Prólogo
El olor a sangre se mezcla con el aroma a miedo que se extiende a lo largo de los reinos arrasados por las guerras de devastación, impulsadas por un ser de inconmensurable fuerza y ambición. Algunos lo llamaron el último rey dragón, otros el demonio de las altas montañas, pero sin duda, en cualquier parte del mundo pueden saber de quién se habla cuando se menciona al Monarca Oscuro.
Cassian Keir Drakōn fue el último príncipe que sobrevivió a la cruenta disputa entre sus más de dieciséis hermanos y hermanas para obtener la corona de Drakōn, uno de los más grandes reinos, el cual él mismo convirtió en imperio en tan sólo cinco años. En ese tiempo, invadió a los reinos circundantes, se apoderó de sus tierras, enriqueció sus arcas a causa de los saqueos y, en especial, creó el ejército de caballeros dragón más grande del que alguna vez se tuvo conocimiento.
La desolación era lo único que quedaba en aquellos que sobrevivieron a esta devastación y a la imposición de un nuevo emperador que se apropió de todo un continente. De norte a sur, de oriente a occidente, los emblemas de Drakōn fueron los nuevos estandartes a los cuales ofrecer respeto, pero más que ello se trataba de miedo. El mismo por el cual el imperio de Elfrind más los cinco reinos circundantes: Grotine, Turced, Naltok, Riestrihd y Eira temían ser atacados en cualquier momento, puesto que ni siquiera la antigua magia de los hechiceros, los dones divinos de las sacerdotisas o inclusive los guerreros místicos han podido contrarrestar aquella poderosa fuerza de Drakōn.
Ante este devastador panorama, el imperio de Elfrind ha rodeado sus tierras con armas, murallas y más de un millón de guerreros, además ha ofrecido un acuerdo de paz para evitar un posible enfrentamiento que acabaría no sólo con ellos, sino con todo el mundo. Éste fue aceptado, pero todos saben que será algo temporal. Asimismo, los cinco reinos han ofrecido acuerdos comerciales, tratados de paz y principalmente bajar la cabeza ante el nuevo imperio a cambio de evitar la guerra.
No obstante, uno de los reinos quiso dar un paso adelante: Riestrihd, el cual deseó entregar a su más hermosa princesa para que fuese la esposa del nuevo monarca, del cual se rumorea no ha encontrado una mujer adecuada para tal cargo, y sin ésta no puede engendrar un heredero, un asunto de vital importancia para la continuidad de su estirpe, más cuando todos saben que el Monarca Oscuro es el último descendiente directo del antiguo dragón.
Ante esta situación, los demás reinos entendieron que estaban en desventaja, por lo que decidieron también enviar a sus más hermosas doncellas para que se convirtieran en concubinas del emperador y así, entre éstas él eligiera a su compañera o en el peor de los casos, entre ellas compitieran por quien sería la primera en darle un primogénito, y con ello asegurar la continuidad de la paz para el reino al cual pertenece la futura madre.
No falta decir que entre aquellas elegidas hubo lágrimas y pavor, incluso alguna prefirió quitarse la vida antes de ser enviada, dos fueron obligadas a partir siendo custodiadas para que no escaparan, una aceptó la orden de su rey quien sembró malicia en su corazón para que ella sedujera al rey y así conseguir su objetivo, pero sólo una fue voluntaria, y lo hizo por amor, no por a quien que se supone se convertiría en su dueño, sino por el amor a su hermana, para que ésta quien había sido la elegida, no fuese enviada a cumplir tan cruel misión. Cada uno de los barcos ha zarpado y en cada uno de éstos una mujer tiene el peso de sus reinos sobre sus espaldas. Sin embargo, no saben qué es lo que les espera, más cuando aquel Monarca al que tanto temen ya ha planeado simplemente utilizarlas.