Elixir (Inadaptados)

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Sinopsis

Sin vista

Genero:
Other/Romance
Autor/a:
Lixandro07
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

ERICK



Las jacarandas del patio de la preparatoria se movían con el aire, algunas de sus hermosas hojas caían sobre el patio de la preparatoria, el día de hoy las fuertes ráfagas de viento chocaban contra los vidrios de mi salón de clases, lo que me distraía aún más del exámen que estaba contestando, si bien no había nacido para el cálculo diferencial pero esta vez había estudiado con tiempo y me sentía preparado, pero para mí torpe mente el mínimo ruido era señal de distracción.


Mordisqueaba la goma de mi lápiz mientras intentaba concentrarme, mis pies bailoteaban en el suelo dejando fluir la ansiedad que estaba cargando el día de hoy. La profesora Martínez caminaba entre los pasillos evitando que algún compañero se copiara las respuestas y realizara cualquier tipo de trampa; atrás de mi estaba Marcus Anderson, el chico estaba a punto de reprobar y sentía su mirada sobre mi cuello buscando mi hoja de respuestas, el mes pasado se había copiado de mi examen al sentarse a un lado de mí, pero esta vez no sería así Anderson, puse mi codo recargado sobre la mesa y obstruyendo la vista hacia mi examen, sentí como Marcus bufó molesto cuando hice esto, sentí una gran satisfacción, esta ocasión no te saldrás con la tuya Anderson.


—¡Cinco minutos clase! —gritó la profesora Martínez desde la parte trasera del salón.


—Esto no puede ser cierto —dije en mi mente —. Aún me faltan dos derivadas.


Me apresuré para terminar los dos incisos que me tomarían más de cinco minutos pero que realmente quería terminar, mientras tanto Lía, mi compañera que se sentaba adelante se paró de su lugar y le entregó la hoja a la profesora, me sorprendió bastante volverla a ver, hace apenas unas semanas Lía había tenido un ataque de pánico frente a toda la clase, y las burlas de muchos compañeros no cesaron, le comenzaron a decir la loca porque en varias ocasiones solía ahogarse en plena clase, como si en verdad no pudiera respirar, en algo tenía cierto parecido con Miranda, ella se la pasaba los recreos en el baño, vomitando lo que apenas y comía y llorando, aunque Miranda y Lía no eran para nada amigas creo que tenían mucho en común, eran dos chicas al borde de la muerte, ambas tenían ojeras enormes y sus rostros demacrados y su poco amor por su físico las cacsterizaban a la perfección.


—¡Elder es la última vez que lo veo molestando a su compañero Rodrigo —dijo la maestra, al parecer Elder le estaba aventando bolitas de papel al pobre de Rodrigo, estos dos no se llevaban para nada bien, ellos eran parte de los compañeros a los que hacían menos, y me incluyo con ellos, en mi caso también me sentía excluido en este grupo de treinta alumnos, todos éramos diferentes pero en particular me sentía muy excluido, no tenía nada en común con mis compañeros y no me agradaba tampoco la manera de pensar de la mayoría.


Miré de nuevo por la ventana y noté como un grupo de chicos golpeaban a uno más pequeño que los demás, al pobre lo dejaron tirado en el andador que daba hacia el estacionamiento y le quitaban su comida, esto era muy común en Monroe, y aún peor que estábamos frente al edificio de la universidad, en ocasiones los chicos de la universidad Monroe eran algo abusivos, se aprovechaban de los chicos de preparatoria, en mi opinión no hubiese hecho estos dos institutos en el mismo terreno, sería más fácil hacerlos por separado, así se evitarían tantos casos de acoso, por eso desde hace tiempo tenía planeado ir a la Universidad Valencia, estaba hasta el otro lado de la ciudad pero me sentía un poco más identificado con sus carreras, probablemente elegiría Arquitectura o diseño de interiores, claro que no me veía en Monroe por cinco años más, en cualquier momento terminaría la preparatoria y saldría huyendo de este lugar.


—¡Vale jóvenes, entreguen sus exámenes! —dijo la maestra y todos comenzaron a quejarse.


—¡No es justo, fue muy poco tiempo! —gritó Tara.


—¡Maldición! —dijo Joana.


Al parecer nadie estaba satisfecho con su examen, no sabía si sentirme bien por eso o comenzar a preocuparme por lo que acababa de hacer como examen. Le dí mi hoja a la profesora Martínez y me volví a acomodar en la butaca, la maestra acomodó los exámenes en su escritorio y se sentó, el silencio reinó por un momento como si todos esperarán que la maestra hablara, ella suspiró y apenas y iba a abrir la boca cuando el ruido en el pasillo se hizo presente.


