Capítulo 1
Mamá por contrato
-Emma tienes que limpiar el baño… Se acaban de vomitar – Dice mi jefa con cara de asco mientras sirve café a un cliente
No puedo evitar hacer mala cara al oír esto. Me abruma tener que estar limpiando la porquería de otros y más todavía mientras mis compañeros de escuela están disfrutando del verano en campamentos, viajando a lugares paradisiacos, durmiendo todo el día probablemente, preparándose para ir a la universidad y construir un mejor futuro. Pero bueno, está más que claro que ese no es, ni será mi caso.
Recojo los implementos necesarios y voy al baño a limpiar, en cuanto ingreso, las nauseas se hacen presentes al ver tanta porquería junta. El olor es insoportable
<<Todo sea por ayudarle a mamá a pagar la renta de este mes>>
…
Al llegar a “Casa” completamente agotada por el trabajo, recojo a mi hermanito Erick de la casa de nuestra vecina Martina, es quien nos ayuda a cuidarlo durante el día mientras mamá y yo trabajamos. Abro la puerta del remolque, pero me doy cuenta de que no aguantará mucho este pedazo de chatarra, parece como si se fuera a destruir ahí mismo con tan solo tocarlo
<<Por ahora es nuestro hogar>>
Le doy el biberón a Erick para que deje de llorar, ha estado así por lo menos durante la última media hora.
-¿Será tu pañal? – Le hablo
<<Tiene solo ocho meses no te va a responder idiota>>
Decido revisarle el pañal y efectivamente, eso es. Por lo que lo cambio, sin embargo, me fijo que es el ultimo que le queda… Se ha acabado toda la reserva de pañales. Suspiro sintiéndome derrotada, odio tener este tipo de vida tan miserable.
Por ahora, me concentro en hacer que mi hermanito duerma para cuando mamá llegue pueda descansar. Tardo unos minutos haciéndolo ya que con mi canto él suele dormirse con gran facilidad.
Me levanto de la cama que comparto con mamá y el bebé y voy a revisar si hay algo de comer en el refrigerador, muero de hambre. Una tajada de queso y un poco de leche.
-¿Cómo es posible esto? – Cierro la puerta de mala gana
Siempre fui la menos favorecida de mi clase en cuanto a recursos económicos hablando, y claro, todos lo sabían. Gracias a que tuve unos buenos compañeros con unos buenos padres pude terminar la escuela con éxito ya que me ayudaban a recolectar a veces dinero o a veces útiles escolares para que pudiera estudiar tranquilamente igual que los demás. Tuve que conseguir trabajos de medio tiempo desde los trece años y mientras mis amigos disfrutaban de su adolescencia yo debía tener una vida de adulta consiguiendo dinero para mamá.
Al menos hasta ese punto las cosas funcionaban un poco mejor, el dinero alcanzaba para más cosas y vivíamos en un departamento extremadamente pequeño… Pero era un departamento mucho más decente que un remolque. Sin embargo, mamá se embarazó de este drogadicto que la maltrataba, pero a la mañana siguiente le prometía amor eterno… Ella le creía siempre hasta que la abandonó… La abandonó igual como lo hizo mi padre con ambas
Al tener un bebé, los gastos aumentaron considerablemente, tanto que ni siquiera pudo tener un parto en el hospital. Lo tuvo en la sala de aquel departamento con ayuda de su amiga enfermera… Fue traumático para mí. Pero bueno, lo único que me interesaba es que seguíamos viviendo en esas cuatro paredes en las que pasé toda mi adolescencia.
Los meses pasaban y mamá me pidió que dejara la escuela para conseguirme un trabajo de tiempo completo, me exigía más dinero en casa, pero no podía ni quería hacerlo ¡Era mi ultimo año de secundaria! Mis calificaciones eran excelentes para aplicar a una beca universitaria pero no… Mi hermano me necesitaba para poder comer y crecer sanamente por lo que dejé de asistir dos meses a la escuela para poder ayudar un poco más a mi familia y pese a que no era mi responsabilidad no podía imaginarme a mi propio hermano aguantando hambre. A pesar de que los maestros de la escuela intentaron ayudarme con todo, fue imposible mantener el interés de las universidades sobre mi para brindarme la beca debido a mi “Falta de constancia” … Y así fue como perdí la oportunidad de cumplir mis sueños por hacerme responsable de las malas decisiones de mi mamá
Pese a todo eso siempre intento ayudarle como puedo, ahora, trabajando como camarera en un café/bar en diferentes turnos de tiempo completo. Usualmente me asignan el turno del día desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde. El pago no es malo, pero tampoco es suficiente para mantener a toda una familia y bueno, tampoco es que pueda aspirar a demasiado teniendo solo la secundaria finalizada.
No voy a negar que muchas veces me frustro y lloro bastante, pero soy consciente de que esta fue la vida que me tocó y tengo que resignarme a vivirla de la mejor forma
Golpean la puerta del remolque y voy a abrir es mamá. Trae cara de pocos amigos
-Mamá – La saludo con una sonrisa - ¿Qué tal tu primer día en el nuevo trabajo? – Pregunto
Ella solo me ve pensativa
-Estuvo bien – Se limita a responder
Noto que su maquillaje es demasiado pronunciado y su cabello está alborotado… ¿Tanto se arregló para cuidar a aquellos abuelitos en el ancianato?
-¿Dónde está Erick? – Pregunta subiéndose al remolque
-Ya está dormido, le di su biberón y cambié su pañal… Todo está en orden – Respondo
-Perfecto porque muero de sueño. ¿Cuánto dinero trajiste hoy? – Pregunta de inmediato
<<Lo mismo de todos los días>>
Por primera vez en todo este tiempo he decidido dejar algo de dinero para mí ya que tengo pensado comenzar a ahorrar para poder comprarme una computadora y hacer cursos gratis en línea que me puedan funcionar para mejorar mi perfil laboral
-Mira mami – Digo colocando el dinero sobre la mesa
Mi madre toma los billetes y las monedas y comienza a contar de inmediato, luego arruga el ceño
-¿Dónde está lo demás Emma?, esto no es lo que tú ganas
Me pongo algo nerviosa con su pregunta
-Es que necesito comprar algunas cosas personales por eso guardé un poquito de lo que gané – Digo apenada
-¿Cómo que cosas personales? ¿A ti quien te dio el permiso de andar guardando el dinero Emma? ¿Qué acaso quieres dejar a tu hermano morir de hambre por tus cosas personales? – Se pone de malhumor al instante
-No mamá pero tampoco es tanto el dinero que guardé, de hecho es muy poco – Digo – Necesito tener mi propio dinero
-El dinero que ganas de tu trabajo es para la casa, esto siempre había funcionado así y lo hará siempre. No puedo alimentar a dos bocas yo sola
-Pero mamá – Intento protestar
- ¿Le harás algo así a tu propia familia? – Pregunta con un tono que no puedo descifrar
Me quedo en silencio unos segundos
-No mamá – Respondo finalmente cabizbaja mientras coloco el resto del dinero sobre la mesa