureció por completo dedicándoles odio a través de ella por lo que le obligaron a hacer.
—Ustedes son tan estúpidos —escupió con rabia, los chicos temblaron en su sitio —. Miren a lo que me orillaron, ¡mierda!
Gruñó halando los cabellos de su nuca siendo observado con maravilla por su bonito rubio.
—Jungkook, perdónanos por favor —el pelinegro negó con la cabeza escuchando la risa divertida de JiMin —. Juramos no volver a molestarte.
—¡No! —volvió a gruñir soltando su cabello mientras sus manos formaban puños otra vez —. Minnie...
—Dilo, Jungkook —JiMin sonrió.
—Aparece por favor —susurró apretando sus ojos al murmurar aquellas palabras.
Ante aquello, el ambiente se oscureció llenando de tensión los cuerpos de los presentes mientras el miedo y pánico inundaba el aire. Jungkook suspiró consciente de lo que sucedería a continuación mientras los tres chicos seguían aterrados en su sitio.
Les habían advertido los muchachos del anterior instituto de Jungkook el no meterse con el nombrado o se arrepentirían de por vida; pensaron que eran exageraciones pero ahora notaban que no era así.
—Jungkookie —el mencionado levantó la mirada hacía su rubio quién caminó galante hasta él moviendo sus caderas con sensualidad mientras una ladina sonrisa se asomaba en sus labios.
Nadie podía explicar lo que había sucedido ni de dónde aquel precioso chico había salido. Namjoon se petrificó por completo al notar que aquel chico rubio había estado a su lado sin que él se diera cuenta.
—Minnie —murmuró. El rubio se plantó frente a él permitiéndole al pelinegro abrazarse a su cuerpo con fuerza, cuándo no estaba visible para todos el chico debía abstenerse de hacerlo, se vería ridículo abrazando "a la nada misma" —. No hagas maldades, Minnie.
El rubio rió melodiosamente hipnotizando a los espectadores quiénes no cabían del asombro y el miedo en ellos.
—Pero si yo nací de la maldad, mi amor —el rubio tomó el rostro de su precioso pelinegro plantándole un fogoso beso en sus labios escuchando el suave gemido del pelinegro —. Tengo ganas de que me devores Jungkookie, pero antes de eso...
Se giró sobre sus pies siendo aún abrazado por el pelinegro quién escondió su rostro en la nuca del rubio. Éste sonrió divertido y extasiado al saborear el miedo de los presentes, estaban tan asustados en especial, los tres chicos frente a él.
—¿Qué fue lo que le dijiste a mi Guckie sobre mi? —murmuró manteniendo su sonrisa que ahora se veía algo sádica y maniaca.
—T-Tú —tartamudeó uno de ellos —. ¿E-eres qué, qu-quién eres? —JiMin se burló de él.
—El novio de mi Guckie, por supuesto —aclaró pensando que era estúpida la pregunta —. ¿No es obvio?
Volvió a sonreír levantando sus manos para acariciar el cabello del pelinegro quién soltó un suspiro satisfecho por el toque.
—Guckie —le llamó, el mencionado levantó la cabeza para mirarlo —. ¿Qué soy yo?
—Eres mi mundo, Minnie —respondió hechizado por los dulces ojos avellanas de su rubio quién rió encantando acariciando su mejilla —. Eres un ser precioso.
—Me amas demasiado amor —el rubio suspiró enamorado —. Así como yo te amo a ti —sonrió girando a ver el alrededor viendo a aquellas dos chicas que con anterioridad también habían hablado de él —. Ustedes —gruñó.
Las chicas se sobresaltaron ante la gruesa voz del rubio notando entonces sus ojos oscurecerse por completo, no había pupila, ni iris qué diferenciar sólo un profundo pozo negro en su mirar.
—No-nosotras no no no h-hicimos nada —sollozó una de ellas agachando la mirada con miedo —. Por favor.
