Capítulo 1
¿Las cosas no cambian no? Mi madre sigue siendo alcohólica y mi padre parece no importarle ni mí existencia ni la de mí mamá. Sigo sin entender el porque es alcohólica pero me es difícil preguntarle, no está en su sano juicio, que digamos.
Mi situación con el dinero no es mala, debido a que mí mamá fue famosa en su momento pero no cambia el hecho de que toda mí vida es una mierda, literalmente.
—¡Prepárate! —Grito mí mamá desde el piso de abajo. Su voz es temblorosa y no suena como si estuviera sobria—¡Vamos a salir en un rato!
Suspiré un segundo y trate de adivinar a dónde íbamos—¡Si mamá! ¡En un rato me visto..!
Puedo apostar todo el dinero de este maldito mundo a que está borracha. Pero no puedo reclamarle nada, de hecho, si le digo que no puede manejar así se pondrá de mal humor y me gritará las cosas más horribles que puedas escuchar en este planeta.
Podrán decir y/o pensar que soy estúpida, miedosa, tonta, entre otras cosas solo porque tengo miedo de mí mamá cuando se supone que debemos amarnos y entendernos, pero mi madre no es como cualquier madre. Mi mamá cómo dije, es alcohólica eso la puede volver más agresiva. Mi mamá sobria no es agresiva, lo contrario, es calmada y tímida, pero bueno.
«Me iré a vestir, hace 30min debí vestirme, ya que» pensé al abrir mi armario lleno de prendas que no uso casi nunca porque casi no salgo tampoco, que tontería tener tanta ropa para nada.
Al no saber a dónde vamos opté por usar unos jeans azules acampanados con un top negro con cuello, mangas cortas y mis zapatillas blancas.
—¡Jane! ¿¡Estás lista!?—Gritó—¡Baja que nos vamos!
«Pues... Ya es hora. No tengo ganas ni de levantarme...» Me levanté de mi cama para apagar mi celular y bajar las escaleras.
Entro al garage para caminar hacia el auto y ver a mi mamá sonriendome a medida que me acerco al vehículo, le devuelvo la mirada incómoda, que peligro es esta señora así toda borracha y manejando ¿No? Con mi mamá así o tenemos un accidente o nos quitan el auto, una de dos.
Mi mamá enciende el auto para abrir la puerta del garaje y por fin salir para ir a un lugar no conocido.
Abro la ventana para sentir el aire en mi cara, amo salir en el auto y sentir la naturaleza del planeta en mi cara, todo se siente tan tranquilo...
—¡¡Maneja bien estúpida!!
—¡¡Estoy manejando bien!!
Ahí se va mi tranquilidad, bien a la mierda.
Intentaré dormir un rato para despejarme, y librarme de los gritos de la gente para mí mamá.
«¿Eh..?» Pensé «Cuánto tiempo habré dormido... Ya estamos en el autopista» Me exalte al escuchar una corneta de un vehículo a nuestro lado, me levanté rápidamente para ver a mi mamá dormida ¿¡QUE CARAJOS!?
Tomé rápidamente el volante para tratar de estabilizar el auto mientras le gritaba a mi mamá que despertará «Maldita sea, no va a despertar nunca?» en otro caso podría parar el auto pero estoy en medio del autopista, imposible poder frenar.
Intento manejar como puedo, doy un vistazo a mi mamá y veo que está despertando «¡Si!»
—¡Mamá, toma el volante! ¡Rápido!
—¿Eh? Oh sí, ya voy...—Dijo mientras se estrujaba los ojos para poder despertar bien. ¿Por qué se toma con calma está situación?
Tomó el volante y por fin pude sentarme en el asiento de atrás como estaba anteriormente. Algo me dice que sigue algo dormida.
Tengo algo de miedo ¿Moriré hoy?
Por suerte ya no estamos en el autopista. Mi mamá gira el volante para cruzar la calle, al ver por la ventana a mi izquierda veo carros yendo en la dirección contraria a la que vamos nosotras.
