CAPÍTULO 1
Extrañamente, le dolía el estómago.
Kyungsoo cayó sobre el escritorio, con las manos envueltas alrededor de su vientre, y de inmediato comenzó a quejarse en silencio. Pareció que algo muy malo estaba pasando en su interior porque incluso hoy, ni siquiera fue capaz de desayunar correctamente.
La mirada de la maestra se posó sobre él, quien estaba acostado boca abajo, y luego regresó al libro de texto. Era un estudiante tan tranquilo que no le pareció extraño que descansara en época de exámenes y sin embargo, su compañero de pupitre, que estaba mirando, se acercó un poco para comenzar a hablarle:
“Oye, ¿Estás bien?”
“Sí… Estoy bien.”
“Estás sudando.”
“...”
Kyungsoo no tenía la energía suficiente como para hablar sobre eso, así que se agachó sin responder.
Mientras frotaba sus piernas para intentar dejar de sentir ese extraño hormigueo, descubrió que el espacio entre ellas estaba algo resbaladizo. Era un sentimiento de incongruencia impresionante que le hizo estar alerta. De hecho, no se había sentido bien desde antes de despertar. Estaba somnoliento, como si tuviera un resfriado. Después de escuchar la alarma se despertó justo como lo hacía todos los días, pero, extrañamente, esta vez volvió a dormir a los pocos segundos. Había llegado tarde a la escuela, así que era evidente que cuando llegara a casa le darían una paliza o lo castigarían de alguna manera más cruel. Cuando recordó el terrible castigo corporal que le ofrecía su hermano, el deseo de volver a casa disminuyó incluso aunque su estómago se estaba apretando. Era un hermano mayor amigable, pero no dudaba en regañarlo ferozmente para que no se “saliera del camino.” Después de todo, habían crecido sin padres y él pensó que estaría bien tomar el lugar de ellos.
Kyungsoo, que había estado acostado boca abajo todo este tiempo, fue al baño tan pronto como sonó el timbre. Tal vez era solo un dolor de estómago ocasionado por la falta de comida, pero era preocupante que hubiera sentido algo extraño entre sus piernas todo este tiempo. Su trasero estaba resbaladizo y su boxer pareció increíblemente húmedo. Kyungsoo, que nunca se había parado frente a un urinario de hombres, incluso cuando orinaba solo, se encerró en un cubículo esta vez y puso candado. Bajó la tapa, aflojó su cinturón y se quitó los pantalones y los boxers.
“¿Ah?”
Kyungsoo bajó la cabeza y tiró de sus calzones hacia adelante. No podía ver bien debido a su pene, así que agarró esta parte con una mano y tiró de la ropa con la otra. Había sangre en el lugar donde entraba en contacto el área púbica. Sintió que su corazón se hundía e inmediatamente después, Kyungsoo no pudo ni siquiera respirar. Miró la sangre que salía de su cuerpo y se preguntó si la razón por la que tenía dolor de estómago desde antes era porque tenía una enfermedad mortal. No sabía que era, pero todos los pacientes terminales que veía en los dramas vomitaban sangre antes de morir. Sangraba desde abajo, por lo que algo en su vientre podría tener cáncer. Por un momento, el rostro de su hermano apareció ante sus ojos, y luego el de su madre y su padre que ya estaban muertos. Estaba aterrorizado y asustado, así que comenzó a llorar.
“Buaaaaa....”
Había lágrimas, cayendo gota a gota. Kyungsoo se secó rápidamente la cara con ambas manos y silenció su boca. Podía escuchar a los niños hablando afuera mientras se lavaban las manos así que intentó ser discreto. Aunque estaba seguro de que tenía una enfermedad mortal, se preocupaba más de que alguien pudiera burlarse de él.
Kyungsoo, que había estado sollozando por un tiempo considerable, salió del baño con varias capas de papel sanitario entre sus piernas húmedas. Se dirigió a la maestra de salón con una cara fuerte, obtuvo permiso para irse temprano e inmediatamente después tomó su mochila y salió de allí. Hoy era esa fecha en que su hermano se quedaba en casa todo el día así que, tan pronto como llegara a casa, debería agarrarlo de la mano y pedir que lo llevara al hospital.
“Buaaaaa, um...”
Mientras Kyungsoo se dirigía a casa, que solo estaba a diez minutos a pie, rompió a llorar de miedo y de tristeza.
Jongin preparó café y fue a la sala de estar.
Sus ojos estaban pesados así que estaba sentado, quieto y casi a punto del desmayo debido a la cantidad aterradora de trabajo con la que había tenido que lidiar desde la noche. Normalmente despertaba a su hermano menor, que dormía desde las 8, y lo enviaba a tomar su desayuno en lo que se hacía cargo de algo más. Hoy todo se sintió terriblemente desorganizado como para considerarse un buen día. Kyungsoo era un buen hermano pequeño, lo escuchaba bien, era inteligente y lindo, pero, para ser honesto, Jongin no podía permitirse prestarle tanta atención. Deseaba que creciera solo y de un modo brillante. Pero tampoco era como si fuera lo suficientemente inteligente como para hacer eso por su cuenta.
