3. Solo un poco enfermizo | Yoonseok

Sinopsis

Cuando la línea entre “la necesidad” y “el deseo” se torna confusa… Jung Hoseok, futbolista estrella en ascenso. Min Yoongi, médico del equipo. Para el mundo externo, ellos solo son buenos amigos. Pero lo cierto es, que Hoseok no está completamente seguro de que son el uno para el otro. Hay quienes llaman a su relación enfermiza. Hay quienes la llaman co- dependiente. Hoseok la llama confusa. Él sabe que Yoongi lo quiere, más que como un amigo. Él no desea a Yoongi. Él es heterosexual, tiene una novia, y la ama. Pero Yoongi es… Yoongi es más. Yoongi es suyo. Él lo necesita,  su toque y su fuerza. ¿Pero es eso suficiente para Yoongi? Esta historia es una adaptación por lo tanto todos los créditos para su autora original Alessanda Hazard. 22 capítulos + final

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
Hope
Estado:
Completado
Capítulos:
24
Rating
5.0 3 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

Contar ovejas no funcionó. Hoseok se volvió sobre su espalda con un suspiro. Él escuchó la respiración de Woo Rim, tratando de dejar que lo amodorrara hasta dormirse.

Eso no funcionó, tampoco.


Su novia podría estar durmiendo a su lado, pero la persona que ocupaba su mente estaba abajo, emborrachándose.


Yoongi. Su mejor amigo.


Suspirando de nuevo, Hoseok se sentó y enterró sus dedos en su pelo. Retuvo el aliento y forzó su audición. La casa estaba completamente silenciosa. Habían pasado horas; a lo mejor Yoongi había finalmente ido a acostarse. Y a lo mejor todavía estaba bebiendo frente a la chimenea.


Apretando la mandíbula, Hoseok miró hacia la puerta. Él no debería. No debería ir abajo. Eso no cambiaría nada. No había nada que él pudiera hacer por Yoongi. Después de todo, él era la razón por la que Yoongi estaba bebiendo.


"¿No ves lo cruel que es esto? ¿No te importa? Lo estás quebrando.”


La voz del primo de Yoongi resonó en su mente, una y otra y otra vez, cada palabra como un puñetazo en el plexo solar.


Hoseok cerró los ojos, tratando de bloquearlo. Él no tenía intención de revelarle a Taehyung que sabía acerca de los sentimientos de Yoongi por él. No se suponía que lo supiera nadie. No se suponía que Yoongi debiera saber que Hoseok lo sabía. Ahora, Hoseok no podría dejar de preocuparse.


Taehyung había prometido no decirle nada a Yoongi, pero Hoseok no estaba seguro de poder confiar en el tipo – se le veía bastante enojado más temprano esa noche.


“Él no es tu padre. Él no es tu hermano mayor. Él no es un monje. Él es un

hombre saludable en su mejor momento. Si lo amas tanto como afirmas, dejarás de ser una pequeña mierda egoísta y lo dejarás ir.”


Taehyung tenía razón, por supuesto: Hoseok era heterosexual, tenía una novia que amaba y no podía darle a Yoongi lo que quería. Lo correcto sería decirle a Yoongi, que él sabía sobre los sentimientos de Yoongi por él y que cualquier cosa entre ellos era imposible.


Hubiera sido más amable permitir a Yoongi dejarlo y encontrar a alguien más para amar.

Excepto que Yoongi no podía dejarlo.


Incluso pensar en ello hacía que su estómago se retorciera en un nudo doloroso y una oleada de pánico le atravesara todo su cuerpo.


Dios, esto estaba tan jodido. Le había dicho a Taehyung la verdad: realmente se alegraba de no ser gay. Si él era así de necesitado y dependiente, cuando no quería a Yoongi de ese modo, Hoseok no podía imaginar la pegajosa ruina que habría sido, si él realmente quisiera a Yoongi de esa manera. Era lo suficientemente malo ya.


Por el amor de Dios. Él era una estrella del fútbol en ascenso y millonario. No se suponía que se sintiera de esa manera aún. Ya no era un adolescente. Ya no estaba paralítico. No se suponía que todavía sintiera como que Yoongi fuera su ancla.


Él tenía dieciséis años cuando se dañó la columna vertebral durante algún partido amistoso sin importancia, aquí en Corea. El club lo había colocado en el centro de rehabilitación donde Yoongi estaba haciendo su residencia, y Yoongi había sido asignado como su fisioterapeuta. Durante diecisiete largos meses, Yoongi había sido su mundo: él había sostenido la mano de Hoseok mientras trataba de mover sus extremidades, limpiado el sudor de la frente de Hoseok, lo había animado y elogiado cada pequeño logro suyo.


Todo el mundo había pensado que la carrera de Hoseok había terminado antes de que incluso hubiera comenzado adecuadamente – los médicos no eran optimistas sobre sus posibilidades de caminar de nuevo, mucho menos de regresar al fútbol - pero Yoongi le hizo creer que podía hacerlo. Y lo hizo.