—¿Por favor qué? —JiMin rodó los ojos —. Los humanos son tan estúpidos —soltó un suspiro —. Excepto tú, mi Guckie —mencionó con voz melosa.
El pelinegro se sonrojó.
—Minnie —murmuró, el chico le miró, sus ojos manteniéndose negros sin embargo a Jungkook no le importaba o le asustaba —. ¿Qué vas a hacer?
El rubio sonrió.
—¿Qué tal si cierras los ojos y me dejas la magia a mi? —Jungkook asintió embobado —. Por eso eres mi persona favorita, mi dulce Guckie obediente.
Besó de nueva cuenta sus labios con cariño antes de retroceder un par de pasos. La piel del rubio pareció ponerse pálida mientras unas venas negras resaltaban en su piel y sus ojos se ampliaban manteniendo aquel color oscuro.
Jungkook cerró los ojos respirando hondo antes de soltar lentamente el aire en sus pulmones. Y aunque no abrió los ojos, pudo escuchar con claridad los gritos, pudo sentir el pánico de los de su alrededor, escuchó las súplicas y los ruegos de perdón, los lamentos de aquellos que se atrevieron a molestarle durante esas semanas que estuvo allí en ese instituto; porque JiMin siempre estaba con él viendo y escuchando todo lo que sucedía alrededor de su Jungkook.
Cuándo todo quedó en un tétrico silencio Jungkook abrió los ojos al escuchar la voz de JiMin indicándole que lo hiciera.
Observó el panorama soltando un suspiro sonriendo lentamente sin ganas. JiMin estaba lleno de sangre pero no era el único, porque aunque Jungkook había permanecido con los ojos cerrados su cuerpo si que se había estado moviendo todo ese tiempo.
El rubio le sonrió con dulzura caminando hasta él soltando el cadáver de Namjoon con brusquedad que cayó en un golpe sordo. Se puso de puntillas dejando que Jungkook le abrazara por la cintura acercándole a su cuerpo, ignorando sus manos llenas de sangre y las manchas de ella sobre su uniforme.
—Te amo cariño —susurró JiMin con sus ojos regresando lentamente a la normalidad —. Te amo cómo no tienes idea.
—Te amo mucho más, Minnie —besó sus rechonchos labios mientras el rubio enrollaba sus brazos alrededor de su cuello —. Tanto que hago todo esto por ti.
El rubio volvió a sonreírle.
—Nadie se mete contigo y sale ileso amor mío —suspiró mirando con aburrimiento el alrededor —. Todos estos idiotas merecían morir de la peor forma.
—Minnie —Jungkook negó con la cabeza —. No sé qué me haces, sólo sé que me encantas.
El rubio rió encantado con el pelinegro quién acarició con la punta de su nariz su mejilla a pesar de que tenía salpicaduras de sangre sobre ella.
Pasos apresurados se escucharon en el pasillo haciendo que ambos giraran al tiempo viendo a más estudiantes acercarse junto a algunos profesores observando con terror y asco el panorama tan sangriento y repugnante que había frente a ellos.
Cuerpos desmembrados, restos de órganos y sangre a montones llenaban el suelo y las paredes de aquel pasillo mientras el pelinegro estaba allí en el centro completamente solo. JiMin ya no estaba visible para ellos aunque seguía abrazado al cuerpo del pelinegro quién había bajado sus brazos de la cintura de su rubio.
Las manchas de sangre en su rostro y ropa más sus manos completamente empapadas de aquel espeso líquido rojo dejaba en claro lo sucedido.
Mientras le miraban con horror Jungkook soltó un suspiro consciente de que nuevamente tendría que cambiarse de instituto, escuchó la risa de su precioso rubio.
—Minnie —susurró.
—Yo lo arreglo Jungkookie.
Siempre lo hacía.
Hola!
¿Cómo están?
Nuevo Os KookMin cortito con una temática diferente, espero sea de su agrado y lo disfruten.
¡Gracias por leerme!
Hee♡