Jongin sonrió de repente, todavía sosteniendo su café entre las manos. Recordó que sus mejillas regordetas estaban hinchadas y que sus labios se crisparon por temor a que se enojara con él por haberse quedado dormido. Jongin a veces era pesado con las responsabilidades que le imponía, pero pensaba que era necesario para hacerlo crecer. Por supuesto, en lugar de enseñarle a su inocente hermano como vivir y ganarse la vida, quería abrazarlo para siempre y protegerlo entre sus brazos. Incluso si últimamente parecía estar bastante ansioso por enseñarle a ser independiente, era por presión. No por gusto.
Y honestamente ya estaba cansado de todo eso.
“Tin, tin.”
Estaba a punto de subir a la biblioteca con su café cuando comenzó a sonar su teléfono celular. Cuando revisó, descubrió que había recibido un mensaje de texto diciendo que su hermano se había ido temprano de la escuela por motivos de salud. El instituto privado al que asistía su hermano había introducido un sistema de asistencia electrónica, por lo que todo, desde la llegada de su hermano a la escuela, las tardanzas, las salidas anticipadas y las ausencias, se informaban de inmediato en el teléfono de Jongin.
“¿Qué pasa para que venga tan temprano?”
Jongin, que estaba a punto de llamar a su hermano, cambió de opinión y se dirigió al sofá de la sala. Su hermano menor llegaría pronto a casa de todas maneras así que sería mejor preguntarle en persona.
Jongin bebió su café lentamente mientras esperaba. Su mente perturbada había comenzado a despertarse gradualmente con la noticia de su hermano y lo fuerte que estaba la bebida. Y en el momento en que el humo del café se volvió plano, el sonido de unos pequeños pasos comenzó a escucharse en la quietud de la casa. Poco después, la cerradura de la puerta principal se abrió:
“Bip, bip, bip, bip.”
Su hermano menor estaba presionando las teclas con sus manos pequeñas y lentas. Jongin dejó el vaso y miró hacia la entrada: Kyungsoo, que estaba en pantuflas ahora, encontró a su hermano esperándole en la sala. Sus ojos y su nariz estaban rojos debido al llanto y su pequeño rostro pálido pareció estar lleno de todos los dolores del mundo.
“¿¡Por qué estás llorando!?”
Jongin, que planeaba interrogar a su hermano menor, se levantó de inmediato y se acercó hasta llegar con él. El vaso se volcó por su movimiento tan brusco pero, Kyungsoo, que pareció no darse cuenta de esto, solo lo miró y dijo:
“Yo...”
Para terminar, abalanzándose sobre él y enterrando la cara entre sus brazos. Hubo un grito, así que Jongin, que cubrió las mejillas húmedas de su hermano menor, le levantó la cabeza para poder inspeccionarlo de una mejor manera. Las lágrimas estaban goteando así que en lugar de sentirse triste, Jongin estaba más enojado por la persona que lo había hecho llorar.
“¿Quién fue? ¿Te dijeron algo malo? ¿Te golpearon?”
“No, no...”
“¿Qué fue? Dime ¿Por qué estás llorando?”
“Yo, yo....”
Mientras envolvía sus manos alrededor de su cintura y acariciaba la parte de atrás de su cabeza para intentar tranquilizarle, su hermano menor pareció llorar todavía con más fuerza. Frotando sus suaves y regordetas mejillas contra el duro pecho de su Jongin, lloró y lloró hasta que el hermano le dio palmaditas en la espalda y le besó sobre la cabeza. Kyungsoo, que todavía estaba descontrolado, solo tembló. Algo había comenzado a filtrarse entre sus piernas para ese momento. El papel higiénico que llevaba estaba empapado y apareció una vívida mancha de sangre en su ropa. El miedo se salió de control por un instante así que gritó:
“Hermano, ¡Voy a.!. Morir! Yo voy a morir.”
“¿De qué estás hablando? ¿Cómo que morir? Habla despacio para que pueda entenderte”.
Jongin le dio unas suaves palmaditas en la espalda para intentar que lo dijera de nuevo. Kyungsoo, quien tomó una respiración que pareció ser más un hipo, tartamudeó mientras intentaba contarle lo que sucedió en la mañana:
“Cuando, cuando llegué a la escuela, me dolía muchísimo el estómago. Ah, todavía me sentía enfermo así que, fui al baño ¡Era una locura! ¡Hasta estaba sudando! Yo, cuando entré, descubrí que el espacio entre mis piernas estaba resbaladizo.”
Kyungsoo contuvo su respiración e intentó guardar su miedo. Jongin le dio unos toquecitos en el hombro, como si dijera que lo estaba haciendo bien. Era una mano grande, dura y adulta. La vaga confianza en que haría algo con respecto a esta situación lo inundó por completo así que Kyungsoo abrió la boca mientras se aferraba a su hermano mayor:
“Entonces, fui al baño y, mis... Mis pantalones, ¡Ah! Yo no sé como, pero, um, había sangre, sangre en mis boxers. Hermano, ¿Voy a morir? ¿¡Voy a morirme!?”
“¿Cómo que sangre?”
“Sí. Había mucha sangre. Estoy sangrando... Me duele el estómago y estoy sangrando. ¡En serio!”
