Único
Jungkook
Un beso y mi cuerpo sintió una explosión de sensaciones y emociones, multiplicándose más cuando sus labios atraparon mi labio inferior y succionó hasta que decidió liberarme. Su mano en mi cintura apretó su agarre y me acercó aún más a él.
La otra mano acariciando mi nuca me erizaba la piel, su respiración agitada mezclándose con la mía. Abrí los ojos y vi la mejor vista del mundo, mejor que la de las estrellas en el cielo, en una noche en el bosque.
Mejor que cualquier otra; sus ojos cerrados sintiendo la pasión de nuestros cuerpos compartirse. Amo ver su rostro tan cerca, puedo ver a la perfección cada imperfección que dice tener y odiar, pero yo siempre amaré.
Mis manos aprietan con fuerza su camisa, de no hacerlo sentía que me desplomaría hacia el suelo, mis piernas pierden fuerza y mi entrepierna empieza a doler, eso me hace sonrojar, pero cuando pegó su cuerpo al mío, logré sentir que no soy el único con un problema ahí abajo.
Los roces de nuestros miembros me hacen jadear, cuando abro la boca para gemir su nombre, me muerde y estira el labio, eso me hace enloquecer.
—Vamos a casa... —susurra en mi oído y ni siquiera lo pienso cuando sigo sus pasos obedientemente.
Llegamos al condominio, subimos al elevador y la tensión decidimos despejar uniendo nuestros labios en un beso hambriento, se frota más en mí haciendo despertar mi lívido.
—Espera, hay cámaras... —digo en un intento de que me deje respirar, aunque tampoco quería alejarme.
—Démosle un show.
Su voz ronca resonando en mi oído seguido de su pícara sonrisa me hace caer a sus pies, en ese momento él podría pedirme desnudarme y ponerme en cuatro para él y... Lo haría sin dudar ni un poco.
Por suerte no lo pidió.
—Sé un buen chico y déjame comerte la boca. —su dedo ingresó en mi boca y acarició mi paladar, mi lado religioso salió.
—Dios... —dije, después de que sacara su dedo, el cosquilleo seguía en mi boca y al mismo tiempo me sentía listo para correrme. —Creo que me voy a correr si seguimos. —lo miré con inocencia.
Falsa, por supuesto, yo solo quería que me estampara en esas paredes y me rompiera la ropa, quería que me castigara, que me mordiera... Que me devorase.
—Conmigo no debes usar la palabra "creo", siempre será un hecho. —el tirón en mi cabello me obligó a exponer mi cuello.
Sentí su húmeda lengua paseándose por mi tersa piel, suspiré, eso me hacía sentir tantas cosas, mi pene cada vez dolía más. Su traviesa lengua lamia y sus labios succionaban mi piel, estaba seguro de que mañana tendría chupetones, pero justo ahora eso me ponía más ansioso, mañana me preocupo, hoy disfruto.
El elevador por fin llegó a nuestro piso deseado, con la rapidez que nuestros excitados cuerpos lograban alcanzar, llegamos al departamento y mi mano temblorosa ingresó la tarjeta para abrir la puerta.
Apenas la puerta se abrió, sentí un empujón que me hizo adentrar al departamento y después mi cuerpo impactando contra la puerta mientras a mis espaldas me restregaba su erecto miembro en mis glúteos.
La ropa estorba.
La respiración en mi cuello era tan caliente que me encendía, sus gemidos roncos y la constante fricción me hacía más impaciente.
—Hoy lo quiero rudo. —mi orden salió sin darme cuenta de lo necesitado que sonó.
—Ni siquiera tenías que mencionarlo, así será.
Con un brusco movimiento me hizo quedar frente a frente con él, sus pupilas dilatadas me confirmaron lo deseoso que estabas, al igual que yo.
Sus labios se lanzaron a los míos de nueva cuenta, esta vez su lengua entró en mi boca obligando a la mía a salir y rozarse contra la suya.
Nuestras lenguas se rozaban hasta que atrapó la mía entre sus labios y succionó, sentí una nueva sensación, mi respiración se detuvo y cada que succionaba mi lengua sentía que me la arrancaría, pero eso me prendía aún más.
Mi saliva se deslizaba por mis comisuras, pero poco me importaba, cuando dejó de torturar mi lengua y se separó, pude ver cómo un hilo de saliva aún nos conectaba.