El día en que dio sus primeros pasos sin caerse, Yoongi lo abrazó con fuerza y le susurró, con voz llena de orgullo "

e

se es mi niño".

Y Hoseok no quiso soltarlo jamás. Yoongi era suyo. No sabía lo que habría hecho sin él.


Él aún no lo hacía. Él podría tener veinte ahora, él podría ser capaz de caminar de nuevo, él podría ser un jugador estrella en un club Inglés de los mejores, pero nada había cambiado sobre la forma en que se sentía por Yoongi.


Se sentía verdaderamente en paz, sólo cuando Yoongi estaba con él. Si pasaba unos pocos días sin ver a Yoongi, comenzaba a sentirse fuera de balance y malhumorado, lo que era enfermizo en tantos niveles que Hoseok no podía incluso admitírselo a los psicólogos del club. Pensarían que estaba loco, y tendrían razón.


Infiernos, él pensó que estaba loco por autoinvitarse cuando Yoongi decidió pasar sus vacaciones con su familia en Corea.


Afortunadamente – o desafortunadamente – coincidió con que Hoseok se estaba todavía recuperando de una pequeña lesión en el tobillo, o no habría sido capaz de dejar Inglaterra durante el apogeo de la temporada de fútbol.


No había querido traer a su novia consigo, pero no pudo decirle a Woo Rim por qué exactamente no quería que viniera. Woo Rim no sabía acerca de los sentimientos de Yoongi; ella no sabía que su presencia sería dolorosa para Yoongi.


Hoseok se pellizcó el puente de la nariz. Joder, ¿por qué todo tiene que ser tan complicado? Si tan sólo Yoongi no hubiera desarrollado algo por él...


Excepto…


Excepto que a él tipo que...


A él no le molestaba.


La embarazosa, vergonzosa verdad hizo que las mejillas de Hoseok se calentaran. Sabía que era terriblemente egoísta. Él no podía estar complacido de que Yoongi tuviera sentimientos no correspondidos por él y no lo estaba. Yoongi era la persona más agradable que conocía. No había nadie en el mundo que mereciera más la felicidad que Yoongi. Pero Hoseok no podía negar que a una parte suya le gustaba que Yoongi no estuviera enamorado de alguien más. Si fuera honesto consigo mismo, antes de que hubiera descubierto que Yoongi tenía sentimientos por él, había estado asustado de que Yoongi se enamoraría de algún idiota que no lo mereciera y que ese idiota se llevaría a Yoongi lejos de él.


Ahora nadie podría.


Hoseok sacudió la cabeza con una mueca. A veces, estos pensamientos egoístas lo enfermaban incluso a él. Tal vez los medios británicos tenían razón: tal vez él realmente era un imbécil egoísta.


Un perro aullaba fuera.

El aullido siguió y siguió, y Hoseok sintió un escalofrío de inquietud bajando por su columna vertebral. Le hizo acordarse del viejo orfanato Ucraniano, y de noches frías pasadas acurrucado bajo una manta delgada, deseando algo que pudiera llamar suyo. Hasta Yoongi, nunca había tenido nada que fuera realmente suyo. Bueno, por unos breves tres años, sus padres adoptivos, los Jung, fueron suyos – o algo así. Fueron gente lo suficientemente agradable, pero no muy buenos padres: siempre demasiado ocupados viajando por todo el mundo como voluntarios para prestar demasiada atención a sus hijos adoptivos. Hoseok nunca llegó a amarlos. Se preguntó que decía eso sobre él, que lo único que había sentido cuando seenteró de la muerte de sus padres adoptivos fue indiferencia. Él solía preguntarse si algo estaba básicamente mal en él, si él era incapaz de amar a alguien. Él ya no lo hacía. Podía amar a la gente. Amaba a Woo Rim.

Y a Yoongi

. Amaba a Yoongi un poco demasiado para su gusto.


El perro aullaba fuera de nuevo, un aullido lastimero. El sentimiento de soledad creció dentro de él, como un amigo perdido hace mucho tiempo. Soledad y algo peor: miedo.


Con cuidado de no despertar a Woo Rim, Hoseok salió de la cama y dejó el dormitorio.


El segundo piso de la pequeña casa estaba completamente a oscuras. Él bajó las escaleras, temblando un poco mientras sus pies descalzos tocaban el suelo frío.

El fuego estaba muriendo en la chimenea y las brasas apenas iluminaban la sala de estar. Yoongi estaba dormido en el sofá junto a la chimenea, una botella medio vacía aún agarrada en su mano. Hoseok se acercó. Sus ojos recorrieron las familiares facciones y el rastrojo oscuro en la angulosa mandíbula.


El rostro de Yoongi era pacífico,

libre de líneas duras o preocupaciones, pero incluso dormido, parecía un poco triste y abatido. La garganta de Hoseok se cerró.