Kyungsoo, que pareció decir la verdad, comenzó a llorar de nuevo. Jongin, que estaba todavía parado frente a la puerta, condujo al niño, que estaba llorando, a un lugar más seguro y cerró la puerta que los separaba de las otras habitaciones. A Kyungsoo, que pareció tan ocupado llorando, no le importó cuando Jongin le quitó el cinturón, pero abrió los ojos cuando sintió que sus boxers se deslizaban hacia abajo. Las delicadas pestañas en forma de abanico estaban empapadas en lágrimas y mientras tanto, el hermano mayor solo miraba sus calzones manchados de terribles gotas de sangre. La expresión de Jongin era tan seria que Kyungsoo volvió a estar aterrorizado. Pensó que era un asunto grave, por lo que el sentimiento de vago alivio se convirtió en ansiedad nuevamente.
“¿Qué hago? ¿¡Qué hago!?”
La voz, que había estado llorando, llamó a su hermano. Jongin no respondió de inmediato, pero, en su lugar, tocó el interior de los muslos blancos de Kyungsoo y mientras buscaba a tientas en un lugar que no podía ver, comenzó a retirar los restos del papel de baño y algunas costras de sangre... Y al buscar bajo sus testículos, tocó algo que definitivamente no debería estar allí. Jongin quedó momentáneamente aturdido.
“¿Qué pasa? ¿¡Qué pasa!? ¿¡De verdad está muy mal!?
Había una vagina entre las piernas de su hermano menor.
“Hee-seo es un niño especial, por lo que debes cuidarlo bien.”
Eran las palabras que Jongin había escuchado todo el tiempo, desde que era muy joven. Aunque había sido criado durante 12 años como hijo único, Jongin no recordaba haber sido sobreprotegido nunca como lo estaba siendo su hermano menor. Era algo que le hacía pensar que, si lo sostenía, se rompería, si soplaba el viento, se irá volando, y si le levantaba la voz, entonces lo destrozaría. Sus padres además lo mimaron de una manera increíble. Estaba celoso de él, pero, para empezar, era doce años más grande que el niño. Además, los celos no duraron mucho porque después de que sus padres fallecieron en un accidente automovilístico, su relación se fortaleció mientras se cuidaban el uno al otro. Pero hoy, finalmente se dio cuenta del motivo de la sobreprotección. Fue solo ahora, que pareció entender completamente la razón por la que ni siquiera lo dejaban tomar un baño a su lado.
“Son 23.800 wones.”
“Aquí tiene.”
Tan pronto como lo descubrió, Jongin pagó por unas toallas sanitarias orgánicas y un paquete de cigarrillos. No sabía cuáles eran las mejores, así que tomó la más grande que encontró y lo llevó a la caja del supermercado.
No era pesado, pero su mente estaba tan revuelta que sus pasos se volvieron increíblemente lentos mientras cargaba la bolsa ¿Cómo es que no había conocido los secretos de su hermano menor hasta ahora? Obviamente no tenía forma de saberlo a menos que su entrepierna estuviera expuesta para él y dado que su hermano menor no convivía con otras personas o tuvo una educación sexual adecuada, era natural que no pudiera conocer paso a paso en qué se diferenciaba su cuerpo del de los demás. Su hermano menor comenzó a crecer pensando que era un hombre completo.
Y mientras le brotaban testículos del tamaño de cacahuates y un pene pequeño, un útero se abultaba en la parte inferior de su abdomen. Jongin recordó a su hermano menor, junto a él y diciendo que iba a morir.
¿Qué tan sorprendido estaría al descubrir que tenía ambos sexos y cómo tenía que explicárselo si era tan ingenuo? Jongin, que de repente se tenía que hacer cargo de la educación sexual de su hermano menor, estaba perdido. Quería fumar, pero no podía retrasarse ni un momento porque estaba esperando por él en la casa.
“¡Hermano!”
Cuando Jongin abrió la cerradura de la puerta y entró, Kyungsoo llegó corriendo a su encuentro.
Se quejó del tiempo que se había tardado y también de que pensaba que iba a morir de miedo. Jongin no sabía cómo consolarlo correctamente, así que envolvió sus brazos alrededor de sus pequeños hombros y le habló:
“Vamos.”
Jongin llevó a su hermano menor al baño, le pidió que tomara una muda de ropa y unos boxers que estuvieran limpios y luego, Jongin naturalmente comenzó a intentar quitarle el uniforme escolar al niño. Es decir, todavía era su hermano menor, el pequeño que había criado con sus propias manos y por supuesto que seguía siendo familia.
Movió las manos y le quitó la corbata, la camisa, e incluso le sacó los calcetines.
“No morirás”.
“Pero, pero… ¿Por qué estás así entonces? Tienes una cara que da miedo”.
Su hermano empezó a llorar de nuevo. Jongin ni siquiera sabía por dónde empezar y hasta qué punto explicarle a su hermano, que realmente no entendía nada.
Se preguntaba si ni siquiera sabía que su cuerpo era diferente a él de los demás debido a las clases en su escuela, pero cuando pensó en su hermano menor, que se quejaba de no lograr terminar la tarea de matemáticas, recordó que su maestra le dio tiempo para el autoestudio durante la materia de sexualidad. Tenía algo de sentido.