Mi respiración era errónea, lleve mi mano a mi pantalón y me quite el cinturón, pero cuando intente abrir mis pantalones su fuerte golpe me hizo alejar la mano de ahí.
—No seas un mal chico, ¿Recuerdas la palabra de seguridad? —asentí, él sonrió.
Amo su maldita sonrisa, amo su maldita sonrisa, amo su maldita sonrisa. ¿Ya dije que amo su maldita sonrisa? Porque amo su maldita sonrisa.
—L-la rec-recuerd-do... —tartamudez, maldita sea, sale en estos momentos.
—Si sientes que me paso, solo dila y me detendré. —asentí.
Sonrió de nuevo, maldita sea, en ese momento me tuvo a su completa disposición.
¡HAZ CONMIGO LO QUE QUIERAS!
¡SOY TU FUCKING ESCLAVO SEXUAL Y TÚ MI DIOS SOBERANO!
Posiblemente, mañana me arrepienta de pensar eso.
Después de su sonrisa sexy e hipnotizadora, lo vi arrodillarse frente a mí y abrir mi bragueta, lo miré desde arriba, el cómo bajaba lentamente mi cierre y me bajaba los pantalones dejándolos caer hasta mis tobillos, mi ropa interior también fue removida con gran técnica.
Tomó mi pene entre sus manos y sus callosos dedos se sentían como lijas al rededor, pero ese dolor se sentía exquisito. Él es el culpable, él me hizo así.
—Veo que está muy despierto. —bromeó como de costumbre.
—Tiene insomnio. —eso lo hizo sonreír.
Olvidé que estaba modo esclavo.
—Vamos a hacer que nunca olvide esta noche. —creí que lamería, deseaba que lo hiciera.
Qué ingenuo, con él nunca hay nada ordinario. Lo vi levantarse y me miró con una ceja alzada, después con la cabeza apuntó hacia la cama. Mi cuerpo en automático se movió hacia la cama y me recosté.
Sabía lo que planeaba cuando llegó a la cama y me tomó de las manos para atarlas a cada esquina superior de la base de la cama, lo mismo hizo con mis pies. El amarre era apretado, pero era un dolor y ardor soportable y excitable.
—Kookie, Kookie, Kookie, dime, ¿hoy fuiste un niño malo o un niño bueno? —decía mientras caminaba en dirección a la mesita de noche.
—Fui malo, hyung. —sé cuánto le prende que lo llame así.
Esa sonrisa en su rostro me dijo todo, le gustó. Sonreí por inercia, pero al ver lo que sacó de la mesita de noche, mi sonrisa se borró y mis ojos crecieron.
—¿Qu-qué harás? —sí, estaba nervioso.
—Castigarte, mi chico malo. —tomó la pequeña bolsita transparente y la abrió.
Sacó un tipo de anillo muy grande con un gancho en la parte superior, que en lugar de terminar con una puntiaguda punta, tenía una pequeña esfera de metal. Sabía que eso era para torturar mi pene, lo he visto en varios porno.
—¿No irás a meter eso en mi-
—OH, Claro que sí. —se acercó lentamente con eso entre sus dedos, intente evitarlo, pero mis manos y pies estaban atados, mi pene estaba expuesto, ya que cuando me dirigí a la cama dejé mis prendas en el suelo.
Lo único que tenía era mi camisa blanca con los dos primeros botones desabotonados.
—No podrás venirte hasta que yo lo quiera. —esa risa maliciosa igual era para admirar. —Te lo pondré.
Sentí una intromisión en mi glande, ardía, quemaba y estaba frío al mismo tiempo, sentí que me desgarraba. Dolía, pero era un delirio satisfactorio.
Lo siguiente fue el apretón alrededor de la punta de mi pene, las ganas de correrme hacían que todo sea más doloroso y lo peor, era que ese dolor solo me excitaba más.
Por estar pendiente del dolor en mi pene, no me di cuenta cuándo fue que se quitó la camiseta y se subió sobre de mí. Abría amado verlo desnudarse.
La vista era la de un sumiso viendo a su amo. Tomó cada lado de mi camisa y jaló en ambas direcciones haciendo que los botones se reventasen y mi pecho, junto a mi abdomen quedasen expuestos.
Vi sus ojos brillar, es obvio, mi cuerpo es perfecto.
