La Equivocación - Blazed Winter

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Sinopsis

En esta primera entrega e historia única del Proyecto BloodLine, conocemos a Jack y su alumna Jovanna Cruz., cuya pérdida hizo que añorase la venganza como nada más en el mundo, lo que la impulsaría a traicionar a su maestro en busca de más poder, pero no tardaría en darse cuenta de las consecuencias de esta equivocación.

Genero:
Action
Autor/a:
Blazed_Winter
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
4.0 1 reseña
Clasificación por edades:
16+

Un fatal error.

«Bienvenidos al Distrito Night and Merry, la ciudad de tu futuro», rezaba el destartalado y empezando a oxidarse cartel de la entrada a la ciudad. La lluvia golpeaba todo el distrito cual diluvio, y ellos dos se observaban fijamente sobre la azotea. El frío viento se hundía en la carne de ambos, pero era Jack el que más dolor sentía. Ella dio el primer ataque cuando más distraído estaba, con un preciso corte a la altura de las costillas que falló. No era nada grave, y podía soportarlo... O eso creyó inicialmente

Frente a ella, recordó cuando la conoció en ese páramo de muerte en los llanos. La misma persona que salvó ahora le apuntaba con la misma espada que le regaló. El dolor caló especialmente hondo en su corazón y se tapó la herida y empezó a concentrarse. Retrocedió varios pasos y trató de pensar en su siguiente movimiento y cómo solucionar y descifrar esta traición que le decía que no fue tan maestro.

Ella aún vestía con el uniforme. Un pantalón buzo negro con dos líneas rojas que nacían en las caderas y una franelilla del mismo color. Una musculatura definida la hacía resaltar junto a las mil cicatrices en su piel morena. Sus ojos, rojos, se enfocaban con una mezcla de venganza y culpa. Pero Jack lo notó. Sus extremidades temblaban, sobre todo las manos con las que empuñaba la espada que ahora mismo se había bañado con su sangre... A pesar de todo, estaba aterrada.

Ambos dudaban de sus movimientos y motivaciones. Jack estaba preguntándose por qué Jovanna le traicionaba, y ella si lo que hacía valía la pena. Se desplazó lanzando un tajo horizontal en dirección al cuello de Jack, que a pesar del corte en sus costillas, mantenía la cabeza fría. Bloqueó otro tajo y una estocada e inmediatamente le encajó una patada en el abdomen, pero ella le interceptó tomándole de la pierna e inmediatamente alzó su espada para cortarlo, pero Jack giró su espada y le golpeó con el pomo entre las cejas. Ella retrocedió, pero apretó la mandíbula y se dispuso a darle un violento tajo y decapitarlo, pero los precisos ojos de halcón de Jack lo volvían increíblemente peligroso y ayudaban a que saliese ileso del combate.

«¿Por qué hace eso?», se preguntó. Se echó a un lado y dejando pasar la cuchilla, e inmediatamente lanzó una estocada justo un par de milímetros de la clavícula, a nada de lacerar su hueso. Jovanna apretó la mandíbula con frustración y tratando de apaciguar el dolor. La sangre pronto empezó a brotar tímidamente. Lo notó otra vez, ella temblaba de miedo e incertidumbre. No podía parar acá, debía ganar si con eso quería obtener su venganza, pero la duda sigue en ella. No estaba segura de lo que estaba haciendo.

Jack recordó cuando se encontró con ella y cuando empezó a entrenarla. Compartieron aspiraciones y decepciones, sus penas y alegrías, y ahora ambos luchaban a muerte. Tal vez le enseñó bien el arte de los puños y las patadas junto al del asesinato, pero la dolencia en su pecho le recordaba que no fue el mejor maestro si su alumna había terminado en tan desesperado y lamentable estado. Furiosa y dolida, con heridas que jamás sanaron en su corazón y mente… ¿Por qué no pudo ser un mejor maestro? Tal vez así la hubiese salvado.

Fue pateado en el estómago. Jovanna arrancó la espada de su maestro y se la arrojó a los pies de su maestro, y de la misma forma encajó su espada en el suelo. Jack suspiró y notó cómo la herida que le hizo a Jovana sin haber sanado, había parado de sangrar. «Es peor de lo que creí», pensó e inmediatamente empezó a sospechar alternativas. «¿Qué especie de pacto hizo?».

Rápidamente retrocedió desviando una patada pero recibiendo un gancho en el rostro. Retrocedió varios pasos y bloqueó más ataques. Él mismo la entrenó, y supo desde un inicio que es mucho mejor luchando con sus puños que con alguna espada o lanza. Retrocedió evitando y bloqueando más golpes. Un relámpago iluminó el cielo y el trueno reventó el aire, Jovanna saltó y su patada pasó por encima de la cabeza de Jack cual guadaña, pero cuando quiso responder recibió un rodillazo tan poderoso y contundente que le reventó la ceja. Retrocedió varios pasos y con dolor, y el siguiente puñetazo fluyó contra su rostro como un manantial. El impacto fue más poderoso que lo que pudo creer.

