Prefacio
17 de agosto, 2014.
Santa Marta, Colombia.
La oscuridad se hizo presente mientras estábamos en la sala de espera esperando a que nos llamaran para abordar el avión. Pensar que esto cambiaría mi vida... Algunos fuegos artificiales retumbaron cerca del aeropuerto, viéndose por el cristal iluminando la noche. Dotándolo de coloridos corazones que se expanden hasta desaparecer.
Algunos gritos y una especie de celebración se escucha a lo lejos.
Desde aquí podía escuchar muy claramente lo que decían: ¡Mi trico color! ¡La mejor de todas! ¡Mi selección! Quisiera que esas personas me regalaran un pequeño corazoncito lleno de alegría.
¿Por qué estoy tan nerviosa y asustada?
Porque esto sería un nuevo comienzo.
He echado un vistazo a mis hermanos, quienes ya se están despidiendo de los pocos familiares que vinieron a despedirnos.
"Vamos, tú puedes, Alice", escucho susurrar a mis espaldas. Me volteo lentamente para alzar mi mano y dar una pequeña sonrisa.
No me gustan las despedidas y nunca me gustarán.
Cuando estoy en mi lugar junto a mis hermanos, presiento que el lugar al que vamos no será del todo malo.
¿Por qué?
Porque conoceré a él.
Miller Ward.