Cuando su lengua se paseó por mi pezón izquierdo, mis ojos se voltearon, mis manos apretaron las sábanas debajo de mí y mi pene dolió aún más, no pude evitar querer flexionar las rodillas, pero las ataduras me lo impidieron.
Curve mi espalda para poder alzar más mi pecho y que lamiera, mordiera e hiciera con mis pezones lo que quisiera.
Su mano fue bajando hasta llegar a mi pene y rodearlo. Cuando comenzó a masturbarme, fue inevitable que yo empiece a forcejear, por un momento quería que dejaras de hacerlo, dolía. Aunque cuando su dedo pulgar presionó la punta de mi pene haciendo que ese artefacto se introduzca más profundo, me desconocí.
—¡MIERDA! —amaba, amaba esa sensación. —¡MÁS, MÁS, MÁS! —ya ni siquiera pensaba bien.
—Grita mi nombre. —susurró en mi oído tan malditamente sexy y mordió el lóbulo de mi oreja. —Dime quién es tu amo. —su mano no dejaba de masturbarme, al contrario, cada vez lo hacía más fuerte.
—¡NAMJOON! —grité.
Taehyung
—Grita mi nombre. —le susurré en el oído y después lo mordí, sé que ama que lo muerda y marque. —Dime quién es tu amo. —mi corazón latía con fuerza, amaba verlo tan sumiso debajo de mí.
—¡NAMJOON!
Pero a Jeon Jungkook le encantaba verme furioso.
No pude evitar sentirme disgustado por escuchar el nombre de otro hombre en labios de mi novio justo en este momento, sé que lo hizo para enfadarme, sé que quiere verme molesto y que lo folle como una bestia.
Tendrá lo que tanto quiere.
—Necesito recordarte mi nombre, te has equivocado. —me levanté para buscar el dildo que había dejado, no pensaba usarlo tan pronto.
Sonreí al verlo hecho un desastre; sus cabellos húmedos y pegados en su frente, su respiración errática, sus labios rojos y brillosos... Amo verlo así por mi causa.
—Sé que prefieres el mío, pero eso sería un premio para ti. —me miró un leve momento, le enseñé el dildo y negó.
—No me gusta, quiero el tuyo. —negué.
—Eso será tu premio una vez que hayas pagado por tu error.
Metí mis dedos en su boca acariciando su paladar, sé que eso le encanta. Hice que los empape de saliva para después sacarlos y dirigirlos a su entrada trasera. Metí un dedo y sentí que estaba lo suficientemente suelto para un dedo más.
Cuando ingrese el segundo dedo, vi su pene hincharse más y sus cejas fruncirse, seguro le dolía no poder correrse, pero cuando se corra, será un gran placer para él. Su abdomen comprimido por la sensación de correrse, no me sorprendería que se corra en seco.
Mis dedos simulaban tijeras dentro de él, mi pene podía sentir su placer con cada gemido. Mi campo de visión era borroso a excepción de su hermoso rostro. Mantenía la boca abierta porque seguramente había olvidado cómo respirar por la nariz.
Cuando sentí que había aflojado más, metí un tercer dedo buscando acariciar su próstata, se mordió el labio con fuerza, dejando marcas rojizas, sus caderas comenzaron a moverse y con los ojos cerrados disfrutaba de mi toque.
Hasta que ingresé el dildo, con textura granosa a su alrededor, dentro de él. Abrió los ojos y estos comenzaron a liberar lágrimas, me preocupé, pero no dijo la palabra de seguridad, así que no me detuve.
—No quiero, no quiero un juguete. —ignore sus palabras y decidí encender el pequeño interruptor.
Se retorcía tanto, mi bóxer apretaba mi erector pene, así que mientras él disfrutaba, decidí quitarme las prensas bajas. Acaricie mi miembro viendo como un poco de líquido transparente escurría de la punta.
Joder, Jeon me ponía y mucho.
Sus gemidos solo aumentaban mi erección. Me molesté cuando su atención se había perdido de mí y solo le prestaba atención a ese maldito juguete, así que se lo saque escuchando un quejido de su parte.
—¿Sigue el tuyo, verdad? —eso sonó a súplica, Joder, te amo. —Por favor... Quiero el tuyo. —Jeon, Jeon, sabes perfectamente que soy débil a ti.