“Cuando el esperma y el óvulo se encuentran”, debieron haber reproducido un video como este. Pero era Corea, donde solo se utilizaban el 11% de los condones por lo que nada le extrañaba en realidad. Jongin sacó los nuevos calzones de su hermano.
Eran unos boxers pequeños que se envolvían con facilidad alrededor de su trasero.
Y mientras observaba como sus pantorrillas blancas y suaves quedaban atrapadas en la tela de algodón, el hermano mayor suspiró:
“Está bien, Kim Kyungsoo. Ahora que eres mayor, comenzaste a menstruar. No vas a morir.”
“¿Cómo qué a menstruar?”
Kyungsoo parpadeó, con sus grandes ojos, y Jongin pensó entonces en las toallas sanitarias que había comprado al azar.
Jongin estaba debatiendo entre tallas medianas y grandes, pero, al ver el pequeño trasero de su hermano menor, eligió una mediana que además no tuviera alas.
Rompió el empaque. Era mejor que su hermano en el sentido de que él no ignoraba sobre estas cosas, pero eso no significaba que supiera como usar una toalla. Tuvo que investigar.
“Así es.”
“La menstruación es lo que les pasa a las chicas, ¿No? Yo soy un chico.”
“Si, eres un hombre ¿Pero entonces por qué tienes tu período, Kyungsoo?”
Los ojos húmedos de Kyungsoo se volvieron hacia su hermano, quien le abrió las piernas para poderlo ayudar.
La ansiedad en sus pupilas brillaba de una manera peligrosa así que Jongin se río porque hasta él sabía que era extraño admitir que su inocente hermanito estaba menstruando.
“¿Conoces que las chicas menstrúan, pero no sabes por qué?”
“Es porque... ¿Porque están listas para tener un bebé?”
Jongin se río cuando escuchó a su hermano menor decir que era porque ya podían tener bebés.
La mirada se le fue inevitablemente hacia el vientre desnudo de su hermano y pensó que, aunque era delgado, el estómago del niño estaba ligeramente redondeado.
Era una señal de inflamación debido a todo el trabajo que debían estar haciendo sus ovarios para ese momento. El tono de Jongin se suavizó como si estuviera tratando con una persona débil:
“Kyungdoo, ¿Sabes que tu cuerpo es diferente al de otros niños?”
Kyungsoo puso los ojos en blanco. Pareció avergonzarse de que su hermano estuviera mirando la grasa de su vientre así que lo cubrió de inmediato con las dos manos. Se podía ver una ingle sin pelo debajo de sus dedos arrugados así que Jongin solo apartó la mirada.
“Piensa en por qué empezaste a menstruar si eso es lo que hacen las chicas”.
Kyungsoo estaba atónito por la pregunta que surgió de la nada. Hubo una respuesta que inmediatamente le vino a la mente, pero, no importaba cuanto lo pensara, no tenía nada de sentido. Dijo que las niñas menstruaban cuando estaban listas para tener un bebé porque eso es lo que le enseñaron en las clases de educación sexual. Entonces, si estaba menstruando... Al final, Kyungsoo, que llegó a la misma conclusión que la primera, vaciló como si fuera a hablar y finalmente abrió la boca.
“¿Estoy listo para tener un bebé?”
“Eres inteligente, hermanito.”
Jongin desplegó la toalla sanitaria y la colocó en los nuevos calzones de su hermano.
Kyungsoo estaba tan sorprendido que ni siquiera se preguntó qué estaba haciendo su hermano con él. La menstruación era de las niñas, pero, él, como hombre, lo estaba haciendo también. Su cabeza palpitaba por una relación causal que no entendía.
“Oye, pero yo soy un niño. Tengo pene.”
“Es... Tu vagina”.
Los ojos de Kyungsoo se agrandaron ante la palabra “vagina”, porque era la primera vez que la había logrado escuchar.
“¿Qué es una vagina?”
“Estás sangrando... ¿Alguna vez tocaste tu pene mientras lo lavabas y descubriste que tienes una pequeña abertura abajo llena de pliegues? Eso es... Una parte del cuerpo que es de las chicas. Los niños no lo tienen.”
Kyungsoo se sorprendió hasta el punto en que sus hombros se levantaron. Pensó que eso lo tenían todos, pero la verdad es que, entre los chicos, él era el único.
Por un momento, su cuerpo comenzó a sentirse como el de una criatura desconocida que había perdido completamente el control. Y cuando se dio cuenta de que no podía hacer nada para remediarlo, comenzó a asustarse todavía más.
“¿Entonces ni siquiera tienes esa pequeña lengua que tengo entre mis piernas, hyung? ¿Soy el único?”
“No la tengo.”
“...”
Kyungsoo, que había tenido ese cuerpo desde que nació, pareció entrar en shock al descubrir que no tenía “cosas” como las de su hermano. Las voces de los chicos, burlándose de él por ir al baño como una niña en lugar de utilizar el urinario comenzaron a llenarle la cabeza así que, solo se lamió los labios:
“Yo... ¿Entonces soy una mujer? ¿No soy... ¿No soy un hombre?”