El viento aullaba; la tormenta de nieve aún estaba en su apogeo afuera. Se sentó en el sofá junto a Yoongi y apoyó su cabeza en su hombro. Él aspiró, dejando que el olor familiar de Yoongi lo impregnara. Generalmente era suficiente para calmarlo, pero esta vez, el miedo en la boca de su estómago sólo empeoró.


Perdería a Yoongi

.

Tarde o temprano, Yoongi decidiría que no podía hacerlo más.

Él lo abandonaría.


Hoseok se hundió más profundo contra el lado de Yoongi, envolviendo su brazo alrededor de su cintura. Yoongi se agitó en su sueño.


- ¿Hobi? - Su voz era un murmullo ronco.- ¿Qué estás haciendo aquí?


- No podía dormir -dijo Hoseok.- Sabes que odio las tormentas de nieve. Y esta casa es fría. Me estaba congelando.


- Todas las mejores razones para quedarte en una cama caliente -dijo Yoongi.


No sonaba borracho. ¿Cuánto tiempo había dormido?


Hoseok simplemente murmuró algo evasivo y se acurrucó más cerca. Yoongi olía bien. Siempre olía bien.


- Puta mimosa - Yoongi dijo con una sonrisa.


- Cállate. Estoy congelado.


Yoongi escabulló un brazo alrededor de su torso, tirando de él prácticamente sobre su regazo.


Hoseok dejó escapar un ruidito contento. Él estaba cálido ahora.


- Mmm, mucho mejor -dijo en el cuello de Yoongi.


- Vivo para servir -Yoongi dijo secamente.


Hoseok se preguntó cómo Yoongi podía hacer esto. ¿Cómo podía fingir todo el tiempo? ¿Cómo podía ser tan agradable con Woo Rim? Tenía que ser duro y agotador. No podía seguir por siempre. Yoongi era la persona más fuerte que él conocía, pero todo el mundo tenía un punto de quiebre.


Todos.


Hoseok se quedó mirando las brillantes brasas rojas de un fuego moribundo. Últimamente, Woo Rim había estado tratando sacar el tema del matrimonio y los bebés. Él había estado evitando el tema tanto como podría, pero no pudo hacerlo por siempre sin lastimarla. No era que él no amara a Woo Rim; lo hacía. No era que él no quisiera tener niños; lo hacía. Tener una familia propia siempre fue algo que él anheló. Pero ellos eran demasiado jóvenes. ¿Cuál era la prisa?


Y si él cedía a sus deseos, Yoongi... ¿Se quedaría Yoongi? ¿Podría hacerle eso a Yoongi?


Déjalo ir.

Era la voz de Taehyung, dura y enojada.

Si realmente lo amas, dejarás de ser una pequeña mierda egoísta y lo dejarás ir.


Hoseok se retorció, apretando su brazo alrededor del centro de Yoongi. Una mano cálida, fuerte, se instaló en su nuca.


- ¿Hoseok? - la voz de Yoongi era seria ahora. Preocupada.


Hoseok se obligó a no apoyarse demasiado en el toque.


- Ellos tienen razón, sabes: realmente soy un hijo de puta.


Yoongi se quedó inmóvil. Fuera, la tormenta azotó nieve contra la ventana.


- Está bien, ¿qué pasa? -Yoongi dijo despacito.


Hoseok negó con la cabeza.


- Olvídalo. Sólo... ¿me prometes algo?


- ¿Qué? -los dedos de Yoongi empezaron a recorrer su pelo.


No me dejes.


Él no lo dijo. No podía decirlo sin despertar las sospechas de Yoongi. Él no podía decirlo sin sonar como un niño necesitado.


- ¿Te arrepientes de mudarte a Inglaterra? -Hoseok preguntó en cambio.


Ellos nunca hablaron sobre ello. Sí, fue gente del club de fútbol de Hoseok quienes, impresionados por la poco probable recuperación de Hoseok, le habían ofrecido a Yoongi un empleo. Pero sabía que él fue la razón principal por la que Yoongi se había mudado a Inglaterra después de terminar su residencia. Fue hace dos años. Dos años de vivir cada uno en el bolsillo del otro y Hoseok nunca había preguntado. Había tenido miedo de preguntar.


Y ahora, el silencio de Yoongi le daba miedo. ¿Se arrepentía? Se había mudado a otro país por él y apenas había visto a su familia en el último par de años.


- No - Yoongi dijo por fin, con la voz un poco entrecortada.- No me arrepiento.


- ¿Y nunca lo harás?


- Hablar de nunca y siempre es ingenuo -Yoongi dijo en voz baja.- Tú no eres ingenuo.


Hoseok se mordió el interior de la mejilla, sintiendo un dolor físico en sus entrañas. Él se volvió muy consciente del sonido de tic-tac del reloj. Tiempo, yéndose.


No sabía qué hacer.


Así que hizo lo que siempre hacía cuando se sentía perdido, o enojado, o molesto: cerró los ojos, se empujó más cerca del costado de Yoongi y fingió que los problemas no existían.


Él era bueno en eso – mientras que tuviera a Yoongi.


Mientras que tuviera a Yoongi.

El reloj siguió con su tic-tac.