Al ver en frente de mi un camión de carga venía hacia nosotras a alta velocidad.
Sentí el golpe con el asiento de mi mamá y perdí el conocimiento por completo...
—Ugh... Mierda...—Maldecí—¿Mamá..?
Me moví como pude a causa de que sentía como mis costillas dolían y mí cabeza por igual. Al ver su asiento mí estómago se revolvió y casi vomito. Mí mamá estaba ahí, con el cráneo abierto más de la mitad, veía perfectamente su cerebro. La escena en la que me encuentro es y fue traumática. No resistí más y me desmayé.
Me despierto sintiéndome en una habitación desconocida. Abro mis ojos, escandilandome por la luz del cuarto, miro mis alrededores y parece ser un hospital.
—Pff —Resoplé—Y yo que pensé que había muerto.—Dije en voz baja para mí misma.
Mire a mis alrededores para preguntarle a alguien en que condiciones físicas había quedado, no puedo ni mover mis piernas del dolor. Bajo la mirada y veo que si, tengo un yeso «Que esperable»
Todo estaba callado hasta que escuche un estornudo masculino, gire mi cabeza hacia mi izquierda donde se encontraba una cortina
—Y que suerte, no estoy sola —Dije sarcástica.
Escuché una risa dulce —Así que despertaste...—Dijo calmado—Me alegro que estes despierta.
—Si si, gracias...
—¿Estás bien? Suenas decaída.—Y si, tenía razón, mi voz sonaba triste, y es obvio el porqué.
—Yo... Tuve un accidente automovilístico porque mi mamá manejaba borracha y en el accidente ella... Ella... Murió...—Mis ojos se volvieron cristalinos y las lágrimas empezaron a salir.—Perdón no era mi intención llorar... Espero no te incomode.
El chico solo suspiro, intente aguantar el llanto.
—No me incómoda, puedes llorar...
Estuve llorando por un rato hasta que mis ojos dolieron, el solo escuchaba y suspiraba cuando decía cosas como ”Es culpa mía” o “Debí haber muerto yo”.
Cuando supe que pude volver a entablar una conversación intenté hablar algo apenada.
—Me llamo Jane...
—¿Perdón que? No te escuché —Dijo para dar una ligera risa, que hermosa risa...
—Mi nombre... Que mi nombre es Jane —Repetí
—¡Oh! Mucho gusto, me llamo Dylan es un placer, señorita.
—Igualmente caballero. —Reímos, no tiene nada de gracioso pero nos dio gracia, que más da... Creo que estoy haciendo un amigo, que raro es esto...
Siempre tuve problemas para tener amigos de chiquita, mis compañeros siempre encontraban algún defecto innexistente en mi para no juntarse conmigo. Les decía para jugar y decían cosas como “Perdón, no jugamos con... ¡Mounstros!” y se reían de mí. Sigo pensando ¿Soy de verdad tan mala? ¿Tan aburrida? ¿Tan asquerosa? ¿Tan indeseable? ¿Por qué eran tan malos conmigo? De hecho ¿Por qué TODOS son así? Quiero que sean buenos conmigo, nunca les hice nada... Por favor...
—¡Oye!—Un grito me saco de mis pensamientos intrusivos
—¿Uh...? Ah sí ¿Que sucede?
—Es que no respondías y pensé que te habías quedado dormida.
—¿Dormida? ¿Que hora es?—Cuando tuve el accidente era medio día ¿Cuánto tiempo estuve desmayada?
—Las 8pm, mira el reloj ahí en la pared.
Mire las paredes y en la que estaba en frente a mi camilla había un reloj de pared colgado, blanco con bordes negros y números romanos. Y si, como el dijo, eran las 8 de la noche. Debería dormir.
—Cierto, entonces debería dormir. Buenas noches Dylan, descansa.
—Igualmente Jay. Me caes bien, veo interesante ser amigo de alguien cuya cara no veo. —Sonreí, este chico sabe cómo hacerme sonreír, que lindo.