Jongin colocó cuidadosamente la toalla sanitaria en sus calzones y comenzó a subirle la tela.
Su corazón estaba preocupado por los secretos que seguramente tendría que guardar un hermano tan pequeño y tan joven y estaba triste por cómo viviría esta persona inocente en el futuro. El calor ya estaba hirviendo en su cabeza por miedo a que algún chico malintencionado le quitara los pantalones a su hermano y le metiera la verga. El hermano menor, que llevaba solo una pieza de ropa interior, agitó los dedos de los pies con ansiedad y tiró del dobladillo de la ropa de su hermano. Las lágrimas brotaron de sus grandes ojos y cayeron sobre su esbelta barbilla.
“Umm... ¿Qué hago ahora?”
Un miedo diferente al de cuando lloraba porque pensaba que tenía una enfermedad mortal, apareció en su pequeña carita blanca. Jongin no sabía cómo apaciguar a su hermano menor, así que lo abrazó tan fuerte como pudo y comenzó a decirle que definitivamente todo iba a estar bien. Kyungsoo lloró durante mucho tiempo, en los brazos de su hermano.
Un tinte rojizo había aparecido en su rostro dormido. Le dio de beber agua y le ofreció de comer en la boca porque estaba preocupado de lo agotado que podía estar después de todo lo que había pasado. Su hermano menor pareció tener mucho miedo así que no lo soltó por nada del mundo. Incluso cuando sus párpados comenzaron a caerse.
“Hermano ¿Qué debo hacer?” “Hermano ¿No soy un hombre?”
Al final, Jongin tuvo que meterse bajo la colcha del niño, que tenía personajes de conejo, y acariciar su estómago hasta que finalmente se durmió. Al parecer, habían comenzado a aparecer los cólicos.
Estiró el brazo y acarició suavemente su cara:
“Todavía es un bebé“.
Jongin miró a su hermanito por un segundo más antes de levantarse con cuidado de la cama para que no lo fuera a notar. Se soltó de la mano que sostenía el dobladillo de su ropa y luego le echó otro vistazo para asegurarse de que estuviera todavía durmiendo. Después, Jongin, quien lo cubrió con la manta hasta la nariz, se dirigió a la terraza del primer piso casi en puntitas.
La luz del sol del mediodía entraba a raudales desde la puerta que daba al jardín así que, en el camino que estaba junto a los escalones, pudo ver un macizo de flores hermosas que Kyungsoo había estado cuidando desde hace algunos meses. El nombre de las plantas estaba escrito en letras rectas sobre unos pequeños cartelitos y por supuesto, todo estaba acompañado por el dibujo de una carita feliz. Era un poco triste para el momento actual recordar la naturaleza amable de su pequeño hermanito mientras cuidaba las flores y las plantas.
Jongin sacó un cigarrillo de su bolsillo, encendió el fuego e inhaló profundamente. Se estaba sintiendo como si apenas y pudiera respirar. El humo blanco del cigarro salió de sus labios y un profundo suspiro fue seguido por un profundo lamento. Cuanto más corto era el cigarrillo, más preocupado volvía a sentirse y evidentemente, el objeto de todos estos males seguía siendo su hermano menor.
“¿Debería llevarlo al ginecólogo?”
Jongin volvió a fumar. En su mente, quería ir al hospital de inmediato y averiguar si había algo malo en el cuerpo de su hermano o si tal vez, esto había ocasionado algún efecto negativo en su salud. También le preocupaba que el descubrimiento fuera demasiado tardío. El útero y los testículos no podían crecer juntos así que debía ser una mala señal que comenzara a menstruar.
“No sé si Kyungsoo se deba operar”.
Sus padres probablemente querían que su hermano menor decidiera su propio género después de haber crecido hasta cierto punto, pero, desafortunadamente, el descubrimiento llegó de una manera completamente inesperada. También tuvo la mala suerte de tener una terrible educación sexual. Su hermano menor obedeció el consejo de sus padres de no mostrar su cuerpo imprudentemente a los demás así que, como era obvio, se volvió un niño que tenía la costumbre de bañarse alejado de los otros y en el último cubículo. Y Jongin no tuvo la oportunidad de mirar entre las piernas de su hermano gracias a esto en primer lugar. Por supuesto, no se podía culpar a los que ya habían fallecido por lo que Jongin trató de calmar su confusión mientras pensaba en su hermano, que estaba muy sorprendido y completamente destrozado como para que lo pudiera remediar. Era posible que tuviera que trasladarlo al hospital, a fin de cuentas.
Después de unos breves suspiros, Jongin frotó el cigarrillo contra el cenicero y lo apagó. Regresó a la sala de estar, revisó su teléfono celular y se ocupó de las tareas de último momento. En este instante se estaba lamentando profundamente de haber elegido un trabajo en el que tuviera que viajar tan seguido. Es decir, de verdad se le rompía el corazón de imaginar lo mucho que lloraría mientras lo esperaba en una casa desolada y sin nadie que cuidara de él. Sangrando y muy posiblemente temblando. Por un tiempo, era evidente que tenía que estar pendiente de la confusión de su hermano menor más que de su oficina por lo que Jongin decidió posponer todo lo que tuviera que hacer por el mayor tiempo posible.
