Prólogo.
–¿Es ella? –preguntó la señora que estaba al frente de mi.
–No, no es ella –respondió el chico a mi lado.
–Claro que si es ella la de la foto– afirmó ella.
–¿Y que vas a hacer? –Suspiró el chico– Ya estoy grande y sé lo que hago.
–Ella no es una buena chica, no es la indicada para ti –dijo la señora antes de darse la vuelta y bajar las escaleras.
No sabía quién era la señora, ni por qué actuaba así, el chico a mi lado junto a dos personas más (un chico y una chica) comenzaron a descender por las escaleras y fue en ese momento en el que me di cuenta de quién se trataba.
Apresure el paso hasta la coordinación de 2° año ya que nos encontrábamos en el colegio, entré a la oficina dónde ya se encontraba la señora y me dirigí hacia la coordinadora.
–Buenas tardes –exclamé.
–Buenas tardes –respondió ella– espere un momento.
Esperé un un momento y ella me hizo una seña para que me acercara para hablar.
–Profesora necesito un favor –dije echando una ojeada a la bruja esa (La señora)– tengo un problema, es que... ¿Recuerda el chico que usted cree que es mi primo? Bueno, el no es mi primo, el es mi novio. El le dijo a su tía que tenía novia, y ella vino para acá porque ella dice que yo soy muy pequeña para estar con el.
–¿Quien es ella?¿En que te puedo ayudar?
–Es la señora que está al lado de la secretaria. Si ella le pide algún dato o información sobre mi papá, no sé lo dé.
-–¿Pero porqué? –preguntó
–Dejame contarle la historia...