—¡Alguien por favor! —se oyó una voz.


—¡Alguien está inconsciente en el salón de química! —gritó alguien que pasó corriendo a toda velocidad por el pasillo. Mis compañeros se alertaron y comenzaron a murmurar, algunos se levantaron y fueron a la puerta y se asomaron por la ventanilla de esta, varios comenzaron a hablar entre ellos y la maestra se paró y salió del salón, esto provocó que todos hiciéramos lo mismo, todos amontonados querían salir para ver qué estaba pasando, algunos se empujaban y se dirigían hacia el laboratorio de la preparatoria, intenté caminar entre un tumulto de gente que tapaba el pasillo, al parecer toda la preparatoria estaba enterada de que algo había ocurrido y al igual que todo mi salón decidieron ir a ver qué estaba pasando.


—¡Oh Dios mío, Jocelyn! —gritaron, y reconocí esa voz, era Lía Fuentes de mi salón. Intenté caminar entre las personas y llegar hasta el frente, con un poco de dificultad y después de ser apretado por muchos compañeros me posicioné hasta el frente, ya dentro del laboratorio, aquella imagen me movió por completo.

Jocelyn Fuentes, la hermana de Lía que iba un año atrás de nosotros estaba tirada en el suelo, a su lado derecho había un erienmeyer del laboratorio y en el piso los restos de un líquido que probablemente había salido de aquel envase.


—¡Jocelyn vamos, despierta! —le gritaba Lía a su hermana mientras la sacudía en el suelo, intentó reanimarla pero esto no funcionó, la chica no tenía signos vitales para esto, algunos profesores llegaron al aula y apartaron a Lía, la cuál se negaba a hacerse a un lado. Todos los presentes murmuraban, algunos incluso tomaron fotos de la catástrofe, más no nos dejaron acercarnos al cuerpo, el director y la señora Martínez tomaron a Lía y la separaron del cuerpo de su hermana, Fuentes lloraba y se intentaba safar de los profesores, pero estos la alejaban, mientras tanto Jocelyn yacia en el suelo con el pelo suelto y el rostro de lado, sus manos estaban estiradas a la altura de sus hombros dejando su cuerpo en posición de cruz por completo, aunque en ese momento nadie se atrevía a decirlo, Jocelyn ya no se encontraba con vida, lo más acercado a la realidad era que había bebido el compuesto que contenía el matraz de erienmeyer pues lo tenía justo a un lado, y luego probablemente cayó al suelo, no era forense pero la escena se volvió algo sospechosa, aunque esto me sorprendía bastante, Jocelyn era una alumna ejemplar y jamás se había visto en ella conductas suicidas.


Mientras miraba aquella escena sentí a alguien posicionarse a un lado de mí, Marcus Anderson para ser exactos, él se cruzó de brazos y miró la escena sin alguna emoción, era demasiado frío.


—Que pena todo esto —dijo a secas y en voz baja.


—¿Me hablas a mi? —pregunté.


—Amenos de que hable solo, sí, me dirigía a ti.


—¿Por qué me sorprende esto?


—No me agradas mucho pero en estas situaciones la gente murmura cosas, y mira a la pobre Lía, está hecha polvo, la pobre está viendo a su hermana muerta.


—¿Porqué eres tan sínico Marcus? —pregunté molesto.


—Soy realista.


—¡Atención a todos, les pediremos que desalojen el salón, van a venir a levantar el cuerpo y necesito que todos vuelvan a sus salones! —gritó el director. Al momento todos empezaron a gritonear y a empujarse saliendo del lugar, los pasillos seguían llenos de gente amontonada y desalojar el lugar fue algo complicado, Marcus seguía parado a un lado mío mirando a Jocelyn sin vida, no mostraba señal alguna, una sonrisa maliciosa salía de su rostro, incluso me dió algo de miedo esto.


—¡Déjenme, por favor déjenme estar con ella! —gritaba Lía mientras intentaba safarse de los profesores e ir a dónde su hermana.


Los maestros la tomaban con fuerza, Marcus soltaba una risita como si eso le evocara satisfacción o algo parecido, a mí me molestó mucho su actitud e intenté decir algo pero preferí no abrir la boca, la verdad Marcus no era el tipo de persona con quién tendría una discusión, él era un chico con bastantes problemas, había muchos rumores sobre su mala vida, desde que consumía hierba y era un tipo frío que solía lastimar a las chicas con las que andaba, y la verdad me sentía más en peligro a su lado que sentirme seguro.