“Sí. Entonces terminaré mis asuntos e intentaré volver al trabajo a tiempo. Entiendo...”
Después de terminar la última llamada, miró la hora y vio que ya se estaba acercando la noche. Su hermano menor, que lloraba como si estuviera exprimiendo toda la humedad de su cuerpo, no se había despertado ni una sola vez en lo que iba de la tarde así que pensó que estaba intentando recuperar sus energías. Se rascó la cabeza y después fue directo a la cocina, pensando que tenía que despertarle y darle algo más para comer.
Colocó la sopa de algas hecha por la criada en la lumbre y vertió cinco huevos en un bol. Mezcló zanahorias picadas y cebollas, luego las echó lentamente en un sartén engrasado y movió hasta crear un sonido chisporroteante y apetitoso.
Jongin rodó el huevo con una capa de queso para crear sus “famosos rollitos de huevo” amarillos y deliciosamente cocidos y luego, los colocó en un platito estampado de flores. Era el gran rollo de huevo con queso que le gustaba mucho a Kyungsoo. Abrió el refrigerador, sacó las guarniciones con anticipación para que el frío desapareciera y después comenzó a cortar algunas salchichas en forma transversal. La sopa de algas estaba hirviendo mientras las salchichas se asaban a la parrilla en forma de un lindo pulpo. Había carne de res y algas servidas en un bol así que Jongin miró hacia las escaleras al sentir que ya todo estaba listo. No había señales de que su hermano bajara. En su trabajo, escuchó muchas veces que las mujeres se quedaban sin energía cuando comenzaban a sangrar, pero, igual le preocupaba que en realidad el niño estuviera peor de lo que aparentaba.
Jongin se quitó el delantal y subió al segundo piso.
Kyungsoo, que tenía el hábito de dormir de un modo increíblemente tranquilo, abrió los ojos y descubrió que se había quedado en la misma posición que tenía cuando abrazó a su hermano. Sintió los párpados pesados, como si aún estuvieran húmedos de lágrimas, se frotó la cara y se acurrucó igual a si intentara hundirse en el pecho de Jongin de nuevo. Luego, se dio cuenta del sitio vacío junto a él. Sus ojos se levantaron de inmediato por el miedo a que su hermano mayor, quien envolvió sus brazos alrededor de sus hombros y lo calentó por horas, desapareciera sin decirle nada.
“Hermano… ¿Dónde estás?”
En la habitación, con la cortina eléctrica hacía abajo, solo la luz de la lámpara ambiental ocasionaba sombras. Kyungsoo buscó a tientas en la mesa, tomó el control remoto y presionó el botón que hacía que la cortina comenzara a abrirse por si misma. La luz del sol comenzó a entrar a raudales en la habitación así que, la lámpara ambiental, que detectaba los cambios en la iluminación, se apagó automáticamente con un pequeño sonido de “click”.
Kyungsoo, que estaba despierto hasta cierto punto, se levantó para poder sentarse en la cama... Y en ese momento notó una increíble molestia debajo de las nalgas. Sus calzones se adhirieron con fuerza a su piel así que, Kyungsoo, sorprendido, enrolló la manta y la levantó hasta descubrirse completamente las piernas: En el lugar donde había estado durmiendo, con el cuerpo todo acurrucado, se veía claramente una mancha de sangre del tamaño de la palma de su mano.
“Sangre.”
Cuando se acomodó para que sus nalgas no tocaran el edredón, descubrió que la toalla sanitaria dentro de sus calzoncillos se había salido un poco de su lugar... Y entonces recordó que había comenzado a menstruar precisamente el día de hoy. Su hermano le dijo que era debido a las grietas debajo de sus testículos, pero, igual fue injusto empezar a sangrar incluso mientras intentaba poner en blanco su cabeza.
“Hyung...”
Se estaba sintiendo como un niño que había orinado mientras dormía. Kyungsoo comenzó a hipear y sacó el grueso edredón con un impulso casi violento. Su manta, que era mucho más grande que su cuerpo, se sintió tan pesada que hasta se quedó sin aliento simplemente con el puro hecho de sostenerla un par de pasos. Sin embargo, incluso después de sacarla, era difícil saber como lavar algo como eso porque siempre lo había hecho Jongin en su lugar. Mientras tanto, podía sentir la sangre saliendo de su cuerpo nuevamente. Más rápido. Era extraño sentir que la sangre se filtraba por la compresa higiénica. ¿Y eso significaba que siempre iba a salir sangre? ¿Esa sería su vida? Pensó que mejoraría después de dormir, pero...
Kyungsoo, enrolló la manta, la escondió, y se dirigió apresuradamente hacía el inodoro. Su hermano mayor había colocado las toallas sanitarias, que compró, en el baño de su habitación así que, cuando abrió el armario que estaba sobre el lavabo, las toallas sanitarias aparecieron justo al lado de la pasta de dientes, los cepillos adicionales y el champú. Por fortuna, había visto como su hermano manejó el paquete la última vez así que hizo exactamente lo mismo. Al oír el crujido del vinilo, Kyungsoo se sorprendió como si lo hubieran encontrado cometiendo un delito.
