MR. JEON
El día favorito de la semana escolar de Jimin, siempre había sido el día que "Artes" aparecía escrito en su horario.
Al inicio de su vida escolar como niño grande, este favoritismo solo era cuestión de gustos - y porque era realmente bueno en la materia - más que por otra cosa.
Sin embargo, todo cambió cuando cursó un año más y su maestro de siempre, el señor Jung, había dejado su puesto para recibir a un nuevo y joven maestro; el señor Jeon.
A Jimin le gustaba mucho el señor Jeon. Era uno de los pocos adultos en su vida que era realmente cariñoso y agradable con sus pequeños alumnos. Siempre regalando dulces, compartiendo juegos con sus compañeros y contando historias divertidísimas de su perrito shadow.
Pero lo que Mimi más amaba del señor Jeon, era que no lo trataba igual que a sus otros compañeritos y compañeritas. No, el señor Jeon tenía un favorito en su clase y ese era Mimi.
¡Y ser su preferido consistía en un montón de beneficios!
Ayudaba al adolescente con los dibujos en clases y se sentaba con Mimi en la pequeña silla mientras acariciaba sus muslos por debajo de la faldita escolar. También le permitía al rubio acompañarlo al baño gigante de maestros y el señor Jeon lo alzaba para que pudiera lavar sus manitos y siempre le debía recordar bajarlo porque al señor Jeon se le olvidaba y lo mantenía inclinado sobre el lavabo un montón de tiempo mientras sentía en su florcita algo muy durito que le hacía cosquillas.
Pero lo mejor - y lo que sus amigos más envidiaban - era que el señor Jeon lo tomaba por la cintura y lo sentaba en su regazo durante toda la hora de clase, y Jimin era el adolescente de dieciséis años más feliz y mimado del mundo.
Y ahí se encontraba ahora.
Moviéndose rítmicamente sobre el regazo del señor Jeon, siguiendo y tarareando al compás de la música que el mayor había colocado para una mejor concentración de sus alumnos artistas. Mimi balanceaba sus pies que colgaban del asiento y observaba como una de las grandes y duras manos del señor Jeon, calificaba ciertos trabajos entregados, mientras que su otra mano acariciaba el muslo regordete y desnudo de Jimin, subiendo la mano hasta rozar el calzoncito del distraído menor.
El balanceo no pasó desapercibido por el maestro y menos por su polla, que comenzaba a crecer bajo la pequeña y apretada vagina de su alumnito.
Maldijo para sus adentros.
Escaneó con la mirada al grupo de jóvenes que seguían concentrados en sus trabajos y soltó el lápiz, acomodando ambas manos en la diminuta cintura de Jimin.
Amó el calor de las grandes manos posicionándolo mejor en el regazo de su maestro, cuando sintió algo durito chocar con su florcita. No se preocupó, de seguro era alguna paleta que el señor Jeon quería darle luego por ser el niño más lindo y mejor portado de la clase.
¡La simple idea le hizo brincar emocionado y ansioso!
Jungkook comenzó a frotar leve y sutilmente a su pequeño estudiante contra su creciente erección, jadeando despacito en el cuello de Jjmin y disfrutando cómo su pantalón comenzaba a mojarse por su pequeño rubio que no se enteraba de nada.
El menor ni siquiera sabía lo que era una polla o conocía la existencia de su propio coño. Era tan estúpidamente inocente e infantil que por esa misma razón el mayor lo había escogido. Porque sabía que lo dejaría tocar, frotar y follar sin que supiera algo.
Cuando Mimi apareció por primera vez ante él con sus mejillas bañadas en lágrimas y con sus ojitos y naricita rojitas, la polla del señor Jeon había palpitado dentro de su pantalón de tela.
Desde el inicio del año escolar había deseado todos los días destrozar el diminuto y apretado coño de su alumnito. Sus mejores orgasmos habían sido imaginando que la mano que apretaba fuertemente su polla, era la boquita rosada de su bebé, con la carita bañada en lágrimas y con una preciosa expresión de dolor.
Joder.
Agradeció en este momento que el escritorio fuera alto y cerrado, acercó todo lo que pudo la silla al mismo para esconder sus próximas acciones. Una vez seguro, comenzó a frotar con más insistencia a Jimin sobre su polla. Estaba tan dura que comenzaba a doler, pero se sentía tan caliente el gordo coño de Jimin sobre ella que solo pensaba en sus labios rosados y brillantes tragando la enorme cabeza de su pene.
Mimi solo seguía tarareando la música con las mejillas rosaditas porque le gustaba mucho cuando el señor Jeon hacía esos movimientos graciosos y que le hacían sentir muy bien. Eso era algo que siempre hacía cuando lo sentaba en su regazo y mimi estaba feliz de compartir un jueguito secreto con su maestro preferido.
Cuando un alumno tosió al fondo del salón, Jungkook soltó a mimi de su agarre con miedo de que fuera descubierto porque sabía y conocía cómo se ponía su pequeño bebé cuando rozaba poquito su mojado y sucio coño. Sin embargo, nada pasó y mimi se inclinó para observar mejor los trabajos ajenos - que su maestro había estado evaluando- y Jungkook agradeció la vista, pues el menor seguía balanceando el culo frente a su cara y Jeon jadeó.
Su diminuta falda no lograba tapar la imagen más celestial que sus ojos habían observado. Los gordos y rosados labios vaginales de su pequeño mimi se tragaban perfectamente el calzoncito de algodón celeste con conejitos blancos. Se notaba a gran detalle cada uno de los pliegues de su apretado coño y casi se corrió ahí mismo al observar una gran mancha húmeda en su agujero.
