Secuestradas

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Escuchen bien por favor, hoy se cumplen exactamente 100 días de que un grupo de 5 chicas están totalmente desaparecidas, aún no se sabe nada sobre ellas, aún no existen culpables y mucho menos sospechosos. La familia les pide de todo corazón que si saben de algo, así sea la cosa más mínima se le haga saber de inmediato y a la fiscalía, ¿Realmente están preocupados por este caso? - HISTORIA 100% DE MI AUTORÍA. - NO COPIAS NI ADAPTACIONES A MENOS QUE TENGAS MI AUTORIZACIÓN. - HISTORIA ANTERIORMENTE PUBLICADA EN WATTPAD - GANADORA DEL SEGUNDO LUGAR EN LA CATEGORIA "MISTERIO / SUSPENSO".

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

CAPÍTULO I

-¿Estás bien?, te he notado raro todo este día -Dijo Clara mientras se sentaba enfrente de Ricardo -

-Sí, todo está bien, solo que se me está complicando un poco la carrera -Dijo mientras sonreía-

-¿En serio?, se que no es eso, sé que tienes algo, dime qué tienes -Decia Clara mientras tomaba su mano-

-Es eso te lo juro -Dijo Ricardo riendo- Esta carrera es un poco... Difícil

-¿Es en serio? -Pregunto Clara Mientras alzaba una ceja-

-Lo juro -Sonrió-

-Te creo entonces, supongo que estas bien -Dijo mientras se paraba para irse a su lugar-


Se quedó callado, mirando por última vez a su amiga, sabía que todo lo que había hecho estaba mal, se culpaba una y otra vez en silencio, lloraba por dentro y su cabeza era un lío.


Tres horas antes


-¿Todo está listo?, ¿Recuerdas todo?

-Pero les estoy haciendo un mal a ellas señor, por favor no hay que hacerlo -Susurró-

-¿No quieres hacerlo ahora?, Estabas tan convencido después de la cantidad de dinero que te mencione, ¿Ahora no puedes hacerlo?

-Sí, pero tengo miedo, nos pueden descubrir.

-Escuchame bien por qué será la última vez que te le voy a repetir, tu decidiste entrar, tu decidiste hacer esto, pusiste en una balanza todo y decidiste meter a tus amigas en esto ¿Y ahora tienes miedo?, No me hagas reír Ricardo, no la cagues ahora o te ira peor a tí -Sonrío-


Actualidad


-Bien entonces recuerden tarea en equipo de tres, traer tres fotos que representen a su país -Hablo el profesor mientras anotaba en el pizarrón- Pueden irse ya.


Todos empezaron a guardar sus cosas cuando el maestro menciono que podían irse, los universitarios estaban felices de que sus vacaciones habían comenzado y el pequeño grupo de amigos lo estaba aún más, pues tenían planeado salir algún lado para celebrar su amistad.


-¿Que harán estas vacaciones? -Pregunto Andrés-

-Aparte de planear todo nuestro viaje -Dijo Clara mientras pensaba- Nada.

-Ricardo...Has estado muy callado, ¿Qué pasa? - Pregunto Miranda-

-¿Eh?, no nada -Sonrío-

-Sabes que confías en nosotros, puedes contarnos qué pasa por tu pequeña gran mente -Dijo Santiago-


¿Cómo podía explicarles lo que estaba a punto de pasar?, ¿Cómo podía decirles que en cualquier momento el tendrá que salir corriendo dejándolos atrás?


-Tranquilo solo se me está dificultando un poco la universidad -Dijo Ricardo-

-Eso mismo me dijo a mi hace rato -Dijo Clara mientras reía-


Sonó el teléfono de Ricardo indicando que una llamada estaba entrando, miró la pantalla por unos segundos mientras se alejaba, tragó en seco al observar el nombre de la persona la cual lo estaba llamando.


*¿Bueno?

*Ya estamos en el lugar.

*Las llevo... ¿Ahora?

*Si, ahora.

*¿No hay marcha atrás?

*¿Necesitas el dinero?

*Si

*Entonces no hay marcha atrás, estamos en la esquina, apúrate.


Ricardo suspiro mientras se acercaba a sus amigos, tenía un nudo en la garganta y sus manos le sudaban, se odiaba, se odiaba mucho por todo el daño que les iba a ocasionar.


-¡Hey!, ¿No creen que ya es hora de irnos? -Pregunto Ricardo-

-¿Por qué te quieres ir tan rápido?, no llevamos ni una hora afuera -Dijo Santiago-

-Tengo algunas cosas que hacer, pero tampoco los quiero dejar solos -Sonrío Ricardo-

-Pues bueno, será mejor irnos, no queremos que llegues tarde a lo que sea que vayas a hacer -Dijo Miguel-

-¿Soy yo o anda raro? -Pregunto Pilar susurrando en el odio de Alexa-

-Está raro, él no es así, nunca está tan desesperado por irse-Susurró Alexa-

-¿Ricardo?, Tu casa es a la izquierda no a la derecha -Dijo Andrés-

-Lo sé pero quiero pasar a la tienda -Dijo Ricardo-


Todos caminaron directo a la tienda entre risas y chistes tontos por parte de Andrés, en algún punto Ricardo se quedó parado viendo como sus amigos se alejaban de él, sintiendo esa presión en el pecho, escuchando aquella voz en su mente que le decía "No corras, ve por ellos".

Visualizo a lo lejos la camioneta negra, el nudo que tenía en la garganta fue soltado cuando comenzo a correr, le dolía el pecho, sus piernas ya no le estaban respondió, gano dinero, pero perdió todo lo que tenía.


-¿Dónde está Ricardo? -Pregunto Miranda mientras lo buscaba por la mirada-

-Estaba hace un instante con nosotros -Dijo Andrés-

-Pero... ¿Cómo desapareció tan rápido? -Pregunto Santiago-


Miguel volteo para atrás esperando poder verlo a los lejos, pero su mirada solo captó una camioneta negra que avanzaba lentamente, su sentido de alerta despertó cuando noto que llegó un punto dónde se quedó parada.

-Chicos, ¿Soy yo o esa camioneta negra nos está siguiendo? -Pregunto Miguel mientras tomaba de la mano a Pilar y Clara-

-Miguel, nos están siguiendo -Dijo Clara con cierto temor-

-¡Nadie se mueva!-Gritaron unos hombres saliendo de aquella camioneta-


Por impulso todos se tiraron al piso, se escuchó como las personas que estaban en la calle salieron corriendo y a su vez como tomaban a Alexa para después tomar a Pilar, llegaron otros dos hombres para tomar a Clara y Miranda.

¿Por qué nadie hacía nada?, Todos veían la escena aterrorizados, veían como subían a esas 4 chicas a camionetas negras, como los hombres que las acompañaban estaban tirados boca abajo mientras les apuntaban con un arma.

Los soltaron pero seguían apuntando el arma hacia su cabeza, se subieron a la camioneta y a los segundo se escuchó como arrancaba.

Ellos, aún en estado de shock sin entender todo lo que estaba sucediendo se pararon y solo observaron como en aquella camioneta negra se llevaban a sus amigas.

Para cuándo reaccionaron era demasiado tarde, ellas ya no estaban, las patrullas apenas llegaban y sus corazones estaban a punto de estallar, sus amigas, sus niñas, sus bebés, habían desaparecido.