“Demonios.”
Cuando observó sus calzones, vio que realmente había una enorme fuga debajo de la toalla sanitaria que había colocado su hermano. Kyungsoo arrancó la toalla y la tiró a la basura mientras derramaba lágrimas de pura vergüenza. La parte que seguía manchada de adhesivo se dobló de modo que la zona con sangre dejó de ser visible y luego, puso sus boxers en el lavabo y los extendió completamente para poderlos limpiar. Cuando abrió el grifo, el agua empapó la tela e hizo danzar la sangre sin siquiera hacer un gran esfuerzo. Kyungsoo, que era dócil hasta el extremo en que nunca se había lastimado al caer, no podía creer que hubiese salido tanta sangre de entre sus piernas. Estaba aterrorizado, en serio muerto de miedo.
“Realmente voy a morir. Voy a morir.”
Era como un sangrado excesivo, así que estaba convencido de que definitivamente se iba a morir en algún momento.
Kyungsoo se limpió la nariz mientras todavía estaba tratando de lavar sus calzones y quitar las costras que se pegaban a la tela. Todo era confuso porque después de todo, se había convertido en un niño que menstruaba de la noche a la mañana. ¡Hasta la sangre que goteaba por el suelo había comenzado a darle mucho miedo!
Kyungsoo arrojó jabón en sus calzones y los frotó varias veces antes de dejarlos escurrir en la bañera que estaba en la esquina del baño. Sería bueno secarlos al sol, pero no sabía cómo excusarse con su hermano a la hora en que viera eso. El niño volvió a su habitación, deprimido, y colocó la manta nuevamente entre sus brazos. Había decidido lavarla en la bañera, pero, de repente, comenzó a escuchar pasos afuera de la puerta. Era, sin lugar a dudas, su hermano mayor. Kyungsoo saltó, sorprendido por el encuentro que iban a tener. Quería esconderse en algún lugar, pero no tenía donde. Luego, la madera se abrió de golpe:
“¡Ay!”
Sin calzoncillos y con una camiseta suelta, pareció un niño patético abrazado a una manta manchada de sangre. Incluso tenía hipo. La verdad era que frente a su hermano siempre parecía increíblemente patético así que, recordando esto, sus mejillas blancas se pusieron de un rojo casi brillante.
“¿Estás despierto? ¿Pero qué estás haciendo? ¿Por qué tienes esa manta?”
“¿Esto?”
Kyungsoo movió los dedos, todavía abrazando una manta que era muchísimo más grande que todo su cuerpo. Su rostro se puso rojo y no pudo hacer contacto visual con él durante algunos segundos que se sintieron como horas. Fue ciertamente, una actitud bastante sospechosa. Jongin se acercó a su hermano menor para tratar de verificar su estado, pero él se sorprendió lo suficiente como para dar un paso para atrás. Jongin se estaba sintiendo incómodo con tanta negativa: .
“Kim Kyungsoo, ven aquí“.
Kyungsoo, al darse cuenta de que estaba actuando de un modo incorrecto frente a su hermano, comenzó a moverse bastante lentamente en su dirección. Y mientras Jongin observaba como su pequeño hermanito estaba vacilando, también se dio cuenta de que las piernas que estaban expuestas debajo de la manta se encontraban particularmente vacías. Kyungsoo tenía hipo otra vez.
“¡Espera! No te acerques.”
“Está bien... Solo soy yo.”
Jongin se inclinó, buscó debajo de la camiseta de su hermano y luego, su mano tocó sus nalgas solo para percatarse de que no tenía calzones. Fue un toque seco, por supuesto. Como para comprobar si un niño se había orinado o no. Kyungsoo estaba avergonzado de que lo tratara como a un niño pequeño y aun así, Jongin miró a su tímido hermanito con toda la amabilidad del mundo:
“¿Por qué no llevas boxers? ¿Te orinaste mientras dormías?”
“¡No me oriné!”
“Entonces, ¿Por qué llevas...?”
Jongin se dio cuenta de la razón incluso antes de que terminara de hablar. La sangre menstrual se había derramado sobre la manta. Fue entonces cuando comprendió por qué estaba tan tímido y a la defensiva. Al darse cuenta de su enorme falta de consideración, lamentó haber puesto a su hermano menor en una situación tan embarazosa. Más cuando sintió que Kyungsoo estaba a punto de llorar.
“De verdad no me oriné...”
“Kyungsoo, está bien. No dije nada.”
Sabía que era tímido, así que estaba fingiendo que no sabía sobre lo ocurrido. A Jongin le faltaba delicadeza y a Kyungsoo dejar de llorar.
“No te burles de mí.”
“No lo hago ¿Lavaste tus boxers?”
Asintió con la cabeza. Su carita pareció estar enterrada en el edredón así que era obvio que estaba completamente aterrado. Su voz se volvió muy suave de nuevo:
“¿Intentaste lavar la manta tú solo? ¿Cómo lo ibas a hacer siendo tan pequeñito? Hasta parece que esa cosa te va a comer”.