Se saboreó y tragó con dificultad. Necesitaba enterrarse en ese agujero con urgencia, sin importar si sus otros alumnos lo veían joderse y destruir a su pequeño compañero.
Llevó una de sus manos a la suave piel de los muslos de mimi y lo acarició delicadamente. Tenía que controlarse o podía asustar al rubio, y a pesar de que no le importaba hacer sufrir a su pequeño, no quería perder su trabajo tan rápido, debía disfrutarlo todo lo que pudiera.
Mimi estaba tan fascinado y ensimismado observando los dibujos de sus otros compañeros que apenas se dio cuenta cuando una respiración fuerte chocó contra la piel de su florcita. No sabía por qué, pero su calzoncito comenzaba a humedecerse por las cosquillitas que provocaba el aire caliente chocando con su delicada y rosada piel de bebé y pronto pensó que necesitaba hacer pipí.
Siempre sentía ganas de hacer pipí cuando estaba sentado sobre el señor Jeon y él lo llevaba al baño de maestros para que hiciera sus cositas y Jungkook lo ayudaba a limpiar muy bien su florcita con papel. Fue justo lo que estaba por decirle, pero una gran mano aprisionó el muslo blandito y desnudo de mimi y la simple caricia le hizo soltar más juguitos de su dulce coño. No quería orinar ahí sobre el señor Jeon, ¡él era un niño grande!
Jungkook aprovechó el desconcierto y confusión del más pequeño y bajó el cierre de su pantalón, liberando su enorme polla para masturbarla mientras que con su otra mano acariciaba la creciente mancha de la estrecha vagina por sobre la tela de algodón.
Mimi no se quejó. Solo comenzó a respirar agitadamente sin entender qué estaba pasando, mientras sus compañeros seguían tarareando las canciones, él se estaba deshaciendo sobre los brazos de su maestro.
El señor Jeon jaló su calzoncito hasta dejarlo en sus tobillos y lo guio a su regazo nuevamente. Fue cuando sintió algo muy durito colarse entre su brillante y chorreante coño.
Jungkook había comenzado a bañar la punta de su gordo pene con los juguitos que su alumnito soltaba, rozando con fuerza una y otra vez el punto dulce de su bebé.
一 Joder Mimi, ¿quieres que Kookie llene de semen tu coño de bebé? 一jadeó sobre el oído del menor mientras este temblaba, sin entender las palabras del mayor. 一 Oh mierda~ Estás tan mojado~
Jungkook agarró los gordos muslos de mimi y con ellos apretó su polla para comenzar a follar a su pequeño bebé con fuerza. Sus gruñidos se veían opacados por la música que seguía sonando sin parar. Los gemidos y chillidos de mimi fueron tapados por la gran mano de su maestro, quien le cubrió la nariz y la boca dejándolo sin respirar.
Mimi sintió pronto que se iba a orinar. El gran pene de su maestro moliendose tan deliciosamente contra su clítoris infantil y pequeño, la asfixia y el miedo a que sus compañeritos lo descubrieran, solo hizo que sus juguitos chorrearan contra la polla que seguía sus violentos movimientos sin parar.
一 Oh~ Se-señor Jeon~ Mimi hará pipí 一 su vocecita sonó tan distorsionada por su mano y los potentes movimientos, que Jungkook sintió gotear presemen.
El señor Jeon sintió a su pequeño bebé correrse segundos después contra su polla y soltó el agarre de la boquita para que mimi pudiera volver a respirar. El primer orgasmo de su niño lo había provocado en el salón de clases y las penetraciones a sus muslos solo aumentaron con la polla a punto de explotar.
一 Kookie va a manchar tu sucio coño de bebé con su semen 一 jadeó a punto de terminar sobre la vaginita de su alumno. 一 Kookie quiere destrozarte tanto Mimi~ Ah~
Las largas tiras de semen terminaron en todo el estrecho coño de mimi, al igual que en sus muslos y la faldita. Jungkook mantuvo quieto al niño quien seguía jadeando, agotado y pudo ver en sus ojitos el cansancio y el sueño a punto de vencerlo.
La música terminó y el timbre del inicio del receso sonó. Sus alumnitos dejaron todos los materiales tirados mientras corrían hacia el patio.
Solo TaeTae se acercó a mirar por qué mimi dormía sobre los brazos de su maestro.
一 Mimi trabajó muy duro y no pudo descansar como los niños buenos, Tae 一 Le dijo mientras alisaba la faldita de su bebé bajo el escritorio y lo acomodaba en su pecho. 一 Dejaré que duerma aquí durante el receso 一 añadió una sonrisa agradable y el pequeño castaño asintió tranquilo con su respuesta y abandonó el salón.
El receso de treinta minutos solo fue Jungkook profanando con su lengua una y otra vez la entradita llena de semen de su cachondo bebé desmayado, el cual bañaba inconscientemente la carita de Kookie con sus juguitos.
Ya tendría oportunidad de meter su gorda polla en ese pequeño agujero sucio y romperlo hasta que Mimi no pudiera ni pensar. Convirtiéndose en la puta profesional de Jungkook. Jadeó ante el pensamiento tan sucio y se masturbó hasta acabar en la dulce e inocente carita sonrojada de Jimin. El chorro de semen bañando sus párpados aún cerrados por la inconsciencia y la boquita semi abierta.
Mimi era su perdición.