Pero ahora no estoy para obedecerte, haré lo que yo deseé con tu cuerpo, me has dado tu permiso, lo sé.
—¿Hielo o velas? —su rostro confundido me hizo gracia. —Elije.
—¿Velas? —pobre chico inocente.
—Bien. —debajo de la cama saqué una caja y la abrí, con la simple vista busqué las velas rojas y al encontrarlas las saqué. —Juguemos un poco con cera.
Prendí la vela y cuando la será derretida se acumuló, la esparcí en su pecho, sus roncos quejidos y gemidos eran prueba de que disfrutaba de la quemadura. Su blanca piel ahora estaba cubierta de fuerte tono rojo.
—Dime, ¿quién es tu amo? —sonrió.
Seguramente quería seguir siendo castigado.
—¡Kim Namjoon!
Tire el resto de la cera sobre sus muslos y gritó para después gemir. Necesito que gima mi nombre, tantas veces que sea imposible para él decir algo más.
Me coloqué entre sus piernas y las mordí para después lamerlas, su mirada conectó con la mía, estaban llenas de lujuria. Lentamente fui lamiendo sus piernas, las mordía y lamia, evitando herir demasiado.
Jungkook arqueaba su espalda deseando que lamiera su pene, sabía lo que quería, pero decidí molestarlo un poco más. Sus ojos lagrimeando de placer me satisfacían de sobremanera.
Sus manos seguramente deseaban guiar mi cabeza hacia su miembro, podía escuchar los sonidos que causaba cada que intentaba moverlas pero no podía.
Decidí ponerle fin a su sufrir y guie mi boca a la base de su pene, suspiró al sentir mi lengua acariciar su pene. Estaba tan duro, lástima que no podía correrse.
Debido al tapón de pene y uretra que traía puesto, no pude meter su pene en mi boca, pero sí dejé pasear mi lengua sobre aquel artefacto, sus pies se tensaban cada que tocaba ahí.
—Quiero... Quiero correrme. —suplicó.
—Lo harás. —le respondí para después quitarme de dónde estaba y bajarme de la cama.
Todo bajo su atenta mirada. Me fui a la parte inferior de la cama y quite los seguros de cada lado, para después girar el arco donde estaba encadenado, haciendo girar también la delantera de la cama. Dejando a mi chico boca abajo.
Su trasero hacia arriba se veía apetecible. Sus rodillas deben estar sufriendo, ya que intenta no dejar su peso sobre de su pobre pene atado.
—Hagamos que te corras. —bañé mi pene con lubricante y me masturbé un poco, suspiré cuando imaginé estar dentro de él.
Me subí de nuevo a la cama y me coloqué entre sus piernas. Tomé su cintura para levantar más su trasero y restregué mi miembro en su entrada, sus caderas se movieron deseosas. Al igual que las mías.
—ya... Ya mételo. —impacte mi palma en su nalga y él gimió.
—No me ordenes. —mi mano impacto de nuevo en su nalga. Mi tacto dejó un tono rojizo, amo marcar su piel.
—Lo siento... Por favor, por favor métemelo. —movió sin vergüenza alguna sus caderas haciéndome babear.
Suspiré para después tomar mi miembro y guiar la punta a su ano, cuando la punta ingresó lo escuche sollozar. Recordé que aún tenía el bloqueador en el pene. Eso me hizo sonreír.
Sin aviso premio lo penetré profundamente sacándole más de un gemido, lo haría gemir mi nombre, lo haría mío, de nuevo.
Embestí repetidas veces, él solo lloriqueaba y rogaba para que le quitara el bloqueador y así poder correrse, pero no lo haré, no ahora.
Mi fuerte agarre en su cintura estaba dejándole un moretón, los constantes golpes a sus nalgas lo hacían jadear. Amo poder pintarlo y decorar su piel.
Cada vez fui más brusco con mis embestidas, él ama que lo saque casi por completo y lo meta de una sola vez, por eso repetí esa acción varias veces, cuidando dar en su punto débil.
Sus manos aprensaban la sabana buscando consuelo, su baba y sudor estaban impregnados en la almohada que sostenía su cabeza. Ya que no podía mantener sus labios cerrados.
Me incliné y tomé sus muñecas colocando mi dedo índice en los brazaletes que lo sostenían, liberándolo.
Sí, solo mi huella puede liberarlo.