No era sólo técnica, era una fuerza bruta que simplemente lo asombraba, pero él sigue siendo más que solo un costal de huesos. Tras recuperarse del impacto, esquivó una patada e inmediatamente le encajó un golpe recto en la boca del estómago a Jovanna. Cada partícula de aire fue expulsada de sus pulmones y naturalmente se encorvó y le respondió dándole un rodillazo entre las cejas. Su cerebro de sacudió contra los muros de su cráneo. Se tambaleó de espaldas pero se resistió a caer. Esa tan extraña sangre que corría en su cuerpo le impidió caer derrotada. De un instante a otro sus ojos se enfocaron al 101% en su maestro, y sus músculos se tensaron. Llegó hasta su espada y giró a modo de finta, logrando distraer a Jack.

Entonces lanzó una estocada al cuello del maestro, pero se detuvo justo cuando la punta hizo que un hilo de sangre cayese. La gélida mirada de Jack se mantuvo, pero Jovanna simplemente no parecía decidirse en atacar o no. Debajo de esa frialdad no podía esconder que estaba aterrada.

—¿Por qué lo haces? —preguntó, pero Jovanna no cambió su postura.

—No lo entenderías —susurró ella. Jack con sus dedos movió la punta de la espada ante su dudosa alumna—. Cuando él me quitó todo, y nunca pude recuperarme.

Algo de sangre salió de la boca, luego una punzada en su corazón. Entonces se dio cuenta, había perdido desde el primer instante, desde la primera herida. Ahora el veneno estaba en su sistema, pero aún así eso no le importaba.

—Todas las noches lo veo. No puedo borrarlo de mi cabeza, y si quiero tener la mínima oportunidad para matarlo debo terminar contigo, ese fue el trato —dijo, pero estaba temblando tanto de frío como de miedo. ¿Realmente valía la pena hacerlo? ¿Arruinar diez años de esta forma?

En este mismo instante recordaba los entrenamientos, absolutamente todo. Dudaba como nunca de su siguiente movimiento, pero la necesidad de venganza seguía ahí, como un cáncer que cada vez la consumía más y más, tanto que incluso parecía venir de algo más y persistía cual pensamiento parásito.

—¿Lo entiendes? —preguntó ella con voz temblorosa, rápidamente lanzó un tajo horizontal, pero como esperaba, Jack lo bloqueó con su mano. No había vuelta atrás, el veneno lentamente hacía estragos en el cuerpo del Destripador, pero él mantuvo su mente de forma fría y sabía. Jovanna apenas podía mantenerse.

La hemorragia en su mano hizo que la sangre recorriese a lo largo de la espada de su alumna, en una llovizna que cada vez se volvía más suave. Ambos compartieron miradas, pero Jack sabía muy bien que ninguna palabra podría sanar el dolor que sentía su alumna. Toda la culpa cayó sobre él.

Era su responsabilidad que ella fuese mejor que él, que no fuese por un camino de dolor como el suyo. Pero falló, y a sabiendas del poco tiempo que le quedaba, simplemente abrazó a quien podía considerar una hija.

—Todo saldrá bien —susurró a su oído, con la espada pasando a un lado, con una Jovanna tan confundida que simplemente estaba paralizada—. No tienes por qué seguir este camino. Sabes que eres mejor que esto... Eres mejor que yo.

Jovanna no podía continuar con esto. No valía la pena, su venganza no valía tanto como Jack… Se rompió y soltó su espada, y entonces le abrazó y las lágrimas brotaron de su rostro lentamente. Estaba arrepentida como nunca, con la culpa despedazándola viva. El solo hecho de saber que por su culpa Jack moriría era demasiado. ¿Por qué tuvo que tomar esa decisión? ¿Por qué tuvo que ser tan estúpida? Siguió pensando en eso, hasta que lo vio... Jack no tendría algo mínimamente cercano a una muerte pacífica.

«Gracias por cumplir el trato, señorita Cruz. Pero me gustaría agregar un detalle», el pensamiento parásito; Soul-Kan, estaba ahí, a varios edificios y observando. Los ojos de Jovanna se abrieron por completo, trató de alejarse con miedo a sabiendas de lo que iba a ocurrir, pero no tuvo otro instante para poder lograr eso. ¿Por qué el destino no pudo darle un segundo de más? ¿Por qué tuvo que elegir esta equivocación? Ya nada importaba, porque Soul-Kan había ganado.

—¡Aléjate! —gritó y cuando sus manos estuvieron por empujar a Jack, el pensamiento parásito había controlado su cuerpo.

El demonio fue rápido y feroz, sádico. Le encajó un puñetazo en la mandíbula que lo aturdió y en el siguiente instante una espada se hundió en su pecho, justo en su corazón. Jack le vio a los ojos de la que pensaba que seguía siendo Jovanna, pero Soul-Kan sonrió de forma cruel. Le arrancó la espada del corazón, pero Jack permaneció de pie por unos segundos más. Jovanna recuperó su consciencia justo para ver lo que había ocurrido. Lo último que vio fue el rostro de pánico de Jovanna cuando todo se tornó oscuro.

«No…», susurró. Cayó de rodillas mientras finalmente el pensamiento parásito abandonaba su mente. «¿Qué he hecho?», dijo.

Y así, otra gran amenaza fue eliminada, y el demonio se retiró dejando a la traidora con su muerte. Al final lo único que se escuchaba era el llanto del arrepentimiento de una asesina, uno que al amanecer desapareció.