“Te dije que no bromearas.”
“Tu hermano pondrá las mantas en la lavadora, así que baja y come mientras tanto. Te has estado muriendo de hambre todo el día”.
“¡Yo lo haré!”
Kyungsoo insistió en hacerlo por su cuenta así que abrazó la manta con muchísima más fuerza. Jongin sonrió para él, pero era evidente que sus ojos estaban tristes:
“Entonces bajemos juntos ¿De acuerdo?”
“Sí.”
Jongin sacó un par de calzones del armario de su hermano y una de las toallas sanitarias que naturalmente se encontraban en el cajón del baño. Los bóxers que había lavado Kyungsoo colgaban en la bañera así que podía imaginar como su hermano menor se había encargado del problema mientras se quejaba y se ponía a llorar. Jongin recogió la ropa, exprimió la humedad y la colgó en el toallero.
“¿Ya?”
Kyungsoo estaba esperando a su hermano fuera del baño. Pareció estar muy preocupado de que hubiera visto sus calzones colgando así que Jongin imaginó que, si decía que había exprimido el agua por su cuenta, seguramente se pondría a llorar otra vez. Jongin no quería nada de esto así que solo envolvió su brazo alrededor de los hombros pequeños y redondos de su hermano menor y luego, lo condujo escaleras abajo:
“Cuida donde pisas”.
Kyungsoo no podía ver la planta de sus pies mientras abrazaba su gran manta así que Jongin tenía todo el trabajo de guiarlo. El niño pareció honestamente encantado con las fuertes manos que envolvían suavemente sus hombros y con el aroma de “adulto” que fluía hasta golpearle por completo la nariz. En realidad, cada respiración que daba en su dirección le hacía sentir como si tuviera plumas en su pecho, girando y girando hasta hacerle cosquillas en el interior.
Kyungsoo, que estaba tan absorto como para conocer la manera en la que había llegado a la lavandería, solo recuperó el sentido cuando su hermano le dio una palmada en la cabeza. Pareció que ahora era su turno de ponerse a trabajar en la manta por lo que corrió hacía la esquina de la habitación y puso la ropa dentro de la lavadora.
“¿Sabes cuánto detergente poner?”
“Sí, ya he utilizado una lavadora antes”.
Con la esperanza de que las manchas de sangre desaparecieran sin dejar rastro, Kyungsoo llenó la cuchara con detergente tres veces. Después de eso, lógicamente ya no quedaba nada que pudiera cubrirlo así que el pequeño trasero del niño quedó completamente expuesto frente a él. Era tan pequeño que no pareció que existiera una buena solución para poderlo manejar. Necesitaba algo mediano o pequeño que pudiera protegerlo bien durante la noche así que Jongin, que estaba reflexionando sobre los tipos de toallas sanitarias que existían en el mercado, de repente murmuró:
“Tal vez sea mejor usar un pañal”.
“¿Qué?”
“Nada. Ponte los boxers y vamos a comer. Tienes hambre, ¿no?”
“Sí.”
Kyungsoo puso sus piernas en los agujeros de los calzones que le dio su hermano. Había pasado apenas unas horas desde que Jongin le quitó la ropa y le puso una toalla sanitaria que pudiera protegerlo, pero, esta vez, estaba tan extrañamente avergonzado con sus movimientos que prefirió no voltear a ver. Pero incluso si quería que su hyung se fuera, también había una parte en él que deseaba que se quedara a su lado.
Al final, Kyungsoo, que estaba dudando, simplemente se quedó jugando con la toalla sanitaria entre las yemas de sus dedos.
“¿No puedes?”
“Si puedo.”
“A ver, te ayudo. Tienes que quitar esta parte y pegarla. No es difícil, así que no tengas miedo”.
El hermano mayor, de rodillas, colocó con cuidado la toalla sanitaria en los calzones de su pequeño hermano. Esta vez, había traído una lo suficientemente grande como para cubrirle las nalgas por lo que pensó que podría durar hasta pasada la media noche. Kyungsoo, por otro lado, deseó cruzar las piernas de inmediato cuando su aliento caliente comenzó a tocarle la piel. Incluso sus pies, dentro de las pantuflas, se estremecieron.
“Es más fácil que atarse los cordones de los zapatos”.
“Sí.”
“Uy, pero mi hermano ni siquiera puede atarse los cordones de los zapatos correctamente ¿No es verdad? Estamos en problemas.”
“... Sigue jugando y ya no te hablaré.”
Kyungsoo, que toda la vida había tenido problemas para aprender a atar sus cordones, comenzó a quejarse de sus bromas. Jongin, por el contrario, sonrió y pellizcó la mejilla de su pálido hermanito. Luego, naturalmente, lo tomó de la mano.
“Ahora, comamos. Tu hermano hizo rollos de huevo. Y además les agregué queso”.
“¿De verdad?”
“Sí. Vamos a comer ahora”.
“¡Sí!”
Cuando escuchó que había hecho su comida favorita, lo inundó una sensación de hambre que había olvidado desde la mañana. Kyungsoo tomó la mano de su hermano mayor y dejó que lo llevara hacia donde quisiera.
La sensación de estar deprimido desapareció de una vez.