Él suspiró y yo lo levanté para sentarlo sobre mí, giró su rostro para besarme y por supuesto que le correspondí el torpe beso que me dio, estaba bastante exhausto.
El beso se volvió solo rose de labios cuando lo senté fuertemente, haciendo que mi pene quede muy profundo en su interior. Su mano fue a mi nuca como buscando soporte.
Su boca abierta frente a la mía, no dude en meter mi lengua para devorar su lengua, la jale con mis labios haciendo que la saque y así pueda morderla. Vi cómo apretó los ojos, cuando sintió mis dientes, moví mi cadera para que mi pene lo estimule y así apaciguar su dolor.
—Tae- —le callé la boca, no era aún el momento. —li...be...ra...me
Se refería a su pene, pero aún no.
—No. —se quejó.
—Por favor, siento... Ya no puedo. —su voz sonaba angustiado, seguro dolía bastante no poder correrse.
—Continuemos un poco más. —dejé el movimiento de caderas de lado para seguir penetrándolo.
—Tae no, no, por favor... Por favor, basta, no, no, no, no. —repetía entre gemidos.
A pesar de que decía no, no mencionaba la palabra de seguridad, así que no me detuve.
—Sé que quieres más. —lo abracé fuerte hacia mí y me introduje lo más profundo que pude.
—QUÍTALO, QUÍTALO, QUÍTALOOO. —yo también estaba por correrme, así que, si ver, le quite el bloqueador de uretra del pene.
Sentí mi orgasmo llegar y me corrí dentro suyo.
Jungkook se corrió demasiado y terminó soltando más que semen.
Omnisciente
—Kookie, por favor sal del baño. —Taehyung rogó del otro lado de la puerta. —Amor, vamos, solo es orina, no es la gran cosa. —no obtuvo respuesta. —¡Kookie!
—¡TE DIJE QUE LO QUITARAS ANTES! —gritó enojado. —¡ME ORINÉ POR TÚ CULPA!
—No te orinaste, esas cosas pasan cuando te sientes demasiado bien y eres estimulado demasiado. —el mayor intentaba hacer que su novio salga del baño. —Es un halago que eso pase, significa que soy increíble. —intentó bromear.
—Cállate a menos que quieras que te corte el pene. —Taehyung sonrió.
—No te desharías de tu comida favorita. —Jungkook bufó.
—Namjoon no diría eso.
—Namjoon es un rapero que ni siquiera sabe de tu existencia, obviamente no diría eso.
—Ya basta, saldré, pero no quiero que hables más del tema.
—Vale, prometo no hablar más de eso. Solo sal del baño.
Jungkook abrió la puerta y salió del baño encontrando a su novio frente a él. Taehyung lo abrazo con mucho afecto sonriendo al recordar su cara al ver que se había orinado.
Rápidamente, le quitó las ataduras de los pies y Jungkook corrió al baño para encerrarse. El menor correspondió el abrazo haciendo que el moreno regrese y deje de repetir la escena.
—¿Limpiaste la cama? —Taehyung asintió. —Bueno, hoy dormiremos en el otro cuarto. —el mayor lo cargo y Jungkook le rodeo la cadera con sus piernas.
—Vamos a dormir, seguro estás cansado. —el menor asintió, hundiendo su rostro en la curvatura del cuello del mayor. —Mi bebé tiene sueño. —eso molestó a Jungkook.
—No me digas bebé. —le hacía recordar que se orinó.
—Amor, ya pasó, no te preocupes más por eso. —decía mientras repartía caricias en su espalda. —Vamos a dormir. —se encaminó al cuarto que Jungkook mencionó antes y entró ahí con un pequeño pelinegro entre sus brazos.
Y así terminó una noche en la que la pasión se desbordó y el amor se fortaleció.
Holiwilis
Este es mi primer intento de lemon, no soy buena en este campo, pero quería intentarlo. Espero les haya gustado :3
La subo por aquí porque me la eliminaron de wattpad :c
También la pueden encontrar en Inkspired, ahí tengo una imagen referencial al artefacto que usa Tae en Jungkook, por si no les quedó claro, lo subiría aquí también, pero no sé cómo pegar imágenes en Inkitt
Recuerden que estoy en Inkspired como MaliBN y en wattpad como Nyla_Athanasia c
Eso es todo, gracias por leer <3
*Mali fuera*