Save me

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Talasofobia. Según el buscador: es un intenso y persistente miedo hacia el océano abierto, a estar rodeado de agua y a no saber lo que se puede encontrar debajo acechando. Miedo a lo desconocido. Esa sensación de estar en mar abierto y no lograr ver nada más allá de tus piernas debajo de ti. Mal momento para vivir al lado de tu mayor miedo. Aunque también tenía algo que se ganaba totalmente mi atención frente a mi hogar. Augusto Álvarez. Mi vecino de en frente y mi sueño infantil desde que estaba en segundo de escuela y me ayudó a quitar una goma de mascar que alguien había dejado con malicia en mi cabello. Nunca me ha visto como nada más que su amiga, y mentiría si dijera que no me ha dolido en lo más profundo de mi alma. Pero no ha sido impedimento para continuar con mi enamoramiento por él. Pero quizá... eso llegó un poco más lejos de lo que esperaba. Enfrentar mi mayor miedo por presión social no estaba en mis planes, él me dijo que si no paraba eso podría suceder, quizá debí haberle creído. Por una vez debí confiar más en él que en mi amor platónico. Leonardo Caruso, espero puedas perdonarme.

Genero:
Romance/Other
Autor/a:
FischerAS
Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Intro.

Eloisse Masaveu.

Hija de Eduardo Masaveu.

Un hombre tan imponente como él quiere que lo vean.

Claro, que pocas veces se deja ver por casa, su obsesión por el trabajo es más fuerte que el amor por su familia.

Que el amor por mi madre.

Kathe, mi madre.

Resignada a vivir con su hija en una enorme casa al lado del inmenso océano atlántico, el sueño que siempre quiso vivir ahora parece una simple vida vacía.

Sin el amor de un esposo y padre presente ausente. Mas ausente que presente, ya que lo único que hay de mi padre es el dinero.

¿Y que hace mi madre?

Intentar llamar su atención vaciando sus cuentas, y él simplemente continua llenándolas para ella, para nosotras.

Es una triste vida, con poco amor, mucho dinero, y una gran obsesión.

No había comprendido que lo mío hacia Augusto jamás sucedería, que no era más que una obsesión que debía superar.

Lo sabía, pero no lo había comprendido.

No había querido escuchar a Leo todas esas veces que quiso advertirme que él no era el hombre que yo decía ver.

Siempre voy a lamentar el día en el que el “amor” me cegó.

SE VIENE JUERTEEEEE.

Pónganle condón porque se viene.

Dios, no he comenzado el libro y ya quiero llorar.

¿Amor u obsesión?

Esa es la gran pregunta.